Diciembre había llegado a Tokio de forma tranquila y calmada. El clima, aunque mucho más frío que los meses anteriores había dejado pie a una mañana soleada en la que todavía se podían ver restos de la helada que había caído la noche anterior.
Sora se ajustó bien la bufanda cuando salió a la calle principal en la que estaba ubicado su estudio, mirando hacia los lados y buscando a Yamato con la mirada. Aquel día su turno era de tarde y tenían que aprovechar la mañana para hacer algunos recados. Sonrió cuando lo vio venir hacia ella, sobresaliendo como siempre entre la gente dada su altura.
- Llegas tarde… - le dijo usando su mejor tono crítico cuando llegó a su lado.
La culpa la tiene una rubia que no estaba demasiado de acuerdo con dejarme venir… Mira que le dije que te ibas a enfadar, pero sabe chantajearme muy bien – se encogió de hombros con resignación antes de sonreír y acercarse a saludarla con un beso. Se había levantado antes que él y apenas habían podido verse aquella mañana-. Ya sabes, no hay prisa… Mi padre dice que más nos vale tardar todo lo posible y que no piensa devolvernos a la niña si volvemos demasiado pronto.
- Lo de siempre, comprendo… - se rio suavemente antes de echar a andar con él-. ¿A qué hora hemos quedado al final?
- Dentro de tres cuartos de hora. Yo creo que vamos con tiempo… - se colocó a su lado, tendiéndole el brazo para que se cogiera su quería.
- ¿Cómo has venido hasta aquí?
- ¿Yo? En el metro… A la niña la llevé hasta casa de mi padre dando un paseo, que nos venía bien a los dos. Luego como pasaremos por casa ya me arreglo… - vio como asentía a la vez que se cogía a él, echando a andar.
- ¿Dónde vamos exactamente?
- Pues… Ahora mismo a esa cafetería de la esquina – se la señaló con el brazo libre-. Que tengo hambre… Y luego nos venimos de vuelta para ir hasta el garaje.
- ¿Tú? ¿Hambre? No me lo creo…
- ¿Verdad? Todo un descubrimiento… Ya que has venido a secuestrarme a mi hora de cotilleos con Haru y me he tenido que quedar sin mi aperitivo de media mañana ahora te toca acompañarme. Esto no quiere decir que no exijan una compensación por allí arriba por haberla dejado a ella también sin entretenimiento…
- Que le reclame lo que quiera a quien tenga que hacerlo – divertido, se dejó guiar por ella.
Tras varios meses buscando e informando sobre los mejores lugares en los que poder vivir, finalmente habían empezado a ver algunas casas realmente. Aquella mañana tenían una cita en uno de los barrios que más les había llamado la atención, cerca de dónde estaba la sede de la JAXA. Yamato todavía tenía sus reservas sobre alejarse tanto del centro, pero, tampoco podía dar verdaderos motivos en contra sobre la idea que había tenido Sora.
- Según mi hermano esta es una zona de repelentes… Me ha dicho que es perfecta para mí, claro, pero que tengas cuidado tú no vaya a ser que se te pegue algo.
- Bueno, si no se me ha pegado nada todavía yo creo que no tenemos que preocuparnos demasiado – le murmuró por lo bajo dándose cuenta de que el agente inmobiliario se acercaba hacia ellos, recuperando ligeramente la compostura-. Buenos días – saludó amablemente.
Yamato, quien había estado pendiente más bien de ella se giró, sorprendido y teniendo que recuperar el gesto serio cuando vio que ya no estaban solos haciendo lo mismo que Sora y saludando él también.
Haru se había quedado sentada en su mesa, distraída totalmente con unos papeles que estaba terminando de leer. Por eso, cuando escuchó la puerta abrirse tardó unos segundos en levantar al cabeza de ellos, encontrándose mucho más cerca de lo que ella hubiera esperado a Andrew.
- ¿De dónde has salido tú?
- Magia – divertido por la cara de susto que estaba poniendo, no pudo más que reírse antes de dejar encima de la mesa la pequeña bolsa que traía con él-. He salido primero de la reunión. ¿Te han dejado sola?
- Sí… Hace un rato – aún estaba intentando conectar del todo con la realidad, posando los papeles lentamente. Se tomó así unos segundos antes de quedarse mirando hacia él y, finalmente, sonreírle-. Hola.
- Ah, eso ya está mejor – divertido por la reacción tardía de ella aprovechó para acercársela más y así saludarla con un beso-. ¿Sabes a qué hora vuelve?
- Sí, no creo que tarde demasiado en aparecer por aquí. Supongo que comerá en casa y luego vendrá porque algo me dijo de que Yamato trabajaba por la tarde…. – se quedó pensativa unos segundos ante de posar la vista en la bolsa que él había dejado antes en su mesa-. ¿Lo has traído?
- Claro… Principalmente he venido a secuestrarte para ir a comer los dos por ahí y, ya que estaba, he traído todo terminado ya.
- ¿¡Puedo verlos!?
- No – escondió rápidamente la bolsa tras él-. Nada de andar cotilleando antes de tiempo… Tú a esperar.
Se quedó mirándolo antes de ponerse en pie e intentar coger la bolsa, sin llegar a conseguirlo, haciendo que él se empezara a reír por sus intentos fallidos.
- Está envuelto… Aunque te dejara cogerla no verías nada – se quedó mirándola, aprovechando para posar una de sus manos en su cintura-. Una envoltura profesional, no te lo tomes a broma, me ha llevado media mañana de gran concentración y esfuerzo.
Consiguiendo sacarle una risa divertida a ella por el comentario, sonrió él también, volviendo a inclinarse, valiéndose así de la cercanía entre ambos para saludarla de una manera mejor y más dedicada que lo había hecho antes. Al separarse, intentó mantener el gesto serio y no delatarse antes de hablar.
- Aunque tampoco sé si va a ser buena idea que tú veas cómo le queda…
- ¿Y se puede saber por qué? – confusa, no pudo evitar hacer la pregunta.
- Porque creo que mis gafas van a tener que decir algo al respecto con esa manía que te ha entrado de… atacarme.
Enrojeciendo hasta la punta de las orejas de forma automática por el comentario de él, Haru se revolvió para escaparse de su contacto y poder empezar a recoger sus papeles de la manera más digna que podía, con las risas de él de fondo.
Sora llegó al estudio, entretenida hablando con Biyomon, quien revoloteaba divertida detrás de ella. Llevaba en sus brazos a Aiko, la cual estaba mirando hacia todos los lados entretenida, fijándose en cada uno de los detalles del estudio, y, sobre todo siguiendo el vuelo del ave con sus ojitos.
- Lo de buscarte ayudantes más jóvenes que tú es ya manía, ¿no? – la voz de Andrew hizo que detuviera sus pasos, girando la cabeza hacia él, sorprendida.
- No lo sé… Pero… Si no quieres que su padre vuelta a intentar matarte con la mirada mejor que no te acerques a esta señorita demasiado… - echándose a reír, dirigió sus pasos hacia él-. ¿Y este honor?
- Hace rato que vine a por Haru para ir a comer los dos por ahí. ¿Qué tal la casa?
- Pues… Creo que vamos a seguir buscando. Era bonita, pero… No sé, le faltaba algo…
- Con lo perfeccionista y repelente que te sabes poner tú cuando quieres se te va a graduar la niña en la Universidad y todavía estaréis buscando dónde mudaros…
Entrecerró los ojos, quedándose mirando hacia él en silencio antes de inclinarse hacia el bebé, hablándole a ella.
- Mira cariño, Andrew nos cae muy mal ahora mismo… No, no alargues las manitas para que te coja él en cuello…
Acercándose hacia su amigo, viendo las intenciones de la pequeña, se la tendió, dejando que la cogiera en brazos, aprovechando para colocarse mejor la bolsa con las cosas de la pequeña en el hombro.
- Pues… no te queda nada mal… Yo solo digo eso… - echando a andar hacia su despacho para poder dejarlo todo, esperó que la siguiera.
- Ya, eso no hace falta que me lo digas tú… - riéndose, aseguró bien a la niña, echando a andar tras Sora y la digimon, divertido por cómo la pequeña se agarraba a la manga de su chaqueta.
Haru no tardó en llegar con paso rápido tras ellos, habiendo estado en el baño y teniendo que volver a coger la bolsa de antes, la cual había quedado encima de su mesa. Nada más ver a Aiko en brazos de Andrew, sonrió, acercándose rápidamente hasta dónde ellos estaban.
- Nos has tenido muy abandonados… Voy a tener que reñir yo a tus abuelos. A ver qué va a ser eso de secuestrarte tantos días, yo también tengo derecho de jugar contigo – se inclinó más para dejar un beso en la mejilla de la pequeña.
- Pues ya puedes ir peleándote tú con ellos, que Hiroaki decía que no pasaba nada, que se la podía quedar él hasta que yo saliera del trabajo… - divertida, posó finalmente las cosas de Aiko en su silla-. ¿Y vosotros dos qué? ¿Dónde habéis ido a comer?
- Al sitio de siempre que queda aquí cerca – explicó él-. Nada nuevo de tu interés, me temo.
- Pues yo he comido en casa… Me las he arreglado para ponerle cara de pena al mejor cocinero que tengo ha mano y ha picado… - sonrió, quedándose pensativa-. Luego se ha ido a las carreras como siempre.
Girándose hacia ellos, pudo ver cómo se quedaban entretenidos con la pequeña, observándolos. No iba a dedicarse a tocarles las narices con ese tema. Prefería hacerlo simplemente con comentarios casuales, nada de estar metiéndose en algo que, sin duda, no era asunto de ella. Ella había querido tener a la niña pronto, cuando apenas llevaban unos meses casados… Sabía que eso no era lo normal, de manera que, cualquier comentario que pudiera pasársele por la cabeza, prefirió guardárselo.
- ¿Qué traes ahí? – le dijo a Haru finalmente, mirando hacia la bolsa-. ¿Han traído algo en mi ausencia?
- Sí, aquí los de la competencia desleal que tenemos han venido a traer algo… Pero como no me lo quiere dejar ver pues no sé exactamente qué y cómo es… - haciéndose la ofendida, Haru se giró hacia su marido-. Venga, que ya estás tardando…
- Cómo se nota que estás casi tú más interesada que nadie más… - se rio, pasándole a la pequeña a ella-. ¿Dónde está el otro niñero?
- Se ha ido con Yamato, dijo que quería ir a ver a Mai… De vez en cuando le da por ahí…
- Bah, es una pena. Pero bueno, ya me contarás qué le pareció – avanzó, cogiendo la bolsa él, para tendérsela a Sora-. Toma.
- ¿El qué? – confusa, miró hacia abajo.
- Eso, es… un entretenimiento que he tenido esta temporada y que espero que haya quedado lo más logrado posible. Y sí, antes de que digas algo, tenía qué hacerlo…
Confusa, volvió a levantar la vista hacia él, acabando por negar con la cabeza.
- Si cuando digo que la niña tiene más ropa que yo no miento… - sonrió, finalmente, metiendo la mano en la bolsa para poder sacar dos pequeñas cajitas-. Hmmm… A ver qué me encuentro esta vez…
En el fondo le gustaba mucho que tuvieran esos detalles con la pequeña. Sabía que lo hacían porque le tenían aprecio y eso, sin duda, era lo que más le importaba. Empezó a rasgar el papel de uno de los paquetitos, encontrándose con la caja y esperando unos segundos antes de levantar la tapa.
La cara de Sora fue de total sorpresa. No necesitó mucho más que un primer vistazo para saber lo que era… Rápidamente alargó la mano para hacer lo mismo con el otro, sacándolo también y pudiendo verlos al posarlos en la mesa.
- ¿Cómo lo has hecho…?
- ¿Te gusta?
- ¿Qué si me gusta? Pero… Pero si va a estar para comérsela con esto…
- Pues venga, ya estás tardando en probárselos porque este traidor no me ha dejado verlo hasta ahora y yo quiero ver cómo le queda – yendo hasta dónde ellos, Haru se colocó con Aiko en brazos-. Y rapidito…
- Me encanta… Me encanta – repitió antes de aprovechar que lo tenía al lado para irse directa a abrazar a su amigo.
AnnaBolena04: hoy me paso por aquí rápido. Y que conste que estoy actualizando hoy porque no sé si mañana voy a tener moral tan siquiera de hacer algo con mi vida más allá de morirme en la cama cuando llegue y así tengo esto subido hoy.
¿Qué será lo que le han regalado a Sora la parejita de recién casados? Sin duda algo que puede provocar que las gafas de cierto diseñador peligren más de la cuenta cuando está despistado y Haru no tiene nada mejor qué hacer que "atacarlo". Los Ishida, por su parte, parece que ya han empezado a buscar nueva casa más en serio. Veremos a ver lo que les lleva.
¡Besitos de tortuguita!
Beyond an Epic Night: tengo a medio leer los últimos capítulos que has subido, pero no tengo tiempo ni tampoco mucha gana de hacer algo útil con mi existencia cuando estoy en casa, así que, si eso, cuando me ponga al día ya me pasaré por ahí.
Sí, la parejita se nos ha puesto cuquis hasta en modo FB. Si es que las cosas al final acaban pasando por algo y aunque algunas cosas sí que hayan sido más improvisadas, pues como más o menos el hilo principal lo tengo claro va encajando todo. Ya tenemos la explicación de por qué Yamato se fue como se fue cuando era un crío todavía y de dónde salían esos morros tan drásticos, las paranoias de Taichi tan grandes y lo esquiva que estaba ella que poco más y si podía hacía como que no lo veía.
Me voy a la cama ya, que hoy ha sido un día precioso allá dónde los haya... ¡un beso!
Guest Vecina: ains vecina, de verdad, si es que ni para maldades estoy ya. Me portaré bien estos días pero solo porque no tengo tiempo, ni moral. Ya cuando pase todo ya volveré a la normalidad y podré seguir escribiendo. De hecho, hoy se me vino a la mente una cosa que quiero reescribir antes que la leáis y no tengo muy claro si voy a tener tiempo siquiera, pero bueno, poco a poco.
Y ha llegado Diciembre y los Ishida parece que ya se han puesto algo más en serio con la búsqueda de casa, a ver si tienen suerte y lo consiguen antes de que Aiko les eche a andar. Y sí, si a Taichi se le muradan puerta con puerta seguro que sería el más feliz de todos, pero bueno, pobrecillos, ellos quieren tener a mano sitios para que la tortuguita juege, no se les puede culpar.
Y reaparece la pareja de recién casados, esta vez llevándole algo a Sora. ¿Qué será esta vez? Aaaah, sorpresa.
¿Sabemos algo de derecho romano? Porque mira, si tengo que mandar a mis mostruitos de visita para que corrijan de una vez - y bien - te los mando, que son unos cuantos y son efectivos (como los lobitos del hombre lobo de Hotel Transilvania xDDD).
¡Un bico grande vecina!
