Yamato estaba apoyado en su mesa, con aire totalmente distraído. Llevaba un rato en esa misma posición habiéndose quedado ido por completo de la realidad. No escuchó los pasos que se acercaban a él y no fue hasta que sintió una mano posarse en sus hombros que fue capaz de volver a sintonizar con la realidad.

Levantó la vista, buscando el origen de aquello, encontrándose no demasiado lejos a Hideki. Parpadeó, haciendo el esfuerzo por centrarse de nuevo, aunque le costó unos segundos.

- ¿Podemos hablar un momento? – le dijo cuando por fin parecía haber recuperado el correcto funcionamiento de su cabeza.

Yamato asintió, poniéndose en pie al ver cómo le indicaba con un gesto que lo siguiera hacia su despacho. No estaba demasiado centrado todavía como para darse cuenta de que no se había reído de él, lo cual, indicaba que seguramente quisiera hablar de algún tema serio. Cerró tras él, esperando a que fuera el general el primero en decir algo, notando como únicamente le hacía un gesto para que tomara asiento.

- ¿Hay algún problema? – acabó por preguntar, fijándose en las caras de él.

- No has hecho nada malo – negó con la cabeza, queriendo aligerar la tensión del momento-. Lo que pasa es que no te va a gustar lo que te tengo que decir…

Frunció el ceño, quedándose mirando hacia él. De repente, antes de que pudiera decirle algo más, la realidad se estrelló contra él y arqueó ambas cejas en gesto de sorpresa, manteniéndole la mirada a Hideki, buscando una respuesta más clara.

- Lo siento, ya sabes que es algo que escapa a mi control – le acercó una de las carpetas que tenía en la mano-. Han decidido que ya es buen momento para que el equipo haga un primer contacto con la estación espacial para que sepan lo que hay. No sé exactamente la fecha, pero se estima que podría ser en mayo o junio.

Bajó la vista hacia la carpeta, abriéndola para encontrarse con aquello mismo que le estaba diciendo él, únicamente que más detallado. Las fechas aproximadas, las indicaciones, los nombres de los equipos que iban a tener que viajar… Dejó clavada la vista en una de las listas, levantándola de nueva hacia Hideki.

- ¿Qué? ¿Cómo que yo? ¿Yo por qué?

- Porque… están a tu cargo… - había dado por supuesto, por la cara que le había puesto antes que había llegado a suponer de qué iba todo aquello.

- Cuando nosotros fuimos no teníamos un supervisor más allá del piloto… - al decir aquella palabra volvió a bajar la vista hacia los papeles, dándose cuenta de que, tal y cómo había sospechado, el nombre de Mai aparecía justo a la misma altura que el suyo solo que con el grupo correcto.

- Lo sé. Pero las cosas parece que funcionan así. Todavía no le he dicho anda a ella, no quiero saber cómo se lo va a tomar. Yo soy solo el mensajero…

- Ya, pero… Es demasiado pronto para que vayan a alguna parte. Hablamos de años para poder prepararlos para algo así.

- Yamato… Ese grupo lleva aquí desde septiembre del año pasado. Lo mismo que tú… Están perfectamente capacitados para poder hacer su primer viaje. Sabes que más o menos el tiempo entre un viaje y otro suele ser ese, que es el tiempo de preparación estimado.

Se quedó observándolo, confuso. Tenía toda la razón con sus palabras. Llevaban prácticamente dos años en Tokio. A fin de cuentas, estaban ya en el mes de febrero. Simplemente no había sido capaz de la velocidad a la que estaba pasando el tiempo, especialmente desde que había nacido la niña.

- Es un viaje corto – volvió a hablar, esperando tener ya toda la atención del rubio-. Me han hablado de semanas, posiblemente menos de un mes sin tener en cuenta los días previos en Tanegashima y el aislamiento. Pero nada que ver con las anteriores veces.

- ¿Semanas?

- Semanas – asintió-. Son demasiado novatos aún para que sea más tiempo, es mejor hacer las cosas poco a poco y que ellos valoren lo que se necesita reforzar de cara a proyectos futuros. La idea es mandar a los dos equipos a la vez, utilizando a Mai de piloto, que lleva demasiado tiempo en tierra y le va a venir bien…

- ¿A Mai? ¿Se lo has dicho ya?

- No… - negó con la cabeza.

- Pues se lo vas a decir tú, que yo no quiero saber nada. Vas a tener los honores de decirle que va a tener que dejar semanas sola a Nyoko con Arata. Te dejo ese privilegio…

- No me das miedo, vengo mentalizado para ello – se encogió de hombros antes de dejar la vista fija en él-. Yamato, sé que no debe de hacerte mucha gracia con la…

- No – cortó sus palabras-. No sigas. No me hace ni la más remota gracia, supongo que te lo podrás imaginar… Pero es mi trabajo y siempre hemos sabido, tanto Sora como yo, que esto podía pasar en cualquier momento. Si quisiera librarme de estos viajes podría haber dejado el trabajo hace bastante tiempo, ya sabes que estuve a punto en su momento. Si son las órdenes habrá que cumplirlas… No es culpa tuya como para ponerme a gritarte o a pedirte explicaciones – negó con la cabeza-. Es más, conociéndote, supongo que habrás hasta intentado convencerles para que busquen otro piloto al menos.

- Después de todo es lo menos que puedo hacer. Aceptó el puesto porque no quería tener que viajar tanto ahora que había sido madre, lo sabes tan bien como yo. Supongo que si no ha dejado el trabajo ella tampoco es porque sin estar en el aire se nos muere… Es lo suyo, creo que nunca he conocido a alguien que esté tan en su elemento como ella.

- Es la piloto loca, ya lo sabes… - se encogió de hombros-. No te preocupes por mí… Preocúpate más bien por tu propia seguridad cuando le des la noticia a ella.

- Lo sé…

Realmente el único problema con todo aquello era que no esperaba escuchar aquella noticia tan de repente. Era cierto que contaba con ello, sabía que podía pasar. Lo había hablado con Sora y su familia muchas veces. Se dedicaba a lo que se dedicaba, era lo que había, lo que no contaba era recibir la noticia así de golpe y sin verla venir.

¿Era realmente sin verlo venir? Estaba seguro de que no. Seguramente habría cientos de detalles que simplemente no había querido ver y que había preferido pasar por alto para no saber lo que se estaba preparando a su alrededor. Hideki había hablado de unas semanas… Semanas en comparación con los meses que habían estado en el segundo viaje a Marte era un suspiro, pero… Por mucho que le había costado irse aquella vez, sabía que esta vez iba a ser mucho peor.

Hideki se había quedado observándolo, estudiando sus caras, sabiendo lo que podía estar pasando por su cabeza. A fin de cuentas, se había visto en su situación muchas veces y se podía imaginar los pensamientos del rubio.

- Si tu preocupación principal es Aiko… Creo que es lo mejor que puede pasar – reclamó así de nuevo su atención-. Es mejor que ahora que no es consciente de lo que pasa a su alrededor… Al menos no demasiado, sea cuando tienes que irte unas semanas. Cuando tienen dos años o así… No son capaces de comprender por qué te vas a de casa y lo pasan mucho peor.

- Suenas muy seguro de eso…

- Me ha tocado pasar por las dos situaciones, te hablo desde la experiencia. Y hazme caso, la segunda vez fue cuando nos mandaron año y media fuera… Da gracias a que tú no te vas a enfrentar a eso en tu nueva situación.

- Lo sé – dijo, quedándose mirando hacia él.

El sonido de unos golpes en la puerta llamó la atención de ambos, escuchando como se abría la puerta, dejando paso a Mai.

- ¿Me estabas buscando? – le dijo al general.

- Yo os dejo… Tengo que ir a por Aiko a casa de mi padre – Yamato se puso en pie automáticamente-, y no sé cuanto tiempo me va a llevar convencerlo para que me la devuelva.

Los ojos de Hideki se quedaron fijos en él unos segundos, diciendo, sin necesidad de palabras, que era un cobarde por salir huyendo de esa forma. Mai miró hacia ambos sin entender demasiado de qué iba todo aquello.

- Mañana por la mañana tenemos una reunión – le dijo a modo de despedida-. Mai, siéntate un momento.

Yamato asintió, cruzando una mirada con la piloto antes de coger la carpeta que él le había tendido antes y salir del despacho llevándosela con él. No quería estar presente cuando le diera la noticia a su amiga. Prefería irse a casa tranquilamente y ya hablaría con ella al día siguiente. Eran otras opiniones las que tenía más interés de saber.

De hecho, tener que pasar por casa de su padre primero era lo mejor que le podría haber pasado tras haber recibido semejante noticia. Solo esperaba que estuviera solo en casa y poder hablar con él tranquilamente. No era tampoco su padre con quien tenía que hablarlo antes que con nadie más, pero necesitaba ser capaz de procesar aquello de cualquier forma que pudiera antes de llegar a casa con ello.

Recogió sus cosas, colocándose la chaqueta y el abrigo antes de salir por el pasillo, llegando a escuchar la voz de Mai levantándose por encima del silencio de la sala. Aceleró el paso para no acabar teniendo que quedarse más tiempo de la cuenta, no era lo que necesitaba en aquel momento. Bajó las escaleras con paso rápido dirigiendo hacia el aparcamiento.


Hiroaki miró la hora en el reloj mientras que sujetaba entre sus brazos a la niña, la cual estaba entretenida vigilando todo desde allí todo a su alrededor.

- Enseguida va a llegar tu padre a buscarte, ¿y si no le abrimos la puerta? ¿Te quedas conmigo a dormir aquí hoy?

Contestando a las palabras de su abuelo, la niña hizo un ruidito antes de empezar a agitar el peluche que tenía en su otra mano.

- Ya, me vas a vender en cuanto lo veas entrar por la puerta, lo tengo asumido. Pero no pasa nada, puedes seguir haciendo lo que quieras conmigo… Total, no sería nada nuevo.

Se giró hacia la puerta cuando escuchó el sonido del timbre, bajando la vista hacia la pequeña, riéndose al ver cómo parecía reconocer ese ruido, asociándolo con que alguien podría llegar. Caminó hacia la puerta con ella para abrir y encontrarse allí a Yamato.

- Toma, antes de que se declare el drama por la papitis aguditis…

El rubio sonrió automáticamente, tanto por las palabras de él como por la reacción de Aiko, quien había soltado el juguete y alargaba los brazos hacia él buscando que la cogiera y llamar su atencion de todas las formas.

- No le hagas esas cosas a tu abuelo, que luego se nos enfada – le tendió a Hiroaki la carpeta que traía en la mano para poder coger bien al bebé.

- Te preparo las cosas…

- Tranquilo, con calma – se adelantó, cerrando la puerta con el pie para así poder asegurar mejor a la niña, inclinándose hacia ella para darle un beso en la frente-. ¿Qué tal se ha portado?

- Yamato, por mucho que quisiera liarla con los primos que tiene siempre va a quedar como la buena de la familia – caminó hasta la mesa, dejando la carpeta encima de ella-. ¿Quieres un té?

- Sí, gracias – asintió-. ¿Los digimon?

- Se han quedado dormidos, ¿qué te crees que estaba haciendo yo con la niña? Sino tienen acaparada la custodia.

Sonrió, divertido, antes de echar a andar hasta el sofá con el bebé en brazos, dejando que cogerla una de sus manos. Hiroaki observó la escena, empezando a preparar las cosas. Normalmente Yamato solía pasarse más rápido a esa hora del día por allí para ir a por Aiko, sin embargo, aquel día notaba algo diferente, aunque fuera pronto, si parecía querer quedarse más tiempo allí, estaba seguro que era por algo.


AnnaBolena04: es para prevenir los contras que tiene, como, por ejemplo, el trabajo al que se dedica. Llevan diciendo por todas partes que el tiempo entre viajes, más o menos, vienen a ser dos años y blablabla... Y a alguien se le había olvidado que ya ha pasado ese tiempo más que de sobra. Que el equipo que habían puesto a su cargo ya está más que preparado y que le toca irse a flotar unas semanitas al espacio... La cara de susto que le debió de poner el rubio a Hideki cuando se enteró de la información seguro que pasó a los libros de historia. Casi que las malas pulgas de Mai...

Así que tiene que compensar con cositas como esos pendietes con significado para evitar que lo dejes durmiendo en el felpudo. Pero en el felpudo de Tanegashima. Si es que no podía haberse dedicado a algo más normalito, no. Sus dos opciones iban a ser a cada cual peor... Veremos a ver cómo se lo toma su entorno y si él es capaz de aceptar la idea de tener que estar sin ver a Aiko semanas...

¡Besitos de tortuguita! Y nada de amenazas, que esto sigue siendo el mal menor y lo sabes.

Guest Vecina: ¡Enhorabuena vecina! Me alegro un montón de que por fin te hayas quitado esa basura de encima. Ahora ya no te queda nada y te podré usar para que me defiendas en caso de que se me acuse de algo jajajajaa De verdad que espero que lo celebres por todo lo alto porque seguro que ese 6 te ha sabido mejor que una MH en cualquier otra cosa jajaja

Eso me han dicho, que he tenido mucha suerte con la hora, que voy a tener poco tráfico. Pero bueno, a ver, yo prefiero no pensar en ello. De hecho, mi mayor preocupación por el momento es que no sé llegar al punto de salida y tengo que ir yo sola hasta allí porque me toca en medio de varios turnos jajajaja Verás tú que aventura para poder llegar de una pieza.

Jajajajajaja bueno hombre, tiene sus cosas seguro jajaja Además, en el caso inverso tampoco se queda corta ella. Que él habrá quedado muy bien ahora con el regalo, pero acaban de volver de una escapada ellos dos solos en un sitio con el nombre más torcido de escribir que encontré jajaja Se andan más o menos a la par esos dos. Y sí, hay una cosa para cada mes, si ya no saben qué inventar... Aunque también te voy a confesar que exactamente coincidía que esas piedras cuadraban con mayo lo sé porque mi secretaria me pasó la información jajaja Y además, mira con lo que le va a llegar ahora de repente él sin verlo asomar tan siquiera. No todo va a ser cosas bonitas y azúcar para estos dos.

¡Un bico grandote vecina! A ver si aprovecho a escribir un poquito ahora porque en vez de relajarme y descansar ando peor en vacaciones que cuando trabajo...