Sora llegó a casa, abriendo la puerta con cuidado ya que tenía las manos frías y no quería darse con las llaves al hacerlo. Se acercó al mueble del recibidor para dejarlas encima antes de empezar a frotarse las manos para entrar en calor.
- ¿Ya te han soltado?
Escuchó la voz de Yamato reclamar su atención, acercándose hasta donde estaba para saludarla. Sus pasos venían desde la mesa de la cocina, donde se podía ver su ordenador con la pantalla levantada.
- ¿Llego demasiado tarde? – preguntó.
- Si lo pregunta por Aiko, hace un rato que está dormida, lo siento – fijándose en que estaba todavía encogida y con las manos juntas se acercó algo más hacia ella-. ¿Hace frío fuera?
- Está granizando… - perezosa para quitarse el abrigo, estaba esperando a entrar en calor para poder hacerlo-. ¿Ya has cenado? – pudo ver como negaba con la cabeza-. ¿Por qué?
- Porque no me gusta cenar solo – se encogió de hombros.
- ¿Me has esperado? – levantó la vista hacia él, sorprendida-. Es muy tarde, debes que tener hambre.
- He estado paseando a Taichi a última hora de la tarde. Si crees que no hemos acabado buscando algo donde poder tomar algo tranquilamente que implicase acabar comiendo algo…
Negó con la cabeza, riéndose antes de separar por fin sus manos para acercarlas a los botones, empezando a quitarse el abrigo poco a poco, dejándose todavía la bufanda puesta antes de dirigir la mirada hacia la cocina.
- No tenía gana de cocinar… Pero he pedido la cena – confesó dándose cuenta de dónde se habían posado los ojos de ella.
- ¿Qué has pedido? – se estiró intentando ver algo que pudiera delatarlo encima de la mesa.
- Ya lo verás – le quitó el abrigo de las manos para ir a dejarlo en su sitio-. Vamos a hacer una cosa. Vete a ponerte el pijama y cómoda, mientras yo preparo las cosas por aquí.
- No suena mal – sonrió, teniendo que darle la razón-. Voy a asomarme primero a ver a la niña, esperemos que no la despierte…
La dejó ir, entreteniéndose en ir sacando las cosas para dejarlas en el sofá. La cara de cansada que traía ella, sin duda alguna, merecía dejar las cosas allí y que pudiera cenar lo más cómoda posible. No estaba seguro de si debería de preguntarle o no por la reunión, sin saber demasiado bien si había ido bien o mal. Quizás lo haría más tarde. Dejó de darle vueltas, empezando a dejarlo todo en dónde había pensado.
La pelirroja bajó al cabo de un rato mientras que se abrochaba bien la bata, arrastrando algo los pies hasta que llegó al sofá, donde podía ver que se había quedado sentado él. arqueó una ceja, curiosa, dándose cuenta de que la cena estaba allí.
- ¿Tan mala cara traigo hoy? – bromeó, yendo a sentarse a su lado.
- Un poquito…
Sonrió, acomodándose y dejándose caer hacia el lado en el que él estaba sentándose para quedarse apoyada en Yamato, dejando su cabeza en su hombro, levantando así la vista desde allí.
- Oye…
- ¿Pasa algo? – confuso, bajó la mirada hacia ella.
- Sí, que eres un indecente y que no me has saludado en condiciones al llegar a casa.
Se le escapó una risa sin poder contenerla, no esperándose que se le saliera con eso de repente, tomándose unos segundos para pensar con seriedad antes de girarse algo más a la vez que movía su mano para sujetarle el rostro y que no se pudiera mover, inclinándose así para poder dedicarle un beso.
- ¿Tú pretendes cenar hoy? – le preguntó cuando fue capaz de separarse de él, quedándose observándolo.
Mientras que se alejaba de ella, soltándola, no pudo más que echarse a reír abiertamente, incorporándose para poder acercarse a la comida y dejarla a ella comer algo por fin, que no le iba a venir mal.
- Oh… Tú últimamente con el tema de las cenas te estás luciendo demasiado, ¿qué tramas Ishida?
- Mira, solo para defenderme de posibles acusaciones… Esta vez el que tenía antojo era yo. Eso te pasa por dejarme la publicidad a mano. Ponte a cenar de una vez, venga, que como te me quedes dormida en el sofá no te subo a la habitación, avisada estás…
Yamato se quedó mirando hacia la pelirroja, a sabiendas de que se había quedado completamente dormida ya que llevaba un rato sin contestarle y había podido escuchar como su respiración se iba pausando cada vez más. No era algo que le sorprendiera, era algo que pasaba con normalidad, pero aquel día le había llegado con el cansancio demasiado reflejado en la casa.
- Igualita que otra que yo me sé – murmuró por lo bajo antes de acercarse a recoger las cosas de la mesa.
Cuando volvió a enfocarla, no pudo evitar que la conversación que había tenido con Taichi aquella tarde. Era un pensamiento que sí que le había dado más de lo que debería por la cabeza desde que había recibido la noticia. No era algo que pudiera evitar a pesar de saber que tampoco era algo que tuviera arreglo. Habían hablado de todo aquello muchísimas veces entre ellos y siempre habían llegado a la misma conclusión.
Sabía lo que ella pensaba y también aceptaba que Aiko era muy pequeña para darse cuenta de lo que estaba por pasar. Pero el problema aquella vez era él. Estaba demasiado acostumbrado a la vida que tenía en Tokio y la simple idea de tener que alejarse, por poco que fuera, de su familia no le gustaba.
No le gustaba ni lo más mínimo.
Le gustaba llegar a casa y poder bañar a la niña y echarla a dormir o tener algo de tiempo por la mañana para darle algo de su propio desayuno antes de que Sora se fijase. Al igual que ahora, le hacía gracia ver cómo la pelirroja se había quedado dormida a sabiendas de que lo más seguro fuera que le diera pena despertarla y que la acabaría subiendo él. Se había hecho a esa forma de vida y no quería dejarla.
Chasqueó ligeramente la lengua, posando los platos por fin, guardando lo que había sobrado en la nevera junto con la bebida. Era tarde y no se iba a poner a fregar nada, volviendo al lado de Sora antes de observarla más de cerca.
¿Quién le iba a decir a él que iba a ser capaz de estar dándole vueltas a algo así? Hacía unos años la perspectiva de tener que estar fuera unas semanas le hubiera parecido mal pero porque sería demasiado poco tiempo. Ahora no podía ser todo más diferente.
- Sora… - la llamó con suavidad, entretenido al ver cómo no surtía ningún efecto-. Menos mal que ya no vamos a tener el problema de las escaleras…
Se acercó, arreglándoselas para cogerla de la forma más suave posible para no despertarla. Sabía que no se iba a enfadar si lo hacía, a fin de cuentas, era mejor que siguiera durmiendo en la cama, o al día siguiente iba a protestar porque le dolía el cuello, pero no le gustaba hacerlo. Cuando era ella la que caía completamente dormida era porque realmente lo necesitaba y aquel día parecía haberle pasado factura.
Divertido por el hecho de que no se enterase ni siquiera cuando la posó en la cama y tuvo que revolverlo todo para conseguir meterla entre las sábanas se quedó observándola unos segundos antes de decidir que no tenía sueño aún y salir con sumo cuidado de la habitación dejando apagada la luz.
Volvió a dirigirse hacia la planta inferior, decidiendo que podía aprovechar para terminar de recogerlo todo.
- ¿No me vas a contar qué tal te fue en la reunión de ayer? – preguntó por la mañana mientras que estaba entretenido observando a Aiko desayunando.
- Bien… Estaba cansada, pero porque duró más de la cuenta. Todo está perfectamente y, casi que ese viene siendo el problema. Que eso significa más trabajo, pero bueno, no pasa nada, sobreviviré.
- Si ves que no, avisa con tiempo para que me vaya organizando.
- Tranquilo, te dejaré una nota en la puerta de la nevera… - riéndose ligeramente bajó la vista hacia la pequeña-. ¿Tú has oído a tu padre que dice que lo avise si tiene que buscarme respuesto? A ver quién iba a ser la valiente que lo aguantaba…
- Pobre de mí. Me volviendo a darle la lata a mi padre… Y ahora que está… No tengo muy claro cómo está con mi madre, pues lo mismo me da con la puerta en las narices.
- Puedes chantajearlo con la niña, tranquilo.
- ¿Para que me la quite y me mande al sofá de Taichi?
Echándose a reír ya del todo por lo absurdo de la conversación no pudo rebatirle su último argumento. Levantó la vista hacia Yamato, observándolo unos segundos totalmente distraída.
- Oye… ¿dónde vas a tener que hacer el aislamiento esta vez?
- ¿Eh? ¿A qué viene esa pregunta ahora?
- Contesta…
- Pues… supongo que en Tanegashima, como siempre. ¿Por qué?
- Porque ayer le estuve dando vueltas… Aunque te dejen ir a casa si estás allí va a ser complicado igualmente.
- Bueno, pero tengo el teléfono y el ordenador, nos podemos arreglar. En cuanto termine me vengo para el norte otra vez y listo.
- O… Me voy yo contigo cuando tengas que empezar el aislamiento o unos días antes y dejamos la casa de nuevo habitable.
Sorprendido, se quedó mirando hacia ella no esperándose ni que sacara el tema, ni esa solución así de repente sin haberle comentado algo antes.
- Deja de poner cara de susto. Es una buena idea… Aunque los primeros días nos quedemos en un hotel para que Aiko no se nos pierda bajo alguna montaña de polvo… Así es más fácil para todos y estamos contigo ya hasta que te tengas que ir.
- Pero… ¿y tú trabajo?
- ¿Tengo que volver a explicarte que soy la dueña? – sonrió-. Te lo estoy diciendo ahora para precisamente empezar a organizarme desde ahora y dejar todo lo que requiera de mi presencia en Tokio listo. Voy en serio, Yamato… Y, digamos que no lo hago principalmente por ti ni por mí.
Los ojos de él bajaron de nuevo hacia la niña, observándola totalmente ajena a lo que ellos dos estaban hablando. Ciertamente, era una opción que no se había llegado a plantear, pero sonaba coherente. Viniendo de Sora, por supuesto que iba a ser coherente. Así sería más fácil para ella y no tendría que pasar tanto tiempo sin verlo.
- No le des tantas vueltas, yo ya sabes que puedo trabajar a distancia y que tengo a alguien en quien delegar totalmente a ciegas. Yo creo que el problema más grave que tendríamos sería que nos lloverían amenazas por llevarnos a la pequeña con nosotros durante ese tiempo.
Mantuvo la vista en la pequeña, teniendo que acabar por acercarse hacia ellas, sonriendo ligeramente dejando ver así que estaba totalmente de acuerdo con lo que le había dicho. Se agachó para quedar a la altura de Aiko.
- ¿Y tú como de grande estás ya para llevar bien un viaje?
- Seguro que si va en cuello de su padre se le hace hasta corto – sonrió ella también al darse cuenta de que había cedido.
- No sé qué abuelo va a montar más el drama…
- Bueno, de los abuelos me encargo yo. ¿Esto es un sí entonces?
- Es un "piénsalo bien". Yo claro que estoy encantado de que vengáis las dos conmigo…
- Ya está pensando – alargó la mano para darle una ligera caricia en la mejilla-. ¿Está claro? Una cosa es que nosotros dos nos arreglemos con el teléfono y poco más durante largos periodos de tiempo y otra que ella no te vaya a echar de menos no teniendo que hacerlo. Además, en esas fechas habrá un buen clima y así sale de la ciudad, que le va a venir bien.
- Poco voy a poder yo protestar ahora… Es más, creo que poco pinto yo en esta conversación porque alguien ya lo tenía más que pensado – sonrió, acercándose a la niña para darle un beso en la frente y luego otro a la pelirroja-. Me voy, hablamos de esto más tarde, ¿vale?
- Querrás decir que buscamos vuelos más tarde…
Riéndose, se incorporó antes de asentir.
Bueno, queridos polluelos... Aunque parezca que me paso el día dando clase a seres del mal, no todo va a ser padecerlos. Y aunque mañana trabajo por la mañana - JAJAJAJAJA MATADME - mis planes son fugarme del país y dudo que me veáis por aquí hasta el domingo. Espero que os portéis todos muy bien mientras que no os vigilo, que yo estaré ocupada muriéndome con la subida de temperaturas que se espera. Prometo no tirarme al río. La pena es que os dejo un último capi bastante tranquilito y no con un desastre y un CONTINUARÁ jajajaja Y seguro que a nadie le extrañaría si hiciera eso jajaja. En fin, sed buenos en mi ausencia.
¡Besitos de tortuguita para todos!
AnnaBolena04: bueno, me he portado bien y te dejo aquí un descanso vacacional con los Ishida haciendo el adorable bien hecho, ya sea bien por la noche o bien a la mañana siguiente cuando le dejan más bien pocas opciones de negociación a cierto rubio tontorrón. Que le han dicho que ellas se van con él y punto, que si quiere protestar no le van a hacer ni caso. Que Aiko es demasiado pequeña para tener que echar de menos a su padre tanto en el aislamiento como en el viaje, y si le pueden ahorrar lo primero, pues mejor que mejor.
Ahora habrá que ver qué tal les parece la idea de no tener a la nenita a mano a los titos, abuelos, abuelas y demás consentidores profesionales de Aiko. Se avecina un buen drama porque están todos demasiado enamorados de esa niña, casi más que de la madre y croe que eso es llegar a niveles muy altos. Pero claro, si es que se lo gana siendo una cosita cuqui y adorable como ella sola.
En fin, vigila bien a los raptores, que yo no voy a poder hacer el mal desde donde estaré, como mucho tener ideas malignas jajaja Pero lo mismo se me olvidan por el camino. Y saluda a la tortuga de mi parte... ¡besitos de tortuguita!
