Yamato entró en el ascensor con paso lento seguido de Gabumon. Aquella mañana no había tenido que trabajar por la mañana dado que había una reunión que iba a tener distraídos a todos los altos cargos el tiempo suficiente como para que a los demás no pudiera hacer nada productivo en su ausencia. Llegaba algo más tarde de lo normal precisamente por eso también, habiendo tenido que tardar algo más en terminar algunas cosas, pero, llegaba con todo hecho y pensando únicamente en vaguear un rato.
- Oye… Tranquilo, que me atropellas – le dijo a su compañero cuando salió por delante de él al llegar a la planta correcta.
No pudo más que reírse, adivinando los motivos por los que tenía tanta prisa el digimon. Le había extrañado cuando el había dicho que quería ir con él al trabajo aquel día porque hacía mucho tiempo que no veía a Mai, pero no había puesto pegas. Ahora, parecía que quería llegar a casa cuanto antes para poder ver a la niña.
No podía culparlo. Él estaba exactamente en la misma situación, aunque sabía que era algo más tarde de la cuenta y que era probable que pudiera estar durmiendo ya. Metió la mano en el bolsillo de su abrigo para sacar las llaves de casa, abriendo así la puerta.
Sora había llegado a casa algo antes de tiempo, pudiendo así ocuparse ella de Aiko. Sabía que le gustaba hacerlo a Yamato, pero aquel día seguramente no pudiera hacerlo, de manera que había sido ella quien había bañado a la niña. Gran parte del tiempo que habían pasado ambas en casa después de eso se había basado en quedarse ambas en la cama delante de una gran crisis existencial.
- Ponle el otro – le dijo Biyomon a la pelirroja.
- ¿Segura?
- Sí – asintió-. Así me río un rato de esos dos…
- Mira qué eres mala cuando quieres… - riéndose, volvió a mirar hacia la pequeña, la cual había empezado a reírse a la vez que su madre-. ¿Tú también? ¿Y qué vamos a hacer si nos cargamos a tu padre? No sé cómo estará ahora el mercado de opciones de repuesto que merezcan la pena…
Entretenida con la situación volvió a coger la caja en la que estaba guardado el otro pijama que le habían regalado a la pequeña aquella tarde Haru y Andrew, empezando a cambiarla de nuevo antes de quedarse mirándola.
- Sí, más me vale ir buscando un repuesto…
Cogió a Aiko en sus brazos para poder bajar con ella hacia el salón y ponerse a hacer la cena. No quería que se le echara el tiempo encima y que Yamato llegara y estuvieran las cosas sin hacer, que seguramente llegaría cansando y con hambre.
- ¿La cuidas tú mientras? – posándola en el sofá, la dejó sentada, apoyada así entre dos cojines-. Cuidado, que ya sabes que ahora le gusta escaparse….
Hacía apenas una semana que la niña había empezado a querer gatear. Lo hace de forma muy irregular e insegura que poco más y se podía confundir con reptar, pero de vez en cuando conseguía sostenerse sobre sus bracitos y poder avanzar algo.
Volvió a quedarse mirando hacia ella unos segundos más antes de alejarse hacia la cocina para empezar a prepararlo todo. Y así fue precisamente como el sonido de las voces de aquellos que estaban esperando la pilló. Aprovechando que ya había terminado de cocinar, apagó el fuego para salir con paso rápido hacia el sofá dónde había dejado a la niña y así poder cogerla y dejarla lo más cerca de la puerta principal que pudo en el suelo, viendo como, automáticamente, empezaba de nuevo a querer moverse por su cuenta.
Esperó, vigilándola para que no se hiciera daño, hasta que escuchó el sonido de la puerta abrirse.
Yamato abrió de forma distraída, dejando a Gabumon pasar primero y girándose para poder cerrar y guardar las llaves. Sin contar con que hubiera nada fuera de lo normal, cuando avanzó chocó con el digimon al estar este quito sin que el humano pudiera esperarlo.
- ¿Qué haces ahí plantado?
Prestando algo más de atención a lo que lo rodeaba a la primera que vio fue a Sora con una expresión divertida en la cara mirando hacia abajo. Fue entonces cuando bajó la vista él también para encontrarse con una pequeña cosita que se movía en el suelo hacia ellos.
Una pequeña cosita que estaba vestida con algo que nunca le había visto puesto. No se le veía el pelo, ya que el pijama tenía una capucha, la cual dejaba a la vista el detalle que la adornada, siendo éste un pequeño cuernito de color dorado mientras que el gesto del pijama era de color blanco con algunas rayas moradas. Aquella pequeña prenda imitaba a la perfección el aspecto de Gabumon y, Aiko se estaba intentando acercar hasta ellos lenta y tambaleantemente.
Ahora entendía el motivo por el que su compañero se había quedado congelado mirando para ella.
- Antes de que digas nada, ha sido Andrew. No sé hasta qué punto está implicada Haru, pero… Ha sido cosa de él. También nos han regalado uno a juego con Biyomon… - levantó la vista hacia ellos, sonriente al ver las caras que tenían puestas.
- ¿Ves? Te dije que iban a poner cara de tontos los dos – Biyomon alzó el vuelo quedándose así a la altura de Sora.
- Voy a tener que tener unas palabras muy serias con esos dos – acabó por decir Yamato tras carraspear y volver a moverse, acercándose así hacia la pequeña y pudiendo arrodillarse en el suelo a su lado para que le fuera más sencillo alcanzarlo así-. Oye, ¿dónde vas? ¿No te da vergüenza querer librarte de nosotros dos tan pronto? No creía que fuera a tener que protestar por lo que te pones o te dejas de poner ya…
En cuando había visto al rubio ponerse en el suelo la niña había conseguido girar hacia él, acabando por llegar hasta dejar las manos posadas sobre sus rodillas. En ese momento, alargó las manos su padre para poder cogerla en brazos y verla de frente, riéndose por verlo y que la hubiera cogido finalmente. No tardó en sentir la presencia del digimon a su lado, observándola también.
- Va a quedar mal que lo diga pero creo que me quedo con la copia… ¿tú qué opinas? – le dijo a Gabumon.
- Quiero cogerla…
- Quieres cogerla… - se rio, negando ligeramente con la cabeza antes de acercarse a la pequeña para poder saludarla dejando un beso en su frente antes de dejar que la cogiera su compañero-. Venga, tú, deja de reírte de mí… Sácales una foto a los dos que se la voy a mandar al abuelo…
Notando como la pelirroja solo se reía algo más al escucharlo y que se iba hacia la mesa de la cocina rápidamente para coger su teléfono, acabó por ponerse en pie, todavía sin quitarles la vista de encima.
- Está demasiado guapa – dijo Sora, colocándose a su lado-. Luego te enseño cómo le queda el otro, que llevo toda la tarde desde que la bañé jugando a cambiarla de pijama porque no sé cual le queda mejor… - desbloqueando el teléfono, apuntó hacia los otros dos, tomando así la imagen-. Preciosos… Ahora te la mando para que se la puedas pasar a tu padre… Y de paso… - toqueteando en la pantalla, aprovechó para añadir a la lista de receptores los nombres de los amigos y familiares de ambos-. Ya está…
- Gracias – todavía tardando unos segundos más en dejar de mirar hacia ellos, incluso cuando Gabumon se llevó a la pequeña con él al sofá, acabó por levantar la mirada hacia Sora-. ¿Sabías algo?
- No, apareció con ello esta tarde. No tenía ni idea de que le estuvieran haciendo algo otra vez y mucho menos algo así… Está para comérsela con los dos. Ya me imagino lo bien que se lo han tenido que estar pasando cuando estoy en el estudio y se ofrecían a cuidarme a la niña mientras que yo atendía alguna llamada o videoconferencia importante…
- A esos dos se les cae más la baba que a nosotros dos cuando nos dejaban de niñeros. Tiempo al tiempo, ya verás… - riéndose, finalmente enfocó del todo a su esposa, sonriéndole-. Lo que seguro que ha sido cosa tuya ha sido la encerrona que me has hecho ahora…
- No señor – entretenida, se dejó coger por la cintura cuando la acercó a ella-. La idea de ponerse ese pijama en concreto ha sido de la otra señorita alada. Según ella, quería ver la cara de tontos que se os quedaba a los dos… Que lo sepas. Yo solo la he dejado en el suelo para que fuera a buscaros…
- Otro enemigo más en casa, si es que en una de estas acabaré durmiendo en casa de mi padre…
- Yo que tú tendría cuidado, porque es bastante probable que él se ponga también de nuestra parte – alargó los brazos, para dejar las manos así apoyadas en sus hombros, poniéndose de puntillas entonces para besarlo.
Le dedicó algo más de tiempo en aquella ocasión, aprovechando que los digimon estaban totalmente distraídos con la pequeña, dedicándole una ligera sonrisa cuando notó como, al separarse, dejaba su frente apoyada sobre la de ella.
- Está la cena lista ya. ¿Tienes hambre?
- Un poco… ¿Qué has hecho? – no se molestó todavía en apartarse.
- Ya lo verás – usando un tono divertido volvió a dedicarle un corto y rápido beso antes de alejarse-. Vete a echarla tú mientras que pongo la mesa y lo preparo todo, ¿quieres?
Asintió con un ligero sonido de afirmación, acabando por alejarse de ella e ir hacia el sofá donde esperaban los tres.
- Me la voy a llevar para echarla a dormir… Biyomon, ¿tú has cenado ya? – esperó a ver cómo negaba con la cabeza-. Vale, pues me la llevo y luego ya vais vosotros más tarde, ¿de acuerdo?
Cogiendo a la niña de encima de Gabumon, la sujetó, cogiéndola de tal forma que pudo moverle él una de sus manitas en gesto de despedida hacia ambos digimon antes de echar a andar hacia la pelirroja para que pudiera darle un beso de buenas noches ella también.
Sora sonrió cuando lo vio alejarse, entretenida al ver asomar por encima del hombro de Yamato el pequeño cuernito dorado. Fue hacia los armarios para empezar a sacar los platos y poder empezar a prepararlo todo, dejando también puestos otros dos para que los digimon pudieran cenar con ellos.
- Oye, hace meses que vosotros dos no os dignáis a acompañarnos a esta hora, ¿eh? – dijo cuando los vio volver a asomarse.
- ¿Para qué? Si os gusta demasiado poneros pegajosos a esta hora del día, estamos mejor con Aiko – dijo Biyomon, aprovechando para subirse a la silla y quedarse desde allí mirando a su compañera.
- ¿Qué has hecho para cenar? – preguntó Gabumon-. Tengo hambre…
Riéndose de la conversación de ambos, empezó a echarles la comida a ellos primero sin esperar a que el rubio volviera. Podían adelantarse y así luego irse con la pequeña sin miedo a despertarla por ir más tarde con ella.
- Tened cuidado que seguro que quema…
Yamato cerró tras él la puerta de la habitación de Aiko, caminando hacia ellos, teniendo que quedarse detenido a mitad de camino fijándose en los digimon.
- Pero bueno, ¿ya estás cenando tú? Si lleva Mai toda la tarde dándote comida… Que ya sé lo que pasa cuando os dejo solos…
- Tengo hambre – contestó.
- Tengo hambre… tengo hambre… - fue hasta ellos finalmente, quedándose al lado de Sora mirando hacia la mesa-. Tiene buena pinta, aunque seguro que tú también venías cansada para ponerte a hacer algo…
- Bueno, ¿y qué? Me apetecía hacer algo para cuando llegaras y lo he hecho… ¿Algún problema? – sonrió de forma ladeada, observándolo así sin girarse del todo.
- Ninguno, ninguno… Bueno, sí que como no nos demos prisa estos dos nos van a dejar sin nada – riéndose por la cara que le estaba poniendo Sora, se inclinó para dejar un beso en su mejilla antes de separarse para tomar asiento.
- ¿Veis? Pegajosos… - murmuró Biyomon sin levantar la vista de su plato, demasiado entretenida con la cena.
AnnaBolena04: no sé, mi agenda cada día da más miedo, pero yo creo que le he cogido el ritmo porque hoy soy persona. Y eso que llevo corriendo de un lado para el otro desde bien temprano. Debe de ser que ya mi cuerpo ha decidido que no necesita dormir o algo así jajajajajaja
Parece que el plan de Sora es quedarse viuda. Es bastante evidente que lo que buscaba era librarse de Yamato y ha encontrado la mejor forma que se le ha ocurrido. Una niña que ya empieza a intentar gatear con un pijama con cuernito incluído. Pues claro, el pobre rubio poco más y se cae directo al suelo acompañado de Gabumon, ahí, los dos a fangirlear juntitos porque menuda escena los ha recibido al llegar a casa. Eso o es una venganza de los Evans en contra de Yamato para que se le terminen de freír las neuronas del todo. Habrá que ver qué tramaban entre todos en realidad...
Un besito de tortuguita.
Beyond an Epic Night: ¿alguien decía algo de cosas adorables? Porque sin duda la imagen mental que tengo yo de la niña con el pijama que le han regalado Andrew y Haru - cualquiera de los dos - es para morir de golpe del subidón de azúcar. Tiene que estar para comérsela, ahí, intentando gatear, con esas pintas. Y lo digo yo, que veo un niño y bufo jajajaja
Esos dos empezaron como personajes totalmente de refuerzo que no tenía pensado que llegaran más allá. Especialmente Haru, porque necesitaba un personaje que hiciera las funciones de amiga-no-cargante y evidentemente, mi concepto de Mimi me impide usarla para esas cosas. Y él, pues es un personaje que suelo reciclar cada poco y esta vez parece que viene con ganas de hacerse un huequito...
¡Un beso!
IreneFl: jajajaja son FB que voy sacando y acaban saliendo por donde los personajes quieren. Y de paso me aprovecho para indagar un poco más en ese tiempo entre medias con el que no me atrevo a meterme con un ff entero para ella por no querer llegar a contradecirme a lo que ya tengo dicho aquí. Y, además, me sirve para explicar los comportamientos de ambos con bastante facilidad. Por suerte por el momento ha ido encajando... Otras veces no tanto y soy capaz de pillarme llevándome la contraria, pero ssssh jajaja
Te dejo con la imagen de Aiko con un pijama con forma de Gabumon, que sin duda es una imagen encantadora donde las haya. ¡Un beso!
Guest Vecina: vaya... pues qué mal, vecina. Antes lo hacían así también y yo me quedaba hasta tapando la pantalla hasta que me atrevía a levantar la mano de encima de dónde sabía que estaba la nota. Venía en verde o en rojo... Luego vino la ley de protección de datos y tenía que pasar la tortura de entrar al servidor y buscar la nota mientras me daban cinco infartos a la vez. No se me olvidará cuando estaba en tu misma situación y me llegó el mail con la última nota y... para encima se murió el servidor. Sigo viva ahora mismo de milagro porque casi me da algo... Pero bueno, eso, que mucho ánimo y a por ella que si no ha sido ahora será en breves. La cosa es quemar los apuntes en San Juan.
¿Se ha acercado el regalo a lo que te habías imaginado? La verdad es que para que hasta yo me haya tirado un buen rato fangirleando con la imagen de esa nena con esa ropa... Al abuelo se le va a caer toda la baba si llega a verla. Tanto con uno de los pijamas como con el otro. Biyomon solo ha sido un poco mala para ver la cara de tontos que se les quedaba a los recién llegados.
Buscar casa en Tokio debe de ser el infierno, por eso ando poniéndolos dando tantas vueltas. Además, no son precisamente dos personas buscando un lugar en el que quedarse una temporada... Estos dos van buscando la casa en la que tiene que crecer Aiko, así que me parece a mí que estos dos tienen para rato. Como tarden más de la cuenta les echa a correr la peque y ni se han enterado.
No, mi semana cada día ha sido más asquerosa, pero ey, le he cogido el ritmo. Debe de ser que me he inmortalizado del todo, pero hoy hasta he tenido moral de venir a rondar por aquí un ratito. Que ayer llegué y me metí en la cama y se acabó... Así que... Ánimos para ti, que seguro que te hacen más falta ahora. ¡Un bico enorme!
