- Madre mía, para que cuando eráis pequeños todo el mundo pensara que vosotros dos ibais a acabar teniendo algo... Porque no os vieron a Yamato y a ti interactuar más de la cuenta – acabó diciendo Toshiko tras quedarse mirando hacia Taichi y su yerno.

- Eso les digo yo cada vez que tienen algún tipo de drama, que parecen un matrimonio que lleva cincuenta años casado ya – Hiroaki observó a la mujer y luego volvió a mirar hacia los otros dos.

- Pues lamento deciros que tampoco los habéis visto en todo su esplendor… Y no voy a decir nada más porque no tengo gana de aguantarlos con el drama lo que queda de noche.

Sora se echó a reír ligeramente por lo bajo después de haber hablado, alargando la mano para coger su copa y poner dar un trago. Cuando volvió a la posición en la que había estado hasta entonces, sintió la mano de Yamato posarse en su espalda, sacándole una ligera sonrisa.

- No hace falta que te alíes con tu madre para meterte conmigo… Y menos con mi padre, que ese no necesita ayuda de nadie para lanzarme puñales – le dijo acercándose hacia ella.

- ¿Seguro? – giró la cabeza para observarlo al hablar-. Además, no nos metemos contigo. Solo hablamos de la sana relación matrimonial que tenéis vosotros dos. Koemi y yo no nos ponemos celosas… Yo de hecho ya vivo con ello asumido desde hace bastante.

- Qué graciosa… - alargó la mano para poder pincharla con el dedo ligeramente entre las costillas consiguiendo así que diera un ligero respingo sobre la silla.

- Estate quieto… - protestó por lo bajo, buscando darle un manotazo para que la dejara.

- Míralos, si es que estos dos cuando se quedan solos deben de ser la cosa más pegajosa del mundo… Y eso que ya no les vale la excusa de estar recién casados – volvió a hablar Hiroaki.

- ¿Quieres hacer el favor de dejarlos en paz? Que si otros hubieran sido más listos en su momento igual les hubiera ido mejor…

Natusko intentó sonar seria tras haber hablado, no pudiendo conseguirlo al girarse Hiroaki hacia ella con la expresión correspondiente al ataque tan directo que acababa de recibir, provocando que la mujer se echara a reír sin molestar en disimular, no tardando en unírsele el mayor de sus dos hijos.

- Te lo has buscado tú solo, papá – le dijo Yamato.

- Yo no te voy a defender, que luego seguro que acaba habiendo también para mí y no creo yo que mi hija se ponga a protegerme – Haruhiko se quedó mirando hacia ellos mientras que negaba con la cabeza.


Takeru había salido a la terraza, a pesar del frío, aprovechando para asomarse desde allí y ver las vistas de esa zona de la ciudad con las luces desde arriba. Sin duda era una imagen digna de pasar un poco de frío y cuando la puerta se abrió tras él ni siquiera se dio cuenta de que alguien se acercaba hasta colocarse a su lado.

- ¿Qué haces aquí? – le preguntó Sora, reclamando así su atención.

- Ver el panorama – giró la cabeza hacia ella-. Me estaba acordando antes de la vez que pasamos tú y yo estas fechas juntos.

Arqueó una ceja, confusa, necesitando unos segundos antes de caer en la cuenta de lo que le estaba hablando. Habían pasado ya muchos años desde entonces, pero sí que se acordaba. Y, daba gracias de habérselo encontrado entonces porque les había pillado a los dos demasiado lejos de casa.

- ¿Te refieres a la vez que intentaste secuestrarme para que fuera contigo y tus abuelos a pasar la noche? Ja… Ni hablar, que a saber qué le habrías contado tú a Michel ya de aquella…

- Pues la verdad. Que mi hermano era tonto de remate – se encogió de hombros-. No me hacía nada de gracia que fueras a pasar las fechas sola en París.

- Bueno, pero no las pasé sola, ya lo sabes…

- Ya, pero por bien que nos caiga Andrew ahora a los que lo conocemos… Mira, a mí tenía que demostrarme mejor que no estaba interesado en nada más contigo.

- Y dale… Vaya dos. Cualquier diría que precisamente sois vosotros los que tenéis familia fuera… - se rio mientras que negaba con la cabeza, cerrándose mejor la chaqueta que había cogido antes de salir, la cual le quedaba grande puesto que al hacerlo sin mirar se había llevado la de Yamato sin darse cuenta-. Por cierto… No sé si puedo saberlo o no, espero que sí… Pero enhorabuena.

- ¿Qué? ¿Por qué? -la miró confuso.

- ¿Cómo que por qué? No lo sé, algo habrás conseguido últimamente por el que se te tenga que dar la enhorabuena…

- Te lo ha contado por fin. Ya pensaba que tenía un hermano tonto que no se iba a ir de la lengua contigo… - se giró del todo para quedarse mirándola directamente-. ¿Qué te ha dicho?

- Nada, lo que tú le has dicho a él, que van a publicarte lo que sea que has estado escribiendo sin que nadie se enterara. Y me sirve para alegrarme mucho por ti – amplió su sonrisa-. Enhorabuena, cuñadito… Te lo has ganado.

Se encogió de hombros, pudiendo notar ella como se le habían subido ligeramente los colores con sus palabras y el tema. Acabó por acercarse hasta él para abrazarlo, quedándose así unos segundos cuando sintió como le devolvía el gesto.

- ¿No me vas a decir de qué es? – le dijo aun sin apartarse del todo.

- No se lo he dicho a nadie todavía – habló pensativo-. Bueno, Hikari me lo sonsacó hace no demasiado…

- ¿No se lo habías dicho a ella? – dio un paso hacia atrás para poder mirarlo.

- No, quería que fuera una sorpresa. Y me ha costado lo mío… Pero bueno – la observó, ladeando ligeramente la cabeza-, supongo que tarde o temprano va a salir a la luz. Además, es de tu interés…

- Claro que es de mi interés, lo has escrito tú tonto.

- No lo decía por eso – se echó a reír por lo bajo, no dejándola alejarse del todo, dejando su brazo en torno a sus hombros debido al frío-. He cambiado los nombres para evitar que nadie pueda molestaros…

- ¿Eh? – giró la cabeza-. ¿Qué nombres?

- He estado escribiendo la historia de todo lo que nos pasó cuando teníamos once años… - bajó la vista hacia ella-. Me ha llevado mucho tiempo hacerme con toda la información, me faltaban demasiadas partes. Tengo muchísimas libretas apiladas en casa con todo lo que no sabía… Incluso he incluido lo que de años más tarde cuando Miyako, Iori, Daisuke y Ken…

Sora abrió los ojos de par en par, observándolo sorprendida. Sin duda tenía todo el sentido del mundo que después de todo lo que habían pasado, dedicándose él como se dedicaba a la escritura, podría ser el perfecto tema. Pero tampoco había pensado en ello, ni tenido en cuenta que él pudiera hacerlo.

- Tranquila, antes de que mi hermano venga a asesinarme para cumplir por fin su amenaza de convertirme en hijo único me he limitado a la parte más… "fantástica".

- ¿Has escrito la historia de todo lo que ocurrió?

- Creo que no me he dejado nada importante… - la miró de nuevo, dudando-. ¿Qué te parece?

- Que quiero leer eso…

- Sora, ya te he dicho que no hay nada comprometedor…

- No, tonto, ¡quiero leerlo! No me puedo creer que hayas estado haciendo eso a escondidas de todos. ¿Cómo te las has arreglado para enterarte de todo?

- ¿Con la de puñales que vuelan? Tengo un hermano tonto y un cuñado igual de tonto… Se les da bastante bien pasarse las horas jugando a ver quién se mete más con el otro con trapos sucios del pasado. Lo demás ha sido simplemente saber escuchar cuando tocaba. No me atrevía a preguntar directamente porque no quería que nadie supiera nada hasta que estuviera acabado. Es lo bueno de "estar de niñero" de continuo, que nadie estaba pendiente de ello.

- No me lo puedo creer… Y te lo van a publicar… ¡Te lo van a publicar!

Takeru sonrió ante la reacción de su cuñada. Era un tema demasiado delicado y por ello había escrito sobre todo lo que había pasado de tal forma que la verdadera identidad de ellos quedara lo más fuera posible de toda referencia. No quería meterlos en problemas o que nadie pudiera molestar a ninguno de sus amigos y familiares. Habían sido demasiadas cosas y todo había cambiado demasiado como para que nadie pudiera atreverse a sacar cualquier conclusión a esas alturas.

- En realidad… Sí que lo sabía alguien más – explicó finalmente-. Pero creo que es bastante evidente. Mi hermano tuvo sus problemas con el otro gracioso, pero… Eso era diferente. A Ken se lo conté.

- ¿A Ken? – alzó la cabeza para mirarlo más directamente.

- Creo que se merecía que le pidiera permiso – se encogió de hombros-. Era lo justo, si me llega a decir que no hubiera dejado las cosas en dónde acabaron cuando nos despedimos de los digimon la primera vez. Bastante mal lo pasó con todo aquello como para no tener en cuenta su opinión.

Entendiendo a lo que se refería, acabó por sonreír. Sin duda era algo necesario y era propio de Takeru haberse dado cuenta de un detalle de ese tipo.

- Si él no te puso pega alguna yo creo que estás libre de que tu hermano te linche. Además, le tocaría quedarse más con Reiji y Dai y no creo yo que tenga gana de hacerte de sustituto a todas horas.

- Lo he tenido en cuenta, tengo a Hikari avisada…

- Ah bueno, entonces seguro que te tiene buscado un sustituto…

- Sí, algo de eso dijo – echándose a reír giró la cabeza hacia el interior, viendo como se acercaba su madre hacia donde ellos estaban-. Ya vamos, mamá…

- ¿Ya me estás aburriendo a la pobre Sora?

- Más o menos… - contestó la pelirroja riéndose antes de alejarse de él para poder volver a entrar-. Anda, vamos antes de que alguien apuñale demasiado a otro alguien y nos lo perdamos.

Frotándose los brazos volvió a entrar en la sala,esperando no tardar demasiado en volver a entrar en calor, no quitándose todavía la chaqueta de encima.

- ¿No te queda un poco grande eso? -le preguntó divertido Taichi al verla llegar hasta donde él, habiéndose quedado sentado en el sofá con Reiji encima, Dai a un lado y Daigo al otro, los cuales se habían dormido.

- Puede… Te veo bien acompañado.

- Se han quedado quietecitos, cualquiera es el valiente que se mueve. ¿Qué estabas haciendo fuera confraternizando con el enemigo?

- Nada, conspirábamos en tu contra. Solo te falta que te traiga a Aiko para que se te duerma ella también encima. Estás para…

- No, no digas que estoy para foto porque ya ha estado mi hermana persiguiéndome. Ya tiene varias, así que puedes decirle que te las pase luego.

- Lo haré, sin duda – sonrió.

- ¿Ya has estado robándome ropa otra vez? – la voz de Yamato reclamó la atención de ambos-. Mira, los niños han conseguido que Taichi se quede quieto…

- Estaba fuera con Takeru y como andas dejando todo por las esquinas lo tenía más a mano…

- Eh, yo no dejé esa chaqueta ahí. ¿Tengo que recordarte quién me la robó a media tarde porque le había entrado el frío? – se colocó tras ella, posando así una mano en torno a su cintura.

- Oye, por favor, que me vais a saturar los niveles de azúcar… - Taichi levantó la vista hacia ellos-. ¿Os he dicho alguna vez lo mucho que me alegro de que seáis un par de pegajosos?

- Alguna que otra vez – la pelirroja sonrió a su amigo-. Podemos ponernos más pegajosos si quieres – le contesto antes de reclinarse hacia atrás para poder usar a Yamato como apoyo.

- Ten cuidado, no te le acerques tanto que están tus padres cerca y puedes quedarte viuda como le dé la paranoia…

- ¿Dónde comes mañana Taichi? Porque algo estaba diciendo Koemi de sus padres de visita para ir a ver a Daigo… - Yamato sonrió de medio lado antes de cerrar mejor el brazo con el que había rodeado a Sora antes.

- Yo no te pienso acoger, aunque igual si lo negocias con Aiko… - se echó a reír por la cara que se le había quedado a su amigo.


AnnaBolena04: y los puñales siguen volando en todas las direcciones... A la vez que se descubre cómo es que Takeru consiguió publicar la historia de lo que había pasado con sus amigos y seguir vivo en el epílogo. A pesar de lo delatador que pueda ser que vayan con sus compañeros digimon con ellos, el cambio de nombre y no verlos a todos juntos en pack - si no ha cambiado alguna descripción para evitarse más amenazas de la serias - les da algo de anonimato. Y a él de garantía de vida... A ver lo que le dura al angelito.

Es probable que hayan estado dejando las cosas que se puedan romper con facilidad lejos de los nenes del mal y de Taichi, puede que haya sido su entretenimiento, no te lo voy a negar. Pero bueno, ya que están, para la siguiente Navidad, si es que han encontrado ya su casa pueden buscar un árbol nuevo, con adornos más bonitos y entonces sí que podrá ayudarlos Aiko porque ya tendrá algo más de conciencia sobre lo que pasa a su alrededor. Mientras tanto ella duerme cual angelito mientras que los nenes de la treintena se tiran puñales entre ellos.

¡Besitos de tortuguita!

Guest Vecina: hoy ha hecho algo más de fresquete, así que hoy no se ha podido aprovechar la playa. Que bueno, también te voy a decir, casi que mejor, porque mi modo cangrejo radiactivo no estaría muy de acuerdo con que me vuelva a dar el sol hasta que se estabilice la cosa. Si es que es absurdo lo quemada que estoy. Es la venganza de Yamato por las quemaduras que se debió de pegar en Grecia, es la única explicación que se me ocurre. ¿Nada aún? Si es que son una panda de indecentes, que no hay cosa peor que estar comiéndose la cabeza a la espera de algo.

Pues si te gustaban los puñales, ya puedes ver por aquí como siguen lloviendo para todos y en todas direcciones. Si es que se libran los nenes porque están durmiendo cual angelitos encima del tío que han pillado más a mano y Aiko porque está en su habitación. Todos los demás están en plena competición a ver quien se lleva el puñal más gordo. Seguramente al final de la noche se proclame el ganador.

Mañana nos dan tormentas, pero tengo el día ocupadillo igualmente, si es que al final no dejan a una descansar. Llevo unos días de vacaciones y en vez de quitar el despertador he tenido que adelantarlo para que me dé tiempo a todo. A ese nivel de cosas acumuladas para hacer ando... Al menos estoy teniendo algo más de tiempo para escribir, que el vicio ya sabes que es importante.

Un bico grandote vecina.

PD: tranquila, que eso sí que está escrito jejeje