- ¿Se puede saber qué has estado haciendo?

Natsuko había llegado hacía un rato a casa de Hiroaki a sabiendas de que la Aiko estaría allí. Había pasado parte de la tarde con Takeru y sus otros dos nietos, aprovechando que tenía la tarde libre y ahora, cuando se había enterado de quién estaba de niñero de la niña había aprovechado.

- Nada, ¿por qué? – preguntó, intentando disimular mientras que cruzaba los brazos.

- No lo sé, poco más y te tenemos que ayudar a que te levantes…

- Se ha pasado media tarde jugando con Aiko tirado por el suelo y persiguiéndola cuando gateaba – Gabumon se asomó desde el otro lado de la mesa estirándose a coger todavía una de las galletas que habían quedado sin comer.

Los ojos de la mujer se posaron en el digimon para luego volver a mirar hacia su exmarido, el cual, había hecho lo mismo que ella, solo que entrecerrando los ojos para dedicarle una mala mirada por bocazas. No pudiendo más que echarse a reír, se acomodó mejor en la silla cruzando los brazos, divertida.

- Solo me duele de estar en mala postura, nada más… Chivato… - levantó la vista de él, alargando la mano así para tirar del plato de las galletas y alejarlo de su alcance haciendo así que la risa de Natsuko empeorase.

- Si es que al final la más madura de todos los presentes va a acabar siendo el bebé de ocho meses…

- Ya casi tiene nueve – corrigió automáticamente sin darse cuenta él.

- Bueno, los que sean, tampoco te deja en muy buen lugar esa corrección que acabas de hacerme, que lo sepas… - negando con la cabeza se puso en pie para acercarse a la niña que estaba jugando en el suelo echada encima de una manta, intentando alcanzar a Biyomon-. Tienes que reñir a tu abuelo cuando se ponga a hacer cosas que no debe…

En el momento en el que Hiroaki iba a volver a protestar, escuchó el sonido del timbre reclamó la atención de todos los presentes. Por la hora, era bastante sencillo adivinar de quiénes se podía tratar ya.

- Mira que les dije que se fueran a pasearse por ahí, que podía quedarme con la niña el tiempo que hiciera falta.

- Tu hijo tiene más mono de esta cosita preciosa – habló mientras que la cogía en cuello – que tú… Así que no sé qué te extraña que venga a las carreras a por ella.

- Bueno, tambien sigue contando como recién casado. Que se vayan por ahí a cenar o algo…

- ¿Los que van a hacer dentro de nada dos años de casados? Sí, muy recientes… Deja de protestar – entretenida con la conversación, caminó hasta la puerta con Aiko en brazos, abriendo por fin y encontrándose a la pareja al otro lado-. Tenemos a tu padre en modo cascarrabias porque quiere quedarse a la niña más tiempo…

- ¿Papá? ¿En modo cascarrabias? No sé de lo que me puedes estar hablando…

Natsuko dejó que entrasen, dándose cuenta de que la niña se empezaba a revolver en sus brazos queriendo así llamar la atención de sus padres, no queriendo estar ya más tiempo con su abuela al tenerlos a ellos delante.

- Tomad, antes de que se eche a llorar…

Yamato se acercó para cogerle a la pequeña, arqueando una ceja al ver cómo ella parecía no estar de acuerdo y que se quedaba mirando hacia Sora, esperando que fuera ella quien al cogiera.

- ¡Ja! – divertida por ello la pelirroja fue directa a cogerla-. ¿Tienes mal mío hoy? Qué raro para ti… No le hagas esas cosas a tu padre que luego se nos pone celoso… - sujetado a la pequeña contra ella-. Hola chiquitina…

El rubio se quedó mirando hacia ellas unos segundos antes de acercarse a saludar a su madre con un beso en la mejilla y luego aprovechar para entrar y encontrarse con Gabumon alargando una de sus patas intentando alcanzar las galletas de dónde las había puesto Hiroaki.

- ¿Todavía merendando?

- No, a tu amigo ya se le acabó la merienda hace un rato – alejó algo más el plato-. ¿No te dije que podíais iros por ahí a cenar?

- Deja de acaparar a la niña, pesado… No, Sora está acostumbrada a tenerla con ella casi todo el día… Así que déjala que vuelva pronto a por ella – se encogió de hombros-. Además, estamos esperando una llamada importante…

- ¿Una llamada importante?

Buscó a la pelirroja con la mirada, encontrándosela con una ligera sonrisa mirando hacia él, todavía con la mano puesta sobre la cabecita de Aiko, quien se había quedado pegada a su madre. Caminó hasta colocarse al lado de Yamato para que pudiera saludar él también a la niña, dejándolo que fuera él quien siguiera hablando.

- Pues… creo que hemos encontrado la casa perfecta y… Estamos esperando si nos aceptan la oferta o no.

- ¿Qué? – Natsuko se acercó también hacia ellos-. ¿La que habéis ido a visitar hoy? ¿Tann rápido?

- Es perfecta – dijo al pelirroja-. Tiene exactamente todo lo que queremos y nos ha gustado mucho a los dos…

- ¿En Chofu?

- Sí, llegué andando yo desde la sede, de hecho – asintió-. Tenemos que hacer algunas reformas, pero asi podremos hacerlo todo a nuestro gusto… Después de casi cinco meses buscando, yo creo que ya iba siendo hora.

- ¿No te queda un poco lejos a ti, Sora? – Hiroaki giró la cabeza hacia ella.

- Ya, pero yo entro y salgo del trabajo cuando quiero. Para algo soy la dueña… Nos vamos a arreglar perfectamente. Yamato tiene que andar siempre a las carreras y apenas tiene tiempo de ver a la niña por semana. Así que al menos puede aprovechar algo más de tiempo por las mañanas con ella – bajó la mirada hacia la pequeña-. Me sé de alguien que lo va a agradecer…

- Posiblemente, aunque hoy me ha vendido a traición – acercó su mano hacia la niña, notando como lo sujetaba rápidamente-. Ya, ya… Ahora… Lo malo es que nos vamos a quedar algo más alejados de los demás. Pero bueno, yo creo que también tiene fácil arreglo.

- Si lo dices por el abuelo pesado, no tengo mucho problema en perseguir a mi nieta dónde haga falta…

- Salvo los de espalda… - murmuró Natsuko por lo bajo antes de empezar a reírse.

- Creo que prefiero no preguntas sobre qué os pasa… - dijo el rubio antes de dar un respingo al sentir cómo le sonaba el teléfono, sacándolo del bolsillo.

Los ojos de Sora se posaron rápidamente en él, buscando confirmación en un gesto de él, esperando que fuera la agente. Dándose cuenta de ello, asintió justo antes de descolgar, pidiéndoles a los presentes que guardaran silencio unos segundos antes de tener que avanzar hacia la entrada para poder escuchar mejor.

- Tranquila, seguro que son buenas noticias – le dijo Hiroaki a su nuera-. Sino mandáis a Taichi con Takeru a dar la lata hasta que los aburran y digan que si, que por favor, que os quedéis la casa y que además os hacen un descuento.

- Y sino podéis probar con el cuento de que trabaja para el gobierno – Natsuko señaló hacia su hijo con la cabeza-. Suena serio y todo… Pero no creo que nadie vaya a querer que Aiko se quede sin una casa en la que poder crecer. Aunque… ¿estabais mal de espacio en dónde vivís ahora?

- No, no es eso – Sora negó con la cabeza-. Lo que pasa es que… las escaleras con una niña pequeña en casa no son la mejor idea del mundo. Y además… para nosotros está bien, pero… Queremos tener algo más de espacio y que ella tenga donde jugar. Nos hacía ilusión a los dos hacer este proyecto a medias… - bajó la vista hacia Aiko, notando algo de calor en sus mejillas al estar hablando de aquel tema con sus suegros.

La mujer sonrió automáticamente, levantando la vista hacia su hijo desde allí estudiando su expresión y entendiendo que las noticias seguramente fueran buenas, esperando a que llegara con la información.

- Tiene un salón bastante claro en el que puede jugar Aiko y luego en la parte de atrás de la casa hay un jardín grande… Es el sitio perfecto para que crezca. Además, hay varios parques y paseos…

- Suena muy bien. La verdad es que el centro de Tokio es demasiado caótico – Hiroaki le dio la razón-. Me quedáis un poco más fuera de mano, pero nada grave. Si es porque mi nieta tenga un sitio donde criarse cómoda todo bien… ¿Tenéis cerca algún colegio?

- Sí, de hecho sí. A pesar de estar algo más apartado tenemos todo lo que necesitamos a mano. Y creo que tampoco hay demasiado tráfico para mí por las mañanas para ir y venir del estudio.

- Parece que no hay nada que discutir entonces sobre el lugar.

- No… Solo espero que nos digan que sí. Quiero empezar a reformarlo todo y ponerlo a nuestro gusto cuanto antes para tenerlo lo más avanzado posible antes de que Yamato se vaya.

Sora guardó silencio, dándose cuenta de que el rubio se estaba despidiendo y que acababa de colgar el teléfono. Posiblemente en su mente pasara la idea de provocarla y decirle que no habían tenido suerte, pero la sonrisa con la que se acercaba a ella era demasiado delatadora.

- ¿Sí? – preguntó rápidamente ella.

- Sí… Sin problema. No han tenido ni que renegociar el precio. Es nuestra… Esta semana, el día que podamos tenemos que pasarnos por la agencia para firmar los papeles.

La pelirroja se quedó mirando hacia él, intentando controlar su reacción al estar con la niña en brazos y con sus suegros delante, pero sin duda se podía ver en su cara que no podía haber escuchado una mejor noticia. Había notado algo nada más entrar en aquella casa que no había pasado hasta entonces. Lo había sabido cada vez más a cada habitación que les iban enseñando y, sin duda, estaba el hecho de lo que les acababa de decir a Hiroaki y Natusko, quería intentar dejar las cosas lo más listas posibles para cuando Yamato volviera… Le encantaría poder volver realmente a casa. A su casa.

- ¿Contenta? – le dijo, acercándose hasta ella.

- Muchísimo – asintió-. Mira Aiko, ya vas a tener donde jugar cuando crezcas un poco… - bajó la vista hacia la pequeña, acabando por dejársela por fin al rubio-. Tengo que llamar a mi madre para decírselo, ahora mismo vengo…

Sin darle tiempo a reaccionar fue a por el teléfono que había dejado en su bolso dejando a Yamato con sus padres, quienes se estaban riendo todavía por las reacciones de ambos.

- Parece que os ha gustado de verdad esa casa, ¿no? – le preguntó Hiroaki.

- Sí, muchísimo. Le tengo mucho aprecio a la casa de Tanegashima pero esto no ha tenido nada que ver. Supongo que es por lo que significa y los planes que tengo de ahora en adelante.

Su padre sonrió, divertido al ver la cara que acababa de poner Natsuko, no estando ella acostumbrada a escuchar a su hijo hablar de forma tan abierta de esas cosas. No dijo nada a pesar de todo, no queriendo que Yamato pudiera darse cuenta.

- En ese caso vas a tener que enseñárnosla cuando tengas a bien que tu padre sepa dónde te vas a mudar…

- No lo sé, si no se lo cuento a nadie puedo esquivar a Takeru si se pone muy pesadito… ¿Qué te parece, Aiko? ¿Le contamos al abuelo dónde vamos a vivir?

- Por la cuenta que te trae… ¿No tienes fotos?

- Sí, creo que sí, que tengo que tener las que nos mandó la de la agencia – dio un par de pasos hacia su madre, dejándole la pequeña a ella-. A ver, que os las enseño… Aunque Sora tiene intención de decorarlo todo absolutamente a su gusto e incluso hacer alguna reforma… Yo con la de artes no me pienso meter que soy de números…


AnnaBolena04: ¡tenemos casa! Parece ser que ha sido un flechazo a primera vista y los Ishida han salido tan enamorados de la casa que nadie ha sido capaz de decirles que no. Ya tienen Su Casa, de los dos, donde empezar bien todo. Como bien dice el rubio donde poder dedicarse a enseñar bien a caminar a Aiko y hacer un montón de recuerdos, porque esos dos tienen que pinta de que cuando asientan... asientan.

Yamato pudiendo llegar andando al trabajo gana mucho tiempo que poder dedicarle a su familia, cosa que él tiene pinta de agradecer. Y los demás... pues con lo grande que debe de ser Tokio seguro que vivan donde vivan están todos lejos de todos, algo me da a mí en la nariz. Así que al menos la nenita tiene un lugar tranquilo donde jugar y corretear lejos del caos del centro, que no le gusta a ninguno de sus padres.

¡Un besito de tortuguita! Y ánimo que es viernes y no queda nada para el fin de semana ya.

Guest Vecina: ¿qué tal la playa vecina? Yo acabo de salir ahora mismo de la ducha porque me traía media playa conmigo. Cascaba hoy el sol que daba gusto, poco más y nos da algo, así que nos pusimos a remojo un buen rato y luego ya salimos. El Cantábrico, como siempre, haciendo sus honores y están jod******** frío incluso en un día como hoy, pero somos unas valientes cofcofcof - menudo show para entrar al agua jajaja

Tienen casa, sí señor. Los Ishida tienen por fin casa. Les ha costado mucho encontrarla, pero yo creo que para un sitio como Tokio ha sido hasta poco, porque si ya cuesta encontrar algo "temporal" por aquí no me quiero imaginar la pesadilla que debe de ser buscar La Casa en la que quieres vivir con tu familia en una ciudad tan poblada y caótica. Al menos ellos dos tenían algo de libertad de maniobra y al final han encontrado lo que buscaban sin que nadie les haya puesto ni media pega. A ver si ahora nadie tiene que ingresar a Hiroaki pero esta vez por ciática por andar por ahí jugando con su nieta.

Te digo yo, así, como miniSpoiler que a Yamato no le da tiempo a nada de todo eso, porque no he escrito nada de las reformas. Como mucho comentarios jajaja Cuando vuelva de su viaje ya tendrá tiempo para dedicarse a todo lo que se tenga que dedicar que para algo va a tener el verano libre para intentar montar él solo la cunita de Aiko si se siente valiente otra vez jajaja

En fin vecina, espero que tengas un buen fin de semana y que no te hayas quemado en la playa hoy, que pegaba mucho mucho por aquí. ¡Un bico grandote!