Hacía ya rato que se había levantado, aprovechándose de que aquel día Yamato no tenía que trabajar. Lo había dejado completamente dormido en la cama y, conociéndolo como lo conocía, cuando no había dado señales de vida al sentirla a ella levantarse, no lo haría tampoco. A pesar de la costumbre que tenía de madrugar, había ocasiones en las que parecía haber caído en coma en la cama y no había forma de levantarlo. Esperaba que ese fuera uno de esos días.

Tuvo especial cuidado con no hacer ruido cuando metió la bandeja en el horno antes de programar el tiempo y acercarse a la encimera para empezar a recoger las cosas. Era 24 de diciembre y no iba a dejar pasar la oportunidad de ninguna de las maneras. Tenía en mente una idea y por eso había madrugado más de la cuenta.

Empezó a recoger todo lo que había dejado encima de la encimera, dejando las cosas para limpiarlas más tarde en el fregadero y todo lo demás lo llevó de vuelta a la nevera o a la basura. Una vez que hubo quedado contenta y tras un último vistazo al horno, se fue a la habitación de la pequeña para levantarla.

- ¡Uy! ¿Pero qué haces tú despierta ya señorita? – le dijo a la niña al ver como sus ojitos se quedaban fijos en ella nada más verla.

Sonrió, dándose cuenta de que alargaba los brazos para que la cogiera, acercándose para hacerlo y mantenerla frente a ella unos segundos.

- ¿Qué tal has dormido? – obteniendo un ruidito como respuesta, no pudo más que echarse a reír e inclinarse para poder darle un beso de buenos días-. Vamos a cambiarte y luego vamos a ir a despertar a tu padre, verás…

Dándose cuenta de que los digimon estaban completamente dormidos todavía, se acercó con cuidado al cambiador de la niña para poder dejarla lista y cómoda para la mañana. El desayuno de ella podría esperar, ya que al poder comer algo de sólidos ya tenía pensado que desayunara con ellos.

- Hoy es un día muy importante – le dijo a Aiko cuando volvió a salir con ella en brazos-. Cuando seas más grande vas a tener que ayudarme a hacerle algo a tu padre por esta fecha, pero por el momento te dejo el honor de despertarlo a ver si tú eres capaz…

Había terminado de cambiarla y hecho algo de tiempo, dejó a la niña en el sofá mientras que terminaba de dejarlo todo listo, volviendo a cogerla para subirla primero a la habitación. A ella le daría tiempo a volver a por la bandeja entre que Aiko gateaba y no por allí.

- Shhh ahora, ¿eh? Vamos a despertarlo, ya verás – subió con ella, abriendo la puerta y asomándose para ver que Yamato siguiera durmiendo todavía.

Cuando se aseguró de ello, sin poder evitar sonreír ligeramente se acercó sin hacer ruido, dejando a la pequeña en el que solía ser su sitio en la cama, teniendo así algo de tiempo para poder bajar a por lo que había dejado en la cocina. Los gateos de Aiko eran todavía demasiado lentos e inseguros por lo que tardaría algo de tiempo en llegar a su padre, el cual, sin duda alguna, iba a ser su objetivo.

Bajo rápidamente para no perderse los intentos de ella haciéndose notar, subiendo con la bandeja y dejándola encima de la mesa de la habitación, yendo a sentarse por el otro lado, vigilando que no fuera a caerse y hacerse daño. Sonrió al verla alcanzar por fin su objetivo, quedándose mirando hacia él, como si estuviera tanteando cómo hacer para llamar su atención.

Finalmente, cambió la dirección de sus movimientos hacia la cara de Yamato, avanzando lentamente hasta quedar a su altura y poder posar las manos así en ella. El tamaño de la niña era todavía demasiado pequeño como para que fuera sencillo notar sus movimientos estando dormido, pero, tras mucho insistir, una fina franja de color azul fue dejándose ver en el rostro de Yamato, quedándose mirando hacia ella para luego cerrarse de nuevo.

Eso hizo que Sora se riera, colaborando ahora a despertarlo, y no molestándose en no hacer ruido, provocando que volviera a abrir los ojos al cabo de unos segundos y que se quedara mirando hacia Aiko, confuso, parpadeando varias veces.

- …¿Qué? ¿Qué estás haciendo tú ahí? – confuso, volvió a cerrar los ojos unos segundos, volviendo poco a poco a sintonizar con la realidad, dándose cuenta de que realmente estaba Aiko a su lado y que era ella la que había conseguido despertarlo, posando sus manos en su cara.

Giró la cabeza, dándose cuenta de que a su otro lado estaba Sora, observándolos y volviendo a centrar su atención en la niña.

- ¿Te parece bonito venir a despertarme en mi día libre? ¿Te hace gracia? – viendo como la pequeña se echaba a reír, terminó de despertarse del todo-. ¿Y tú qué? ¿Contenta con tu hazaña? – le dijo a la pelirroja.

- Mucho – sonrió, divertida-. Pero es que teníamos que venir a despertarte las dos.

- ¿Qué hora es? – le preguntó, desperezándose antes de alargar la mano para dejarla posada sobre la espalda de la pequeña.

- ¿Y qué más te da? Hoy tienes el día libre… y hoy es 24 de diciembre – no se molestó en disimular la sonrisa-. Así que este año me he traído una buena acompañante conmigo…

La miró, arqueando ambas cejas, empezando a situarse del todo en el espacio y en el tiempo. No necesitó que la voz de su hermano apareciera en su cabeza para recordar lo importante que era la fecha para ellos dos. Sonrió automáticamente, quedándose mirando hacia la pelirroja, viendo como se ponía de pie para ir a por la bandeja que había dejado encima de la mesa.

- Sora… ¿a qué hora se supone que te has levantado? – dijo rápidamente al darse cuenta de que el olor delataba que lo que fuera que se escondía tras una pequeña tapa con un lazo había sido preparado ahora.

- A la que me ha dado la gana – sonrió, entretenida, dejando la bandeja con cuidado en la cama antes de acercarse a darle un rápido beso y coger a la niña con ella-. Vamos cielo, vamos a dejar que tu padre se siente, que sino se le va a enfriar…

Dejó a Yamato incorporarse, yendo ella por el otro lado de la cama para tomar asiento con la niña en brazos, aprovechando él para coge la bandeja y quedarse sentado con ella encima. Se giró entonces hacia ellas, pudiendo observarlas.

- No me lo digas, ¿te ha ayudado la niña?

- No, lo ha hecho toda ella – se rio, entretenida en pinchar la mejilla de la pequeña mientras ella intentaba alargar las manos de nuevo hacia su padre-. Tranquilo, puedo sobrevivir a ser la segunda chica, no me voy a poner celosa, tiene que ser ella la que haga estas cosas este día…

Yamato sonrió sin poder evitarlo, entretenido por las palabras, acercándose a Aiko.

- ¿Qué me has preparado? Seguro que está muy rico…

- No entendía cómo no se había despertado antes con el olor. Amplió la sonrisa al levantar por fin la tapa, viendo que lo que había debajo, encontrándose con las galletas que había estado preparando Sora aquella mañana.

- Yo creo que eso nos viene mejor para desayunar… - escuchó como decía la pelirroja-. Así puedo dejarlas recién hechas.

- Repito – giró la cabeza hacia ella-. ¿A qué hora te has levantado tú hoy para tener esto hecho?

- A la que a ti no te importa, y, además, las ha hecho Aiko, ¿o no te ha quedado claro ya? – soltó a la niña para que pudiera volver a acercarse a él y así hacer ella lo mismo, inclinándose para quedar más cerca-. Según tu hermano vamos para los 19 años…

- Mira que odio tener que darle la razón, pero eso sonaría demasiado bien de ser verdad – asintió.

- Por mí podemos hacer como si fuera verdad – asintió-. Total, no será por falta de intentos tampoco…

Sin poder más que quedarse mirando hacia ella, entretenido con la conversación, terminó por acercarse para darle un beso, no llegando a poder hacerlo, tropezando con Aiko en el intento ya que empezaba a escalar por él para ir a por la bandeja alargando la mano y cogiendo una de las galletas.

- Ese no es tu desayuno, chiquitina – le dijo Sora, apartándose para poder verla mejor.

- Déjala… Si ya puede comer cosas sólidas no creo que le haga daño…

- Yamato, ¿con qué dientes la va a morder? – se rio, quedándose pensativa después-. Aunque si se mojamos en leche para que esté blanda igual…

Sin darle tiempo a Yamato a decir nada, la pelirroja ya había desaparecido de la cama en dirección a la cocina. Bajó la vista entretenido, mirando a la niña, la cual había sido capaz de robar una de las galletas e intentaba morderla metiéndola en la boca sin ser capaz.

- Ya verás cuando te empiecen a salir los dientes... A ver si tú tienes suerte y no lo pasas tan mal como otra que yo me sé… - alargó la mano hacia ella para intentar cogerle la galleta, jugando con ella, viendo como intentaba escaparse-. Igual que tu madre… Clavadita…

La pequeña estaba empezando a probar nuevas cosas poco a poco y aunque aquella fuera la primera galleta que caía en sus manos parecía que había sido de su agrado. Insistía en conseguir poder darle un mordisco de todas las formas. Sora no tardó en volver con la taza, habiendo cogido una de las grandes para poder manejarla mejor y que no se cayera nada, soplándola por el camino.

- Eso, venga, que ya estás tardando, que si la dejas consigue morderla de verdad – divertido, vio la cara que ponía ella-. No sé a quién puede haber salido, pero no la veía así con nada de comida desde hacía tiempo…

- No sé de lo que me hablas… - se sentó de nuevo, soplando otro par de veces más la leche-. A ver… déjame – intentó cogerle la galleta a la pequeña, escuchando los ruiditos de queja de ella y el pucherito que ponía-. Ahora te la doy otra vez, cariño…

- Yo creo que eres capaz de poner la misma cara que ella si te la quito…

- Cállate…

Intentando no reírse para poder mojar por fin el alimento antes de que Aiko se les echara a llorar esperó unos segundos para que se pudiera quedar blanda antes de acercársela de nuevo, habiéndola soplado primero.

No pudo más que echarse a reír cuando vio como adelantaba la cabeza rápidamente para poder intentar morderla de nuevo. Uniéndose a las risas de Sora, Yamato se quedó mirándola también. Por suerte, en esa ocasión sí que consiguió poder comerse un trozo, abriendo los ojos ampliamente y mirando a sus padres mientras.

- Yo creo que le ha gustado…

- Pues ya sabes, a ver si te gustan a ti también que todavía no las has probado – mientras que la pequeña comía, volvió a mojarla.

- ¿A mí no la vas a dar?

- ¿Tengo que dártela? ¿Te las arreglas con ella en seco o hay que mojártela también? – divertida, se quedó mirando hacia él.

Un ligero gritito de la niña reclamó de nuevo la atención de ambos, haciendo que se quedaran mirando hacia ella, viendo como reclamaba más. Sin duda, acababan de hacer el gran descubrimiento del año para Aiko.

- Ponte a desayunar tú también, Yamato…

Escuchando como se reía él también de fondo, no vio como se inclinaba hacia ella para darle el beso que antes no había conseguido, alcanzando solo a hacerlo en la frente, dejándola seguir centrándose a la niña.

- Feliz 24 de diciembre – le murmuró antes de separarse del todo.

Ahora, gracias a Aiko, tenía otro recuerdo que sumar a la lista de cosas de ese día. No se le había pasado la fecha, aunque tampoco contaba con esa forma de despertarse, a sabiendas de que ese día tenían la cena, pero no se iba a quejar. Sin duda, había sido uno de sus mejores formas de empezar el día que recordaba.


AnnaBolena04: jajajajaja es que son cosas que tengo que hacer sí o sí en algún momento para pasarme to sola fangirleando dos horas seguidas al ser capaz de imaginarme la escena. La diferencia sería que solo se le verían los ojotes a la cosita, porque realmente seguro que si se les caía al suelo rebotaba y todo de la cantidad de capas de ropa que debía de llevar encima para que no les cogiera nada de frío. Y él más feliz que nadie por poder llevar a la niña y que se le agarrase a la manga, claramente, mientras que iban caminando. Ahora esperemos que el pobre no se resbale con el reguero de baba que va dejando tras él.

Y... ahora sigue, porque claro... Están a 24 de diciembre y esa fecha es demasiado importante para esos dos, y ahora tienen una nenita que se va por ahí gateando a intentar despertar a su padre, que ella quiere que alguien le dé una galleta que eso huele muy rico y quiere probarlo. No te me mueras del amor con la nenita, por favor, que ya sé que es complicado, pero con que posiblemente Yamato se pase fangirleando tres semanas seguidas nos vale.

¡Un besito de tortuguita grandote!

Guest Vecina: pues... estoy de resaca y habiendo dormido cosa de tres horas... Mis planes son arrastrarme a la playa a que me dé el aire fresco a ver si se me pasa jajajaja La edad, vecina, que se nos echa encima y claro, una sale y vuelve a casa que aunque no haya liado nada demasiado grave parece que viene de la guerra. Con decirte que al final de la noche se nos perdió uno del grupo y que teníamos miedo de que se nos hubiera caído al puerto... No hacen falta más detalles jajajaja Y sí, lo de las variantes dentro de la misma comunidad es que es de risa. Mira que esto es chiquitito... Y cuando empecé en la universidad no nos entendíamos entre nosotros mismos porque cada cual llamaba a las cosas de una forma diferente.

Es que esos dos son bastante peligrosos con sus respectivos nenes cerca. Cada uno con lo suyo... Yo creo que Yamato contrasta más por sus pintas más "serias" y "sosas" que yo creo que ya ni queriendo le salen ya. Taichi es para morirse cada vez que aparece con Daigo, pero es su modo más normal, posiblemente aunque estuviera por ahí con una maceta ya nos daría para fangirlear. Ayer, en una trastada que estaba haciendo, acabé metiendolo a él, porque sí, porque es maravilloso y punto jajajaa

Vamos a tener a los cuatro abuelos, los Yagami, los Ishida y las versiones en miniatura de ambos. Lo que se traduce como puñales muy serios volando en direcciones de todos los tipos, pero especialmente hacia cierto rubio. Y Taichi en el rincón montando el drama porque al día siguiente come con sus suegros y está por pedirle a su marido que si lo adopta.

Un bico grande grande vecina, que voy a ver si me arrastro hasta la playa de una vez, que hay que aprovechar que no llueve y que con este día no estará todo lleno de los de León xD