Entretenido, llevando con él a Daigo aprovechando su día libre, Taichi iba hablando con el niño que iba en su silla.

- Cuando lleguemos te dejo bajarte de la silla y vas corriendo tú a saludar a Sora…

Había hablando con ella antes de pasarse por allí par saber si iba a tener mucho lío y su visita iba a ser más bien una molestia. Sabía que se había quedado sola esos días porque su socia estaba de viaje y ni siquiera tenía pensado llevar a la niña con ella. Pero la respuesta había sido la que él quería escuchar y por eso se había llevado a Daigo con él.

Salió del ascensor, haciéndole un gesto con el dedo a su hijo para que no hiciera ruido, caminando hacia la entrada del despacho por el estudio, fijándose en la ayudante que estaba sentada en su mesa cerca de la puerta.

- ¿Sora? – le preguntó a la chica viendo que levantaba la cabeza hacia él.

- En… Dentro – contestó tras quedarse unos segundos confusa-. No está reunida ni nada…

- Perfecto, gracias – sonriéndole, se giró hacia el niño para poder bajarlo de la silla, dejándolo en sus brazos viendo cómo se dedicaba a saludar a la ayudante con la manita.

Escuchó como ella se reía antes de contestarle con el mismo gesto y echó a andar con él.

- ¿Si te dejo la silla aquí te molesta?

- Para nada, tranquilo…

- Gracias – fue hacia la puerta, abriendo ligeramente antes de posar al niño tras haberle hecho un gesto para que guardara silencio y que pudiera pillar desprevenida a la pelirroja.

Sora estaba terminando de revisar unas fotografías que le habían llegado en la pantalla de su tableta, sentada en la silla de espaldas a la puerta y totalmente distraída. Estaba intentando estudiar el resultado final, buscando algún detalle que pudiera querer cambiar antes de que fuera tarde.

No se enteró de que alguien abría y entraba, ni siquiera por el ruido que se colaba de la parte de fuera, ampliando la imagen que tenía en la pantalla, buscando ver la forma en la que se ajustaba a la cintura el kimono, dándose por contenta.

Fue entonces cuando sintió unas manos que se posaban en sus rodillas, tirándole ligeramente del pantalón. Dio un respingo, no esperándolo y estando a punto de dejar caer la tableta de entre sus manos justo antes de levantarla y encontrarse una carita conocida observándola.

- ¿De dónde has salido tú? – rápidamente dejó las cosas encima de la mesa, sonriendo al pequeño y tardando apenas unos segundos en alargar los brazos hacia él para cogerlo y poder saludarlo con un sonoro beso en la mejilla.

- Lo dicho… Vendido por un niño – dejando la puerta cerrada tras él, Taichi se acercó hacia ambos.

- Normal, tú no vienes a ponerme la misma carita que él – manteniéndolo sentado encima de sus rodillas se giró hacia el padre del pequeño-. ¿Ya te has cargado a mi pobre ayudante para que te deje entrar sin avisar?

- ¿Yo? Ha sido él – señaló al niño-, que ahora ha cogido la costumbre de ir saludando a las chicas por ahí… Pero solo a las chicas…

- Pues mira, igualito que su padre – sonrió divertida.

Centrando su atención en el pequeño, ignoró a su amigo unos momentos, acabando por dejarlo de nuevo en el suelo para que fuera a echarse donde quisiera con unos colores y una hoja que le había dejado para que se entretuviera.

- Te estás arriesgando a que te cambie el diseño de la alfombra, te lo digo desde ya… - dijo Taichi señalándolo con la cabeza.

- Bueno, ya le va tocando un poco de cambio a este lugar – sonrió antes de ponerse en pie y poder acercarse finalmente hasta él y saludarlo con un beso en la mejilla.

- Así que te han dejado sola… ¿quién se ha quedado con Aiko?

- Su tío… Mis padres tenían que trabajar y sus otros abuelos están todavía de reclusión en el hospital.

- ¿Has dejado a esa pobre niña en manos del pesado de Takeru y esos dos niños del mal que tiene por hijos?

- ¿Por qué os ha dado a Yamato y a ti por llamarlos así? Si son un amor los dos…

- Niños del mal, tú hazme caso – asintió con la cabeza-. Y ese encantador niño que provocará que tengas que cambiar las alfombras se les une, entonces mira, yo dimito. Ya no estoy para estos trotes…

Tuvo que reírse, quedándose sentada a su lado sobre la mesa. No había llegado a preguntar qué era lo que habían hecho los tres pequeños cuando se habían quedado de niñeros, pero por lo poco que había escuchado parecía que no habían salido demasiado bien parados los adultos.

- ¿Qué tal la boda? Porque llevo sin saber de ti desde el viernes y no sé si eso es bueno o malo…

- Muy bien – asintió-. Nos lo pasamos muy bien y no murió nadie en el intento. Yo creo que eso vale como un buen resumen. Ya te enseñaré las fotos de Aiko, que le pusimos el vestido que le había hecho Haru y…

- Mira qué cara se te queda… - empezó a reírse-. Ya os imagino, todos arreglados para la fiesta y los dos con la baba cayendo con la niña…

No contestó de palabra, echándose a reír de forma delatadora. No podía decir ni una sola palabra en su defensa ya que se había pasado gran parte de la velada pendiente de ella y sacándole fotos. No había tenido tiempo todavía para poder pasar las imágenes a ninguna plataforma, peor sabía que habían sacado muchísimas.

- ¿Yamato?

- Trabajando y luego se va a ir a buscar a su padre. Hoy le daban el alta, así que se irá en persona a darle una colleja por cabezota.

- Es un buen motivo – ladeó la cabeza mirándola, dándose cuenta de que tenía la cara algo ojerosa, arqueando así una ceja-. ¿Estás bien?

- ¿Por qué?

- Porque no tienes pinta de haber descansado demasiado…

Las palabras de él consiguieron que en la cara de ella apareciera un color rojo bastante delatador. La noche anterior había acabado metiéndose en la cama demasiado tarde. Tener que ponerse a cambiar las sábanas mojadas bien entrada la noche no era el mejor de los planes para terminar así un fin de semana… Pero solo podía decir que la culpa había sido de Yamato y que cuando había aceptado que fuera con ella a darse un baño esperaba de verdad poder darse el baño e irse a dormir después.

Sin darse cuenta, una ligera sonrisa se fue dibujando en su cara al recordar lo que había motivado aquello…

- Oh, tomaré eso como que ya os habéis arreglado. ¿A que sí? – se echó a reír, pillándola rápidamente-. ¿Qué? ¿Hablaste con él?

- Ya habíamos hablado hacía unos días pero… Al final tenía yo razón. No estaba enfadado conmigo, estaba dolido por la burrada estúpida que le había soltado – se encogió de hombros-. Ahora se ríe y me acusa de sufrir locura transitoria…

- Podría llamarse así – asintió-. De hecho, creo que es la mejor forma de llamarlo. Y que conste que no lo digo por meterme contigo sino porque yo también he sido víctima de locuras transitorias de ese tipo.

- ¿Tú? Pero si Koemi hace contigo lo que quiere… ¿de qué te va a poder acusar a ti?

- Ah, claro, ¿y tú con Yamato no haces lo que te viene en gana? – se echó a reír-. Y no la hagas ponerse original que tiene mucha imaginación… El sofá de mi casa es cómodo…

La risa de Sora pudo escucharse por toda la sala, más que por las palabras de él por la cara de resignación que puso al decirla. Sabiendo cómo se podía poner ella sin motivo alguno cuando su cabeza escapaba a su propio control, podría imaginarse los numeritos que habría tenido él en casa. Acabó por acercársele algo más, dejando así su cabeza apoyada en su hombro mirando al niño desde allí.

- Creo que me tomaré eso como que está todo perfectamente… - sonriendo al notar el gesto de ella, no se movió.

- Está todo como tiene que estar – contestó, quedándose así.

Takeru estaba de rodillas en el suelo. Se había quedado ahí para poder dejar delante de él en el sofá a los tres niños que se habían quedado a su cargo. Por suerte, a los niños les llamaba demasiado la atención su prima como para revolucionarse más de la cuenta. Simplemente se estaban dedicando a observarla mientras que le colocaba el gorrito que le había comprado y que simplemente estaba esperando para ponérselo.

Sonrió al conseguirlo, quedándose mirando hacia ella él también, divertido al ver que estaba entretenida intentando alargar las manos para cogerse los bolitas que adornaban los calcetines que tenía puestos.

- Me parece que tú cuando empieces a correr vas a hacerle bien la competencia a Dai – miró hacia el niño-. ¿A que sí?

- Yo quiero jugar con ella – protestó el pequeño, arrodillándose él también para poder ir hacia ella algo más.

- Ten cuidado que es demasiado pequeña todavía, ¿vale?

La atención de la pequeña desapareció de sus calcetines quedándose mirando así a su primo no tardando en querer alargar las manos también hacia él para cogerlo. Takeru sonrió, entretenido con la escena antes de sentir la puerta de casa abrirse de fondo.

- ¿Me he perdido algo que este terremoto no viene a buscarme? – fue su saludo al llegar hasta ellos, no tardando en ver el motivo por el que Dai no había dado señales-. ¿Y esta visita?

- Yamato dijo que cuando saliera del trabajo quería ir a ver a papá y si todavía no lo han dejado irse a casa ayudarlo a recoger y todo eso… Y Sora está sola en el estudio estos días, así que me han dejado de niñero…

- ¿Te la ha dejado tu hermano?

- ¿Qué? ¿No crees que se fie de que yo esté con la niña? – riéndose se puso en pie para poder acercarse a ella para saludarla con un corto beso-. ¿Vienes cansada?

- ¿Por qué? – entretenida se quedó mirando hacia los tres pequeños.

- Porque ahora que he conseguido ponerle el gorrito a Aiko quería aprovechar para sacarles una foto a los tres y mirar a ver si puedo heredar de una vez…

Tardó unos segundos en entender del todo lo que le estaba diciendo antes de echarse a reír y asentirle, desapareciendo de allí para poder ir hasta la habitación donde tenía guardada su cámara de fotos no tardando en volver.

- ¿Se la vas a dar a tus padres cuando los veas?

- Y no debería darle nada a mi padre por el susto que nos ha dado, pero sí – asintió.

- ¿El abu?

- El abu ya está mejor y mañana si quieres podrás ir a verlo – le dijo Hikari antes de terminar por acercarse hasta sus dos hijos para poder darles un beso-. Pero tenéis que portaros bien porque todavía está cansado y tiene que reponerse, ¿de acuerdo? Va a necesitar que lo cuidéis vosotros también.

- ¿Por qué? Ya lo cuida la abu… - dicho aquello volvió a acercarse hacia Aiko, divertido porque la niña hubiera conseguido cogerlo del pijama.

Hikari tuvo que echarse a reír por la cara que acababa de poner el rubio, dándole un toquecito finalmente en el fondo para que se quitara del medio para poder sacar la foto de los niños.

- Luego le saco una con el teléfono para mandársela también a mi hermano, ya verás como se baba entero él solo como siempre que ve algo de estos tres – riéndose fue ella quien ocupó el lugar en el suelo de Takeru.

Posó la cámara en el suelo y alargó los brazos para coger con ella a Reiji y poder colocarlo al otro lado de la niña, dejándolos a los tres colocados de tal forma que quedaran cerca.

- Hazme un favor, que en hacer el tonto tú eres el experto – le dijo a su marido-. Ponte detrás de mí y llama la atención de Aiko como puedas… ¡Eh! ¿Me estás escuchando? ¿Quieres dejar de poner caras raras y hacer lo que te he dicho? ¡Takeru!


AnnaBolena04: comprendo, sí. La tortuga estaba un poco desmayada porque claro, a alguien se le vino de repente el modo adorable y no puede sobrellevarlo bien. Si es que estos dos son un peligro para la salud de cualquiera, que suben los niveles de azúcar que da gusto. Pero bueno, venga, pobrecillos, que falta les hacía ya que han pasado unos meses muy malos.

Y ahora llega de visita miniYagami por el estudio para provocar que a todas se les caiga la baba con él porque anda saludando a las chicas. Si es que, sin duda, es la versión lista del padre jajaja Ahora hay que aprovechar que van a tener todos tiempos tranquilos un poquito. Prometo portarme bien, de verdad...

¡Un besito de tortuguita enooorme!

Natesgo: sí, se les vino el subidón de azúcar. De muy buen humor tenía que estar yo el día que escribí eso, hay que ser realistas jajaja Aunque bueno, en el fondo, lo veo bastante factible. Sino solo hay que ir a preguntarle a cierto pajarito rosa cuando iba preguntando por ahí a Sora que si Yamato le había intentando cantar alguna canción jajaja

¡Un beso!

Guest vecina: ¿qué? ¿Sigues viva? Yo estoy ofendida. MUCHO. Y no por la línea que han seguido los acontecimientos, sino por la manera tan mala que han tenido de contarlo todo... Si además, es que tampoco me lo va a explicar alguien bien nunca. Mis esperanzas están puestas en el pesado de Martin y estoy viendo que se muere y no lo termina...

Ains.

Sí, cuando están a abuenos son unos empalagosos que da gusto jajaja Así que nada, déjalos ser pegajosos y que luego hagan comentarios de que tuvieron que acabar cambiando las sábanas, seguramente porque en vez de irse a dormir después del baño se habrán dedicado a hacer cositas... Si es que no engañan a nadie ya. Y claro, tiene que venir Taichi a dejar constancia de esas cosas y acompañado de su versión en miniatura matando de la adorabilidad a todos con los que se cruza.

El domingo fue malo, asqueroso y odioso. El lunes más de lo mismo y mañana se espera peor... Tengo yo más ganas de que pase la selectividad que ellos, así te lo digo. Que además, ya te digo. Mucho cuento, mucho echárseme a llorar del agobio pero ninguno estudia una mi****... Ains... Nada vecina, que voy a ver si descanso un poco porque mañana empiezo bien temprano.

¡Un bico enooorme!

Beyond an Epic Night: si la pobre Sora debió de entrar en shock, porque sí, seguro que alguna vez más ha pasado, pero venga, que con la voz que tiene ese ser, la situación y demás, pues a la pobre debió de darle algo. Y más sin verlo venir, que cuando se lo dijo por la niña la pobre estaba bromeando de lo más inocente.

Intentaré sobrevivir a la semana, de verdad que sí, pero tampoco prometo nada... ¡Un besazo!