Taichi caminaba con paso lento hacia casa de sus amigos. Había quedado con ellos a media tarde, aprovechando que todos tenían hueco y que ellos dos le habían dicho que estarían allí ya que habían ido a ver una casa en el otro extremo de la ciudad y le habían dado la tarde libre a Yamato.
Cuando llegó a la puerta, se acercó, llamando a ésta y esperando a que alguien apareciera para abrirle. Bajó la vista al ver cómo se abría y ninguna cara aparecía al otro lado, encontrándose con Biyomon.
- ¿Te tienen de portera? – comentó a modo de saludo, esperando que lo dejara entrar.
- ¿No has traído a Daigo?
- ¿Por qué todo el mundo solo se interesa por si traigo al niño o no? – negó con la cabeza mientras que se reía, avanzando finalmente.
Pudo ver, nada más entrar, la cabeza de Yamato, asomando por detrás del sofá en el suelo, gracias a la posición en la que estaba. Sonrió al imaginarse lo que estaba haciendo y dirigió sus pasos hacia él, no tardando en ver como moviéndose por el suelo de forma lenta estaba Aiko. Sonrió al ver que llevaba puesto un pijama que ya había visto en fotografía, el cual imitaba el aspecto de la digimon de la pelirroja.
- ¿Estás en el suelo para no ensuciar más el sofá de la que se te cae la baba? – fue su saludo hacia el rubio, agachándose.
- ¿Vienes solo?
- Otro… - negó con la cabeza-. Vengo solo, he habéis pillado saliendo de una reunión. Así que sois la primera parada que he hecho. Se siente, solo os toca el Yagami adulto.
- Habrá que conformarse – incorporándose con cuidado para no tropezar con él, se quedó de rodillas, dejando que Aiko siguiera intentando llegar hasta él.
- ¿Dónde está Sora?
- Arriba, estaba buscando algo en el armario, pero debe de estar al bajar.
- ¿Qué tal la casa?
- Pues… Demasiado – se encogió de hombros.
- ¿Demasiado?
- Sí, demasiado… No lo sé, tampoco era nuestro estilo.
- ¿Demasiado qué? ¿Demasiado cara? ¿Demasiado grande?
- Demasiado todo en general. Estamos buscando un sitio donde esta señorita pueda crecer tranquilamente, no donde tengamos miedo que se estropee algo por mirarlo más de dos veces. Y es una pena porque estaba en buena zona… - realmente tampoco era su estilo.
La casa que habían ido a ver estaba en el lugar perfecto, sin duda, pero era muy moderna y de diseño. No estaban buscando algo de ese estilo, literalmente buscaban algo más tranquilo, más cómodo y relajado. A pesar de lo que cualquiera pudiera esperar con el estilo de vida que podrían aparentar tener, preferían algo acogedor y cómodo. Un lugar en el que estar tranquilos. Y un lugar como aquel poco tenía que ver.
- Pues podéis dejaros de tonterías y buscar por mi barrio.
- ¿Para qué? ¿Para verte todos los días? No gracias…
- Uy, claro… No gracias dices ahora. Con lo mucho que le iba a gustar a Aiko jugar con Daigo todos los días.
- Deja a Aiko en paz, tanto cuento con Daigo…
- ¿Tienes algún problema con Daigo?
- Sí, que se parece demasiado a ti.
Sora había ido bajando las escaleras tras haber escuchado el timbre. En vez de haberse hecho notar se había quedado escuchando la conversación entre ambos, delatándose a sí misma cuando no pudo más que reírse por el final.
- No le digas esas cosas, que se traumatiza. ¿No sabes ya que pretende meter a la niña en una urna de cristal por si alguno se le acerca demasiado? – dijo mientras que caminaba hacia ellos.
- Hombre, normal. Imagínate que lo que se le acerca es un músico con estreñimiento emocional, menudo aburrimiento… ¡Ah! – protestó al recibir automáticamente un golpe en el brazo.
Yamato se puso en pie, decidiendo ignorar a Taichi y viendo como Sora se estaba riendo abiertamente. Intentó dedicarle una mirada desdeñosa antes de pasar de largo para ir hacia la cocina, fingiendo estar buscando algo.
- Déjalo, que ya tenemos esa etapa más que superada – le dijo la pelirroja antes de caminar para asomarse y ver como Aiko seguía gateando, intentando llegar ahora hacia su padrino-. ¿Koemi?
- Trabajando… - contestó sin quitarle la vista encima a la niña-. Luego iré a buscarla e iremos a ver a mis queridos suegros…
- Pobrecito, qué pena me das… - sonriendo ligeramente, se quedó observando la escena antes de terminar por girar la vista hacia Yamato, estudiándolo unos segundos.
Se dio cuenta de que estaba mirando también hacia ella, cruzando así una discreta pregunta entre ambos con una simple mirada. Obtuvo la respuesta fácilmente al ver como asentía y luego le hacía un gesto.
- Tengo que hacerme con uno de estos pero para Daigo…
- Lo que yo te diga, Andrew los comercializa y se hace de oro…
- ¿Ese? Tiene pinta de estarte a la altura en el tema de éxito laboral, no creo que vaya a depender demasiado de las ganancias con esto.
- Pues… ¿si te digo que no tengo ni idea? No me mires así, va en serio. Tengo cosas mejores de las que hablar con él que de esos temas… Anda, deja de hacer el tonto, que… tenemos que hablar contigo.
El gesto de Taichi cambió poco a poco, acabando por convertirse en uno de confusión, sin ser capaz de entender muy bien lo que podía pasar. Se puso en pie, dejando que fueran los digimon los que se quedaran pendientes de la pequeña, observando a los dos adultos.
- ¿Pasa algo?
Las caras que tenían ambos hacían pensar que era algo serio, y por eso acabó por cruzar los brazos, quedándose a la espera de que alguno hablara, paseando la mirada del uno a la otra, dejando los ojos fijos en esta última.
- ¿Está todo bien? – aquello era seguramente lo que más le interesaba, dándose cuenta de que volvían a cruzar una mirada entre ellos y que Sora era la que se encogía de hombros-. ¿No estarás embaraza de nuevo, verdad?
- ¿Qué? – arqueó una ceja-. ¿Tú estás tonto? ¿Cómo voy a estar embarazada otra vez? ¿Crees que estoy loca?
- Yo que sé, con vosotros dos nunca se sabe.
- Si Aiko es superpequeña todavía, ¿tú estás tonto? Además no es seguro para mí y… Bah, que no estoy embarazada, zoquete.
Poniendo los ojos en blanco dio media vuelta, acercándose a la cocina para empezar a revolver por los armarios sacando algunas tazas para ponerse a preparar una bebida caliente para contrarrestar el frío de la calle, dejando que fuera Yamato quien hablara con él.
Habiendo mantenido los ojos en blanco ante la tontería que acababa de escuchar, el rubio siguió con la mirada a Sora antes de volver a buscar a Taichi con la vista.
- No, no está embarazada, tranquilo. Con un bebé en casa, dos en este momento, tenemos más que de sobra… - no era una opción ni de la que hubieran vuelto a hablar. Era demasiado pronto hasta para tan siquiera pensar en hablar del tema-.
- ¿Entonces? ¿Va todo bien, no?
- Va todo bien, deja de montarte paranoias en la cabeza que nos conocemos – le dijo-. Va por otro lado la cosa… - esperó unos segundos, volviendo a mirar hacia Sora, viendo como prefería no meterse-. Me tengo que ir unas semanas a la Estación Espacial en mayo.
Taichi frunció el ceño confuso ante lo que acababa de escuchar. Aunque fuera más que evidente que de eso se trataba el trabajo de su amigo, le costaba demasiado poco olvidarse de que tenía que salir de aquel plantea en el que vivían de vez en cuando.
- ¿Cómo que te tienes que ir?
- Me lo dijeron ayer… Tengo que ir a acompañar a los del equipo de Chofu. Creo que ellos se van a quedar más tiempo haciendo sus prácticas allí, pero nosotros volveremos a la Tierra.
- Pero… - al igual que había hecho Yamato, Taichi buscó también a Sora con la mirada, dándose cuenta de que había dejado de revolver por la cocina, observándolos atenta-. ¿Va en serio?
- Claro que va en serio… No juego con estas cosas, son demasiado delicadas. Ayer me llamó Hideki al despacho y hoy he tenido una reunión por la mañana para que me dieran los detalles. Tengo el aislamiento en abril y luego nos vamos la primera semana de mayo.
- ¿Aislamiento?
- Podré volver a casa por las noches… - lo observó, dándose cuenta de que seguía demasiado confuso todavía-. ¿Pasa algo? Se lo he dicho a mi hermano por la mañana, por si Hikari te dice algo.
- ¿Vas a dejar a Sora sola con Aiko? – soltó de golpe, volviendo a la realidad.
La pelirroja levantó la vista hacia su amigo de forma automática.
- Taichi… - negó con la cabeza-. Soy mayorcita, son solo dos semanas…. No se lo compliques más. Creo que puedo cuidar de un bebé yo sola durante ese tiempo… Si eso es lo que te preocupa, aunque te lo agradezco, de verdad que no va a ser problema.
- ¿Cómo que no? Es el problema… - otra pregunta apareció en su cabeza, sin atreverse a hacerla en alto todavía, volviendo a mirar hacia Yamato.
- Me mandaron a Tokio, no a hacer otro trabajo. Se acabaron los viajes largos, pero ya está. Esto no es nada, estaré de vuelta enseguida, es un viaje totalmente rutinario… Y, sobre todo, seguro.
- ¿Seguro?
- Seguro – adivinando entonces lo que pasaba por su cabeza, asintió-. Es totalmente diferente a los viajes a Marte. Todo es conocido y se ha hecho cientos de veces, no habrá ningún problema. Voy tan poco tiempo que no te tendrás ni que preocupar porque haya vuelto a crecer…
Taichi estaba demasiado confuso todavía. No se esperaba aquella información de ninguna manera. Lo que se le había venido a la cabeza sin poder evitarlo había sido el accidente que años atrás había traído a Yamato de vuelta. Que le pasara algo ahora era totalmente impensable. No tenía tanta imaginación como para ponerse en el papel de Sora… Ni quería hacerlo.
Sin embargo, llegaba a entender que aquel era el trabajo del rubio y que seguramente al que menos gracia le hiciera fuera a él. Solo había que ver la cara que estaba poniendo y como parecía mirar hacia Sora de vez en cuando, como si todavía estuviera inseguro con el tema.
- ¿Y cómo te lo has tomado?
- ¿Cómo quieres que me lo tome? Lo peor es que tendría que haberlo visto venir y no me di ni cuenta. Estos viajes suelen ser cosa de un par de años y ya han pasado casi. Era evidente…
- Evidente… - acabó por resoplar-. Agradezco que me lo hayas dicho en persona. Es lo único que te puedo decir… Lo demás, que tengas muchísimo cuidado. Esta vez sí que tienes gente esperándote que no podría pasar sin ti.
- Ya lo sé… No te creas que no lo sé – acabó por volver a caminar, acercándose a la pequeña para poder cogerla en brazos-. Si al final el que peor lo va a pasar seré yo. Sora y Aiko, como mucho, estarán intentando que no las acoséis demasiado.
- Eso tenlo por seguro…
Taichi no había sido capaz de decir gran cosa. En su cabeza había aparecido el recuerdo de la última vez que Yamato se había ido y en las condiciones en las que se había encontrado a Sora. Cuando había llegado a casa de ella, estaba hecho un completo manojo de nervios. Nunca la había visto así… Y, sin duda, podía entenderla. Ahora que estaba Aiko de por medio, Sora iba a ponerse todavía peor. La buscó con la mirada, dándose cuenta de que les había dado la espalda, siguiendo trasteando por la cocina.
- Eh – reclamó así la atención de Yamato, antes de señalarla con la cabeza.
- Pues… ha tenido días mejores – bajó el tono, entendiendo su pregunta automáticamente-. No lo sentó nada bien… Nada bien…
El gesto de Yamato había cambiado al decir aquellas palabras. Realmente se había arrepentido de haberle dicho a Sora de forma tan directa lo que estaba pasando, pero tampoco creía que hubiera alguna forma buena.
- Ya está mejor, si es lo que me preguntas. Pero…habla con ella a ver si a ti te dice algo diferentes, yo no me termino de fiar…
- Lo sé, con ella nunca se puede saber – asintió, bajando la vista al sentir la mano de Aiko tirando de su chaqueta.
AnnaBolena04: que conste que fue pura coincidencia que tuviera tiempo de poder terminar tu AU para esa fecha. Lo de subirlo en fin de semana ya fue porque me lo pediste... Y el capi del fb fue el que tocó. Pero bueno, ya que se me juntó todo pues mira, yo aprovecho y así evito que me tires a los raptores a la cabeza que hace mucho calor para salir corriendo de ellos y que no me cojan por banda, que son unos agresivos. La tortuga la pobre espero que ya esté mejor, que yo la entiendo, pero que tiene que sobreponerse.
Haru la pobrecilla anda por ahí comportándose casi que más adulta ella que el resto de personas que la rodean. Que no importa que la diferencia de edad de unos y otros sea algo marcada en su caso, da igual. Se ha ganado su puesto y mírala, ahí está, sabiendo algo bastante gordo y siendo un apoyo más que necesario para la pobre Sora que para algo pasan muchas horas al día juntas.
¡Un besito de tortuguita!
Guest Vecina: sí, tuvimos el sábado igual, de repente se volvió loco el clima. A mí me pilló de compras, porque había ido a comprar unas cosas para un viaje que tengo y acabé llegando a casa a las carreras. Por suerte, en el último momento, cambié de planes y me quedé por el centro de la ciudad en vez de irme de paseo a la otra punta. Pero desde entonces ha salido el sol y no ha dejado de freírnos como si no hubiera mañana.
Sí, ella sabía lo que había pasado. Era bastante evidente que a la pobre mujer le pasaba algo y Haru era solo cuestión de tiempo para que la pillara. Le habrá dado sus explicaciones - lo que no sé es lo que puede haberle llegado a contar, pero con la confianza que tienen, igual todo -, pero había omitido ese otro dato. Ahora que ya se lo ha contado todo habrá terminado de cobrar sentido. Especialmente cuando la vio tan de los nervios cuando Yamato se fue la última vez.
Debe de ser fácil de comprar con eso jajajaja Ya la tienen más que calada. Recurrer a la comida, y cuando la cosa es grave pues tiran con el chocolate. Como cuando se hacía la digna en Tri y tardaba dos segundos en alargar la mano ella también para coger uno de los donuts jajajajaja
Aiko es la más consentida del mundo, esperemos que salga de verdad con el carácter de la madre, porque llego tiempo diciendo que está nena va a acabar siendo una Regina George profesional, que tiene todas las papeletas jajaja Y parece que la casa no ha sido la definitiva tampoco - donde yo voy escribiendo sí que la tienen ya jijiji -, pero para compensar te mando una dosis de embajador de propina.
En fin vecina, espero que al final ayer descansases jajaja Yo sigo con mi ritmo de locos y la verdad es que va a peor. La semana que viene me voy al extranjero y todavía tengo cosas que hacer... Y acaba de escribirme el jefe para darme horarios y días para la semana siguiente que ya vuelvo al trabajo... Poco me ha faltado para tirarme al suelo a patalear. En fin... ¡un bico grandote grandote!
