- ¿Ya sabes algo del viaje ese?
Yamato salió de la habitación de la niña tras haberla dejado echada, acercándose hasta donde Sora estaba distraída terminando de leer unos correos. Tardó un poco en girar la cabeza hacia él, acabando por levantarla al haberse colocado a su espalda.
- Sí… Es verdad, no me había acordado de decírtelo… ¿Existe la posibilidad de que puedas cogerte tú ese viernes libre para poder quedarte con la niña? Tendría que irme ese día y volvería el domingo de noche…
- Pues… Yo creo que sí… Bueno, no, espera – se quedó pensativo unos segundos-. Ese viernes tengo turno de mañana. Si te sirve estaría a la hora de comer en casa.
- Sí, también me serviría – intentó hacer una mueca que resultara creíble-. Sé que es mala fecha para tener que irme a alguna parte, pero con las campañas de año nuevo encima no me queda más remedio que ir a visitar a los proveedores de nuevo.
- Bueno, tampoco es tan mala fecha. Podría ser peor la semana siguiente, no te preocupes. Yo creo que no habrá problema conmigo y que Aiko me tendrá algo más de piedad que otros que yo me sé – se inclinó hacia ella para darle un beso en la mejilla-. Ya nos arreglamos.
- Gracias – sonrió.
Se apartó para dejarla terminar lo que hubiera estado haciendo hasta que la había interrumpido. La idea de quedar solo con Aiko no le causaba ningún tipo de trauma, había quedado claro que esa niña era la más tranquila de toda la familia y, mientras que no le diera por reírse de él con la comida… Estaban bien. Dándose cuenta de que Sora parecía haberse vuelvo a quedar completamente centrada en lo que estaba haciendo se entretuvo en observarla.
- Yamato… Me estás poniendo nerviosa – dijo al cabo de unos segundos-. ¿No tienes otra cosa mejor qué hacer?
- No… Tú solita metiste la cena en el horno y aún queda un rato… - sonrió, divertido.
- Pues… ponte a ver la tele un rato.
- ¿No puedo vigilarte?
- No, no puedes, no me dejas concentrarme en lo que estoy haciendo.
- Pobrecita… Qué pena me das… - riéndose de ella, acabó por ponerse en pie, caminando hacia la cocina-. Voy a ir poniendo la mesa y esas cosas.
Levantó la vista hacia él cuando lo vio desaparecer. Era estúpido, pero realmente conseguía ponerla nerviosa si se le quedaba mirando tan fijamente, especialmente si lo que se traía entre manos era algo que los incumbía a los dos. Cuando se aseguró de que estaba totalmente distraído, fue directa a confirmar las reservas para las fechas que ella quería, sonriendo automáticamente. Le apetecía mucho la idea de poder la sorpresa y que las cosas estuvieran colaborando ayudaba bastante.
Cuando terminó de hacer todo, dejó el ordenador apagado encima de la mesa del salón, poniéndose en pie para acercarse hacia él y pillarlo todavía colocando las cosas, abrazándolo desde la espalda.
- Todavía no me has explicado cómo es eso que tenemos una cena esta semana – le dijo, quedándose con la frente apoyada en él.
- Es verdad, no me había vuelto a acordar – se quedó quieto, disfrutando así del gesto de ella-. Tampoco te creas que sé demasiado, pero tiene pinta de ser algo tranquilo, como cuando nos pilló el evento en Tanegashima. La Navidad pasada nos pilló fuera del país por lo que sé.
- Oh, es verdad… Fuera del país – sonrió ampliamente al recordar esos días-. Bueno, seguro que podremos escaparnos fuera del país dentro de unos añitos para que le enseñemos a alguien la ciudad.
- Déjate de ciudades, si dentro de unos añitos nos la llevamos allí a ver si crees tú que vamos a poner sacarla de Disney…
Se echó a reír por el comentario, teniendo que darle toda la razón. Aunque tuvieran su propia versión en el país, sin duda sería lo que más llamaría la atención a la pequeña. Aflojó su agarre sobre Yamato para dejarlo girarse y quedarse en la misma posición, solo que de frente, levantando la vista hacia él para hablar.
- ¿Entonces una cena tranquila?
- Sí, cuando sepa la hora y todo esto te aviso, supongo que avisarán por correo. Aunque ya te digo que deberías de tener cuidado con la cotilla de Mai y lo que pueda haber andado aireando a los nuevos…
- Me lo puedo imaginar – sonrió, divertida-. Aunque no creo que vaya a ser peor que la última vez.
- Eso va a ser complicado de superar – la rodeó a ella también él a su vez con los brazos-. Puedes entretenerte pensando qué ponerte si te apetece, pero, hazme el favor de alejarte de según qué tipo de indumentarias, que… No sé si estoy preparado para tener que ir a enseñarte algún pasillo apartado de la sede.
- Tardó unos segundos en reaccionar, quedándose mirando para él. Sí que notó cómo se le subían los colores por el comentario, pero lo único que hizo fue empezar a dedicarle la mejor de sus sonrisas a juego con la de él, ladeando una de las comisuras.
- Deberías de empezar a tener algo más de autocontrol, Ishida. No es culpa de lo que me pongo o me dejo de poner.
- No, si con lo que te dejas de poner no tengo ni el más mínimo problema.
- Oye – cayó en la cuenta de repente en algo-. Ahora que me acuerdo, ¿se puede saber qué has hecho con cierto regalito que te quedaste de la boda de Haru y Andrew?
Arqueó una ceja, no esperándose la pregunta. Incluso tardando en ubicarse del todo. Una sonrisa socarrona empezó a dibujarse en su cara cuando por fin se dio cuenta de lo que le estaba hablando, viéndose entonces interrumpido por el sonido de la alarma del horno.
- Fin de la ronda de preguntas – se inclinó rápidamente para darle un beso en la punta de la nariz-. Vamos a cenar, que me muero de hambre…
- Eso, tú usa mi excusa favorita para todo para distraerme… Ya me pondré a rebuscar yo en los cajones un día que no estés por casa, ya…
Sora estaba delante del espejo mirándose desde distintos ángulos. Finalmente había encontrado qué ponerse, pero no estaba del todo de acuerdo cómo le quedaba. Era una de las piezas de la colección que había estado desarrollando con los socios estadounidenses que fusionaba la moda de ambos extremos del mundo.
- ¿Qué haces? – la voz de Andrew hizo que girase la cabeza.
- ¿Vienes a robarme a la niña?
- ¿A cuál de las dos? – entró, cerrando la puerta tras él-. ¿Y eso? ¿Vas a alguna parte?
- El viernes tengo una cena del trabajo de Yamato… ¿No me queda raro? – se giró para que la viera.
Bajó la vista hacia ella, quedándose algo más serio observando lo que le decía, acabando por hacerle un gesto para que se girase y poder analizarlo mejor.
- ¿No te queda grande? – le preguntó algo pensativo todavía.
- Puede ser, pero es que sino el pantalón me aprieta y es una cena…
- Ya, y piensas venir con el estómago bien lleno, que nos conocemos… - empezó a reírse-. ¿Tienes alfileres?
- ¿Qué clase de pregunta es esa?
Se acercó hasta la estantería dónde tenía el material de costura, volviendo con lo que había ido a buscar antes de volver a mirar hacia ella. Antes de empezar a hacer nada, se colocó detrás de la pelirroja, haciendo que se quedase mirando hacia el espejo antes de pinzar la tela con sus dedos para poder hacerse una idea.
- ¿Puedo?
Levantó la vista hacia él a través de su reflejo, acabando por asentirle, entretenida. Se fiaba plenamente de él, habían sido muchas veces las que habían trabajado juntos y esa situación se había repetido. Habían sido estudiantes, habían empezado desde muy abajo y, sin duda, el único maniquí que habían tenido a mano muchas veces había sido el otro. Sonrió al acordarse de esas cosas.
- ¿Qué te pasa?
- Nada… Me estaba acordando de las que liábamos tiempo atrás… ¿Te acuerdas cuando dejaste un par de alfileres puestas en un vestido y la profesora más repente de todas se las clavó?
- Prefiero no acordarme – gruñó antes de agacharse para empezar con lo que se traía entre manos-. ¿Dónde es la cena?
- Hasta dónde yo sé es algo informal en la propia sede. Por eso se me ocurrió coger algo así, hace demasiado frío para ir en vestido y así voy cómoda.
- Bueno… Irás presentable cuando acabe contigo… Y ponte recta, no me obligues a pincharte…
- Pero bueno… Perdona, que el diseño es ¡mío!
- Ay… perdón – riéndose por lo bajo por el pinchacito que le había dado, se centró en su trabajo finalmente.
Haru llegó al cabo de un rato con Aiko, a la cual había secuestrado para llevarla a dar un paseo por el estudio y que pudiera ver las luces y los adornos que habían puesto aquellos días. Se había entretenido en enseñarle el vestido de novia de su madre, a sabiendas de que no se estaba enterando de nada. Pero ya tendría tiempo a contárselo más detalladamente cuando tuviera más conciencia.
- ¿Qué hacéis? – preguntó nada más abrir la puerta y encontrarse con Sora todavía inmóvil.
- Shhh, que lo distraes y luego me pincha. Hola cariño – le dijo al bebé viendo cómo se quedaba mirando hacia ella desde los brazos de Haru.
Se acercó hasta dónde estaban, observándolos, curiosa. Reconocía el diseño, lo había visto muchas veces a lo largo de los años pasados, pero no entendía lo que estaban haciendo, ya que empezaba a ver cosas algo diferentes.
- Oye, mi trabajo me cuesta tenerlo controlado en casa y ¿ahora lo dejas tú venir a mangonear con tus propios diseños?
- Déjalo, pobrecito… Ya que tú no lo dejas mangonear ya lo hago yo feliz un rato…
- ¿Esto cuenta como infidelidad? Porque no quiero tener que recordarte que está casada con alguien que trabaja para el gobierno, ¿eh?
- Ahora mismo nos preocupas más tú, fíjate… Si el pobrecito Yamato ha pasado al bando de defenderlo…
- Estoy delante, par de brujas – se puso recto, finalmente-. A ver, tú, mírate al espejo y me dices si te gusta o cambiamos algo. Aunque con ese calzado que me traer hoy poco vamos a poder ver…
- Andrew, vengo con un bebé y está lloviendo… ¿Qué quieres que me traiga? ¿Tacones de aguja?
Haru se giró, yendo a dejar a la niña encima del sofá antes de echar a andar fuera del despacho sin decir nada, volviendo al cabo de un rato con un par de zapatos que seguramente habría ido a robar a la sala de pruebas. Atravesó de nuevo la puerta buscando la talla por alguna parte, sin ser capaz de dar con ella.
- Si te quedan mal, te aguantas… - se acercó hasta Sora para poder dejárselos en el suelo-. Para una vez que tengo que darle la razón a Andrew…
Sigo teniendo las alfileres en la mano, puedo usarlas en vuestra contra… - se alejó para poder observar el conjunto desde lejos, observando de forma critica lo que tenía delante.
Cuando había llegado Sora tenía puesto unos pantalones de vestir algo sueltos de color negro que combinaban con la especie de americana que los acompañaba. No era propiamente eso, sino que tenía la forma de un kimono y se cruzaba como tal en la cintura. Todo el conjunto estaba hecho de la misma tela, fina y algo brillante y la parte de arriba estaba decorada con dibujos de flores típicas en tonos oscuros variados, contrastando con el fondo. Los arreglos que él había hecho habían consistido en acortar más el pantalón para que luciera algo más, de ahí la insistencia con los zapatos que acababa de tener. También había ajustado algo más la parte de arriba para hacerle justifica a Sora, dejando que el kimono resaltase de forma más evidente la cintura.
- Yo creo que si no le pones nada debajo y vas así queda hasta más bonito – intervino Haru-. ¿No te había regalado Yamato un collar la Navidad pasada?
- Y con el cinturón del color de los dibujos… No el negro – se lo tendió, esperando que Sora le hiciera caso y se lo pusiera-. Así además puedes dejar el lazo colgando y queda mejor…
- Cualquiera se atreve a llevaros la contraria… Y tú, me das miedo acordándote de lo que me regala o me deja de regalar…
- Eh, hay gente que shippea series… Yo es que os tengo más a mano – se encogió de hombros-. Mira tú, si al final vamos a tener que adoptarte con nosotras en el estudio. Mira qué guapa que me la has dejado…
Andrew puso los ojos en blanco antes de posar finalmente la caja que tenía en la mano para poder acercar a Haru a su lado al cogerla por la cintura.
- Pues me gusta como ha quedado… Sí… Y creo que tengo unos zapatos que iban a quedar muy bien…
- ¿Ves? Si es que tienes que hacerme caso más a menudo…
Bueno, venga, hoy no os respondo por aquí a las review porque llevo como media hora intentándolo y está claro que mis neuronas hoy no dan ya ni para eso jajaja La cosa es que ya estoy de vuelta y me apetecía subiros esto para no teneros tanto tiempo abandonados. Que he echado de menos el pasarme a saludar por aquí todos estos días y todo ❤ Cuando sea persona otra vez ya volveremos a la normalidad por aquí, pero, por el momento, con la vuelta al trabajo - y a la realidad - por todo lo alto que he tenido con llegar a meterme en la cama a morirme me sobra jajajaja
¡Un besito de tortuguita enorme para todos ❤❤!
