Ryku, Dylan y Surge fueron llevados al hospital más cercano cuando fueron rescatados por los servicios de emergencia. Como era de esperar, el teniente fue el que más atención médica necesitó por la herida de su brazo mientras que Ryku y Dylan solamente necesitaron un chequeo y, en cuanto se aseguraron de que los jóvenes estaban sanos y sin ningún tipo de herida grave, les dejaron marchar.

Con el teniente Surge hospitalizado, no se sabía ciencia cierta cuánto tiempo tardaría en reabrirse el Gimnasio de ciudad Carmín. Ryku no abandonaría la ciudad hasta hacerse con la medalla de Surge, de modo que pensó en qué dedicar el tiempo de espera. Dylan lo tenía más claro que su amigo: él visitaría al teniente siempre que pudiera. Ryku también visitaría alguna que otra vez a Surge, pero en su mente ya se estaba preparando para su futuro combate de Gimnasio y solo imaginaba de qué otras formas aprovechar el tiempo. Al final se decantó por entrenar hasta el día que le pudiera desafiar.

Pasaron dos semanas en las que el incidente del S.S. Anne fue noticia permanente en casi todos los canales de televisión y emisoras de radio. Según los reportes de la policía, se asoció el hundimiento del crucero de lujo al grupo conocido como Equipo Leyenda, una banda criminal que ya había cometido atentados graves en el pasado, siendo el más reciente las explosiones ocurridas en el área suroeste de ciudad Azafrán, hecho asociado con el grupo criminal. Algunos miembros que provocaron las explosiones que condujeron al S.S. Anne a su estado actual fueron detenidos, pero se sospecha que no todos fueron capturados y seguían alerta por si volvían a atentar de forma parecida. Cada vez que Ryku veía el crucero semihundido, le venían los recuerdos de lo ocurrido en el almacén y se alegraba de que hubiera mantenido su Enlace el mayor tiempo posible activo.

Un día, Ryku recibió la llamada de sus padres. El joven no se lo esperaba, normalmente era él quien se comunicaba con ellos mediante vídeos del holomisor cuando ganaba una medalla. Le asustó la manera en que su padre y su madre se turnaban aparecen en la cámara holográfica para hablar con él, tan preocupados por su hijo. Ryku no entendía nada de ello pues no les había contado que estuvo en el S.S. Anne el mismo día que se hundió, aunque no fue necesario. Resultó que la televisión fue la culpable de la llamada tras mostrar imágenes del teniente Surge siendo rescatado por los servicios de emergencia. Obviamente, era inevitable que él y Dylan aparecieran junto al líder de Gimnasio. Ryku tuvo que explicar cómo acabó en el agua con su amigo y el teniente, no obstante, se abstuvo de contar el encuentro con el Equipo Leyenda y se inventó algo con tal de no preocuparles más de lo que ya estaban. Sus padres se creyeron la anécdota y le avisaron que, si los atentados del Equipo Leyenda seguían agravándose, le pedirían regresar a casa. Ryku lo entendió y prometió volver si aquello ocurría. Con un rostro de alivio y alegría por parte de su madre, se despidió de su hijo, le pidió que tuviera cuidado y colgó.

Durante el resto de los días, Ryku no paró de entrenarse a solas en la ruta 6 ideando estrategias a tomar en el combate contra Surge y su Enlace de Raichu. Al tratarse de un Pokémon de tipo eléctrico, el teniente se convertía en el tercer líder de Gimnasio que tenía una ventaja de tipo, aunque, por suerte, Surge no era resistente a sus ataques más poderosos. De todas las estrategias que planificó, muy pocas hacían que Ryku combatiera cuerpo a cuerpo debido a que un Raichu es capaz de dispersar o concentrar los rayos, aparte de que se envuelve en electricidad durante los lanzamientos. Esas técnicas las usaría cuando tuviera que arriesgarlo todo en una última ofensiva. Mientras tanto, su lanzallamas, y quizá sus ascuas, acompañado de un refinamiento de los reflejos para esquivar serían sus armas principales. De esa manera, su entrenamiento se centró mucho en potenciar aún más las llamas y la previsión de ataques. Eran sus mejores cartas para ganar la medalla de Surge.

Casi pasó una tercera semana cuando Dylan buscó a Ryku y le entregó un billete de curioso aspecto. La entrada tenía dos rayas amarillas simulando un rayo y un texto en negrita en letras mayúsculas. Ryku leyó el texto, pero en él solo había escrito «reserva especial para aspirante» y el tiempo que disponía antes de que caducara el boleto. No atinaba a encajar en el contexto y le preguntó a Dylan sobre este.

—Me lo ha dado Surge —respondió Dylan—. Me dijo que te lo entregara y espera que lo uses. Sirve para desafiarlo en un combate de Gimnasio sin necesidad de tener que hacer colas. Basta con que lo entregues al vigilante del Gimnasio y él se encargará del resto. Creo que tiene tantas ganas como tú de que haya un combate entre los dos.

—Debí causarle una buena impresión—opinó Ryku.

—Y qué lo digas. A mí no me dio ningún boleto de reserva después de conseguir mi primera medalla. Estoy algo enfadado con el teniente por eso, pero mejor no protestar las órdenes de un superior.

—¿Ya salió del hospital? Quiero ir ahora mismo.

—Salir ha salido, sí, aunque creo que todavía no puede abrir el Gimnasio hasta dentro de unos días. Habrá que esperar.

Ryku suspiró.

—Supongo que me vendrá bien el entrenamiento extra.

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Ryku acudió inmediatamente al Gimnasio del teniente Surge en el preciso instante en el que Dylan le comunicó que había abierto. Dylan le recordó que cogiera el estuche de las medallas por la regla del teniente y el billete por lo rápido que se estaba llenando de entrenadores la entrada al Gimnasio. Ryku fue acompañado por su amigo hasta llegar al destino.

Ryku contempló por primera vez el Gimnasio de ciudad Carmín y no le sorprendió mucho ver la decoración de rayos que salían del tejado, la torre y los que se cruzaban sobre la entrada. Tal y como había dicho Dylan, había más de una decena de entrenadores haciendo cola y todavía no habían llegado todos. El vigilante del Gimnasio procuraba mantener la calma del grupo mientras se comunicaba a través de un auricular. Ryku se le acercó y le mostró el billete que le regaló Surge. El vigilante pidió que esperar unos segundos y organizó la fila por orden de llegada. Cuando ya estaba todo en orden, atendió a Ryku y le cogió el billete. Lo comprobó y usó el auricular para verificar la validez del billete. De mientras, solicitó que le enseñara la posesión de medallas y Ryku abrió el estuche donde descansaban las medallas de Brock y Misty. El vigilante asintió satisfecho y recibió una respuesta a través del audífono. Confirmada la autenticidad del billete, el vigilante lo rompió por la mitad y se guardó los trozos en el bolsillo. Abrió la puerta y dejó pasar a Ryku.

—¿Mi amigo no puede entrar a ver el combate? —preguntó Ryku al ver que Dylan no le seguía.

—El Gimnasio de Surge es como el de Brock: no tiene gradas en las que poder disfrutar del duelo —explicó Dylan—. Y no voy a quedarme en los bordes porque temo que un rayo me electrocute. Ni mi Enlace me salvaría de una descarga. Así que, buena suerte y ya me contarás cómo fue.

Ryku asintió y entró en el Gimnasio. El vigilante cerró la puerta y se escucharon gritos de quejas del beneficio de Ryku por pelear primero. En parte se sentía mal por ello, pero por otra parte no quería retrasar más la pelea contra el teniente. Cruzó la sala que separaba la recepción del campo de batalla y se adentró en el recinto donde iba a luchar.

Ryku estudió por encima el terreno. No se hacía a la idea del tipo de campo de batalla que usaba un Pokémon de tipo eléctrico más allá de una especie de central eléctrica y se llevó una curiosa impresión de lo que se encontró. El campo de batalla era austero, hecho puramente de arena muy similar al que vio en el S.S. Anne y el que tiene el albergue de ciudad Verde, diferenciándose solamente en que los bordes blancos estaban sobre una superficie de color granate que contrastaba con el suelo azul. Ryku vio a Surge hablando por un comunicador mientras comprobaba el aislante de las paredes con descargas controladas. Después, el teniente se percató de la presencia de Ryku.

—Hola, teniente —le saludó el joven.

—Me alegra saber que usaste mi invitación. —Surge y Ryku se estrecharon las manos como un saludo más cordial. En ese momento, los ojos del chico se orientaron a la mano del teniente y se dio cuenta de que tenía unas vendas elásticas asomando por la manga de la chaqueta.

—¿Cómo está tu brazo?

—Aún necesita un poco de reposo, pero el ejercicio de los combates Pokémon acelerará la recuperación.

—¿Te lo han dicho los médicos? No me gustaría que se abriera la herida en mitad del duelo.

—No te preocupes por eso, chico. Ya he tomado las precauciones adecuadas; no habrá incidentes relacionados a este brazo —sentenció Surge.

Ryku asintió. Surge pulsó un botón del panel de control que había a su lado y se abrió en la base el compartimento de los brazaletes Enlace dorados. El teniente se aseguró de que Ryku no se había olvidado de las normas de los combates de Gimnasio y de que sabía cómo se utilizaba el brazalete dorado. Ryku demostró que lo recordaba perfectamente cuando pasó su Enlace en poco tiempo y entregó su brazalete original para que Surge lo guardara en el compartimento, y también guardó el estuche de las medallas que había traído consigo con tal de que no se perdiera. Luego Surge pulsó de nuevo el botón, esperó a que el compartimento se cerrara y presionó una combinación de otros botones del panel que hicieron aparecer la pantalla donde saldrían las barras de vida de ambos contrincantes durante el combate y protecciones no conductoras de la electricidad. Una vez todo preparado, Surge indicó dónde debía colocarse Ryku y el joven se dirigió al sitio señalado mientras el teniente se iba al otro extremo del campo de batalla.

—Antes de empezar, se me olvidó informarte que este será el único combate que podrás realizar sin hacer colas y solo tendrás una oportunidad al día. —anunció Surge—. En el pasado permitía dos, pero he de darle la posibilidad a nuevos aspirantes que han esperado tanto como tú a retarme.

—Entendido —dijo.

—Muy bien. El combate comenzará en cuanto se oiga la señal. Activa tu Enlace.

Ryku obedeció e hizo que el módulo Enlace hiciera su trabajo. Al terminar su transformación, Surge activó el suyo y Ryku observó cómo poco a poco el cuerpo musculado del teniente se iba encogiendo y adoptando un aspecto más redondo. Finalizada la conversión, el Raichu apareció.

Ryku y Surge se clavaron las miradas hasta que se escuchara el pitido que se mencionó anteriormente. Sonó pasado casi medio minuto.

Ryku no estaba seguro de si atacar él primero o permitir al teniente realizar el primer ataque para conocer un poco los movimientos de los que disponía más allá del ataque rápido que enseñó en el almacén del S.S. Anne. Cualquiera de las dos opciones era arriesgado. Al final, Ryku optó por la segunda opción y se alzó varios metros sobre el Raichu de manera que, por lo menos, se afirmara que emplearía los rayos para golpear.

Surge solamente se acercó a Ryku y, al igual que él, mantuvo las distancias con el Charizard. Ryku tomó aquella acción como la preparación de un ataque que requiriese estar mínimamente próximo al objetivo. La tensión brotó en el joven y el miedo al desconocimiento pudo con él. Al final, Ryku fue quien atacó primero con su poderoso lanzallamas.

Sin embargo, el golpe no salió como él esperaba.

Ryku miró de reojo a la pantalla y calculó cuántas llamas tendrían que salir de su boca para alcanzar la victoria. Se quedó anonadado al ver que la barra de vida del Raichu no descendía ni un solo ápice. Ryku no lo entendía, su lanzallamas había hecho un golpe directo en el rival; Surge no se había movido del sitio. No había intentado esquivar las llamas. Entonces Ryku asimiló el suceso. Solo había una explicación por la cual el teniente se había dejado quemar por el fuego de su lanzallamas. Ryku hizo brillar las garras de su brazo derecho y asestó una cuchillada detrás de él. Había previsto un ataque por la espalda de un Raichu que se desvaneció en cuanto la cuchillada lo cortó en múltiples partes. «Maldición. No pensaba que en su arsenal estaría el movimiento doble equipo. Tengo que acabar con las copias antes de que sean un incordio mayor.»

Ryku se reposicionó en el otro extremo del campo de batalla y subió un par de metros más, llegando casi al techo. Desde su nuevo y privilegiado lugar, Ryku contó la cantidad de Raichu que Surge había creado. Fácilmente pudo contar siete a excepción de la copia que ya había eliminado. Uno de ellos era su verdadero enemigo, pero había que descubrir cuál era el auténtico.

Las copias del Raichu tardaron unos segundos en localizar la nueva ubicación de Ryku y dirigirse hacia allí rápidamente. Muy rápidamente. Ryku se percató de que las copias dejaban tras de sí una especie de estela blanca y brillante como el aura que envuelve sus garras y sus alas. Parecían pequeñas cometas viajando por todo el campo de batalla. Ryku se preparó para el inminente ataque iluminando las garras de ambos brazos. Las copias saltaron cuando creyeron estar lo bastante cerca con tal de alcanzarle. Por suerte, todas se acercaron a Ryku siguiendo un patrón que el joven detectó fácilmente. No necesitó mucho esfuerzo para deshacerse de las ilusiones con unas pocas pasadas de sus brillantes garras. Sin embargo, aquel ataque no fue más que un señuelo y tras eliminar a la última copia fue impactado por un rayo.

Ryku sufrió la descarga con resultados desastrosos. La sincronía de sus alas falló y cayó inevitablemente contra el suelo, levantando una nube de polvo con el impacto. Ryku intentó reincorporarse, pero a su cuerpo todavía le afectaba la descarga y no le respondía correctamente. Con un gran esfuerzo, el joven logró levantarse y controlar los espasmos repentinos que realizaba su cuerpo, quedándose en débiles temblores. Ryku se insultaba a sí mismo por no haber sido capaz de prever el rayo y de no haberlo esquivado a tiempo tal y como había practicado las últimas semanas.

Ryku echó un fugaz vistazo a la pantalla y miró cuánta vida había perdido con aquel rayo. Creyó que se trataba de un milagro al contemplar su barra de vida aún más llena que vacía, aunque la vida perdida superaba el cuarenta por ciento del total, casi alcanzando la mitad de un solo golpe. Con ello, Ryku sintió como un peso se le quitaba de encima porque podría aguantar un segundo rayo y seguir en el combate. Pero no debía confiarse ya que, de ser un golpe crítico, tendría que repetir el combate al día siguiente.

Ryku buscó y localizó al Raichu. El teniente había permitido que se recuperara para volver a crear nuevas copias de sí mismo. Sin embargo, en esta ocasión fueron menos con unos seis Raichu en total, de los cuales cinco de ellos eran falsos. «¿Cada vez que usa el doble equipo es menos efectivo? Tal vez pueda sacar ventaja de eso».

Las copias de Surge se agruparon y formaron una «V» con la punta más bien llana. Ryku supuso que era alguna formación militar que el teniente habría empleado en el pasado. Esta vez, el Charizard no iba a consentir que el teniente le atacara primero y preparó el lanzallamas que había practicado en las semanas de espera que, en principio, sería su arma en el aire. Disparó el torrente en cuanto creyó que ya estaba listo. Las llamas salieron de la boca del Charizard y se expandieron a lo ancho al alejarse apenas un metro del epicentro. Surge no deshizo la formación, más bien encaró el inminente peligro. Mandó un par de copias hacia el fuego para que Ryku pensara que su ataque había sido un fracaso y el resto esquivó las llamas por el aire con un potente salto. Se mantuvieron en el aire gracias al empleo del ataque rápido, el cual ayudaba a que se movieran por el aire como si se impulsaran sobre paredes. Ryku no olvidó su punto débil de evadir las llamas desde arriba y las redirigió hacia allí. La jugada no salió como el Charizard esperaba, pero sí como Surge quería. Una de las copias no se movió por el aire y descendió nada más las llamas alcanzaron al resto. Ahora dicha copia tenía vía libre para atacar y, aunque Ryku volviera a redirigir las llamas, le sería imposible acabar con la copia debida a la velocidad de esta, la poca anchura de las llamas cuanto más se le acercaba y la necesidad de cesar el torrente para recuperar el aliento. Ryku no tuvo más remedio que dejarse golpear por la copia, la cual detuvo la emisión de las llamas, y pensar en una nueva estrategia mientras el resto de las copias le rodeaban.

Ryku sabía que iba a ser dañado independientemente de su siguiente movimiento. Tenía copias de Raichu allá donde mirara y, incluso si salía volando, no impediría que estos le alcanzaran. Aceptando su destino, se cubrió el cuerpo con los brazos para minimizar el daño. Aquella acción fue interpretada como una señal por los Raichu y no tardaron en cumplir lo que Ryku pensaba. Cada segundo que transcurría, un Raichu golpeaba al Charizard. Gracias a haber adoptado una postura defensiva, apenas sentía el dolor de los impactos, pero no evitaba que se desequilibrara un pequeño instante por la fuerza de los choques. Poco a poco, la ira por la impotencia de contraatacar fue aumentando en Ryku. Sin embargo, el joven quería mantener la mente clara porque de esa manera sería capaz de aplicar el entrenamiento. En el momento que su mente se aclaró apenas un segundo, percibió lo que a simple vista era indistinguible, una chispa. Todas las copias de Raichu se movían con aquella estela brillante de su ataque rápido, pero una de ellas poseía un extra, unas chispas saliendo de su cuerpo. Ryku había descubierto el punto débil de la técnica de Surge y esperó al momento perfecto para explotarlo. Ese momento llegó antes de lo imaginado y Ryku vio pasar por su lado derecho el Raichu que echaba chispas. Dejó que finalizara su ataque y, cuando se alejó, el Charizard salió de su postura de defensa, agarró la larga y fina cola ayudándose de la gran punta en forma de rayo con la finalidad que no se le escapara y tiró de él con la fuerza suficiente como para inmovilizarlo en la tierra del campo. Sin liberarlo, Ryku cargó en su mano libre la energía de uno de sus movimientos y le asestó un Megapuño directo en la espalda. El puñetazo fue acompañado de una sutil onda de viento que levantó polvo por todas partes. Una vez terminó el ataque, Ryku soltó la cola del Raichu y se apartó hasta el otro extremo por precaución de no recibir un rayo inesperado.

Mientras el Raichu se reponía del golpe recibido, Ryku miró su vida en la pantalla. La barra de Surge había bajado bastante con el Megapuño, pero seguía estando más llena que la suya. La de Ryku había descendido muy poco teniendo en cuenta la cantidad de ataques rápidos que le dieron. Supuso que las copias no contaban como daño o su efecto era como el daño que causan los movimientos de un tipo a un Pokémon inmune a ellos. Igualmente, la poca vida que había perdido le arrebató la posibilidad de soportar dos rayos y ahora sí que debía ir con el máximo cuidado posible. Cualquier ataque elemental de ambas partes podía sentenciar el combate.

Surge se recuperó del puñetazo mejor que Ryku con su rayo. Estiró sus cortas extremidades y le dedicó una mirada fulminante al Charizard como si pretendiera intimidarlo. Ryku no se avasalló a la intimidación y le devolvió la mirada con peor efecto. Surge rio, pero no dijo nada. Ryku se incomodó a pesar de no demostrarlo físicamente. ¿Qué le hacía tanta gracia y por qué no decía nada? Ryku no lo comprendía y tampoco quería. Deseaba que el combate finalizara de una vez por todas.

El Raichu actuó como si hubiera obedecido y cumplido el deseo de Ryku y cargó todo su cuerpo de electricidad. Ryku se posicionó para esquivar el inminente rayo que iba a aparecer, no obstante, se llevó una enorme sorpresa con el ataque. Surge no lanzó un intenso rayo en su dirección, sino que expulsó de su cuerpo una onda de electricidad que se expandió por todo el campo de batalla hasta desaparecer en el aislante de las paredes. Ryku se asustó. No había forma de evitar un ataque que abarcaba todo el terreno por el que moverse, ni siquiera volando. Bajo tierra era la única solución de evadirlo, pero no conocía el movimiento Excavar y no creía que un Charizard pudiera aprenderlo. Se rindió a lo inevitable, aunque se protegió por si la suerte le saludaba y lo resistía con daños mínimos, pero no vino. Ryku sintió recorrer por todo su ser la electricidad, aunque resultó muchísimo menos intensa que el primer rayo que recibió. Poco después, la onda eléctrica desapareció y en el campo reinó un silencio incómodo. Ryku se miró el cuerpo; seguía siendo un Charizard, lo que se traducía en que aquella onda no era dañina. Sin embargo, algo debía haber hecho, pues era imposible que un movimiento no causase ningún efecto ya fuera al contrincante o a uno mismo. Ryku notó las consecuencias al dar un simple paso. Su velocidad había descendido drásticamente y su cuerpo le advertía de una posible inmovilización total en cualquier momento. Ryku reconoció esos síntomas, había sido paralizado.

En una nueva contemplación de la pantalla, Ryku vio como bajo el icono que identificaba su barra de vida había una nota amarilla con la palabra «paralizado» escrita. Eso confirmaba su estado. Por suerte, era lo único que le había afectado y su barra de vida continuaba en el porcentaje después de anular el doble equipo de Surge.

El Raichu no esperó a que su rival se acostumbrara a la parálisis y usó su movimiento ataque rápido para acercársele y golpearle. Ryku esquivó por los pelos el ataque, pero la parálisis se intensificó y fue incapaz de contraatacar ni alejarse de él. Surge rebotó en pleno suelo, cambió de dirección en un instante y logró pegar al Charizard con su movimiento. Ryku se había quedado a merced de su rival. Cuando la parálisis no era total, su movimiento era extremadamente lento, lo cual permitía que Surge corrigiera sin problemas la orientación de sus ataques con tal de que acertaran en su objetivo. Al final, Surge dio un corto respiro a su enemigo y se alejó de él. Aquellos segundos en los que Ryku recuperaba el aliento no eran más que el preludio de su golpe final.

Ryku observó como el Raichu se cargaba su cuerpo de electricidad de nuevo esta vez los rayos que emergían de su piel no tenían la sensación de ser débiles como los que soltaron la onda que lo paralizó. Debía esquivar el ataque de cualquier modo o perdería el combate. Desgraciadamente, cuando se preparó para apartarse del rayo que le caería, Ryku sufrió una de las parálisis totales que le habían debilitado tanto y siempre duraban más de lo que quería. En ese momento, el joven no podía hacer nada más que mirar cómo se aproximaba el final. Pero Ryku no se dio por vencido todavía, se esforzó por relajar los músculos y liberarse de la prisión eléctrica que lo afligía antes de que fuera demasiado tarde. Cada segundo que transcurría era un suplicio y una lucha desesperada por conseguir una oportunidad de defenderse. Al final ese esfuerzo dio resultado y sus músculos comenzaron a relajarse, a actuar con normalidad. Ryku se alegró mucho de que la parálisis total hubiera terminado, pero debía actuar con rapidez antes de que regresara y no tuviera otra oportunidad. Decidió fingir seguir combatiendo consigo mismo por moverse con la finalidad de que Surge no sospechara nada y continuase cargando su rayo. Cuando llegase el momento, contraatacaría.

Surge acabó de cargarse y disparó sin pensárselo un increíble rayo que viajaba en zigzag hacia Ryku. El joven calculó el mejor momento para tirarse a por el Raichu sin que el rayo le pudiera alcanzar de ninguna forma. Cuando el rayo recorrió aproximadamente la mitad de la distancia que separaba a ambos contrincantes el uno del otro, Ryku se agachó, extendió sus alas y se impulsó en dirección a la ubicación de Surge. Con una simple y ligera desviación de su trayectoria, el Charizard esquivó el rayo del Raichu que seguía su viaje, ahora con la pared como objetivo. Ryku batió sus alas una vez más para mantener la velocidad y voló hasta Surge. Cerca de él, Ryku puso sus pies por delante y se deslizó la poca distancia que los separaba. En el instante en el que el cuerpo marrón del Raichu se centró en su vista disparó su lanzallamas a la mayor potencia posible. El torrente envolvió en su totalidad el cuerpo del Raichu, lo que causó que el rayo desapareciera en el aire sin haber chocado con nada y quedando meras chispillas como diminutas motas de polvo brillante. Ryku mantuvo el fuego encendido el tiempo necesario hasta que este impactó contra la pared del Gimnasio y se desvió por esta. No detuvo las flamas hasta que avistó un brillo blanco entre ellas. Ryku cortó en seco la expulsión de fuego y este se extinguió tanto por aquella acción como por la consecuente explosión de luz que surgió en su interior.

La pantalla emitió un pitido agudo un tanto molesto seguido por un tono de victoria. Ryku se levantó y enfocó su mirada en el televisor para ver como el icono que lo representaba estaba rodeado por un borde dorado con un letrero de «vencedor» debajo. El combate había terminado. Ryku había ganado.

De repente, el Enlace del Charizard se desactivó y Ryku regresó a su forma humana. El chico se sobresaltó por la inesperada reacción del brazalete dorado, aunque intuyó que formaba parte de la programación especial que le puso Surge.

—Surge —llamó Ryku al hombre de cabello rubio. El teniente estaba sentado y apoyado en la pared con esta a su alrededor marcada por las llamas del Charizard. El joven corrió a ayudarle por si se había pasado con su último ataque—. Teniente, ¿estás bien?

El hombre posó una mano en su hombro.

—Perfectamente —se limitó a decir.

—¿Seguro? ¿Puedes levantarte?

—Chico, tengo el brazo mal, no los pies.

Surge se sacudió el polvo del campo de batalla y se levantó como si nunca hubiera disputado un combate recientemente. Realizó unos estiramientos con los que comprobó el estado de su brazo y asintió satisfecho.

—Has peleado bien, Ryku. Buen trabajo —felicitó Surge.

—Gracias, teniente.

—¿Sabes? No esperaba que tuviese tan buena vista para detectar el punto débil de mi doble equipo, sobre todo cuando procuraba ocultar que las copias del doble equipo no emiten una sombra muy pronunciada. ¿Qué me delató?

—¿Ese era el punto débil de ese movimiento? —Ryku no se esperaba hallar un segundo punto débil—. Yo me guie por las chispas que soltaba tu cuerpo cuando me lanzaste el primer rayo.

—Claro, eso lo explica. No liberé toda la electricidad de mi cuerpo y quedaron restos. Tendré que mejorar la técnica en futuros combates. Gracias por contármelo, chico.

—De nada. —Ryku sintió pena por el resto de los entrenadores que desafiases a Surge a partir de ahora porque lo tendrían más difícil para vencerlo.

—Vayamos a lo que importa: la entrega de mi medalla. Acompáñame.

Ryku siguió a Surge hasta el panel de control donde guardó su brazalete. Surge pidió que le entregara el dorado mientras se llevaba la mano a la muñeca y pulsaba un botón sutilmente escondido en una pulsera que activó un mecanismo e hizo emerger el panel de control. Luego apretó otro botón en el panel y se abrió la puerta al compartimento de los otros brazaletes. Surge cogió el de Ryku, lo sustituyó por el dorado y devolvió el negro a su respectivo dueño junto con el estuche de las medallas. Ryku se colocaba su brazalete mientras Surge presionaba otros botones del panel. Uno de ellos hizo surgir un cajón donde descansaba la medalla del Gimnasio. Ryku se creía que sería en forma de rayo, pero le sorprendió que tuviera un aspecto similar a la medalla Roca de Brock a excepción de que el octógono era naranja y estaba rodado por una especie de pétalos amarillos que daban el toque de semejanza a un sol. Surge cogió la medalla y se la enseñó a Ryku.

—Esta es la prueba de tu victoria en mi Gimnasio. Enhorabuena.

Ryku sostuvo la medalla en su mano y la admiró. Acababa de dar un nuevo paso en su objetivo.

—Gracias, teniente.

—Buena suerte en los combates contra los líderes que te queden. Entrena bien y no pelees con menos fuerza que la que has demostrado aquí, ¿entendido?

—Sí, señor.

Surge se despidió con un gesto y se puso a trabajar en la recuperación del campo de batalla que, por suerte, no eran tan graves. Ryku abandonó el Gimnasio después de guardar la medalla de Surge en el estuche. Fuera recibió las miradas de enfado de los entrenadores que estaban primeros en la cola y se habían visto obligados a esperar más por su culpa. Ryku ya creía que se había ganado enemigos por eso, así que los ignoró y buscó a Dylan para abandonar la ciudad lo más pronto posible. Lo encontró sentado en un banco cerca manipulando su brazalete y tuvo que llamar su atención para que se enterara de su presencia.

—¿Qué tal ha ido? —inquirió Dylan. Ryku no dijo nada y se limitó a abrir el estuche y enseñar las tres medallas de su interior—. Felicidades, un Gimnasio menos del que preocuparse. Quedan cinco. Ya casi tienes la mitad.

—No me gusta escuchar un «casi». ¿Partimos hacia la siguiente ciudad con Gimnasio?

—He estado mirando cuál sería nuestro próximo destino y ciudad Azulona es la única que tiene vía libre. Había pensado en ir al sur, hacia ciudad Fucsia, siguiendo las rutas marítimas a las que se llega yendo por la ruta 11, al este de aquí. Pero me he enterado de que esa ruta está cerrada por la presencia de Pokémon muy agresivos y hostiles. Se rumorea que hay hasta un Snorlax bloqueando el camino y todo. ¿Tú qué opinas?

—Hubiera visto bien partir a ciudad Fucsia cogiendo la salida este de ciudad Carmín, pero, como ya dije, quiero irme de ciudad Carmín cuando obtuviera la medalla. Y ya la tengo.

—Muy bien. Ciudad Azulona, entonces. Pero te aviso que vamos a tener que dar mucho rodeo para llegar allí —aclaró Dylan—. Hay que dar marcha atrás y volver a ciudad Celeste y, desde allí, ir en dirección este por las rutas 9 y 10 hasta llegar al Túnel Roca, cruzarlo y pasar por pueblo Lavanda hasta llegar a la vía subterránea este-oeste de ciudad Azafrán ubicada en la ruta 8. Desde ahí ya iríamos directos a ciudad Azulona. Tardaríamos bastantes días, siendo generoso, en llegar a nuestro destino. Y si esperamos es posible que la amenaza Pokémon de la ruta 11 se acabe.

—Me da igual. Con la medalla en mi poder, aquí no hay nada más que hacer —replicó Ryku—. Prefiero unos días de viaje a quedarme aquí quieto sin mover ni un dedo.

—Está bien, vale. Como tú veas. Pues en marcha. —Dylan se levantó del banco y Ryku le siguió—. Por cierto, ese pareado que has dicho… ¿ha sido aposta o sin querer?

—¿Pareado? —Ryku pensó en las últimas palabras que dijo y entendió lo que su amigo le comentaba—. La verdad, ni siquiera había caído en la cuenta.

—Podrías hacerte poeta si lo de entrenador no te vale —bromeó Dylan.

—Eh, eso no va conmigo como tus posibilidades de ser bombero —protestó Ryku sabiendo por dónde iba su amigo.

Los dos jóvenes rieron mientras se dirigían al albergue. Recogieron sus pertenencias de sus respectivas habitaciones y abandonaron la ciudad lo más rápido posible con tal de llegar a ciudad Celeste antes del anochecer.