Sora estaba sentada en el sofá con su ordenador encima de las piernas. Estaba haciendo tiempo mientras que Yamato volvía, ya que había subido a ducharse. Cuando volviera, iban a dedicar un rato a mirar casas. Era el entretenimiento de tardes como aquella, en las que ambos tenían algo de tiempo y estaba lloviendo como para salir a dar un paseo con la niña.

Aprovechando que la había dejado sola, abrió el buscador. Hacía días que había tenido una idea y se acababa de acordar en aquel momento. El año pasado Yamato le había salido con la sorpresa del viaje a París para ambos sin que ella lo viera venir tan siquiera. No pensaba devolverle la jugada… No al menos al mismo nivel. No con Aiko tan pequeña todavía. Seguía sin querer someterla a un viaje que pudiera ser incómodo para ella o dejarla sola tantos días.

Giró el cuello para observarla, viéndola entretenida intentando alcanzar a Biyomon en la alfombra. Ahora que estaba intentando empezar a moverse, le gustaba ponerle unas mantas y cojines en el suelo para que pudiera intentar trastear todo lo que quisiera sin miedo de hacerse daño. Sonrió, quedándose así distraída unos segundos antes de volver a centrarse.

Sin duda un viaje fuera del país durante varios días se escapaba de sus posibilidades en aquel momento, pero un fin de semana fuera de la ciudad ellos dos solos… Eso le sonaba demasiado bien. Podrían llevarse a la pequeña con ellos incluso si quisieran, pero estaba segura de que los abuelos iban a inventarse la más larga y absurda lista de las peores excusas del mundo para que se la dejaran a ellos.

Un fin de semana para ellos dos le servía más que de sobra. Con lo mal que lo habían pasado aquel año en muchos aspectos, sin duda les iba a venir bien despedirse de él tomándose un tiempo para ellos. Amplió su sonrisa ante ese pensamiento, centrándose por fin en el mapa que tenía delante. Necesitaba que fuera un sitio no demasiado lejano de Tokio, para no desperdiciar tiempo en el viaje.

Se le ocurrían varios destinos. En aquella época del año, cualquier lugar apartado del bullicio de las grandes ciudades sonaba justo como lo que ellos necesitaban. Arrugó ligeramente la nariz, queriendo centrarse y tener alguna buena idea. Si se llevaban a la niña con ellos podían escaparse a Kioto unos días, pero lo tenían ambos demasiado visto… Empezando a reírse ella sola por las tonterías que estaba buscando en Google, acabó por acceder a un artículo sobre localizaciones para escapadas cortas.

Puso los ojos en blanco al encontrarse en primer lugar con Kioto, encabezando la lista, pasando rápidamente hasta que sus ojos se posaron en una fotografía que llamó especialmente su atención.

- Oh… - murmuró ligeramente por lo bajo-. Fujikawaguchiko…

Los digimon la ignoraron totalmente, estando centrados en la pequeña, no enterándose de lo que hacía o dejaba de hacer. Abrió otra pestaña del buscado para meter el nombre del lugar. Las imágenes que estaba viendo provocaron que la idea tomara más forma en su cabeza. Parecía que tenía un destino… Empezó a guardar los datos que más le gustaban en sus favoritos antes de dejar el ordenador cerrado encima del sofá. No quería que Yamato pudiera bajar y pillarla.

- A ver, ¿qué estáis haciendo vosotros tres ya? – se echó ella también en el suelo, quedando lo más cerca que pudo de la pequeña-. Oye Aiko, tenemos que ir a enseñarte las luces de la ciudad… Ya verás cómo te van a gustar cuando las enciendan todas… - alargó la mano para echarle un mechoncito de cabello hacia atrás.

- Va a tener muchos regalos de parte de todo el mundo – dijo Biyomon mientras que se sentaba al otro lado de Sora.

- Seguro… Si al final nos vamos a tener que mudar de casa porque no vamos a tener donde meter todas las cosas de Aiko – echándose a reír, se quedó mirando hacia la pequeña que parecía querer arrastrarse hacia ella-. Podemos dejar a los dos abuelos pelearse por ver quién de los dos le hace el regalo más bonito.

- Pues no se lo digas al padre, que se une a la competición – Gabumon se acercó hacia Aiko, vigilando que no se hiciera daño.

- También es verdad…


Yamato terminó de ducharse, saliendo con la toalla puesta en la cintura, acercándose hacia el espejo. Normalmente habría limpiado el vaho con la mano, pero, como ya era tarde y no quería que Sora protestara, cogió el secador y apuntó con él hacia el espejo. Lo dejó enchufado y a mano ya que a esas alturas del año no se iba a quedar con el pelo mojado a esas horas.

Se terminó de secar, poniéndose el pijama y empezando a recoger. Tardó poco en dejarse el pelo listo, sin molestarse demasiado en peinarlo, dejándolo revuelto y saliendo finalmente del baño. Tardó unos minutos más en acabar por bajar al salón, poniéndose una sudadera encima y saliendo por fin.

Sonrió al quedarse en la parte de arriba de las escaleras y ver a Sora tirada en el suelo con los digimon y la niña. Amplió su sonrisa al escuchar cómo se empezaba a reír Aiko, seguramente por algo que le habría dicho su madre. Bajó, aprovechando que nadie se había dado cuenta de que ya estaba listo y avanzó hasta asomarse por detrás de la pelirroja. La primera en darse cuenta fue la pequeña, la cual levantó la cabecita hacia él, sonriéndole.

- ¿Qué? ¿Ya estás contenta con todo el mundo pendiente de ti?

Emitió una especie de gritito agudo y suave antes de empezar a sonreír, moviendo los brazos para reclamar su atención de todas las formas que sabía. No tardó en acercarse, con cuidado de no pisar a nadie, y quedarse así él también al alcance de la pequeña, arreglándoselas para girarla y poder así hacerle cosquillas en la barriguita.

- ¿Quieres ir a ducharte tú? – le dijo a Sora, girando la cabeza hacia ella.

- No, no… Ya lo haré mañana por la mañana – le dijo, sonriente ante la escena que tenía delante de ella.

- Mira Aiko, tú madre no se quiere bañar… Vergüenza debería de darle…

Recibió un manotazo por parte de ella, entre risas todavía. Se acercó para poder hablarse a su esposa de forma más confidencial y que lo que le tenía que decir no llegase a oídos de los digimon.

- Yo si quieres hago el esfuerzo de bañarte también, ¿eh? No te me pongas celosa de la niña…

Al escuchar las palabras de él, sin ver venir el comentario, se le encendieron automáticamente las mejillas a la pelirroja de forma bastante llamativa. Yamato no pudo más que sonreír por la reacción que había conseguido con sus palabras, intentando fingir que no había pasado anda antes de volver a hacerle cosquillas a la pequeña.

- ¿Vamos a buscar casas? – le dijo, como si no hubiera pasado nada, incorporándose y tendiéndole la mano a ella para ayudarla a levantarse.

Levantó la vista hacia él, lanzándole una ligera mirada desdeñosa antes de reírse por lo bajo y aceptar su mano, poniéndose en pie y asintiendo.

- Ahora, por listo, me vas a hacer de cojín tú a mí – le dijo antes de hacerle un gesto con la cabeza para que se sentase primero.

Conociendo la costumbre de ella, no pudo más que negar con la cabeza, haciendo lo que le indicaba, esperando a que tomara asiento, quedándose así sentada delante de él, entre sus piernas, usando su pecho de apoyo. Aunque fuera una costumbre entre ambos, era cómodo para estar los dos pendientes de una misma pantalla en aquel sofá.

No se estiró a por el ordenador todavía, aprovechando unos segundos del contacto entre ambos, echando la cabeza del todo hacia atrás. Sonrió ampliamente al notar como se inclinaba hacia delante para darle un beso en la frente y que pasaba sus brazos en torno a su cintura.

- Hueles bien – le dijo con un tono de voz más mimoso de la cuenta.

- Claro, porque me acabo de duchar, no como otras – aprovechó la posición de sus manos para pincharla ligeramente en las costillas.

- ¡Tonto…! – revolviéndose por el gesto de él, intentó alejarse para coger el ordenador entonces.

Riéndose, cerró mejor sus brazos en torno a ella sin dejarla hacerlo, reteniéndola pegada a él hasta que lo enfocó, girando el cuello, consiguiendo así alcanzarla para darle un beso. Dejó ir poco a poco el aire que pudiera haber cogido antes, dedicándole su tiempo a acariciar sus labios con los suyos.

Un ruidito de Aiko provocó que se separasen, compartiendo una sonrisa entre ambos, viendo cómo lo que le pasaba a la pequeña era que quería alcanzar a Biyomon, la cual había alzado ligeramente el vuelo.

- ¿Puedo coger el ordenador ahora o no?

- No lo sé, tú verás… Eres tú la que no se quiere despegar de mí…

Negando con la cabeza antes de empezar a reírse por lo bajo, se estiró finalmente, levantando la tapa del aparato y dejarlo apoyado encima de sus rodillas. Abrió el buscador, entrando en la página que habían dejado la última vez a medio mirar por falta de tiempo.

- A ver… ¿Cambiamos los parámetros? – le preguntó empezando a teclear.

- Pues… Espera, déjame que vea los que tenemos marcados… Aunque yo creo que todos los que teníamos marcados eran los correctos… Si quieres… - hizo una pausa-. Si quieres poner quitar el tope del dinero.

- ¿Tú qué quieres? ¿Qué nos dé un infarto al encontrar alguna barbaridad?

- Bueno… No te digo que no sea un riesgo, pero mira, si por poco más de lo que habíamos hablado vemos otra cosa que nos guste sería pensarlo… Tú piensa que yo todavía tengo la casa en Tanegashima y eso nos puede servir de…

- No – le negó con la cabeza a la vez que con las palabras-. No sabes cuando te puede volver a hacer falta… Y… Cuando Aiko sea mayor tenemos que llevarla a que conozca la isla… Yo creo que si nos lo podemos permitir me gustaría que la conservases… - tenía muy buenos recuerdos de aquel lugar.

- Si me vienes con la excusa de que quieres llevar a la pequeña allí… Pues no sé qué esperas que te diga yo. Pero… Me mantengo igualmente. Quita esa casilla y luego ya veremos si nos merece la pena o no.

- De acuerdo – le dijo, haciendo lo que le estaba pidiendo-. Y… ¿sabes qué? Voy a quitar el de para entrar a vivir.

- ¿Y eso?

- Porque… si podemos ir haciendo las cosas a nuestro gusto… Mejor.

- Ya salió la señorita artística… - sonrió, asintiendo-. Me parece muy bien. Yo… poco te voy a poder ayudar en esas cosas pero…

- Uy que no. No te preocupes, yo ya hago la parte creativa y a ti ya te pondré a hacer cosas de utilidad yo.

- Tampoco me suena nada mal… Venga, quítalo también – no se le había pasado por la cabeza antes, pero teniendo en cuenta que aquello era un proyecto de los dos, la idea de poder hacerlo todo a su gusto le parecía mucho mejor que encontrar algo completamente hecho por y para otros.

Cuando habían hablado en serio de la mudanza, habían fijado primero un presupuesto. La clave para todo aquello era el ático en el que vivían ahora, el cual, en el momento en el que lo dejaran, serviría para cubrir gastos. Él, por su parte, tenía sus ahorros… Con su trabajo y el estilo de vida que había tenido durante muchos años, apenas había gastado en algo que no fuera en comer y los gastos más básicos. Podían permitirse algo que de verdad les gustara a ambos.

- ¿Sigues empeñada en según buscando cerca de mi trabajo?

- Ahí sí que llevas las de perder. Mucho tendría que gustarme algo en otro sitio como para dejarte intentar convencerme… Ya valió de que tengas que salir corriendo todos los días por la mañana a medio desayunar. Así puedes aprovechar más tiempo con la chiquitina.

- Eso suena muy bien pero…

- Nada de peros – cortó-. Y deja de distraerme que a este paso no vamos a encontrar nada de nada… Déjame buscar en paz.

Tuvo que reírse al verla ponerse algo más seria, dejándola hacer y decidiendo que sí, que lo que tenía que hacer era centrarse en la pantalla y continuar con la búsqueda, lo cual, no era tarea fácil. En aquella ciudad, especialmente peor.


AnnaBolena04: jajajaja una cosita adorable suelta por el mundo con un minicuernito dorado tiene que ser digno de ver. Y es bastante probable que sea el nuevo fondo de pantalla de padres y abuelos, porque, sin duda, es digna de ello. Que Aiko es una cosita demasiado adorable para no morir del amor con ella con estas cosas...

Y sus padres cuando quieren saben ser peor que dos quinceañeros tonteando y es cómo más me gustan. Se nota que las cosas han vuelto a la normalidad entre ellos y que han sabido encajar bien a la nenita con ellos. Esa mala racha que habían pasado unos meses atrás parece haberse ido ella solita y sin que nadie la ayude. Y nadie quiere que vuelva, eso desde luego.

¡Un besito de tortuguita! Voy a ver si no muero de calor en lo que queda de tarde... Que no sé yo si será viable.

Beyond an Epic Night: jajajaja es que ha sido un golpe bajo. Deben de estar tratando librarse de Sora para que Haru se quede con el estudio. Además, si se quitan del medio a Yamato pues no tienen quién proteste demasiado por la falta de la pelirroja. Los demás, pues de la que le enseñan a Aiko con semejante pijama ya se van muriendo ellos solos del fangirleo con solo verla. Y normal, hasta yo que ni me inmuto con estas cosas me pondría a fangilear jajajajaja

Y ahora otro poquito de azúcar que mal no nos va a venir por parte de los Ishida, que en eso sí que tienen un verdadero master entre los dos.

¡Un beso!

Guest Vecina: jajaja aquí ponían las notas en los tablones por dni cuando les apetecía, lo normal era que te llegase el susto a traición. Un día recuerdo que nos llegó una nota de los exámenes de enero mientras que estábamos en las del segundo cuatri ya y el profesor acabó ignorándonos porque estábamos todos histéricos mirando la nota... Pero bueno, si es que parece que estás siguiendo mis pasos que me la jugué a última convocatoria para ver si acababa ese año o no... ánimo con lo que queda vecina, que amenaza de prestarte a mis monstruitos sigue en pie.

Jajajajaa el vestido verde de Grecia en Aiko dudo yo que fuera a tener efectos buenos en la salud de nadie jajajaja Mejor convertirla en el peluche ese sobre el que tanto le gusta dormir y en el otro que vuelva para matarlos a todos del amor. Esa niña se ha hecho querer, va siguiendo los pasos de su madre. Cuando crezca y alguien le estornude van a hacer cola para ir a defender a la niña jajajaja Taichi y Takeru peléandose entre ellos a ver quién va primero, evidentemente.

Mira... no me hables del calor. Ayer teníamos ventanas y puertas abiertas en el trabajo y no se respiraba. Y eso que da la sombra todo el día... Por dónde daba el sol poco más y nos da algo... (el camino es cuesta arriba y sin sombra). Hoy salí de casa a las 9 de la mañana que tenía que trabajar y es que me estaba muriendo de calor por las esquinas... Pero bueno, esperemos que por la noche refresque y se pueda respirar que mañana trabajo otra vez... AINS.

¡Un bico grandote! Y ánimo, vecina.