Takeru escuchó el sonido de su teléfono, viendo pasar rápidamente a Dai en dirección hacia donde lo había dejado. Fue directo detrás de él, sin fiarse de que no pudiera ser una llamada importante de trabajo, acelerando el para para adelantarlo. Solo cuando vio que el nombre que había en pantalla era el de su hermano dejó que fuera el niño quien descolgase.
Entretenido por la conversación que pudo escuchar, pudo ver como finalmente el pequeño se giraba hacia él para darle el teléfono y volver a salir corriendo por el pasillo.
- ¿Qué le has dicho ya para que cediera tan rápido? – fue el saludo que le hizo a su hermano.
- Nada, pedirle amablemente que me dejara hablar con el zoquete de su padre – contestó Yamato desde el otro lado.
- Cuenta como decirle algo. ¿Qué? ¿Necesitas un niñero de último momento? Porque si no recuerdo mal estás en el trabajo, ¿no?
- Sí, pero estoy en un descanso, por eso te llamo. Tenía que hablar contigo.
Takeru se dio cuenta de que la voz de su hermano sonaba seria, dejándolo que siguiera hablando sin interrumpirlo, caminando lentamente para poder vigilar lo que estaban haciendo los niños mientras tanto.
- Anoche se lo dije a papá y bueno, aunque prefería decírtelo en persona, así me aseguro de que te llegue la noticia por mí antes que por nadie más.
- ¿Qué ha pasado? – no le gustaba nada el camino que estaba llevando aquella conversación, empezando a adivinar por dónde podía seguir.
- Ha pasado que tengo que volver a salir al espacio. Me avisaron anoche, justamente vengo de una reunión en la que me lo explicaban las generalidades. Nos vamos la primera semana de mayo.
- ¿Vuelves a salir? ¿A dónde? ¿Otra vez a Marte? Pero… ¿no dijiste que se habían acabado los viajes largos?
- No, no. Es un viaje corto de unas semanas. Según me han dicho se espera que esté aquí en el propio mes de mayo. Es de iniciación para los nuevos miembros de la sede.
- ¿Semanas?
- Semanas. Debería de estar aquí para el cumpleaños de Aiko, que era lo que realmente me preocupaba.
- Normal, Sora te deja fuera de casa si se te ocurre no estar presente en el primer cumpleaños de la niña. Y papá termina de desheredarte.
- La primera amenaza me la creo, la segunda no tanto, porque creo que ahí ya no tengo esperanza, que ya debe de haberlo hecho hace tiempo – agradeciendo el tono más distendido de la conversación, se permitió bromear-. Quería decírtelo yo. Lo saben papá y Sora. A Natsuko me gustaría poder decírselo yo, pero es probable que llegue tarde ya.
- Sí, es bastante probable. No le diré nada por si acaso, que he quedado con ella más tarde. ¿Quieres venir y así aprovechas? Vamos a comer por ahí.
- No, no puedo. He quedado con Sora. Vamos a ir a ver una casa que tiene muy buena pinta justo en la otra punta de dónde tu vives.
- Ahá, de eso va la cosa, de irte lo más lejos que puedas de mí.
- Más o menos… Tengo que volver al trabajo, ya te lo contaré todo bien cuando pueda, ¿de acuerdo?
- Más te vale. Voy a ver qué está haciendo tu querido sobrino que ya sabe correr, porque lleva mucho tiempo callado y eso no suele ser buena señal.
- No, no suena nada bien…
Yamato dio por terminaba la llamada, sonriendo ligeramente al ver que su hermano se lo había tomado de una forma bastante tranquila. Estaba en las mismas condiciones que Sora ya que él sabía también lo que habla pasado, por eso había querido decírselo de forma más directa.
- No sonaba a que te hubiera montado el drama – le dijo Gabumon mirando hacia él.
- Creo que estaba más pendiente de que Dai no le destroce la casa mientras que no mira – se encogió de hombros, guardando el teléfono-. Sí, te lo ha tomado bastante bien. Igual que papá.
Gabumon asintió, caminando tras el rubio por el pasillo, acompañándolo de vuelta hasta su puesto de trabajo en silencio mientras que le daba vueltas a la situación. En la reunión por fin habían hablado de fechas fijas e incluso habían llegado a tener suerte para que todo cuadrase bien. La situación era bastante más leve de lo que hubiera podido parecer en un principio y eso ayudaba bastante a tranquilizar los ánimos.
- La que peor se lo ha tomado es Sora – volvió a hablar Yamato cuando se quedó sentado en su mesa, tras haber estado en silencio hasta entonces.
- No es por ella – le contestó el digimon, quedándose mirando hacia él.
- Ya lo sé. Ya sé que no es por ella – era por la niña, sí, pero también era por él. Se lo había dicho claramente, por extraño que le pudiera parecer que ella hubiera sido tan directa. No había dado ninguna vuelta
- Pero como Aiko no se puede quejar todavía tiene que ser ella la que te lo diga. Se van a arreglar bien sin nosotros y es poco tiempo. Se acabarán peleando hasta por ver quién las secuestra más tiempo.
Las palabras del digimon provocaron que el rubio se riera a sabiendas de que tenía toda la razón. Ya sabía como funcionaban esas cosas y, sin duda alguna, sería el momento perfecto para que entre el grupo de amigos más cercanos y los familiares se pelearan entre ellos para ver quién acaparaba más tiempo la atención de ambas. Si estaba claro que iban a tener poco tiempo para echarlo en falta. Había muchas más posibilidades de que fuera a pasarlo peor él que ellas en ese aspecto. Muchísimas más. Estaba completamente seguro de ello.
- ¿Vas a venir con nosotros esta vez también? – la voz de Mai los distrajo, viendo cómo se acercaba a ellos.
- Tengo que vigilar que Yamato vuelva a casa bien – contestó Gabumon encogiéndose de hombros-. Se lo tengo prometido a Aiko.
El rubio sonrió, levantando la vista hacia Mai. Se dio cuenta de la cara que arrastraba ella, sin duda no demasiado buena. Podía entenderla mejor que nadie. Sin duda el caso de la piloto era peor que el suyo, no lo iba a negar.
- Aiko tiene mucha suerte – contestó finalmente, quedándose sentada sobre el borde de la mesa, mirando hacia ambos.
- ¿Cómo se lo ha tomado Arata?
- ¿Tú qué crees? Todo lo correcto y comprensivo que sabe que tiene que ser. Un poquito decepcionante, la verdad. Casi que hubiera preferido que se me pusiera tonto y me intentara convencer para mandarlos a paseo – habló con resignación.
- Hace mucho que no pilotas… Sabes que lo echas muchísimo de menos.
- Lo sé. No te creas que no lo sé… Pero ha llegado un momento en el que echaría algo mucho más de menos que el no volver a pilotar. Pero venga, no me hagas hablar que ya bastantes gritos le pegué ayer al pobre Hideki y bastante drama tengo yo encima. Es el trabajo que tenemos, ¿no? Para algo nos matamos años estudiando y trabajando…
- Sí, para ir a hacer de niñeros al espacio… - hizo el comentario con toda la intención de conseguir que se riera.
Las palabras surtieron el efecto esperado, consiguiendo que la piloto relajase el gesto y que terminara por sonreír.
- Bueno, tengo hasta mayo para mentalizarme. Además… ¿qué? ¿Ya has avisado a los angelitos de que tienen que ir preparándose porque la piloto loca vuelve a la carga?
Llevo haciéndolo desde que entraron, ¿por quién em tomas? Lo que pasa es que yo creo que no me toman en serio y piensan que soy un exagerado.
- Pues que no se preocupen, que si tengo que esmerarme, lo haré – terminó por ponerse en pie-. Voy a fingir que trabajo un rato. Te veo más tarde…
Sora estaba sentada en su escritorio, revisado unos contratos y asegurándose de que todo estuviera en orden. No se encargaba de temas más legales y serios de ese tipo, para algo tenía personas que se ocupaban de ello. Sin embargo, le gustaba estar pendiente de todo, aunque fuera simplemente para saber sobre qué terreno trabajaba.
- A ver – la voz de Haru la distrajo, haciendo que levantara la cabeza-. ¿Cómo es eso que me dijiste antes por teléfono cuando se me cortó? ¿Cómo que Yamato tiene que irse otra vez?
La pelirroja parpadeó, confusa. No la había escuchado entrar, ni mucho menos suponía que fuera a estar allí. Hasta donde ella sabía aquella mañana Haru no iba a estar en el estudio, de manera que si había ido hasta allí era precisamente por ella.
- ¿Tú no deberías de estar en casa?
- A callar – se quitó el abrigo-. ¿Qué ha pasado?
Confusa todavía por su repentina aparición, dejó los papeles encima de la mesa, dejándolos apartados hacia un lado, quedándose mirando hacia Haru aún en silencio unos segundos más.
- Antes de nada, ya se me ha pasado lo peor del susto y del disgusto, tranquila – advirtió-. Eso ya se lo comió él solito cierto rubio anoche.
- Me parece muy bien, también es culpa suya… - sonrió, quedándose mirando hacia ella.
- No ha pasado nada, Haru. No es nada raro y nada que no cabría esperar. Es su trabajo, él sabía que esto acabaría pasando y yo tambien. Lo hemos hablado muchas veces y fue una de las cosas que tuvimos en cuenta cuando empezamos a buscar a Aiko.
- ¿Entonces?
- Nada, se va unas semanas. Me ha mandado un mensaje antes. Hemos tenido suerte y va a estar aquí para el cumpleaños de la chiquitina. Por suerte se va con tiempo de sobra.
- ¿Y vuestro aniversario?
- También va a estar aquí – sonrió ligeramente. No podía mentir, aquel dato le había alegrado en parte la mañana aunque la noche anterior ni siquiera había sido capaz de acordarse de ello.
- Bueno, entonces se va poco tiempo, ¿no? Eso es que lo mandan cerca – esperó a verla asentir-. Tampoco es tan malo.
- Ya lo sé, es solo que ayer me lo tomé a la tremenda y lo asusté al pobre…
Sabía que visto desde esa perspectiva tampoco era un drama tan grande. Sin duda habían tenido suerte con las fechas, ya que ni siquiera iba a tener un aislamiento completo. Podía volver a casa por las noches si quería y, por mucha pena que pudiera darle por la niña… Sin duda no era para tanto.
Se quedó mirando hacia Haru, estudiando sus gestos, notando como parecía no entender lo que pasaba. Sonrió ligeramente, acabado por decidir sincerarse con ella para que pudiera entender realmente lo que pasaba y lo que había estado pasando durante todo ese tiempo.
- ¿Qué? – le preguntó la castaña, dándose cuenta de que algo estaba rondando por la cabeza de ella.
- Supongo que esta explicación llega tarde… No sé hasta qué punto estoy en mi derecho de poder contártelo, y si no te he hablado antes de ello es porque tampoco sé si debería hacerlo…
La extrañeza apareció en la cara de Haru, prefiriendo quedarse en silencio y esperar a que fuera Sora la que volviera a hablar, dejándola tomarse su tiempo.
- Estabas conmigo el día que retransmitieron el fallo de comunicaciones hace ya unos cuantos años. Sabes cómo me sentó, ahora que ya tienes idea de todo lo que había detrás te lo puedes imaginar mucho mejor – se dejó caer hacia atrás, quedando totalmente apoyada en la silla.
- Ya, ¿y? También te vi el día del último despegue que poco más y te da algo delante de mí… ¿es por eso? ¿Te da miedo el tema de las idas y venidas? Bueno, es normal, tampoco es el trabajo más común del mundo y…
- Haru – negó con la cabeza, cortando así sus palabras-. Ese famoso fallo de comunicaciones fue una de las mentiras más gordas de la historia de la JAXA. Si no llega a estar Gabumon ahí, no lo tendríamos con nosotros. No fallaron las comunicaciones, falló absolutamente todo.
Los ojos de la chica se quedaron más abiertos de la cuenta y fijos en la pelirroja, confusa y sorprendida por esas palabras, incluso consiguiendo sacarle una ligera sonrisa.
- Creo que ahora puedes ser capaz de entenderme algo mejor. No le digas que te lo he contado, no estoy segura de si le importará. Somos muy pocos los que lo sabemos.
- ¿Desde cuándo lo sabes?
- Desde poco después de que él volviera. Estuvo a punto de contármelo varias veces, lo consiguió en la boda de Taichi… Por eso no quería volver tampoco al trabajo, le costó bastante.
- Pero…
- Ya lo lleva bien, creo. No finge demasiado bien con los que lo tenemos más calado… Ahora resulta que la paranoica he resultado ser yo.
- Sora…
AnnaBolena04: tú no te me puedes quejar de nada en una temporada, avisada quedas jajajaja Que cuando te la líe por aquí ya tienes la terapia publicada y puedes ir a leerla y aprendértela bien de memoria. Que ya sabemos que las cosas no son tan sencillas y que el Yamato de por aquí no es tan listo y le gusta más montarse paranoias raritas. Ahora, al menos, está comportándose decentemente y yendo con la información por delante a todos los que les afecta más directamente.
Al igual que Sora, que parece que eso de tragarse las cosas hasta que acaba explotando es algo que ha quedado en el pasado y que ahora está empezando a hablar las cosas a tiempo y a no darles tantas vueltas en su cabeza hasta acabar volviéndose loca ella sola y tirándose de los pelos. A ver cómo es capaz de llevarlo todo a medida que avance el tiempo.
¡Un besito de tortuguita!
Guest Vecina: vecina, te cuento, por si te interesa jajaja Tras no sé cuánto tiempo la señorita de arriba llorándome para que le escribiera una cosa sobre nuestros Señores Tortuga, hace unos días me animé y anoche se la subí. Por si te interesa, te aviso porque como tú no estás registrada, no te llegará la notificación. "Haciendo las cosas bien" se llama.
Y ya tengo el permiso y la L, me la dieron al par de días. Ahora tráfico ya no cierra, o eso me han dicho, porque no les compensa. Lo que hacen es ir rotando las vacaciones del personal y organizar un poco las cosas. Ahora me queda ir a rondar un rato a mi padre para ver si me ayuda porque primero hay que sacar el coche del garaje y dejar las columnas de una pieza jajaja Uff y lo del TFG es para que te entren ganas de coger la memoria y ponérsela de sombrero. A mí me pasó algo parecido, pero por mis narices acababa en julio... Así que me tiré un par de noches casi que sin dormir y lo terminé a tiempo y al tutor que le dieran. Contando que yo no tenía convocatoria de septiembre... Creo que era más que lógico.
Es lo bueno de que esos dos se conozcan ya tanto entre ellos, que no se pueden engañar el uno al otro. Les ahorra problemas como la primera vez que él se fue y ella estuvo aguantando hasta el último momento y cuando no pudo más se lo tuvo que decir... Ahora hasta por fin la pobrecita Haru está empezando a entender algunas cosas - y alguna otra que entenderá en el siguiente cofcofcof-. Queda por enterarse también el marido, a ver qué tal lleva Taichi no tener al rubio rondando unas semanas. Y sí Aiko siempre les acaba haciendo de terapia a esos dos. Seguro que con solo mirar para ellos ya consigue que se les pasen los males tanto al uno como a la otra, lo haga queriendo o no la cosita.
En fin vecina, vuelvo a tener el día movidito para no variar... Ya verás que risas cuando me vaya la semana de vacaciones de turisteo y vuelva aún más el la basura teniendo que trabajar al día siguiente como quien dice. Este año va a ser maravilloso, sí, sí. En huelga me voy a poner, ya veréis, si es que me siento a escribir y las neuronas se ríen en mi cara... AINS. Espero que tengas buen fin de semana vecina, ¡un bico grandote!
