Hiroaki terminó de preparar el té con calma, dándose así tiempo a su hijo para que pudiera prestarle toda la atención que quisiera a la niña. Cuando se acercó hacia dónde estaban, llevó ambas razas con él, dejándole una delante a Yamato, en la mesa del salón.

- Ten cuidado que quema seguro – le dijo a modo de advertencia antes de tomar asiento él también.

- Gracias – contestó antes de levantar la vista hacia él.

Alargó la mano para dejar la bebida encima de la mesa él también, quedándose mirando hacia la carpeta que su hijo había traído con él cuando había llegado. Podía ver el logotipo de la JAXA en ella, seguramente serían cosas del trabajo que se había llevado a casa para no tener que quedarse más tiempo.

- Ábrela – le dijo el rubio al darse cuenta-. Más claro que de lo que lo pone ahí no creo que te lo vaya a poder explicar yo…

Hiroaki levantó la vista, confuso, hacia él sin entender muy bien de lo que le estaba hablando, no al menos al principio. Hubo algo, quizás la forma en la que se le quedó mirando que le indicó lo que posiblemente estuviera a punto de leer dentro de esa carpeta, sin llegar a abrirla. No lo hizo, sino que llevó sus ojos hacia el bebé que estaba sobre las rodillas de su padre.

- ¿Es en serio?

- ¿No te parece un tema de mal gusto para bromear con él? – se encogió de hombros-. Me lo acaban de decir... Todavía no he tenido tiempo ni de asimilarlo.

- Pero tú no puedes ir a ninguna parte así. Mañana me has dicho que vas con Sora a ver una casa que sí que parece que os gusta de verdad y… Esa señorita que tienes en brazos no puede quedarse sin verte, ¿cuánto tiempo? ¿Medio año otra vez?

- No, no… Serán solo unas semanas. Me han dicho que no llegaría ni al mes – bajó la mirada hacia Aiko, observándola detenidamente-. Espero que sea en Junio… No querría, por nada del mundo, perderme el primer cumpleaños de esta señorita… De verdad que no querría tener que pasar por eso.

Sonaba distraído, y aunque estaba hablando, se notaba que tenía toda su atención centrada en la pequeña. No le estaba diciendo algo que no esperasen todos ya. Cuando lo habían trasladado no es que hubiera cambiado de trabajo, pero, ¿así de golpe? Una pregunta apareció en su mente, quedándose en silencio unos instantes observándolos aún.

- ¿Sabías algo de esto? – esperó a verlo negar con la cabeza-. ¿Seguro que no?

- Papá… Más bien… No quería saberlo. Hideki tiene toda la razón del mundo. Ya ha sado el tiempo que más o menos suelen esperar entre un viaje y otro. He sido yo el que no se ha dado cuenta de que ya llevo más de año y medio en la ciudad. Si Aiko ya tiene 9 meses… En dos meses tengo el segundo aniversario con Sora… Ha pasado el tiempo y no me he dado cuenta. Los nuevos están más que listos para hacer la primera salida.

Lo que decía sonaba demasiado lógico para poder decir nada al respecto. Él tampoco había tenido demasiado en cuenta el tiempo que había ido pasando, pero quizás porque no estaba familiarizado con los descansos que había entre unas misiones y otras.

- ¿Qué vas a hacer?

- Nada… Lo que tengo que hacer, mi trabajo. Sabíamos que esto pasaría, papá… Y Sora yo creo que me deja durmiendo en el garaje si se me ocurre volver a salir con que quiero dejar el trabajo. Ya nos sabemos todos que acabaría arrepintiéndome – volvió a bajar la vista hacia la niña-. O quizás no, y quizás ahora lo que me quiere atar en Tokio es mucho más importante.

Sonrió muy levente ante esas palabras, volviendo a quedarse pensativo. No iba a decir nada sobre lo que debería de hacer o no. Era adulto hasta el nivel de estar sentado con su hija a escasa distancia de él. Y tampoco se lo había pedido. Como siempre, lo que parecía buscar con él, era exteriorizar aquella idea de alguna forma antes de tener que decírselo a quien de verdad le iba a afectar.

Eran unas semanas y, en comparación con lo que los tenía acostumbrados, aquellos sería un suspiro. Pero, ¿para él? Una cosa era despedirse de amigos, familia y una pareja y ahora la forma en la que estaba mirando a la niña. Se puso en pie finalmente para cambiar de asiento y poder quedar al lado de su hijo.

- Sora no sabe nada, ¿verdad?

- Eres la primera parada que he hecho.

- En ese caso vete a casa y háblalo con ella cuanto antes y de la forma más directa…

- ¿Tú crees? Había pensado en esperar a volver mañana de ver la casa.

- Hijo, te conoce mejor que yo. ¿Sabes lo que eso significa? Que cuando asomes la nariz por la puerta ya va a saber que te pasa algo y no la vas a engañar con eso de que estás cansado.

- Ya, lo sé… Pero no me apetece preocuparla y que ya vea con malos ojos la casa. Por lo que hemos visto en las fotografías podría ser justo lo que estamos buscando…

- No, vas a irte a casa y se lo vas a decir. Vas a preocuparla igual y lo sabes… Si me los has dicho a mí, se lo vas a decir a ella. Si como bien dices, podría dejarte durmiendo en el garaje si se te vuelve a ocurrir empezar otra vez con lo de dejarlo todo… Posiblemente te entienda.

- Claro que me va a entender. Ese no es el problema, ni siquiera parecido. Y me va a pone buena cara y me va a animar diciendo que unas semanas pasarán rapidísimo y que no nos vamos ni a enterar. Luego, cuando no esté yo delante, ya veremos cómo se lo toma…

Tuvo que darle la razón, y lo hizo alargando la mano para coger la taza y comprobar que ya estuviera para beber, dando un trago.

- La otra opción es que les azuce al fenix a los de la JAXA para que les dé los picotazos que lleva queriendo darte a ti un par de décadas ya…

- No se lo recuerdes, no vaya a ser que se tome esta información como una motivación… - imitando los gestos de su padre, teniendo cuidado con que no cayera nada encima de la niña, bebió de la taza.

- Vete a casa, hijo. Cuéntaselo durante la cena y así no la asustas intentando adivinar qué es lo que te puede pasar. Hazme caso…

Sopló el líquido, dejando sus ojos azules en su padre antes de acabar asintiendo. Sabía que tenía toda la razón, simplemente no le apetecía ni lo más remoto tener esa conversación con Sora, ni mucho menos darle el disgusto. La mano de Aiko sobre su manga tirando de él lo devolvió a la realidad, sacándole una sonrisa.

- Aunque la idea de mandarles el fénix tampoco suena demasiado mal…

- Nada mal – dándose cuenta del gesto de su nieta,


Sora estaba sentada en una de las sillas altas de la mesa de la cocina, vigilando desde allí que no se le quemase la cena. Había recibido un mensaje de Yamato diciendo que iría a casa de su padre a por la pequeña y, al ver que tardaba, dio por supuesto que se habría entretenido con él y se puso a hacer la cena.

Quizás se había esmerado más de la cuenta para un día normal, pero le gustaba enredar por la cocina y, además, sabía que era uno de los platos preferidos de Yamato. Se puso en pie para revolver con la cuchara de madera y poner el fuego al mínimo para que se mantuviera caliente hasta que llegara él.

El sonido de la puerta, minutos más tarde, hizo que se girase hacia ella, sonriendo a los que entraban por ella en aquel momento.

- Pero bueno, ¿y esa cara de dormidos que me traéis? – les dijo a los digimon caminando hacia ellos.

- Se habían quedado dormidos en casa de mi padre – le contestó Yamato mientras que empezaba a quitarse las capas de ropa, tendiéndole a la niña-. Huele muy bien, ¿qué has hecho para cenar?

- Ya lo verás – sonrió, divertida, estirándose para darle un beso en la mejilla antes de alejarse de nuevo-. ¿Habéis cenado?

- Sí – dijo su compañera-. Y la niña también, porque se puso a llorar mientras que estábamos allí todavía y le dieron el biberón.

La pelirroja bajó la vista hacia la pequeña, dándose cuenta de que estaba casi dormida ya. Eso confirmaba lo que acababa de escuchar, sacándole una ligera risa. Buscó a Yamato con la mirada.

- Ponte el pijama si quieres y yo voy a echarla a dormir.

- No te esmeres mucho, mi padre se ha entretenido hasta en bañarla y cambiarla… El mono de nieta que cada día es peor. Estaba por traérmela con el pijama puesto ya porque se me dormía por el camino, pero me daba pena por si cogía frío – explicó llegando hasta donde ella.

- Vaya como te quiere el abuelo, ¿eh? – le dijo a la pequeña, sacándola por fin del portabebés-. Anda, dale las buenas noches a tu padre que ya es hora de que te vaya a la cama, cielo.

El rubio sonrió, acercándose hacia ellas. Le gustaba cuando escuchaba a Sora llamar a la niña con apelativos cariñosos. Se inclinó para darle un beso a la pequeña y dejarlas irse hacia la habitación, notando como le costaba mantener los ojos abiertos.

- Buenas noches – les dijo también a los digimon al ver que se iban detrás de ellas.

Aprovechando el momento, se acercó hacia la cocina para ver qué era lo que olía tan bien, levantando la tapa y pudiendo ver que era uno de sus platos favoritos. Un flash en su cabeza le hizo pensar en que, iban a ser tres semanas en las que iba a tener que subsistir otra vez de la comida asquerosa que tenían en el espacio y ese simplemente pensamiento le hizo fruncir el ceño.

Resopló, volviendo a dejar las cosas como estaban para luego subir rápidamente hacia la habitación para ponerse el pijama, volviendo a bajar minutos más tarde, algo más relajado. Cuando se cambiaba de ropa solía ser el momento en el que se daba cuenta de lo cansado que estaba de todo el día. Bajó las escaleras con paso rápido, viendo como Sora había vuelto ya a la cocina.

- Esa chiquitina se ha quedado dormida nada más posarla en su cunita – le habló mientras que se ponía de puntillas para llega a los platos que le hacían falta.

- Anda, quita – posó sus manos en su cintura desde la espalda-. Ya lo cojo yo, tú vete sacando lo demás.

- ¿Ya has estado revolviendo la comida? – le dijo al fijarse que la cuchara no estaba donde ella la había dejado.

- Olía demasiado bien… Y no he comido nada desde por la mañana… - aprovechándose de la distracción del tema de la comida, ganó algo de tiempo.

- Si ya me parecía a mí que te iba a gustar el menú…

Sonriendo, contenta por haber acertado se fue a posar las cosas encima de la mesa, sacando los cubiertos para dejarlos junto con las servilletas, dejando que fuera él quien colocarse los platos y sacara la bebida de la nevera. Colocó el protector para la mesa y luego dejó la cena encima.

- Ha estado Mimi rondándome por la tarde, así que también tenemos postre…

- No me digas eso que seguro que me sienta mal – riéndose, tomó asiento, esperando a coger cogerla del brazo y acercársela para que quedase sentada encima de sus piernas-. ¿No piensas saludarme en condiciones?

- ¿Yo? ¿Por qué? Eres tú el que ha llegado a casa deb…

No pudo llegar a terminar la frase al posar él la mano en su barbilla para sujetarla en esa posición y poder darle el beso que le había estado pidiendo, dejándose de dar vueltas y juegos de palabras. De verdad lo necesitaba en aquel momento, dejando su frente apoya sobre la de ella cuando se separó y los ojos cerrados. Sonrió al sentirla acercarse de nuevo para hacer un gesto que solía ser más propio de él, dándole un rápido beso en la punta de la nariz.

- Vamos a cenar, que se te va a enfriar…


AnnaBolena04: es su trabajo... No es culpa mía. Está más que claro que fue a escoger una profesión un poquito latosa. Aunque la otra opción seguro que hubiera sido peor, que este rubio lo tenía todo para triunfar de verdad en la música y a ver cómo se las arreglaba para sobrevivir siendo una estrella jajajajaja Se muere él solo tres veces ante la sola idea, que ya hemos visto lo mucho que le gusta la idea de tener que hablar ante la prensa aunque sea de la forma más impersonal y profesional posible.

Y Hiroaki, teniendo las palabras para su hijo que justamente necesita escuchar él. Que poco más y lo ha llevado directo a casa de la oreja para que le vaya directo a la pelirroja con la noticia antes de que ella lo pille preocupado por algo y se piense lo que no es. A ver si ahora es capaz de comportarse como toca y decir las cosas sin dar demasiadas vueltas y... sobre todo, ver cómo se lo toma ella. Que seguro que no va a ser algo que le guste escuchar a esa pobre mujer. Aiko, al menos, no se va a enterar de la fiesta sin duda...

¡Un besito de tortuguita! Y piensa que sigue siguendo el mal menor sea como sea...

Guest Vecina: jajajajaja yo solía asustar a todos los que estaban conmigo llegados ya al punto. Los que más lo sufrieron fueron mis padres, pero una vez que me llegó una nota estando en medio de la calle, justamente la última asignatura llave que no me dejaba acabar la carrera, no me atrevía a verla yo sola de lo nerviosa que estaba. Si te digo la verdad, a día de hoy, sigo sin saber la nota de ese examen. Solo comprobé que estaba en la lista de los que no se tenían que presentar a la recuperación... Jajajajaja Así que me alegro muchisimo muchísimo de que te lo hayas quitado ya. Ahora a por el TFG a tope!

Sí, lo que pasa es que me ha tocado salir de una zona que ni siquiera es parte de la ciudad y aunque me ha llevado varias veces hasta allí todavía no sé si sabré ir yo sola. A ver si mañana le doy la lata para que me lleve casi que con una explicación para tontos de cómo hacerlo. Me sé el camino hasta la zona en concreto, pero me preocupa más perderme intentando llegar a la "calle" entre tanta nave industrial. Ya verás tú, todavía me pierdo jajajaa

¿Peor? ¿Qué otra cosa puedo hacerles? ¿Mandarlo a Saturno tres años? Jajajajajaja Eso no puedo hacerlo, que tiene un nene pelirrojo que no se saca tanto tiempo con cierta señorita rubia. ¿Poner enfermo a otro abuelo y dejarlo ingresado una semana? Le tengo aprecio a mi salud para que alguien venga a por mí. Y ya ni hablemos de poner malita a Aiko, que te quedo demasiado cerca como para hacer algo así. Solo te diré, que queda por saber la reacción de Sora, claro...

Me agobio porque me matricularon sin que yo lo pidiera en la peor época y ahora se entretienen echándome en cara que me está llevando más tiempo que a otra gente... Mañana ya veremos por al noche, pero ahora mismo, pssee, a cosas peores he sobrevivido seguro jajaja En fin vecina, hoy por fin he podido hacer un poquito el vago que ya me venía tocando. No puedo decir lo mismo de mañana por desgracia, pero se intentará.

¡Un bico grandote!