Perezosa para volver a vestirse se había arrastrado únicamente hasta dentro de las sábanas, refugiándose así del frío de la noche. La cabeza de Sora descansaba sobre el hombro de Yamato, distraída, acariciando con sus dedos el antebrazo contrario de él el cual le quedaba a su alcance desde esa posición.

- ¿No piensas vestirte? – le preguntó, divertido a sabiendas de la respuesta que iba a recibir.

- ¿Tengo yo pinta de tener intención de moverme?

Divertido, bajó la mirad hacia ella, estudiando sus gestos unos segundos en silencio antes de volver a hablar.

- Algo tendrás que ponerte – movió el brazo sobre el que ella estaba apoyada ligeramente para poder pincharla de forma suave con el dedo entre las costillas.

- Luego… - revolviéndose, intentó escapar de sus cosquillas, dejando que se notara la pereza en su voz al hablar.

No era la mejor fecha del año para quedarse dormida en esas condiciones, era consciente de ello, pero se había quedado demasiado a gusto en esa posición y la simple idea de tener que moverse la aborrecía de forma demasiado grande.

- Dentro de nada vas a estar protestando porque tienes frío – le dijo divertido.

- Te tengo a ti para que me ayudes con eso – se arrastró algo más, pegándose más a él si era posible, dejando que así su brazo rodease la cintura de él.

Sonrió, bajando la cabeza hacia ella ante su gesto, observándola unos segundos antes de atraerla algo más contra él, permaneciendo así en silencio. Tenía que darle la razon con que estaba cómodo tal y como estaban y que no le apetecía nada tener que moverse, pero, en su cabeza, tenía otras cosas en mente.

-Sigo pensando que deberías de ponerte algo…

Se revolvió, buscando separarse de ella ligeramente, estirándose para poder acercarse mejor al borde de la cama, notando la mirada interrogante de ella.

- El pijama creo que se cayó para el otro lado, Yamato. Anda, te prometo que en nada me lo pongo, pero vuelve aquí que estaba a gusto cómo hasta ahora – su tono de voz sonó poco adulto, dejando así notar el disgusto por el repentino cambio de lugar de él.

Sin hacerle demasiado caso, consiguió poder alargar la mano para llegar hasta el cajón de la mesita, donde antes de la cena había escondido una pequeña caja que hasta entonces había tenido en el trabajo. No desconfiaba de ella, pero prefería no tentar a la suerte y que pudiera encontrarlo por accidente. Se giró hacia ella, viendo cómo se había acabado por sentar, arrastrando las sábanas con ella, confusa.

- No estoy buscando el pijama – le dijo, girándose del todo-. Pero deberías de hacerme caso cuando te digo las cosas – dejó que viera que tenía un paquete en la mano, tendiéndoselo-. Si no me hubieras secuestrado a traición hacía semanas posiblemente podría haberme llevado esto conmigo, pero mira, mejor. Así te lo doy realmente en la fecha en la que toca.

Arqueó ambas cejas, confusa sin entender de qué hablaba. No entendía el momento en el que habían dejado de hablar sobre si debería ponerse el pijama o no. Tras observarlo unos segundos, bajó la mirada hacia la caja que él le tendía.

- ¿Qué…?

- ¿Crees que me iba a olvidar? No es un regalo de Navidad, estás avisada. Es una fecha muy importante para nosotros ¿no?

- Yamato…

- No, ni hablar. No quiero ni media queja sobre que no tendría que haberte comprado nada…

- Es que no tendrías que haberme comprado nada – negó ligeramente con la cabeza antes de coger la cajita.

- Sora – llevó la mano a su mejilla, haciendo así que volviera a observarlo-. Hemos pasado un año delicado, especialmente tú. No protestes y deja que te consienta un poco… - movió su dedo, acariciándola así antes de soltarla.

La pelirroja volvió a centrarse en la caja antes de empezar a deshacer el lazo que mantenía la tapa en su sitio.

- Puedes consentirme todo lo que quieras, pero ya sabes que yo con el helado me con… - cortó sus palabras cuando finalmente consiguió deshacer el lazo y levantar la tapa-. Oh…

Sus ojos quedaron fijos en el interior, descubriendo entonces un par de pendientes. No eran especialmente grandes, fieles al tamaño de los que ella solía usar, con la forma de unas alas de una mariposa en tonos verdes e incoloros.

- Por una vez no tiene nada que ver con… Lo que me guste o me deja de gustar cómo te queda ese color. Las esmeraldas son las piedras del mes de mayo…

- Y el cumpleaños de Aiko es en mayo – terminó ella sus palabras antes de levantar la vista hacia él.

Sabía que cuando se trataba de hacer regalos, Yamato solía decantarse por detalles de ese tipo, pero, a pesar de todo, conseguía sorprenderla con ellos. Estaba segura de que los pendientes habrían costado bastante más de lo que estuviera dispuesta a pensar, pero no era eso lo que le preocupaba, sino el hecho de el por qué los habría escogido y el momento y la forma en la que había decidido dárselo. Parpadeó un par de veces, notando como sus ojos se habían humedecido.

- Son preciosos – dijo finalmente.

- Ey, ey – dijo, dándose cuenta de que su tono-. Sora, ¿qué pasa?

- Nada… que me han gustado mucho – levantó la vista hacia él-. Muchas gracias…

Sonrió, observándola. Había pasado por delante de aquellos pendientes de pura causalidad y nada más verlos se había acordado de Sora. Posiblemente aunque no hubiera dicho una fecha señalada se los hubiera comprado, especialmente desde que había descubierto el detalle de la pequeña.

- ¿Te gustan? – preguntó.

- Claro que sí, tonto – asintió sonriendo finalmente sacando los pendientes, cogiéndolos en su mano para poder ponérselos.

- ¿Ves? Ya te decía yo que te ibas a tener que poner algo – amplió su sonrisa al verla ponérselos, estudiando aún su gesto.

Alargó la mano para volver a rozar con suavidad su mejilla, secándole el fino trazo que había dejado en ella antes. Observó el rostro de su esposa, estudiando así cómo le quedaban los pendientes, decidiendo que sin duda había acertado, aunque no jugase en terreno neutral.

- Te quedan de maravilla – le dijo finalmente acabando por llevar su mano hasta su barbilla y así poder atraerla hacia él.

- Muchas gracias – susurró.

- No, de gracias nada – sonrió, terminando por acercarse a ella para darle un beso.

Hizo presión para que volviera a quedar tumbada encima de la cama, dejando que la cabeza de ella quedase sobre la almohada, dedicándole su tiempo, separándose de forma muy ligera cuando la falta de aire lo obligó. Sonrió, moviéndose lo justo para poder rozar su nariz con la de ella.

- Te lo he dicho muchas veces, pero no sabes lo que me gustaría que de verdad estuviéramos celebrando los 19 años juntos – le dijo sin alzar demasiado el tono.

- Olvídate de eso – contestó ella-. Ha pasado cuando tenía que pasar, en el momento apropiado y correcto para que ninguno de los dos pudiera estropearlo.

Sí que era cierto que a ella le hubiera gustado tanto como a él poder estar celebrando tantos años juntos, pero habían sido muchas cosas, muchas experiencias que los habían convertido en quiénes eran en ese momento y que habían ayudado a que se reencontrasen en el momento apropiado. Y simplemente era lo único que había hecho falta para que todo saliera bien. Todos los factores que habían jugado en contra hasta aquel momento habían desaparecido, quedando en segundo plano hasta los complicados trabajos de ambos. Había sido complicado al principio, eso nadie podría negarlo, pero se habían arreglado para salir adelante.

Sonrió ligeramente, observándolo, aprovechando que se había quedado tan cerca de ella para poder hacerlo con más detalle antes de llevar una de sus manos a su cuello, pudiendo así alcanzar a la parte más baja de su cabello, jugando con él de forma distraída como solía hacer siempre.

- ¿Cuándo se supone que los has comprado? – preguntó, derivando el tema a otro más tranquilos.

- Es lo bueno de tener horarios cambiantes, que no me tienes tan controlado como tú crees – dibujó una sonrisa ligeramente ladeada, entretenido por la pregunta-. A lo mejor algún día que te dije que trabajaba no era verdad y me escapé a por ellos.

- ¿No me habrás copiado el cómplice?

- Me lo pedí yo como cómplice antes, se siente – riéndose, negó con la cabeza-. Ya sabes como suelo funcionar, simplemente estaba dando una vuelta y los vi. Hace un tiempo que los tengo en realidad, no los había comprado con intención de dártelos hoy, pero como sabía que era una fecha importante para los dos aproveché.

Tomando esa respuesta como la real, amplió su sonrisa. Sonaba muy propio de él que las cosas hubieran sido así. Le había contado en su momento cómo había encontrado el anillo de pedida y eso lo explicaba todo de una forma muy directa.

- Eso ya me lo creo más – acabó por contestarle, entretenida-. ¿No me vas a dejar que me los vea? Antes estabas muy pesadito con que tenía que ponerme algo…

- Puede que haya cambiado de opinión. Para ver cómo te quedan vas a tener que levantarte, ¿no se supone que eras tú la que estaba perezosa?

- Puede que haya cambiado de opinión – imitó sus palabras, riéndose-. ¿No me vas a dejar ir a ver cómo me quedan?

- No voy a ser yo el responsable de que te tengas que levantar ahora a sabiendas de que no te apetecía nada salir tan siquiera de la cama.

- Pues me temo que vas a tener que convencerme para que te haga caso, que la motivación que me has dado ahora es diferente a la de antes… - aprovechó para quitárselos, dejándolos de nuevo en su lugar por miedo a que pudiera pasarles algo.

No se molestó en fingir sorpresa, habiendo notado la dirección que había ido tomando la conversación con suma facilidad. Alargó la mano para coger la cajita y poder dejarla al otro lado, de nuevo sobre la mesa y no acabar tropezando con ella.

- Eh, nadie te ha dicho que me hubieras convencido como para que los alejes de mí – fingió molestia en el tono.

- A ello iba, tú no te preocupes – intentando sonar serio y no reírse, volvió a la posición en la que había estado originalmente-. Vamos a ver si somos capaces de llegar a un acuerdo…


Observó su reflejo en el espejo, intentando ignorar que lo que llevaba puesto no era más que su pijama de invierno y que no conjuntaba absolutamente para nada con los pendientes que, por fin, se había podido probar. Sonrió sin poder evitarlo, analizándolos con más detalle y comprobando lo bonitos que eran.

Se acercó algo más para poder verlos con más detalle. La elección del color era lo de menos, ya sabía exactamente con quién trataba, pero le gustaba todo en general de ellos. Y, sin duda, lo importante no era el color en sí, sino el por qué había querido que fueran así. Ese simple detalle hacía que le gustasen mucho más lo que podrían haberlo hecho en cualquier otra ocasión.

Totalmente distraída, no se dio cuenta de que Yamato se había acercado a ella por la espalda hasta que sintió cómo la rodeaba con los brazos por la cintura.

- Te quedan muy bien – le dijo mientras que posaba la cabeza en su hombro.

- ¿Si? – observó como asentía muy ligeramente-. Yo creo que encajan a la perfección con mi vestido verde. Ahora vas a tener que llevarme a algún sitio bonito para poder ponérmelo todo…

- ¿Es un chantaje?

- Tómatelo como quieras – giró ligeramente el cuello para poder dejar así un beso en su mejilla-. Aunque, me mantengo… No hacía falta que me comprases al…

- Shh… Deja de quejarte o se lo contaré a Haru y ya tendrá algo que hacer durante todas las horas que estéis en el trabajo.

- ¿No serás tan cruel?

- Y si me apuras se lo digo a Mimi… Yo solo te estoy contando mis opciones, luego tú puedes tomártelo como más te guste.

- Traidor… - sonriendo ampliamente por fin, devolvió la vista hacia el reflejo de ambos-. Será mejor que nos vayamos a dormir que cierta señorita se va a despertar pronto mañana reclamando el desayuno y a este ritmo no voy a ser capaz ni de abrir los ojos…

Teniendo que darle la razón, se apartó para dejarla terminar de prepararse, caminando hacia la cama y, aprovechando para estirar las sábanas y mantas que habían quedado revueltas antes, volviendo a poner las cosas en su sitio.


AnnaBolena04: ¿cómo dices que podían acabar el 24 de diciembre estos dos? Que pretenden matarnos a todos con los niveles de azúcar. Que sí, que es una fecha muy importante, pero no juegan limpio con los detalles que tienen el uno con el otro y las perlitas que dejan caer. Si por algo decía yo que no tenía ganas de poner a hacer lo de los regalos de Navidad porque ya estaba más que saturada con estos temas xD

Con este capítulo cierro el ciclo de la etapa navideña y voy a aprovechar a avanzar un poquito en el tiempo, poca cosa, solo un par de meses, pero yo ya aviso de que la parte que viene de ahora en adelante será un poquito diferente porque tengo en mente hacer algunas cositas, que estamos todos con los niveles de azúcar demasiado elevados como para que sea sano cofcofcof

¡Besitos de tortuguita!

Guest Vecina: pues tengo el examen el martes que viene... Así que ya veremos, porque están en un plan que no los aguanta ni su madre y casi que da igual lo que sepas tú o dejes de saber que te la van a liar como sea, así que estoy intentando tomármelo con calma porque lo que vengo siendo yo ya no puedo hacer más xD Lo tengo bastante controlado. Ya te contaré porque además es a primera hora... ¿Tú nada? ¿Seguimos sin noticias? ¿Tenemos que ir a pegar a alguien?

Se les sube el azúcar rápidamente, sobre todo cuando estáne en días especialitos como puede ser éste. Pero bueno, vamos a dejarlos, que seguro que lo usan como excusa para no tener en cuenta el día en el que realmente "volvieron" ya que eso sería coincidir con el aniversario de boda de Taichi, que lo de andar por ahí compartiendo fechas ya es lo que les faltaba a los posibrecitos.

Lo sé, lo de que sean capaces de ponerse de todos los colores incluso en esas situaciones tiene su gracia, pero pobrecitos, déjalos que tienen que ponerse cuquis y de todos los colores. Que van para los dos años de matrimonio y como le ha dicho Yamato, los 19 "juntos", pero ellos se ponen rojitos para no perder las costumbres. De todas formas, ya puedes ver lo que le acabo de decir a Anna, que nos vamos a ir un poquito más adelante en el tiempo en los capítulos que viene. A ver por dónde se van estos dos ahora cofcofcof

Y te voy a ir dejando vecina porque me estoy muriendo del sueño hoy, me está hasta costando conectar la neurona para escribir esto y no entiendo por qué jajajaja ¡Un bico grandote! Disfruta del fin de semana, a ver si el clima nos deja.