Había llegado el momento. El comentarista anunció el inicio de la semifinal de la rama derecha y los nombres de sus participantes resonaron por los altavoces. Ryku había recuperado los nervios previos a su primer combate en el torneo, incluso sabiendo ya a lo que enfrentaba. Kendo era un obstáculo tan grande como el propio Uleis, uno de los dos finalistas del torneo. Ambos compartieron una última mirada amistosa antes de cruzar aquella puerta que los convertiría en enemigos durante lo que perdurara el combate.

El ambiente se cargó cuando los dos concursantes salieron al campo de batalla y se colocaron en sus posiciones. El silencio se había marcado a lo largo del paseo que nadie se atrevió a romper, salvo el locutor.

—Guau, a esto se le llama un silencio incómodo. Parece que este combate tiene un trasfondo para ambos entrenadores, me pregunto cuál será. De todas formas, no hay motivos para mantener el estadio bajo el mutismo. Vamos, hay que dar ánimos a nuestros entrenadores.

El público estuvo de acuerdo y empezaron a agitar sus brazos a modo de ánimo a Ryku y Kendo.

—Eso me gusta más, amigos. Ahora, sin más demora, entrenadores, activado vuestros Enlaces. —Ryku y Kendo obedecieron y adquirieron las formas de sus Pokémon—. El combate de la última semifinal empieza… ¡Ya!

Ryku fue el primero en atacar emitiendo un lanzallamas contra Kendo. Él no tuvo dificultades en esquivarlo saltando hacia el techo del estadio. Ryku veía lo que se tenía encima cuando el puño de Kendo se iluminó. Megapuño. Será fácil evitar el daño. Se echó hacia atrás y dejó que Kendo penetrara la tierra del campo de un solo golpe. Algunas piedras se desperdigaron tan lejos del epicentro que estuvieron a punto de impactar contra el público. Por suerte, las piedras eran pequeñas e inofensivas a la velocidad que llegaron a las gradas.

El comentarista dio una orden a un compañero de trabajo y este bajó una palanca que activó un mecanismo de defensa en aquellos casos. Del suelo se había levantado una barrera de cristal resistente a todo tipo de impactos para que el público pudiera observar la pelea sin temor alguno.

Mientras, el combate entre Ryku y Kendo no se había pausado para nada y Ryku le había lanzado otro lanzallamas a Kendo justo en el momento en que la mitad de su brazo permanecía clavada en el suelo. El Machoke logró sortear el ataque por los pelos, llevándose inevitablemente un poco de daño del ataque. Cayó cerca del lugar donde inició su primer ataque.

—Confío en que poseas más movimientos aparte del lanzallamas, Ryku —gritó Kendo. Obviamente, en su forma Pokémon solo podían entenderle otros entrenadores que estuviesen con sus Enlaces activados. Eso significaba que nadie más excepto Ryku escuchó su comentario.

—Por supuesto que no es el único —replicó Ryku. Solo ocurre que no quiero acercarme a ti a menos que pueda golpearte con mis ataques cuerpo a cuerpo y garantice que por lo menos no recibiré daño de un contraataque.

—Bueno escucharlo. En fin, Ryku, veo que me va a costar tenerte cerca para atacarte con mi arsenal, sin embargo, tengo mis propios métodos que me ayudan a acercarme a entrenadores cuyos Enlaces les permitan mantener las distancias. —Ryku adoptó una postura defensiva y extendió las alas, listas para batirlas y salir volando en caso de necesitarlo—. No lo olvides, Ryku, quiero que me enseñes tu potencial y esto no está siendo tan intenso como tu combate contra Brulem. No me prives de un buen combate, ¿vale?

—No te prometo nada.

Kendo se tomó esa respuesta como un incentivo y atacó directamente a Ryku. Esta vez, Kendo había usado uno de sus movimientos que lo ayudó a impulsarse a gran velocidad contra Ryku. El joven no tuvo oportunidad de esquivar el ataque, pero sí de bloquearlo con los brazos y las alas, estas últimas las utilizó como una herramienta para alejar a Kendo de él. Ryku retrocedió al menos un metro por el retroceso y notó el impacto del puñetazo de Kendo. No había sido total, pero tampoco como la quemadura que le produjo. Aquel golpe se había notado y, si no lo hubiera amortiguado, hubiera perdido más de la mitad de la vida de su Enlace. Actualmente debería haber perdido poco menos de la mitad de su vida.

Tengo que atacar rápido, más rápido que él. Si me continúa pegando como hasta ahora, mi Enlace estará a solo dos puñetazos más y eso siendo optimista.

Ryku no tuvo más elección que hacer brillar sus garras y darles un aspecto más afilado del que ya tenía. Su movimiento Cuchillada, el segundo ataque más efectivo que poseía.

Kendo sonrió ante la decisión de Ryku. Por fin iba a tener un combate físico, lo que más le gustaba.

—No te cortes —dijo adoptando una postura defensiva.

Ryku no atacó aleatoriamente, sino que sorprendió al karateka con un seguido de cortes que demostraban seguir un patrón. Ha entrenado el combate cuerpo a cuerpo. No basa toda su ofensiva en el ataque a distancia. También sabe defenderse con los puños, o garras en este caso, pensó Kendo. Cada vez disfrutaba más y más del duelo.

Durante casi un minuto Ryku y Kendo compartieron un seguido de golpes, patadas y arañazos. El público se asombraba con los movimientos de los entrenadores mientras el comentarista intentaba describir todos los ataques que hacían ambos. Le costaba mucho, pues a veces Ryku y Kendo alcanzaban un nivel de velocidad increíble al concatenar varios golpes a la vez. Cuando terminaron la ofensiva, se separaron para recuperar el aliento.

Ryku había acabado peor que Kendo en aquel combate. El puñetazo que le asestó antes le había dejado un dolor en los brazos que debilitaron sus ataques con las garras y, por si fuera poco, el dolor también lo sentía en la barriga. Jadeaba. Calculó la vida que había perdido en aquel duelo y supuso que, al menos, le quedaba un cuarto de su vida. Era muy poca, demasiado si intentaba sobrevivir a otro ataque directo de Kendo. Esto va mal. Mi Enlace está llegando a su límite y pronto entrará en modo reinicio. Miró a Kendo. El Machoke también había sufrido en el duelo, aunque en mucha menor medida que Ryku. Kendo también jadeaba, pero con menos intensidad que Ryku y, por deducción, debía quedarle tres cuartas partes de su vida, puede a poco de la mitad de su vida.

—Sabes defenderte en un combate físico —le felicitó Kendo—. Pero es obvio que los Charizard no basan todo su poder en ese campo. —Ryku no contestó, seguía respirando rápidamente intentando recuperar pronto el aliento—. No creo que soportes otro duelo así. El próximo ataque que realice te noqueará y activará la seguridad del brazalete. Es el fin del combate.

Kendo se posicionó con una mano cerrada en un puño y la otra abierta con los dedos pegados entre ellos. Este último brilló y se envolvió en un aura blanca que lo cubrió por completo hasta la muñeca. El público gritó ante la inminente acción que realizaría el karateka. Su letal Golpe Kárate estaba listo, el ataque que había utilizado para vencer al Chansey de Relma y al Scyther de Lou como golpe definitivo. Kendo pensó si sería él quien diera el paso o Ryku. Probablemente tendría que ser él porque Ryku no se atrevería a volar hacia su derrota.

Se equivocó.

Ryku voló a gran velocidad hasta Kendo. El ataque pilló desprevenido a Kendo, pero reaccionó a tiempo y se preparó para contraatacar con su Golpe Kárate. Ryku lanzó lo más similar a un grito de guerra. Un todo o nada. Sus garras volvían a estar iluminadas, alargadas y afiladas. Usó su movimiento Cuchillada para quebrar la defensa de Kendo, el cual tuvo en efecto mínimo porque el Machoke solo requirió de mover su brazo libre para minimizar el daño. Sin embargo, los dos golpes que le asestó Ryku lo desequilibraron lo suficiente como verse obligado a retroceder un par de pasos. En cuanto recobró el equilibrio, Kendo vio el cuerpo de Ryku muy cerca de él. Era su mejor oportunidad de golpearle con su ataque. No dudó ni un segundo y dio su Golpe Kárate justo en el cuello de Ryku. Sacó una sonrisa de victoria al conseguir un impacto tan certero, pero esa mueca de felicidad cambió por una de sorpresa en menos de un segundo.

Ryku no había vuelto a su forma humana. De hecho, ni siquiera había cedido su ofensiva. Volvió a gritar y en esta ocasión fueron sus alas las que brillaron. Ryku golpeó con todas sus fuerzas el abdomen de Kendo y lo mandó por los aires. El karateka no se esperaba tal respuesta y lo pilló incapaz de responder. En el aire tuvo un momento de lucidez y se dispuso a realizar un movimiento en su posición actual, pero las sorpresas no acabaron ahí. Kendo vio justo encima de él el cuerpo naranja del Charizard del cual emanaba humo y llamas de su boca. Aunque se protegiera, sabía que las abrasadoras llamas le acertarían en todo su cuerpo y el daño mitigado sería insuficiente. Solo podía esperar a que su Enlace no muriera con ese ataque.

Ryku escupió un torrente de llamas con tanta furia que dio la sensación de ser todavía más poderoso que el lanzallamas usado contra Brulem y Zoloth juntos. Esas llamas contenían algo más que el ardiente fuego, había una ira descontrolada, toda la fuerza de Ryku enfocada en un único ataque. Ese lanzallamas era su último movimiento; si Kendo sobrevivía a este, se rendiría, pues no tendría energía suficiente para seguir luchando.

Kendo cayó y chocó con violencia contra la arena del campo de batalla con las llamas como la fuerza que lo había conducido a recibir tal impacto. Su cuerpo entero se vio envuelto en llamas durante varios segundos hasta que el Enlace no lo soportó más y murió. El sistema de seguridad del brazalete se activó y devolvió al karateka a su forma humana después de explotar en una onda de luz blanca que apagó todo fuego cercano a él. Ryku aterrizó, se desplomó en el suelo y usó sus brazos como apoyo con tal de no acabar totalmente tumbado. Desactivó su Enlace y mantuvo la misma postura; el esfuerzo realizado le había pasado factura incluso cuando el cansancio no era algo que acompañara la transformación. El público estalló en júbilo con la victoria de Ryku, nadie esperaba aquel resultado y tampoco que el Charizard alcanzara a ser tan temerario como para permitir recibir el letal Golpe Kárate de Kendo. El comentarista tuvo que pedir unos segundos de silencio con la finalidad de declarar a Ryku como finalista del torneo, pero el público lo ignoró y siguió aclamando al joven. Cansado, el comentarista no tuvo más remedio que usar una alarma tan potente que silenció repentinamente las gradas.

—Perdón por eso —se disculpó el comentarista—, pero deberían haberme dejado sentenciar el combate antes de saltar de emoción. En fin, el combate termina con la derrota de Kendo y Ryku se convierte en finalista. Ahora, sí, amigos, ya podéis volver a alabar al vencedor.

El público reanudó las ovaciones, aunque con un muy claro enfado con el comentarista por haber usado aquella alarma que todavía resonaba en sus oídos.

Ryku miraba al suelo, incapaz de levantar la cabeza hasta que recobrara algo de sus fuerzas. En su visión de la arena se cruzó una mano y alzó la cabeza para descubrir quién era. Obviamente, se trataba de Kendo el cual le estaba ayudando a ponerse de pie. Ryku aceptó la ayuda y agarró la mano de Kendo e hizo un esfuerzo por levantarse.

—Un gran combate, Ryku. Me has impresionado —le congratuló Kendo—. Al final he confiado demasiado y celebré la victoria antes de lo previsto. No esperaba que soportaras mi Golpe Kárate.

—Ni yo —articuló Ryku entre jadeos. Realizó uno largo que le sirvió a la hora de minimizar la fatiga—. Creía que mi cuchillada te impediría atacar, pero cuando sentí el impacto de tu mano en mi cuello pensé que el Enlace se iba a morir. Me sorprendió que aún siguiera siendo un Charizard después.

Kendo se impresionó tanto como él, pero su sorpresa se desvaneció fácilmente al descubrir el motivo de la supervivencia del Enlace de Ryku.

—El crítico —comentó Kendo—. No hubo crítico cuando te golpeé y eso te permitió continuar con tus ataques. Contra el Chansey de Relma y el Scyther de Lou sí les di con un crítico, pero la posibilidad de que salga no es absoluta, y tuve mucha suerte de me saliera dos veces en todas las que lo usé, por lo tiene sentido que las probabilidades de obtener un tercer fueran ínfimas.

—Yo pensaba que no lo necesitabas para derrotarme.

Kendo rio.

—¿Tan fuerte crees que soy? Deberías ver algún combate del Dojo Karate en ciudad Azafrán y entonces compara mi fuerza con algún karateka de mayor rango al mío.

—No me gustará ver como un Enlace de tipo Lucha es capaz de destruir mi Enlace con la resistencia de tipo Volador.

Kendo volvió a reír.

—Yo si te imagino teniendo un buen duelo contra alguien superior a mí y derrotándolo.

Ryku arqueó una ceja.

—Estás de broma, ¿no? Casi he arriesgado mi vida para vencerte a ti y me dices que puedo ganar alguien más fuerte que tú.

—Es lo que acabo de decir. Tú opinas que me has demostrado el potencial que posees en combate como un Charizard. Yo opino que no me lo has enseñado en su totalidad. Este combate me ha dicho que tus verdaderas capacidades las alcanzarás a medida que pelees más y más. Entonces, desearé luchar contra ti otra vez y veré la fuerza que ansío contemplar. ¿Aceptarás la revancha algún día?

—Siempre y cuando no sea en un torneo —condicionó Ryku.

—Hecho.

Ryku y Kendo se dieron la mano como promesa del futuro combate. El público lo interpretó como un gesto deportivo en la que el derrotado aceptaba haber sido vencido sin enfadarse. Bastante lejos del auténtico motivo, pero igualmente podía considerarse así.

Un trabajador del albergue se acercó a la pareja y le preguntó a Ryku sobre su estado. Él le contestó que necesitaría un tiempo con tal de reponer todas sus fuerzas y volver a dar el máximo de sí mismo en la final. El trabajador asintió y con un walkie-talkie comunicó al resto la respuesta de Ryku. Entonces el comentarista informó al público que la final no se celebraría hasta las siete de la tarde; es decir, dentro de una hora.

Ryku se pasó todo ese tiempo en la habitación de los participantes recuperando la energía gastada en el combarte de Kendo y preparando su estrategia en la pelea contra Uleis. A diferencia de luchar contra un Machoke, un Poliwrath tenía tanto ventajas como desventajas contra su Charizard, básicamente porque sus dos tipos eran fuertes y débiles a la vez contra los de Ryku. El joven pensó en qué movimientos tenía Uleis, pues no le vio emplear ningún ataque de tipo agua contra ninguno de sus rivales, pero eso no significaba que no poseyera alguno. En los combates, Ryku se percató que Uleis basaba parte de su fuerza en el combate físico como Kendo y confiaba que su reciente experiencia con el karateka le sirviera en esta pelea. Como pensó anteriormente, su mejor ofensiva era el ataque cuerpo a cuerpo, pues su lanzallamas no sería tan potente contra Uleis como el resto de rivales con los que había luchado hasta ahora. Confiaba en que la fuerza de ataque de su Poliwrath no fuera ni la mitad de poderosa como la de Kendo. No soportaría otro combate de tal magnitud.

Llegó la hora.

El comentarista avisó al público del inminente combate de la final de torneo y esperó unos minutos más a que las gradas volvieran a estar llenas. Cuando vio oportuno, llamó a los finalistas.

Ryku se levantó de su asiento y caminó hacia la puerta. Uleis se cruzó en su camino y ambos compartieron una mirada. Uleis era un joven amigable que dedicó a Ryku un gesto de buena suerte antes de pasar por la puerta. Ryku le dedicó el mismo gesto en el último vistazo que le dio Uleis y atravesó la puerta.

Como final que era, el público ya estaba muy animado por presenciar el combate entre estos dos entrenadores. A medida que Ryku y Uleis se dirigían a sus posiciones, el comentarista rememoró los combates que habían realizado ambos entrenadores para llegar a la final. Ninguno de los dos había tenido un combate más espectacular que el otro, pero obviamente entre los combates de cada uno sí existía alguno que fue más espectacular. Uleis demostró tener un control del combate excelente en su pelea contra Enric y su Enlace de un Electabuzz en el que no dejaron de verse los rayos. Con Ryku destacó su última disputa contra Kendo por el simple hecho de haber enseñado al mundo que Ryku no se rendiría hasta que la Prioridad Humana, nombre por el que se conocía la seguridad del módulo Enlace, se activara. Ryku ya estaba forjándose una leyenda y el público apoyó la frase del comentarista de verle llegar a la Liga Pokémon con un gran vitoreo. Se pasan con hablar del futuro cuando ni siquiera tengo una medalla de Gimnasio, pensó Ryku.

Los finalistas se posicionaron ambos extremos del campo de batalla y esperaron a la señal del comentarista. El hombre siguió hablando de los combates hasta que le comunicaron por los auriculares que la pelea podía comenzar. Alzó el brazo como signo de activación de Enlaces, en los que Ryku y Uleis se transformaron en sus respectivos Pokémon, y lo bajó después de una cuenta regresiva.

Con el combate empezado, Ryku no tardó en hacer brillar sus garras, alargarlas con dicho brillo hasta el doble de su tamaño original y volar directo a Uleis a clavarle su cuchillada. Para su sorpresa, Uleis también había actuado igual que él y no tardó en abalanzarse a gran velocidad. Los golpes de ambos ataques fueron rápidos y no detuvieron los cuerpos de ambos entrenadores, cambiando de posición al momento de impactar su ataque. Ryku se dio la vuelta nada más logró disminuir la velocidad de su ataque y fijó su mirada en Uleis, quien también se había detenido dejando unas muy visibles marcas de su intento de frenar. Las garras de Ryku dejaron de brillar y luego notó la magulladura en un costado causada por el golpe de Uleis. Tiene el movimiento Megapuño como Kendo. Ha cambiado su repertorio de ataques solo para seguir permaneciendo en el misterio, pensó Ryku. Un daño al que rápidamente se acostumbró, pues, para su suerte, no era tan poderoso como el de Kendo.

Uleis se preparó para su siguiente ataque. Ryku adoptó una postura defensiva cuando vio la espiral que cubría la mayor parte del cuerpo del Poliwrath iluminarse con un color blanco brillante y, seguidamente con un gradiente de colores del arcoíris. Ryku no adivinaba por ello qué tipo de movimiento se trataba. ¿Es así como los Poliwrath usan su Pistola Agua al no tener boca por la cual escupirlo? Tengo que andar con ojo y esquivarlo a la mínima opción de la que disponga. Ryku imaginó una posible oportunidad de atacarle mientras cargaba su movimiento, pero las distancias se lo impedían. Finalmente, Uleis terminó de cargar su ataque y disparó un montón de burbujas en su dirección y que viajaban a una sorprendente rapidez.

Ryku se alarmó. Las burbujas, además de moverse rápido, había tantas que se dispersaban por todo el campo, lo que no le garantizaba librarse de ellas con solo esquivar. Maldición, es el movimiento de Rayo Burbuja. Me juego mucha vida si logran darme directamente, pero no puedo ir a ningún lado sin llevarme alguna explosión de estas. Entonces Ryku se dio cuenta de que Uleis era quien dispersaba realmente las burbujas y no lo hacían ellas de manera natural. Eso significaba que el ataque solo iba en línea recta o en la dirección a la que apuntase el Poliwrath y tenía una clara ocasión de evadirse de las burbujas e, incluso, de atacarle mientras las disparaba.

Ryku extendió las alas y saltó con tiempo antes de que las burbujas dieran contra el andamio desde el cual el comentarista explicaba lo que sucedía en el campo de batalla. El sonido de las burbujas era similar a la de decenas de pequeños petardos explotando casi al unísono y el andamio lo resistió como si solo se tratase de una agradable brisa. Sin embargo, el comentarista tuvo que esconderse detrás de la barandilla cuando Uleis proyectó las burbujas contra Ryku en el aire. Ryku se movió grácilmente en el espacio aéreo del estadio hasta estar muy cerca de Uleis, quien no había cedido su Rayo Burbuja en ningún instante. Entonces Ryku quiso parar su ataque con uno de sus lanzallamas a máxima potencia que, nada más acariciar la superficie de las pompas, explotaban echando vapor en todas direcciones. Como había una gran cantidad de ellas y el torrente de fuego era igual de extenso, pronto se formó una pequeña niebla en el suelo que alcanzó su máxima densidad cuando el lanzallamas de Ryku impactó de lleno en Uleis y las burbujas dejaron de aparecer.

Ryku no se alegró de haber conseguido un golpe directo contra el Poliwrath ya que un lanzallamas para un Pokémon de tipo Agua no le hacía más daño que una muy leve quemadura a la altura de caerle un bol de agua que ni siquiera llegaba a la temperatura de ebullición. Tendría suerte si le había quitado un poco más de una cuarta parte de su vida.

Hubo un instante en el que no hubo ataque alguno por parte de los entrenadores. La niebla que se había formado en el suelo era lo bastante densa como para ocultar el cuerpo azul del Poliwrath. Ryku se mantuvo en el aire y seguiría ahí hasta que la niebla se disipara y pudiera ver a través de ella. Mientras tanto, buscaría movimientos extraños entre las nubes de vapor que revelaran la posición de Uleis, pero el joven era habilidoso en ese aspecto y ya estaba aprovechando a la perfección la niebla creada por el lanzallamas de Ryku. El Charizard maldijo sin decir una palabra por haber cometido un acto tan imprudente. Y mientras se quejaba, Ryku fue atacado.

Un chorro intenso de agua dio de lleno en la espalda de Ryku, desestabilizándolo y lanzándolo contra el suelo. Ryku no tuvo la menor posibilidad de reacción y cayó desde una gran altura sin mostrar el menor indicio de querer amortiguar el impacto. La caída fue lo bastante fuerte como para disipar parte de la niebla y dejar a la vista un Charizard tumbado en el suelo e inerte. El público se alarmó ante la gravedad del asunto: Ryku no se movía, no respondía a los gritos que le soltaban para que se levantase. Nada. El comentarista fue el único que vio lo que había ocurrido y se lo comunicó a los demás. El movimiento Pistola Agua de Uleis que había dado de lleno en Ryku le había apagado la característica llama roja que emanaba de la cola de los Charizard. Con esta apagada, ahora mismo Ryku se encontraba en una situación crítica en la que muy fácilmente podía morir.

Pero el módulo Enlace estaba diseñados para mantener al entrenador vivo en todo momento. Y eso fue lo que hizo.

En la cola de Ryku se formó una esfera transparente, justo donde debería estar la intensa llama de los Charizard, y luego se volvió roja y soltó unas chispas que reaccionaron en una explosión de fuego que terminó creando una brillante llama en la cola que no se apagaba. Segundos después Ryku despertó y, con un poco de esfuerzo, se levantó. Se tambaleó un poco como si solamente se hubiese mareado por la caída y nada más. El público respiró aliviado de ver al chico sano y salvo. Ryku no tardó en percatarse de lo que le había ocurrido y echó un rápido vistazo a su cola donde permanecía una flamante llama roja. ¿La Pistola Agua de Uleis había apagado mi llama? Suerte que la Prioridad Humana es efectiva, aunque desearía que actuase más rápido y no diera sustos a la gente al ver un cuerpo sin vida aparente. Aun así, Ryku olvidó lo ocurrido y redirigió su concentración al combate, el cual aún no había finalizado.

Uleis no parecía haberse preocupado de casi asesinar a Ryku accidentalmente, aunque existía la posibilidad de que no fuera capaz por no poder mostrar expresiones faciales en su totalidad. Aun así, fue permisivo y no atacó hasta que la niebla se disipó por completo, acción que Ryku agradeció. Antes de iniciar su próximo movimiento, Ryku calculó mentalmente lo que aguantaría su Enlace sin que el reinicio apareciera. Con un Megapuño y un Pistola Agua lógicamente ya debía haber perdido más de la mitad de la vida, más si añadíamos que el ataque de agua pudo ser crítico, lo cual le dejaría a un solo golpe de perder, dos si se repetía la situación con Kendo, pero no apostaba mucho por tener tanta suerte otra vez. El combate llega a su fin y Uleis tiene mucha más vida que yo. Debo encadenar dos ataques si quiero dejarlo en igualdad de condiciones y más si quiero derrotarlo. Tengo que ir con cuidado.

Uleis empezó a usar un nuevo movimiento que surgía de su espiral. Este ataque era más rápido que el Rayo Burbuja y solo tardó unos segundos en soltar una especie de rayo en forma de espiral que se ensanchaba y encogía a medida que viajaba por el espacio. Instintivamente, Ryku cubrió ambos ojos con los brazos porque conocía ese movimiento. Hipnosis. Un movimiento que resultaba muy fácil de evadirlo con solo cerrar los ojos. Sin embargo, la perdida de la vista era una desventaja muy grande si el rival era tremendamente veloz. Ryku recordó eso y le invadió el miedo de pensar que Uleis solo había utilizado su Hipnosis para acercarse a él y golpearle con un Megapuño o cualquier otro ataque físico. Como medida de seguridad ante su temporal ceguera, Ryku lanzó un lanzallamas y lo dirigió en ángulo con la finalidad de que cubriera el máximo terreno posible y obligara a Uleis a permanecer en su sitio mientras no le veía. Cuando sintió que la Hipnosis ya no podía afectarle, Ryku separó los brazos de la cabeza y observó el entorno.

Uleis no se había movido del sitio, pero lo había intentado. Ryku observó que el lanzallamas de dispersión le había dado en una de sus piernas, con lo que había tenido la suerte de quitarle algo de vida en un acto de miedo. Sus temores fueron reales y agradeció que sus instintos le hubieran ayudado. Por otra parte, el fuego había alcanzado las gradas las cuales seguían protegidas por las barreras del combate contra Brulem. Se sintió mal de haber podido causar quemaduras a la gente sin saberlo y se disculpó mentalmente, acompañado de un gesto en señal de disculpa.

Ryku vio la oportunidad de atacar a Uleis sin que él tuviera muchas posibilidades de esquivarle, aunque tampoco debía confiarse pues el fuego debía ser muy intenso si se quiere dañar a un Pokémon de tipo agua como haría con uno normal. No obstante, el combate se estaba alargando más de lo necesario y, en cierto modo, también su visible derrota. Era un todo o nada, como en la pelea contra Kendo, solo que aquí tenía más probabilidad de ganar. Se concentró y salió disparado hacia Uleis.

El Poliwrath estuvo distraído curándose el calor de la quemadura causado por el lanzallamas y no vio a Ryku hasta que él ya estaba a mitad de camino entre ambos. Uleis reaccionó rápido y en un momento disparó otra pistola de agua que tenía toda la pinta de golpear al Charizard y vencerlo. No obstante, Ryku ya esperaba dicha defensa y disparó su lanzallamas contra el agua, produciendo de esa manera una gran cantidad de vapor. A diferencia de la anterior acumulación, esta formó una barrera que bloqueó la vista de Uleis en todas direcciones, como si se hubiera encerrado en una cúpula opaca. El Poliwrath no poseía un buen sentido de la oída para detectar a los enemigos en caso de ceguera y eso aumentó drásticamente el nerviosismo en Uleis. Estuvo tan nervioso que no se dio cuenta de Ryku hasta que fue demasiado tarde.

Ryku combinó su ataque cuchillada junto con su Ataque Ala con tal de reducirle el máximo de vida posible en aquella ofensiva. Primero rajó el cuerpo de Uleis con una de sus cuchillas. Luego le asestó un fuerte golpe con el ala potenciado con el brillo que indicaba un movimiento en el abdomen que desequilibró por completo a Uleis y finalizó con un ataque doble de sus cuchillas formando una equis. Ryku se detuvo mientras el cuerpo de Uleis caía al suelo dolorido por el combo. Mantuvo sus cuchillas activadas por si acaso Uleis se recuperaba más rápidamente de lo esperado, sin embargo, Ryku se sorprendió al observar el cuerpo del Poliwrath brillar y explotar en diversos haces de luces que, al desaparecer, dejaron a la vista el cuerpo de Uleis. El hombre, tumbado en el suelo, levantó un brazo indicando que se encontraba bien.

—Amigos, tenemos un vencedor. El ganador del primer torneo del albergue de ciudad Verde es… ¡Ryku!

La gente celebró por todo lo alto la victoria del joven como si hubiera ganado algo más grande que un torneo local. Ryku desactivó su Enlace y se dirigió al público saludándolos con el brazo. Tantos aplausos abrumaban a Ryku y llegaban en ciertos puntos a incomodarle. Dejó de saludar y se acercó a Uleis, quien también recibió aplausos por haber sido un contendiente digno y les agradecía las ovaciones con alguna que otra reverencia. Luego vio a Ryku acercársele y tendiéndole la mano. Él se la tendió también y se dieron un apretón de manos.

—Bien jugado —le felicitó Uleis—. Ese último combo ha sido especialmente potente.

—Si te soy sincero, no pensaba que llegaría a vencerte solo con ese combo. Creía que necesitaba darte más golpes para derrotarte —confesó Ryku.

—Tienes suerte. Ese Ataque de Ala que me asestaste me hizo un daño crítico. De otra forma hubiera cumplido tus expectativas.

—Entonces sí que tuve suerte.

Ryku y Uleis volvieron las vistas al público y les volvieron a dedicar saludos mientras las protecciones de las gradas se enterraban bajo el suelo del estadio. El comentarista aprovechó esos momentos para anunciar al público acerca de la fiesta post-torneo la cual ya estaba en marcha y lista. La gente esperó por si había algo más tras la victoria de Ryku, pero no fue así. Uno de los trabajadores del albergue se acercó al ganador y le entregó una tarjeta a Ryku de color roja.

—En esta tarjeta están las veinticinco mil Monedas de Combate del premio del torneo. Canjéalo en recepción y se te añadirán a tu cartera de entrenador una vez se haya usado —le informó el trabajador—. Gracias por participar y enhorabuena por su victoria.

—Gracias.

Con el premio entregado, la vida en el estadio fue paulatinamente desapareciendo con la gente de las gradas abandonándolo y dirigiéndose a la fiesta. Uleis se despidió de Ryku y lo dejó a solas en el campo de batalla un rato hasta que de las pocas personas que todavía permanecían en las gradas uno se reunió con él. Se trataba de Dylan.

—Ha sido increíble —dijo Dylan enfatizando cada una de las palabras mientras aplaudía siguiendo el tono de su voz—. Tus combates han sido los que más emoción han dado al torneo, en serio.

—Uleis también ha aportado su grano de arena. Y puede que Kendo igual —repuso Ryku.

—Tal vez. Pero para mí han sido los tuyos. Y entre ellos destaco el de Kendo, el cual apostaba mucho por victoria dado su nivel en las artes marciales. ¿Sabías que venciste a un karateka de cinturón negro graduado en segundo DAN?

—¿Segundo DAN? ¿Qué es eso?

—No lo sé, pero suena a que Kendo era particularmente fuerte, y más con el Enlace activado, ¿no crees? —Ryku se encogió de hombros—. Da igual. Oye, ¿Qué es lo que te han entregado? ¿El dinero?

—Sí. Una tarjeta que he de canjear en recepción. Lo haré mañana antes de irme.

—Guay. ¿Vamos a la fiesta?

—Desde luego.

Ryku necesitaba algo que lo alejara de sus recientes combates, una manera de relajarse. En la fiesta lo primero que pidió fue un refresco y un lugar donde sentarse. Había mucha gente por lo que le fue difícil dar con un sitio. Al final, una pareja le cedió su puesto dado que ya se marchaban y Ryku les dio las gracias. Dylan se había separado de él un momento, excusándose de que tenía que ir al baño y a pedirse su propia bebida. Se sentó en la otra silla libre al lado de Ryku con una jarra de algún refresco con gas.

—Bueno, supongo que mañana partirás a ciudad Plateada a desafiar al Líder de Gimnasio, ¿no? —gritó Dylan. Con tantas voces y música de por medio, los gritos sonaban como un tono normal.

—Así es. Es un viaje un poco largo viendo que hay que caminar por el Bosque Verde y la ruta 2. Dudo que pueda recorrer todo ese trayecto en un solo día, incluso aprovechando toda la luz del sol posible.

—Oye, Ryku, te propongo algo: ¿Y si te acompaño?

Ryku no lo escuchó la primera vez y Dylan se lo tuvo que repetir.

—¿Por qué quieres venir conmigo? —le preguntó.

—Por varios motivos, la verdad. Una de ellas es que no sé cuándo el Gimnasio de ciudad Verde volverá a estar operativo y no pienso quedarme aquí hasta entonces; otra porque te será de ayuda alguien que ya ha viajado por Kanto, lo cual significa que conozco las vías más rápidas que nos permitirán atravesar el bosque en muy poco tiempo, aparte de informarte sobre los Gimnasios; y, finalmente, porque pasarás por ciudad Azafrán si quieres la medalla del Gimnasio de allí y no estaría mal regresar a casa para dar a mis padres una visita en persona. ¿Qué me dices?

Ryku se encogió de hombros.

—Por mí vale. Viajar en compañía será mejor que en solitario, eso seguro.

—Genial. Entonces está decidido. Gracias.

El resto de la fiesta transcurrió sin mayores acontecimientos. Únicamente valía recalcar la felicitación por parte de aquellos participantes del torneo que no se habían ido del albergue o, simplemente, no querían estar en la fiesta. Entre ellos Ryku tuvo el placer de conocer a Relma, Lou, Olga, Enric, Amanda, Tina y Sue, aparte de los que ya conocía como Brulem, Kendo y Uleis. Todos ellos pasaron unos minutos con Ryku y Dylan y conversaron sobre los combates y compartieron momentos que acabó causando risas en el grupo. Un tiempo después, los participantes del torneo se despidieron de Ryku y Dylan y se dispersaron por la sala. Sin embargo, Kendo se había quedado con ellos un poco más.

—Toma, Ryku. Creo que esto te va a venir muy bien en tus futuros combates.

Kendo le ofreció un pequeño disco de superficie plateada. Ryku lo reconoció al momento: era una Máquina Técnica.

—¿Qué movimiento es? —preguntó a la vez que cogía el disco.

—Instálalo y lo sabrás.

Ryku arqueó una ceja, extrañado. Siguió la corriente del karateka e introdujo el disco en el brazalete. Este detectó casi al instante el disco y apareció una ventana en la pantalla que decía Este movimiento es compatible con el Pokémon del Enlace. ¿Quiere instalar en la lista el movimiento Megapuño?. En cuanto leyó la última palabra, Ryku no pudo evitar llevarse una mano a la cabeza y reír de ello. Dylan, como era de esperar, no tenía ni idea de por qué le hacía gracia a Ryku ese movimiento.

—¿Cuál es el verdadero motivo porque me has dado este movimiento, Kendo? —inquirió Ryku. Aceptó la instalación del movimiento y el brazalete vibró mientras registraba los datos necesarios. Pocos segundos después el brazalete expulsó el disco y Ryku le devolvió a Kendo la Máquina Técnica.

—Bien visto —dijo Kendo admitiendo que había otra causa por la que le había regalado la Máquina Técnica—. Quiero aportar otro grano de arena en tu desarrollo como entrenador. Megapuño es un ataque bastante potente, aunque fácil de esquivar. En tu caso será útil para mandar por los aires a tu rival o darle un fuerte empujón, de manera que tendrías otra opción a usar aparte del Ataque Ala.

Ryku suspiró y asintió con la cabeza. Kendo tenía razón, había usado siempre el Ataque Ala en sus golpes finales. Kendo lo sintió cuando lo mandó a volar con dicho movimiento y Uleis lo recibió con la finalidad de que no pudiera contratacarle cómodamente. Sin duda esa táctica se había convertido en un estándar en los ataques de Ryku y le venía muy bien un poco de variedad, aunque la finalidad fuera la misma.

—Gracias, Kendo.

—De nada. Espero que tu viaje te sea fructífero y me concedas la revancha algún día.

—Claro. Supongo que estarás en el Dojo Karate, ¿no?

—Exactamente. Cuando termine mi peregrinaje volveré al Dojo. Nos veremos allí. Hasta pronto.

—Adiós, Kendo.

Desde entonces, la fiesta continuó sin nada más que divirtiera a Ryku. Ya había bebido bastantes refrescos y comido suficiente como para no entrarle nada más. Dylan aún aguantaba unas cuantas rondas más de refrescos y pasaba el rato conversando con otra gente. Ryku le hizo una señal en referencia a que se iba adormir y Dylan le dio las buenas noches. Ryku le recordó que se levantaría pronto y lo tuviera en mente, a lo que Dylan asintió y continuó la charla con las personas que tenía a su alrededor.

Ryku subió a su habitación y se desplomó en la cama. Antes de dejar que el sueño le invadiera, programó la alarma del brazalete y se tapó con la manta. Había sido un día lleno de emociones y, en menos de un minuto, Ryku ya estaba sumiso en el sueño.