- ¿Vas a decirme de una vez qué es lo que te pasa?
Sora llevaba un rato vigilando a su amigo, el cual llevaba demasiado tiempo callado y eso no era propio de él, especialmente cuando estaban solos. La excusa con la que se había dejado caer a la salida del trabajo por su estudio le había parecido extraña. No las necesitaba, ni las usaba normalmente. Y ella no entendía nada.
- Taichi… Empiezas a preocuparme – posó su mano sobre su brazo-. ¿Te ha pasado algo? ¿No te habrás peleado con Koemi, verdad?
- No, no me he peleado con ella – negó con la cabeza, terminando por mirar hacia Sora-. Ya he enviado todas las invitaciones de boda.
- ¿Y qué? – lo miró, extrañada-. ¿Y esa cara que me traer qué tiene que ver con las invitaciones? ¿Se te ha olvidado alguien? ¿Al final no me vas a invitar? – pinchó de nuevo con sus dedos el brazo de él.
- He invitado a Yamato – dijo de golpe.
Sora se quedó congelada con la mano en el aire tras haber estado dándole los pinchacitos. No se esperaba que le fuera a salir con aquello de repente. Evidentemente sí que había pensado en la posibilidad de que Taichi fuera a invitarlo, sería algo de esperar, con lo que no contaba fuera que todo aquello viniera por ese tema.
- ¿Y? – consiguió decir al final.
- Pues que lo he invitado – repitió, mirándola por fin-. Quería que lo supieras… Ya sabes.
- ¿Ya sé? ¿El qué sé? – intentó mantener el gesto neutral-. Yo no tengo que saber nada, es tu boda. Tú verás a quién invitas o a quién no.
- Bueno pero…
- No, no. Nada de peros… Si a mí me da igual ya – se encogió de hombros-. Te lo digo en serio… Y pobre de ti como me enterase de que no lo invitabas por mi culpa. Soy mayorcita, Taichi… Y eso ya es cosa del pasado.
Se quedó mirándola, serio. La conocía más que de sobra y quería creer que no le estaba mintiendo. A fin de cuentas, habían pasado unos cuantos años y un montón de cosas, debería de ser cierto, pero con ella nunca se sabía.
- Sora…
- No, déjalo. Es totalmente normal que lo hayas invitado. Me alegro de que lo hayas hecho… Significó mucho para todos, es normal que quieras tenerlo en tu boda. Así que déjate de tonterías, ¿vale? Yo creo que también me vendrá bien volver a verlo… Antes de nada, fue un buen amigo para los dos, ¿verdad?
Asintió a las palabras de ella. Iba a darle la razón, no quería discutir con ella o que se acabara enfadando con él, pero, realmente, no las tenía todas consigo. No le gustaba demasiado la situación en la que podía poner a su amiga… Pero, por el momento, la invitación ya había sido enviada.
- No creo que venga de todas formas…
- ¿Por qué? – preguntó ella, cogiendo su taza para dar un sorbo.
- Venga ya… ¿Después de tanto tiempo? No creo que se digne a volver por la ciudad. Cuando regrese seguro que tendrá cosas mejores qué hacer… Y sin duda va a ser la noticia del año…
- Bueno… No lo sé. Yo creo que sí que vendrá si le llega a tiempo la invitación – se encogió de hombros.
- ¿Tú crees? – la miró, confuso.
- Estoy segura… No creo que deje pasar una situación así. O muy poco lo conocíamos o… Yo creo que estará en tu boda, ya lo verás. Si puede, vendrá.
No lo decía por darle ánimos, sino porque realmente quería pensar que no se equivocaría. Los problemas entre Taichi y Yamato habían sido por su culpa. Solamente por su culpa. Por el carácter de Taichi y esa forma de actuar tan sobreprotectora con ella, pero, realmente, entre ellos, ¿qué había pasado? Yamato no tenía ni un solo motivo para no asistir. Y, le extrañaría mucho que no lo hiciera.
Además… a ella ya no le afectaba.
Sora sonrió a su madre cuando le hizo el gesto desde la puerta aún con Aiko en brazos. Había dejado la maleta en el coche y luego, acompañada de Yamato, habían subido a dejar a la pequeña con sus abuelos. Le seguía dando una pena horrorosa tener que dejarla, aunque fuera solo cuestión de un par de días. Cuando creciera algo más no pensaba dejarla con nadie en esas situaciones, a no ser que el viaje fuera por motivos laborales. Se iba a llevar a su pequeña con ella allá a dónde fuera.
- No tardaré mucho en volver, Toshiko – le dijo Yamato.
- No te preocupes, tómate tu tiempo, si ya sabes que yo estoy encantada de cuidaros a la niña.
Sonrió, despidiéndose antes de seguir los pasos de Sora hacia el ascensor, quedándose apoyado en la pared mientras que esperaban por él. Dejó la mirada fija en la pelirroja, acabando por alargar las manos hacia ella y aprovechar para colocarle bien la bufanda.
- Yamato… Si vamos a subir ahora en el coche – no pudo más que sonreír, entretenida por sus gestos.
- Por si acaso – se encogió de hombros-. A saber a qué te vas a dedicar este fin de semana sin que te tenga vigilada.
- Pues… no lo sé. Seguramente aburrirme, pero puedo aprovechar para terminar de hacer algunas compras de Navidad… Esta vez Haru no ha podido venir conmigo, así que tendré que comportarme.
Cuando el ascensor llegó a dónde ellos estaban, siguió los pasos de la pelirroja, quedándose a su lado. Bajó la vista hacia ella, entretenido, cuando pudo ver como colaba la mano en su chaqueta, revolviendo.
- ¿Qué haces? – le preguntó confuso.
- ¿Yo? Nada… - continuó revolviendo hasta que consiguió sacar la llave del coche. Sonrió divertida ante la cara de confusión de él-. Anda… Hoy voy a hacerte yo de chofer, ya verás qué bien nos va.
Se echó a reír, sin poner ninguna pega. Le daba bastante igual, de manera que no iba a decir nada sobre aquello, más allá de encogerse de hombros e intentar poner cara de circunstancia.
- Pobrecito de mí…
- Oye, así nos ahorramos el que te pierdas…
- ¡Eh! – protestó, fingiendo ofensa alargando las manos para rodearla y atraerla hacia él-. ¿Estás muy graciosa tú hoy, no?
- Estoy de buen humor, debe de ser por la perspectiva de perderte de vista el fin de semana – le dijo entre risas, viendo como empeoraba su cara de ofensa.
No se acercó a darle un beso, saliendo del ascensor, todavía divertida por la situación. Claro que estaba de buen humor, tenía en mente darle una buena sorpresa y le hacía mucha ilusión. Más allá de la idea de desaparecer los dos del mundo, lo que ella quería era ver la cara que se le quedaba cuando se diera cuenta de lo que pasaba. Ese pensamiento hizo que sonriera aún más, llegando por fin hasta el coche.
- Sora… ¿estás segura de que es por aquí? – le dijo mirando hacia los lados.
- Que sí… Yamato, siempre te me pierdes. Hace mucho que no vienes a buscarme, me sé el camino, tú tranquilo…
- Pues… te digo que creo que no es por aquí. Y se nos empieza a hacer tarde…
- Tranquilo, sé perfectamente a dónde voy – dijo, estando atenta a la desviación que tenía que coger para poder salir de la cuidad.
Decidiendo no insistir más, se quedó mirando hacia los lados, confuso. Más todavía cuando lo que vio fue que ella se dirigía por una de las salidas en vez de hacia el centro dónde estaba la estación de tren. Frunció el ceño, sin entender absolutamente nada y giró la cabeza hacia ella, observándola en silencio unos segundos antes de ver cómo se empezaba a reír.
- Es… que me sé un nuevo atajo…
- ¿Sora?
- ¿Qué? Más te vale ir apagando el móvil – le dijo girándose unos segundos aprovechando un semáforo en rojo-, porque durante todo el fin de semana vas a estar secuestrado… Y sin posibilidad alguna de protesta.
La miró sin entender de lo que le estaba hablando, demasiado confuso.
- No me pongas esa cara – volvió a mirar hacia el frente, riéndose -. Nos vamos los dos a pasar el fin de semana fuera de la ciudad. A dónde… ya lo verás.
- Pero…. ¿y el trabajo?
- La mejor excusa que se me ocurrió. Mis padres se quedan con la niña, está todo preparado y he hecho la maleta para los dos. Espero que… espero que no te importe que Aiko no venga con nosotros, pero sigue dándome pena que viaje siendo tan chiquitina y… Igual hace frío para ella allí a dónde vamos.
Seguía sin entender nada. Hasta hacía nada estaba totalmente convencido de que la estaba acompañando a la estación y que luego se iba a ir a por Aiko a casa de sus suegros. Ahora, por lo que estaba entendiendo… No estaba demasiado seguro de lo que estaba entendiendo.
- Si sé la cara que me vas a poner te grabo… - entretenida, le lanzó una mirada un par de segundos, devolviendo la vista al frente-. No te voy a decir a dónde vamos… Pero tú y yo no vamos a volver por Tokio hasta el domingo de noche.
- Osea… Que esto es un secuestro en toda regla – se quedó mirándola, empezando a darse cuenta de lo que realmente le estaba diciendo.
- Exacto. Te he metido yo las cosas en la maleta… Y le he dejado a mi madre todo para que no tengan problemas con nuestra pequeña.
- ¿Cuánto tiempo llevas conspirando?
- Uy… Un par de semanas… Tengo un cómplice, que lo sepas. Es lo bueno de que Taichi esté todavía más de mi parte que de la tuya.
El rubio empezó a reírse por fin, acabando por poder atar todos los cabos en su cabeza. No había sido capaz de sospechar nada en absoluto de todo aquello. Ella le había dicho que se iba por motivos de trabajo y tampoco se había parado a pensar que no pudiera ser verdad. Sin más había dado por sentado que se iba a quedar solo con Aiko y ya estaba. No se había puesto a pensar en dónde podría ir ni qué iría a hacer Sora.
Se quedó observando a la pelirroja finalmente, dejando la sonrisa en su cara. No quería distraerla ya que estaba al volante de manera que se limitó a estudiar sus gestos, viendo como ella sonreía también. Seguramente estaría orgullosa de haber conseguido que picara y no sospechara nada incluso cuando ya era más que evidente.
- ¿Y no me vas a decir a dónde vamos?
- No… - contestó divertida.
- ¿Ya volvemos a las andadas?
- Exacto… Si es que tú tuviste tu oportunidad el año pasado y no la supiste aprovechar. Así que ahora te aguantas y cuando lleguemos a nuestro destino ya lo verás…
- ¿No me irás a tener otra vez más de veinte horas sin derecho a saber nada, no?
- No me tientes Yamato… No me tientes…
Se echó a reír automáticamente tras escucharla. Le gustaba el plan de fin de semana que se le presentaba por delante, fuera el que fuera. Sin duda, después de la temporada que había pasado, era una buena forma de empezar a prepararse para terminar el año. Iba a echa en falta a la niña, sería la primera vez que tendría que pasar días sin verla, pero, realmente, la idea le emocionaba más de lo que hubiera pensado.
- ¿Has estado conspirando con tu madre y con Taichi cómo secuestrarme?
- Básicamente. También lo sabía Haru, claro…
- Osea, que tres cómplices aparte de la mente pensante… ¿No te doy pena?
- Ni un poco… Eh, al menos esta vez no me vas a volver rojito porque te me hayas creado… - hizo una pausa-. Creo…
- ¿Cómo que crees? ¿Se puede saber a dónde me llevas?
- Aah, ya lo verás cuando lleguemos, Ishida…
IreneFl: bienvenida de nuevo por aquí jajaja Si es que normal que le diera miedo. Entre que no es nada paranoico para esas cosas y que, realmente, tenía motivos para pensar que quizás las cosas fueran a ser delicadas a su vuelta, pues oye... Pobrecito. Peor hubiera sido esperar que estuvieran todos con los brazos abiertos ya en el aeropuerto esperando por volver a verlo. La falta de gravedad no le afectó tanto a las neuronas jajaja
Me alegra tenerte de vuelta por aquí ¡un besito!
AnnaBolena04: es que claro, no podía casarse sin que su marido estuviera ahí. Vamos a ver... Y la pobrecita Koemi que de verdad que no sabía la que se le venía encima. Que sí, que ya veía la relación que había por ahí con los amigos de Taichi, pero claro, una cosa era eso y otra la otra vida matrimonial en la que ella le estaba dando ánimos de meterse sin saberlo. Pero bueno, parece que ella lleva bastante bien lo del matrimonio de cuatro, así que no creo que le haya afectado demasiado.
Daigo evidentemente que ya debe de haber descubierto "En busca del valle encantado" y que dentro de unos añitos será el fan número 1 de Jurassic Park, aunque claro, el dinosaurio que él conoce es más cuqui que Blue. Seguro que tiene media habitación llena de cosas de dinosaurios y eso que no ha podido llegar a ver a la versión algo más grande de Agumon que sino se nos muere del fangirleo.
Ánimo con el día de hoy en el trabajo, que yo me he escondido y estoy en huelga hasta nuevo aviso... ¡Un besito de tortuguita!
Guest Vecina: es un buen remedio eso de quedarse en coma unas cuantas horas seguidas con el cerebro completamente desconectado, sí. Es más, es que el propio cerebro es el que lo pide. Esperemos que no te tengan esperando mil siglos para saber la nota y te lo puedas quitar de encima de una vez, que oye, esperar esas notas es casi que peor que esperar a que llegue el examen. Que yo saltaba cada vez que me vibraba el móvil que poco más y me subía a la lámpara jajaja Y bueno, al final me han acabado solapando los horarios del curso con los de verano, pero ya es más relajada a cosa. Creo que lo feo feo acabó ayer que salí a las tantas del trabajo...
Es totalmente comprensible. Si no se les conoce lo suficiente, la gente tiende a malpensar directamente, por ahí hemos pasado todos. Incluso por mucho que hubiera ido a darle la lata el minirubio a Koemi con tu OTP favorito, que oye, eso eran tiempos pasados y que los que realmente estaban ahí a tiempo real eran Taichi y Sora y esos dos se llevaban demasiado bien. Luego la pobre ya seguro que no pudo más que renegar...
Hombre, es que a ver qué va a ser eso de que no haya ido a verlo, por favor... Seguro que le da para ir detrás de él a montarle el drama un par de días cuando vuelva del secuestro. Al pobrecito le debió de costar dar el paso, pero bueno, al final decidió que prefería al rubio de vuelta en su vida, hubiera pasado lo que hubiera pasado. Tampoco tardó tanto en acabar diciéndole que fuera su padrino de boda, así que debía de morirse de ganas por hacerlo. Que necesitaba a su marido en su vida, vamos a ver.
A volver no creo que afectase la invitación de boda, pero sí que se atreviera a acercarse de forma más rápida a Taichi. Si tenía esa invitación esperando por él sin duda era buena señal y por eso pudo retomar el contacto de forma directa con él. Con los demás sí que dio algo más de vueltas. Y si te acuerdas, ya no se diga con Sora, que poco más y la primera vez que la vio de lejos salió corriendo jajajaa
Bueno vecina, hoy me toca tarde de relax y tengo planeado hacer limpieza de papeles y demás porque esto da mucho miedo ya. Un bico grande grande.
