Sora sonrió ampliamente al ver como los ojos de su pequeña se abrían de par en par y miraban hacia todas partes observando las luces de colores que había a su alrededor. No habían llevado la silla con ellos, empeñándose Yamato en llevarla él en el portabebés para que pudiera ver mejor las cosas.
- Fíjate que empiezo a tener mis dudas sobre a quién le está haciendo más ilusión el paseo – murmuró cerca del oído de Sora, inclinándose hacia ella, viendo como se giraba hacia él sin perder la sonrisa.
- Normal, ¿tú has visto la carita que está poniendo la niña?
- Pues no, no la veo desde aquí, pero me puedo hacer a la idea… - haciendo referencia a la que ella estaba poniendo, volvió a incorporarse del todo, cerrando mejor los brazos en torno a Aiko-. ¿No tendrá frío?
- Te has pasado cosa de medio hora vistiéndola. Si quitamos los diez minutos que debes de haber perdido con los calcetines tú solo… Eso te deja otros veinte para ponerle capas de ropa. Tranquilo, va a estar bien…
Divertida por la conversación, se acercó a ellos para asegurarse de que la capucha de Aiko estuviera bien colocada antes de poder continuar con el camino. Era la primera vez que la niña salía a la calle desde que habían encendido la ciudad y no había rincón que no le llamara la atención. Era demasiado pequeña para entender nada de lo que estaba pasando, pero, al igual que había estado jugando con las bolas de colores del árbol, todo llamaba su atención.
- ¿Dónde quieres llevarla? – le preguntó el rubio mientras que echaba a andar de nuevo.
- Pues no lo sé. El centro tiene que ser lo que más decorado esté, pero tampoco quiero que se me agobie… Podemos quedarnos por la zona, creo que habían puesto un mercado.
- ¿El del parque? Pasé por la mañana por allí, tenía algunos puestos también de comida. Lo del chocolate sigue en pie…
- Suena muy bien – le dijo, asintiendo-. ¿A ti qué te parece? – se quedó mirando a la pequeña antes de volver a levantar la vista hacia él-. ¿Sera muy pequeña para que le demos un poquito?
- Sí, he leído que tenemos que esperar a que tenga un año, todavía es demasiado pequeña y podría sentarle mal – contestó automáticamente antes de darse cuenta de que ella lo estaba mirando extrañada-. ¿Qué? He hecho mis deberes…
Sora se había quedado observándolo con una ceja arqueada, acabando por echarse a reír antes de cogerse a su brazo, sin importarle lo que pudiera decir o no la gente. Aquel día, sin duda, estaba de buen humor.
- Vale, ¿y por qué no me cuentas qué más has descubierto mientras que vamos hacia allí?
- Unas cuantas cosas para tu información… - divertido por la reacción de ella, sin darse cuenta de que el gesto de la pelirroja podría ser extraño para como se solía comportar ella en la calle, echó a andar.
Natsuko caminaba distraídamente por la calle, dejándose guiar por las luces y la gente, llegando a la plaza que había al final de la calle, encontrándose todo decorado. Miró a su alrededor, dándose cuenta de que había llegado a una zona de puestos, quedándose quieta unos segundos antes de decidir desviar sus pasos hacia allí y entretenerse. No tenía prisa, había salido a hacer unas compras y tenía el resto del día libre. Podría ver si había algo de su interés.
Con lo que no contaba era con dar con algo que de verdad llamó su atención apenas unos minutos más tarde. Lo bueno de la altura de su hijo era que no era demasiado complicado dar con él entre la gente y pudo ver cómo se acercaba caminando totalmente distraído y sin haberla visto.
La mujer detuvo sus pasos, esperando a que él llegara a su altura, dándose cuenta de por qué ni siquiera iba mirando hacia delante, viendo que a su lado estaba su nuera y que en brazos de él estaba la niña. Sonrió automáticamente, tomándose su tiempo hasta tenerlos prácticamente de frente. Sora fue la primera en verla, ampliando la sonrisa ante el gesto de sorpresa de ella.
- Pero mira lo que me he encontrado aquí… - dijo finalmente acercándose a ellos.
- ¿Qué…? – confuso, tardó unos segundos en darse cuenta de lo que pasaba.
- Llevo un rato vigilándoos hasta que os habéis acercado… Hola preciosa – fue directa hacia la pequeña, la cual acababa de descubrir a su abuela e intentaba reclamar su atención.
- La hemos sacado para que viera las luces por primera vez – explicó Sora, observándolas-. Tendrías que haberla visto antes…
La rubia levantó la vista hacia ellos, pudiendo imaginarse la escena sin demasiada dificultad. Observó de nuevo a su nieta, a la cual se le veían poco más que los ojos y sus mejillas sonrojadas a causa del frío de la tarde. Aquello no parecía molestarle, ya que la vista de la pequeña volvía a estar dirigiéndose a todas partes menos a su abuela.
- ¿Ya habéis puesto el árbol?
- Nos llevó media tarde conseguir que nos devolviera las bolas más llamativas – le contestó finalmente a su madre-. ¿Qué haces aquí, mamá?
- Estaba dando una vuelta y te he visto entre la gente. No contaba con que fueras a venir tan bien acompañado.
- Íbamos a buscar un lugar en el que sentarnos a tomar algo, ¿quieres acompañarnos? – ofreció la pelirroja-. Seguro que Aiko agradece la compañía de su abuela.
Asintió sin poder pega alguna, ya no tenía nada más que hacer aquel día y no eran tantas las veces que se encontraba directamente con Yamato como para dejarlo pasar. Más aún si estaba con Aiko.
- ¿Teníais en mente alguna parte?
- No, para nada. Estábamos dando una vuelta por aquí a ver si había algo interesante, pero como está frío es mejor que busquemos una cafetería – contestó Sora.
- Pues… De la que venía acabo de ver una que no tenía demasiada gente en la calle de allí atrás…
- Vamos – le dijo a su madre Yamato antes de echar a andar tras ella.
Hacía ya tiempo que aunque se la encontrara de repente era capaz de normalizar una conversación con ella. Especialmente desde que había nacido la niña y parecía haber terminado de borrar todos los problemas que hubiera podido haber entre ellos de repente. Posó una mano en la espalda de Sora de forma distraída mientras que caminaban entre la gente dejando que Natsuko los guiara.
- ¿Papá? – preguntó finalmente mientras que tomaba asiento, tras haberle dejado a su nieta en brazos a Natsuko.
- ¿Tú qué crees? Estaba trabajando, con estas fechas ya sabes que siempre tiene algo más de trabajo. Aunque este año está amenazado por todas partes de que cuidado con lo que hace.
- Por la cuenta que le trae. Aunque yo creo que ya está bien del todo, no vaya a ser que le dé por volver a obsesionarse con el trabajo y por estar haciendo horas de más se vuelva a poner mal.
- Con lo vigilado que lo tenéis entre todos lo va a tener complicado – dijo Sora, entretenida-. Y sino se le puede chantajear con las visitas de sus nietos y lo tenéis más que controlado.
- Totalmente cierto – Natusko se echó a reír, notando como las manos de Aiko se cogían a la suya, reclamando así su atención- ¿Qué tal están tus padres?
- Perfectamente, todavía se me sigue haciendo raro tenerlos a los dos de continuo por Tokio, pero mejor. A esta señorita le viene de maravilla tener a sus cuatro abuelos a mano siempre que sea necesario.
- Y peleándose por ver quién le hace de niñero…
- Es verdad, ¿qué tal el viaje? – levantó de nuevo la vista hacia ellos-. Me contó tu padre que os ibais de la ciudad un par de días.
- ¿Te lo contó? – Yamato la observó, entretenido.
- Sí, mientras que protestaba sobre que la niña podía haberse quedado perfectamente con él aunque fuera un día… Hola – saludó a la camarera que se había acercado a ellos para preguntar lo que iban a pedir.
Yamato no dejó que Sora llegara a pedir lo suyo, contestando por ella, teniendo que reírse por lo bajo. Sin duda, después de haber estado horas atrás hablando precisamente de ello. Se dio cuenta en que ella lo estaba mirando, volviendo a reírse antes de dejarla que siguiera hablando con su madre.
- El viaje muy bien – contestó por fin-. De hecho, el clima nos dejó conocer algo la zona. Es un lugar precioso.
- ¿Dónde os fuisteis?
- Cerca del Monte Fuji – asintió-. Estaba todo nevado, pero pudimos acercarnos a la ciudad cercana.
- Conozco el lugar. Me ha tocado alguna que otra vez cubrir algún reportaje allí. Pero, secundando la opinión de tu suegro – le dijo a Sora-, la próxima vez que necesitéis que alguien se quede con la pequeña… Yo me ofrezco encantada, tengo más experiencia ya. Ni el más grande y quejica de todos se me resiste…
- Oye que yo no protesto tanto – dijo Yamato levantando la vista hacia ella.
- Lo decía por tu padre…
Sora se echó a reír de forma automáticamente, notando como a su marido se le notaban algo más rojas las mejillas. Aquello hizo que se riera algo más y que Natsuko se le uniera, no tardando en poder escuchar como la risa de la pequeña Aiko se hacía notar.
- Eso, vosotras dos enseñad a la niña a que se ría de mí, que eso seguro que lo aprende rápidamente… - intentó sonar serio, sin conseguirlo, quedándose mirando hacia la niña-. ¿No te da vergüenza? No tienes ni un año todavía y ya te andas riendo de mí…
- Tú solito te lo has buscado por tarde por aludido, hijo – le dijo Natuko, aún riéndose.
- Bah… - cruzó los brazos sobre el pecho, apoyándose en el respaldo de la silla-. No me hagas cerrarte la puerta en las narices el día de la cena…
- ¿Cena? – la mujer arqueó una ceja.
- ¿No te lo dijo Takeru? Le dije que te avisara… - Yamato la observó, confuso.
- Sí, me dijo que iba a cenar en Nochebuena con vosotros, pero nada más.
- ¿No te dijo nada?
- Me dijo que… Que ibais a hacer una cena, nada más. Le pregunté más que nada por los niños y… ¿por qué me estás mirando así?
- ¿No le dijiste nada a tu madre? – Sora giró la cabeza hacia él.
- Se me olvidó por completo con el cuento de haber estado fuera… Mamá, lo siento. Tú vienes también a la cena… Quiero decir, si quieres. Que… que estás invitada – empezó a balbucear, sin demasiado sentido-. No contaba con…
- Astronauta reconocido internacionalmente… - intervino la pelirroja, riéndose-. Estás más que invitada, Natsuko. Faltaría más… Y siento no haberte dicho nada antes, suponía que ya lo sabías. ¿Se lo has dicho a tu padre, verdad?
-Pues… - Yamato, todavía confuso, se llevó la mano al pelo, revolviéndolo.
- Eso es que no lo sabe…
- Tranquila, ya se lo digo yo a Hiroaki por si acaso. Y sí, claro, estaré encantada de ir. Aiko, vamos a tener que hacer algo con el despistado de tu padre, que un día se nos pierde y a saber en que planeta acaba flotando.
- No te preocupes, eso dudo que pase, porque Gabumon nos lo devuelve y con un buen mordisco en el trasero por atolondrado.
- No le des ideas, que para algo lleva años amenazándome con hacerlo… - alargó la mano para acariciar con cuidado la mejilla de la niña-. Y tú como te sigas riendo de mí vas a hacer que me piense darte los regalos de Navidad….
- Claro, como si no hubieras llegado de Fujikawaguchiko con el peluche ya en la mano para que durmiera con él…
Entre risas, Sora se apartó hacia atrás, dejando así que la camarera que los había atendido minutos antes posara las tazas encima de la mesa.
AnnaBolena04: solo te diré... que visualices ese dibujo, porque es exactamente lo que viene descrito con papi pasando a Aiko. Así que puedes pasarte fangirleando todo lo que quieras, porque la escena es digna, solo que hay que imaginar unas cuantas capas más de ropa para que la chiquitina no coja frío. Pero seguro que esos dos son una imagen digna de ver y cierta pelirroja va a llegar a casa con tropecientas fotos de sus dos rubios favoritos. Y normal, si es que normal...
Y hacía tiempo que no sacaba a Natsuko de paseo, ya le venía tocando a la pobre poder babear un poco con su nieta en exclusiva sin tener que pelearse con Hiroaki por su custodia, que para algo es su madrina y seguro que es la que menos la ve de todos los abuelos implicados. Y, así, de paso aprovechan y la invitan también a ella a la cena. Si es que más les vale correr con eso de buscarse casa nueva porque cuando les da por juntarse no tienen dónde meterse.
¡Un besito de tortuguita grande grande!
Guest Vecina: jajajaja tranquila, la parte de el matrimonio a cuatro bandas, con minirubio y señora está más que escrita. Esa no fue precisamente la que me dio problemas. Me reía bastante mientras que estaba escribiendo porque eso es un volar continuo de puñales uno tras otro y de seguido en todas las direcciones. Hay hasta para los abuelos presentes. Tú no te preocupes, que sin eso no te vas a quedar jajajaja El principal problema que tengo con lo otro es que me requiere romperme la cabeza con detalles que no me gusta pensar y en lo que de otra forma escribiría un par de capítulos me puede llevar dos días hacer medio... Y me da mucha pereza.
A mí me da mucho por el saco por las aglomeraciones de gente. No sé vosotros, pero aquí, y especialmente mi ciudad, se ha vuelto un foco del mal de turistas. Da asco salir a la calle en según qué fechas... No es sano soportar una cantidad de gente como la que podría ir a una de las capitales grandes en una ciudad del tamaño de la mía... Yo de verdad que lo paso muy mal. Pero sí, vamos a quedarnos con la imagen que deben de ser esos tres, sobretodo la niña, que debe de ir mirando para todas partes con los ojos abiertos de par en par alucinando con todo lo que ve, abuela incluida.
Al rubio estas fechas seguro que lo ponían de peor humor de lo normal cuando estaban solos él y Gabumon. Posiblemente sería una de esas épocas del año donde se empezaría a acordar más de todos y los morros podrían verlos desde Tokio. De esto que te asomas a la ventana y ves unos morros pasar... Pues esos eran de Yamato. Así que quizás intentara hacer como que esas fechas no existían y listo. Como le diera por ponerse nostálgico es que el 24 de diciembre yo creo que Gabumon se escapaba y todo por no aguantarlo.
En la vida he oído eso de colo jajaja Pero ni de casualidad... Es más, si me apuras ni a la gente de tierras gallegas que conozco. Me hacen gracia estas cosas jajaja porque son esas que son tan de uso diario que se da por sentado que son formas generales de hablar, y no, ¡sorpresa! Mi último descubrimiento con esto había sido "pota" que aquí se usa para "olla" jajaja
Espero que tengas buen fin de semana vecina, ¡un bico grandote!
