No abrió demasiado la boca durante la cena, parte porque no tenía ganas de sacar el tema, parte porque realmente tenía hambre y le gustaba demasiado como le quedaba a Sora aquel guiso. El calor de la comida, la ropa cómoda de andar por casa y la compañía eran demasiado reconfortantes como para querer pensar en más cosas en aquel momento.
- Mañana hemos quedado a la hora de comer. Sigues pudiendo, ¿no? – le preguntó, entretenida al verlo cenar con ganas.
- Sí, ya se lo he dicho a Hideki cuando entré y me dijo que no habría ningún problema.
- Perfecto… ¿quieres más? – divertida al ver que ya se lo había terminado, hizo la pregunta incluso a sabiendas de la respuesta que le iba a dar.
- Cena tranquila, que ya me lo echo yo solito – le dio un ligero toquecito en el brazo cuando la vio alargarlo para cogerle el plato.
La pelirroja se rio, volviendo a centrarse en su comida. No siempre llegaba a casa con ganas de hacer algo, pero cuando coincidía le gustaba ver que le gustaba y era bien recibida la cena.
- ¿Qué tal está tu padre?
- Bien, como siempre. Ocupado en no ahogarse en sus propias babas por culpa de la niña… - la mención de Hiroaki hizo que recordara el motivo por el que se había quedado hablando más tiempo con él. Aprovechó para llevarse de nuevo comida a la boca, ganando así algo de tiempo.
- Se le cae a ella también con él, no pasa nada – divertida, no se dio cuenta de la jugada de él.
- Sora… - reclamó su atención. Sabía que su padre tenía razón, tenía que decírselo antes de que se diera cuenta de que algo pasaba y se asustara.
Notó como los ojos canela de la pelirroja se quedaban fijos en él, interrogantes. Maldijo para sus adentros, no queriendo tener que decirle aquello en voz alta, no cuando parecía estar de tan buen humor, pero sabía que tenía que hacerlo.
- Tenemos que hablar – posó los cubiertos, aprovechando para coger la servilleta y limpiarse mientras-. He tenido una reunión con Hideki antes de salir.
- Oye, a mí no me digas eso de "tenemos que hablar" que eso solo vale para asustar gente… ¿Qué pasa? – imitando los gestos de él, se olvidó de que ella sí que no había terminado su comida.
- Pasa… - le costaba mucho decirlo, pero quería ser claro-. Pasa que me tengo que ir.
- ¿Cómo que te tienes que ir?
- A la estación espacial. Unas semanas dentro de un par de meses. Nos vamos con los equipos que hemos estado preparando todo este tiempo, ya están listo para hacer su primer viaje.
Lo miró como si no fuera capaz de creer lo que le estaba diciendo, los ojos abiertos e incluso la boca ligeramente entreabierta. ¿Había escuchado bien? ¿Qué acababa de decirle?
- Pero… - fue lo único que salió de sus labios.
- No lo vi venir… ¿recuerdas cuando hablamos de que esto podría pasar?
- ¿Te vas? – era lo único que podía repetir en aquel momento-. ¿Cuándo?
- No lo sé seguro. Se barajan varias fechas… Mayo o Junio…
- Pero… - ¿se iba?
La noticia la había cogido tan de sorpresa que ni siquiera era capaz de procesarla correctamente dentro de su cabeza. Sentía como si algo la hubiera golpeado de repente y con todas sus fuerzas, porque la confusión y la saturación en su mente que tenía encima eran equivalentes. Ni siquiera se dio cuenta del resquemor que se estaba empezando a apoderar de sus ojos, únicamente parpadeando al final y notando la humedad en su cara.
- ¿Cómo que te vas? No… Pero… - intentó ser capaz de reaccionar, de tener el control sobre su propio hilo de pensamientos.
- Sora, solo serán unas semanas, tranquila. ¿Vale? Nada de meses otra vez – la observó, asustado de la posible reacción que pudiera tener, la cual, por el momento, no tenía muy buena pinta.
- Pero ¿y la niña? Ella es muy pequeña, ¿cómo le explicamos eso?
- No lo sé, de verdad que no lo sé. Mai también tiene que irse.
La primera reacción que estuvo a punto de salir de los labios de Sora fue decir que a ella qué le importaba eso, cayendo rápidamente en la cuenta de lo que le estaba queriendo decir. Sin duda la situación de ella era mucho peor. Cogió aire, lentamente, olvidándose ya por completo de la comida y aprovechando para pasarse las manos por la cara, frotándosela, intentando despejarse.
- Lo siento, de verdad que lo siento…
- No, no – cortó sus palabras-. Es tu trabajo. Perdona… No… no esperaba esta noticia ahora. Es tu trabajo – repitió-. Estaremos bien, no te preocupes por nosotras.
- Ya sé que vosotras vais a estar bien. Si que yo esté o no es lo de menos de cara a "estar bien" – aparte de que tenían demasiada gente a su alrededor que gustosamente podría estar pendiente de ellas, era Sora de quién hablaban. Evidentemente que no lo necesitaba a él para cuidar a la pequeña-. Sabíamos que esto pasaría, lo hemos hablado muchas veces, ¿no?
- Ya…
- Sé que es una tontería hacerte esta pregunta pero, ¿quieres que no vaya?
Parpadeó, confusa. Claro que quería que no fuera. Su pequeña no querría que él se fuera. Pero no era tan egoísta y sabía que había muchas cosas más en juego más allá de un puesto de trabajo. Negó con la cabeza finalmente, notando como se le había complicado hablar de forma fluída.
- Te prometo que pienso estar aquí para el cumpleaños de Aiko. Así me echen, yo eso no me lo pienso perder de ninguna de las maneras…
- Yamato… Yo… Lo siento, perdona, no… Déjame. No puedo tener esta conversación ahora mismo – cortó sus palabras.
La miró, estudiando sus gestos, su expresión… Leía en ella como en un libro abierto aunque intentara disimular lo que realmente estaba pensando. Fue a decirle algo, alargando la mano para coger la de ella sin conseguirlo.
- Sora, por favor… No quiero verte mal por esto. Si lo sé no te lo digo ahora… Hubiera esperando a que cenásemos o a mañana… Sora… ¿Sora?
- Lo siento, de verdad – negó de nuevo con la cabeza-. Voy…
- No, no has terminado de cenar. Si es que tenía que haber esperado a que terminaras… - cuando vio que parecía querer levantarse, optó por seguirla-. Sora ven aquí…
No la dejó escaparse aquella vez, cogiéndola por le brazo y haciendo que se girase. Esperó a ver si ella decía algo, simplemente observándola, hasta que por fin pudo ver cómo levantaba la vista hacia él.
- Eh… - se acercó, quedándose así frente a ella-. Desahógate si quieres, pero no te me escondas – alzó la mano, buscando su mejilla para poder acariciarla con suavidad.
Pudo ver que se mordía el labio, buscando mantener algún tipo de control en sus gestos, sin conseguirlo. Finalmente, no pudo más que darse por vencida y dar un paso hacia a él para poder esconder su cabeza contra su pecho, dejándose abrazar.
- Siento habértelo soltado tan de golpe – le murmuró antes de dejar su cabeza apoyada sobre la de ella-. Debería de haber tanteado algo más el terreno.
No obtuvo respuesta y tampoco forzó la situación, simplemente dejándola quedarse abrazada a él con la cabeza escondida, manteniéndose en la misma posición. Quizás había sido algo brusco al decírselo, pero tampoco se le ocurría una forma mejor para poder hacerlo. Era lo que era. No había más. Podía dar todas las vueltas que quisiera, pero eso no iba a cambiar que la noticia al final fuera la misma.
Se tenía que ir.
Y le dolía en el alma por la niña. En cualquier otra situación, la noticia del viaje hubiera sido mucho más suave. Solo eran unas semanas y, en comparación con las demás veces, no sería más que un suspiro. Ahora estaban demasiado acostumbrados al día a día juntos y seguro que les iba a costar separarse más que las demás veces, pero, sin duda, el principal problema allí iba a ser la niña…
O con eso contaba él, sin esperar una reacción tan drástica por parte de la pelirroja. La rodeó con más fuerza con los brazos, maldiciendo para sus adentros por no haber tenido algo más de tacto al decírselo, o no haberla dejado terminar de cenar tranquila tan siquiera.
- Lo siento – escuchó como murmuraba ella al cabo de un rato, todavía sin moverse de dónde estaba-. Sabíamos que esto pasaría, no… No debería de haber reaccionado así.
- Shh – la cortó, moviendo ligeramente la cabeza para darle un beso en el cabello-. Lo que tendrías que hacer es terminar de cenar…
Un ligero sonido escapó de sus labios antes de que Yamato pudiera ver cómo volvía a hundir más la cabeza contra él. No contaba con recibir una noticia así tan de repente de ninguna de las maneras. Ni siquiera lo había podido intuir. Era plenamente consciente de que era su trabajo y no pensaba dejar que lo abandonara a no ser que supiera, a ciencia cierta, que ya no estaba cómodo en él… Pero una cosa era saberse la teoría y otra ponerlo en práctica.
- Al menos esta vez no me ha costado días ser capaz de sonsacarte cómo te estaba afectando todo esto… - hizo referencia a aquella vez en la que había explotado en el último momento en la penúltima noche que habían estado juntos en Tokio antes del viaje a Marte – de nuevo silencio. Hizo una ligera mueca antes de volver a posar sus labios sobre su cabello, separándose lo justo para buscar su rostro con las manos y hacer que lo mirase-. Por favor, termina de cenar, ¿si? ¿No habías dicho algo de que Mimi te había traído el postre?
- Yamato no…
- No, no. Nada de" Yamato no tengo hambre". Vamos a terminarnos la cena tranquilamente los dos y luego hablaremos de esto con calma si te apetece. Sino, ya habrá tiempo, ¿de acuerdo? – esperó unos segundos, viendo que tampoco obtenía respuesta-. ¿De acuerdo?
Cuando consiguió verla asentir ligeramente con la cabeza, sonrió levemente, dejándola ir y esperando a que se sentara para hacerlo él también. No quería que por su culpa se fuera a la cama con el estómago vacío. Aún seguía alimentando a la niña y lo último que necesitaba era dejar que se fuera a la cama sin comer y que al día siguiente estuviera más cansada de lo normal.
- ¿Sabías algo? – le preguntó cuando por fin tomó asiento.
- Debería de haberlo sabido… Era evidente, Sora... Simplemente no lo vi venir. No lo vimos venir y, por el grito que escuché a Mai pegarle a Hideki creo que no fuimos los únicos.
- ¿Por qué os mandan a vosotros? ¿No tienen más gente con experiencia en Chofu o qué? – protestó, haciendo el esfuerzo de volver a coger los cubiertos, sin tener demasiada gana de seguir cenando en esos momentos.
- Pues… prefieren que los nuevos vayan con nosotros porque nos conocen de todos los días. Créeme, en una situación así, el tener caras conocidas y en quien poder confiar ayuda bastante. Lo habrán hecho a modo de apoyo para ellos y para que les sean más fáciles las cosas.
Asintió suavemente ya que sonaba totalmente lógico y coherente aquello que decía. Levantó la vista hacia él, siendo capaz de buscar su mirada azul, quedándose así unos segundos antes de volver a dejarla fija en la comida, volviendo a intentar cenar.
- No sé más detalles… - retomó de nuevo el tema, atento al comportamiento de Sora-. Tengo una reunión a primera hora de la mañana.
- Solo dime una cosa – acabó por decir, todavía con la comida a medio camino, sin ser capaz de llegar a metérsela en la boca-. Esto… es mucho más seguro que los viajes a Marte, ¿verdad?
La pregunta de ella chocó directamente contra la realidad de Yamato, dejándole claro de repente el por qué de la reacción de ella. Y, por un momento, no supo qué contestar.
AnnaBolena04: si en realidad al final desde que te dije que no había escrito nada y que por eso este no lo iba a subir ayer, no he escrito nada de nada de la renada y ahora mismo tengo intención de irme a la playa así que tampoco cuento con hacer nada hoy. Pero bueno, te subo este para que me tires a los raptores en paz y a gusto. Y es todo un logro porque me estoy muriendo del sueño muchísimo xD
Creo que ya sabemos qué es lo que realmente le preocupa a Sora. Sin duda no es el tener que pasar sin él unas semanas, por muy acostumbrada que esté ya a tenerlo todos los días rondando por casa. A ella lo que le preocupa es que Aiko vaya a echar de menos a su padre y que, precisamente, no se va a comprar el pan a la esquina de al lado. Lo que le pasa a esa pobre mujer es que tiene miedo de que pase algo otra vez. Y contra eso me parece a mí que poco va a poder hacer pasen los años que pasen. Es algo que escapa al control de todos y poco puede hacer ella por remediarlo la pobrecilla.
A ver qué tal consigue sobrellevar el susto y si consigue centrar su cabeza en algo más que no sea eso... ¡Un besito de torutuguita!
Guest Vecina: pues mira, hace un ratejo que me ha llamado el profesor para decirme que le han dicho que he aprobado jajajaja La verdad es que estaba histérica hasta que me senté y arranqué, que se me pasaron los males de golpe. También te digo, he sido la única de todos los que se presentaron hoy de mi autoescuela... No me preguntes qué pasaba hoy, pero el tráfico, en una zona donde no debería de haber a esa hora estaba horrible y la gente especialmente estúpida. Pero mira, ya está, ya me puedo ir olvidando de eso y oye, igual si eso consigo dormir una semana como una persona normal estas ""vacaciones"".
Si es que el pobre se debe de creer que disimula bien y se le ve venir bastante de lejos. Aquí ha tenido suerte y no le ha dado tiempo a Sora a pensar si podría pasarle algo o no, probablemente porque escapó a por la niña y luego se distrajo con la comida. Eso sí, sigue teniendo que trabajar un poco las técnicas de introducir informaciones delicadas porque un día se va a cargar a su pobre mujer del susto y verás tú el drama luego.
Jajajaja mira que intento que no sea así porque oye, tiene otros dos nietos, peor es que no hay manera. Además, en el fondo es comprensible. Es la hija del nene que él crió y para encima la nena ha salido clavada a él solo que en versión adorable. No le queda más remedio que babarse encima cada vez que la ve. Al menos es mutuo y la pobrecilla es demasiado adorable para no reclamar mimos del abuelo con el que se cruza.
En fin vecina, voy a irme un ratejo a la playa, a celebrar - posiblemente quedándome dormida en la arena, que me conozco - que me he quitado un royo más de encima. Tú espera que ahora me toca empezar a mirar sitios interesantes para el Advanced en donde no me pidan dos riñones y tengan horarios coherentes con el mío de trabajo (cuando lo sepa, claro). Si es que he tenido hasta dos entrevistas de trabajo estos días y estamos a martes... Ains jajajaja ¡Un bico grandote vecina y ánimo con TFG!
