Se quedó mirando hacia la sus amigos, haciendo algo de tiempo mientras que veía como el resto de familiares se acercaba a felicitar a la pareja, esperando pacientemente su turno. No llegó a poder acercarse a su amiga ya que de repente notó como alguien la cogía del brazo, encontrándose con la cara de Andrew. Se echó a reír automáticamente adivinando las intenciones de él.

- ¿Qué? – intentó decir con inocencia.

- ¿No tienes nada que decir al respecto?

- ¿Yo? ¿Por qué iba a tener algo que decir al respecto?

- Ya hablaremos tú y yo más seriamente cuando tenga algo más de tiempo – se acercó algo más para poder decirle aquello algo más por lo bajo.

Automáticamente consiguió que se volviera a echar a reír antes de girarse hacia él y poder así acabar por abrazarlo.

- No sabes lo muchísimo que me alegro por vosotros dos – le dijo finalmente-. De verdad que no te lo puedes ni imaginar.

- Creo que sí. Puedo hacerme una pequeña idea de que sí… - la soltó, viendo como Haru se acercaba también hacia ella.

Se giró justo a tiempo para poder verla llegar hasta ella, haciendo exactamente lo mismo que con él abrazándola con ganas para poder darle la enhorabuena.

- Y espera, que todavía no has visto lo mejor – le dijo antes de hacerle un gesto a Yamato para que se acercara también-. Mira quién estrena también hoy ropa.

- ¡Ay! – dio un ligero saltito al ver a la pequeña por fin-. ¡Le has puesto al final el vestido que yo le hice! ¡Pero mira qué guapa está!

- Y eso que se supone que la que tendría que estar recibiendo esos comentarios debería de ser la novia – el rubio empezó a reírse-. Luego le digo a Aiko que te firme un autógrafo, no te preocupes… - acabó por quedarse mirando hacia la pareja-. Enhorabuena. De verdad…

- Gracias – contestó Andrew quedándose mirando para ellos tres-. Al menos yo creo que hemos sobrevivido los dos a la ceremonia.

- No lo sé, yo tenía mis dudas de que fuera a salir vivo el novio de la ceremonia – se volvió a reír la pelirroja.

- Oye, que te dedicaras a conspirar en contra mía no te da derecho a meterte ahora conmigo.

- Yo puedo decir que estoy de parte de ella. Si mal no recuerdo tú también estabas metido en la conspiración cuando era yo la víctima, de manera que ahora te tocaba aguantarte – se quedó mirando hacia el novio-. Te has quedado sin argumentos de protesta…

Acabó por empezar a reírse dándose cuenta de que realmente no podía decir nada. Acabó por pasar un brazo en torno a la cintura de Haru, quien estaba todavía entretenida con Aiko y el vestido que ella le había hecho.

- Que sepáis que luego os la quiero robar para las fotos. Está demasiado guapa para no hacerle unas cuantas solo a ella…

- Toda tuya – empezó a reírse Sora.

Yamato se había quedado sentado en la mesa, distraído, pensando en las conclusiones a las que había llegado mientras que había estado vistiendo a su hija. Estaba completamente seguro ahora mismo de que realmente era lo que había estado pasando aquellos últimos días. No sabía muy bien como sentirse al respecto, porque, realmente, le había dolido todo aquello, pero sabiendo que era algo que ella no podía controlar… Le daba pena por ella también y el sentimiento de culpa que debía de estar arrastrando por algo que estaba totalmente a sus propias capacidades.

Chasqueó la lengua antes de volver a la realidad y encontrarse con la mirada de su suegra encima. Carraspeó ligeramente.

- ¿Qué tal está tu padre? – habló finalmente.

- Mucho mejor, gracias – asintió-. Hablé con él por la mañana para mandarle una foto de Aiko ya reparada para la boda. Supongo que estará protestando por no haberla podido ver en persona y dándole la lata a todo el mundo que entre en la habitación.

- Entonces seguro que le dan el alta pronto – sonrió.

- Es verdad – metiéndose en la conversación, Haruhiko se centró-. ¿Había dicho algo Sora de que igual le daban el alta el lunes?

- Esperemos que sí. Si todo va bien deberían de dejarlo irse a casa y luego que se quede allí unos días descansando.

- Si ya tienen intenciones de mandarlo a casa eso es muy bueno. No ha quedado todo en más que un susto – asintió el profesor.

- Susto el que le vamos a dar cuando esté ya en casa por cabezota… - protestó viendo como Sora finalmente volvía con ellos llevando a la niña en brazos, siguiéndola con la mirada hasta que llegó a la mesa.

Le dejó a la pequeña en brazos a su abuelo al ver que alargaba los brazos hacia ella para cogerla, sonriéndole y dejándole a su nieta antes de tomar asiento.

- Creo que le llama todo demasiado la atención. No quería comer… Pero es su hora y no se podía saltar la comida – dijo sentándose con cuidado del vestido.

- No pasa nada, cuando han venido a preguntar qué preferías de postre ya le hemos dicho que trajeran uno de cada y fin del problema – le contestó el rubio riéndose por lo bajo.

Giró la vista hacia él, entretenida por su respuesta. No iba a decir que tuviera alguna protesta por ello, siempre tenía hueco para el postre. Sin embargo, le llamaba demasiado la atención el cambio de comportamiento de él. Sin duda alguna, se le notaba de mucho mejor humor y eso era bueno. Después de los días que habían pasado ya era hora de poder notarlo más relajado.

Desde que la pequeña se les había empezado a reír sí que había podido notar cómo estaba más calmado, pero seguían teniendo ese aire extraño entre ellos provocado por completo por ella y no se había vuelto a atrever a sacar el tema. La boda de Haru había estado demasiado encima y había preferido llegar a ella con las cosas como estaban por miedo a poder empeorarlas algo más.

El gesto de él en la ceremonia ya la había hecho extrañarse, no queriendo pensar mucho en ello y simplemente aprovechándose de esa cercanía, pero hasta ahí habían quedado las cosas. Las fotografías, felicitaciones y el comienzo de la cena habían distraído por completo a la pelirroja y ahora estaba más entretenida en el trozo de tarta con helado que le acababan de dejar delante.

Yamato no pudo más que reírse por lo bajo al ver la cara que había puesto ella con el postre, relajándose algo más en la silla, quedándose tranquilo al ver a la pequeña con sus abuelos. Desvió entonces la vista hacia la pelirroja, aprovechando el tenerla sentada a su lado para estudiar el vestido que llevaba más de cerca.

- Así que… ¿Aiko no quería comer? – reclamó así su atención.

- No, no debía de estar muy de acuerdo por no tener el mismo menú que nosotros…

- ¿Se lo has dado tú o le has traído biberón?

- ¿Con este vestido? – arqueó ambas cejas-. ¿Tú qué crees?

- No lo sé – intentó poner gesto técnico aprovechando ese momento para estudiarla mejor, acabando por sonreír de su forma tan característica, terminando por acercarse para hablarle confidencialmente-. Me parece que mucho esfuerzo no iba a necesitar la niña para conseguir lo que quería… - dejó que viera que se estaba riendo por temor a que pudiera malinterpretar su comentario.

Poniéndose roja de forma automáticamente, no tardó en girarse hacia él, todavía con la cuchara entre los labios viendo como se estaba riendo. Se tomó su tiempo antes de terminar de tragar el trozo que tenía y posar el objeto.

- ¿Tienes algo que decir tú al respecto?

- Bastantes cosas, pero no creo que estemos en el mejor lugar para ello – aprovechó que no necesitaba levantar demasiado la voz para que pudiera escucharlo-. Si no quería comer a lo mejor era porque te has traído el biberón que no es…

Confusa, se quedó observándolo, esperando así que terminara de explicarse, aprovechando para coger otro trozo del postre.

- Aquí la señorita Ishida se puso exquisita con el tonto de su padre que no estaba puesto al día de qué biberones prefiere… No veas qué manera de llorar. Yo ya estaba pensando en llamarte para pedirte ayuda, pero no queria hacerlo porque sabía que eras capaz de volver desde Kioto y te merecías unos días de descanso – se volvió a apoyar del todo en el respaldo de la silla-. Menos mal que Gabumon se despertó y vino a llamarme inútil y darme el que era.

- ¿En serio? – divertida, se quedó mirando hacia él-. ¿Se ha estado riendo de ti?

- Básicamente… Ya me dirás tú cómo un bebé de poco más de tres meses es capaz de darse cuenta de qué biberón le doy y cual no… Con el drama que tenía yo ya montado con hacerlo cómo me habías dicho…

La risa de la pelirroja acabó por escucharse abiertamente. Llevaba días sin escuchar ese sonido y, sin duda, agradecía haber escogido aquel momento para confesar los apuros que había pasado en casa con Aiko. Dejándose reírse tranquilamente a su aire, esperó unos segundos antes de volver a acercarse.

- Así que la próxima vez, por favor, déjame una notita en el biberón correcto, porque de verdad que no al quiero tener llorando otra vez a voz en grito.

- Tranquilo, la próxima vez te dejo un libro de instrucciones completo – entretenida, se quedó observándolo.

- Por favor, y con instrucciones para tontos – dicho aquello, mantuvo la vista fija en ella unos segundos más antes de dejarla volver a centrarse en el postre.

- No entra en mis planes fugarme a ninguna parte estos días – le comentó.

Sonrió a modo de respuesta, acabando por lanzar una discreta mirada hacia sus suegros, viendo que estaba completamente distraídos con la pequeña. Aprovechó ese momento para hacer algo que llevaba queriendo hacer gran parte de la noche, dejando así su mano posada sobre la pierna que dejaba al descubierto la falda. Amplió aún más su sonrisa al notar como el rubor se hacía más intenso en las mejillas de ella. Cualquiera que los viera en ese momento podría dudar que habían sido padres de una niña…

La pareja de recién casados estaba terminando su primer baile, habiéndole sacado una sonrisa a Sora mientras que los observaba. Parte por ellos, parte por lo recuerdos que aquello traía a su cabeza. Con lo que no contaba era con ver a Yamato levantarse de su lado para hacerse hacia donde sus padres estaban todavía con Aiko.

- ¿Dónde…? – lo siguió con la mirada, confusa.

- Creo que me he ganado que la chica más guapa de la fiesta me conceda el primer baile de la noche – murmuró antes de acercarse su suegro para recuperar de los brazos de él a Aiko.

Atenta a los movimientos de él pudo ver que aprovechaba que la gente se acercaba por fin a la zona de baile quedándose así inaugurada por los novios, llevándose con él a Aiko. No pudo más que dejar ir una sonrisa de oreja a oreja al ver las intenciones de él, atendiendo a cómo habia cogido bien a la pequeña contra él y estaba bailando con ella.

Sin poder hacer nada más que mirar hacia ellos dos fijamente, pareció que todos sus problemas y comederos de cabeza de aquella semana habían desaparecido por completo al ver a Yamato con la pequeña de ambos.

- Vaya carita que se te ha quedado, hija… Ya era hora – le dijo su madre devolviéndola a la realidad- que llevas toda la semana muy tristona…

- Ya lo sé – comentó, sin mirar hacia ella, solo completamente centrada.

- Tomaré eso como que las cosas están mejor – posó la mano en su brazo en un gesto cariñoso.

No tuvo tiempo de mucho más, dándose cuenta de que su marido parecía haber decidido que también era buen momento para ponerse en pie e invitar a su acompañante a bailar con él. Sora sonrió de nuevo al ver irse a sus padres, olvidándose de ellos sin poder evitarlo, buscando otra vez con la mirada a su pequeña en brazos de su padre.

De golpe, volvió a sentirse culpable de nuevo por lo que le había dicho días antes que lo había hecho sentirse dolido. ¿Cómo podía haberse atrevido tan siquiera a tener esa idea? Con la escena que tenía delante de ella sobraban explicaciones de cualquier tipo.


AnnaBolena04: mira, mejor no te cuento el nivel de zombie que tengo encima porque me pegas. La cosa es que acabo de terminar de preparar unas cosas para mañana porque no había tenido tiempo hasta esta hora... Prometo que el domingo pienso ser una setita, de verdad que sí y solo salir de casa por motivos de ocio... Si eso, que todavía me tienta el meterme en la cama y no salir en dos semanas.

Y... ¿qué tal vamos? ¿Sobrevivimos a la última acción de nuestro rubio favorito? Porque todos sabemos que él tiene mucho peligro él solo pero si de repente coge y se pone a hacer el adorable con la nenita, pues posiblemente alguien tenga que ir a ver si Sora sigue viva o si se ha muerto del ataque en la silla ella sola. Al menos ya tenemos oficialmente a los Srs Evans... Por fin, que muchos ataques de nervios les ha costado a esos dos llegar a semejante punto en sus vidas.

¡Besitos de tortuguita!

IreneFl: creo que se han cambiado las tornas y a la que se le cae la baba ahora es a cierta señorita pelirroja porque esta viendo a ese rubio borde, serio, insensible y rancio... JA haciendo el adorable con Aiko. Si acaba por coordinar de nuevo sus neuronas a ver cómo es capaz de sobrevivir a semejante escena y no quedarse simplemente con cara de merluza mirando para ellos dos.

¡Un beso!

Guest Vecina: mejor no te lo cuento... Peero bueno, es que se me ha juntado todo en el mes infernal. Tengo agobio en el trabajo, fuera del trabajo... Mayo siempre es un mes precioso. Al menos, debería de empezar a relajarse la cosa de ahora en adelante, al menos en temas no laborales... Con lo demás, pues hasta que pase la barrera de la sele me parece a mí que no me va a quedar otra que llorar en el rinconcito.

Han sobrevivido y ya son el Sr y la Sra Evans, venga. Que lo mismo vuelan puñales en todas las direcciones de repente por el ataque que ha recibido el pobre Andrew en forma de vestido de novia por parte de Sora, pero ya se entretendrá luego en darle las gracias mentalmente jajajaja Y sí, la hermana de él me encanta jajajaja Las versiones no pedorras de Mimi o en dosis pequeñas siempre vienen bien.

¿Quién? ¿De piedra quién? ¿El que se ha puesto a bailar con su chiquitina? Seguro que se le puede denunciar por intento de asesinato premeditado por semejante escena. A ver si ahora la pobrecilla pelirroja consigue activa de nuevo sus neuronas normalmente, porque de verdad que se esfuerza en conseguir que se le frían todas. Y normal, imagínate la escena y luego a ver si eres capaz de tener algún pensamiento en claro (más allá de llevártelo a un rincón más apartadito, claro jajajajaaja)

Aaaains vecina, me he metido en la cama ya al menos. Ayer, entre cosillas que tenía por ahí dando por el saco, la ceniza por todas partes y el pestazo - que aún dura - a quemado acabé durmiendo menos de tres horas. Y lo peor es que no tengo ni sueño jajaja Aaaaaaaains y el sábado trabajo jajajajajaja Ya, ya pasó. Mucho ánimo que no te queda nada ya para acabar con la condena.

¡Un bico enorme!