Yamato se las había arreglado para salir antes de tiempo del trabajo y había conseguido llegar al estudio antes de que Sora pudiera pensar tan siquiera en irse. Estaba apoyado en la puerta de su despacho, observándola mientras que distraída iba de un lado para otro y terminaba de recoger todas las telas que tenía esparcidas por todas partes.
Estaba totalmente concentrada en lo que estaba haciendo y ni siquiera se estaba dando cuenta de que él estaba allí. Eso hizo que sonriera y que, con sumo cuidado cerrase la puerta para que no lo escuchara. Caminó lentamente, no queriendo hacer ruido hasta colocarse a su espalda, cogiéndola así por la cintura con las manos.
- ¿¡Qué!? – se le escapó en un tono más agudo de la cuenta, no llegando a alzar demasiado la voz-. ¡Yamato! ¿No tienes otra cosa mejor qué hacer que matarme del infarto?
- No – sonrió, divertido antes de inclinarse hacia ella para darle un beso en la mejilla-. ¿Has acabado ya?
- No… Intentaba acabar, pero alguien ha tenido a bien venir a matarme de un susto – sonó con tono enfurruñado, revolviéndose ligeramente para que la soltara, solo consiguiendo que la apretarse más contra él-. ¡Suelta!
- No – amplió más su sonrisa antes de dejar apoyada su cabeza en su hombro-. ¿Vas a venir conmigo a la cena de la JAXA?
- Pues mira, por gracioso igual tienes que ir con Taichi, que parecía tener envidia de que a él no se le hubiera invitado. Le dejo al que lo prefiera uno de mis vestidos y listo.
- Dependiendo de a quién se lo dejes podría quedarle mejor que a ti o no… - se apartó mínimamente para evitar el codazo que sabía que se había ganado, echándose a reír y aprovechando parar girarla entre sus manos.
No pudiendo aguantarse más la risa ella tampoco le echó los brazos al cuello, poniéndose de puntillas para poder alcanzar bien. Sonrió sin haberse soltado todavía, dejándose mover, retrocediendo para quedar apoyada en el escritorio, acomodándose mejor a la nueva situación.
- ¿Me has echado de menos hoy? – le preguntó por lo bajo cuando se separó.
- ¿De dónde has sacado esa idea?
- No lo sé, imaginaciones mías… - movió sus dedos de tal forma que sus uñas pudieran acariciar con suavidad la piel del cuello que quedaba la descubierto-. Al final no me he fugado con mi segunda opción.
- Algo tengo que hacer bien para haberme ganado semejante honor – intentó no sonreír, queriendo mantener la fachada seria-. ¿Cómo es eso de que tienes un viaje en un par de semanas?
- Oh, tengo que confirmarlo todavía. No te preocupes, cuando sepa más ya te diré. Además, ¿tú y yo no estábamos a otras cosas?
Sonriendo entonces, sí que volvió a recortar la distancia entre ambos para darle de nuevo un beso, pegándose bien a ella dado que estaba apoyada en la mesa, olvidándose quizás de dónde estaban y que ni siquiera se había molestado en cerrar bien la puerta.
- Yamato… Yamato… Frena – murmuró al separarse de él-. Frena que todavía hay mucha gente aquí…
- ¿Y qué? – contestó en su oído, sin apartarse ni lo más mínimo de ella.
- Puede entrar cualquiera…
- Pues qué mala educación tendrían por atreverse a entrar al despacho de la jefa sin llamar. Podría estar en una reunión muy importante y no se la debería de interrumpir – bajó las manos por sus costados, posándolos en sus piernas.
Los ojos de ella, aprovechando la situación en la que estaban, no pudieron evitar posarse en el sofá del lugar, trayendo automáticamente recuerdos a su mente de años atrás, cuando por fin habían conseguido pasar de nivel en la relación. Se le dibujó en la cara una sonrisa que no se molestó en ocultad cuando él volvió a enfocarla.
Haru avanzó con paso rápido por el pasillo, con el abrigo todavía en sus manos. Ya había terminado con todo el trabajo que tenía pendiente e iba a despedirse de Sora y ver si necesitaba algo más antes de irse.
- ¿Sora? – preguntó a Kaori quien estaba todavía revisando unos correos.
- Pues… - levantó la vista haca ella, encogiéndose de hombros-. Creo que está en su despacho. Yamato vino a buscarla hace un rato, pero… No los he visto salir todavía.
Arqueó una ceja, extrañada. Normalmente pasaba a recogerla a última hora y no tardaban demasiado en irse, teniendo que ir a por la niña a casa de alguno de los padres de ambos. Se quedó mirando hacia la puerta unos segundos, pensativa.
- Es verdad, se me había olvidado… - mantuvo la compostura a pesar de que estaba haciendo un verdadero esfuerzo para no reírse-. Sora tenía que atender una videoconferencia importante. Puedes irte ya si quieres, no hace falta que esperes a que ella se vaya.
- Pero antes me dijo que…
- Nada, venga… Es más, bajo contigo y te acerco a donde quieras que hoy no me viene a buscar Andrew. Se le habrá olvidado avisarte…
Confusa, pero sin poder decirle que no, ya que sonaba totalmente coherente, asintió, empezando a recoger sus cosas para poder irse a casa, aprovechando así el ofrecimiento de Haru. A esa hora del día hacía frío para irse a casa caminando y agradecía que pudiera llevarla a casa.
- ¿Dónde me habías dicho que vivías? – le preguntó mientras que caminaban hacia el ascensor, rebuscando en su bolso su teléfono.
Al ver hacia dónde había dirigido su mirada la pelirroja, no había necesitado más confirmaciones. Divertido por lo rápido que la había convencido, al ver que se acercaba de nuevo para besarlo, la detuvo, poniendo un dedo sobre sus labios.
- Las cosas importantes primero – la soltó, alejándose así hacia la silla en la que había dejado tirado su abrigo, rebuscando entre sus bolsillos hasta sacar su cartera, dejando en todo momento que viera cómo sacaba lo que había ido a buscar de ella y se lo guardaba en el bolsillo.
Entretenida por lo que estaba viendo, aprovechó el momento para decidir que sus medias iban a ser un estorbo y, conocía más que de sobra a Yamato como para no tener gana de quedarse sin ellas, que iba a hacer frío fuera. Sonrió al escuchar cómo cerraba por dentro y, se quedó a la espera de que fuera de nuevo hacia ella.
- ¿Es para hoy o que?
Giró asegurándose de tenerla bien sujeta por la cintura, cambiado así las tornas y dejándola apoyada en el sofá. Estaba nervioso, no iba a negarlo. Aunque pareciera estúpido estar así a esas alturas de su vida, no quería meter la pata con ella. Con ella no. Se lo había dicho años atrás. No era lo mismo, tenía que hacer las cosas bien. La sonrisa que ella le dedicó mientras que acomodaba su postura debajo de él, consiguió que se centrara de nuevo.
Se acercó, empezando a dejar pequeños besos por su cuello, colando ahora la mano por dentro de su blusa, acariciando con sumo cuidado la suave piel de su vientre, subiendo hasta sentir como retiraba las manos de su cuello, dejando así los brazos estirados hacia atrás, indicándole que podía retirársela.
Dio un tirón del jersey que llevaba puesto, tirándolo al suelo sin miramientos, escuchando la suave risa de ella mientras que con sus manos intentaba echarse el pelo hacia tras, retirándoselo de la cara. No le dio tiempo a ajustarse del todo a la nueva situación antes de sentir como sacaba la camisa del uniforme de dentro del pantalón, no perdiendo tiempo en desabrocharla para poder acariciar su piel.
Sujetó ambas muñecas de Sora con una mano, dejándola así inmovilizada al dejarlas encima de su cabeza, comenzaba a recorrer su cuerpo con sus labios. Dando gracias a la alineación planetaria que estuviera de su parte ese día, se encontró con que el cierre del sujetador estaba en la parte delantera, probablemente por comodidad en los últimos tiempos. No esperó, abriéndolo para poder continuar con sus exploraciones, dándose cuenta de que se estaba arqueando para dejarle así mejor acceso a su cuerpo.
Completamente sonrojada, se quedó quieta, simplemente esperando. Acababa de quedar descubierta de cintura para arriba y, aunque tuviera ya una edad y, sin duda, aquella no fuera la primera vez que estaba con alguien, no podía evitarlo. La mirada azul de él recorriéndola le ardía allá dónde se posaba, cohibiéndola de tal manera que estaba prefiriendo dejarse hacer únicamente.
Había enredado sus piernas con las suyas, facilitando así el contacto entre ellos, y cuando sus manos se posaron finalmente sobre la espalda descubierta del rubio, se mordió el labio ligeramente. Hizo presión para acercarlo más a ella cuando sintió cómo se atrevía a dejar besos en su pecho, poniéndose todavía más roja de lo que había estado hasta ese momento, intentando no alzar demasiado el tono ante las sensaciones que él le producía.
Enredado la mano en el cabello de su marido, tiró de él contra ella para poder besarlo, evitando así hacer más ruido del que debiera al sentir como su lengua jugueteaba en torno a un seno y luego con el otro, sin molestarse en terminar de desvestirla. Cruzó una mirada divertida con él, como si el simple hecho de que alguien pudiera llegar a enterarse fuera un aditivo a la situación y acto seguido metió las manos por dentro del pantalón y la ropa interior de él, apretándolo así contra ella, rodeando con sus piernas su cadera.
- Déjate de juegos – le susurró al oído con voz deseosa-. Te quiero ya…
Sacándole una sonrisa confiada de medio lado con sus palabras, asintió. No iba a ser él quien se pusiera a protestar en un momento así. Se apartó para poder maniobrar sin problemas, notando la atenta mirada de ella clavada en él.
Había dudado mucho sobre si decir algo sobre aquello. Sabía que era algo importante y que, sin duda, no existía la opción de continuar sin protección, pero, le daba vergüenza sacar el tema. Finalmente, había decidido actuar de la forma más automática que había podido. Había dicho la verdad, no había ido a buscarla con segundas intenciones aquella noche, sin embargo, tenía una edad, y había aprendido que había cosas que era mejor tener siempre encima aunque fuera por prevenir.
Esperaba que ella no lo malinterpretase. Intentó calmarse y que no le temblaran demasiado las manos mientras tanto, dándose cuenta de que los ojos de ella no lo estaban enfocando, quizás dándole algo de espacio o quizás porque estaba igual de cohibida que él todavía. Solo cuando lo sintió volver a colocarse sobre ella dejó que su mirada canela buscara la azul de él.
- Si… Si te hago daño avísame, por favor – le dijo finalmente, armándose de valor para terminar con lo que había empezado.
Podía escuchar la voz de su propia conciencia diciéndole que parecía un adolescente idiota en su primera vez, pero, sin duda, estaba claro que ese adolescente idiota hubiera querido que fuera así.
- No te preocupes – le sonrió-. Me fio de ti – susurró antes de levantar la cabeza para besarlo.
Apoyó la cabeza contra su hombro, dejando sus labios apoyados sobre la piel de él para no hacer ruido cuando por fin lo sintió entrar en ella. No quería que nadie pudiera escucharla, aunque ganas no le faltaban. Quizás habían sido algo bruscos, pero, las prisas habían podido con ellos, pero tampoco era nada raro a esas alturas.
Se apartó de ella para poder quedar arrodillado mejor sobe el asiento, pudiendo así posar sus manos en su cintura y moverse mejor. El espacio era más limitado y, a pesar de que tuviera que perder contacto con su esposa, las vistas merecían la pena. Aunque perdiera de vista su rostro cuando vio como ella misma pasaba su brazo sobre sus labios para seguir intentando no hacer ruido. Tomándose aquello como una motivación… estaba seguro de que merecería la pena que más tarde amenazara con dejarlo durmiendo en la terraza.
Cerró los brazos en torno a su cuello, abrazándolo contra ella y enredando así sus dedos en su cabello en el momento en el que sintió cómo él ya no podía más. Se había ido tranquilizando a medida que habían avanzado y hacía colaborado hasta que había llegado al punto en el que sus sentidos se habían nublado y no había podido hacer más que abrazarse a él con fuerza. No quería comprobarlo, pero estaba segura de que podría haberlo arañado sin querer… Sin embargo, no era aquello en lo que estaba pensando, sino en recibirlo con la mejor de sus sonrisas cuando volvió a mirarla, la cual amplió al ver que la respondía.
Llevó una mano a su mejilla, acariciándolo con cuidado, dándole así unos segundos más de margen para acabar por rozar sus labios muy suavemente con los suyos.
Habían tardado muchos años en llegar a aquel punto, pero nunca había sentido que algo había sido tan correcto como entonces.
Bueno, antes que nada aprovecho para hacer una aclaración por si alguien no se ha dado cuenta. Evidentemente la parte en cursiva es un FB. Y precisamente es el FB a la primera vez que ellos dos estuvieron juntos en la primera parte de la historia. En contraste, tenemos el presente, por eso las escenas van saltanto. Creo que queda clara la intención de contrastar ambas escenas. Eso... y que ya les tocaba un poquito de tortugueo a estos dos, que se nos va a olvidar de dónde les viene el nombre.
AnnaBolena04: venga, que llevo amenazando una temporada precisamente con hacer parte de este fb y aquí la tenemos. Por fin sale un poco más a la luz lo que pasó ese día. Ahora bien, no lo hago completo por respeto a las neuronas del rubio, ya sabes de lo que te hablo jajajaja
Estaba demasiado ocupado fangirleando con sus cosas. Si es que Hideki en el fondo se lo pasa muy bien a costa de él con estas cosas. Que cuando se ponía más tieso que una farola y ahora se lo encuentra con cara de tonto en una esquina pensando en sus cosas. Si es que seguro que ha conseguido pillarlo demasiado desconectado como para verlo ponerse rojo como un tomate por estar pensando en cosas tortugosas.
Mai seguro que anda corriendo de lado a lado por la JAXA avisando de que la señora Ishida va a aparecer por allí, que la gente se merece ya saber quién es la valiente que se ha casado con el cascarrabias. Pobrecitos, si es que menudo susto se van a llevar al ver que esos dos, aunque intenten hacerse los serios son unos cuquis de categoría. A ver quién acaba fangirleando primero...
¡Un besito de tortuguita!
Guest Vecina: Si ya sabía yo que te iba a gustar. Cada vez que nuestro embajador favorito se nos cuela fangirleas tú leyendo y yo me tiró más tiempo de la cuenta escribiendo porque me encanta demasiado sacarlo. Así es la cosa que me tiendo a olvidar de Mimi y de Takeru por andar sacándolo siempre a él. Pero como es maravilloso pues nos quedamos todos contentos cada vez que viene a matrimoniear.
Tranquila vecina, si todos sabemos que Taichi da por el saco por tocarles la moral jajaja Probablemente no tenga ni la más remota idea de lo que esos dos cobran o dejan de cobrar. Que, como bien dices tú, en su casa tampoco creo que anden demasiado apurados. La cosa va de dar la lata, meterse con ellos y reírse un rato. Que ya sabemos que sino no se queda a gusto. Tiene que tener su ración de dar la lata o nada jajaja
Nooo, el viaje de trabajo es mentira. Se la está colando Sora a Yamato para que no sospeche nada de lo que ella anda planeando. Ya lo verás, si es que nos ha salido lista la pelirroja y sabe como provocar que él no sospeche nada. Y más que gala, es una centra "informal", así que todo lo demás son, como he dicho antes, modos de Taichi de dar la lata y meterse con ellos. Necesita su dosis diaria o no se queda tranquilo.
Yo no he hecho nada, como suelo decir muchas veces, precisamente él es un personaje que va por libre. El típico caso en el que no sabes por dónde te puede salir en una situación porque simplemente te pones a escribir y lo mismo tira por un lado o por otro. Es lo que me lleva pasando con él desde el principio. El ejemplo más claro es cuando Taichi va a verlo a Tanegashima después del lío de Londres donde tenía pensado que estuviera mucho más enfadado y que la conversación fuera por otra vía... Y al final Yamato hizo lo que le vino en gana. Así que el rubio ha ido evolucionando él solito para gusto de todos los que lo han sufrido en sus peores épocas, las cuales, podremos ver un poquito por encima más adelante.
Mañana se acaba el suplicio... Tengo yo más ganas que ellos. Porque aunque quieran con los horarios que les han puesto no deberían de poder venir... Ahora solo me quedan los de 1º de bachillerato que vienen llorando por detrás y van a dar unos días complicados hasta que me libre de ellos la semana que viene - los tengo amenazados con que como suspendan no los pienso dejar entrar en verano, que me quiero librar de ellos jajajaa.
Ains, vecina, ánimo con la vuelta al estudio que yo voy a ver si vagueo un rato ahora que falta me hace. ¡Un bico grande grande!
