Haru había estado escuchando atentamente lo que le había dicho su amiga. De repente, la pieza que parecía faltar en todo lo que había estado viendo a lo largo de los años parecía darle sentido a todo. Sora era una persona demasiado tranquila para ponerse tan histérica como la había visto cuando estaban en su casa el día del despegue. Ahora podía entenderlo todo. Y, a la vez, entendía el por qué estaba ahora así.

- Ya sé que es muy complicado que vuelva a pasar algo, pero bueno, es un riesgo que está ahí. Y más sabiendo que ya ha pasado una vez.

- Pero… No lo entiendo. Cuando lo vi por primera vez en Tokio parecía estar perfectamente, ¿no?

- Sí, lo dejaron ingresado en el hospital en Tanegashima unas semanas solo por prevención. Tampoco te creas que le he insistido en que me cuente los detalles, pero hasta dónde sé podrían haberlo dejado irse a casa tranquilamente días antes de lo que lo hicieron… Ese digimon se encargó de que poco más y ni se despeinara…

Estaba segura de que las cosas habían sido más graves de lo que ella las contaba. Yamato había estado una temporada lo suficientemente asustado como para que realmente hubiera sido todo tan sencillo. Pero prefería no hacer referencia a esas cosas y, de paso, autoengañarse a sí misma.

- Esta vez es diferente. Los mandan solo a la estación espacial, es un viaje totalmente rutinario para que los nuevos se empiecen a familiarizar. Ya sé que no tiene nada que ver, pero… Ayer fue lo primero que se me vino a la cabeza y me puse histérica. El pobre Yamato no sabía ya donde meterse…

- Sora, es lógico… Por eso estabas tan… bloqueada y preocupada cuando te dijo que lo mandaban fuera por segunda vez.

Arqueó una ceja, sorprendida porque hubiera sido capaz de atar cabos.


Atravesó la puerta del estudio después de haber vuelto de Londres. Lo había alargado todo lo que había podido, no queriendo dejar a Koemi sola, pero cuando sus responsabilidades habían llamado a la puerta, Sora no había tenido más remedio que volver a la ciudad. Posiblemente parecería que era ella la que había estado ingresada. El cansancio de las horas del viaje y del infierno de días que tenía encima se notaban a leguas. Daba igual lo que intentara hacer con el maquillaje y con la ropa, era demasiado evidente.

Y tampoco se había molestado demasiado en intentar disimularlo. Si alguien tenía algo que decir, podía guardándose sus opiniones donde le entrasen, porque no estaba para escuchar tonterías.

Su vida se había vuelto completamente loca en cuestión de horas. Todo había salido mal a la vez. absolutamente todo. No solamente una de las personas más importantes de su vida había estado en verdadero peligro, sino que también se había vuelto a encontrar con Ryo. Eso había traído a su cabeza unos sentimientos de culpabilidad demasiado grandes. Era consciente de que con él lo había hecho todo, absolutamente todo, mal… No contenta con eso, se había desatado el desastre con Yamato…

La simple idea de aquello hacía que se le formara un nudo en la garganta que amenaza con ahogarla. Aquella mañana había vuelto a intentar hablar con él sin éxito…

- Ey, no me atropelles – la voz de Haru la devolvió a la realidad de golpe.

- Haru – carraspeó-. Perdona, no te había visto…

- Si que te ha sentado mal el viaje en avión, sí… - arqueó una ceja-. Lo siento, era necesario que estuvieras así, se necesitaba tu firma y presencia en un par de reuniones.

- Tranquila - asintió-. Tampoco iba a quedarme allí hasta que le dieran el alta, más bien no quería dejar sola a Koemi en su estado…

Avanzó hacia su despacho, dejando la puerta abierta para que su ayudante pudiera seguirla si quería, notando como lo hacía y cerraba la puerta tras ellas. Los ojos de Haru la estaban examinando detenidamente.

- ¿Estás bien? Perdona que te lo diga pero… Estás muy paliducha.

- Es el jet lag… - contestó.

Agradecía la preocupación de su amiga a pesar de todo, y podía ver que no estaba del todo contenta con su respuesta, pero prefirió fingir no haberse dado cuenta.

- ¿Cómo está Taichi?

- Estable. No le dejan coger un avión, pero ya está a punto de salir del hospital. Así que acabará de minivacaciones en Londres si es que Koemi no lo ata a la cama para que deje de dar la lata.

- Se lo tendría más que merecido.

- Sí…

El sonido de su teléfono hizo que diera un respingo, empezando a buscar rápidamente dentro de su bolso con mucha más prisa y ansiedad de lo que Haru recordaba haberla visto. Parecía que estuviera esperando una llamada urgente e importante, de las que no se podía permitir perder. Lo que la sorprendió más aún fue ver cómo su cara cambiaba de un extremo al otro al ver quién era. O más bien, quién no era.

- ¿Sora?

No obtuvo respuesta, únicamente viendo como la pelirroja colgaba la llamada y dejaba el teléfono encima de la mesa sin mucho cuidado.

- Sora, ¿qué te pasa? – fue hasta ella, posándole la mano en el brazo para que se girase hacia ella-. Tú no estás bien. ¿Aplazo la reunión?

- No… ¿por qué ibas a hacer eso?

- Porque tú no estás para atender nada ahora mismo. ¿Qué te pasa? ¿Estás enferma?

La pelirroja guardó silencio. No quería asustar a Haru, pero tampoco iba a ser capaz de aguantarse. Cada vez que sonaba el teléfono tenía la misma reacción, y no podía evitarlo. Pudo ver como su amiga cerraba la puerta del despacho, volviendo a acercarse hacia ella.

- ¿Sora? – volvió a intentarlo.

- Hemos roto, Haru… - confesó finalmente-. Y como está enfadado conmigo ha aceptado un ascenso y lo vuelven a mandar a Marte… Ni siquiera me coge el teléfono. Y si… Y…

No fue capaz de decir lo siguiente en alto, pero en su cabeza la idea que reinaba era que si volvía a pasar algo, sabiendo que había aceptado el ascenso por ella, sería su culpa. No podía quitarse esa idea de la cabeza, fuera como fuera y la estaba consumiendo desde hacía días.

- ¿Cómo que habéis roto?

- Ha sido mi culpa… Yo lo he estropeado todo. Ahora no quiere ni cogerme el teléfono.

Aquello explicaba a la perfección por qué había reaccionado de esa forma cuando la habían llamado segundos antes. Al igual que todo lo demás relacionado con el aspecto devastado de Sora. No estaba cansada ni enferma, era algo peor.

- Vete a casa, aplazo la reunión.

- No quiero estar en casa, necesito distraerme – negó con la cabeza-. Soy adulta y todo ha sido culpa mía, tengo que aceptarlo y seguir para delante.

- ¿Vas a decirme qué ha pasado?

- Preferiría hacerlo en otro momento – dijo.

Haru la observó, confusa. No sabía qué decirle. No quería decir nada sin tener ni idea de lo que había pasado, no quería meter la pata y que a ella pudiera parecerle mal. Además, le había dicho claramente que la culpa era suya, tenía que haber sido algo gordo. Se quedó unos segundos más con la vista fija en ella, intentando saber qué hacer o qué decirle, acabando por carraspear.

- ¿Necesitas algo? ¿Quieres que me quede hoy contigo y me lo cuentas todo bien? Andrew no está y… - cortó sus palabras cuando vio como la pelirroja avanzaba hacia ella para abrazarla.

- Gracias… - contestó al cabo de unos segundos, sin cambiar de posición.


Haru se había quedado todavía procesando la información que le acababa de dar, entendiendo muchas de las cosas que habían ocurrido durante el tiempo que había pasado desde que conocía a Yamato.

- Bueno, esto debe de ser muchísimo más rutinario, ¿no? No es lo mismo un viaje que se lleva haciendo durante décadas que algo que solo unos pocos han hecho, yo creo que no tienes de qué preocuparte.

- Ya lo sé – asintió-. Lo sé… Lo que pasa es que no esperaba la noticia. Él tampoco. Nos quedamos los dos con la misma cara de tontos, simplemente a mí me entro el pánico anoche. Estoy bien, tranquila. Ya lo he hablado con él anoche.

- ¿Se lo dijiste directamente? – se quedó mirándola arqueando una ceja.

- ¿Qué? ¿Por qué? – sonrió ligeramente-. ¿No me crees capaz? Me puso más o menos la misma cara que tú ahora. Sí, se lo dije. No estaba yo como para poder callarme algo así. Al igual que te lo he contado a ti para que sepas lo que realmente está pasando. Debo de tener fiebre o algo.

- Pues sí, porque desde que te conozco siempre hemos tenido que sacarte las cosas con sacacorchos.

- Qué graciosa… La cosa es que se lo he dicho y hemos dejado las cosas claras. Y con claras me refiero a que le dije que me daba miedo que algo pudiera pasar.

- ¿Y él? ¿Le preocupa también eso?

- No lo sé. Supongo que no querrá pensar en ello. La mayor preocupación que tenía era no estar aquí para el cumpleaños de Aiko. Eso le ha salido bien, así que no tenemos queja…

- ¿Era la preocupación que tenía?

- Sí, que si no lo dejaban estar aquí por esa fecha que los mandaba a paseo – se encogió de hombros-. Si te digo la verdad… De tener algún miedo sé que no me lo diría. Cuando se fue hace tres años ya estaba asustado.

- ¿Te lo dijo?

- No – sonrió ligeramente-. Ni loco me lo diría. Estaba demasiado ocupado tirando todo al suelo porque tenía un anillo escondido en la maleta. Y de no ser así, tampoco habría querido preocuparme más de lo que ya estaba yo sola. Pero lo conozco, y he tenido tiempo para darme cuenta de estaba preocupado y asustado él también.

Tenía sentido lo que le decía. Acabó por empezar a reírse sola sin poder evitarlo.

- Si es que sois tal para cual – dijo Haru-. Entonces, más allá del susto, ¿todo bien?

- Todo bien – asintió-. Y, de hecho, nos vamos a ver una casa a la hora de comer.

- Es verdad, ya me parecía a mí que te faltaba una señorita. ¿Dónde te has dejado a Aiko?

- Con su abuelo paterno. Iba a dejársela a mi madre, pero creo que es "su turno".

- ¿Su turno?

- Sí, has oído bien. A este paso nos van a echar a los dos fuera la ciudad y se van a quedar ellos con Aiko.

- Perfectamente capaces – asintió-. ¿Has quedado para comer con él?

- Sí, después, ¿por qué?

- Osea, que todavía te falta tiempo.

- Creo que me he perdido – la miró arqueando una ceja.

- Pues sí, porque te sobra tiempo. Así que nos vamos a ir las dos a tomar algo ahora, que me sé tu agenda, y no tienes ninguna reunión. Venga, que es media mañana. Y, además, déjame adivinar, ¿quién perdió el apetito anoche?

- Eh, tenía tarta de postre. Llegas tarde, ya recurrió Yamato a chantaje del serio para que se me pasara el susto.

- ¿Del serio? A saber qué habréis estado haciendo anoche… - poniéndose en pie fue a por el abrigo de la pelirroja, girándose con la mejor de sus sonrisas para encontrársela todavía con la cara de turno-. ¿Qué? ¿He acertado? No te has puesto roja hasta las orejas, eso es que no. Aunque míralo por el lado bueno, si tenéis que pasar unos días separados porque esté en Tanegashima podéis volver a poneros originales con el teléfono…

Sora se había puesto en pie cuando escuchó lo de ir a tomar algo, aceptando rápidamente la idea como la mejor que había tenido Haru en todo aquel rato acercándose hacia ella para coger su chaqueta.

- No, no he me puesto ro… - no llegó a terminar la frase, abriendo los ojos exageradamente con el puñal que acababa de recibir-. ¡Haru! Mira… circula delante de mí o vas a acabar llegando al ascensor de una patada en el trasero.

Entre risas, la menor de ambas terminó por ponerse el abrigo, alejándose de Sora unos pasos cuando la vio demasiado cerca, intentando ponerse algo más seria antes de salir del despacho. Cuando lo consiguió, se acercó a ella para poder colgarse de su brazo y salir así caminando, esperando a llegar al ascensor, dejando que fuera ella quien llamara.

- Pero… que sepas que sigues sin haberme aclarado si eso era verdad o no…


Annabolena04: ya, ya... Si por algo te lo decía jajaja Porque ya sabía yo que se venía este fb, así que no acepto tomatazos por haber destapado por fin algo de por aquí. Que hasta ahora es la primera referencia que hemos visto a esa temporada tras el desastre nuclear y sin duda no pintaba bonito. Que el panorama por ese frente era muy complicado y esas paranoias en la cabeza de ella todos sabíamos que habían llegado a existir.

Al menos la pobrecita Haru ya sabe que su jefa no está del todo loca y que había un motivo detrás de tanta paranoia. Solo le queda la duda de si lo del teléfono era verdad o no, es una duda existencial que le va a quedar jajaja Eso, o el día que sea capaz de confirmarlo va a irse a dormir muy feliz ese día o muy decepcionada porque ella los tenía por "menos aburridos".

¡Un besito de tortuguita!

Guest Vecina: si es que en ocasiones están mejor con la lengua metida en cierto sitio. Si es que eres tú la primera que tiene que valorar el tiempo que vas a necesitar para editar lo que ella te dijera, no directamente mandarte para septiembre y estar ahí peleándote con ello. Que oye, llega un momento que con tal de quitártelo de delante les tiras a la cabeza lo primero que tengas a mano. Y nunca me he visto en el caso de tener que andar cambiando de compis de piso, pero sí, me lo puedo imaginar, que seguro que no es agradable. Eso y el tener que buscarte a alguien nuevo, que eso puede salir muy bien o muy mal.

A Yamato yo creo que lo ha tranquilizado el hecho de saber las fechas fijas. Saber que va a estar de vuelta para el cumpleaños de Aiko, cosa muy importante a estas alturas. Y sí, Mai cerca le va a venir bien. Lo primero para que no se tire de los pelos él solo y lo segundo para que puedan montar el drama a juego si quieren porque se han tenido que dejar a las nenas en casa jajaja

¿Qué decías de Haru? Jajajaja La verdad es que sí, supongo que en el fondo, aunque no la conozca desde hace tantos años, sí que pasa muchas horas a su lado, especialmente antes, y eso ha compensado bastante el salto de tiempo entre unos y otros. Eso, y que la forma de ser de ella ayuda mucho a que a pesar de ser más peque Sora se haya ido abriendo más hacia ella. Ahora sí que le ha hecho click del todo en la cabeza lo que pasó esa vez, aunque seguro que en ese momento lo entendió como consecuencia de la relación entre ellos dos.

En fin, vecina, voy a ver si bajo un ratito a la playa - si consigo que el perro se despierte, porque se ha echado a dormir encima de mis pies bajo la mesa del ordenador - . Ayer nos llovió como si no hubiera mañana y hoy ha vuelto a amanecer con un sol digno del sur. Clima loco que se viene llamando, ya sabes de lo que te hablo. ¡Un bico grandote!