- Papá, dile algo – protestó Takeru mientras que se cruzaba de brazos.

- ¿Qué quieres que le diga? Como no te estés quieto el que te va a dar la colleja voy a ser yo – contestó Hiroaki mientras que negaba con la cabeza, prefiriendo ignorar a sus dos hijos y centrarse en sus nietos-. Manda narices que estos tres se sepan comportar mejor que vosotros.

- Eso es gracias a la genética materna, ya sabes que yo me quedé con todas las que le quedaban a la familia. Y en el caso de Sora creo que sobran las explicaciones – Hikari se metió en la conversación, tomando asiento al lado de su suegro con Aiko en brazos-. Yo creo que la última vez que alguno de estos dos se quedó tan tranquilo fue cuando estaban recién llegados a casa del hospital.

- No lo sé, lo pondría en duda incluso… - el menor de los rubios fue directo hacia ella, aprovechando para sentarse a su lado-. Si es que este ha tenido demasiada suerte.

- Ahí donde lo ves, Yamato también era muy tranquilo cuando era pequeño. El que daba la lata día y noche eras tú, así que te lo mereces… Con perdón – giró la cabeza hacia su nuera, teniendo que reírse al ver como Takeru se cruzaba de brazos.

Yamato se alejó de ellos riéndose, yendo a abrir la puerta nada más escuchar el timbre adivinando quiénes podían ser. Hacía ya un rato que su madre había llegado y que también lo habían hecho sus suegros. Solo faltaban tres y esperaba que estuvieran al otro lado de la puerta. Escuchó pasos acercándose a las carreras detrás de él, apartándose para dejar paso a Dai y que pudiera ir directo a tirarse encima de su otro tío.

- Mira, si hasta debe de haberte echado de menos… - dijo Koemi viendo la jugada del pequeño.

- Normal, míralo, estaba secuestrado con el aburrido de Yamato. Ha llegado su salvación – agachándose para coger al niño, esperó que ella entrara también con Daigo-. ¿Somos los últimos en llegar? – le preguntó al rubio.

- Claro, tú como siempre dando el cante – asintió, apartándose para que pudieran entrar bien y acercándose a ayudarlos con las cosas para poder dejar que el otro niño pudiera bajarse-. ¿Habéis tenido muchos problemas con el tráfico?

- Más que vamos a tener como sigáis empeñados con mudaros tan lejos – protestó Taichi antes de dejar que Koemi dijera nada, alejándose hacia dónde estaban los demás.

- No le hagas caso, si no había nadie por la calle. Como hemos salido tarde ya nos ha pillado todo más despejado – dijo mientras que negaba con la cabeza y vigilaba la dirección de los pasos de Daigo-. Ten cuidado, no vayas a tirar nada…

Sora volvió a bajar, dándose cuenta de los que habían llegado por fin, recibiéndolos con una sonrisa antes de acercarse hasta donde estaba la mayoría de la gente. Buscó con la mirada a la niña, encontrándola aún en brazos de Hikari.

- ¿Dónde te habías metido? – le preguntó directamente a Taichi.

- Sí, lo sé, llegamos tarde. Ya me ha gruñido tu encantador marido. Pero no te vayas a pensar tú que conseguir que cierto niño esté quieto mientras que se le termina de vestir es demasiado sencillo…

- Pues mira, no tengo ni la más remota idea de lo que me hablas – sonrió, divertida.

No estaba ironizando, y él también lo sabía. La pelirroja buscó a Daigo con la mirada antes de devolver la atención al padre.

- ¿Te he dicho alguna vez que estoy segura de que tu madre sigue creyendo que eso te lo tienes más que merecido?

- Sí, pero la que no se lo tiene merecido soy yo – dijo Koemi, llegando hasta ellos.

- Bueno, tú te casaste con él, tampoco te digo yo que estés muy libre de acusaciones. Y te lo digo yo, que soy su hermana pequeña y principal víctima…

- Tampoco es que seas la que mejor posición tiene para decir nada – Taichi se quedó mirando hacia su hermana.

- Pues imagínate lo grave que es lo de Koemi…

La aludida giró la cabeza para quedarse mirando hacia su cuñada, observándola con los labios ligeramente entreabiertos antes de poner la mejor de sus caras de ofensa mientras que los demás se echaban a reír, pudiendo escuchar a Taichi resoplar de fondo.

- Tú no te preocupes, si en el fondo sabes que te queremos todos mucho – le dijo Sora antes de acercarse a coger a Aiko de brazos de Hikari.

- ¿Le has dado ya la cena? – le preguntó.

- Sí, así que en nada tendré que echarla porque es su hora de irse a dormir – contestó, viendo como Yamato se acercaba hacia ella.

- ¿La vas a dejar en su habitación?

- Supongo, hay más ruido, pero si la dejo en la nuestra ahora que ya gatea algo me da miedo dejarla en la cama y que se caiga – la colocó bien entre sus brazos, dejando que él acariciara la cabeza de la pequeña.

Los ojos del rubio se posaron en los digimon de ambos, no queriendo molestarlos y que pudieran aprovechar la cena con los demás ellos también. Sonrió ligeramente antes de volver a mirar hacia la niña.

- Yo creo que podemos dejarla en su cuna y al que levante la voz más de la cuenta lo echamos a patadas. Yo me ofrezco voluntario…

- Creía que esa amenaza solo la utilizabas con Mimi – dijo Sora riéndose por lo bajo.

- Ya que ha preferido pasar estas fechas en Nueva York con sus padres pues con alguien me tendré que entretener… Papá – reclamó la atención de su padre-. ¿Quieres echarla tú?

La cara que le puso Hiroaki sirvió más que de respuesta antes de ver cómo se acercaba hacia ellos para poder coger a su nieta y llevarla con él a la habitación.

- Si total, va a volver en cinco minutos, el día que me quedé yo con vosotras dos un rato y la eché yo… - Taichi puso los ojos en blanco -. No me había terminado de mentalizar y ya se me había quedado dormida…

- No seas envidioso – le dijo la pelirroja tras dejarle la niña a su suegro, aprovechando entonces para agacharse y coger a Daigo de la que pasaba corriendo tras Dai-. Tu padre es un pesado, que lo sepas desde ya.

- Se lo tengo dicho muchas veces, pero no te creas tú que parece importarle mucho – Koemi se encogió de hombros, colocándose el lado de la pelirroja-. ¿Has preparado tú todo para todos los que somos?

- Claro que no… Tengo a Yamato a mano y se deja esclavizar con bastante facilidad – lo señaló con la cabeza-. Además… si todos los demás han traído algo…

- Nosotros no hemos traído nada, me dijo Taichi que le habías amenazado para que…

- Lo sé – se encogió de hombros-. Os engañé. Que nos conocemos ya… Que trabajabas hoy, Koemi. Así que venga, no quiero protestas, que ya sabemos que por seguridad era mejor no dejar que él hiciera algo…

- Ya, pero no sé, podríamos haber comprado algo.

- No, nada. Venga, aprovecha un rato que tengo yo a este elemento secuestrado para estar tranquila.


Yamato se había quedado apoyado en la encima, estando pendiente de que no se quemara nada mientras que unos y otros hablaban por el salón, todavía insistiendo con que podían ayudar con lo que fuera, recibiendo negativas por parte de los anfitriones.

- Hoy por la mañana tu nieta se entretuvo robándonos galletas – reclamó así la atención de Hiroaki cuando se acercó hacia él.

- ¿Ya puede?

- Sí, nos dijeron que sí. Le costaba morderlas, pero mojadas en leche no tuvo problema. Parece que nos ha salido a la madre en ese aspecto.

- Más le vale salir en alguno más. Yo con que se te parezca tanto físicamente me conformo, aunque tampoco habría tenido queja si tampoco…

El rubio arqueó una ceja, divertido, sin poder rebatirle nada o tan siquiera intentar parecer ofendido. Tenía toda la razón del mundo y estaba totalmente de acuerdo. Cuanto más pudiera parecerse Aiko a su madre, mejor, y, con lo poco que habían visto de ella, podría ser posible que sí que hubiera heredado su carácter.

- Sora la dejó por la mañana suelta en la cama para que viniera a despertarme y luego acabó desayunando galletas conmigo, así que yo creo que ha tenido un buen día.

- Es verdad, que vosotros dos hoy estáis de fecha importante – colocándose al lado de su hermano, Takeru se metió en la conversación.

- ¿Fecha importante?

- Venga, confiesa, que nos conocemos ya, ¿qué le has regalado?

- Eso no es asunto tuyo, cotilla – divertido, ignoró a su hermano para volver a mirar a su padre-. Nada, déjalo, que hoy es ese día del año en el que Takeru le da por perseguirnos a Sora y a mí para recordarnos que llevamos casi dos décadas juntos…

- Ah, es verdad, una de las mejores caras de merluzo con las que te he visto llegar por casa - se echó a reír de forma automática por la cara que puso el mayor de sus hijos-. Oye, además, cuando hay que darle la razón a tu hermano, hay que dársela. A Sora lo que hay que darle es un premio a la paciencia.

- No, si hoy no vamos a quedarnos ninguno sin puñales por lo que estoy viendo – se quedó observándolo-. Pero ten cuidado, no vaya a ser que tengamos que ir a buscar a mamá para empezar a sacarte los trapos sucios.

- Hijo, más trapos sucios míos de los que puedas saber tú a estas alturas de tu vida dudo que existan. Es más, posiblemente sepas más tú que ella…

Hablaba con total resignación. Aunque la situación con Natsuko hubiera cambiado drásticamente con el paso de los últimos años, sin duda había pasado muchos más años con Yamato viviendo el día a día como para decir aquello con total tranquilidad de que no se equivocaba.

- Desgraciadamente… Pero te puedo amenazar con ir yo a contárselos en ese caso y a ver qué nos dice ella luego.

- Que la dejes en paz, que bastante le tocó sufrirme en su época – se encogió de hombros, entretenido por la conversación, quedándose mirando hacia Takeru-. ¿Quieres dejar de poner caras? Tienes una edad ya ¿eh? No es un trauma.

- ¿Cómo que no?

- Pero si te pasaste media adolescencia dando la lata con que querías que volviéramos a…?

- Papá, cállate….

Yamato se echó a reír automáticamente, alejándose de ellos para poder ir a comprobar que la cena siguiera perfectamente, dándose cuenta en ese momento en que Sora volvía a llegar hasta dónde él.

- ¿Qué te pasa? – le preguntó curiosa.

- Nada... Nada que no supiéramos ya – le dijo aprovechando para poder darle un beso y cogerla así por sorpresa-, que mi hermano cada día se nos queda más tonto. Pero me vale para ponerme de mejor humor.

- … ¿Se ha quemado algo? – prefiriendo ignorar el tema y lo que pudiera sacar con su primera pregunta, confusa aún por el recibimiento que le había hecho habiendo más gente por allí, se centró en el más sano para su salud.

- No, no soy tan inútil. Créeme, en reírme de los dramas de esos dos mientras que intento mantener la cena a salvo tengo experiencia.

- ¿Más que en ser todo un importante astronauta?

- Es mi habilidad secreta – intentó aparentar seriedad al decir aquello-. ¿Tenemos algo más que hacer?

- No… porque la mesa ya la dejamos puesta antes. Ey, ¿te quieres sentar al lado de mi padre?

- ¿Eh? ¿Por qué?

- No muerde, creía que ya lo sabías.

- Ya, ya sé que no muerde. En esos temas es mejor que me preocupe de que la que no muerda sea otro miembro de la familia…

- ¿Ah si? Pues ten cuidado no me vaya a dar por ponerlo en práctica cuando menos te lo esperes… No me mires así, que la amenaza no va por ahí – intentó no reírse y concentrarse en la comida.

- Vosotros dos como si nos estuviéramos aquí todavía, ¿eh? – dijo Takeru, carraspeando antes de hablar mientras que Hiroaki se echaba a reír a su lado al ver cómo de repente la pareja parecía competir entre ellos a ver quién de los dos se ponía más rojo.


AnnaBolena04: eso es para que medite lo mal que lo estaba haciendo todo en su momento. Porque una vocecita en su cabeza seguro que le dice que de no haberse puesto tan especialito y cabezón, pues lo mismo esa escena la habría vivido ya muchas veces porque haría tiempo que tendría una cosita gateando detrás de él - en ese caso ya correteando más bien - y estaría, de verdad, celebrando muchos más años con su pelirroja. Pero bueno, venga, vamos a tenerle algo de piedad y que sus neuronas se queden en bucle en el fangirleo, que tampoco le viene mal.

Y ahora, mejor que se centren todos en esquivar los puñales que hay de todos los tipos, colores, direcciones y gravedades. No tiene pinta de que nadie se vaya a librar, salvo los nenes más peques, que esos son los más normales de todos los que se han ido a juntar me parece a mí. Que parece que si con Toshiko delante se calma la cosa. Esta vez no nos vale de medida de seguridad de ninguna de las maneras...

¡Besitos de tortuguita!

Guest Vecina: si es que daban lluvia, pero no me preguntes cómo, se nos ha colado el sol y hoy está igual que ayer, así que aprovecharé que ya he terminado de hacer cosas por la mañana... Que tú ya sabes cómo funciona el clima por aquí. Como se nuble o le dé de verdad por ponerse a llover no volvemos a ver el sol en un par de semanas mínimo. La resaca no era grave, era más bien cansancio y desvelo, así que sí, yo creo que más o menos sigo viva jajajaja

Ella le soltó a la niña por la cama y ya consiguió ella que se le muriese el pobre un par de veces. No tiene demasiada complicación... Pero bueno, para compensar los niveles de azúcar, aquí nos llega la reunión familiar, con puñales para todos. Que están todos en confianza y ahí da gusto. Pueden hacer colecta a ver quién acumula más de todos ellos y darle un premio o algo. También te digo, que por el momento hemos visto la sorpresa navideña de ella y su felicitación para el de diciembre. El señor rubio aún no se ha pronunciado al respecto cofcofcof

Bueno vecina, espero que tengas buena semana y que los señoritos de tu facultad tengan a bien trabajar un poco y darte una buena noticia, que casi les gusta tanto dar por el saquete como a los de la mía. Yo por el momento voy a ver si voy a que e dé el aire un poquito aunque sea dando un paseo por la orilla. ¡Bicos grandes vecina y salúdame a las tartarugas!