Ryku despertó acompañado de los rayos del sol. No eran los primeros, pues el sol ya llevaba un tiempo levantado. Miró el reloj de su brazalete y este le indicó la hora: nueve de la mañana. Su primera reacción al ver la hora fue vestirse y lavarse a toda prisa. A lo mejor me pierdo el desayuno, pensó. Salió de la habitación y se dirigió a la recepción mientras se ponía el brazalete.
En el comedor se alegró de que todavía quedasen entrenadores desayunando. De hecho, la mayoría se estaba sirviendo y empezando a comer. Miró a un cartel que había en la entrada al comedor y se dio cuenta de algo. No había llegado a tiempo antes de que cerraran, sino justo cuando abrían. Ignoró el fallo y se puso a desayunar.
Al terminar, regresó a recepción. El torneo no empezaba hasta dentro de varias horas y no sabía cómo entretenerse hasta entonces. Lo primero en lo que pensó fue en buscar a Dylan. No se había presentado durante el desayuno o, al menos, no mientras él estaba en el comedor. Decidió volver por si lo encontraba.
No lo vio.
—¿Buscas a alguien en particular?
Ryku se sobresaltó ligeramente. No se esperaba que alguien le preguntara algo y menos ayudarle a buscar a su amigo. Se dio la vuelta y estuvo a punto de responder, pero se guardó las palabras. Dylan fue quien habló.
—A ti, siendo honestos —terminó por responder—. ¿Has desayunado?
—Iba a ello. ¿y tú?
—He terminado hace poco.
—¿Vas a hacer algo hoy? Todavía queda tiempo antes de que dé comienzo el torneo.
—La verdad es que no lo sé. Como tenía pensado partir después de comer no tengo ni la más remota idea de cómo llenar ese tiempo.
—¿Por qué no haces un último entrenamiento antes del torneo?
—Buena idea. Iré a los campos adicionales.
—Nos vemos allí en cuanto haya desayunado.
Dylan se retiró al comedor y Ryku salió al exterior, cada uno con su objetivo en mente. Por desgracia, el de Ryku lo compartían otros entrenadores que, aunque no participaban en el torneo, practicaban su combate. Ryku se decepcionó, pero no le duró mucho pues se le ocurrió entrenar a las afueras de la ciudad, donde podía elegir entre las Rutas 1, 2 y 22. Votó por la única Ruta en la que ya había estado.
Una vez llegó a la Ruta 1, buscó un lugar donde su entrenamiento no afectase a nadie y se dispuso a entrenar. Justo en el momento de activar el Enlace recordó la quedada con Dylan en los campos de entrenamiento del albergue, lugar en el que actualmente no estaba. Le mandó un mensaje de vídeo con el Holomisor con su ubicación por si quería verle prepararse para el torneo. Una vez enviado el mensaje, ejecutó el módulo Enlace.
Las siguientes horas Ryku estuvo realizando acrobacias en el aire a la vez que lanzaba fuertes llamas en todas direcciones. Procuraba que el fuego no se acercara mucho a la hierba que, aunque no era lo bastante densa como para expandirse, no le apetecía dejar marcas que dijeran aquí estuvo un entrenador de tipo Fuego. Ryku dedicó una parte del tiempo también a un combate cuerpo a cuerpo que había diseñado y perfeccionado por su cuenta, pero el cuerpo de un Charizard no estaba pensado para ese estilo de combate con unos brazos no muy fuertes con tal de propiciar poderosos puñetazos por ellos mismos. Su opción más utilizada era una habilidad idéntica a la técnica de Movimiento Sísmico, pero mucho más débil, sin embargo, tirar a tu adversario desde una altura considerable que le causase un daño por caída le era suficiente, más incluso si lograba combinarlo con otras técnicas.
Dylan no terminó reuniéndose con Ryku porque había tenido que atender unos asuntos personales. Por otro lado, Dylan creyó que era mejor que Ryku practicara en solitario con una concentración superior a la que puedes tener si hay alguien constantemente viéndote. Con un mensaje de vídeo quedaron para comer juntos cuando terminaran sus respectivas tareas.
Ryku finalizó su entrenamiento tras varias horas. Desactivó su Enlace y descansó un momento antes de regresar al albergue. Esperó a Dylan en recepción y ambos fueron al comedor. Mientras comían, Dylan le fue informando a Ryku acerca de los demás participantes y de los supuestos Enlaces que podrían poseer. A veces el aspecto del entrenador decía mucho del Enlace que empleaba, y un buen ejemplo de ello era Kendo. De todos ellos, Dylan solo logró deducir unos pocos que resultaban obvios, como un caza-bichos llamado Lou o una pescadora de nombre Olga. Con ello Ryku sabría todas las fortalezas y debilidades que tendría su tipo contra sus rivales.
Todavía faltaban un par de horas para que el torneo comenzara, pero el albergue ya se estaba llenando de gente, ya fueran entrenadores o no, dispuesta a ver el espectáculo. Dylan se marchó a ocupar el asiento que se había reservado no sin antes desear suerte a su amigo. Ryku no se quedó solo todo el tiempo de espera, pues Kendo, que casualmente pasaba por allí, lo llamó y lo invitó a reunirse con el resto de participantes. Los dieciséis entrenadores se conocieron superficialmente ya que ninguno deseaba comentar su tipo de Enlace hasta llegado el momento, ni siquiera los obvios les apetecía especificar el Pokémon con el que se habían enlazado. Aquello llevó a largos silencios que se rompían rara vez y agradecieron que por megafonía se avisara a los espectadores sobre la inminencia del torneo y que los participantes se juntaran en una habitación en la parte trasera del estadio.
Los dieciséis entrenadores entraron en aquella habitación donde les esperaban dos personas. Una de ellas era el recepcionista y la otra una mujer de cabello moreno y largo.
—Muy bien. Como veo que están todos los participantes del torneo iremos adelantando el trabajo previo a los combates.
La mujer encendió una pantalla con el mando y este mostró una imagen de una tabla de clasificación con los supuestos participantes ocultos tras una interrogación.
—Ahora procederemos a ver quiénes se enfrentarán. Os iré llamando y mi compañera os dará un mando que os colocará aleatoriamente en la tabla. Simple, ¿no? Empecemos.
El recepcionista fue diciendo los nombres de los entrenadores y estos realizaron las acciones según había comentado el recepcionista. Ryku fue el décimo en ser llamado. Se acercó a la mujer que le dio el mando y pulsó el botón. La imagen de su rostro viajó por las interrogantes que no habían sido ocupadas y se detuvo en una de las pocas ramas que todavía no tenían a ningún otro entrenador. Se sintió un poco decepcionado por no saber al momento quién sería su contrincante, pero tampoco iba a tardar en conocerlo. Cuando el último entrenador pulsó el botón, la tabla de clasificación ya estaba completa. Ryku vio a su contendiente, un hombre corpulento y con cara de pocos amigos llamado Brulem. Siguiendo las suposiciones de Dylan, dedujo que su rival usaba algún tipo de Enlace cuyo Pokémon poseía una tremenda fuerza. Debía andar con ojo.
—Muy bien. Ahora que ya tenéis a vuestro rival, ¿alguno necesita que se le repitan las normas de este torneo? —Nadie lo requirió—. Perfecto entonces. El torneo comienza en unos minutos. Dirigíos al campo en cuanto el comentarista diga vuestros nombres. Os deseo buena suerte y que gane el mejor.
El recepcionista se marchó y la mujer cambió de canal en la pantalla y mostró el campo de batalla y unas gradas repletas de gente. En la parte superior izquierda de la pantalla seguía estando la tabla de clasificación.
—Los combates de los demás entrenadores los podéis ver desde aquí si os apetece. Buena suerte.
Con esto dicho, los entrenadores se dispersaron alrededor de la sala. Ryku se quedó mirando la televisión para no perderse nada de los combates. Alguien lo sacó de su concentración al tocarle el hombro y Ryku le dirigió una mirada seria antes de reconocerle el rostro. Era Kendo.
—¿Nervioso, muchacho?
—Bastante. Va a ser la primera vez que combata contra entrenadores que desconozco por completo —respondió Ryku.
—Ya veo. Es tu inicio como entrenador, ¿no? —Ryku asintió—. No temas, todos hemos pasado por ello. Llegará un momento en el que la experiencia eliminará esos nervios.
—¿Tuviste un inicio similar al mío? —preguntó con curiosidad Ryku.
Kendo dudó.
—Ahora que lo dices, este torneo no se aleja demasiado de la clasificatoria que tuve que realizar para ser aceptado en el Dojo Karate. Es menos duro, viendo a los demás entrenadores, pero se parece igualmente.
Ryku se imaginó lo dura que debía ser esa clasificatoria en comparación con un torneo.
—De todas formas, espero que podamos enfrentarnos, pues el azar es lo que quiere.
Ryku hizo una mueca de confusión y se fijó en la tabla de clasificación cuando Kendo se lo señaló. No se había percatado de que, si tanto él como Kendo ganaban todos sus combates, lucharían en la semifinal de la parte derecha de la tabla.
—Hubiera preferido que fuera en la final, pero valdrá —comentó Kendo—. Si llegamos a pelear, quiero que me enseñes tu potencial, ¿de acuerdo?
Ryku sonrió y asintió. Las palabras de Kendo, un hombre que no conocía más que era un karateka del Dojo Karate de ciudad Azafrán, lo habían animado lo suficiente y ahora la mayoría de nervios se había desvanecido. Lo único que temía era la lógica de no saber contra qué Enlace Pokémon del entrenador se enfrentaría y si tendría ventaja sobre él o no. Era lo único que tenía en la cabeza en esos momentos.
—Buena suerte, chico —dijo Kendo a modo de despedida.
—Lo mismo digo —repitió Ryku.
Minutos después un comentarista comenzó a hablar sobre el torneo y sus participantes. Su voz sonaba tan fuerte que la televisión por la que Ryku veía el torneo estaba silenciada dado que no lo necesitaba teniendo el torneo a una puerta de distancia. El comentarista dijo los dos primeros nombres y en la pantalla de la habitación aparecieron las imágenes de los participantes. Aquellos que fueron llamados abandonaron la sala.
Desde entonces, los combates fueron sucediéndose con un margen de un par de minutos entre combate y combate. Ryku observó cada uno de los duelos, acompañado en ocasiones de alguien más que compartía su curiosidad de conocer a sus rivales. Ryku ya había visto a los cuatro participantes que pasaron a cuartos de final y sus Enlaces. Todos ellos tenían una fuerte ventaja de tipo contra su Enlace de Fuego, y también con su secundario del volador. De los cuatro, Ryku apostó por un entrenador llamado Uleis, cuyo Enlace era de un Poliwrath, como posible finalista de la rama izquierda del tablón. Tenía una técnica asombrosa y logró derrotar a una entrenadora con un Enlace de tipo eléctrico sin mucho esfuerzo. Finalmente, los combates de la rama izquierda terminaron y, tal y como Ryku supuso, Uleis se convirtió en el primer finalista.
Con un Poliwrath como posible rival, Ryku examinó su lista de movimientos en busca de una manera de contrarrestarlo. Su lanzallamas era potente, pero poco efectivo contra él. Su mejor alternativa era emplear ataques de tipo normal que se aproximaran a la fuerza de sus llamas, como el ataque cuchillada y, como último recurso y con el que mejor podía obtener una rápida victoria era con el ataque ala, el cual le permitiría efectuar rápidos golpes con una alta capacidad de escapar después, además de poseer una ventaja contra su segundo tipo. Depositó toda su confianza en esos movimientos, pues el resto los basaría en habilidades personales.
Los combates de la rama derecha comenzaron. El duelo de Kendo fue el primero en efectuarse y su rival era Relma, una entrenadora con un Enlace de tipo Normal hecho con un Chansey. Kendo reveló su Enlace de tipo Lucha con un Machoke el cual Ryku le extrañó, pues aquella no era la última evolución de un Machop. Sin embargo, Kendo demostró no necesitar estar en la última fase evolutiva de un Pokémon para poseer un gran poder, pues derrotó al Chansey con una fuerte combinación de movimientos de tipo lucha. Relma alcanzó a darle algunos golpes antes de ser derrotada, pero sus ataques no resultaron muy efectivos contra Kendo. Enfrentarme a él será tan intenso como un líder de Gimnasio. Tendré que ir con cuidado, pensó Ryku.
El siguiente combate lo representaron Lou y Daniel. Lou era el caza-bichos que mencionó previamente Dylan y Daniel era un tipo joven, no mucho mayor que Ryku y con unas vestimentas extravagantes. Todo un chico mimado a ojos de Ryku. Cuando ambos activaron sus Enlaces, la sorpresa vino por parte de Lou, pues en el torneo participaban dos caza-bichos y el repertorio de Enlaces de tipo Bicho estaba bastante limitado al compararlo con los Pokémon de los otros tipos conocidos. Lou había salido con uno de los Enlaces de ese tipo que menos se veían: el de un Scyther. Por otra parte, Daniel se transformó en un Pokémon bastante adecuado con su aspecto: un Persian. El duelo fue de los más cortos del torneo con una rápida victoria a favor de Lou.
El último combate antes del de Ryku lo efectuaron el segundo caza-bichos llamado Zoloth y una pescadora de nombre Olga, el otro que había escuchado de la boca de Dylan. Zoloth se convirtió en un Beedrill y Olga en un Vaporeon, un Pokémon igual de raro entre los pescadores que el Scyther de Lou. La pelea fue de las más aburridas de ver del torneo porque Zoloth basó su técnica en envenenar a Olga, cosa que logró después de muchos intentos, y a esperar a que ella se le rompiera el Enlace por envenenamiento. A la gente no le gustó mucho aquello, pero era una manera de pelear tan válida como cualquier otra.
Finalmente, el último combate de los octavos de final. Ryku contra Brulem. El comentarista dijo sus nombres y ambos entrenadores salieron al estadio donde fueron recibidos entre aplausos. Ryku observó las gradas y realizó una rápida búsqueda de Dylan, pero no dio con él. Había más de un centenar de personas ahí y tampoco estaba centrado en encontrar a su amigo. El comentarista siguió hablando mientras él y Brulem se posicionaban a ambos lados del campo de batalla que, tras tantos combates, ya mostraba indicios de muchas peleas consecutivas. Una vez en posición, Ryku preparó su Enlace para activarlo nada más se lo indicaran.
—Entrenadores, activad vuestros Enlaces. —Esa fue la señal.
Ryku y Brulem activaron prácticamente a la vez sus Enlaces y se transformaron en sus respectivos Pokémon. Cuando Ryku ya adquirió la forma del Charizard su instinto le llevó a contemplar el Pokémon en el que se había convertido su rival. La transformación de Brulem duró unos segundos más y, al dejar de brillar, enseñó el imponente cuerpo de un Tauros.
Tipo Normal. He tenido suerte, pensó Ryku aliviado. Ninguno tenía ventaja sobre el otro, por lo que era de las mejores opciones que tenía a la hora de enfrentarse contra alguien. La gente de las gradas ovaló ante la presencia de los Pokémon, incluso el comentarista se sorprendió por ello. Ryku estaba algo confuso, pero cuando el comentarista explicó por qué se hallaba así, recibió su respuesta. Al parecer, los Charizard también son Pokémon cuyos entrenadores han tenido pocas oportunidades de enlazarse. No en el sentido de que existieran muy pocos entrenadores con ese tipo de Enlace, sino en uno del que hacía que los Charizard fueran exclusivos de líderes de Gimnasio o del Alto Mando. Ryku no sabía eso; la profesora Dalia no le dijo nunca nada de que tenía un Enlace usado mayormente por entrenadores de alto rango. Ryku se sacudió la cabeza. Debía ignorar las distracciones y concentrarse en el combate.
El comentarista dijo unas últimas palabras y luego lanzó las señales de preparación a los luchadores, contó hasta tres y gritó el inicio del combate.
Brulem fue el primero en atacar y cargó directo hacia Ryku. El joven reaccionó de sobras, batió las alas y esquivó el ataque por el aire. Creyó haberse salvado, pero Brulem había encadenado su ataque con otro y saltó para alcanzar a Ryku. Él no se esperó el golpe y lo tiró al suelo con un fuerte impacto. La gente animó Ryku, quien se levantó sin dificultades, pero sabía que aquel ataque le había quitado vida, probablemente más de lo que esperaba. Aunque sea un Pokémon terrestre, tiene un salto muy potente. No debo confiar en que estaré a salvo en el aire.
Brulem no dudó ni un segundo y cargó de nuevo contra Ryku. Esta vez, Ryku lo esquivó moviéndose a un lado impulsado por la fuerza de sus alas. Brulem actuó de nuevo y encadenó una vez más su ataque lanzando todo su cuerpo contra Ryku. Ryku evitó el impacto levantando una vez más el vuelo, ahora con la suerte de que el ataque de Brulem lo desequilibró e impidió que combinara otro ataque. Los pocos segundos que Brulem tardó en recuperarse le sirvió a Ryku para lanzar su primer ataque. Cargó fuego en su boca y disparó un potente lanzallamas contra Brulem que lo alcanzó casi por completo, pues logró esquivar el tiempo suficiente y no sufrir más daño. Ryku observó el cuerpo en llamas de Brulem que apagó con una fuerte sacudida de todo su cuerpo. Ryku lo veía: su lanzallamas le quitaba mucha vida a Brulem y no soportaría un segundo torrente de llamas. Si conseguía envolverlo en llamas una vez más, la victoria estaría asegurada.
A pesar del daño recibido, Brulem mantuvo la compostura y actuó de una manera más calmada, procurando cargar solo cuando su combinación de movimientos le proporcionara daño contra su enemigo. Lanzó una sonrisa malévola cuando Ryku aterrizó. El joven se dio cuenta de que algo tramaba cuando súbitamente encabritó y estampó sus patas delanteras contra el suelo que empezó a temblar. Ryku vio lo que sucedía y alzó el vuelo otra vez. Pensó en qué le estaría pasando por la cabeza al usar el ataque terremoto contra un Pokémon cuyo uno de los tipos era Volador, que era inmune a esa clase de ataques. El suelo siguió temblando y se resquebrajó elevando piezas del campo a modo de pequeños acantilados y pilares. El comentarista dijo lo que Ryku pensaba: ¿por qué Brulem había hecho tal cosa? La respuesta vino pronto cuando Brulem chocó contra una de las rocas de los escombros y la lanzó a gran velocidad contra Ryku que evitó justo a tiempo.
¡Un lanzarrocas improvisado! Será mejor que termine con esto ahora, sino estaré en una mala situación. Si me da una de esas rocas, mi Enlace entrará en modo reinicio.
Brulem cogió otra roca y la lanzó hacia Ryku. Él lo esquivó cubriéndose tras uno de los levantamientos de tierra causando por el terremoto. Esperó un instante, asomó y escupió un torrente de llamas que obligó a Brulem a dejar de tirarle rocas y a buscar cobertura. Aquel fue el momento en el que se acercó más a su rival ahora que no le tenía en su campo de visión y arrojó otro lanzallamas a modo de distracción. Ryku escuchó como Brulem usaba sus patas de nuevo para romper el suelo y crear una cobertura a base de una gran roca. Ambos se quedaron en silencio, sin atacar con nada, estando a tan solo una roca que los mantenía separados. Ryku lo sabía y Brulem también: el próximo movimiento que cada uno realizara sería decisivo. La pregunta era quién daría el primer paso.
La respuesta la dio Ryku. El joven realizó un movimiento que Brulem no calculó. Él creía que sobrevolaría la roca y le precipitaría una lluvia de fuego justo encima o que lo haría desde cualquiera de los lados de la gran roca. Sin embargo, Ryku no actuó así, sino que improvisó sobre la marcha y usó su ataque ala para quebrar en pedazos la gran roca y cuyos restos se abalanzaron sobre Brulem como una avalancha. El Tauros no tuvo tiempo suficiente para esquivar y acabó con la mitad de su cuerpo inundado por las rocas. Tenía una posibilidad de quitárselas de encima y atacar a Ryku con alguna carga ahora que encontraba cerca, pero no tuvo esa oportunidad. Ryku había volado mientras caían rocas sobre el cuerpo de Brulem y se había posicionado cara a cara contra su rival. Ambos sabían lo que iba a ocurrir a continuación, de modo que ninguno de los dos quiso retrasar lo inevitable.
Ryku disparó su lanzallamas directo contra Brulem que, unos segundos después, su cuerpo brilló con una explosión que, al terminar, expuso a un Brulem en su cuerpo original. Su Enlace había entrado en modo reinicio.
Hubo silencio hasta que el comentarista nombró a Ryku como vencedor y la gente vitoreó con gran intensidad a Ryku y a Brulem. Ambos participantes habían dado lo mejor de ellos y habían dado un espectáculo, según el comentarista, digno de la Liga Pokémon. Ryku desactivó su Enlace y ayudó a Brulem a levantarse.
—Enhorabuena, chico. Has luchado bien —le felicitó Brulem.
—Gracias. Tú también.
El comentarista comunicó a Ryku y Brulem que se retiraran del campo e informó a los espectadores que habría una pausa que se utilizaría como descanso y para reconstruir el campo de batalla que había acabado bastante mal parado con el último combate. Dio por lo menos media hora de pausa.
Ryku y Brulem entraron en la sala donde permanecían los participantes que aún estaban en el torneo. Brulem, como ya había sido derrotado, congratuló de nuevo a Ryku y le deseó suerte en sus próximos combates. Ryku lo agradeció y se despidió del hombre, que abandonó el estadio. Kendo fue el primero y el único en dar la enhorabuena a Ryku por su victoria.
—Ha sido un combate impresionante, Ryku. Honestamente, no me esperaba que llegara a tal magnitud.
—Pues yo sí que no me esperaba tal combate. Si ya ha sido así mi primer combate, no me imagino como serán los demás.
—¿Por qué no lo averiguas? —lo incitó Kendo. Los resultados los dejaban cerca que existiera el combate de Ryku contra Kendo.
Ryku sonrió. Estaba cada vez más interesado en descubrir cómo sería una pelea contra Kendo.
El tiempo de descanso finalizó y Ryku y los demás participantes se prepararon para sus nuevos combates. A través de la televisión se podía ver el campo de batalla reconstruido, aunque se notaba que la media hora la habían aprovechado con la finalidad de colocar un campo adicional en caso de que se rompiera el actual. No esperaban que lo fueran a necesitar y el torneo le dijo lo contrario.
El comentarista regresó a su cháchara y resumió el torneo hasta el momento. Enfatizó especialmente en los combates más espectaculares, como el de Uleis contra Enric o el de Ryku contra Brulem. Después de que le confirmaran que el torneo podía reanudarse llamó a los siguientes participantes en los cuartos de final de la rama derecha.
La pelea enfrentaba a Kendo y a Lou. Un Machoke contra un Scyther. El duelo prometía ser interesante gracias a que ambos entrenadores habían demostrado poseer unas técnicas que habían mezclado perfectamente con el Pokémon su Enlace.
Y no decepcionaron al público.
La disputa duró alrededor de diez minutos en los que Lou y Kendo compartieron golpes como si una pelea cuerpo a cuerpo se tratara. Era interesante ver el combate, sobre todo porque Lou no tenía puños ni nada parecido, pero usaba las cuchillas de su Scyther como tales. Logró atinar una cuchillada a Kendo que lo obligó a retroceder y a detener su ofensiva, pero no su defensiva y su momento de debilidad actuó como su fortaleza al permitirle asestar a Lou un certero golpe en la cabeza que anuló su Enlace y lo puso en modo reinicio. Ryku se encogió. El Golpe Kárate de Kendo era tan poderoso que ignoraba la ventaja de tipo de Lou sobre él y era capaz de derrotar a su rival prácticamente de un solo golpe. Empiezo a dudar de mis posibilidades de vencerlo en un combate.
El comentarista realizó una pausa de cinco minutos antes de proceder con el siguiente combate. Ryku miró de reojo a Zoloth, su rival. El hombre estaba concentrado en el futuro duelo y no se percató de la vigilancia de Ryku. Ryku ya tenía un plan contra él y su Beedrill.
Los altavoces del estadio mencionaron el nombre de los siguientes combatientes y Ryku y Zoloth se pusieron en posición. El público ya mostró su favoritismo con Ryku y aplausos aburridos con Zoloth, aunque a él no le importaba lo más mínimo. El comentarista dio la señal de activación de Enlace y ambos se transformaron en sus respectivos Pokémon. Después de la cuenta atrás, el combate empezó.
Zoloth no tardó en mostrar su estrategia, idéntica a la que empleó con el Vaporeon de Olga. Ryku ya se lo veía venir y su contraataque era simple: permanecer en el sitio. El público reaccionó gritando a Ryku que esquivara, que evitara el picotazo venoso de Zoloth, pero Ryku no se inmutó, dejó que el Beedrill se le acercara a la gran velocidad a la que iba. Zoloth parecía alegre de la ignorancia de su rival; solo necesitaba clavarle su aguja envenenada y después se dedicaría a esperar a que el veneno anulara el Enlace de Ryku. Cuando ya estaba a pocos metros del cuerpo de Ryku, el joven soltó una sonrisa malévola que Zoloth no vio hasta que fue demasiado tarde. Entre los dientes de Ryku asomó un hilillo de humo que avecinaba su ataque y echó su poderoso lanzallamas. Zoloth no tuvo la menor oportunidad de esquivarlo y acabó envuelto en fuego que rápidamente se desvaneció gracias a una explosión de luz emitida por la seguridad del brazalete. Zoloth volvió a su forma humana y la caída lo dejó un tanto mareado y con algún rasguño después de arrastrarse un poco por la tierra, pero se recuperó velozmente.
El público vitoreó una vez más a Ryku por su actuación y más por haberles ahorrado otro combate aburrido. El comentarista dijo que este había sido el combate más corto de todo el torneo y aseguró que no habría otro que lo superase en tiempo. Ryku regresó a su forma humana y tenía intención de darle la mano a Zoloth, pero este se había retirado del campo antes de que el comentarista lo dijera.
—Ya solo quedan dos combates por realizar —anunció el comentarista—, y ambos prometen ser muy interesantes de ver. Por un lado, tenemos la semifinal de la rama derecha, en la que lucharán Kendo con su Machoke y Ryku con su Charizard. Y quien salga vencedor del combate se enfrentará contra Uleis y su Poliwrath. ¿Quién será el campeón del primer torneo del albergue de ciudad Verde?
La gente ya hacía apuestas sobre el posible ganador de la última semifinal. Ryku se retiró a la habitación de los entrenadores donde ya solo estaban Uleis y Kendo. Como era de esperar, Kendo fue a darle la enhorabuena.
—Le has dado su merecido —dijo el karateka—. Estaba claro que su estilo de combate se basaba únicamente en envenenar a su rival y esperar a que el veneno pusiera en modo reinicio el brazalete. Es una técnica que, personalmente, odio mucho.
—A mí tampoco me gusta esa forma de pelear, pero no podemos negar que es un estilo más de combate —opinó Ryku.
—Cierto. Pero dejando eso de lado, enhorabuena. Has llegado a la semifinal y me alegra que vaya a batallar contra ti, Ryku. No lo olvides, no te contengas nada porque yo no lo haré.
—No lo haré.
Kendo asintió, satisfecho. En la conversación se metió Uleis, el cual deseó suerte a ambos. Ryku lo agradeció con un gracias, pero Kendo fue un poco más allá y le hizo una reverencia típica de los duelos de kárate. Al parecer, Uleis y él compartían algunas cosas respecto al combate, como si el propietario del Poliwrath hubiera pasado una temporada en algún dojo. Ryku los dejó con sus tecnicismos de combate y se fue a un lado de la habitación donde no pudiera escucharlos mucho.
Había llegado el momento. Ryku tenía por delante un gran muro que le costaría mucho derribar. Tanto él como Kendo ya habían visto algunas de las técnicas del otro, pero Ryku creía que Kendo ocultaba más, y eso le asustaba. No iba a dar lo máximo de sí mismo porque Kendo lo desease, sino porque será la única posibilidad que tendría de alcanzar la victoria.
El descanso estaba cerca de acabar. Pronto se decidirá quién se convertirá en finalista: Ryku o Kendo.
