Yamato empezó a reírse por lo bajo mientras que dejaba la vista fija entre la gente, intentando disimular ligeramente antes de inclinarse hacia Sora para poder hablarle de forma más confidencias al oído.

- Estás siendo vigilada – le murmuró, reclamando así su atención.

- ¿Hm? – levantó la vista hacia él-. ¿Por quién?

- Eres la novedad… Y eso que no me hago el borde tanto como antes con la gente – posó su mano en la espalda de ella a la altura de la cintura.

- Ya… Eso tendrás que demostrármelo, que sé que se te da muy bien hacerte el cascarrabias – se giró del todo al sentir sus gestos, encarándolo así-. Luego claro, resulta que Aiko tiene más mala uva que tú…

- Eso es porque va a sacar el carácter de la madre, estoy claro… - posó la otra mano a juego con la anterior, a pesar de saber que se podía estar jugando un manotazo por el comentario.

- Como tenga el carácter de la madre te va a tener más que firme – se rio, simplemente, aprovechando que estaban algo más apartados de la gente para posar las manos en sus hombros-. No voy a decir que no me guste este lugar, pero la visita guiada a la base de Tanegashima y, especialmente a los alrededores fue mucho más interesante.

Yamato frunció el ceño, sin entender demasiado de lo que le estaba hablando, sonriendo de medio lado al caer en lo que se estaba refiriendo ella de forma general. A pesar de todo, no dijo nada de forma inmediata, permaneciendo mirándola en silencio.

- ¿Para eso me has venido con ese modelito? ¿Para ver si te hago una visita guiada personal? Creo que estaríamos en las mismas condiciones, porque veo que son capaces de seguirnos y vigilarnos por las esquinas.

- ¿Vendría alguien a devolverte la chaqueta olvidada?

- Posiblemente, es más, veo que incluso lo mandarían específicamente a eso – acabó por acercarse de nuevo, quedándose a escasa distancia-. Sobre el otro tipo de visitas guiadas no te puedo prometer nada, pero seguro que te me quejas del frío…

Había hecho el comentario cuando ella ya no lo había visto venir de forma tan directa para ver cómo rápidamente se notaba el rubor en sus mejillas. Había buscado eso exactamente, sonriendo de forma más abierta y no como solía hacer en esas situaciones. Le encanta ver cómo con una frase de ese tipo conseguía ese efecto, y, como era mutuo, intentaba aprovechar las situaciones como aquella.

- ¿Mi padre te ha dicho que se queda toda la noche con la pequeña?

- Toda la noche… Más bien creo que no nos la pretenden devolver.

- ¿Pretenden?

- Pretenden…

- Recuérdame que mañana llame a mi hermano para decirle que la niña está con mis padres. Que ha pasado la noche con ellos. Con los dos.

Volvió a reírse antes de inclinarse finalmente para darle un beso rápido, no queriendo pasarse de la raya con tanta gente delante y hacerle un gesto para que caminase con él, volviendo entre la gente para poder aprovechar lo que quedaba del evento.


Sora estaba en el vestidor, revolviendo entre las cosas de Yamato para poder coger ropa que pudiera hacerle falta pero que no fuera a echar de menos. Se iban solo un par de días, no tendría demasiado problema. Es más, si lo conocía lo suficiente, con el frío que hacía últimamente si se tenía que quedar a cuidar de Aiko seguramente no saldría de casa. Podría robarle la ropa que quisiera que no se enteraría.

Se quedó un rato más mirando hacia sus cosas. Realmente no quería revolver demasiado, no le gustaba meterse dónde no la llamaban, eran las cosas de Yamato y no estaba segura de que le gustara demasiado la idea de que revolviera entre ellas. Cuando estaba cerrando el cajón para sacar las últimas cosas que necesita, algo llamó su atención al final de él.

- ¿Qué…? – murmuró antes de volver a abrirlo del todo y alargar la mano para sacar lo que había visto-. La madre que lo trajo…

Después de varios meses, finalmente había encontrado con la pieza de ropa interior que le había quitado por hacer la gracia en la boda de Haru y que llevaba meses en su poder. Arrugó el gesto ligeramente, quedándose pensativa hasta decidir que era buen momento para recuperarlo. Ya vería cómo se aseguraba de que se enterase de que había dado con su escondite y volvían a estar en su poder. Cuando terminó de preparar todas las cosas, fue directa a por su maleta, intentando que todo entrase en ella sin tener que cambiarla. No quería levantar sospechas y que la viera irse con una maleta más grande. Yamato la conocía más que de sobra como para no darse cuenta de que algo raro pasaba si llevaba demasiado.

- ¿Podéis venir un momento? – les dijo a los digimon, llamando así su atención, quedándose a la espera que de que llegasen hasta su lado.

- ¿Pasa algo? – le preguntó su compañera.

- Sí… Sentaos encima de la maleta, por favor…

Ante la cara de no entender de ellos, se echó a reír, esperando que le hiciera caso a pesar de todo. Se arrodilló a su lado, aprovechando que el peso de ambos había hecho que la maleta se cerrase sin tener problemas con ella.

- Ya está… - les dijo-. Vais a tener que hacerme un favor este fin de semana, ¿de acuerdo? Os vais a pasar unos días con mi madre, ¿no os importa, no? Os vais a quedar con Aiko.

- ¿Por qué? ¿No se iba a quedar con Yamato? – preguntó Gabumon, mirando hacia ella.

- No… - negó con la cabeza-. Es una sorpresa para él, ¿vale? No le podéis decir nada. Este año no lo ha pasado demasiado bien por mi culpa y me apetecía darle una sorpresa. Así que no le digáis nada, pero nos vamos a ir los dos hasta el domingo de noche.

- ¿Y por qué no va Aiko con vosotros? – le preguntó Biyomon.

- Porque es muy pequeña todavía – realmente, la idea de tener a la niña con ellos sí que le hubiera gustado, pero seguía manteniendo que era demasiado pronto para hacerla viajar y salirse de sus rutinas.

Cualquiera podría llegar a considerar que ese gesto era más bien egoísta. Irse los dos sin llevarse a la pequeña con ellos para que "no les estorbase". Bien, le daba bastante igual lo que pudiera pensar cualquiera. Sabía por lo que lo hacía y, además, creía firmemente en que necesitaban estar unos días alejados de la ciudad. Allí a dónde iban haría más frío que en Tokio y no quería exponer a la pequeña tampoco a poder resfriarse. Y a sus padres les había faltado tiempo para decirle que por qué no se quedaban más días y poder tener así con ellos al bebé más.

- Se va a enfadar Hiroaki porque no se la habéis dejado a él… - dijo Gabumon.

- Puedes decirle de mi parte que es bienvenido a pelearse con mi padre para ver quién se queda con Aiko… - echándose a reír, les hizo un gesto para que se levantaran-. Venga, que tengo que dejar la maleta en el coche para que no la llegue a ver Yamato y se fije en que está muy llena… ¿Os quedáis con Aiko mientras bajo?

Cuando volvió a subir, frotándose las manos por el frío que hacía incluso en los pasillos del edificio, fue directa a la habitación de la pequeña a preparar las cosas. Había pensado pasar por casa de su madre a dejar la bolsa con todas las cosas de Aiko para no levantar sospechas tampoco. Si Yamato veía que llevaba demasiadas cosas para la pequeña, incluída la comida, le llamaría la atención al menos, de manera que quería dejarlo todo listo antes de que pudiera darse cuenta de nada.

- Yo creo que ya está todo… - comentó para sí misma de forma distraída, saliendo por fin de la habitación de la pequeña y volviendo a buscar a los digimon-. ¿Qué os apetece cenar? Venga, pedidme lo que os apetezca que hoy tengo gana de trastear…


Yamato caminaba distraído por la calle pensando en sus cosas. El siguiente Sora se iría por motivos de trabajo e iba a dejarlo solo con la niña, era, sin duda, el mejor momento que iba a tener para entretenerse y buscar algún regalo de Navidad que pudiera ser de su agrado. No le gustaba tener que ir a buscar algo porque sí, prefería que fuera al revés, que algo pudiera llamar su atención, de manera que quería tomárselo con calma y no dejarlo para el último momento.

Habiéndose quedado detenido unos segundos para mirar su teléfono, el cual había vibrado, dio un respingo cuando sintió que algo golpeaba sus rodillas, sin demasiada fuerza, provocando únicamente que bajara la vista hacia ese punto. Arqueó las cejas en un gesto de sorpresa al reconocer inmediatamente el motivo de su sorpresa.

- Claro, ahora vienes corriendo a buscarme, ¿no? Porque estoy yo solo sin la pelirroja que te da galletas – se agachó para poder coger al niño con él-. Aunque si no fuera así te quitarían el apellido Yagami, eso seguro.

- Por supuesto – Koemi acabó por llamar la atención de Yamato, habiéndose acercado hasta él tras haber dejado a Daigo ir a buscarlo-. Hola.

- ¿De dónde salís vosotros dos? No os había visto.

- Estábamos en el parque, pero te vio y lo dejé venir a buscarte. Igualito que su padre, ya sabes.

- ¿Dónde te lo has dejado?

- No lo sé, se ha ido a hacer cosas que "no son de mi interés" – le comentó encogiéndose de hombros-. Ya sabes que es el rey del disimulo.

- Sí, se le da peor que a mí – se rio ligeramente, volviendo a posar la vista en Daigo, divertido al fijarse que en su bufanda había un dinosaurio-. ¿Te ha dicho ya lo de Navidad?

- ¿Lo de la cena? – asintió-. Sí claro, y me parece muy buena idea. A él más, claro, porque su otra opción era irse a cenar con mis padres. No le ha faltado tiempo para poderse a dar brincos.

Yamato sonrió, divertido. Esas cosas estaba bien escucharlas, especialmente cuando a él solían lloverle puñales sobre el tema de sus suegros a la mínima oportunidad Ya lo usaría a su favor cuando tuviera oportunidad.

- ¿Vas hacia casa? – le preguntó a Koemi.

- Sí, ya va siendo hora – asintió.

- Pues os acompaño un rato, que tengo que hacer todavía un par de recados. ¿Qué te parece a ti? – le dijo al niño justo antes de acercarse hacia su silla para poder dejarlo en ella-. Me cae bastante mejor cuando está él solo y no con su primo, todo sea dicho.

- Bueno… creo que todos estamos esperando que llegue el día que Aiko sea un poco más mayor y así pueda imponer orden. Por lo que tengo escuchado si sale a la rama familiar materna no tendrá mucho problema con ello.

- Koemi… Si sale a la rama familiar materna, que se vayan preparando el resto. Es lo único que tengo que decir, y ni siquiera puede ser usado en mi contra porque todos son conscientes del peligro que tiene una mala mirada por ese frente – y no estaba hablando especialmente de Sora en aquel momento.

- Por eso los digo – echándose a reír empezó a caminar en dirección hacia el barrio en el que ellos vivían-. Me ha dicho Taichi que estáis buscando más en serio mudaros, ¿no?

- Sí – asintió-. Por el momento está algo complicado, pero vamos sin prisa…

- ¿Y no os apetece quedaros por un barrio como el nuestro? Sé que hay cosas por allí en venta.

- Pues… puedes ir a decírselo a Sora – se encogió de hombros-. Se le ha ocurrido que empecemos buscando cerca de mi trabajo para que tenga algo más de tiempo. Como ella tiene más flexibilidad de horarios dice que prefiere que hagamos las cosas así.

- Bueno, no suena muy descabellado.

- Sí… Lo ha hecho sonar bien. Igual lo que quiere evitar es teneros de vecinos… Eh, no lo digo por ti, pero imagínate tener que encontrarse casi a diario con el embajador de turno… No sé yo si estamos preparados para eso.

Fingiendo tener que quedarse pensativa ante sus palabras, acabó riéndose, mirando hacia el niño entonces.

- Daigo, ¿tú que opinas? ¿Queremos a Aiko de vecina?

- No sé yo si quiero saber qué puede contestar el niño… - riéndose él también a su vez, continuó el camino.


AnnaBolena04: deja al médico en paz, que ese hasta dónde yo sé sigue con su trabajo en Londres y no creo que vaya a ser el próximo destino de vacaciones de los Ishida. Ninguno de los dos tiene demasiados buenos recuerdos de ese sitio, no. Si llega a aparecer de repente como acompañante de alguna de las que trabajan en la JAXA pues puede entrarles un tic en el ojo a los tres a la vez y no, pobrecito. Sigo manteniendo que es un ser encantador que no sabía dónde se metía simplemente... Que le tienes manía injustificada, tsk.

Y aquí confirmamos que la señora Ishida está siendo espiada por la gente del evento, que claro, que ellos no la conocían y hay que cotillear. Es algo menos descarado que en la fiesta a la que fueron en Tanegashima, claro, pero porque aquí todavía no intentaban buscar explicación de que Yamato hubiera pasado de tener cara de querer cargárselos a todos a la de merluzo enamorado por las esquinas jajaja

¡Un besito de tortuguita!

Guest Vecina: qué poquito te queda. Ahora sí que sí, venga, es el último tirón y el martes, sea con lo que sea, se acabó. Y mira... no sabes lo que te entiendo. Me vi exactamente en tu misma situación. Es más, el examen fue sobre estas fechas y todo... Con el tiempo me volví muy obsesiva con los exámenes, estaba harta de suspender sabiéndomelo porque en el examen me preguntaran por un pie de página... Así que a los últimos iba sabiéndome hasta la contraportada del libro. Pero, al último fue relajada porque me importaba una mi****. Si aprobaba bien y sino pedía compensación de créditos y que le dieran, pero yo ya había cumplido. Si quieres hablar de nervios un día te cuento la asignatura en la que me vi en sexta convocatoria je je je jejeje.

Es que no era una fuente fiable. Takao y Katsu no eran precisamente los más fiables de la sede y claro, si llegan de repente contando con que han visto a Yamato haciendo el adorable con una pelirroja por la isla se quedan todos tontos, que no tienen ellos constancia de que él tenga capacidad para hacer esas cosas. Arata seguramente que sabe demasiado, es el marido de Mai desde quién sabe cuando... Así que todo lo que haya ido sabiendo Mai seguro que ha ido a cotorreárselo jajaja Tiene derecho a malmeter el pobrecito ya.

No, es justo después de que se fueran. Hay un fb en la primera historia en la que sale Sora con Mimi diciendo que por qué narices no se puede olvidar de Yamato después de haber hecho videollamada con él por un cumpleaños de Takeru y esta es justo la versión de él. Tenía a Anna amenazándome con a ver qué escribía de esta parte... Noentiendoporqué.

Y mira vecina, para que te rías un poquito de mí. Hoy he sobreescrito un capi que me tiré ayer toda la noche escribiendo y he tenido que volver a escribirlo ahora antes de que se me olvidase... Ains... Las neuronas que ya no funcionan. Gracias por los ánimos, prometo que intentaré sobrevivir. Y... por si no te cazo antes del martes... Muchísima, muchísima, muchísima suerte desde aquí, que te has matado para conseguirlo y seguro que todo acaba saliendo bien. ¡Un bico enorme!