- Venga, dime la verdad, Hideki… ¿Si te cuentan eso hace unos añitos te lo habrías creído?
No habiendo estado pendiente de lo que hacía unos o otros, giró la cabeza hacia la piloto, confuso sin saber muy bien de lo que le estaba hablando. Miró hacia los lados, no tardando demasiado en localizar el motivo de sus palabras.
Yamato estaba riéndose por lo bajo, ajeno a lo que pasaba a su alrededor. En algún momento Sora se le había acercado para murmurarle algo por lo bajo, provocando su risa y que en el instante en el que se habían quedado mirando hacia ellos, hubieran podido verlo alargando la mano hacia ella para darle un ligero toquecito en la nariz con un dedo.
- Pues… Yo era uno de los más fervientes defensores de que Takao se había dado con una farola por la calle y se había inventado que lo habían visto con alguien. No te voy a engañar.
- ¿Ves? – se giró hacia su marido-. Te lo dije. Que llevo muchos años aguantándolo, que cuando de repente me llegó con cara de idiota un día por la mañana la base estaba por mirar si tenía fiebre.
- ¿A mí que me cuentas? Yo no quiero saber nada de las que os dedicáis a liar los serios astronautas de este país. Es más, de verdad que sigo sin querer saber realmente qué hacéis en el espacio tanto tiempo.
- No lo quieres saber – la voz de Hideki sonó cortante a la vez que negaba con la cabeza-. De verdad que no.
La rotundidad de las palabras de él consiguió que se echaran a reír los que estaban pendientes de la conversación, incluso la de aquellos que habían provocado que se iniciara la conversación.
- Tampoco es tan grave… Es Hideki que es un exagerado. Además, la clara víctima de esos meses sola con… Esos… seres de la humanidad, soy yo. Es mucho tiempo sola con tanta ausencia de neuronas.
- Oye, yo no te daba tanto la lata, perdona que te lo diga – le dijo el rubio, metiéndose finalmente en tema.
- No, tú hacías las funciones de la planta de la nave. Del cactus, perdón – sonrió, divertida-. Pero a ti te lo perdono porque te traías a Gabumon contigo. ¿Dónde está? ¿Por qué no ha venido?
- ¿Dónde crees que está? Tengo que pelearme con mi padre y con él para que me dejen a la niña. Y como tenga el día con Biyomon también, porque a la mínima que "doy la lata más de la cuenta" me viene con los picotazos…
- Pobrecita, por algo será que te los quiere dar – riéndose por lo bajo, Sora alargó la mano para coger su copa y dar un trago.
- Pues no lo sé, tú verás lo que le has contado, pero lleva asi desde hace bastantes años… Así que a ver qué vas hablando a mis espaldas…
- Mejor no te contesto a eso, que hay mucho público que creo que pagaría más que de sobra por saber si de verdad tenía motivos o no… - se echó a reír-. Tengo que ir al baño… ¿por dónde voy?
- Espera, que te acompaño – dijo Mai poniéndose en pie a su vez-. Que me estaba dando pereza ir… No os matéis mientras que no estamos.
- ¿Ves lo que has conseguido? – le dijo a Sora siguiéndola con la mirada-. Ahora te va a seguir hasta el baño a ver si es capaz de sonsacarte algo…
- Tú cállate, maravilla rubia…
Perdiéndose entre la gente, desaparecieron de la vista de los presentes. Yamato se giró, tras haber estado siguiendo los pasos de la pelirroja hasta que no había podido seguir haciéndolo. Cuando lo hizo se quedó mirando hacia Arata.
- ¿Ya está mejor con el tema de los dientes? La niña digo, ¿eh?
- La niña está mejor, al menos ya nos deja dormir por las noches. Y eso, sin duda deriva a que alguien esté de mejor humor.
- Creo que unos cuantos entre estas paredes lo entenderán – Hideki se giró buscando entre la cabeza a los más nuevos-. ¿No han estado queriendo cotillear por aquí?
- ¿Por qué?
- ¿Cómo que por qué? A mí ya no me hacen caso, tampoco me tienen tan visto y de lo malo creo que todavía les doy algo de miedo. Pero seguro que están intentando enterarse con quién habéis venido vosotros…
- No – Arata negó con la cabeza-. ¿Dónde te crees que ha estado Mai antes? Se los cruzó y estuvo enseñándoles desde allí a la encantadora Señora Ishida.
- ¿Qué? – rápidamente el rubio giró la cabeza hacia él.
- Eh en defensa de Mai diré que sois fáciles de encontrar a distancia. A ella se la ve bastante bien gracias al pelo…
- Me lo creo perfectamente de Mai. Es más, si de verdad ha ido al baño, cuidado que no arrastre a la pobre Sora hasta dónde están los demás.
Shiori miraba hacia uno y hacia otros atenta. En principio no iba a meterse en la conversación, decidiendo hacerlo al final viendo el camino que estaba tomando la conversación.
- Pobre Yamato, dejadlo en paz… Si tú eras el primero que acabó llegando un día a casa todo confuso y diciendo que te alegrabas del cotilleo que estaba corriendo por toda la isla – le dijo a su marido.
- Oye, tú no te pongas de parte de ellos. ¿Qué pasa? ¿Tiene algo de malo con que me alegraba por el cascarrabias este? Pues no… Si como a mí no me manda a paseo porque no se atreve a hacerlo tampoco tengo demasiadas quejas.
Yamato se quedó mirando hacia él. No deberían de sorprenderle datos como aquellos, Hideki era bastante evidente también, y, había demostrado en alguna que otra ocasión que aquello que acababa de decir su mujer era cierto. Simplemente se limitó a encogerse de hombros.
- Yo no voy a andar como Mai desquiciándolo y provocando que le llamen la atención por ir montando escándalo por los pasillos del hospital.
- Mira… No me recuerdes eso, porque igual decido firmar alguna asignación que la acabe mandado a la Luna pero sin billete de vuelta…
Sora volvió del baño al cabo de un rato, caminando distraída junto con la piloto mientras que miraba hacia su alrededor. Debía de reconocer que jamás se le había ocurrido que podría acabar viendo aquel lugar por dentro, pero, evidentemente no se iba a quejar. Sonrió al recordar que Haru todavía entonces seguía demasiado atraída por todos aquellos temas.
- Más de alguna se va a ir hoy a llorar al rincón por tu culpa… Si es que no me creían cuando les dije que el rubio cascarrabias había tenido una niña clavada a él…
- Mira… cuando Yamato me dijo que te habías ido corriendo a enseñarle la foto de Aiko a todo el mundo no estaba demasi…
- ¿Qué? – la cortó-. ¿No me creías capaz de salir corriendo por los pasillos para que todos la vieran… - sonrió divertida-. Lo peor es que no lo hice por tocarle las narices… Realmente me alegraba demasiado por él. Bueno, por vosotros. Así que tampoco pude evitarlo… Pobre Hideki… Lo que le tocó aguantarme ese día. Peor que con la invitación de boda.
Sora se echó a reír. En el fondo sabía que aquello era muy bueno, que si lo que ella acababa de decir era porque se alegraba por Yamato y porque se había estado preocupando durante todo aquel tiempo del que poco habían sabido de él todos ellos. Ni siquiera ella misma había querido indagar demasiado.
- Pobrecitos, ¿qué sería de ellos sin tenerte a ti cerca?
- Lo pasarían bastante mal, sin duda…
La piloto se detuvo a saludar a unos conocidos cuando reclamaron su atención, dejando a Sora volver a acercarse hacia la mesa en la que habían estado. Aprovechó a seguir estudiando desde la distancia, sonriendo. No le costaba demasiado que en su cabeza aparecieran recuerdos de muchos años atrás, que no podían contrastar más con lo que veía.
2010
- ¿Qué te pasa?
Se había quedado apoyada en la estantería de la sala de estudio. Hacía un rato que había ido a por café para poder sobrevivir a la noche, dejando solo a su compañero de estudio cuando le había llegado un videollamada que parecía ser importante. Con lo que no contaba era con encontrarse a Yamato con peor cara de lo normal.
Al no recibir respuesta, puso los ojos en blanco, posando los vasos en la mesa antes de sentarse. Se había hecho amiga de aquel rubio hacía mucho tiempo, cuando habían empezado la carrera pero desde hacía una temporada estaba en un plan que empezaba a hacérsele demasiado insoportable incluso a ella.
Lo que no entendía era que había motivado aquello. Se suponía que había conseguido la oportunidad de su vida, ¿no debería de estar contento en vez de gruñir por las esquinas? Ella, cuando había recibido la noticia se había puesto contenta como pocas veces recordaba haberlo hecho. Él, sin embargo, parecía que estaba haciendo algo de lo que no estaba demasiado seguro de querer hacer.
Dio un brinco en la silla cuando sintió el ruido de las patas contra el suelo de la de su vecino, viendo como Yamato se ponía en pie sin mediar palabra y salía caminando de allí dejando todas sus cosas todavía encima de la mesa.
- ¿Dónde…?
No entendía nada. Hasta dónde ella sabía no estaba de tan mal humor cuando lo había dejado. ¿Había recibido alguna mala noticia? Se giró, buscándolo con la mirada empezando a preocuparse. Quizás le habían llegado malas noticias de parte de su familia… Decidió ponerse en pie para seguirlo, suponiendo que se lo encontraría en el pasillo.
- Eh – reclamó su atención cuando, efectivamente dio con él-. ¿Te pasa algo?
- ¿No tienes nada mejor qué hacer?
- Sí, bastantes cosas – se cruzó de brazos caminando hacia él-, pero tengo un amigo idiota, y lleva una temporada preocupándome muchísimo. Ahora mismo más… ¿qué te pasa, Yamato?
Cuando lo había encontrado le había parecido que estaba enfadado, pero ahora podía darse cuenta de que era otra cosa. No se le daba tan bien ocultar lo que le pasaba como él creía, era mucho más evidente de lo que le gustaría pensar. Y estaba claro que no estaba demasiado bien.
- ¿No me lo quieres contar?
- ¿Qué más da? – contestó por fin.
- ¿Cómo que qué más da? Tú no estás bien. Es más, llevas una temporada sin estar bien. No soy tonta. Nunca has sido el rey de la alegría, ni de la amabilidad pero… ¿Echas de menos Tokio? ¿Es eso?
El rubio giró la cabeza para observarla. Se había quedado apoyado en la pared, intentando dejar de lado las ideas que habían aparecido desde que había descolgado la llamada. Claro que echaba de menos Tokio. Era el cumpleaños de su hermano y apenas había podido hablar con él unos minutos. Pero no era eso, tenía pensado llamar a Takeru al día siguiente cuando pasara la entrega que tenía pendiente para poder felicitarlo. Le daba rabia estar lejos en días así, pero podía sobrevivir a ello.
Lo que lo había puesto así estaba motivado por algo que había podido ver en el fondo de la sala, por detrás de algunos de sus amigos. Eso lo había revuelto por dentro de una forma que no habría podido imaginar en ningún momento y era lo que había propiciado que tuviera que acabar de buscar desaparecer un rato. Sin embargo, no era algo de lo que quisiera hablar, no en ese momento.
- Mai, déjame en paz y métete en tus asuntos – acabó por decir cortante antes de dejarla con la palabra en la boca e irse.
No quería seguir allí, iba a recoger sus cosas y se iba a ir a su habitación. Necesitaba realmente estar solo en esos momentos y sabía que ella no lo iba a dejar estar. Ante la atenta mirada de la chica, Yamato acabó por irse, dejándola congelada con el corte que le había dado.
- Vale, haz lo que salga de las narices. Cuando necesites que alguien te escuche verás la patada en el trasero que te voy a dar… - gruñó sin estar demasiado segura de que pudiera escucharla tan siquiera cruzándose de brazos-. Y para encima se me va a enfriar el café por estar pendiente de este anormal…
Farfullando por lo bajo, desandando el camino que la había llevado hasta allí, tomando asiento y mirando de reojo hacia sus apuntes.
AnnaBolena04: es que si no tiene a Taichi a mano con alguien tiene que tirarse de los pelos para poder quedarse a gusto el pobrecito. Así que Mai es la que le queda más a mano y así los dos bajan el nivel neuronal que se supone que tienen que tener para dedicarse a lo que se dedican. Que no todo va a ser aparentar seriedad y dar miedo a los demás. Yo quisiera ver la cara de alguno de los aprendices que están a su cargo si de repente ven las serias y dignas conversaciones que tienen esos dos cuando nadie mira... Aunque bueno, ahora seguramente estarán ocupados fangirleando - o llorando en el rincón al ver a la parejita en todo su esplendor.
Y te dije que no te iba a gustar este capítulo porque me tenías bajo amenaza porque no sacara ningún fb de esta parte de la versión de los hechos del rubio. Pero venga, no es tan grave... Tú ya como poco pensando que iba a aparecer tu bff de acompañante de alguien en la cena jajajaja Que no soy tan mala, que a mí el pobrecito me cae bien y no quiero que te me cueles en la historia para lincharlo.
¡Un besito de tortuguita!
Guest Vecina: pues mira, llevo un rato esperando a publicar por aquí porque había visto tu review pero tras darle a publicar me la había escondido la página. Ya tardaba mucho en darnos la lata esto jajajaja ¿Qué tal vas con el estudio? Espero que bien y que ya te quede poco para poder respirar en paz que tienes que estar hasta las narices. Y sí, estoy con recuperaciones y la sele de julio. Con decirte que yo venía pensando en estar más relajada y estoy haciendo una media de dos horas de más todos los días desde que he vuelto.
La mujer de Hideki debe de saber ya lo que hay por ahí, que ella también los debe de conocer desde hace bastante y ya está más que resignada. Se dedica a fangirlear con la diseñadora importante y con eso ya le vale. Cualquier día aparecerá por el estudio y acabará ella también babeando con Aiko, ya que es la primera parada que hace todo el mundo allí.
Sería una buena colección. Pijamas para bebé de los digimon jajajaja Andrew se hace de oro y sin despeinarse, que tiene los modelos bastante a mano, que él ha tenido suerte y los dos que más a mano tiene tienen mucha pinta de peluche achuchable.
Esos dos mientras que no se pierdan por la JAXA con dudosas intenciones... Podemos dejarlos tranquilitos. Que ya sabemos que tienen costumbres un poquito especiales jajaja No, venga, no recuerdo - sí, has leído bien - haber escrito nada en esas materias en esta cena jajaja Es que voy muy por delante, ¿vale? Y además llevo casi sin coger el word desde que me fui de viaje y ya no sé dónde va cada cosa.
Espero que no te pases el domingo estudiando vecina que también hay que descansar un poquito, no todo es estudiar aunque ya sea el último tirón. Un bico grandote!
