Taichi iba mirando hacia los lados, siguiendo los números que había en la calle, buscando así la dirección que Yamato le había dicho cuando habían hablado por teléfono. No conocía aquella parte de la ciudad y tenía que ir con toda la atención del mundo para no perderse. Finalmente, reconoció uno de los números, siguiendo un poco más hasta llegar finalmente a dónde le habían dicho.

Miró hacia los lados, intentando dar con el rubio, no tardando en verlo, todavía con el uniforme puesto, esperando por él a la entrada.

- Ya era hora, ¿dónde te habías metido?

- Me perdí. Dos veces. ¿En esta zona de la ciudad no sabéis lo que son las señales o qué?

- Dramático… - negó con la cabeza-. Si tiene muy fácil acceso desde la entrada de la autopista.

- Ya, pero vengo justamente desde el extremo contrario…

- Porque eres un torcido y siempre lo has sido – se encogió de hombros, señalándole con la cabeza hacia el interior para que lo siguiera-. Sora cree que no va a poder llegar a tiempo. Se le estaba alargando más de la cuenta una reunión.

- ¿Y me ha dejado solo contigo en un lugar que no conozco? ¿No buscarás librarte de mí, no?

- Bueno, podría ser una opción, pero me conozco métodos más divertidos. ¿Qué tal tu suegro?

- No lo sé, ¿y el tuyo? – farfulló por lo bajo.

- El mío supongo que estará babándose encima porque le hemos dejado a Aiko, así que estará bastante tranquilito. Como mucho discutiendo con Toshiko para ver quién entretiene más a la niña – se encogió de hombros.

- Pobre Haruhiko… Aunque bueno, no es de extrañar – acabó por colocarse al lado de Yamato, caminando distraído-. Debe de querer compensar todo el tiempo que se perdió de Sora con Aiko.

El rubio asintió en silencio, acercándose hasta la casa para poder abrir la puerta y dejar que Taichi entrara. Le hubiera gustado que ella estuviera también presente, pero se le había complicado la tarde y no había querido andar mareando a su amigo, así que se había ofrecido en enseñarle el lugar él solo.

- Era una de las cosas que me daba más miedo cuando empecé otra vez las cosas en serio con ella – dijo tras unos segundos en silencio, habiéndole estado dando vueltas a lo último que habían estado hablando.

- ¿El qué? – Taichi giró la cabeza, observando así al rubio.

- Pues eso. La ausencia de Haruhiko… - hizo una pausa, acabando por girarse, encontrándose la cara de circunstancia del otro-. ¿Qué?

- ¿Has vuelto a estar dándole vueltas a todo eso porque te tienes que ir dentro de unos meses? ¿Es eso? Yamato… Te vas unas semanas. No compares, ¿quieres? No creo que tenga que ser yo el que te diga esto, deberías de saberlo tú a estas alturas…

Volvió a guardar silencio, dejando que entrase tras él, cerrando la puerta. Hacía un par de días que habían podido firmar los papeles y les habían dado las llaves para poder visitar el lugar y empezar a organizar lo que necesiten.

- ¿Me has escuchado?

- Ya lo sé, pero es algo que siempre he sabido que acabaría pasando con el trabajo que tengo.

- Y es algo que siempre ha tenido muy claro ella. Fin de esta conversación. Además, si piensas que las voy a dejar en paz, vas listo… Así que dejar de darle vueltas a esas tonterías y enséñame la casa de una vez, que tengo que ver si de verdad merece la pena que me hayáis dejado tan fuera de mano…

- Está bastante mejor Sora. Que hayamos encontrado por fin esta casa ha ayudado bastante, pero me preocupa que se vuelva a poner mal cuando yo de verdad me tenga que ir.

- Se va a poner mal. Con un poco de suerte, volverá a darle igual que los demás nos enteremos o no y se le pasará al cabo de un rato. Yamato, es mayorcita, sabe lo que hay, sabe a lo que te dedicas. La vez que te fuiste a Marte por segunda vez estaba preocupado realmente por ella, pero se fue calmando y al final pareció llevarlo bien. No sé si me querrá tirar algo a la cabeza por contarte esto o no, pero por lo que sé, hasta que no aparecí yo no consiguieron nada.

No decía aquello como si fuera necesario recalcar la relación que siempre habían tenido ambos sobre la que pudiera tener ella con Mimi o con Haru. Era sencillo de entender si se pensaba fríamente. Él sí que sabía lo que había tenido a Sora tan nerviosa y sin duda era diferente lo que pudiera o no decirle.

- Tú solo intenta volver de una pieza, yo creo que todo lo demás podemos tenerlo controlado. Y no me vale que uses como excusa eso para evitar tener que ponerte a decidir el color de las paredes…

Puso los ojos en blanco nada más escucharlo. Tenía toda la razón del mundo, pero no podía evitar que esas ideas se formaran en su cabeza. Sin duda sería mucho peor un viaje de año y medio, pero, dada esa situación ni siquiera estaba seguro de querer aceptarlo. Principalmente por él mismo. No había mentido cuando hacía ya unos años había dicho que tenía otras prioridades en su vida. Ahora que esas prioridades realmente existían… poco más que discutir había.

- A ver, venga… O todavía nos va a acabar alcanzando Sora y no tengo gana que ande dando tanta vuelta la pobre a la salida del trabajo.

- ¿Y yo no te he dado pena?

- No, tú no. Circula… - echó a andar por fin por el pasillo-. Además, como se nos haga de noche no hay luz y no pienso jugar contigo a tinieblas, que no me fio de ti.

Pudo escuchar la risa de Taichi de fondo como si hubiera sido capaz de pensarse alguna respuesta que, al final, no hubiera querido decir en voz alta, siguiendo los pasos de Yamato empezando así la visita.


Sora resopló mientras que miraba la hora en el reloj de su muñeca, dejándose caer hacia atrás en la silla para quedarse del todo apoyada. La reunión se había alargado demasiado como para plantearse tan siquiera la opción de ir a buscar ella a la pequeña.

- Yo creo que estaban aburridos y no tenían gana de irse a casa… - comentó Haru mientras que se quedaba apoyada en la mesa.

- No te diría yo que no… Habíamos quedado con Taichi para enseñarle la casa y mira qué horas son…

- Bueno, seguro que no le importa. Ya se la enseñarás otro día…

- No, si lo dejé con Yamato. Estarán de escapada romántica ellos dos… - sonrió ligeramente-. Vete para casa Haru, ya termino yo de recoger por aquí.

- No, no te vas a librar de mí tan fácilmente. Venga, que te ayudo que tampoco son horas para ti… Tienes cara de cansada y, por una vez, dudo que haya sido porque hayas tenido una mañana precisamente entretenida…

- Ojalá… - en vez de hacerse la loca, se limitó a encogerse de hombros tras su respuesta, bajando la vista hacia el teléfono para contestar a un mensaje que le acababa de llegar.

- ¿Yamato? – escuchó como asentía con un ligero sonido-. ¿No puede vivir sin ti?

- Le he dicho que me espere ya en casa con Aiko, que no son horas para la chiquitina para estar por la calle…

- Sí, hace frío para ella. Que sepas que es el único motivo por el que te perdono que no lo hayas mandado venir a buscarte y así poder verla yo un rato. Al menos tendrás la cena hecha cuando llegues a casa, que hoy tienes cara de cansada.

- Sí… Eso sí – se estiró ligeramente antes de ponerse en pie-. Anda, vamos a recogerlo todo que sino yo creo que me voy a acabar quedando a dormir aquí y eso estaría feo.

Riéndose, asintió yendo tras ella, cogiendo algunas de las carpetas y llevándolas de nuevo de vuelta a su lugar. Sabía que la opción de convencerla de dejarlo todo así y recogerlo al día siguiente no era la que más pegara con Sora, de manera que entre las dos podían dejarlo todo hecho.

- ¿Qué tal llevas lo del viaje de Yamato? – le preguntó tras unos segundos observándola.

- ¿A qué viene eso? – levantó la vista hacia ella, confusa.

- No sé, no me atrevía a preguntarte antes, pero últimamente pareces estar de mejor humor…

- Haber encontrado la casa que buscábamos por fin me ha ayudado – asintió-. Lo llevo mejor. Además, caí en la cuenta de que cuando vuelva le van a dar una temporada libre que va a coincidir justo con el verano. Eso suena bastante bien.

- ¿Para qué? ¿Te lo quieres llevar otra vez a la playa para que se quede bien chamuscado?

- Mis intenciones eran llevar a la niña en Tanegashima a última hora para que no se nos queme ella, pero bueno, reírme un poco de él por esos temas siempre viene bien – sonrió-. Es su trabajo, Haru… ¿Qué otra cosa se puede hacer? Pero bueno, si te digo la verdad… Tengo ahora mismo la cabeza puesta en la casa y, puedes creerme, eso me hace ver las cosas de otra forma muy diferente.

- Bueno, ahora porque parece que te me puedes quedar dormida en cualquier momento, pero sí, tienes toda la razón. La cara que tienes estos días no tiene nada que ver con la del día que me llegaste con la noticia de q1ue lo mandaron fuera otra vez.

- Cuando se acerque la fecha ya veremos cómo me lo tomo, o cuando tenga a Aiko esperando por el encargado de echarla a dormir. Pero, por el momento, quiero pensar en la casa, en lo que significa y en que no sé si estará él más ilusionado con el tema que yo.

Haru la observó, sintiendo una punzada de culpabilidad por haber sacado el tema cuando escuchó el comentario sobre la niña esperando por su padre, teniendo miedo de que esa idea fuera a poner a Sora de mal humor. Por suerte, parecía que no había sido así y que se centraba únicamente en el tema de la casa.

- Vas a tener que enseñármela. Aunque os habéis escondido… Nosotros estamos justo en la otra punta. Voy a echar de menos el apartamento… Tengo muy buenos recuerdos de él.

- ¿Si? No puedo imaginarme por qué – sonrió-. Lo sé, yo también voy a echarlo de menos. Tengo demasiados recuerdos entre esas paredes, pero, de eso va la cosa, ¿no? De hacer recuerdos nuevos…

- ¿Vosotros dos? Creo que no quiero saberlos, porque no es que tenga ni la más mínima queja, pero los niveles de azúcar ya los tengo altos con la merienda que me he pegado antes, muchas gracias.

- Lo decía por la niña, pero… Si quieres, también me sirve – sonrió-. Me sirve por el momento con que de verdad te digo que parece estar más ilusionado que yo con la idea de mudarnos. Ya me lo dijo hace mucho tiempo, que quería que esto fuera una cosa de los dos.

- Qué asco dais… Es lo único que puedo decir – bromeó mientras que se reía-Venga, ya hemos dejamos las carpetas en tu mesa, mañana si te aburres las colocas para que no te dé un algo en la cabeza por tenerlas fuera de sitio, ahora nos vamos las dos para casa que no son horas ya.

- Sí anda, que tú tienes que irte a la otra punta todavía del distrito – asintió-. Venga, coge tus cosas que nos vamos a la vez, no vaya a ser que vuelva a llegar a casa y me encuentre a Yamato en coma en el sofá con la niña gateándole por encima.

- Por favor, necesito una foto de eso.

Sora se echó a reír mientras que caminaba hacia donde había dejado colgado su abrigo y su bolso para cogerlos y hacerle un gesto a Haru para ir a por los de ella para poder irse a casa de una vez.


AnnaBolena04: a ver quién termina primero, si la impresora de dar por el saco o yo de publicar. Se aceptan apuestas... son tres hojas las que tiene que sacar, tengo esperanzas en mí y en la página para que le ganemos a la impresora del mal, fíjate lo que te digo jajajajajaja

Aquí tenemos un poco de escenas de matrimonio protagonizadas por Taichi y Yamato... y parece ser que cuando esos dos están solos con nadie más rondando, el rubio sí que se sincera un poco más con lo que piensa o no sobre según quiénes y qué situaciones. Pero seguro que a nadie le extraña que esos pensamientos estén por su cabeza y más aún con un viaje en el horizonte. Es algo que le lleva rondando en la cabeza desde que empezó su relación con Sora en la primera parte de la historia, no es raro que ahora vuelva a darle vueltas.

Y, normal que Haru quiera una foto de la nenita gateando por encima de un rubio en coma. Eso es digno de grabar y guardar para la posteridad y seguro que pasa mucho en esa casa porque él habrá madrugado y estado trabajando y entrenando más de la cuenta como cada vez que tiene un viaje... Y ella estará hiperactiva y con ganas de jugar con papi. Digna escena para encontrarse al llegar a casa...

¡Un besito de tortuguita!