Yamato se había quedado con Aiko tras la cena, aprovechando así algo de tiempo con ella mientras que Sora terminaba de recoger. El día siguiente con la vuelta al trabajo tendría menos tiempo otra vez para estar con ella y quería aprovechar que la niña estaba despierta. Se había ofrecido a ayudar a la pelirroja pero ella misma había sido quien lo había acabado echando con ella. Tampoco tenían demasiado acumulado.
Aiko sonrió a su padre estando echada encima de sus piernas, jugando con él y haciéndole ruiditos mientras que con el teléfono mantenía la cámara apuntando hacia ella para que pudiera verla Hiroaki desde la videollamada que estaban haciendo.
- Dice que está muy enfadada contigo porque lleva muchos días sin verte. Lamento decirte que su otro abuelo ha estado aprovechando para cogerte ventaja… - posó el teléfono encima del cojín que tenía en el reposabrazos para que quedara a buena altura-. Por cierto, me han preguntado qué tal estabas ya.
- ¿Y qué les has dicho? ¿Qué estoy más aburrido que tu hermano cuando mata el tiempo montándose paranoias?
- Más o menos, sí. Y que cuando te tengamos de vuelta en casa vas a estar bajo vigilancia estricta.
- Eso ya me lo ha repetido tu madre repetidas veces, no hace falta que me lo digas tú también – hizo una pausa, girando la cabeza y mirando hacia la otra punta de la habitación.
- ¿Qué? ¿Te traen la cena ya? – adivinando lo que podía pasar por la cara de resignación que estaba poniendo su padre, quedó a la espera de la respuesta.
- Sí… Esperemos que sea algo más comestible. Porque como tu madre me tiene castigado dice que no me va a traer nada de contrabando por cabezota y haberme buscado el estar aquí ingresado por tonto.
- Me parece muy bien. Nosotros ya hemos cenado y, lamento informarte, que estaba todo muy bueno…
- Cállate…
- Te dejo que cenes en paz que ya es la hora de echar a la niña. Mira Aiko, dile adiós a tu abuelo que se va a cenar la comida tan rica que le acaba de traer la enfermera.
- No te amenazo con desheredarte porque ya lo tenía en mis planes para dejárselo todo a la niña, pero tú sigue así… Aiko – intentó reclamar la atención de la pequeña sin conseguirlo-. Bueno, da igual. Dale un beso de mi parte.
- Lo haré, tranquilo. Mañana si no te han dado el alta al mediodía todavía avísame y me paso por ahí a la hora de comer.
Riéndose, dio por terminada la llamada, poniéndose en pie con la niña en brazos, guardándose el teléfono en el bolsillo del pantalón antes de acercarse de nuevo hacia Sora.
- Voy a echarla a dormir ya.
- Vale, ¿qué tal está?
- Aburrido y asqueado de la comida de hospital. Pero mira, no me da pena, si hubiera ido al médico primero posiblemente se habría ahorrado todo esto – acercó a la niña hacia la pelirroja para que pudiera darle un beso de buenas noches-. Voy a llevarme a estar señorita a que duerma.
Sora sonrió al verlos irse, aprovechando para terminar de guardar los platos que había dejado recudiendo. No había necesitado demasiado para preparar la cena, habiendo hecho algo sencillo para los dos. Apenas necesitó termino para terminar de recogerlo todo pudiendo así dejarlo todo listo para el día siguiente. Aprovechó para recoger ligeramente por el salón también acabando por acercarse hasta la puerta de la habitación de la pequeña.
Se quedó apoyada en el marco sin hacer ruido para no llamar la atención de los presentes, observando como Yamato tenía al bebé en brazos y hablaba con ella de forma distraída. Sonrió al verlos sin que ellos se dieran cuenta, ampliando la sonrisa todavía más cuando se dio cuenta de que poco a poco las palabras de él se habían ido convirtiendo en un suave tarareo.
Hacía mucho tiempo que no lo escuchaba y siempre le había gustado mucho su voz. Intentó pasar completamente desapercibida, notando como aquella escena estaba enterneciéndola a más no poder. Evidentemente que era pequeña adoraba a su padre, ¿cómo no hacerlo? Incluso cuando se inclinó con sumo cuidado para poder dejarla en su cuna habiendo conseguido que ya se quedara completamente dormida. Sora pudo ver cómo Gabumon la estaba observando, acabando por cerrar los ojos él también. Posiblemente a él le gustaran tanto como a ella las escenas de ese tipo.
Cuando Yamato se giró, la cazó con la sonrisa todavía en la cara y los ojos fijos en él. Se quedó apoyada en el marco hasta que él la alcanzó. No se movió, cortándole el paso para poder estirarse y así darle un beso.
- Debería de aprovechar para lavarme el pelo y así mañana ir con algo más de tiempo… A ver cómo sobrevivo yo sin Haru estos días en el estudio – comentó cuando entraron de nuevo en la habitación.
- ¿No te lo lavaste en el hotel?
- No, me daba pereza ponerme a secarlo – se encogió de hombros-. Creo que voy a aprovechar ahora…
Yamato asintió, quedándose mirándola durante unos segundos antes de empezar a darle vueltas a una idea en su cabeza mientras que seguía los movimientos de la pelirroja por la habitación. Miró el reloj, dándose cuenta de que era temprano y poniéndose así en pie para ir hasta ella.
- Te acompaño – dijo quitándole el pijama de las manos.
- ¿Me acompañas? – arqueó una ceja, levantando la vista hacia él-. ¿En serio? ¿Tú me ves a mí con capacidad de dejar que me acompañes ahora?
Soltó una ligera risa a modo de respuesta antes de negar con la cabeza.
- He dicho acompañarte, no que tuviera otras intenciones secundarias – le dijo acercándose algo más hacia ella-. Además, es temprano, yo creo que tenemos tiempo de poder disfrutar de un baño los dos.
- ¿Baño?
- Baño – arrastró las manos por sus brazos hasta sus hombros, dejándolas ahí-. ¿Te parece bien?
Acabó por sonreírle a modo de respuesta, asintiendo ligeramente con la cabeza antes de dejarse arrastrar hasta el baño. Se adelantó unos pasos, abriendo el agua caliente para poder llenar así la bañera, teniéndola más que abandonada a causa de que usaran con mucha más normalidad la ducha. Aprovechó para acercarse hacia el armario donde tenía guardada una bomba de baño, dejándola caer en el agua antes de girarse hacia Yamato.
- No es justo – se le acercó mientras que terminaba de llenarse la bañera-, así normal que la niña nos venda a todos por irse contigo.
- ¿Ah sí?
- Sí… Yo también lo haría si para irme a dormir me cantaras todas las noches – sonrió, delatando finalmente la intención de sus palabras.
- Creo que a ti me ha costado algo menos convencerte para que te vengas a dormir a la cama por las noches – divertido por sus palabras, posó las manos en su cintura-. Aunque claro, a lo mejor es que ella se lo gana más…
- ¿Y yo no me lo gano? – intentó sonar ofendida, arqueando ambas cejas.
Puso cara de pensativo antes de alejarse de ella unos pasos riéndose, evitando así que pudiera alcanzarlo. Viendo que no quedaba demasiado para que el agua llegara a un buen nivel, empezó a quitarse la ropa, dejándola encima del lavabo, esperando que ella hiciera lo mismo.
- Ahora vengo – le dijo la pelirroja – que me he dejado todo fuera por tu culpa… Vete metiéndote tú.
Salió del baño con paso rápido cogiendo todo lo que podría necesitar para luego y dejando los pendientes en su lugar. Cuando volvió a entrar dejó lo que se había traído con ella encima de la ropa que ya había dejado Yamato, empezando a quitarse ella su ropa también y acercarse hacia la bañera con cuidado de no salpicarlo todo al meterse. Aceptó la mano que él le tendía usándolo como apoyo consiguiendo finalmente sentarse. Tardó unos segundos más en ser capaz de colocarse correctamente, tomando postura justo delante de Yamato, usándolo a él como apoyo.
- Sora, si salpica algo de agua ya lo limpiamos luego…
- Shh… - divertida, se echó a reír antes de conseguir quedarse del todo contenta con su posición-. Ya está.
- ¿Segura?
Se rio metiendo sus manos bajo el agua echándosela así por encima disfrutando el contacto cálido de ésta. No tardó demasiado en decidir que su cabeza estaba mucho mejor apoyada en en su marido.
- Cuando nos mudemos, recuérdame que busquemos un sitio con una bañera más grande – le dijo él dejándola acomodarse.
- Es verdad… Yo creo que ya podemos empezar a buscar. Yo ya estoy bien del todo y en esta ciudad va a ser complicado encontrar algo que nos guste. Así cuando Aiko ya pueda empezar a caminar ya podemos tenerlo todo listo…
- ¿Empezar a caminar? ¿Tanto tiempo piensas que vamos a tardar en dar con algo de nuestro agrado?
- ¿En Tokio? – se rio, girando ligeramente el cuello-. Esperemos que no, pero quiero ir con tiempo.
- Mañana cuando llegue del trabajo podemos empezar a mirar, ¿te parece bien?
- De maravilla – contestó intentando relajarse, notando cómo el agua caliente servía para calmar el cansancio que tenía acumulado.
Yamato la observó unos segundos antes de mover sus brazos con cuidado, colándolos por debajo de los de ella y poder dejarlos rodeándola, simplemente disfrutando del contacto entre ambos, cerrando los ojos y dejando su cabeza hacia atrás, apoyándola en el borde de la bañera. Sonrió de forma automática al notar las manos de ella apoyándose sobre sus piernas, acariciándolas de forma distraída.
Tardó en volver a contactar con la realidad, quedándose mirando hacia la cabecita pelirroja que estaba poyada en él, sonriendo. Al igual que solía hacer con la niña, movió sus dedos sobre su abdomen, haciéndole cosquillas escuchando la suave risa de ella. Repitió el gesto hasta que notó cómo posaba su mano sobre la de él, asegurándose de que no volvía a hacerlo al entrelazar sus dedos con los de él.
- Cuando tengas frío avísame – le dijo escuchando como le respondía con un ligero ruidito de afirmación.
Sabía que estaba cansada, ella misma se lo había dicho, pero se podía notar en el comportamiento de ella, quien cada vez se había ido apoyando en él más, dejando sus ojos cerrados y aprovechando el momento para desconectar por completo con la realidad. No pudo evitar inclinarse de nuevo hacia delante dejando algunos suaves besos en la fina piel del cuello de ella allá donde alcanzaba, acabando por tener que apartarse mínimamente al notar que giraba su cabeza para dejarlo alcanzar así sus labios.
La dejó ir sin retenerla más de la cuenta volviendo a la misma posición en la que habían estado, entreteniéndose únicamente en rozarla de forma sutil mientras que ella permaneció con los ojos cerrados. En esos momentos no podía evitar que le hiciera hasta gracia el contraste radical en el comportamiento de ambos. Era sorprendente lo rápido que habían vuelto a la comodidad entre ellos dos hasta tal punto de llegar a la situación en la que se encontraban.
Sonrió recordando la pequeña conversación que habían tenido minutos antes cuando lo había escuchado dormir a la pequeña. Se quedó pensativo, entretenido con la discusión mental que acababa de empezar consigo mismo, tomándose su tiempo antes de volver a enfocarla, acercándose nuevamente hacia su oreja escondida entre la melena.
Dudó todavía unos segundos más, hacía demasiado tiempo que no hacía aquello, ya que, realmente, Aiko poca protesta podría hacerle, pero, no iba a decir que no le hubiera despertado el gusanillo.
- I found a woman, stronger than anyone I know… She shares my dreams, I hope that someday I'll share her home… – empezó a cantarle muy suavemente al oído.
Abrió los ojos de golpe al darse cuenta de lo que estaba haciendo, sorprendida. No le había dicho antes nada intentando provocar aquello, pero sin lugar a dudas no pensó tan siquiera en decir ni media palabra de protesta. Sonrió cada vez más, reconociendo la canción y quedándose algo más ladeada para poder observarlo mientras tanto.
Después de los meses que habían pasado, aquello era justo y exactamente lo que necesitaba para volver a sentirse bien con todo lo que la rodeaba en general.
AnnaBolena04: ¿qué clase de secretaria tengo? ¿Tú me viste a mí ayer con pinta de estar haciendo algo como para no subiros el capi? Jajajaja me olvidé por completo de subirlo hasta esta mañana que estaba yo odiando al mundo con el madrugón que me he comido y PUF, se me encendió la alarma tortuguil para recordarme que no os había subido el capítulo.
Al menos yo creo que el subidón de azúcar tan a lo bestia que hemos tenido todos de golpe compensa, ¿no? Si es que ya avisaba yo que estos dos iban a estar más de buenas de lo normal después de haber estado pasándolo mal una temporada. Y de verdad que mientras que contesto las review estoy intentando no leer lo que pone arriba justo y podría ver mientras escribo porque me pongo yo sola a fangirlear y de verdad que no es plan.
Venga, yo puedo sobrevivir al domingo feo que tengo por delante... ¡Un besito de tortuguita grande grande!
Natesgo: sigues con los horarios cambios. Eso o has estrado también en la espiral de mi**** en la que el profesorado estamos metidos en este maldito mes infernal, lo cual también puede ser. Yo solo diré que cuando pase la selectividad voy a irme de vacaciones y me voy a dejar el móvil apagado y en casa. Ni por señales de humo, así os lo digo.
Pobrecito, deja al pobre Haruhiko que lo intente, que debe de tener mono ahora. Tiene que asimilar que lleva las de perder, pero bueno, él lo sigue intentando. Cualquier día Toshiko acabará haciéndole más caso al yerno que a él y tendremos una perita profesor en la Univerdad jajajaja Y respecto a sobre lo que fueron a hacer esos dos en el estudio, pues... Yo creo que ella lo decía de verdad, otra cosa es que lleven demasiado tiempo quietecitos y no se les dé demasiado bien quedarse con las manos quietas. Si ya los conocemos, nadie se va a asustar a estar alturas con estos dos ya.
Jajajajaja pobre Gabumon. Él y sus vergüenzas son todo un drama. Algún día habrá entrado mientras que la niña estaba comiendo y se habrá pasado una semana rojo como un tomate. Eso sin entrar en detalles de posibles accidentes que hayan podido tener los Ishida, al principio del todo cuando estaban juntos en Tanegashima, y aún no estaba acostumbrado a que Yamato pudiera tener compañía... jajajaja
Voy a hacer un poquito el cáctus, que vengo de dar clase y tengo que irme a dar clase en nada. Maldito mayo... ¡Un beso!
Beyond an Epic Night: jajajaja el cotilleo es importante jajaja Pero como Haru no es tan pedorra como Mimi pues sí que consigue las informaciones fácilmente. Haru más bien se interesaba porque sabía que la cosa entre ellos dos estaba algo mal y tenía que asegurarse de que ya estuviera todo en orden. El cotilleo por el tortugueo ya ha pasado de moda, ya tiene más que sabido que esos dos tienen mucha afición a perderse de la vista de la gente a la mínima que pueden cofcofcof
Vamos a dejarlo en que intentaré sobrevivir al día, porque eso de lindo jajajaja Pero bueno, al menos he sacado un ratito ahora para subiros el capi ya que ayer no me acordé de hacerlo por la noche. Disfruta de lo que queda de fin de semana, y no te me mueras del subidón de azúcar que acabo de provocar... ¡Un beso!
Guest Vecina: jajajajajaja una de las buenas sí jajaja Si es que evidentemente tenía que pasarme a mí. Debe de ser que como no me lo saqué cuando me hubiera tocado, cuando aún lo hacían en papel, pues el destino quiso que fuera así igualmente jajajaja Aquí dicen que sacarse el práctico es el infierno. Que son todo trampas y que aunque la infracción sea claramente culpa de otro conductor/peatón (señora mayor salvaje que cruza la carretera de repente y sin mirar)/lo que sea te suspenden. Pero bueno, poco a poco... Yo con sacar tiempo para las prácticas te digo queme doy por más que satisfecha.
Me parece a mí que Haru es plenamente consciente de a lo que se dedican estos dos... Así, como visión de futuro, te digo yo que sí - guiño guiño codo codo -, no sé por qué me lo puede parecer a mí. Además, creo que ya se lo ha sonsacado hace tiempo. Me suena que esté escrito jajajaja Gabu, al contrario, ese sí que se escandaliza mucho él solo jajaja De verdad que me lo imagino entrando un día con la nenita comiendo y luego pasándose dos semanas sin mirar a la cara a Sora poniéndose rojo radiactivo jajajajaja Si es que es digno compañero del rubio.
Vecina, no te me mueras del subidón de azúcar, ¿vale? Y tampoco vale venir a lincharme por crear falsas expectativas, que el pobrecito es bastante especialito cuando quiere también jajajaja Suerte para el capítulo de esta noche/mañana de got... Porque me parece a mí que nos van a dar por arriba y por abajo y vamos a quedarnos con la misma cara que Jack Sparrow viendo a la Perla Negra navegando por el desierto. Aunque ya te digo que no sé si llegaré viva tampoco a verlo, que menudo domingo...
¡un bico grande grande!
