La pregunta de ella lo había dejado sin saber tan siquiera como reaccionar. No se había llegado a plantear que el motivo de que hubiera reaccionado de una forma tan drástica fuera aquello. Y, eso era extraño. Aunque nunca había llegado a hablar abiertamente del tema con Sora, él sí que había tenido sus problemas con el miedo después del accidente. Aquella vez no había sido así y… quizás, tal y como cabría esperarse de ella, las cosas las llevara peor de lo que fingía aparentar.

La observó en silencio, tomándose unos segundos antes de volver a hablar para poder ordenador bien sus ideas en su cabeza.

- ¿Es eso de lo que tienes miedo? – preguntó al final.

- ¿De qué otra cosa podría tenerlo? – rehuyó su mirada-. Te voy a echar de menos esas semanas que no estés. Y estoy segura de que la niña lo va a notar… Nos tienes muy mal acostumbradas. Esa temporada en la que solo nos veíamos cuando teníamos suerte la tengo ya casi que solo en recuerdos lejanos – se encogió de hombros-. Pero son unas semanas…

- ¿Tienes miedo de que me pueda pasar algo? – llevó su mano hasta el rostro de ella para hacerla mirarlo.

- ¿Cómo no lo voy a tener? – cedió con facilidad, haciendo el esfuerzo para mantenerle la mirada-. Me aterra la idea. Nunca te lo he contado, pero, cuando te fuiste al anterior vez no… No fue mi mejor momento – notó la sorpresa en el rostro de él-. Estaba con Mimi y Haru, y, claro, ellas no saben nada de lo que pasó. No fui capaz de verlo en la televisión tan siquiera… Menos mal que llegó Taichi a tiempo.

Seguía sorprendido, escuchándola hablar. Eran palabras que difícilmente esperaría escuchar de los labios de ella. No porque le extrañara que pudiera pensarlo, sino porque se estaba abriendo de una forma que no solía hacer hasta que la situación se volvía demasiado complicada.

- Es diferente, Sora. Es cierto que siempre va a haber cierto riesgo es mi trabajo, pero, esto no tiene nada que ver con esos otros viajes. Estos se han hecho cientos de veces por muchos equipos. Es una ruta conocida, todas las variables están más que estudiadas – intentó dejar su mano sobre la de ella mientras que estaba hablando, agradeciendo que no la apartara-. Todo va a salir a la perfección. Y sino ya sabes que llevo conmigo la mejor garantía de que volveré a casa de una pieza… Si es que se digna a acompañarme esta vez, claro.

Permaneció observando al rubio, escuchando atenta sus palabras. Sonaban lógicas y coherentes, pero tampoco podía evitar la preocupación que se había apoderado de ella. Sabía que él tampoco lo había llevado bien, Hiroaki incluso le había hablado de las pesadillas que había estado teniendo y de las que nunca le había dicho nada él…

- Claro que va a ir contigo – habló por fin-. Va a ir contigo porque sabe que tiene que traerte de vuelta sano y salvo junto a Aiko.

- ¿Voy a tener que prometértelo? – sonrió ligeramente.

- No, tendré que fiarme de ti… - imitó su gesto.

No estaba del todo seguro de por dónde salir en aquel momento, tardando unos segundos en volver a decir algo. Fue solo cuando una idea cruzó su cabeza y se puso en pie, caminando hacia la nevera para poder ir en busca del postre que le había dicho ella antes.

- ¿Puedo intentar hacerte chantaje para que termines de cenar al menos con... – miró hacia la tarta, intentando adivinar de qué era- chocolate?

- ¿Me estás haciendo chantaje?

- Ahora mismo, solo por verte con mejor cara, si me lo pides te voy a buscar helado así estemos en febrero – dijo mientras que caminaba hacia ella.

Respiró algo más aliviado cuando escuchó el sonido de la risa de Sora mientras que lo vigilaba. Eso era un avance y, aunque no estaba seguro de lo que le iba a durar, fue hacia ella para dejarle la tarta delante y luego irse a buscar un par de platos.

- ¿Vas a darme un trozo? Aunque todavía tengo que terminarme esto antes de que se me enfríe…

- Ya lo veremos…


Sora se había acercado hasta la habitación de la pequeña mientras que Yamato terminaba de recoger las cosas, como se había ofrecido. La estaba observando en silencio, estudiando su cara dormida, su gesto relajado y cómo estaba prácticamente abrazada al peluche de la tortuga con el que le habían dicho a Hiroaki que iba a tener una nieta.

No pudo evitar que se le hiciera un nudo en la garganta simplemente ante la idea de que fuera a estar semanas sin poder ver a su padre. Sin embargo, tenía que admitir que enfrentarse a una Aiko más consciente de lo que pasaba a su alrededor, preguntando por su padre y por qué no estaba en casa con ella, la aterrorizaba más. Quizás fuera mejor así… Solo esperaba ser capaz de alejar los pensamientos sobre los peligros del trabajo de su marido de su cabeza. Necesitaba alejarlos porque sino iba pasar un verdadero infierno hasta que pudiera volver a tenerlo a su lado. No se había quedado tranquila cuando había aceptado el chantaje con el postre, sabía que no le había colado aquello a Yamato tampoco, pero había sido una forma de relajar el tema.

Sonrió al ver como Aiko parecía haberse dado cuenta de su madre estaba con ella, abriendo los ojos lentamente y quedándose observándola.

- Ey… tú tienes que estar durmiendo a estas horas ya, señorita – se acercó hacia ella, no pudiendo evitar cogerla en brazos con delicadeza.

Amplió su sonrisa sin poder evitar al sentir como acomodaba su cabecita contra ella. Posó la mano en su espalda, sujetándola bien antes de salir de la habitación con cuidado de no despertar a los digimon. Dándose cuenta de que Yamato ya debía de haber subido, hizo lo mismo, teniendo especial cuidado al llegar a los escalones.

Se asomó a la puerta, viendo la luz del baño encendida, aprovechando entonces para entrar e ir hacia la cama. Sabía que la niña estaba despierta todavía, ya que sentía cómo movía ligeramente las piernas, de manera que se acercó a dejarla echada sobre las mantas, haciendo ella lo mismo, quedándose a su lado.

- ¿Ves? Esto te pasa por despertarte, que me das mono de darte mimos y mira dónde has acabado ahora – le dijo antes de acercar su dedo a su carita, pinchando con toda la suavidad del mundo su redondita mejilla.

Yamato salió del baño minutos más tarde tras haber terminado de lavarse los dientes, haciéndolo de forma distraída y sin mirar hacia la cama todavía. No fue hasta que escuchó una ligera risa más que conocida, lo que hizo que se girase rápidamente viendo a Sora jugando con Aiko todavía.

- ¿Y esto? – aún sorprendido, se acercó hacia ella.

- Se despertó cuando estaba viendo que todo estuviera bien… No lo he podido evitar – confesó la pelirroja levantando la vista hacia él.

- No lo has podido evitar… - sonriendo, terminó por ir hacia el otro lado de la pequeña, echándose él también-. Normal, con esa carita hay que llevársela a donde sea.

Como si entendiera de lo que estaban hablando sus padres, la niña empezó a reírse, moviendo los brazos para que la atención de ambos se centrara en ella, quedándose contenta cuando sintió que su padre empezaba a hacerle cosquillas en la barriguita.

- No son horas para que estés despierta, que lo sepas… - le dijo, no pudiendo más que ampliar su sonrisa olvidándose de todo lo demás al verla así.

- Debe de estar empezando a entrar en la época rebelde, ten cuidado, lo siguiente será aparecerte con novio… - no pudo más que reírse viendo la cara que se le quedaba a él.

- No juegues con esas cosas… Aiko no va a dejar que ningún merluzo se le acerque, ella es más lista, ¿a que sí? – habló a la pequeña.

- Eh, gracias por lo que me toca… - protestó, dándole un ligero golpecito con cuidado de no hacer movimientos bruscos-. Ella es más lista que nosotros dos, seguro que tendrá mejor gusto que yo, tranquilo.

Yamato levantó la vista hacia ella, arqueando una ceja por las palabras que acababa de escuchar, encontrándose con la mirada canela de ella y una ligera sonrisa divertida.

- Vamos a tener que hablar muy seriamente tú y yo…

- Dímelo cuando no tengas quien te defienda – entretenida, bajó de nuevo la vista a la pequeña viéndola reírse al ver las caras de ambos.

Se agachó para darle un beso en la mejilla, haciendo más ruido de lo normal, escuchando la carcajada del bebé. Ese sonido borró de golpe todos los malos pensamientos que había podido tener a lo largo de esa noche, repitiendo el gesto y escuchando como volvía a echarse a reír. Desde el otro lado, Yamato miraba hacia ellas sin poder más que esbozar una sonrisa de lado a lado de la cara.

- Mañana no va a haber quien la despierte para desayunar – dijo la pelirroja mirando hacia la pequeña cuando se apartó ligeramente de ella.

- Lo sé, ¿quieres que me la lleve abajo e intentar dormirla?

- No… Déjala aquí con nosotros a ver si se duerme – negó con la cabeza-. Quiero que se quede un poco más…

No pudiendo más que asentir, se acomodó mejor, observándolas mientras que Sora jugaba con la pequeña. Era una buena imagen con la que terminar un día que sin duda no había sido de los mejores.


Sora se había quedado dormida sin darse cuenta, cogiendo él entonces al bebé para llevarla a su habitación. Le daba miedo dejarla durmiendo con ellos y que durante la noche alguno pudiera moverse y hacerle daño, de manera que la bajó. Se dio cuenta de que Aiko estaba todavía despierta y se quedó mirándola una vez en el salón.

- Deberías de dormirte ya, pequeña… Mañana vas a tener mucho sueño – le habló, sujetándola bien entre sus brazos, observándola en silencio-. No sé cómo voy a ser capaz de sobrevivir tres semanas sin ti, pero voy a tener que arreglármelas – le dijo finalmente-. No me mires así, intento sobrevivir todavía a los pucheros de tu madre sin acabar montando el drama yo…

Se la acercó, dándole así un beso en la frente. ¿Quién le iba a decir a él, años atrás, que iba a estar así simplemente ante la idea de tener que dejar a su familia en Tierra? No hubiera podido imaginárselo de ninguna de las maneras. Mentiría si dijera que no había pensado en Sora antes de cada uno de los viajes. Mentiría si dijera que no se había acordado de ella cuando vio que todos los sistemas habían fallado y que no había forma de recuperar el control de la situación. Pero ni en sus mejores intentos hubiera sido capaz de imaginarse tal cual estaba ahora.

- Más te vale echarme de menos y no olvidarte de mí, ¿eh? – bromeó, caminando con ella hacia su habitación-. Y como no te duermas pronto tu madre me va a quitar toda la cama y voy a tener que dormir en el sofá. ¿Me dejas un sitio tú en la cunita?

Pudo ver como la pequeña bostezaba finalmente, queriendo seguir la conversación que le estaba dado su padre, simplemente dejándose llevar por el sonido de su voz. Sin embargo, era tarde para ella y el sueño estaba haciendo su efecto por fin. La acunó mejor entre sus brazos, tomándose unos minutos más para asegurarse de que la pequeña se dormía del todo antes de dejarla por fin echada.

- ¿Vamos a tener que irnos? – la voz de Gabumon reclamó su atención, haciendo que diera un respingo.

- Shh… Vete a dormir, que no son horas – susurró, acercándose hasta él.

- ¿Vamos a tener que irnos? – repitió.

- Tú te irás solo si quieres irte. Si te quieres quedar con Aiko y con Sora no voy a ser yo quien te lo impida – le dijo, agachándose para quedar a su altura.

- ¿Y qué se supone que ibas a hacer tú sin mí? Tú no sabes cuidarte bien solo – negó con la cabeza-. ¿Cuándo nos vamos?

- Aún no. ¿Quieres venir conmigo mañana a la reunión y así estás tu presente cuando me lo expliquen? Te lo advierto, Mai no va a estar de buen humor, así que no creo que se pase la mañana cebándote…

Asintió con la cabeza, consiguiendo que el rubio sonriera. Se puso en pie, dejando una mano después sobre su pelaje, dedicándole así una caricia a modo de buenas noches, señalando a la pequeña para no hacer más ruido.


AnnaBolena04: estoy que me caigo de sueño. A tal nivel que me he puesto a corregir el capítulo y se me iban cerrando los ojos. Así que si me quedo dormida a medio de contestaros por aquí ya no me extrañaría. Mis planes son volver a fugarme a la playa a ver si así me dejan aunque sea dormitar en paz, porque está visto que no tengo derecho ni un día ya.

Parece que alguien se ha quedado algo más tranquila. O más que tranquila la palabra es que se le ha pasado el susto inicial más evidente ante la sorpresa de la noticia que no vio venir. Lo importante de todo esto es que le ha ido con la verdad por delante a Yamato y le ha dicho directamente lo que le pasa y cómo le llegó a afectar aquello en su momento. Y, como siempre, eso viniendo de ella es algo muy gordo. Ahora a ver si de verdad se ha tranquilizado y si Aiko le ha servido de terapia, que parece que la cosita se entera de cuando sus padres necesitan que les haga alguna monería para distraerlos y siempre está a mano.

Del peluche diciendo que tiene que ir a hacerle del niñero al rubio este, mejor no hablamos que nos ponemos a fangirlear y no paramos jajajaja ¡Un besito de tortuguita!

Guest Vecina: jajajaja sí, además ahora mismo si se necesita el coche en casa - cuando me llegue el permiso provisional - soy la única que puede cogerlo, así que no ha podido venirnos mejor. Ahora falta que la DGT haga su trabajo y me mande el papelito y esas cosas.

Y como el señor astronauta no trabaja vendiendo el pan, pues es normal que a la pobre se le atragante todo. No solo es el no tenerlo por casa cuando ya está más que acostumbrada a tener una sombra, o tenerlo a mano mientras que está babándose encima con Aiko... Sino que a la pobre mujer le da miedo que algo pueda pasar. Pero bueno, es comprensible, como ya hemos dicho, no trabaja vendiendo pan.

Yamato a ver si es capaz de pasar sin ver a Aiko todos los días, tú lo has dicho. Pero bueno, en el fondo es la parte que más le gusta de su trabajo, así que más emocionado que yo cuando me toca dar la clase de física seguro que va a estar. Ya se lo compensarán cuando vuelva, que seguro que se le enganchan una a cada pierna y no lo dejan ir ni a la vuelta de la esquina sin ellas jajaja

Pssse, vacaciones... Oficialmente estoy de vacaciones porque no trabajo en la academia. Pero entre una basura, otra, alguna otra clase que doy suelta... Total, que llevo sin poder levantarme más tarde de las 7:30-8:00 de la mañana desde... Ya no sé desde cuando. Se me va a solapar con la vuelta al trabajo y me vas a escuchar gruñendo tú desde Galicia, fíjate jajajaja ¿Qué tal vas con el TFG? ¿Te están dando mucho la lata?

¡Un bico grandote vecina!