Hacía ya rato que había llegado al estudio. Aquel día había podido llevarse a la pequeña con ella. Le había apetecido tenerla con ella aquella mañana. El nivel de trabajo que había en aquellas fechas había conseguido que tuviera que delegar más en los abuelos para que la pequeña estuviera cómoda. Esa mañana había sido algo más egoísta y se la había llevado para aprovechar el tiempo con ella.
Terminó por revisar su agenda, comprobando todo lo que tenía que hacer antes del cambio de año. Misteriosamente había conseguido adelantar muchas cosas, pudiendo así sacar tiempo para desaparecer ese fin de semana que tenía en mente e, incluso, tomarse algo de tiempo en Navidad.
La noche anterior cuando Yamato había ido al baño durante la cena, tras haber sido capaz de dejar de reírse de él, había conseguido hablar con sus padres sobre la idea que había tenido. Lo primero de todo era asegurarse de que su pequeña iba a quedar bien cubierta, por supuesto, y, tras recibir el visto bueno de sus padres, podía dejar atados los detalles del viaje.
Abrió los marcadores que el día anterior había dejado guardados con Taichi, encontrando rápidamente todo lo que necesitaba. No pudo evitar que una sonrisa se dibujara en su rostro al comprobar que las fechas seguían estando disponibles. Alargó la mano para coger su bolso y así poder sacar de allí la cartera para poder terminar todos los pagos con su tarjeta rápidamente.
Haru asomó la cabeza, comprobando que estaba sola. No esperó a que ella le dijera nada para poder entrar, colándose en el despacho y cerrando la puerta tras ella son la mejor de sus sonrisas de "sé lo que has estado haciendo aquí anoche" en su cara. Sora no se molestó en levantar la vista hacia ella, sabía quién era y lo que quería, pero primero iba a terminar de hacer la reserva. Cuando vio aparecer el correo de confirmación, se tomó su tiempo para levantar la vista hacia ella.
- ¿Querías algo? – fingió no saber sus intenciones.
- ¿Estabas haciendo algo importante? – la había visto demasiado concentrada, teniendo que hacer la pregunta por si realmente no era buen momento.
- Muy importante… Estaba dejando listo un… regalo de Navidad.
- ¿Un regalo de Navidad? – tomó asiento-. Vale. Voy a fingir que no sabes a que vengo y tú vas a fingir que tampoco te voy a preguntar por eso del regalo de Navidad… Pero, me voy a ir a darle un beso a la niña más guapa de todo el estudio y voy a traer un par de cafés… ¿Vale?
- Chocolate, por favor…
- ¿Chocolate? ¿Estás golosa hoy? – divertida, se acercó a la pequeña haciendo exactamente lo que había dicho-. Y yo pensando que ya habrías tenido tu ración antes de irte a casa…
Ni siquiera se inmutó por el comentario de ella, riéndose por lo bajo viéndola desaparecer detrás de la puerta. Ese día se había levantado con ganas de cosas dulces ya incluso para el desayuno, no lo había podido evitar. Posiblemente cualquiera pudiera comprarla para lo que quisiera si le hiciera chantaje con algo comestible o dulce.
- Vale, chocolate para las dos, entonces. Ten cuidado que quema, que me estoy abrasando los dedos… - se acercó con cuidado a la mesa para dejárselo cerca.
- ¿Sabes qué? Lo peor es que ayer me fui de aquí sabiendo que estoy iba a pasar. ¿Eres consciente de ello?
- Evidentemente, me da igual que lleves casada ya año y medi… ¡Año y medio!
- Más de año y medio... – una sonrisa se dibujó en su cara de forma automáticamente.
- Ni yo pongo esas caras de tonta… Aunque bueno, supongo que será consecuencia de esos meses de perros que tú sola decidiste pasarte. A lo que iba, que me da igual que estéis casados y con un bebé, yo quiero saber qué estaba pasando exactamente aquí ayer… Y ya que estás… ¿qué regalos de Navidad estabas buscando?
Se echó a reír automáticamente. Haru tenía toda la razón del mundo, habían pasado unos meses tan malos, especialmente el mes de septiembre, que realmente llevaba una temporada mucho más cercanos de lo que podía recordar. Era como si sus vidas hubieran vuelto de repente a la normalidad, pero de una forma totalmente diferente. No sabría describirlo tampoco.
- Tienes suerte de que tengo tiempo hoy por la mañana… Y que como ya te he dicho, ya contaba perfectamente con que me ibas a hacer esto…
Aprovechando que había acercado el bolso a ella, sacó de allí el paquete con galletas que había metido aquella mañana a sabiendas de que posiblemente Haru la atacara nada más verla. Tuvo que reírse al ver las cabezas de los digimon girarse hacia ella automáticamente nada más escuchar el ruido del paquete abrirse.
- ¿A que no vas a por chocolate para esos dos también?
- ¡Es verdad! ¡Me olvidé de traerles algo! – poniéndose en pie, salió a las carreras de nuevo a por la bebida de los digimon.
Yamato bajó las escaleras con paso distraído, avanzando hacia la entrada de la sede. Aquel día no le daba tiempo a volver a casa para poder comer, pero había recibido una llamada en el último momento que al menos le iba a entretener el mediodía. Nada más salir, esperando por él en recepción, pudo distinguir a su hermano.
- ¿No piensas hacerme nunca una visita guiada o qué?
- ¿A ti? ¿Para qué? ¿Para que me relacionen contigo? – llegó hasta la altura de Takeru-. ¿Las fieras?
- Con papá, ahora como está bajo amenaza para que empiece a aceptar los horarios como le vienen y no como a él le parezca, pues tenía el día libre – explicó echando a andar-. ¿Cómo vas de tiempo?
- Hoy no tengo demasiado, pero si nos quedamos por la zona no creo que tengamos que andar apurados.
- Pues tú verás entonces a dónde vamos porque yo por aquí no tengo ni idea…
Asintió a lo que le decía, caminando tranquilamente. No tardó mucho en venírsele a la mente cuando hacía unos años había usado precisamente la excusa de que su hermano el había recomendado un lugar por aquella zona para poder acercarse con Sora sin que ella notara nada raro. Intentó disimular la sonrisa porque no tenía demasiadas ganas de aguantar las tonterías de turno.
- ¿Tenías reunión hoy, no? – preguntó, girándose hacia él.
- Sí, de allí vengo, de hecho. Hikari hoy no llega hasta más tarde y ya que iba a estar solo viene a buscarte.
Giró la cabeza hacia él, observándolo. Notaba a su hermano algo extraño y eso no solía ser lo normal. De los dos, solía ser él quien prefería guardarse las cosas para decirlas cuando tocara, pero Takeru solía llegar gritándolas por delante, incluso cuando no eran asunto tuyo y lo que iba aireando por el mundo era la vida privada de los demás. La de él especialmente.
- ¿Ha pasado algo? – acabó por preguntar-. No, no me mires así. Has venido a buscarme hasta aquí directamente. Eso es que te ha pasado algo… ¿Qué te han dicho en la reunión?
- ¿En serio? ¿Por qué iba a tener que haberme pasado algo? ¿Qué pasa? ¿Lo tengo escrito en la cara?
- Más o menos… Créeme, es cosa de familia lo de llevar las cosas escritas en la frente. ¿Qué te pasa?
Takeru se quedó mirándolo todavía confuso. Le hacía gracia el poco tiempo que le había costado a su hermano darse cuenta de que si había ido a buscarlo había sido para algo. ¿Tan evidente era? Posiblemente, pero, aparte de eso, siempre se le había dado bastante bien a Yamato intuir cuando estaba pasando algo por su cabeza.
- Pues… Pasa que… Pasa que mientras que estabais todos dándome la lata con que si se suponía que estaba trabajando o tocándome las narices pues estaba algo más ocupado de lo que parecía.
- Eso espero, sino menudos aburrimientos que te tendrías que pegar. Aunque con esos dos elementos que tienes en casa dudo que te aburrieras demasiado. Lo que no sé es cómo sigues vivo – detuvo sus pasos finalmente, quedándose así mirando a su hermano pequeño esperando que continuase hablando.
- Cuestión de práctica – contestó a lo de los niños, acabando por sonreír-. Resulta que hace un par de meses terminé una novela y… Hoy me han confirmado que efectivamente les gusta… Que la van a publicar.
Sorprendido, se quedó mirando hacia Takeru. Sabía que lo que le gustaba era escribir, eso no era ninguna novedad, y también sabía que le habían publicado algunas cosas, pero a pequeña escala. Sin embargo, más allá de su labor como periodista no había parecido querer ir más allá de forma más seria.
- ¿Novela?
- Novela – asintió-. Saldrá a la venta en unos meses, no me han dicho exactamente la fecha de publicación todavía.
- Vaya… - terminó por asimilar la noticia que le estaba dando, sonriendo-. Me alegro muchísimo… ¿Has estado escribiendo todo este tiempo? ¿El qué? ¿Se puede saber de qué va?
- No, no se puede saber. Ya lo verás cuando salga… ¿Y qué crees que estaba haciendo cuando te endosaba a los niños?
- ¿Vas a hacerte ahora el interesante conmigo?
- Podría ser… - sonrió, divertido.
Lo que más tiempo le había llevado había sido terminar de hacerse con toda la información que necesitaba para poder hacerle justicia a la idea que había tenido. Eran muchas las cosas que se habían escapado a su conocimiento y, por lo tanto, quería tener todos los frentes completos. Cuando por fin lo había hecho, simplemente había tenido que sentarse a escribirlo. No había sido demasiado complicado. No le había dicho de qué iba lo que estaba haciendo ni siquiera a Hikari… Prefería que fuera así.
A fin de cuentas, aquello les implicaba a todos demasiado. Le había costado tomar la decisión ya que una cosa eran inventarse cuentos o histerias cortas sobre personajes totalmente ficticios y otra, atreverse por fin a escribir lo que había pasado cuando no eran más que unos niños en el Mundo Digital. Sabía que era un tema complicado por demasiadas cosas. La primera… porque el tema con los Digimon todavía era lo suficientemente complicado como para darse a conocer de forma más relacionada con ellos. Eran muchas veces las que se escuchaban problemas en los medios de comunicación o aparecía Taichi dándose cabezazos porque lo estaban volviendo realmente loco… Pero, sin duda, eso era lo de menos.
El principal problema que había tenido era que, realmente, no quería que a ninguno de sus amigos pudiera parecerle mal nada de lo que hubiera llegado a escribir. Por eso había intentado sonsacarles, a lo largo del tiempo y de la forma más disimulada posible lo que había pasando realmente. Él era demasiado pequeño y aunque sabía que tenía los recuerdos bastante vivos, podría haber malinterpretado situaciones. Con su hermano lo había tenido más fácil incluso a sabiendas de que posiblemente algunas de las situaciones más delicadas le tocaran de forma bastante directa. Esperaba haberlo hecho bien y, que cuando por fin desvelase de qué iba todo aquello nadie se enfadase o pudiera parecerle mal.
- Anda… Don Misterioso… Vamos a comer de una vez, que habrá que invitarte para celebrar que por fin vamos a tener que dejar de decir que a ver si haces algo útil con tu vida – se rio por lo bajo sin poder evitarlo-. Me alegro mucho, enhorabuena Takeru.
- Gracias…
Haru abrió la boca con intención de decir algo, no llegando a hacerlo porque rápidamente Sora se había llevado el dedo a los labios y le había pedido que no lo hiciera. Había estado hablando muy por lo bajo hasta entonces, porque estaban con los digimon, y no le apetecía que se enteraran demasiado de lo que pasaba o dejaba de pasar.
- Bueno, a la pobrecita de fuera me la llevé yo a casa – empezó a reírse tras decir aquello-. Yo creo que era la más peligrosa y… Tampoco creo que se huela nada. Era lo malo que tenías conmigo, como vivíamos bajo el mismo techo pues verte llegar a casa con cara de tonta y despeinada pues no ayudaba a que no te delataras…
- Ya… Eso seguro que ayudaba – negó con la cabeza-. Ni media palabra, ¿eh? Ni de esto ni de lo que te he contado de dentro de un par de semanas.
- ¿Ni media? ¿No le puedo lanzar ningún puñal? Veeenga, que puede ser que me lo hayas contado o… que pasaba por aquí y escuché "ruidos raros" – se apartó al ver volar hacia ella una bolita de papel.
- Creo que se pondría rojo hasta la punta de las orejas, pero… Tú no le des coba, que ya te digo yo que luego lo usa en mi contra… - porque, especialmente por cómo se había comportado hasta que le había dicho que se iban a cenar a casa de sus padres, era más que evidente que lo había hecho con toda la intención de que si alguien escuchaba algo poder meterse con ella un poco.
- Vale… Pero solo por ser tú. Y porque prefiero verte poner esa cara con la que andas últimamente que hecha un alma en pena como te pasaste el verano entero. Solo por eso, ¿eh? Bueno, y porque has traído galletas, eso también es muy importante.
- Lo más importante sin duda, sí...
AnnaBolena04: el rubio parece que todavía no sabe que donde las dan las toman. Que él querría subirle los colores a la Sra Ishida, pero no contaba con que la cena fuera a ser en casa de sus suegros. Si es que el pobrecito se emparanoia él solo que da gusto. Evidentemente que sus suegros no quieren saber demasiado de la vida sexual de su hija, pero creo que precisamente con estos dos es más que evidente que aburrida no debe de ser. Que hasta les secuestraron a la nenita en la boda de Haru por motivos más que evidentes.
Y parece que por fin Takeru empieza a encaminarse del todo hacia cierto epílogo, que ya iba siendo hora de que demostrara que estaba ocupado con sus cosas y no vagueando como se pasaban el día diciéndole por tocarle las narices. Ahora solo falta saber la reacción de al gente cuando se sepa lo que realmente ha estado escribiendo. Lo mismo tiene que ir echando a correr ahora ya... jajajaja
¡Un besito de tortuguita!
Guest Vecina: me bajo a la capi unos días, que tenemos entradas para cositas por allí. Así que volveré quemada y cansada, pero oye, al menos no será de aguantar a la tropa. Y créeme que es totalmente necesario. Ayer estábamos en el despacho con el tema del fin del curso y le han dicho a mi compañera que ella no va a hacer falta y que se queda de vacaciones el viernes que viene. A mí me ha mirado el jefe, se ha reído y me ha dicho "verás qué bien con lo vamos a pasar". Hoy he descubierto que hay una preciosa lista de recuperaciones que llega hasta julio de las nuestras. Le he amenazado con perder el avión o equivocarme, mira si eso voy a ver yo si encuentro el vestido perdido de Sora.
Jajaja sí, parece que nuestra diseñadora está de buen humor y mucho más relajada. Posiblemente todo derive de que realmente ahora sí que tiene una situación estable se la mire por dónde se la mire y claro, cuando su querido marido se merece algún tipo de venganza de ese tipo... se la merece. Y Haru se lo pasa demasiado bien metiéndose con ella porque evidentemente ella sí que se ha dado cuenta de lo que estaba pasando...
Minirubio llegando con los deberes hechos a contarle a su hermano que le publican el libro ya estaba tardando en pasar, aunque no sé yo cómo de gracia le hará a Yamato enterarse del tema jajaja O si se fiará de lo que pueda haber escrito o dejado de escribir ese elemento...
Pues mira, el terrorifico clima no nos ha llegado al final. Debe de estar esperando al fin de semana para que me pille a mí en un avión con turbulencias, igual que la última vez... ¿Qué tal se ha portado Miguel por ahí? Aquí de verdad que ni se ha dejado notar salvo porque me ha dejado algo más despeinada de lo normal, pero bueno, no más que los histéricos de mis alumnos, que hoy ni con los morenitos que les llevé por mi cumple como quien lleva chuches en primaria a clase jajaja. ¡Un bico grande vecina!
