Yamato estaba sentado en la cama con el ordenador encima de las piernas, entretenido con lo que estaba viendo en la pantalla mientras que esperaba por Sora. Había cumplido con lo que habían hablado y tenía varios artículos sobre las mejores zonas para vivir en Tokio.

Le hacía especial ilusión la idea de poder mudarse los dos a una casa que fuera de ellos. Estaba a gusto con el lugar en el que vivían ahora, pero, tal cual le había dicho tiempo atrás a ella, aunque fuera un detalle insignificante, para él era importante que el lugar en el que vivieran fuera de los dos. No del uno o del otro, sino de los dos. Y, sin duda, ahora que Aiko estaba con ellos necesitaban algo más de espacio. Se hacía notar la necesidad de Sora de un espacio para poder trabajar tranquilamente y a él no le vendría mal tener algún lugar dónde dejar todos los papeles esparcidos.

- Vaya cara de concentración…

La voz de Sora reclamó su atención desde el baño, apagando la luz y terminando de echarse la crema de manos antes de irse hacia la cama, subiéndose por el lado contrario de la cabecera, arrastrándose hasta llegar al lado de él.

- ¿Qué haces?

- Leo – le hizo un gesto con la cabeza para que se quedara sentada a su lado y que pudiera ver así la pantalla, dejándola ver por si misma los títulos de sus artículos.

- ¿Lugares para vivir con niños en Tokio? ¡Oh! ¡Es verdad! Yo también he estado mirando algo en un rato libre que he tenido… - salió de nuevo a las carreras de la cama para ir a coger su libreta de bocetos del bolso.

- ¿Lo has apuntado aquí?

- Aquí se apunta todo… Absolutamente todo, hasta lo que tengo que comprar cuando ya se me ha olvidado traer leche tres veces…

Volvió a la cama, repitiendo la forma en la que lo había hecho antes, arrastrándose hacia él y recuperando su posición a su lado. No usó de cojín como había hecho otras tantas veces porque prefería dejarlo tener el brazo libre, y, mientras tanto, así podía sacar su libreta bien.

- Mira, he estado haciendo una lista de sitios de la ciudad que me gustarían…

- ¿Te gustarían? ¿Por algún motivo o porque te gustan?

- Principalmente porque me gustan, pero creo que los motivos por los que me gustan nos valen como motivos – se rió ligeramente-. Y vas a tener que convencerme mucho y muy bien para quite de mi primera opción de la lista Chofu.

- ¿Qué? – giró la cabeza, dándose cuenta de que se reía de él al habérsele escapado un ligero gallo debido a la sorpresa-. ¿Chofu? ¿Qué se te ha perdido a ti en esa zona tan lejos del centro?

- ¿Tú? – divertida por la cara que puso, esperó unos segundos-. Piénsalo… Te quedaría cerca del trabajo y no tendrías que salir tan temprano de casa, hay muchos parques, es una zona muy tranquila y bonita… A Aiko le encantaría. Y podríamos ir a buscarte siempre que quisiéramos o tú venir a comer a casa…

- Sora, pero te quedaría lejos a ti…

- A media hora de Ginza… ¿Eso cuenta como lejos en esta ciudad? Porque media hora me parece algo bastante razonable. Y, soy la jefa, si por algo quiero llegar algo más tarde o irme algo primero, para algo me pasé años sin pegar ojo trabajando para estar dónde estoy ahora mismo…- sonrió, encogiéndose de hombros-. ¿Qué te parece la idea?

Estaba demasiado sorprendido ante la idea. Ni siquiera se había planteado la opción de que ella quisiera alejarse de las zonas en las que habían vivido o del centro. El centro era lo más cómodo para Sora, era evidente, pero ella apreciaba la tranquilidad tanto como él.

- Bueno… si te sirve yo también había estado mirando zonas del extrarradio… - cambió la pestaña en la pantalla para que pudiera ver los jugares que había estado investigando-. Creo que hemos pensado en los parques como buena opción.

- Es que… Aiko tiene que tener donde jugar tranquilamente lejos de todo este caos. Le va a venir muy bien y… El centro siempre va a estar ahí – mantuvo la vista en la lista de sitios que tenía, fijándose en algunos más llamativos-. ¿Ueno? ¿Ves? Si es que tú también habías estado pensando en lo mismo que yo…

- No… Ueno no lo había pensado hasta hace un rato que me trajo a la mente Taichi la existencia de esa zona.

- ¿Ah sí? – entendiendo a lo que se refería, acabó por devolver al vista hacia él-. No es mal barrio, tampoco tengo malos recuerdos de él si te soy sincera…

- No, no son malos… No.


Yamato acabó tomando asiento en el suelo, aprovechando la sombra de uno de los árboles para poder relajarse un rato. Estaba bajando poco a poco la euforia de haber terminado el examen y, repentinamente, había empezado a sentirse cada vez más cansado.

Fijó sus ojos en Sora, quien estaba en el paseo todavía. Se había acercado a uno de los puestos del parque atraída por el olor y en aquellos momentos estaba terminando de pagar y guardar el dinero para poder coger bien la comida que había comprado. Sonrió ligeramente sin desviar la mirada. Sin duda había sido una buena idea el ir a buscarla después del examen. Estaban en una temporada curiosa dónde la hubiera. De alguna manera se las habían arreglado para volver al punto en el que quizás hubieran estado antes de que los problemas empezaran entre ellos. Como si el tiempo pasado entre medias se hubiera esfumado sin más.

No se iba a quejar, podía aceptar perfectamente ese cambio en las circunstancias. Había pensado en ello después de habérsela encontrado en la discoteca, cuando había podido llegar a casa y pensar las cosas en frío. Cada vez estaba más seguro de que había actuado bien echando el freno cuando lo había echado ya que no estaba seguro de cómo habrían sido las cosas entre ellos si el cambio se hubiera dado de una forma tan brusca.

Sonrió al verla acercarse por fin, acelerando el paso hasta colocarse unos pasos por delante de él, mirándolo desde arriba, acabando por acercar una de sus manos hacia él, tendiéndole la comida que traía.

- ¿Tamagoyaki?

- ¿Qué? Sé perseguir otras cosas diferentes a las heladerías por la calle – sonrió, esperando a que lo cogiera-. Y a este te invito yo para celebrar que seguro que te ha salido muy bien el examen… Sujétame el mío, por favor – se lo pasó también.

En cuanto cogió la comida aprovechó para sentarse, acomodándose bien en el suelo antes de volver a intentar recuperar su comida, fallando en un par de ocasiones al echar él la mano hacia atrás para provocarla.

- Tú juega con la comida que acabas en el estanque…

- Lo peor es que te creo completamente capaz de cumplir esa amenaza – cedió, empezando a reírse, dejándola cogerlo por fin.

No dijeron gran cosa mientras que la atención de ambos estaba fija en la comida, pudiendo darse cuenta ella de cómo Yamato no tardaba demasiado en terminárselo, incluso aunque todavía estuviera quemado.

- Tenías hambre, ¿no?

- Pues… Podría ser que no fuera capaz de desayunar nada por la mañana y…

- ¿Desayunar? ¿No has comido nada en todo el día?

- No estaba yo como para ponerme a pensar en comida.

- Pero… ¿Cómo vas a estar sin comer? ¿Quieres que te vaya a por otro?

- No hace falta, cómete el tuyo tranquilamente… - le hizo un gesto con la mano, viendo que, contrariamente a lo que él le había dicho terminaba por ponerse en pie-. Sora… Estoy bien…

- No – negó de nuevo con la cabeza-. Toma, quédate con el mío y yo vengo ahora…

- Sora… - tuvo que alargar la mano antes de ver cómo salía corriendo de nuevo.

Sonrió de forma automática sin poder evitarlo ante el comportamiento que ella estaba teniendo, admitiéndose a sí mismo que realmente estaba notando la ausencia de comida en todo el día. No pudo más que darle la razón y ya que le había dejado su tamagoyaki, no tardó demasiado en entretenerse con él.

- Para encima que me has secuestrado me preocupo por ti y me aseguro de que comas como una persona normal, tú verás cómo me vas dando las gracias – le dijo riéndose un rato más tarde de haber vuelto con más cosas para poder merendar-. Cuando me ponga a probarme mis proyectos para ve qué tal están y no sea capaz a abrochármelos ya verás la colleja que te voy a dar.

- Eh, yo tenía hambre, la comida extra se suponía que era para mí… Lo que pasa es que tú te apuntas demasiado rápido – se acercó ligeramente a ella para pincharla ligeramente entre las costillas-. Y no creo que vayas a tener mucho problema tú con lo que te abrocha o lo que no.

Dando un respingo por el ataque que acababa de recibir, se revolvió, alejándose de él sin conseguirlo al notar como cerraba su mano en torno a su brazo y acababa por tirar de ella para que no pudiera hacerlo. Eso la desestabilizó y provocó que se cayera hacia su lado, aprovechando para terminar de empujarla algo más y que quedara apoyada con la cabeza sobre sus piernas.

En el momento en el que ella se dio cuenta de dónde había quedado se puso completamente roja, sin conseguir escaparse de él, ni tampoco tener demasiada intención de hacerlo. Nada más ver que se estaba riendo supo exactamente por lo que lo estaba haciendo al ver el cambio de color en su cara.

- Para encima que te doy comida, mira qué mal me tratas – intentó sonar ofendida.

- Muy mal – retiró la mano de su brazo, dejándole algo de libertad, tanteando así las opciones.

Riéndose, finalizó por acomodarse, quedándose así echada. Posiblemente no estuviera en el mejor lugar para hacer aquello, pero le daba bastante igual lo que pudiera decir o no la gente, estaba cómoda y con eso le bastaba. Levantó la vista hacia el rubio, dedicándole así una sonrisa.

- ¿Se te ha pasado el hambre? – le preguntó finalmente.

- Estoy bien – asintió-. Suerte que alguien se empeñó en asegurarse de que no me desmayaba o algo por el estilo…

- Es una buena preocupación – intentó sonar seria, pero una ligera sonrisa la delató-. Lo primero de todo te necesito para volver a casa y… Lo segundo, pues si te me mueres de repente a ver cómo hacemos, que no estoy yo muy allá para andar arrastrando a nadie.

- Ah, perfecto, entiendo tu preocupación. No te preocupes, yo creo que por el momento no tienes que preocuparte por no tener con qué volver a casa…

Entretenido por la respuesta que ella le había dado terminó por relajarse del todo, llevando al cabo de unos minutos en silencio sus dedos al cabello de ella, empezando a jugar de forma distraída con él.

- Tú sigue haciendo eso si quieres que me quede dormida – cerrando los ojos para poder disfrutar del contacto no pudo ver cómo él sonreía a modo de respuesta, continuando con lo que estaba haciendo.

No necesitó decir mucho más, dejando la vista perdida en el paisaje, pensando en sus cosas mientras que seguía moviendo sus dedos, completamente distraído. Estaba demasiado cómodo en aquella situación, podría pasarse así horas si fuera necesario. Y se daba cuenta en momentos así de lo que mucho que la había echado en falta. Bajó la vista hacia la pelirroja, fijándose en que tenía los ojos abiertos y que estaba observándolo.

Mantuvo la mirada de la pelirroja unos segundos, pensativo antes de sonreír de forma muy ligera moviendo lentamente su mano por el cabello de ella hacia su mejilla, tanteando poco a poco el terreno antes de atreverse a dar el siguiente paso. Dando por supuesto que ella podía adivinar sus intenciones, se acercó.

Lo hizo de forma lenta, dándole así tiempo de apartarse si quería. Pudo notar que levantaba ligeramente el cuello para facilitarle así el trabajo, notando así más confianza en sus actos, acabando por conseguir de esa forma alcanzar los labios de la pelirroja. Al contrario que semanas atrás, poco tuvo de encendido, deseoso o ansioso, sino que fue calmado, tranquilo, e incluso dulce, prologándose en el tiempo lo que fue necesario. La falta de aire provocó que se separaran, compartiendo una sonrisa cómplice entre ellos.

Sintió la mano de ella enredarse en su cabello, tirando de él ligeramente hacia abajo pudiendo así repetir las acciones anteriores. De nuevo, aquello se sentía correcto, como debía de ser. ¿Por qué iba a estar mal? Había pasado tiempo suficiente entre ellos y, sí a la vista de lo evidente, estaban igual que antes, ¿por qué no aprovecharlo? Volviendo a separarse, compartieron una sonrisa entre ellos.

No dijo nada más, no estando demasiado seguro de que fuera a ser la mejor de las ideas intentar entrar en detalles o cosas más complicadas en ese momento. ¿Para qué? Parecía que ambos estaban pensando lo mismo sin necesidad de decir nada, de manera que no tardó más en volver a buscar quedarse apoyado en el árbol, tal cual había estado antes, cerrando los ojos para disfrutar simplemente del momento volviendo a jugar así con el cabello de ella.


AnnaBolena04: pues entonces espero que hayas cogido aire antes de ponerte con este capítulo, porque este FB es la prueba de que yo sería incapaz de meterme a escribir algo entre el tiempo que conocemos por las series y el que cogí yo en el hilo de mis historias. Al menos tengo la excusa de que tenían una tira y afloja bastante avanzado cuando él se fue, porque, inevitablemente, puedo decir que fueron ellos los que hicieron lo que les vino en gana, yo solo me limité a escribir jajajaja

Así que espero que hayas fangirleado mucho con el modo mami activado de ella mientras que el rubio intenta disimular. Luego claro, si es que está más que dicho que estos dos no pueden quedarse ni solos, ni cerca, sea el tiempo que sea, que luego pasa lo que pasa. Al menos esta vez no los ha pillado Taichi en modo cuqui porque yo creo que se lleva a la pelirroja de la oreja a casa... Parece que va tomando caza vez más sentido el por qué se fue cómo se fue Yamato años atrás.

¡Un besito de tortuguita!

IreneFl: si es que es mala época para los dos extremos. Para los que estáis estudiando y para los que estamos al otro lado, dando clase, no hay tiempo ni para respirar en esta época del año si te lo tomas con un poco de interés... Pero bueno, seguimos vivos todos por el momento y podemos aprovechar para fangirlear un poco ahora con estos dos, que siempre vienen bien de distracción dominguera.

Mucha suerte con el fin del curso, que ya no queda nada. ¡Un beso!

Guest Vecina: no, si precisamente es todo lo contrario, tú tranquila jajajaja Mi paciencia en épocas de estrés de ve reducida drásticamente, así que nada, una que se va quedando a gusto con el mundo. Hoy he librado al menos, y estoy aprovechando para descansar y dejarme preparadas cosas para la semana que viene que se presenta todavía más fea que la pasada.

Esta época la tienen todos muy confusa menos los dos implicados, de ahí las caras de bobos de Takeru y Taichi jajaja Al menos el segundo estaba más o menos al día de que algo pasaba, pero sin muchos detalles. Se dedicaba a echarle la bronca a la pelirroja porque claro, "él no iba a hacerle de paño de lágrimas cuando volviera a salir mal todo" y ¿quién se quedó esperando por ella después de despedir al rubio en el aeropuerto? Si es que hay que quererlo con sus paranoias y todo jajaja

¿Yo? Nada cofcofcofcof Eh, no he mandado a nadie al hospital esta vez, es lo único que puedo adelantar. Y, me voy a tocarme las narices un rato, que al menos, que yo recuerde, ahora mismo no tengo absolutamente nada más que hacer por el día de hoy. Recalquemos el "que yo recerde" porque igual dentro de media hora me ves refunfuñando... ¡Un bico grande vecina!