Sora abrió los ojos lentamente, dándose cuenta de que todavía era de noche al girar la cabeza y poder mirar hacia la ventana. Tardó unos segundos más en centrarse y darse cuenta de que no estaba en casa, sino que estaba en la habitación del hotel.
Se ubicó automáticamente al ver su vestido en el suelo. Fue entonces cuando giró la cabeza, encontrándose con un completamente dormido Yamato a su lado. Sonrió de forma inmediata acordándose perfectamente de cómo y por qué habían acabado así.
Los recuerdos de unas horas antes acudieron a su mente haciendo que la sonrisa se volviera algo más amplia, terminando por morderse ligeramente el labio. Hacía demasiado tiempo que no se había sentido así y ahora se daba cuenta de lo mucho que lo había echado de menos. Posiblemente incluso desde antes del embarazo.
Se ladeó con sumo cuidado de no despertarlo, y se dedicó a observar a Yamato. Sabía que lo último que le había hecho falta había sido ella saliéndole la mayor estupidez del siglo cuando había vuelto de Kioto para terminar la temporada más absurda que habían tenido desde hacía ya algunos años. Ni siquiera era capaz de saber de dónde se había sacado ella esas conclusiones. Taichi le había dicho que posiblemente fueran todavía consecuencias del embarazo, y casi que quería creérselo. No quería pensar que realmente había sido capaz de tener aquella idea.
Lo que le había dicho cuando habían hablado era totalmente cierto, y casi que se había aterrorizado ella sola ante la simple idea de que hubiera podido creer que quizás sus acusaciones podrían llegar a tal punto de insinuar que podría estar con otra. En cualquier otra situación posiblemente le hubiera entrado hasta la risa, pero tal y como estaban las cosas…
Resopló ligeramente antes de volver a intentar relajarse, sin más quedándose con lo que por fin había pasado después de tanto tiempo. Se notaba cansada, pero por algún motivo se había despertado sin nada de sueño. Sin duda quedaba claro que ellos dos parecían tener algo con las bodas. Volvió a sonreír ante aquella idea, aprovechando para acomodarse mejor entre las sábanas.
- No sé si quiere preguntar qué es lo que hace que estés sonriendo así…
La voz de Yamato hizo que se sorbresaltara no habiéndose dado cuenta de que estuviera despierto también.
- ¿Por qué siempre que me quedo mirándote pensando que estás dormido acabas dándome un susto?
- Porque me gusta darte el susto – sonrió, girándose para poder quedar echado bocarriba tras haber estado dándole la espalda-. ¿En qué estabas pensado?
Se rio por su respuesta, aprovechando que se estaba girando para dejar su cabeza apoyada sobre su pecho como solía hacer otras tantas veces, notando como alargaba el brazo para dejarla hacerlo con facilidad.
- Estaba pensando en el nivel de estupidez que soy capaz de acumular a veces – se acomodó, llevando su mano a su torso empezando a jugar con sus dedos por él.
- Oye, no voy a ser yo siempre el que lleva la voz cantante en las tonterías – comentó, bajando ligeramente la vista hacia ella.
- Puesto eso – se rio ligeramente-. No sé cómo narices se me pudo meter esa idea en la cabeza. De verdad que no sé cómo…
- El otro día te dije que podíamos dejar el tema… Lo decía en serio. Prefiero dejarlo por terminado y justificarlo por locura transitoria, ¿de acuerdo?
- De la grave… - sonó totalmente relajada cuando dijo aquello, subiendo por fin sus dedos hasta el hueso de la clavícula de él, dibujándola.
- De la terriblemente grave – buscó con su mano pincharla ligeramente en el costado-. Esperemos que se te haya terminado de ir la duda de la cabeza.
No contestó automáticamente, todavía ocupada en revolverse ante el pinchacito que le había dado, el cual le había provocado cosquillas. Se tomó su tiempo en poder llevar a incorporarse ligeramente y observarlo así desde una nueva posición.
- ¿Por qué? ¿Te ofreces voluntario a refrescarme bien las ideas para sacarme de dudas?
- Si fuera necesario haría semejante sacrificio, pero solo si me lo pides ¿eh? – empezó a reírse.
Tampoco quería que ahora que habían conseguido por fin volver a la normalidad entre ellos dos pareciera que forzaba demasiado las cosas, pero había sido ella quien había hecho el comentario y tampoco iba a dejar pasar la oportunidad. Cerró los brazos en torno a ella de manera que no se pudiera escapar antes de hacer fuerza y poder girar, dejándola así debajo de él.
Se dedicó a observarla mientras que sentía cómo dejaba una mano en su espalda y cómo la otra empezaba a subirla lentamente hasta llegar a su cabello, comenzando a jugar con él con sus dedos.
- ¿Sabes de qué me acabo de dar cuenta? – murmuró ella. Esperó a escuchar el típico sonido que siempre le dedicaba en esas situaciones mientras que estaba a otras cosas.
Dejó la pregunta en el aire ya que Yamato había decidido acercarse algo más, empezando a rozar con sus labios la sensible piel de su cuello, haciéndolo muy suavemente y asi impidiendo que pudiera hacer algo más que entrecerrar los ojos. Sonrió cuando sintió que dejaba un beso y buscaba de nuevo enfocarla.
- ¿De qué te has dado cuenta? – le preguntó por fin.
- De que hace demasiado que no te digo que te quiero – murmuró levantando la cabeza de la almohada para poder así alcanzar sus labios.
Hizo presión para que volviera a quedar apoyada, tomando así el control él. No se detuvo a pensar en nada más en ese momento que en lo bien que le habían sonado esas dos palabras y en dedicarle un beso que aunque no quiso que dejara de ser lento, fue intenso. La observó con los ojos todavía cerrados cuando se separó, disfrutando de sentir sus dedos entre su cabello.
- Prefiero no hacer cuenta – le contestó al final-. Pero, por suerte, salvo cuando te me vuelves loca no hace falta que me lo recuerdes para que lo tenga bastante clarito. Y… después de la locura transitoria del otro día, espero que tú también lo tengas bien en mente.
Tuvo que reírse de nuevo por la forma en la que se refería a su arrebato de días atrás, aprovechando para ajustar mejor su posición debajo de él, enredado sus piernas con las suyas, todavía sin buscar salir de ese tonteo que se traían.
- Pues ahora te quedas con las ganas de escucharlo – intentó hacerse la digna-. Por acusarme de loca…
Arqueó las cejas, observándola, escapándose ligeramente de su contacto al quedar sostenido sobre sus brazos, estudiando así sus gestos.
- Es una de las acusaciones con más fundamento que recuerdo haber hecho en mis 32 años de vida, que lo sepas – intentó no reírse.
- ¿No te parecen ya unos cuántos? Mira que de tanto fruncir el ceño te van a empezar a salir arrugas… - sonrió, retirando sus manos de su cabello intentando dejarlas en su cintura para volver a atraerlo hacia ella.
- No voy a contestar a eso porque estoy viendo que acabo yéndome a casa si no quiero dormir hoy en el suelo – no se dejó acercar, quedándose dónde estaba.
- Por ejemplo…
La suave risa de la pelirroja sirvió para que acabara por sonreír él también, volviendo a inclinar la cabeza para dejar un beso en su cuello, tomándose unos segundos antes de repetir la misma acción, dándose cuenta cómo alzaba la mandíbula dejándole mejor acceso. Se entretuvo de esa forma unos segundos antes de volver a enfocarla.
Dejó que alcanzara sus labios dejando que fuera ella quien llevara el control del beso, jugando así con sus labios y no permitiendo que se escapara del todo, reteniéndola unos segundos más al morder muy ligeramente su labio.
Retomó su exploración, bajando algo más en aquella ocasión, teniendo especial cuidado con sus acciones al atreverse a llevar hacia el pecho de ella. Sabía que estaba mucho más sensible de lo normal y como tenía miedo a hacerle daño, únicamente se limitó a dejar ligeros besos, sin hacer demasiada presión, escuchando como se le escapaba un suspiro. Tomándose aquello como un buen gesto, llevó su mano al que quedaba libre, acariciándolo con sumo cuidado.
No insistió demasiado, volviendo a colocarse a su altura.
No esperó que cuando la soltase ella hiciera fuerza para poder cambiar las tornas y acomodarse sobre él, quedándose sentada. Ese gesto le gustó mucho más de lo que ella se podría imaginar precisamente por la perspectiva que le ofrecía. Era evidente que agradecía tener mejores vistas de ella, pero con la espiral de inseguridades en la que ella había estado sumergida, aquel gesto dejaba notar la diferencia y que parecía haber dejado aquello atrás. Sonrió sin darse cuenta ante aquella simple idea.
- ¿Qué te pasa? – le preguntó arreglándoselas para cogerlo por las muñecas y apoyar su cuerpo así hacia delante haciendo presión sobre ellas y que no pudiera mover los brazos.
- ¿A mí? ¿Por qué iba a tener que pasarme algo? – mantuvo la misma expresión-. Me río de lo mucho que me intimidas intentando dejarme quietecito…
- Pues deberías de tomártelo más en serio…
Evidentemente era consciente de que si él quisiera podría soltarse, pero solía seguirle el juego con bastante facilidad. Se inclinó algo más, llegando así a poder rozar con sus labios el hueso de su clavícula, siguiéndolo ligeramente hacia el cuello, entretenida en seguir la línea central, pasando por la curva de la nuez antes de acercarse a su boca, quedándose a la justa distancia para rozarle así al hablar.
- Te he echado demasiado de menos – dijo finalmente, notando cómo sonreía entreabriendo así los ojos.
No dejó que contestara, únicamente le dio un beso por fin antes de volver a descender por el cuerpo de Yamato. Aprovechándose de las definidas formas, las usó como guía llegando hasta las zonas más sobresalientes en sus pectorales, dedicándole unos segundos jugando a apretarlas con suavidad entre sus dientes.
No se detuvo demasiado así, continuando con su exploración teniendo que soltar sus muñecas para poder moverse. Levantó la cabeza para ver entretenida cómo dejaba sus brazos bajo su cabeza, usándolos de apoyo con aire distraído mientras no le quitaba la vista de encima. Le dedicó una ligera sonrisa, deslizándose de dónde estaba sentada para quedarse a su lado en vez de encima y así tener más libertad de movimiento, llevando sus besos a zonas más bajas de su torso, guiándose por los marcados huesos de la cadera.
Sonrió al darse cuenta del aumento del ritmo de la respiración del rubio, pudiendo notarlo de primera mano debida a su situación. Estaba disfrutando con aquello. Le encantaba dejarse hacer y que fuera él quien llevara el control pero le gustaba exactamente lo mismo ser ella la que tomase las riendas de la situación. Dada la situación de los meses pasados apenas había colaborado, simplemente dejándose, pero en aquella situación todo parecía completamente natural de nuevo y especialmente, correcto.
Continuó en su descenso hasta llegar a nuevos límites, deteniéndose de repente, lo justo para incorporarse ligeramente y cambiar sus labios por sus manos, alcanzando por fin zonas mucho más sensibles, tomándolas entre sus dedos antes de comenzar a moverlos lentamente no tardando en obtener respuesta. Sin dejar lo que estaba haciendo se movió con cuidado de no hacer movimientos bruscos para poder besarlo así.
- Te quiero demasiado – dijo cuando se separó.
No le dejó opción a contestar, volviendo a la posición inicial en la que había estado, cambiando entonces sus manos por sus labios, repitiendo los mismos movimientos que había estado haciendo. Escuchar cómo murmuraba su nombre a la vez que sin más cerraba los ojos y echaba la cabeza hacia atrás la hizo esmerarse más en lo que estaba haciendo, aprovechando para poder seguir acariciando su cuerpo mientras tanto.
- So-Sora – escuchó al cabo de un rato, notando como su mano buscaba reclamar así su atención.
Se quedó mirándolo, a sabiendas de que solía gustarle terminar las cosas de otra forma. Se limitó a negar con la cabeza. Simplemente, quería continuar con lo que estaba haciendo hasta el final. No lo hacía buscando compensación de vuelta de ningún tipo, hacía aquello porque quería. De manera que, aunque la observó con extrañeza unos segundos, no tardó en volver a dejarse por completo.
AnnaBolena04: bueno, parece que han cogido el ritmo otra vez los señores totuga. Que llevan demasiado tiempo quietecitos y ahora parece que van con el modo automático puesto. Si es que lo único que le hacía falta a ella era dejar de darle tantas vueltas a todo, que con ese rubio suyo las cosas iban a salir bien sin forzarlas. Y él, pues dejar de querer darse cabezazos, que mira, que ya tiene a su pelirroja otra vez volviendo a la normalidad y fangirlea mucho porque se está dando cuenta de ello.
Al día siguiente van a estar los dos durmiendo cual angelitos media mañana y no se van a enterar ni de en qué continente están. Está claro que los Ishida tienen algo con las bodas... A saber qué habrá pasado por las que han quedado perdidas por el mundo.
¡Un besito de tortuguita!
IreneFl: jaajajaajajaja han vuelto a las andadas y por la puerta grande, tú hazme caso. Si es que tienen muchos meses que recuperar entre ellos dos, que las ganas que se tienen el uno al otro son muy grandes y estaba claro que no se iban a quedar contentos tan fácilmente. Y sigo sin haberles desgraciado la noche, para que luego digáis que soy mala xD
¡Un beso!
Natesgo: la abuela sabe lo que hay. También sabe que son todos demasiado reservados y ella, que tampoco quiere saber más de la cuenta de esos temas, sabe cómo manejarlos bien. Salen todos ganando ya que los abuelos se han apoderado de la niña y deben de estar ocupados babeando con ella sin que el otro abuelo quiera quitársela. Mientras tanto aquí la parejita, aprovechando la noche por todo lo alto antes de que llegue el nuevo día y yo me levante con el día puñetero.
A ver si al día siguiente son capaces de dar señales de vida tan siquiera, que tienen que ir a recuperar a la señorita Ishida.
¡Un beso!
Guest Vecina: pues mira, GoT hoy es el foco de todos las tardanzas, porque aquí estaba yo con cara de merluza jajaja Había abierto el word para poder escribir algo hoy y ale, ahí me quedé mirando para la pantalla sin saber muy bien cómo reaccionar a lo que estaba viendo jajajaja Fíjate que la gente está poniendo el grito en el cielo y a mí me parece lo más evidente del universo lo que ha acabado pasando jajajaja
Jajajajaja los abuelos están intentando no ahogarse con el reguero de babas porque han secuestrado a su nieta y ella estará durmiendo plácidamente ajena a todo lo que pasaba a su alrededor. Sus padres, mientras tanto, pues demostrando que el tiempo perdido se va a ir recuperando y por todo lo algo, que parece que cierta pelirroja viene con las pilas cargadas y ha optado por dejarle las cosas claras de varias formas a su rubio.
Ey, lo del ascensor no se había ocurrido jajajaja Pero mira, es que les daría igual, ¿que se quedan encerrados en el ascensor? Pues mira, ya tienen qué hacer mientras jajajaja Creo que en la cabeza de Yamato sería hasta algo bueno, así seguro que nadie los molestaba jajajaja Y gracias por la imagen mental... Qué mal royo, pobrecito Yamato, a ver si le va a caer algo en la cabeza a él también por arrimarse más de la cuenta a Cersei jajaja
Tú no te preocupes vecina, que si hace falta nos compramos un Drogon y vamos a imponer orden en tu facultad. Venga, último esfuerzo y ya está. Mucho ánimo paa mañana. ¡Un bico enorme! Y guarda las tartarugas a ver si les va a dar algo de tanto viento...
