Sora dobló las cosas encima de la silla, sin demasiada intención de ponerse a colocar nada. Al día siguiente no pensaba hacer nada, ya tendría tiempo de dejar todo a su gusto. Se giró, echando un vistazo en redondo a la habitación antes de sentir como la luz del baño se apagaba por fin y volvía a estar acompañada.

- Tenemos que comprar jabón de manos – comentó totalmente distraído mientras que salía.

- Hay en el cajón de siempre, Yamato…

- ¿Ah si? Si acabo de mirar y no he visto nada – se encogió de hombros, acercándose hasta la ventana, totalmente distraído para colocar bien las cortinas y que la luz no les molestase.

- Será que es algo demasiado insignificante para tus conocimientos de astronauta – divertida, se rio ligeramente por lo bajo antes de caminar hacia él.

No esperó a que se girase, escuchándolo murmurar algo por lo bajo que no llegó a entender, consiguiendo que se riera más. Se acercó a él, rodeando su cintura con los brazos desde la espalda, dejando su frente apoyada sobre él.

- Sí, sí, ahora ven a rondarme…

- No lo hago con intenciones de peloteo. Me reafirmo en mis acusaciones de astronauta altamente calificado… - afianzó más sus brazos en torno a él.

- Bueno, es lo que soy – sonrió, posando sus manos encima de las de ella-. ¿Qué te ha parecido la cena?

- Que tenemos que repetirlo más veces… Eso y que me muero de ganas para que nuestra pequeña sea algo más grande para enterarse de lo que pasa a su alrededor.

- Eso no suena nada mal, no.

- No, nada mal – sonrió, dejando un beso sobre la camiseta del pijama.

Cerró los ojos ante el gesto de ella, quedándose en la misma posición unos segundos, disfrutando del momento. Quién le iba a decir a él tantos años atrás que en esa misma fecha iba a estar en esa situación precisamente con Sora. Volviendo a abrirlos, sintió como ella arrastraba las manos para librarse de las suyas, haciéndole el gesto para que se girase y poder enfocarlo.

- Aunque volviendo al tema de la cena… Tenía gana de que nos dejaran solos ya – le dijo levantando la vista hacia él.

- ¿Y se puede saber por qué? – intentando no sonreír tan rápidamente al intuir sus intenciones, arrastró los brazos hasta rodear la cintura de su esposa de forma lenta.

- Porque ya te he compartido con Aiko por la mañana y no me apetece tener que hacerlo más – subió sus manos hasta dejarlas enlazadas tras su cuello, tomándose su tiempo.

- ¿Y tienes algún plan ahora que te has puesto en modo egoísta con mi persona?

- Alguno que otro – se puso de puntillas, intentando alcanzarlo.

Le costó conseguirlo, haciéndose Yamato el interesante al alzar ligeramente la barbilla solo para acabar cediendo y dejándose besar. Cerró los ojos, simplemente concentrándose en las sensaciones que el contacto entre ambos le producía. No necesitaba más que aquello para sentir como se le erizaba la piel, provocándole una sonrisa antes de separarse de él, quedándose a escasos centímetros.

- Mañana no tienes que trabajar, ¿verdad?

- ¿Por qué? ¿Tienes alguna intención de provocar que mañana no sea capaz de madrugar?

- Podría ser – como solía hacer en muchas ocasiones, coló una de sus piernas, lentamente entre las de él, recordando así la separación entre ambos algo más, tanteándolo.

- ¿Y pretendes que te haga caso después de haberte estado metiendo conmigo?

Dejó que sus brazos perdieran altura, posando las manos en la cadera de su esposa, sujetándola con firmeza contra él. A esa hora del día estaba algo cansado ya, pero la oferta que le estaba haciendo era demasiado interesante y él tampoco tenía intenciones de irse a dormir demasiado pronto. Se inclinó ligeramente hacia ella para poder rozar muy levemente su piel del cuello con la nariz, ascendiendo hasta el oído.

- Tienes suerte de que por muy mal que me trates sea tan bobo de estar todavía más enamorado – susurró antes de escuchar la leve risita que se le escapaba a ella ante sus palabras.

La empujó con suavidad haciéndola caminar de espaldas para poder llegar así hacia la cama. Era la mejor forma de acabar aquel día tan importante para ambos, de una forma en la que cuando casi le había dado un infarto cuando se la había encontrado antes del concierto jamás habría podido imaginar. Su cabeza no le daba todavía tener esas ideas, y tampoco estaba demasiado seguro de ser capaz de tener tanta imaginación.

Al contrario que había hecho en muchas ocasiones, no la empujó para que cayera de espaldas, sino que la soltó para que pudiera ser ella la que se acomodara primero, uniéndosele y quedando a su lado tendido, sin estar encima de ella, quedándose observándola.

- ¿Qué? – le murmuró, llevando la mano a su cabello, jugando con él y echándoselo hacia atrás lentamente.

- Nada, pensaba en los infartos que podrían darle a cierto idiota hace unos cuantos años de ser capaz de imaginarse esta situación – entrecerró los ojos, disfrutando del contacto.

- No, no se la habría imaginado. Y de haber llegado a tener tal idea habría estado sin hablarme un mes o dos, y eso, en la situación en la que estábamos quizás no hubiera sido la mejor de las ideas – sonó como si bromeara, pero ambos sabían que era totalmente cierto.

Intentó no reírse, centrándose en lo que se traía entre manos, volviendo a acercarse a ella para dejar un pequeño beso en su cuello, notando como se le cortaba la respiración a la pelirroja. Entretenido por su reacción, repitió el gesto, empezando a tomarse la situación más en serio, recorriendo su piel así con los labios. Notó cómo los dedos de ella volvían a buscar su cabello, empezando a jugar con él mientras que se dejaba hacer.

Cuando volvió a enfocarla, descubrió que estaba con los ojos fijos en él, acercándose para poder besar sus labios con dedicación. No quería dejarse llevar demasiado rápido como solía pasar en muchas ocasiones, le apetecía saborear cada momento con ella de esa noche. Metió su mano por debajo de su pijama, acariciando así la suave piel de si cintura, acabando por hacerle cosquillas con sus dedos como solía hacer con la pequeña.

La risa de la pelirroja hizo que él también sonriera, apartándose lo justo para poder quitarse su camiseta, volviendo a quedar a su lado. Sintió como las manos de la pelirroja iban directas a su cuerpo, acariciando así la piel descubierta, llevando sus dedos hacia su espalda. Tiró de él para reclamar de nuevo su atención, esperando encontrar de nuevo un beso.

Aprovechó la cercanía y que tenía bastante libertad de movimiento para recorrer con sus dedos los costados de él, avanzando hacia la espalda arrastrando sus uñas de forma ligera, sin querer hacerle daño, a medida que movía las manos sobre él. Sonrió aún sin separarse del beso cuando notó cómo se erizaba la piel ante ese contacto. Mantuvo la sonrisa cuando se separó de él, viendo cómo se la devolvía antes de dejarla tomar el control de la situación, dejándose caer hacia atrás y que ella se pudiera mover si quería.

No tardó en hacerlo, incorporándose para poder quedar sentada sobre él, posando sus manos en su abdomen mientras que se ajustaba del todo a la situación, esperando unos segundos antes de enfocarlo de frente. Posiblemente en otra situación hubiera aprovechado para hacer algún tipo de comentario pero no fue así, esperando a tener su atención antes de librarse dela parte de arriba del pijama, dejándola caer a uno de los laterales.

- ¿Cómo puede ser que todavía te pongas roja? – murmuró divertido al notarlo.

- ¿Algún problema con eso? – notando como el calor subía más fuertemente a su cara tras su comentario, intentó lanzarle una mirada desdeñosa-. Además, fue a hablar el más apropiado…

Riéndose, se incorporó para quedarse sentado frente a ella.

- Ninguno en absoluto – levantó la mano para darle un ligero toque en la nariz con un dedo, aprovechando la posición para arrastrarla así hacia el cuello de forma muy lenta atento a cómo se mordía el labio a medida que avanzaba-. Al contrario – se inclinó ligeramente para poder hablarse de esa forma al oído-, me encanta.

Se valió de la distracción con sus palabras para bajar su mano del todo por el cuello de ella, deslizándola hacia su pecho provocando que un suspiro escapara entre sus labios, notando como se arqueaba hacia atrás para dejarle mejor acceso. Divertido, se centró en sus movimientos, aún manteniendo el cuidado que llevaba teniendo desde que sabía que podía llegar a molestarla, pero dándoles algo más de intensidad, analizando sus expresiones.

La pelirroja se dio cuenta de ello, sonriéndole y llevando su mano hacia su barbilla para atraerlo hacia ella.

- No me haces daño – le murmuró-. No hace falta que tengas tanto cuidado.

Levantó la vista cuando la escuchó hablar, sonriéndole a modo de respuesta antes de acercarse a darle un corto beso.

- Ya lo sé – acabó por cambiar de lugar sus manos, posándolas en su cintura para poder pegársela, eliminando del todo la distancia entre ambos-. ¿No me puede apetecer tener cuidado contigo?

Sonrió a modo de respuesta antes de hacer por revolverse y tener lago más de libertad de movimiento, pudiendo así rozar mejor su cuerpo con el de él, repitiendo el gesto de forma estudiada varias veces, dándose cuenta de que acababa por entrecerrar los ojos. Se acercó, dejando un camino de besos en su cuello hasta llegar a su clavícula, manteniéndose así hasta empujarlo para que quedase tumbado de nuevo.

Se incorporó sobre sus rodillas, intentando no perder el equilibrio mientras que maniobraba para quitarse toda la ropa que le sobraba, dejándola caer. Al darse cuenta de que las intenciones de él era igualar las condiciones de ambos colaboró, no volviendo a sentarse mientras que él arrastraba las prendas hacia abajo hasta dónde podía.

Le dio un ligero manotazo para que dejara que fuera ella quien terminase, teniendo así mejor acceso. Cuando lo consiguió, volvió a acomodarse como había estado antes, empezando muy suavemente a repetir los movimientos de antes mientras que con sus manos acariciaba el torso del rubio. Arrastró sus uñas por cada forma, dedicándose especial atención a aquellas que sabía que eran más sensible disfrutando así de tener el control y ver las expresiones de él. Ganó algo más de rapidez antes de intensificar algo más su contacto, viendo cómo entreabría los labios en ese momento y sintiendo la presión aumentar.

No le dijo nada, interceptando sus manos cuando vio que las llevaba a su cintura, aprovechando para entrelazar los dedos de ambos, no dejándolo cogerla mientras que continuaba moviéndose, esperando el momento en el que pudiera cogerlo desprevenido para colocarse de tal forma que pudiera entrar en ella. Se detuvo en ese mismo instante, necesitando unos segundos para adaptarse a la nueva posición antes de comenzar a establecer un ritmo constante.

Sonrió, pudiendo estudiar el gesto de él al haberlo conseguido cogerlo por sorpresa, entretenida en ver que había cerrado los ojos y que sus manos se cerraban con más fuerza sobre las de ella. Solían ser más las veces en las que dejaba que fuera él quien controlase la situación, pero le gustaba tomar el control en ocasiones y aquel día era una de ellas.

Dejó que se soltara para poder llevar las manos a su cintura, sujetándola así con firmeza provocando así que se intensificase el contacto entre ambos. Aprovechó para bajar las manos hacia su torso, acariciándolo mientras que se movía, recorriendo cada una de sus formas, ascendiendo hasta dónde podía, intentando no dejarse llevar demasiado y así poder mantener el control más tiempo.

Se inclinó ligeramente hacia delante para poder darle un beso, notando sus manos recorrer su espalda, acabando por cerrarse en torno a ella sin dejarla volver a incorporarse mientras que aún no se había separado de sus labios.

- Eso no vale… - le susurró muy suavemente sin dejar apenas distancia entre ambos.

Viendo como se dibujaba una sonrisa ladeada en el rostro de él, no tuvo tiempo de reaccionar cuando sintió como hacía fuerza para girar las tornas y dejarla a ella con la espalda apoyada en la cama, recuperando el control así.

- Y esto tampoco – le contestó por fin antes de conseguir acomodarse, soltándose para poder sujetarse sobre sus brazos.

- Traidor – le dijo, teniendo que cerrar los ojos al sentirlo moverse de nuevo.

Se acomodó, adaptándose a su nueva postura, acabando por buscar enredar sus piernas con las de él, arqueándose hacia atrás, dejándose llevar por fin. Posó sus manos en su cadera, intentando no moverlas de ahí para no acabar arañándolo como siempre. No tardó demasiado en dejar la cabeza caer hacia atrás, perdiendo el control sobre su propia realidad.

Reconociendo el ligero temblor en las rodillas de ella cuando llegó el momento, intentó permanecer atento a su expresión, no consiguiendo hacerlo tampoco demasiado tiempo, no pudieron aguantar más tampoco, deteniéndose. Cuando volvió a abrir los ojos se encontró directamente con la mirada canela de su esposa, quien enredando sus manos en su cabello, reclamó su atención, dándole un suave y muy ligero beso.

- Te quiero… - susurró tras separarse de él.


AnnaBolena04: que se vaya preparando para el día que le llegue y lo conozca, sí, porque de esa no se levanta. Cuando le pongan en brazos un nene y vea que es pelirrojo se nos desmaya. Así que mejor que haya alguien mentalmente estable ante esa situación cerca - lo cual quita de la lista a los abuelos maternos, tíos postizos y derivados - para evitar que se vaya de morros al suelo con un bebé recién nacido, que iba a estar feo.

Y ya tardaban estos dos en ponerse más mimosos de la cuenta, que por la mañana estaba Aiko presente y no iba a ser buena idea dedicarse a sus tortgueos que sino seguro que hubiera sido una buena forma de empezar el día de bueno humor. Ahora les vale como broche final para un 24 de diciembre que seguro que van a tener en buen buena consideración.

¡Un besito de tortuguita! Y abanícame a la tortuga, que hoy hace demasiado calor en todas partes y los Ishida no ayudan.

Guest Vecina: más que por la noche nos pilló a última hora de la tarde... Se acabaron colapsando las alcantarillas de la tromba que cayó de golpe, y también se nos puso a tronar como si no hubiera mañana. Yo tuve suerte y me pilló con la clase de coche y me dejaron en el portal de mi casa, que sino vuelvo pasada por agua a más no poder. Hoy está el día también amenazante. Uno de esos en los que los del norte salimos en sandalias, gafas de sol y paraguas por si acaso, que hay que estar prevenido.

Si es que son unos asquerosos... deberían de tener la decencia de tardar algo menos. Y lo peor es que seguro que se escudan en que como es una asignatura de un curso inferior se supondría que deberías de tenerla ya aprobada y olvidada de cara al TFG... En mi Universidad era peor, como no existe defensa en septiembre... Acabas como yo, preparando la corrección la noche antes del cierre del depósito para tener la defensa en dos días. El maravilloso sistema universitario...

Evidentemente que esa nenita se va a juntar con Daigo. En mi cabeza no existen más opciones, les he hecho yo el matrimonio concertado antes de que sus propios padres supieran que iban a tener nenes jajaja Vamos, es que no acepto más explicación en este mundo. Y si Yamato da mucho la lata ya me subo yo a una escalera para darle dos collejas bien dadas. Esos terminan cerrando el círculo familiar sí o sí.

Lo dicen todos por tocarles las narices. Médicamente hablando es mala idea, muy mala idea, pero mira, ellos dos que hablen lo que quieran. Además, los abuelos se han ido contentos de las caras de esos dos pseudoadultos que tienen por hijos, que no andan muy allá en la materia. Ya les vendrá un día un pelirrojito y se los cargará a todos cuando vean que es clavado a su madre.

En fin vecina, voy a ver si descanso un ratejo. De verdad que últimamente ando tan agobiada que ya hasta me levanto de malas pulgas. Esto es una conspiración para no dejarme ni dormir o tocarme las narices ni un solo día... Y ya llevo cosa de una semana de vacaciones, solo diré eso. ¡Un bico grandote!