Yamato se quedó apoyado en la columna de la zona de entrenamiento mientras que los demás terminaban de recoger. No había hecho demasiado aquel día, debía de reconocer que con la perspectiva de la cena no le había apetecido hacer demasiado. Su mejor entretenimiento en aquel momento era ver cómo Mai estaba ocupada estirándose para llegar la parte de arriba de una de las estanterías y poder recoger las cosas. La siguió con la mirada mientras que iba a por una de las cajas y, luego, cuando se dio cuenta de que por mucho que se estirase era incapaz de colocarla, se echó a reír.

- ¿Tienes algún problema? – le preguntó, colocándose a su lado sin disimular que se había estado riendo de ella.

La piloto giró la cabeza, dedicando unos segundos a intentar fulminarlo con la mirada antes de, posarle la caja él en los brazos asegurándose de darle con ella en el intento.

- Haz algo útil por esta sociedad, maravilla rubia, que luego tienes que ir a ponerte guapo para que las asistentes se den con las esquinas.

- ¿Por qué? ¿Tienes algún problema?

- ¿Con las asistentes o con la caja?

- Con las dos cosas – terminó riéndose por lo bajo antes de estirarse y dejar las cosas en su sitio-. ¿Tienes algo más que colocar? Porque como sigas dando saltitos para alcanzar yo no prometo no acabar grabándote…

- Tú juega… ¿vas a ir acompañado hoy por la noche?

- Evidentemente, ¿qué? ¿Pretendes amenazarme? Créeme, sea la que sea la información sucia con la que pretendas hacerme chantaje, seguro que ella tiene alguna peor… Y ya estoy resignado.

Mai acabó encogiéndose de hombros, teniendo que darle la razón, alejándose en busca de más cosas para que la ayudara a ponerlas en su sitio, acabando así entre los dos más rápido. Giró, echando un último vistazo para asegurarse de que no se le olvidara nada antes de volver a quedarse mirando hacia él.

- ¿Vas a ir a cambiarte?

- A ver… sé que hay confianza y que con peores pintas me has visto ya, pero no creo que la ropa deportiva sea la más apropiada…

- A ropa de calle me refería, zoquete – le dio un ligero codazo-. Y mejor no hablar de encontrarse con nadie recién levantado tras meses flotando gracias.

- No, mejor no hablar de eso – asintió finalmente-. Sí, me he traído ropa para cambiarme. Más que nada porque da igual el tiempo que pase, sigo sin llevarme demasiado bien con la corbata. Suele llegar primero que yo a casa.

- A saber con qué intenciones llegas tú perdiendo partes del uniforme por el camino…

Guardó silencio unos segundos antes de girarse hacia ella con la mejor de sus sonrisas de medio lado antes de darle la espalda y salir caminando hacia los vestuarios.

- Eh, eh, eh, Ishida ven aquí que tú no me lanzas esas miradas y te escapas…


Sora bajó la mirada hacia el teléfono, volviendo a leer el mensaje que le había enviado Yamato. Levantó la vista a la entrada del edificio y, volvió a mirar hacia los lados. Hasta ahí era lo más lejos que había llegado las veces que lo había ido a buscar. No tenía ni la más remota idea de dónde debería de ir o tan siquiera a quién debería de seguir.

- ¡Sora! – una voz conocida reclamó su atención provocando que se girase en busca del origen.

- Hola – sonrió automáticamente al reconocer Shiori entre la gente acercándose hacia ella-. Menos mal… Una cara conocida, no tengo ni idea de dónde se supone que me ha dicho Yamato que lo espere…

Distraída, mientras que hablaba se había quitado el abrigo ya que el contraste con el exterior era muy marcado, quedándose observando el lugar de forma más detenida. Era diferente de lo que había conocido en el Sur, pero era lógico. También eran actividades diferentes las que tenían lugar allí.

- ¿Qué tal está la niña?

- Muy bien – sonrió-. La he dejado con mis suegros. A ver si consigo que me la devuelvan o me voy despidiendo…

- Con el cielo de pequeña que tenéis es bastante comprensible – bajó la vista hacia ella, observando lo que llevaba puesto, consiguiendo que Sora se diera cuenta y que se echara a reír suavemente-. ¿Es tuyo?

- Casi… Se puede decir que sí, pero ha estado revolviendo un amigo en los detalles finales porque decía que no me quedaba como me tenía que quedar… Aunque sigo esperando por una visita al estudio que no termina de producirse, claro…

Alzando de nuevo la vista hacia ella con las palabras que acababa de decir, le dedicó una ligera sonrisa casi que a modo de disculpa.

- No quiero andar molestándote, debes de estar muy ocupada y… Tampoco quiero que saques tiempo de donde no lo hay para hacerme caso a mí porque puedas creer que..

- Nada – cortó, negando con la cabeza-. No creo nada. Y sí, estoy ocupada, pero siempre tengo algo de tiempo… Eso sí, después de Navidad, por favor…

Shiori se quedó mirando hacia la pelirroja. Lo había pensado en alguna ocasión. Quizás debido a la situación por la que se habían conocido ella podría estar mostrándose más amable con ella de lo que podría serlo en otra situación. A fin de cuentas, Hideki era el superior directo de Yamato, pero Sora no parecía estar demasiado pendiente de eso.

- ¿Después de Navidad?

- Claro, así tendremos ya listo todo lo que viene para el año nuevo – se había dado cuenta de qe se había quedado pensativa antes de volver a hablar. Fue a abrir la boca para decir algo más, no pudo llegar a hacerlo.

- ¡Menos mal! – Arata llegó hasta su lado, deteniéndose por fin-. Llevo dando vueltas por aquí un cuarto de hora y ni siquiera he sido capaz de encontrar a nadie que me sonara…

- Bienvenido al club… - contestó riéndose-. Menos mal que Shiori me encontró a mí primero…

- Me atrevería a decir que os estoy haciendo de niñeros al igual que el pobre de marido está haciendo de niñeros de otros dos que yo me sé.

- Oye, yo acabo de llegar, pero estoy seguro que de nosotros dos damos menos la lata. Que al menos no nos estamos tirando de todo a la cabeza…

Apareciendo entre la gente justo a la vez que había sido mencionado, Hideki apareció finalmente, mirando hacia los lados, empezando a buscar caras conocidas hasta que finalmente reconoció a su mujer, echando a andar hacia ella.

- ¿Te has quedado con las buenas versiones? No tengo ni idea de lo que están haciendo o dejando de hacer eso dos, pero algo le estaba gritando Mai de la que lo seguía hace un rato por el pasillo.

- Si te soy sincero, yo tampoco quiero saber lo que grita o deja de gritar… Bastante tengo con lo mío cuando se estresa en casa… - encogiéndose de hombros Arata acabó por ver aparecer no demasiado lejos de dónde estaban también a su mujer sonriendo y alzando la mano para llamar así su atención-. ¿Dónde te habías metido?

- Recogiendo cosas, que aquí cierto rubio prefiere reírse de mí en vez de ayudarme desde el principio a dejarlas en su sitio.

- ¿Por qué? – Sora giró la cabeza hacia ella-. ¿Estaban fuera de tu alcance? No creo que te cuente ninguna sorpresa, pero es una de sus mejores aficiones. Eso si no las pone él ya fuera del alcance del resto de mortales para reírse.

Asintió de forma más llamativa de lo que haría normalmente, conocía esa manía del rubio. Había pasado muchas tardes de biblioteca y tener que ir a pedirle que le pasara alguno de los libros de las estanterías más altas solía acabar con ella con ganas de estrellarle el libro en la cara después de que se lo hubiera bajado.

- ¿Ya me estáis poniendo verde?

Antes de escuchar la voz de él, Sora pudo sentir unas manos posándose en su cintura desde atrás, adivinando perfectamente quién era. Giró la cabeza para observarlo, dándose cuenta de que al final se había cambiado de ropa pero que había escogido algo más relajado e informal.

- ¿Has estado metiéndote con Mai ya?

- ¿Yo? ¿cuándo haría yo eso? – sonrió de medio lado antes de centrar su atención en Arata y Shiori-. ¿Llego el último?

Había salido hacía un rato del vestuario, sin duda no había estado peleándose con Mai por los pasillos tanto tiempo, más bien la había dejado con la palabra en la boca. Posiblemente no debería de haber hecho aquello, porque era más que capaz de seguirlo hasta dentro de los vestuarios sin ningún problema pero, al final se había comportado.

No había tardado demasiado en volver a salir. Lo único que había hecho había sido darse una ducha rápida y cambiarse de ropa. Recoger las cosas, dejando el uniforme en su taquilla listo para el lunes incluso, le había llevado poco. Parte del tiempo desde que había salido al recibidor lo había gastado en dar con los que le interesaban y, cuando los había encontrado, se había quedado apoyado en una columna no muy lejana observando a Sora hablar con la mujer de Hideki. Primero porque no quería molestar y segundo porque, sin duda, la pelirroja daba una buena imagen que estudiar.

Al parecer le había hecho caso con que intentara alejarse de cierto tipo de vestidos que no le dejaban concentrarse demasiado. Eso no se lo podía negar, pero tampoco habría arreglado demasiado la situación. Aunque, para eso, tendría que dejar de pasarle lo mismo incluso cuando se la cruzaba en pijama por casa.

- ¿La niña? – le preguntó cuando se quedaron algo más solos.

- Pues… a tu padre le ha faltado poco para echarme y cerrarme la puerta en las narices. Dice que ya veremos si mañana nos la devuelve.

- ¿Mañana?

- Mañana, que aunque volvamos pronto no son horas para que Aiko ande por ahí con este frío… - se encogió de hombros, divertida-. Y como ya sé lo que hay, le había metido en la bolsa el pijama - sonrió de forma algo delatadora – y su comida.

- ¿El del cuernito?

- El del cuernito…

- ¿Le habéis conseguido a Aiko un pijama con cuernito? – Mai se quedó mirando hacia ellos.

Yamato la observó, confuso, pensando en que había enseñado esa fotografía absolutamente a cualquiera con el que su hubiera cruzado, pero, parecía que la piloto había pasado desapercibida.

- Aquí… La diseñadora famosa que se rodea de otros diseñadores con tiempo libre – le dijo mientras que veía como Sora empezaba a sacar las cosas de su bolso.

- Toma, mira – le tendió el teléfono, dejándole las fotos de la pequeña con ambos atuendos.

Hideki giró la cabeza hacia ella, arqueando una ceja nada más escuchar el sonido que se le escapó a la piloto cuando pudo ver las fotografías, colocándose al otro lado de su esposa, que ya tenía más que aprendida la lección en esas situaciones.

- Nos los regalaron el otro día – explicó Sora-. Se lo puse y la solté por casa cuando llegaron ellos dos, que ahora está empezando a gatear…

- Me los puedo imaginar con cara de bobos en la puerta… ¿y esta es la digimon rosa, no? Mira, Arata… Yo quiero uno para Nyoko… Qué guapa que está.

- Si se lo dices a Andrew yo creo que se hace de oro comercializando esto – divertido, Yamato murmuró aquellas palabras a la pelirroja-. Aunque evidentemente es la modelo y su gran herencia genética, que hace que todo le quede bien…

Mai levantó los ojos hacia él, justamente devolviéndole el teléfono a su dueña. Únicamente se limitó a señalar unos segundos al rubio, quedándose pensativa, y luego poner los ojos en blanco.

- Llevo aguantándote muchas horas hoy, hazme el favor…


AnnaBolena04: venga, ha llegado el viernes. Sigo viva y eso de verdad que lo estaba poniendo en duda... Solo diré que hoy me han ampliado aún más el periodo antes de acabar oficialmente "el curso". Estaba yo inocentemente tirándome de los pelos y me llamaron al despacho para avisarme de la "buena noticia". Intento pensar de modo materialista a ver si así me motivo...

Sin falta de pucherito... Aiko con solo mirar a su padre dos segundos ya podría conseguir lo que quiera de él. Ya lo hace la madre y creo que es más que evidente que a nenita va a sacarle mucha ventaja a Sora jajajaja Así que el pobre va a tener que ir asumiendo que se va a llevar alguna que otra mirada Takenouchi enfadada por esos temas. Tendrá que mirar a ver cómo lo compensa.

Y ahora tenemos a Mai en modo fangirl histérica porque ha encontrado las fotos de Aiko con los pijamas de sus peluches. Que no le extrañe que ya sepan qué hacer de regalo de Navidad a Mai este año si es que no acaban tirándose de los pelos entre ella y su maravilla rubia en la cena... Que eso será otro cuento.

¡Un besito de tortuguita!

Guest Vecina: bueno, venga, ya me veo con capacidad de dar señales de vida completas. Si es que menuda semanita... Solo te diré que cuando volví al trabajo me entraron ganas de salir corriendo otra vez de lo que había ahí. Y yo pensando que lo peor había pasado ya... JA, mis ganas. Yo creo que cada vez va a más la cosa, con eso te puedes hacer una buena idea. El año que viene me parece a mí que la subida de horas va a tener que ser contundente o nos volveremos todos locos, yo la primera. ¿Qué tal todo tú vecina? ¿Cómo vamos con la asignatura del mal?

Síi, había sido mi cumple jajaja He vuelto mil veces más cansada de lo que me fui, pero es cansancio del bueno. Es lo malo que tiene la capital, que tiene demasiadas cosas para hacer y hay que aprovechar. El miércoles casi muero en el intento con la que me esperaba en el trabajo... Pero hoy es VIERNES.

Haru necesitaba ir a meterse un poco con Sora, que es toda una buena fangirl de la parejita como bien dice. Y ya que le hizo el favor de llevarse con ella a la ayudante por lo que pudiera pasar, pues mira, si va con el merienda por delante seguro que es más fácil que le cuenten cosas. Es el perfecto personaje al que poder contarle cosas sin que dé por el saco como haría Mimi, y a estas alturas, posiblemente se haya ganado toda la confianza de este mundo como para que nuestra pelirroja se lo cuente.

Takeru no está tan mal de la cabeza como parece, prometido jajajaj Hay una explicación de las cosas más adelante en otro capítulo donde cuenta cómo plenea seguir con vida, tú tranquila jajajaja Que dejar a Hikari con dos nenes iba a estar muy feo.

¡Un bico enorme vecina! Y disfruta del fin de semana si el clima quiere, que aquí está feo feo...