- Me dijo Sora que la ayudaste a conspirar en mi contra con el viaje de hace unos días – tomó asiento al lado de Taichi, apartando con cuidado a Dai para dejarlo encima suyo y que siquiera durmiendo.

- Sí, me amenazó para que la ayudara. Pero bueno, acepto como pago los dulces típicos que me trajo, tú no te preocupes.

- ¿Te trajo? Os trajimos los dos a Koemi y a ti…

- No, Sora me trajo a mí algo, como mucho a Koemi también. A Daigo le compraste tú las cosas… Que se han chivado – sonrió, divertido mientras que se quedaba mirando hacia él.

- Bueno, ¿y qué? Va siendo hora de que aceptes quién es mi nuevo Yagami favorito.

- Ya le diré yo que tiene que ir a rondar a Aiko verás que rápido se te pasa…

- ¿Qué manía te ha dado? Deja a la pobre niña en paz. Ya tendrá tiempo ella para darse cabezazos por los zoquetes que tiene que aguantar.

- Pues como la pobre de su madre, que bastante nos tiene aguantado a los dos desde quién sabe cuando.

- Ya, muy mal tenía que estar todo lo demás para que siga soportándonos – asintió a las palabras de Taichi, acabando por reírse, escuchando como se le unía él también.

El castaño bajó la mirada hacia los niños que estaban totalmente dormidos, ajenos a lo que pasa a su alrededor, dejando que su vista quedase fija en Daigo unos segundos, acabando por sonreír.

- Creo que ya va siendo hora de que nos vayamos a casa nosotros. Tengo que meter a cierto elemento en la cama y como se me despierte va a ser cosa de horas…

- Eso mismo venía a decirte – posando la mano en el hombro de Taichi, Koemi reclamó su atención-. Además, mañana seguro que va a estar hiperactivo todo el día con los regalos…

- Es verdad, y tus padres no creo que vayan a dejarme mucha tregua – levantó la vista hacia ella para luego volver a mirar hacia Reiji-. Toma, ten cuidado de que no se despierte.

Yamato alargó los brazos para coger a su otro sobrino, intentando no despertar al otro, dejando así que Taichi se pudiera poner en pie con Daigo. Se quedó observándolo, entretenido, dándose cuenta de que Koemi se quedaba a su lado para poder coger ella al niño.

- Voy a despedirme de Sora, ¿dónde se ha metido?

- Se había despertado Aiko y ha ido a ver si conseguía que se durmiera otra vez.

- ¿Estaba despierta la niña y no me has dicho ni media palabra? Traidor… Vengo ahora, voy a despedirme de ellas.

- Aquí te esperamos, aunque algo quería decirte tu hermana así que no tardes media vida.

- Ya, ya…

Giró, caminando en dirección hacia la habitación de la pequeña, asomando primero la cabeza para comprobar que no molestaba, viendo a Sora con la niña en brazos todavía mientras que ella alargaba sus manos intentando coger el pelo de su madre.

- ¿Ya está demostrando que es una buena Ishida y dando la lata? – reclamó la atención de ambas, acercándose hacia ellas.

- Pobrecita, si es que con tanto ruido se ha despertado… - se giró hacia él, caminando a su vez para quedarse a su lado-. ¿Quieres intentarlo tú?

- No, venía a despedirme. Daigo se nos ha quedado dormido y ya es hora de echarlo a él también. Tienes a Yamato en el sofá con sus dos sobrinos durmiendo encima también. Ten cuidado no se babe encima él solo del todo…

- Podría ser bastante viable – sonrió-. Mira Aiko, han venido a despedirte de ti – levantó ligeramente a la pequeña para que él pudiera verla-. ¿No te habrás despertado solo para verlo? No tienes que copiar todas las ideas de tu padre, ¿eh?

- Más le vale que no, porque sino esta niña nos va a dar demasiados dolores de cabeza – posó la mano en la cabeza de la pequeña, dándose así una ligera caricia, sin poder a retirar la mano dándose cuenta de que lo había sujetado con las de ella-. ¿Esto cuenta como secuestro?

- Total y absolutamente – sonriendo ante el gesto de la niña, acabó por estirar para alcanzar así la mejilla de su amigo y poder darle un beso a modo de despedida-. Feliz Navidad.

- Eso recuérdamelo mañana por la mañana cuando lleguen mis suegros a casa – sonrió, bajando la vista hacia ella, posando su mano en su cintura para acercarla en un intento de abrazo teniendo cuidado con Aiko.

- No será para tanto, quejica… - divertida, miró a la pequeña-. ¿Dejamos que se vaya Taichi? Tiene que ir a meter a Daigo en la cama… Venga, chiquitina, suéltalo.

- Te llamo mañana – sonrió a la pelirroja, dejando ir finalmente a la pequeña para poder salir de la habitación.

Sora no tardó en salir también, habiendo conseguido que Aiko se quedara dormida encontrándose con que ya solo quedaban sus padres y los de Yamato, los cuales estaban con la chaqueta en la mano.

- ¿Ya os vais? – preguntó, llegando hasta dónde estaban.

- ¿Se ha dormido ya mi nieta? – preguntó Haruhiko.

- Sí papá, al final se me ha quedado dormida… La he tenido que dejar con los digimon echados con ella. Creo que tenía mimos… - dejó que se dibujase una sonrisa en su rostro al hablar de su hija.

- El año que viene que podamos traerle regalos y se entere ya más de lo que está pasando ya verás como voy a tener que traer a tu padre con un babero, cariño – Toshiko se acercó para despedirse de su hija con un beso en la mejilla, quedándose desde ahí mirando a Yamato-. No se os ocurra quedaros recogiendo las cosas hasta tarde… Si se te pone pesada la mandas a dormir a ella también, ¿eh?

- Lo tendré en cuenta – riéndose por lo bajo, asintió a Toshiko-. ¿Y vosotros dos? ¿Dónde vais?

- Pues… voy a acompañar a tu madre a casa – contestó Hiroaki.

- ¿Vas a acompañarla? ¿Sí? ¿Y más a volver a la tuya luego? – bajó el tono ligeramente para intentar que su madre no llegara a escuchar aquello, alejándose del alcance de él antes de que pudiera llegar a darle una colleja-. Tened cuidado que ya sabéis que hay mucho tráfico hoy – llegó a colocarse al lado de Sora.

- Deja de hacer méritos para que tu padre te desherede que algo tiene que quedar para Aiko – habiendo escuchado la frase de su yerno, el profesor se acabó riendo por lo bajo, ayudando a Toshiko a ponerse el abrigo antes de avanzar también hasta su hija para despedirse de ella-. Yamato – asintió con la cabeza volviendo al lado de su esposa-. ¿Nos vamos?

- Sí, que estos dos deben de querer descansar de una vez, que ya es hora…

- ¿Estos dos? ¿Estando celebrando que el zoquete de Yamato tuvo la suerte de que Sora le desatura la neurona hace tanto tiempo? Yo no digo nada, pero mejor irse antes de que alguien se muera del subidón de azúcar – se acercó hasta Nastusko, quien se había quedado algo más rezagada al haber estado despidiéndose en el pasillo.

- No lo sé, pero mira, si me quieren dar otro nieto igual de simpático que Aiko yo firmo lo que ellos quieran.

- ¡Papá! – poniéndose completamente roja, Sora se quedó mirando hacia su padre mientras que los demás se reían-. Venga, fuera. Vete a hacer algo útil y lleva a mamá a casa.

- Ahora me echa… Pero yo digo que no vendrían mal más nietos ahora que estoy de continuo en Tokio…

- No… si vaya tres – negando con la cabeza, Natsuko se acercó finalmente a despedirse de ellos-. Gracias por invitarme.

- ¿Cómo no te íbamos a invitar, mamá? Y tampoco es que necesites mucha invitación para venir por aquí, ya lo sabes…

- Lo sé – sonrió ligeramente volviendo a mirar hacia Sora-. Buenas noches.

- Buenas noches cariño – le dijo Toshiko a Sora-. Pero mira, cuando tengo que darle la razón a tu padre… Esta vez que se te parezca un poco anda, aunque sea en el color del pelo…

- ¡Mamá! ¿Qué os ha dado? – todavía más roja de lo que se había quedado por el comentario de su padre, Sora cruzó los brazos sobre el pecho-. ¡Deja de reírte!

Casi del mismo color que su pelo por los comentarios de sus padres con sus suegros delante, Sora terminó por cerrar la puerta de casa, girándose para observar a Yamato, quien estaba con la cara que solía poner en situaciones así.

- Son peor que adolescentes…

- Mi padre está en plena adolescencia, déjalo – negó con la cabeza antes de esperar a que se acercara hacia ella-. Pero la que me preocupa es tu madre.

- Mi madre lo hace por fastidiar, no le hagas caso…

Yamato asintió, yendo tras ella a medida que se acercó hasta la cocina para dejar algunas cosas apiladas en el fregadero. Tras las palabras de su suegra, se había quedado pensativo, observando incluso a Sora sin atreverse a decir nada hasta un rato más tarde.

- ¿Qué? – le preguntó Sora cuando se dio cuenta de que la estaba observando.

- Pues… estaba pensando – se llevó la mano al cabello, empezando a revolverlo, sacándole así una sonrisa.

- Eres demasiado evidente – posó el vaso que tenía entre las manos para colocarse frente a él, posando las manos en su cintura-. ¿Qué te está pasando por esa cabecita?

- ¿Tú quieres tener más niños? – preguntó bajando la vista hacia ella, observándola.

Sora arqueó una ceja, sorprendida, quedándose mirando hacia Yamato sin haber visto venir aquella pregunta de ninguna de las maneras.

- No es algo de lo que hayamos hablado, y no sé, con lo que ha dicho tu madre… - se encogió levemente de hombros.

- ¿Te ha gustado la idea de tener una cosita pequeñita con mi color de pelo por casa? – relajó el gesto, sonriendo-. Claro que me gustaría, ya sabes que me gustan los niños. Pero… el embarazo de Aiko fue delicado.

- ¿Delicado? Pasaste un embarazo de perros. Los tres primeros meses estuviste fatal y luego las complicaciones que tuviste… No, no fue delicado. Fue peligroso, si hasta hace bien poco no habías empezado a recuperarte…

- Bueno, llámalo como quieras. Pero la cuestión es que sí, me encantaría que Aiko no fuera hija única, pero, por el momento, prefiero no pensar en ello.

Asintió a las palabras de ella, dándose cuenta de que al no volver a hablar se había quedado esperando su respuesta.

- A mí también me gustaría, pero, siendo sincero, te prefiero bien y tranquila a mi lado – los días que la había visto dormitando en la cama o en el sofá, pálida, cansada y sin poder hacer vida normal porque sin más no tenía fuerzas para ello era algo que no tenía demasiada gana de volver a ver. Fuera por lo que fuera.

- Pues ya está, fin del problema… Ya volveremos a hablar de esto más adelante, ahora quiero terminar de recoger…

- No, déjate de recoger – fue ahora él quien cerró los brazos en torno a ella-. Ya lo haremos mañana. Es tarde, Sora… Deja eso.

Teniendo que darle la razón, asintió, dando por terminada su tarea de recoger, acercándose hacia el interruptor para apagar la luz de la cocina y del salón y poder ir tras él. No contaba con que las palabras de su madre fueran a provocar aquella conversación, pero era mejor dejar las cosas completamente claras desde el principio. Era algo muy importante y no quería malentendidos.

Sin duda había sido una buena noche. Le había faltado gente pero no se podía quejar.

- Oye, ¿sabes que le he sonsacado a tu hermano el tema del libro que ha escrito?

- ¿Ah sí? – giró la cabeza hacia ella, sorprendido.

- Sí, pero… Creo que me voy a tener que pensar si te lo cuento o no. Ya lo veremos. Por el momento es información privilegiada - sonrió, divertida.

- ¿Voy a tener que sonsacártelo?

- No, pero mañana te lo cuento que no tengo gana de que te me pongas a montar el drama ahora..

Empezó a subir los escalones hacia la habitación, no tardando en escuchar los pasos de Yamato siguiéndola.


AnnaBolena04: en el fondo, cuando quiere, sabe tener buenas ideas. Si quiere seguir vivo, es lo que tenía que hacer. Cambiar los nombres y incluso algún que otro detalle más, porque es más que probable que según se entere su hermano acabara saliendo corriendo detrás de él nada mas enterarse. Es un tema que, aunque sin duda es digno de contar, puede provocar que lo quieran linchar muy fácilmente, especialmente, como bien dices tú, el matrimonio jajajaja Los demás son más pacíficos, incluso la versión en miniatura de Taichi, Daisuke, que es la cosa más tranquila del mundo jajajaja

Y los puñales gordos parece ser que ya han sido asignados. Los abuelos pidiendo más nietos y consiguiendo que no sepan ya en dónde meterse... Acabando, sin querer, por provocar que la conversación entre ambos sobre cierto pelirrojito tuviera lugar. No creo que hayan dicho algo que no supiéramos, a los dos se les cae la baba con los nenes, así que ellos estarían encantados de tener más. Era lógico que abordasen el tema en cualquier momento, pero, sin duda, como ellos dicen, no es el momento apropiado para ello.

¡Un besito de tortuguita!

Guest Vecina: jajaja, ¿cómo iba yo a dejar sin hacer esta cena? Si es que los puñales son demasiado maravillosos y hay frentes por todas partes por los que lanzarlos. No se libra nadie, y son a matar todos ellos. Me reí mucho escribiendo esta parte El problema me vino luego, con el tema regalos navideños, que no tenía gana de ponerme a pensar más de lo que ya había pensado. Aiko es un bebé todavía, no creo que haga más que hacer ruiditos supultada entre un montón de regalos de todo el mundo a cada cual más adorable, eso nos lo podemos imaginar.

Lo sé, yo me di cuenta cuando estaba escribiendo el capítulo. Fue una conclusión a la que llegué justo en el momento en el que estaba escribiendo lo de los nombres y todo eso. Aunque Yamato también tuvo lo suyo, no es nada en comparación con lo de Ken. Si Takeru no le pide permiso era para dejarlo una semana durmiendo en calabozo por tocanarices, y el minirubio es algo más espabilado para esas cosas. La historia que tiene entre manos es suficientemente gorda como para querer jugársela a que hagan cola para lincharlo todos los demás. Le ha dado la cabeza para protegerlos lo máximo posible. Casi segura que ha cambiado hasta las descripciones más evidentes.

Posiblemente Sora estuviera en una época en la que cuantas menos cosas le recordasen la existencia de cierto rubio... mejor. De manera que dejarse secuestrar por su versión en miniatura, el cual estaría acompañado por el abuelo de los susodichos, eso si no aparecía de repente Natsuko por allí, no sería la mejor de las ideas. Ella mejor con el pobrecito Andrew que él solo estaba siendo majo... Pobrecito él.

¿No te han dicho nada aún de la nota? Vaya tropa... De verdad que son unos asquerosos sabiendo lo mal que lo pasaba la gente esperando por estas cosas. En fin vecina, voy a ver si me rebozo - cual croqueta - en after sun porque ya he llegado a la fase de los picores y parece que tengo pulgas a pesar de que yo intento no rascarme... Ánimo con el TFG y la espera, ¡un bico grandote!