Yamato se había alejado al baño unos minutos y a la vuelta se había quedado observando desde la distancia a Sora. A pesar de vivir bajo el mismo techo no había llegado a ver el vestido que tenía pensado llevar aquella noche hasta que se le había acercado al comienzo de la ceremonia.
Tal y como habían estado las cosas aquella semana no estaba seguro de si había sido intencionado o simplemente no había pensado en ello. La cuestión era que a pesar de que la pelirroja estuviera en aquellos momentos simplemente sentada con Aiko en brazos, totalmente ajena estar siendo observaba, no eran pensamientos relacionados con la niña lo que estaba pasando por a cabeza de él.
Permaneció observándola unos segundos más antes de coger aire, soltándolo poco a poco y despegarse de dónde estaba apoyado, yendo directamente hacia ella, quedándose delante de Sora hasta que levantó la vista hacia él.
- ¿Pasa algo? – le preguntó, confusa.
- No, ¿por qué iba a pasar algo? – alargó las manos para coger al bebé de los brazos de su madre y acercarse hasta su abuela para dejarla con ella-. ¿Te importa?
- Fuera los dos de mi vista – fue la respuesta que obtuvo de Toshiko quien había estado vigilando a la pareja desde hacía rato ya.
Sonriéndole a modo de agradecimiento se giró de nuevo hacia Sora, encontrándosela con la misma cara de no entender nada hasta que se colocó delante de ella buscando coger su mano y darle un ligero tirón para que se pusiera en pie.
- ¿Yamato?
- Estamos en una fiesta, ¿no? – le dijo -. ¿Quieres bailar?
Mirándolo interrogante unos segundos más, con su última pregunta al pelirroja no pudo más que dejar escapar una sonrisa a modo de respuesta caminando a la vez que él cuando echó a andar entre la gente para llegar hacia la pista.
Hacía mucho que no habían tenido oportunidad de bailar juntos, posiblemente desde que habían estado en Grecia y aunque no era la materia en la que mejor se desenvolvía él, no quería dejar pasar la oportunidad. No dijo ni media palabra más incluso cuando posó la mano en la cintura de su esposa acercándosela a él.
Se mantuvo en silencio durante un tiempo, observándola de reojo hasta que tras sonreír de medio lado apretó más el agarre en su espalda para pegársela del todo, inclinando hacia la cabeza hacia ella para poder hablarle sin necesidad de alzar la voz.
- ¿Te parece normal no haberme avisado de lo que me iba a encontrar esta noche?
No pudo evitar ponerse nerviosa ante la cercanía entre ambos. Habían sido tiempos complicados y aunque fuera estúpido no podía evitarlo al tenerlo tan cerca, especialmente en el momento en el que sintió como recortaba más la distancia entre ambos y pegaba su cuerpo al de ella.
- Pues… fue una compra de última hora – dijo finalmente-. Según parece la novia tiene derecho a elegir lo que me pongo o me dejo de poner…
- Si lo sé de antes igual me hubiera empeñado en que tener algún detalle más personal con ella, fíjate tú.
El comentario de él consiguió que la pelirroja se echara a reír, relajándose por fin. Volvió a bajar la cabeza, apoyándola así en el hombro de él, cerrando los ojos mientras tanto, ampliando su sonrisa finalmente al sentir como movía ligeramente sus dedos sobre la tela de su cintura.
- Estás preciosa – le murmuró antes de volver a alzar la cabeza continuando con lo que estaban haciendo.
La pelirroja guardó silencio nuevamente, ampliando su sonrisa todavía más. En situaciones como aquella era cuando se convencía de que todo lo que había pasado por su cabeza no eran más que estupideces, que lo único que les pasaba era que les estaba costando adaptarse a su nueva rutina y todo lo demás habían sido sus propias inseguridades. Llevó la mano que tenía apoyada en el otro hombro de él hacia su cuello, comenzando a jugar con su cabello sin buscar despeinarlo, lentamente. Como respuesta a sus movimientos, apretó más a Sora contra él, aprovechando para coger aire y soltarlo con suavidad, disfrutando de aquel gesto.
Sin ser demasiado conscientes del tiempo que había pasado, fue Sora la primera que acabó por levantar la cabeza hacia él, observándolo antes de reclamar su atención dejando de jugar con su cabello para hacer algo de presión e indicarle que inclinara la cabeza pudiendo así reclamar un beso.
Un beso que en cuanto lo recibió consiguió que se le erizase la piel por completo, prácticamente igual que aquella primera vez años atrás cuando quien se estaba casando era el mejor amigo de ambos y ella había dado el paso definitivo. Sin importarle que hubiera gente a su alrededor mantuvieron el beso hasta que la ausencia de aire provocó que se separasen.
Se quedó observándolo unos segundos, soltándose de él cuando se dio cuenta de que volvía a inclinarse, pudiendo así posar sus dedos en los labios de Yamato y frenarlo.
- Ven conmigo – le dijo por lo bajo antes de separarse del todo de él, solo dejando su mano agarrando la de él.
Sorprendido porque ella lo hubiera detenido, no pudo más que sonreír ligeramente cuando la escuchó hablar saliendo tras ella de entre la gente olvidándose de todo lo demás. La única persona que podría importarle en aquellos momentos aparte de la pelirroja con la que estaba era su hija y no podía estar en mejores manos.
- ¡Ay! – protestó Andrew al sentir como la mano de Haru se había cerrado sobre su brazo y empezaba a agitarlo-. ¿Qué? ¿Qué pasa?
- ¡Se han ido!
- ¿Quiénes?
- ¡Aah! – soltándolo finalmente dio unas rápidas palmadas para solo segundos más tarde quedarse mirando hacia él, todavía con cara de confusión-. Bah, ¡da igual!
Volvió a cogerlo del brazo para ser ella quien lo arrastrase de nuevo entre la gente que bailaba.
Sora tiró de él hasta que consiguieron perderse del gentío, sin darse cuenta, repitiendo las acciones que había hecho tiempo atrás, cuando lo único que necesitaban era terminar de aclarar las cosas entre ellos antes de dar el paso. Abrió la boca para decir algo, no pudiendo llegar a hacerlo al ser Yamato quien ahora la atrajera hacia él, quedándose apoyado en la pared mientras que la rodeaba con sus brazos besándola.
- Dime una cosa – le murmuró por lo bajo cuando se separó de ella mínimamente-. Y quiero que seas totalmente sincera…
- ¿Qué? – levantó la cabeza hacia él, posando sus manos lentamente en sus brazos para acabar entrelazándolas tras su cuello.
- ¿Cómo… narices se te pudo pasar por la cabeza que te estaba esquivando? – toda la seriedad que hubiera podido aparentar se esfumó cuando se le escapó una risa.
- Pues… ¿y por qué no? – se encogió de hombros, notando como se le subían rápidamente los colores-. Reconócelo, estabas en todo tu derecho de estar hasta las narices…
- No lo suficiente como para que me compensara lo que me podía perder – paseó sus manos por la figura de ella, subiendo una hasta su cuello para terminar por volver a atraerla hacia él.
Tardó tan solos unos segundos en seguirle, desterrando cualquier tipo de pensamientos que no fueran ellos dos en aquel momento de su mente, hizo algo de presión, terminado por conseguir que él se quedará más pegado a la pared pudiendo así apoyarse más en él para continuar con el beso. Sentir como sonreía sin apartarse de ella y que aprovecha para apretarla con más fuerza con sus manos la hizo terminar de dejarse llevar.
Cuando se separó de ella para recuperar el aliento no lo hizo demasiado, empezando a dejar suaves besos por el cuello de la pelirroja sintiendo como dejaba la cabeza ligeramente hacia atrás para facilitarle el acceso. Continuó con lo que estaba haciendo, volviendo a mover las manos por su figura, perdiendo algo de altura desde la cintura, acariciándola en el proceso. Notó como ella alejaba su cabeza para hacer que volviera a mirarla justo antes de estirarse para ser ella quien lo besara ahora.
Volviendo a centrar sus manos en su cintura para agarrarla con fuerza siguió el beso de su esposa solo para acabar girándose y dejarla ahora a ella contra la pared, aprovechándose así de la situación. Retiró sus manos de dónde las tenía, comenzando a acariciarla por encima de la tela del vestido, dejando que una de ellas vagara por su cuerpo hasta alcanzar la abertura del vestido pudiendo así rozar su piel.
Pudo sentir perfectamente el escalofrío que recorrió a la pelirroja ante su gesto y volvió llevar la mano a su sitio, notando automáticamente como se separaba del beso para mirarlo con una ligera desaprobación en el gesto que le hizo. Sonrió de medio lado antes de inclinarse nuevamente para poder alcanzar sus labios. No lo consiguió al girar ella su cabeza, esquivándolo y buscando su cuello ahora, teniendo cuidado con el cuello de la camisa, haciendo una ligera mueca ante el poco recorrido que le permitía aquella prenda, pero no era el lugar para poder hacer nada contra ella.
Echó la cabeza hacia atrás, dejándola apoyada en la pared mientras que sus dedos jugaban con la corbata, dejando la vista fija en ellos hasta que buscó la mirada de su marido. Clavando sus ojos canela en los azules de él, buscando decirle así lo que realmente pasaba por su cabeza.
- ¿Y la niña? – preguntó él al cabo de unos segundos.
- Pues… mi madre se empeñó en que metiera cosas de más… Yo pensaba que su idea era que nosotros nos quedásemos hasta más tarde en la fiesta y así ellos llevarse a Aiko hasta mañana… Pero creo que mi madre empieza a tenernos más calados de lo que parece.
- ¿Tú crees que es buen momento para decirme que Toshiko estaba conspirando para que nos quitásemos de su vista para esto?
Echándose a reír se revolvió ligeramente al sentir como pinchaba con sus dedos sus costados a sabiendas de que se estaba riendo más bien de él que de sus palabras. Sora volvió a quedarse mirando hacia él, notando como su propia forma de actuar parecía haberse transformado por completo.
Aquella vez se estaba comportando de una forma más tranquila porque su cabeza no se había parado a pensar en nada más que no fueran ellos dos. En otras ocasiones sí que se había dejado llevar por miedos idiotas como que realmente hubiera estado más delgada o que la marca de la operación… Luego la presión de que saliera todo bien había llegado a bloquearla haciendo que las cosas solo fueran a peor. En aquel momento se estaba dando cuenta de nuevo de lo sumamente idiota que había sido, especialmente aquellos últimos días desde que había vuelto de Kioto.
Muy idiota.
Cerró los ojos automáticamente al sentir la mano de él acariciando su mejilla y empezar a bajar por su cuello lentamente, tomándose su tiempo hasta alcanzar el hueso de la clavícula, dibujándolo con él. Sonrió al ver la expresión de ella mientras que continuaba con sus movimientos. Bajó ligeramente su mano, sin apartar la vista de ella, fijándose en cómo se mordía el labio, solamente para volver a llevarla hacia su nuca y sujetarla así para besarla.
- ¿Quieres volver a la fiesta? – preguntó cuando se separó de ella, dejando su frente apoyada sobre la de la pelirroja.
- ¿Tú qué crees?
- Pues que no creo que precisamente a los anfitriones les vaya a parecer mal que nos perdamos cómo tira el ramo la novia… A no se que siga en pie lo de buscarte a alguien más entretenido que yo, claro.
- Es verdad, no me acordaba… Puedes esperarme aquí y luego si eso vuelvo… - abrió los ojos finalmente, enfocándolo, aprovechándose de esa cercanía.
Dudó. Acababa de darse cuenta de que no se podían ir tan fácilmente, que en la fiesta quedaban aún sus padres, la niña y los digimon. No podían desaparecer sin más y no dar señales, no con Aiko allí. Aunque algo le decía que posiblemente Toshiko supiera exactamente el motivo de la desaparición de ambos… No quería cargarles a la pequeña así de forma tan evidente.
- Aiko – dijo ella finalmente en apenas un susurro.
AnnaBolena04: llevo un rato autoconvenciéndome para ser persona y subiros el capi jajajaja Pero sabía qué capi os tocaba y, claro, tenía que sacarlo a paseo. No podía dejarlo esperando... Jajajaja Además, mañana va a ser mi primer día libre de verdad en mucho tiempo, seguro que me acabaré quejando de que me aburro porque OMG demasiadas horas libres.
Parece que los señores tortuga han decidido hacer honor a su nombre - provocando que el pobre Andrew se lleve un par de sacudidas en el brazo -. Que ya les iba tocando ponerse de forma más seria mimosos el uno con el otro, que lo necesitaban ya tanto como el respirar y, a su vez, tocar temas delicados entre ambos con los ánimos más calmados.
¡Besitos de tortuguita!
Beyond an Epic Night: pero bueno jajajaaja menuda crónica que me has dejado jajaja. Ya sabes mi secreto, os llevo demasiada ventaja y tengo muchos capis escritos como para poder seguir subiéndoos las cosas con regularidad. Como ya sé que estos meses son el horror y el infierno, pues me lo dejé todo preparado para poder hacerlo. Ahora solo convivo con el mono porque aunque, hoy por ejemplo, tengo tiempo, pues soy un zombie jajajaja Así que tú tranquila que seguro que no te me desfasas demasiado.
Aiko ha salido lista, claro que sí. Eso o se huele las malas caras de sus padres y se ríe de ellos. Lo que pasa es que ellos dos lo interpretan como que la niña es adorable y ya se les ríe cuando en realidad se está carcajeando de ellos. El fb, sí, evidentemente, ha sido queriendo. El paralelismo que puede verse entre padre e hijo en esas situaciones ha sido totalmente intencionado... Y ya sabía lo que te iba a gustar, y no solo por ver aparecer por ahí un rubió cascarrabias bebé jajajaja
Parece que ya se han aclarado las cosas, al menos en sus cabezas, ¿no? Lo de estos dos son las bodas, que ya sabemos que les gusta perderse del resto del mundo para ponerse mimosos, solo que, en esta ocasión, casi que lo necesitaban más que la primera...
¡Un besazo!
Guest Vecina: pufff... No, por aquí no nos llegó a cazar el fuego, lo que nos llegó fue la nube de cenizas, humo y basura... Y yo, la verdad, que casi que llegué del trabajo con los pelos de punta porque me pilló en la autopista cerca y no se veía del humo. Un mal royete que daba gusto, pero bueno, nada más que eso.
¿Decías algo de algodón de azúcar? Porque parece que estos dos han arrancado de nuevo la temporada de subidones de azúcar y... de otras cosas que ya los conocemos y todos sabemos que de no tener la niña no demasiado lejos se les habría olvidado dónde estaban. Que se les da muy bien pasarse el tema de espacios abiertos por cierto sitio jajajaja
Y sí, totalmente de acuerdo, eso era algo peligroso. Yamato con un bebé clavadito a él haciendo el adorable por ahí probablemente ha provocado que a unas cuantas - y cuanto si hace falta - se les haya ido junto con el famoso vestido verde de Grecia la ropa interior jajajajajaja Que sepas que me hizo mucha gracia leerlo jajajajajaja Estaba por la calle y acabé pareciendo retrasada JAJAJAJA Aunque, que conste en acta, yo sigo bufándoles a los bebés, vengan en brazos de quien vengan, que hoy me ha pasado dos o tres veces mientras comía en un restaurante jajaja
Bueno vecina, venga, ánimos para ti también, que esta vez sí que sí no te queda nada. Yo me huelo otro par de semanas horrendas en el horizonte, sin contar a los de sele... pero mira, ahora mismo os escribo desde la cama y prefiero no pensar en ello. Un bico muy grande... prepara a las tartarugas, tú hazme caso.
¡Un bico!
Natesgo: te lo dije jajajaja Te dije que cuando te fueras posiblemente fuera cuando la liara... Y eso mismo hice jajajaja Si es que no me podéis dejar sin vigilancia, ya lo sabes. He tenido para todos... Y al menos ahora no puedo decir que haya sido culpa del estrés, porque estos capis llevan escritos desde hace bastante tiempo, que sino lo mismo estaba alguien más en el hospital y la parejita tirándose de los pelos.
Pero bueno, también parece que la cosa está tomando su rumbo más habitual con ellos dos. Como siempre, parece que el cúmulo de cosas los ha llevado a un punto y que la cosa parece estar a punto ya de salir o por un lado o por el otro. Habrá que verlo ya en el siguiente capítulo...
¡Un beso!
