Durante el camino de regreso a ciudad Celeste, Dylan optó por realizar algunas paradas con tal de desafiar a otros entrenadores o ser desafiado. Ryku también era retado, pero él mantenía sus intenciones de no combatir contra nadie hasta haber derrotado a Misty. Por otro lado, Dylan peleó una gran parte del camino de vuelta a ciudad Celeste. Luchó contra entrenadores en la playa, en la arboleda y en el campo donde lidió con los Seis. Fue vencido al final en esa zona por una entrenadora que poseía el Enlace de un Victreebel. Ryku agradeció en parte que se acabaran los duelos porque así ya no tendrían que detenerse cada poco rato.
Cerca del Puente Pepita, Ryku y Dylan vieron a los Seis combatiendo contra un nuevo entrenador. Ryku se fijó en las vestimentas de aquel chico: chaqueta azul, gorro rojo con el frontal blanco y pantalones azules. Se le veía serio, con cara de pocos amigos y callado, pues los únicos que hablaban eran los miembros de los Seis y él simplemente asentía o negaba con la cabeza. Era más joven que él, aunque solo con algunos años de diferencia entre ambos, lo cual sorprendía a Ryku ya que todos los entrenadores con los que se había topado hasta ahora, el de menor edad que él solo debía ser de un año. Se quedó con las ganas de observar cómo se enfrentaba a ellos y conocer su Enlace. Cruzaron el Puente Pepita y se introdujeron en ciudad Celeste.
Ryku y Dylan hicieron una parada en el albergue para dejar sus pertenencias en sus respectivas habitaciones y se dirigieron al Gimnasio donde, en principio, debía esperarles Daisy con la noticia de que podían entrar y combatir contra Misty. Ella estaba, pero no sola. Había unos cuantos entrenadores más haciendo cola con las mismas intenciones que Ryku. Daisy controlaba a los entrenadores y los ordenaba según habían llegado al Gimnasio mientras estaba en mantenimiento. Cuando Ryku y Dylan estuvieron a la vista de Daisy, los colocó los primeros de la cola. Sin embargo, todavía no les dejó entrar en el Gimnasio.
—¿Aún continúa la piscina por llenar? —preguntó Dylan.
—Más o menos. Aún le queda un poco, pero no tardará más de diez minutos. Sed pacientes.
Ryku aprovechó aquellos minutos de espera para pensar en estrategias para el combate contra Misty y su Enlace de un Starmie. Miró en la Pokédex alguna pista que le ayudara a sacar algo de ventaja. Estudiando al pokémon con detenimiento, poco provecho le podría sacar. ¿Cómo se derrotaba a una estrella con una gema incrustada en el centro? Obviamente sus llamas no serían muy efectivas, de modo que sus garras, sus alas y su movimiento Megapuño serían sus mejores armas. Aquí podía olvidarse de quemar al rival, tal y como ocurrió con Brock. La posibilidad estaba, pero, al tratarse de un pokémon de tipo agua, la quemadura sería más bien inefectiva. Al final eligió por una estrategia de improvisación. No sabía cómo era el campo de batalla más allá de que se trataba de una piscina. Tal vez poseyera algún elemento más del que beneficiarse. Entre eso y basar sus ataques a cuchilladas y puñetazos le tendría que valer.
La puerta del Gimnasio se abrió y asomó la cabeza de una mujer. Tenía el pelo de color azul marino y brillante y unos ojos marrones. Como Daisy, llevaba puesta un bañador idéntico al de la chica rubia en el que solo cambiaba el color a un azul verdoso y una toalla blanca colgando de sus hombros. Le comunicó algo a Daisy y luego se metió de nuevo en el Gimnasio.
—Atención, entrenadores. El Gimnasio de ciudad Celeste vuelve a abrir sus puertas —avisó Daisy a la gente de la cola—. Ahora los entrenadores entrarán y combatirán contra Misty en el orden en el que llegaron aquí durante la reparación del campo de batalla. El primer entrenador que luchará contra ella se llama Ryku. ¿Estás listo?
Dylan le dio un golpe en el brazo a su amigo para que centrara en lo que decía Daisy. Ryku escuchaba, pero no estaba pendiente. El golpe le ayudó a responder a la pregunta de la joven de pelo rubio.
—Muy bien. Puedes entrar. Mi hermana Violet se encargará de vosotros una vez estéis dentro.
Ryku asintió, abrió la puerta y entró en el Gimnasio. Dylan le siguió justo detrás de él.
Como en el Gimnasio de ciudad Plateada, la primera sala era un recibidor para los entrenadores. Sin embargo, aquella sala también se utilizaba como recepción pues al fondo había un mostrador y en las puertas había unas vallas pensadas para limitar el paso de la gente al otro lado. También existían otras puertas a los laterales que Dylan explicó que llevaban a las gradas que había a los lados del campo de batalla. Por una de las puertas delanteras apareció Violet, la chica que antes advirtió a Daisy de la disponibilidad del Gimnasio.
—Hola. Me llamo Violet, soy una de las hermanas de Misty —se presentó la chica más para Ryku que para Dylan—. Tú debes de ser… ¿Ryku? Perdona, no me suelo acordar mucho de los nombres de entrenadores que desafían a mi hermana.
—Sí, soy Ryku —corroboró él.
—¿Ya te has olvidado de mí, Violet? —preguntó Dylan como si se hubiera ofendido—. Daisy sí se ha acordado.
—Tú eres una excepción, Dylan. Es difícil borrar de la memoria el combate que libraste contra Misty. Si hoy hemos tenido problemas de sequía en la piscina, lo tuyo fue todo lo contrario.
—Al menos no impedí que se celebraran más combates. Recuerdo que ya se estaba celebrando otro combate poco después del mío.
—Hubo suerte —sentenció Violet—. Dejemos de hablar de ti. Hoy el protagonismo ha de recibirlo tu amigo. Misty ya lo espera al otro lado de esas puertas. ¿Preparado? —Ryku asintió—. De acuerdo. Pasa y habla con Misty. Ella decidirá cuándo comenzar el combate. En cuanto a ti, Dylan, usa la puerta de tu derecha y dirígete a las gradas. ¿Quieres un impermeable por si acaso?
—Sí, por favor.
—Bien, acompáñame. Buena suerte, Ryku.
—Gracias.
Violet y Dylan desaparecieron tras la puerta de la derecha y dejaron a Ryku a solas unos segundos. Ryku se mentalizó y, cuando se vio dispuesto, atravesó las puertas que llevaban al campo de batalla.
La primera impresión del campo de batalla fue lo gigantesco que era este. El techo abovedado se alzaba sobre su cabeza más de diez metros y a los lados se veían las gradas que mencionó Dylan y que tenían pinta de poder albergar a cientos, incluso miles de personas a la vez en cada lado. Bajo las gradas había unos cristales transparentes que dejaban ver unos acuarios por el cual nadaban Goldeen y Shellder alegremente. Finalmente, la joya de la sala: la piscina. Tan grande como la propia sala, fácilmente comparable en dimensiones a la mitad de un campo de fútbol. Cerca de la piscina había unos trampolines que se elevaban varios metros y el más alto se hallaba a unos doce metros de altura. Finalmente, Ryku observó que en la piscina flotaban unas plataformas de colores, seguramente para aquellos entrenadores cuyos Enlaces no pudieran volar o nadar con facilidad.
—¿Tú eres el nuevo aspirante?
Ryku dejó de contemplar el entorno y miró en dirección al origen de la voz. Giró la cabeza a su izquierda y se topó con una chica de cabello revuelto y de color naranja con una coleta hecha a un lado. Tenía los ojos azules y vestía un bañador de dos piezas azul con una raya blanca en la zona del pecho.
—Sí. ¿Eres Misty?
—La misma. ¿Y tú eres…?
—Ryku.
—Muy bien. Dime, ¿Has desafiado ya a algún líder de Gimnasio? ¿Sabes cómo son las reglas?
—Sí. Desafié a Brock hace unos días. Y sé cómo funcionan los Gimnasios.
—Perfecto. Eso me ahorra un tiempo valioso para el combate. Ven, te daré el brazalete especial.
Misty condujo a Ryku por los bordes de la piscina hasta llegar a la estructura de los trampolines. En su parte trasera, Misty pulsó un botón de su brazalete y se oyó un clic en el interior de trampolín. Segundos después se abrió un panel desde el cual apareció una pequeña plataforma con hueco para dos brazaletes. Había uno negro y otro amarillo. Misty cogió este último y se lo entregó a Ryku. El joven ya sabía lo que tenía que hacer y no tardó en juntar la pantalla del brazalete amarillo con la base del suyo. Esperó a escuchar el pitido que indicaba el traspaso de datos. A continuación, guardó su brazalete en el hueco donde estaba antes el amarillo y se colocó este en la muñeca. Misty cerró el panel y se aseguró de que volvía a estar oculto.
—Muy bien. Ya está todo listo. Solo falta una cosa que dejar claro: las veces que me puedes desafiar en un día.
—¿Cuántas?
—Una.
Ryku se sobrecogió. Una única oportunidad no le agradaba demasiado. Confiaba en que, como mucho, tuviera tres ocasiones por día. Una sola le podría dejar atrapado en ciudad Celeste por días, semanas si se ponía en el peor de los casos, si no la ganaba. Debía actuar mejor que en la pelea contra Brock, y ello significaba dar más de lo que era capaz y no valerse tanto de la suerte.
—¿Por qué solo permites que un entrenador te desafíe una vez por día? —inquirió Ryku.
—Quiero variedad de combates —respondió Misty—. Quiero que cada duelo que realice sea diferente, incluso si los Enlaces no cambian tanto. Con dar una única oportunidad obligo al que me reta a pensar en una nueva estrategia y así, por mi parte, luchar diferente contra el mismo entrenador, aunque esto último rara vez surte efecto y tengo que repetir lo mismo.
—Entiendo. No te va la monotonía.
Misty guiñó a Ryku en señal afirmativa.
Antes de que cada entrenador se colocara para empezar el combate, Misty pulsó un botón de la pantalla táctil de su brazalete que encendió una gran televisión en la pared de la izquierda del trampolín, sobre la gradería. Bajo este Ryku vio a tres personas sentadas en las gradas. Una de ellas era Violet, fácilmente reconocible por su cabello azul; otra era alguien que iba cubierto por un impermeable verde, lo que hacía difícil reconocer a quien se ocultaba detrás, pero Ryku no tenía muchas opciones, de modo que vio claro que era Dylan su portador; y el último de los tres era otra chica de cabello rojizo y de bañador como el de Violet, pero de color amarillo que no había visto nunca. Por el traje, probablemente tenía alguna relación con Daisy y Violet.
Misty indicó a Ryku el lugar donde debía ir para dar comienzo al combate y le deseó suerte. Ryku le dio las gracias y se fue al punto señalado. Una vez allí, Misty estaba lo bastante lejos como para que fuera dificultoso distinguirla. Alcanzó a ver como alzaba un brazo, pero no podía seguirle la cuenta atrás que, en un principio, creía que estaba haciendo. La televisión fue lo que realizó dicha cuenta a base de pitidos. Al tercer pitido, el más largo, Misty activó su Enlace y Ryku la siguió poco después. Las transformaciones duraron varios segundos y cuando terminaron la televisión registró los Pokémon en los que se habían convertido y creó las correspondientes barras de vida de ambos entrenadores.
Se oyó una respuesta de sorpresa desde las gradas. Violet no pensaba que lo que vería sería el Enlace de un Charizard y la otra chica mostró la misma reacción. Lógicamente, Dylan no se impresionó en absoluto, más bien se le podía ver la emoción de mirar a Ryku en un combate de Gimnasio después de haber perdido una oportunidad.
¿Un Charizard? Esto se va a poner muy interesante.
Ryku miró alrededor, confuso por la repentina voz que acababa de escuchar.
Aquí, Ryku. Soy yo, Misty.
Ryku fijó los ojos al frente, donde le observaba un Starmie con su cuerpo de estrella morada de diez puntas, su gema octogonal rojiza que brillaba con todos los colores del arcoíris y su borde dorado alrededor de la gema. No era la primera vez que Ryku veía a ese Pokémon, pero sí la primera en la que se enfrentaba a un entrenador con ese Enlace y no tenía idea alguna de que se comunicasen telepáticamente.
—¿Empleas la telepatía para hablar? —preguntó Ryku todavía algo impactado.
¿Qué opciones tengo? Cuando me transformo pierdo la cara. Todo lo que siento ahora mismo proviene de la gema en mi cuerpo.
—¿Has adivinado mi Enlace solamente sintiéndolo?
No es que sea difícil. Un Charizard tiene una enorme llama ardiendo en la punta de su cola y emite mucho calor para alguien sensible como yo en estos momentos.
-Entiendo.
Ryku presintió algo emergiendo en su cola. Echó un vistazo atrás y observó como una burbuja envolvía por completo la flameante llama roja que había ahí encendida. Aquella burbuja la había visto antes cuando la llama fue apagada en el combate contra Uleis en ciudad Verde.
Veo que ya se ha activado el protocolo especial contra debilidades naturales —comentó Misty—. No te preocupes si acabas empapado o te pasas un rato buceando en la piscina, la burbuja evitará que la llama del Charizard se apague. Son las reglas de los Gimnasios.
A Ryku le resonó en la cabeza el momento en el que Brock le explicó esa regla. Ahora sabía mejor cómo funcionaba.
Una vez los preparativos finalizaron, el combate ya estaba a punto de comenzar. Un sonido de alerta procedente de la pantalla dio el aviso a los rivales. Luego realizó una cuenta regresiva con pitidos igual que en ciudad Plateada y, al sonar el pitido más largo y fuerte, empezó el combate.
La primera acción de Ryku fue la más lógica: alejarse del agua. Misty tenía una inmensa ventaja de terreno en la piscina, lo que significaba que se podría mover a muy altas velocidades bajo el agua y convertiría a Ryku en una presa fácil. Sin embargo, volar era una ventaja para él y, a la vez, una terrible desventaja. Sus ataques más dañinos contra Misty eran de golpes cuerpo a cuerpo y su lanzallamas, su ataque más poderoso, era a distancia y estaba claro que no le haría mucho daño a Misty.
Como Ryku previó, Misty se tiró al agua y su cuerpo morado la convirtió en un objeto difícil de localizar y seguir con la mirada. Las plataformas que flotaban en la piscina no hacían más que empeorar la ya complicada tarea de divisar a la estrella. Después de un tiempo en el que Ryku no paraba de intentar no perderla de vista, Misty salió del agua cual delfín y su gema brilló con un precioso tono dorado. Acto seguido de la gema salieron pequeñas estrellas doradas que se dirigían a gran velocidad hacia Ryku. Él voló en otra dirección esquivando las estrellas, pero no alcanzó a evadirse de todas ya que lo persiguieron como si estuvieran destinadas a dar con él a toda costa. El impacto fue como si le estuvieran dando decenas de puñetazos en un muy pequeño lapso. Por suerte, Ryku no tuvo muchos problemas para mantenerse en el aire y no descender ni un metro después del impacto. Echó un rápido vistazo a su barra de vida y vio el daño que había recibido. Al menos un veinticinco por ciento de vida había desaparecido.
Misty regreso al agua y se volvió a perder en la piscina. Ryku sospechaba de su próximo movimiento. ¿Sería el mismo o cambiaría ya a un ataque de agua? Sin ninguna posibilidad de conocer el siguiente ataque de Misty, Ryku fue a la defensiva y evasiva. Desde el aire era un objetivo fácil para aquellas estrellas que disparaba Misty, de modo que optó por descender y emplear el truco del vapor que surgió en la pelea contra Uleis. Escupió un lanzallamas a toda potencia hacia la piscina y el simple contacto del fuego con el agua ya generó las columnas de humo que se expandían por toda la sala. Ryku continuó lanzando fuego por la boca contra la piscina hasta el punto en el que el vapor se convirtió en una densa niebla que ni los espectadores de las gradas lograrían ver lo que sucedía.
Con el último lanzallamas, Ryku pasó a un modo más sutil, más discreto. Aterrizó suavemente en una de las plataformas y se agachó para mantener mejor el equilibrio y no mover la plataforma más de lo necesario. La densa niebla bloqueaba todo tipo de visión, pero Ryku agudizó su sentido de la oída y buscó a Misty por su movimiento en el agua. A diferencia del excavar de Brock, aquí no había mucha profundidad por la cual esconderse y no le resultaría complicado detectarla.
Misty tardó un rato en lanzarse a la ofensiva. Saltó de nuevo y disparó al aire lo que Ryku dedujo que era el movimiento Rayo burbuja. Este sonaba mucho más potente que el de Uleis y también más disperso. Se podían escuchar explosiones en el techo del Gimnasio, lo que facilitaba a Ryku descubrir la posición exacta de Misty. Ahora que estaba ocupada disparando burbujas en todas direcciones, era su mejor oportunidad de asestarle uno de sus más poderosos golpes cuerpo a cuerpo. Ryku cerró sus garras en forma de puño y cargó energía en ese punto hasta que toda su mano empezó a brillar. Entonces, se impulsó lo mejor que pudo desde la plataforma hacia donde estaba Misty y, al divisar el cuerpo de estrella de su rival, pegó con gran fuerza la espalda del Starmie. El golpe fue tan inesperado que Misty no tuvo la posibilidad de reaccionar en el aire y viajó muchos metros en la dirección a la que había salido disparada. Terminó su trayectoria dando con el lado de la gema de lleno contra la estructura del trampolín. Por suerte, el trampolín estaba hecho de un material resistente a fuertes golpes, por lo que no quedó rasguño alguno en su superficie.
La barra de vida de Misty se redujo a poco más de la mitad. El Megapuño de Ryku había sido muy potente y había causado más daño del que el propio Ryku podía imaginar. Si conseguía repetir el mismo movimiento, existía la posibilidad de que ganara el combate.
El viaje de Misty había disipado una parte de la niebla. Ryku no tardó en volverse a ocultar en esta, encima de la misma plataforma en la que previamente se había escondido. Desde ahí pensaría en el siguiente movimiento mientras la niebla persistiera.
Misty se recuperó más deprisa de lo que Ryku supuso y, sin darse cuenta, ya tenía la gema apuntándole. Ryku vio cómo se avecinaba un nuevo ataque, pero desconocía si repetiría alguno de los que ya había lanzado o estrenaría un nuevo movimiento. Con la niebla no podía asegurar si él era realmente el objetivo o haría algo con la niebla restante. La respuesta no tardó en llegar cuando Misty disparó una especie de rayo de energía azulada que congeló la niebla y empezó a nevar durante unos cuantos segundos. Al desaparecer el rayo, la niebla se había disipado por completo y el escondite de Ryku, revelado. Rayo hielo… Es un movimiento muy peligroso, incluso aunque sea el que más pueda contrarrestar con mi lanzallamas. Tendré que evitar que me impacte; si me congela, estoy perdido.
Ahora que Misty tenía a Ryku completamente fijado, no esperó a atacar con su poderoso Rayo burbuja. Ryku dispuso del tiempo necesario para reaccionar al ataque de Misty, pero no el suficiente para convertirse en un objetivo difícil de alcanzar. No tuvo tiempo de salir volando de nuevo cuando las burbujas volaron a una increíble velocidad hacia él. Ryku pensó en tirarse al agua, pero descartó la opción por miedo a que el Rayo burbuja no fuera más que una distracción para el verdadero ataque. Su única opción estaba bajo sus pies.
Ryku saltó y se dejó caer con todo su peso en el borde de la plataforma. Esta actuó según quería el joven y se hundió por esa parte mientras que el otro extremo se elevaba. Ryku realizó un gesto más en el que agarró la parte alzada y tiró de ella, otorgando a la plataforma una inclinación casi vertical y un nuevo uso como escudo ante el Rayo burbuja de Misty. Las burbujas no se demoraron en impactar violentamente contra la plataforma e intentar terminar de darle la vuelta. Ryku se mantenía aferrado, procurando mantenerse en aquella postura el mayor tiempo posible. Al principio todo fue bien, pero pronto se percató de que algo empezaba a fallar. Entre tanta explosión de las burbujas se escuchó un crujido que creó una grieta en la superficie de la plataforma y aumentaba su tamaño con cada burbuja que impactaba en ella. Ryku se alarmó; no tenía manera alguna de esquivar el ataque de Misty hasta que ella finalizara su movimiento y, con la plataforma a punto de quebrarse, le esperaba un duro golpe de agua.
Finalmente se cumplió la predicción y el Rayo burbuja de Misty acabó por partir en dos la plataforma. Una de las mitades cayó al agua en un ángulo en el que Ryku fue expulsado por esta y batió las alas para impulsarse hacia atrás y mantener el equilibrio sin bañarse en la piscina. La otra mitad se fue con Ryku, el cual con sus garras no la había soltado en ningún instante. El Rayo burbuja continuó y Ryku, como acción desesperada, utilizó la mitad de plataforma que sujetaba como escudo una vez más y dejó que el ataque de agua le golpeara. Las burbujas estallaron en los pies, el ala y el costado derechos. La parte izquierda del cuerpo del Charizard fue protegida por el escudo. Sin embargo, el daño recibido provocó que Ryku soltara su escudo improvisado y cayera fuera de la piscina, tropezando con el borde de esta por el camino.
Ryku se recompuso lo más rápido que pudo y miró la pantalla. Su barra de vida descendió vertiginosamente y paso de una raya verde a una roja. Había perdido más del cincuenta por ciento de vida de la que le quedaba al ser atacado por aquellas estrellas. Se alivió de que todavía dispusiera de una oportunidad con la que realizar una última ofensiva. Gracias al escudo dispongo de un último esfuerzo y, tal vez, conseguir con este la victoria.
Ryku se levantó y se centró en Misty. Ella no se había molestado en esperar a que recuperara y nada más hacer contacto visual con ella, la vio acercarse dando vueltas sobre sí misma como una peonza. No había duda alguna de que Misty pretendía dar el golpe de gracia derribándolo, pero Ryku no tendría problemas de esquivarla incluso teniéndola a escasos metros de distancia. De hecho, pensó en no esquivarla y en contraatacar directamente. A la velocidad a la que giraba, Misty sería capaz de desviar las llamas, por lo que su lanzallamas no era la mejor opción. Alguno de sus ataques físicos serían su mejor baza. Lamentablemente, Ryku no adivinaba el momento preciso en el que un Megapuño, un ataque ala o una cuchillada pudiera dañar a Misty y él salir ileso. No debía correr riesgos. Entonces, entre tantos pensamientos, Ryku se fijó rápidamente en la media plataforma que había traído consigo y le llegó una buena idea que fue la que puso en práctica.
Ryku corrió y cogió por un extremo la plataforma rota. La levantó con algo de dificultad y la mantuvo sobre su cabeza hasta que Misty se le acercara lo suficiente. Por una vez, deseaba que se moviera más rápido, pues aguantar la plataforma ya le costaba bastante. Después de unos segundos, Misty ya estaba al alcance de la plataforma y Ryku la dejó caer fuertemente justo encima de ella. El golpe no fue todo lo preciso que Ryku deseaba, pero bastó para sentenciar el ataque de Misty y mandarle de lleno a lo profundo de la piscina. Sin pensárselo dos veces, Ryku se hundió en la piscina, agarró con las dos manos el cuerpo de Misty y la sacó en un abrir y cerrar de ojos. Se la llevó por los aires hasta estar cerca del techo, la soltó y le atravesó el cuerpo con su movimiento Cuchillada. El ataque le sirvió para mantenerla suspendida en el aire el tiempo suficiente con tal de que Ryku se colocara encima de ella y darle un matemático Megapuño. Misty bajó a enorme velocidad con la piscina como objetivo una vez más. Sin embargo, Ryku había dirigido concretamente el lugar en el que caería la estrella y Misty chocó con una de las otras plataformas que flotaban libremente por el agua con la fuerza necesaria como para hundirla junto a ella. La zambullida causó una erupción de agua que se elevó varios metros y dispersó agua por todo el escenario. Seguidamente, hubo una segunda explosión, esta vez producida por la Prioridad Humana del brazalete Enlace de Misty.
Ryku miró desde lo alto la pantalla y observó como la vida de Misty iba descendiendo lentamente hasta quedarse en una barra negra. La pantalla cambió de imagen y puso la de Ryku con la palabra ganador debajo. Se escucharon aplausos de los tres únicos espectadores del combate. Ryku aterrizó a un lado de la piscina y desactivó su Enlace.
—He ganado mi segunda medalla…
Ryku celebró su nueva victoria contra un líder de Gimnasio, aunque procuró que solo él se percatara de tal celebración. Pasado el momento, Ryku fue a por Misty a ver cómo estaba. La joven acababa de salir del agua y nadaba hacia el borde la piscina. La chica del cabello rojizo de las gradas le tiró una toalla y Misty le dio las gracias. Mientras se secaba el cuerpo Ryku terminó de recorrer el camino que los separaba.
—Enhorabuena —le felicitó Misty—. Ha sido uno de los combates que me costará olvidar. Me ha encantado.
—Gracias. A mí también me ha gustado el duelo —corroboró Ryku—. He tenido que improvisar mucho. No dabas ni un segundo de descanso.
—Esa soy yo. Ofensiva total con mi Enlace de tipo agua. Es mi táctica preferida.
—No hace falta que lo jures. Nunca había tenido que usar objetos del campo de batalla para atacar directamente a mi rival. ¿Eso está… permitido?
—La piscina es el campo de batalla y, por tanto, todo lo que haya en ella se puede emplear en el combate. —Ryku asintió. Se quitó un peso de encima al saber que sí estaba permitido usar los objetos del campo de batalla—. Fue inteligente por tu parte usar una de las plataformas como escudo contra mi Rayo burbuja. Créeme cuando te digo que, si no lo hubieras utilizado de esa forma, el resultado del combate hubiera sido totalmente diferente.
—Ya lo creo. Temía incluso que con la protección ya había perdido el combate. Ese ataque es muy poderoso, más si quién lo lanza es un líder de Gimnasio.
—Agradezco el cumplido. Tú también supiste usar el lanzallamas en tu beneficio. Gran idea el de vaporizar el agua de la piscina para crear una niebla y así confundir mis sentidos.
Ryku se llevó una mano a la nuca y se sonrojó.
—Más bien lo hice para ocultarme y que no me dieras más con esas estrellas teledirigidas.
—Igualmente, bien pensado. Bueno, vamos a lo que importa, ¿no? Me has ganado y eso significa que he de recompensarte. Acompáñame.
Ryku siguió a Misty hasta la parte trasera del trampolín, donde había sacado los brazaletes Enlace amarillos. Misty abrió el compartimento y dejó que Ryku guardara su brazalete amarillo y recuperara el suyo negro. Acto seguido, Misty pulsó el botón de su brazalete y esperó a recibir un pitido de respuesta que descubrió un nuevo compartimento encima del de los brazaletes. Ahí descansaba la medalla del Gimnasio en forma de gota de agua y de un elegante tono azul. Misty cogió la medalla y se la enseñó a Ryku.
—Como prueba de que has vencido a la líder de Gimnasio de ciudad Celeste, te hago entrega de la medalla Cascada y una recompensa en Monedas de Combate. No pierdas la medalla, de lo contrario tendrás que pelear de nuevo contra mí. Y no olvides lo que dije…
—La misma estrategia no me servirá dos veces. Todo combate será diferente, incluso si es el mismo entrenador —terminó la frase Ryku.
Misty rio.
—Me caes bien, Ryku. Ojalá en el futuro haya una posibilidad de pelear de nuevo bajo las reglas de los combates normales y no de Gimnasio.
—Será todo un placer repetir este combate, siempre y cuando se puedan hacer revanchas en el mismo día.
—Lo tendré en cuenta —dijo ella con una sonrisa.
Misty ocultó de nuevo los compartimentos del trampolín y llamó a una de las chicas de las gradas. Nombró a la que no conocía como Lily y le pidió que fuera a por nuevas plataformas y sustituyera las rotas. Luego le ordenó a Violet que comprobara el nivel de agua de la piscina y se asegurara de que seguía en un número óptimo para el próximo combate y no había que rellenar de nuevo. Finalmente, Ryku también cayó bajo una de sus órdenes.
—Antes de que te marches, ¿podrías hacerme un favor? Ya que saldrás del domo, dile a Daisy que vuelva a prohibir el acceso al Gimnasio durante, más o menos, una media hora.
Ryku asintió y Misty le dio las gracias de antemano. Ryku abandonó el campo de batalla y esperó en recepción a que apareciera Dylan, al cual no había visto desde que acabó el combate. Aprovechó el tiempo en el que no se le veía para dar la orden de Misty a Daisy. Ella asintió y se encargó de cumplirla desde ahí. Justo después, Dylan tocó el hombro de Ryku en señal de haber llegado y juntos salieron del Gimnasio y se internaron en las calles de la ciudad.
Ya no había mucho más que hacer en la urbe después del Gimnasio. Tras haber aprovechado la mañana para visitar las rutas al norte, no tenían idea de cuál sería su siguiente paso. Las tripas de ambos jóvenes les rugieron y les ayudaron a decidir. Fueron a comer al albergue, pero descubrieron que el comedor había cerrado desde hacía un rato y no les quedó más remedio que ir a comer a algún restaurante de la ciudad. Después de eso, todavía les quedaba bastante tarde por delante y pensaron en algo con lo que entretenerse. Ryku decantaba la balanza entre quedarse en la ciudad y esperar a la mañana siguiente para ir a la próxima ciudad o partir sin esperar. Dylan repasó las opciones y le agradó más la primera idea. Un tiempo de descanso, sin tener que irse tan pronto a otro lugar, era algo apetecible. Ryku terminó aceptando la elección de su amigo.
El resto de la tarde simplemente la pasaron deambulando por la ciudad. Aunque ciudad Celeste no era muy turística más allá del cabo Celeste, todavía quedaba algo que ver. Fueron de tiendas a adquirir unas pocas provisiones, visitaron un parque y se sentaron en un banco a esperar mientras contemplaban a la gente pasear o jugar con sus pokémon. Finalmente, el sol ya se estaba poniendo y el comedor del albergue abriría pronto, de modo que Ryku y Dylan se separaron en el albergue hasta entonces.
Ryku se encerró en su habitación, sacó el estuche de la mochila, guardó la medalla Cascada en su respectivo hueco y admiró el buen resultado que estaba llevando. Ya solo le quedaban seis líderes más y habrá terminado de dar los primeros pasos para entrar en la Liga Pokémon y desafiar al Alto Mando. Grabó un vídeo con el Holomisor en el que explicó todo lo que había vivido desde que abandonó ciudad Plateada hasta el momento de su victoria contra Misty. Incluyó su pequeña aventura en el Puente Pepita y el momento en el que conoció a Bill. Solo obvió el combate que tuvo contra aquellos miembros del Equipo Leyenda porque no quería preocuparles más de lo necesario. Terminó de grabar y revisar el vídeo y se lo mandó a sus padres.
Cuando llegó la hora de cenar, Ryku se reunió con Dylan en el comedor. Mientras cenaban, hablaron del combate contra Misty. Dylan comentaba lo impresionante que fue observar el combate desde las gradas y lo inteligente que fue Ryku al emplear el entorno para contrarrestar a Misty. Lo único que no le gustó fue la salpicadura que hubo tras asestar al Starmie aquel decisivo puñetazo, aunque tampoco fuera para tanto gracias al impermeable. Ya que estaban con ese tema, Ryku le preguntó a Dylan cómo fue su combate contra Misty. Dylan le respondió directamente que una pelea entre dos pokémon de tipo agua resultaba tediosa y aburrida. Sus ataques más poderosos apenas lograban arrebatarle más de la mitad de la vida de Misty y lo mismo le ocurría a ella contra él. Al final el golpe decisivo fue con un ataque normal, una caída desde lo alto con todo el peso de un Blastoise sobre un Starmie. Incluso así, no creía que el combate terminara ahí. Ryku y Dylan hablaron un rato más después de cenar y luego se marcharon a sus habitaciones a dormir.
