Yamato estaba siguiendo a Sora con la mirada mientras que sacaba su ropa para poder cambiarse. Hacía rato que había salido del baño y se paseaba de un lado para otro de la habitación. El motivo de que su atención estuviera completamente fija en ella era que estaba todavía sin vestir. El cuerpo de su esposa, cubierto únicamente por la ropa interior, anulaba el resto de sus capacidades y estaba esperando el momento para cazarla del brazo y acercarla hasta a él.
Aprovechó cuando la vio ir a posar la ropa que había decidido ponerse encima de la cama, cogiéndola y atrayéndola hasta dónde estaba sentado.
- ¿Qué? – le preguntó, quedándose de pie, demasiado distraída con lo que había estado haciendo.
No le dijo nada, simplemente la soltó de la mano, aprovechando la posar ambas en su cintura descubierta, acariciando así su piel unos segundos antes de acercársela algo más. Ese gesto, unido a la forma con la que la estaba mirando, dejaron a Sora perfectamente claras las intenciones de él. Automáticamente sintió como su pulso de disparaba, más aún cuando notó como dejaba un beso en su vientre.
- ¿Puedo? – le preguntó él reclamando así su atención.
Bajó la mirada, confusa, sin entender muy bien a lo que se refería. Tardó apenas unos segundos en darse cuenta de lo que le estaba preguntando, dudando. Aquel había sido su mayor inseguridad desde el momento de haber tenido a la pequeña, pero, era algo que poco a poco había ido quedando en el olvido. No iba a dejar que una tontería como esa la condicionara. Llevó su mano a la mejilla de él, acariciándosela antes de asentir.
Sonrió ante la respuesta de ella, llevando sus manos un poco más abajo, bajando ligeramente el borde de la ropa de ella, lo justo para dejar al descubierto la marca de la operación. Se sorprendió, encontrándose con que estaba mucho mejor de lo que lo recordaba. No le dijo nada, no queriendo estropear el momento, simplemente acercándose de nuevo para empezar a dejar pequeños besos siguiendo la suave línea que se apreciaba en la piel de su esposa. Notó cómo se tensaba inicialmente, no insistiendo demasiado, subiendo con sus labios por ella hasta donde su situación le permitía.
Arrastró sus manos por su figura, notando como empezaba a relajarse de nuevo al jugar con sus dedos en su cabello, dejándose hacer. Seguramente no hubiera pensado en aquello cuando había salido así del baño, pero él no lo había podido evitar. Pasara el tiempo que pasara, era la primera reacción que pasaba por su cabeza.
- ¿Tienes prisa? – le preguntó, a pesar de todo, volviendo a la realidad-. ¿Quieres que bajemos ya?
- ¿En qué universo alternativo se te ocurre a ti que puedo querer bajar yo ahora mismo? – le contestó, divertida, posando la mirada en él.
Teniendo que reírse por la contestación de ella, no pudiendo estar más de acuerdo con sus palabras. Volvió a centrarse entonces en el cuerpo de la mujer que tenía delante, acariciándola con cuidado, entreteniéndose con su figura antes de buscar llevarse la ropa con él. Bajó las manos a su cadera de nuevo, quitándole así la parte inferior de la ropa interior.
Subió la mirada hacia ella, notando como el rubor se había apoderado de sus mejillas y que no le quitaba la vista de encima, aprovechando así para mantener la mirada mientras que la dejaba apoyarse en él para poder sacar las piernas. Sin apartar sus ojos de los de ella, subió ahora por su espalda, buscando el cierre del sujetador, esperando que le ayudara a retirárselo.
Una vez hubo conseguido su propósito, se tomó unos segundos para observarla, todavía sin mirar más allá de su rostro y del rubor que se había apoderado de él. Siempre mantendría que le quedaba absolutamente perfecto.
Valiéndose de que ella estaba observándolo atentamente también, la sorprendió al cogerla de repente para conseguir que quedara tumbada en la cama. Escuchar su risa mientras caía de espaldas, le encantó, girándose entonces parar mirarla. Lo hizo de forma más detenida, dedicándole toda su atención a su cuerpo antes de inclinarse para quedar a su lado, reclamando por fin un beso, dejándose llevar del todo por la situación, sintiendo como automáticamente las manos de ella rodeaban su cuello, acercándolo mientras que lo tanteaba para poder pasar el beso a mayores. Entreabrió los labios automáticamente, dejándola tomar el control, acomodándose para empezar a recorrer su cuerpo con la mano que le quedaba libre.
Notaba la piel de su esposa erizarse bajo sus dedos, reaccionando cada centímetro que tocaba de esa forma. Sonrió cuando se separó de ella, dedicándole otro beso más corto y luego, rápidamente, dejando uno en la punta de su nariz.
- Preciosa… - murmuró volviendo a observarla.
- No eres imparcial… - sonrió a pesar de todo.
- Cierto, contigo nunca he podido serlo – admitió-. Tú sabrás lo que has hecho conmigo para llegar a esta situación – habló de forma distraída, llevando su mano hacia uno de sus pechos, empezando a pasar su mano con suavidad sobre él, viendo como se mordía el labio.
No dijo nada, centrándose en sus acciones, haciendo algo más de presión, estudiando sus gestos, teniendo siempre cuidado. Con más seguridad, se atrevió a ir a más, apretando con algo más de firmeza el pezón, sacándole un suave gemido de entre sus labios. No insistió demasiado centrándose en comenzar a besar su cuello. Recorrió con sus labios las zonas que antes había acariciado con sus manos, deslizándose por el cuerpo de la pelirroja, descendiendo.
Bajó siguiendo la línea central que dejaban las costillas de ella al haberse arqueado hacia atrás. Hacia mucho tiempo que no disfrutaba del cuerpo de ella, no al menos de una forma tan abierta como aquella vez. Había esquivado comportamientos que sabía que podían incomodarla, pero aquella vez todo parecía ir a la perfección.
No le dio tiempo a que pudiera adivinar sus intenciones, sujetándola con firmeza por la cadera para que no se pudiera escapar, queriendo mantener él el control. Se acomodó para poder continuar bajando por su figura, posando sus manos en sus muslos para poder separarlos más, teniendo así libre acceso. Dejó pequeños besos en su bajo vientre, volviendo a repasar la marca.
Sin quitarle la mirada de encima, estaba atenta a todos sus movimientos. Por la forma en la que la estaba sujetándola, podía adivinar sus intenciones ahora, mordiéndose el labio, deseosa de que continuara. No se le había pasado en ningún momento la idea de echarle el freno por culpa de las tonterías que meses atrás se habían apoderado de su cabeza. Cuando por fin sintió sus labios cambiar de lugar, notando cada uno de sus movimientos en esa zona tan sensible, le pareció que el tiempo que había estado tanteándola había sido eterno.
No pudo más que cerrar los ojos y echar la cabeza hacia atrás, dejándose llevar, aprovechándose de la soledad entre ambos para no tener cuidado con que la niña o los digimon pudieran escucharla. No tardó en necesitar agarrarse a las manos de él, posadas todavía sobre sus piernas, cerrándolas así con fuerza. Dejó escapar su nombre entre sus labios, no teniendo control sobre sí misma ni para detenerlo, dejándolo continuar hasta que él quisiera.
Cuando se separó de ella, le dedicó la mejor de sus sonrisas ladeadas, viendo como entreabría los ojos, clavándolos en él, brillantes por el deseo mientras que intentaba recuperar el aliento. No tardó demasiado en tirar de los cuellos de su camisa contra ella, desahogándose en un beso, arrastrado sus manos por su cuerpo queriendo librarse de los botones.
La ayudó, aprovechando que había quedado sentada para poder atraerlo hacia ella, dejó libres sus manos para deshacerse él mismo de la camisa, dejándola caer tras ellos. Apenas unos segundos más tarde sintió las manos de la pelirroja rodear su cintura, atrayéndolo hacia sí misma. Tiró de ella haciendo fuerza para que se arrodillara y poder quedar uno frente al otro.
Sora cerró su abrazo sobre él, notando la sensación que tanto le gustaba cuando por fin el cuerpo de ambos quedó pegado sin impedimentos textiles, al menos en la parte superior. Le encantaba como parecía encajar todo a la perfección, cada parte de ella con él. Rompió el beso para ser ella quien comenzara a rondar su cuello, dejando que llevase sus manos hacia el final de su espalda, apretándola algo más contra él.
Intentó dejar algo de separación entre ambos para poder así desabrocharle el pantalón, buscando meter su mano por el interior, acariciándolo de esa forma, escuchando cómo se quedaba sin aliento. Sonrió, levantando la vista hacia él, notando como le devolvía la sonrisa, sin más que poder dejarla hacer.
Cuando casi que con desgana llevó su mano a la de ella, impidiéndole continuar, se incorporó para poder quitarse el resto de la ropa que pudiera llevar puesto, estando a punto de perder el equilibrio debido a las prisas, escuchando la risa de ella al verlo.
- Ríete… Tú ríete – le dijo divertido.
- ¿Por qué? ¿Vas a hacer algo al respecto? – dedicándole la más sincera de sus sonrisas, no dejó que la tumbara, quedándose todavía arrodillada encima de la cama, ladeando la cabeza para observarlo.
Era divertido ver que estaba algo confuso ante su negativa, pero, sin duda, iba a adivinar perfectamente sus intenciones en poco tiempo. Sin prisa, le dio la espalda, comenzando a inclinarse hacia delante para quedar apoyada sobre sus propios brazos. Apenas unos segundos más tarde sintió las manos de él deslizarse por su cintura de nuevo.
Con calma, subió arrastrando las palmas por su espalda solo para luego volver a bajarlas y tomar posición finalmente. Necesitó unos segundos para empezar a establecer un ritmo y a volver a acariciarla, rodeando su cintura y bajando las manos hacia su vientre. Sonrió, sin poder evitar, cuando pasado un rato pudo sentir como los brazos de ella temblaban, perdiendo su sujeción poco a poco.
Tiró de ella hacia atrás, sujetándola contra él, manteniéndose a su espalda mientras que la pelirroja se agarraba a su cuello, girando la cabeza así para poder atraerlo hacia sus labios, teniendo que separarse de él al sentir como aprovechándose de la posición una de sus manos se colaba entre sus piernas.
No fue capaz de aguantar demasiado más en esa situación, dejándose caer hacia delante para darle libertad a él de movimiento. No se mantuvo sobre sus brazos, sino que quedó apoyada sobre el colchón con los ojos cerrados. Sin ser consciente del tiempo que había pasado, notó el peso de Yamato sobre ella, sin ser capaz de seguir él tampoco.
El rubio dejó un beso en su espalda antes de hacer el esfuerzo de girar para retirarse de encima de ella, permitiéndola girarse. Ambos tenían la misma expresión, sin aliento, pero satisfechos. No paso mucho teimpo hasta que pudo escuchar la risa de ella.
- ¿De qué te ríes? – ladeó la cabeza, curioso.
- De que aquí la, un día, tenista profesional, va a tener unas agujetas mañana en los brazos por esto que ya verás tú…
Se unió rápidamente a su risa tras su confesión, en cierta manera, ese era uno de los motivos por los que la había sujetado él cuando la había notado perder el aguante. Le gustaba tanto que quisiera llevar el control como que se dejara manejar como lo había hecho en esa ocasión. Ninguno dijo más mientras que intentaban recuperar el aliento, solo rompiéndose el silencio cuando el estómago de él decidió delatar que la hora de la cena estaba próxima.
- Por una vez no he sido yo – divertida por aquello se sentó, observándolo así-. ¿Tú sabes la pereza que me da a mí bajar ahora?
- Pues… Tenemos servicio de habitaciones… - tenía hambre, no iba a negarlo, pero estaba totalmente de acuerdo con ella.
- Tampoco creo que sea muy diferente a lo que nos puedan traer – asintió a lo que decía, encontrándoselo con una sonrisa diferente en la cara cuando lo miró-. ¿Qué?
- Nada… Solo pensaba en que si nos pueden traer la cena, el postre seguro que también. Y se me ocurren unas cuantas cosas mejores para él aquí…
- ¿Cómo que me apodere de él y me lo coma yo sola cómodamente en la cama? – intentó fingir no saber de lo que le estaba hablando.
- Bueno… Podemos pedir dos – sonriendo de medio lado, se incorporó por fin, estirándose para coger el teléfono de la mesita de al lado.
Natesgo: ya, como cortesía de Tri, todos hemos recibido un capítulo de lo más absurdo sobre qué hacer en un fin de semana libre basado en costumbres japonesas... Irse a las aguas termales jajajaa Si te fijas, hace referencia a que no es precisamente una piscina, ya que el agua está caliente... Pero, será por tipos de lugares en los que puede haber aguas termales sin necesidad de especificar cada dos segundos xD Si el agua hubiera estado un poquito más fría lo mismo las malas ideas de Sora hacia ese pobre rubio suyo hubieran sido algo menos crueles.
Yamato el pobre fangirlea con cualquier cosa tamaño mini. No es ninguna novedad, que se le cae la baba con todos esos seres pequeñitos que lo rodean. Yo creo que si lo dejamos con los nenes de Mimi hasta acaba fangirleando por mucho gen del mal que puedan llevar y seguro que consigan que se tire de los pelos. Que seguro que no es que quiera hacerse el duro, es que le sale solo porque se pone de mal humor cuando no está rodeado de los de siempre. Hay que saber leerlo al pobre, que la inteligencia emocional la tiene escasa...
¡Un beso!
AnnaBolena04: bueno, no te digo más, ¿no? Jajajajaja abanícame bien a la tortuga que esta vez sí que me lo he ganado. Y pensar que toda escena salió de un día que tuve la feliz idea de hacer algo más significativo para dejar claro que el complejo de ella con la cicatriz había desaparecido... También te digo, que tengo que tener el día para entrar en cierto tipo de detalles que sí que se pueden ver en algunos capítulos como este, cosa que no suele ser lo más normal en mí.
Ya tardaban los Ishida en volver realmente a las andadas y por todo lo alto, pero, como siempre digo, a Sora el viene bien alejarse de la realidad, aunque sea solo cosa de una hora... A pesar de que esta vez no se pueda decir que haya sido ella quien haya llevado la voz cantante al principio, no ha tardado demasiado en dejar salir esa faceta suya que de vez en cuando deja ver y que le funde alguna que otra neurona a su marido. Menos mal que no se le requería demasiado fluidez neuronal precisamente no... jajajaja
¡Un besito de tortuguita! Y casi que mejor no dejes leer a la tortuga, que estas cosas no son aptas para ella.
Ace Cornell: mira, te puedo contar mi historia con el nombre. Estaba buscando por google sitios a los que mandarlos, y acabé en un artículo que justo me enseñó el hotel. De manera que, como reconocí los paisajes, me puse a buscar el nombre... Me lo guardé en favoritos para tenerlo a mano y lo dejé abierto durante todos los capítulos de esta parte para poder copiar el maldito nombre cada vez que lo necesitaba. A ese nivel de complicado jajajaja
¡Un beso!
Pd: entretente viendo nenes pegando patadas a un balón, que es lo tuyo... xD Que seguro se te pasa rápido.
IreneFl: ya tardaban estos dos en salir a la luz con su estado más natural. Por esto mismo el capítulo de la piscina simplemente insinua las cosas de una manera muy, muy ligera, porque tenía este guardado. Ya sabemos que a estos dos les gustan los viajes para subir un poquito el nivel en su vida tortugosa y, esta vez, sí que les hacia falta.
Y sí, el pobrecito fangirlea con los calcetines como el que más, pobrecito, hay que dejarlo, que debe de ver todo lo de la niña superpequeño y hasta hace bien poco no contaba con estar en su situación ni aunque le hicieran un mapa para llegar a ella... ¡un beso!
Guest Vecina: nos llovió antes, durante, después... Y sigue lloviendo. A ese nivel de llover estamos... Ya sabemos cómo va la cosa cuando se pone especialita, ¿no? El resto de la península muriendo asados y yo aquí con pantalón largo, chaqueta y pensando en que a ver si mañana no tengo que sacar el chubasquero que no me apetece llegar empapada al trabajo. No creo que te cuente nada que no te suena familiar... El clima del norte, qué majo que es.
¿Qué tal la avería del techo? ¿Habéis sobrevivido? Jajajaja si es que es una buena forma de entretenerse, eso sin duda. Esperemos que te lo hayan arreglado y que no te hayan dado muchas vueltas que para lo que te queda ya de curso y esas cosas... Es para que te despidas por todo lo alto. ¿Sabes algo por fin de la asignatura del mal? Antes estaba con el musical de "Una rubia muy legal" a tope y me he acordado de ti, que lo sepas jajajaja
Y BOOM jajajaja vuelta por la puerta grande de los Srs Tartaruga jajaja Si es que se veía venir que en una de estas se venía el capitulo, que llevaban demasiado tiempo muy tranqulos y, aunque ya sabes que yo soy más de dejar caer/insinuar, de vez en cuando viene algo de esto y aquí los tenemos, haciendo honor a su nombre. Si es que al pobrecito Yamato se le habrán fundido las neuronas por la mañana, pero le habían quedado ganas de más. A lo mejor es que no ha recuperado el tiempo tanto como a él le gustaría. Eso, o las compras de navidad le han sentado mejor de lo que nadie pensaría.
Y sí, totalmente de acuerdo jajaja Ya se le caía la baba con sus sobrinos antes que con nadie, así que esto solo ha ido a peor. Es una teoría que he leído bastante por ahí por internet sobre él en realidad. Como se ve que los nenes de estos dos son muy pequeñitos - y a la gente le gusta retorcerse y no pensar que con el trabajo de él quizás lo mejor era que estabilizase - que él se moría de ganas de tener nenes porque le pega que hasta le gusten un montón y que fuera Sora la que tuviera algo de "miedo" con el tema - trauma de Haruhiko ausente y esas cosas, el cual, yo por más que reveo la serie sigo sin encontrarle.
Pero bueno, vecina, no me enrollo más que me quiero ir a la cama que al final ando corriendo de un lado para otro incluso con diluvios por todas partes... ¡un bico grande!
