Yamato arrugó el ceño mientras que estaba mirando el calendario, apuntando las fechas que podían ser de su interés en su agenda para poder organizarse. Sabía que los detalles del viaje no los conocería seguros hasta que no lo tuvieran encima, pero más o menos las fechas básicas podía dejarlas ya concertadas.
El motivo de su gesto no era otro que haber descubierto que entre las fechas en las que estaba completamente seguro de que iba a estar fuera había una que podría considerar muy importante. Quizás no porque le afectase a él, pero sí que le tocaba muy de cerca. Iba a estar fuera en el que iba a ser el primer día de la madre desde que Aiko había nacido y eso no le había gustado ni un pelo. No era una fecha que se quisiera perder… Y ahora era evidente que no iba a poder hacer nada por evitarlo.
Chasqueó la lengua molesto, distrayéndose unos segundos al ver a Mai pasar, cuando le dio un golpecito en la mesa para llamar así su atención. Tras comprobar que no quería nada, que simplemente buscaba asustarlo, volvió a centrarse en lo que tenía delante. Iba a tener que buscar la forma de arreglar aquello, y, por suerte, tenía tiempo. Al menos la fecha del aniversario y la del cumpleaños de la niña se quedaban fuera de peligro, especialmente ahora que estaban barajando la opción de que ellas se fueran con él a Tanegashima.
- A ver, porque no me hagas hecho caso y sigues con cara de lelo… ¿qué problema tienes maravilla rubia?
- Nada… Estaba mirando fechas.
- ¿Para que nos echen del planeta? ¿Y has descubierto alguna anomalía? ¿Una semana de ocho días? Porque con esa cara que tienes…
- No, es que me he dado cuenta de que no voy a estar el primer día de la madre desde que ha nacido Aiko.
Mai arqueó ambas cejas, intentando controlar bien su expresión y fingir que no se había dado cuenta de ese detalle hasta que él se lo hubiera dicho, quedándose con la vista fija en el rubio.
- Es verdad… Nos pilla en la primera semana que estaríamos fuera… o la segunda más bien.
- Ya, y no me hace gracia que… - levantó la vista hacia ella, dándose cuenta de la cara que estaba poniendo-. ¿Pasa algo?
- No… Nada…
- No te habías dado cuenta y he metido la pata hasta el fondo – se contestó a sí mismo, frunciendo más el ceño-. Perdona…
Tardó unos segundos en cambiar la expresión de su cara, copiándole la sonrisa ladeada que le había visto muchas veces, delatándose a sí misma antes de volver a hablar.
- Es lo primero en lo que pensé cuando nos dieron las fechas, calma, fiera… Pero sí, entiendo que te hayas asustado al darte cuenta de la fecha porque para Sora seguro que es importante. Puede que no se haya dado cuenta todavía, o que no te haya dicho nada porque tampoco es que tenga mucho remedio.
- Con ella me creo más bien lo segundo. Pero bueno, al menos tengo tiempo para pensar algo…
- Míralo. Don cascarrabias… Aquí pensando en cómo arreglar el no estar presente – alargó la mano, pillándolo por sorpresa, para ser capaz de alcanzarle a mejilla y pellizcársela tirando de ella-. Qué mono…
- ¡Quita! – alargó la mano, dándole un manotazo-. ¿No tienes otra cosa mejor qué hacer?
- No – sonrió-. Eres mi entretenimiento…
Yamato resopló, provocando que se le revolviera algo el pelo, dejando todas las cosas encima de la mesa, dándose por vencido ya que sabía que ya que parecía no tener nada mejor qué hacer la piloto, le había tocado distraerla un rato. Y quizás no le viniera a él tampoco mal alejar cierto hilo de pensamientos de su cabeza que llevaba varios días rondando.
- Hoy por la mañana Sora me ha dicho que cuando nos den las fechas del aislamiento se vienen ella y la niña a Tanegashima.
- ¿No se fía de ti solo tanto tiempo? – divertida, se quedó mirando hacia él.
- No debe de creer que pueda sobrevivir solo tanto tiempo, no… Es para que Aiko no note tanta ausencia por mi parte. Ya que nos van a dejar ir a casa así no le cambiamos la rutina más de la cuenta.
- ¿Puede ella irse?
- Dice que si tiene que explicarme otra vez que es la dueña de todo me tira algo a la cabeza… - se encogió de hombros-. Espero que sí y que no tenga pensado matarse a trabajar otra vez más de la cuenta con tal de poder hacerme las cosas más fáciles.
- Bueno, por lo que dices a quien se las quiere hacer más fáciles es a Aiko. Y, por lo que me tienes contado de ella, no creo que esté dispuesta a dejar de lado el trabajo sin tenerlo realmente bien organizado.
- Ya, yo también quiero creerlo. Pero mira, cuando estábamos a punto de casarnos, cambiaron de fecha a un par de días antes un proyecto muy importante en el que llevaba trabajando meses. Estuvo a punto de rechazarlo y tirar todo el trabajo por la ventana porque le tocaría atrasar unos días el viaje a Grecia.
- ¿Y qué? Eso no es raro, Yamato. Eso es ser persona. Tengo yo un viaje de ese tipo en mente y les contesto con una foto desde allí, en la playa, con un cocktail con una sombrillita… Seguro que lo tiene todo bien pensado. Además, ¿no me habías dicho que tiene una socia?
- Osea, que corre peligro que el día del despegue a la Estación Espacial me mandes una foto desde alguna parte del mundo?
- No, a ti en bikini no te mando nada, que no me fío de lo que hayas luego con ello… - se alejó cuando vio como le tiraba una pequeña bolita de papel que tenía en la mesa.
- Sí, tiene una socia en la que confía a ciegas.
- Pues ya está, seguro que cuenta con el apoyo de ella para tenerlo todo listo. Lo que te tendría que estar preocupando ahora es el proyecto de la casa para que cuando volvieras te pudieras mudar tranquilamente.
Arqueó una ceja, observándola. Sin duda era algo en lo que no había pensado porque lo consideraba improbable, pero quizás fuera una forma de tener la cabeza ocupada y dejar de darle tantas vueltas a todo.
- A Sora parece haberle funcionado. No te creas que le sentó demasiado bien la noticia del viaje…
- ¿No me digas? – usó el tono irónico-. Arata también se me puso paranoico – dio directamente en el clavo-. Pero bueno, no es nada nuevo. Ya sabían a lo que nos dedicábamos… Y vieron muy de cerca los riesgos de este trabajo.
- Bueno, yo podría haberme callado y ella no se habría enterado. A día de hoy creo que quizás hubiera sido la mejor idea. Si no se lo hubiera contado en su momento habría colado perfectamente lo del fallo de comunicaciones y ella no se pondría tan mal con el tema de los viajes. Y eso que se le da bastante bien disimularlo.
- No creo, te vino a bien a ti poder contárselo y, por mucho que te empeñes, con los que te tenemos calado, eres un libro abierto. Se habría dado cuenta de que algo más había pasado. Parece lista…
- Lo es – asintió-. Puede que hubiera llegado a sospechar algo, pero no sé. Se asustó cuando le dije que teníamos que volver a salir. Le dije que no tenía nada que ver un viaje con el otro, claro, pero bueno…
Mai sonrió ligeramente de manera irónica. Ella también había causado el caos en casa con la noticia de aquel día. Por desgracia, Arata si que había estado puesto al día de todo en todo momento. Recordaba incluso cuando se las había arreglado para que lo dejaran pasar al hospital.
- Se va a pedir vacaciones ese mes para poder quedarse él todo el tiempo con Nyoko y que al menos pase más tiempo con él. Creo que ya lo tiene todo apalabrado. Van a quedarse en Tanegashima y así podremos pasar unos días a la vuelta todos juntos. Lo que no sé es cuándo vamos a viajar nosotros al sur.
- Si vas a estar sola los días del aislamiento eres más que bienvenida en casa, avisada estás. Pobre de ti como me entere de que te quedas sola todo ese tiempo…
- ¿Me estás amenazando para que me acople en tu casa? – se acercó a él sin darle tiempo a reaccionar, posándole la mano en la frente-. ¿Tienes fiebre?
- No seas idiota – le dio un manotazo-. Lo digo en serio. Tengo una habitación de sobra aparte de la que podría usar Aiko.
- Yamato… buena gana tendréis que aguantarme a mí con vosotros también por las noches.
- No, buena gana tendrás tú de estar sola esos días. Haz el favor de dejarte de tonterías… Ya me acogiste tú a mí cuando me pilló el huracán o lo que narices fuera que nos tuvo aislados en Tanegashima hace una temporada.
Ladeó la cabeza observándolo. No debería de extrañarle, pero no podía evitarlo. Posiblemente años atrás no se habría dado esa conversación a pesar de que hacía ya tiempo que se conocían. Sin duda no era más que otra señal de lo mucho que había cambiado él.
- Me lo pensaré, ¿vale?
- Tendrá que hacerlo…
- Voy a ir a terminar de revisar unos papeles de rutas a ver si me cuentan algo que me interese o qué. Pórtate bien mientras maravilla rubia.
Negó con la cabeza, dejándola que siguiera con su camino. Tendría que hablar con Sora sobre el ofrecimiento que acababa de hacerle a la piloto, aunque dudaba que fuera a ser algún problema. Era una situación más que comprensible, pero, conociéndola también, posiblemente Mai se empeñase en querer estar a su aire. Se metía con él todo lo que podía y más, pero no eran tan diferentes como podía parecer. Quizás por eso hacía tanto que se conocían y aún seguían llevándose bien entre ellos a pesar de todo.
- Oye – la voz de ella reclamó su atención desde la esquina, ya llegando al pasillo-. ¿Gabumon? ¿Nos va a vender por la niña?
- No, viene con nosotros. Según él no se fía de que sea capaz de volver de una pieza si no viene a vigilarme. Así que tiene que devolverme en perfectas condiciones a Aiko. Ya me lo dijo nada más que se enteró de que salíamos.
- Bien, me gusta eso… Negaré haber admitido eso, pero sabiendo que viene con nosotros me quedo más tranquila. Es… una garantía de que pase lo que pase acabará saliendo todo bien.
- Tú lo que quieres es poder hacerle un interrogatorio sin que tenga dónde esconderse otra vez.
Encogiéndose de hombros, acabó por despedirse de él con la mano antes de desaparecer por fin detrás de la esquina. Bajó la vista hacia la mesa, intentando retomar el hilo de cosas que había estado haciendo antes de que ella lo distrajera. Fijándose en su agenda, volvió a coger el bolígrafo para empezar a apuntar en ella las fechas que había estado estudiando hasta ese momento.
No tardó más de unos minutos en volver a caer en la cuenta del motivo que lo había tenido con el ceño fruncido gran parte de la mañana, poniéndose en pie para salir rápidamente detrás de la piloto para ver dónde se había metido, pillándola todavía sin sentarse en su mesa.
- Te invito a un café.
- ¿Qué quieres?
- Ven conmigo anda… - se acercó a ella para cogerla del brazo y que no se llegara a sentar.
- Yamato, tengo trabajo que hacer, ¿se puede saber qué quieres?
- Luego te ayudo yo para acabar más rápido. Vamos que te invito a un café y si quieres a algo de comer, pero necesito que me ayudes con una cosa…
- ¿Y no me lo podías haber dicho antes?
Sin hacer más por volver a protestar, viéndose arrastrada, cedió.
AnnaBolena04: bueeeno, el drama de los abuelos no contaba como tal. Ese ya sabemos que consistirá en pucheros por parte de los dos abuelos porque claro, esa nenita los tiene demasiado comprados y la quieren cerca para poder ir a consentirla, luego las abuelas les darán una colleja para que no se pongan pesados porque lo que importa es que Aiko pueda ver a su padre más tiempo, no tener que aguantarlos a ellos jajajaja
Y el rubio acaba de tener una de sus iluminaciones diarias de esas que ocurren de vez en cuando en el momento en el que se alinean los planetas y se ha dado cuenta de que va a estar fuera en un fecha bastante importante. A ver por dónde no sale, que por el momento parece que ha encontrado a quien ir a llorarle un rato para que le aclare las ideas.
Y he vuelto más o menos viva. Hoy ya he dormido algo - no me he despertado a las 5 de la mañana, lo cual es un gran avance tras toda esta semana - y ahora estoy pensando en ir a la playa a que me dé el fresco. Sí, has leído bien, fresco en la playa jajajaja Es tal la diferencia de temperaturas que arrastro que se puede usar esa frase y todo... ¡Besitos de tortuguita!
Guest Vecina: Estoy de vuelta, vecina y viva. Y nunca me había alegrado tanto de aterrizar en el norte de España con lluvias torrenciales, 17 grados y la pista del aeropuerto que en vez de aterrizar casi se puede decir que hicimos un amerizaje jajajaja En serio, todos los del país que volvíamos cuando salimos del avión nos pudimos a fangirlear y los demás nos miraban raro. Es lo que tiene que te pille la ola de calor tan bruta en uno de los sitios dónde pegó más fuerte... Pero estoy viva, más o menos, y en casa ya.
Jajaja no es la primera vez que usa la excusa de que él es que es de números para escaquearse, pero bueno, aquí es hasta más normal. Total, tampoco es que vaya a ir a decirle que no a Sora, seamos realistas jajajaja Entre que a él le da bastante igual y que normalmente hay que hacerle caso porque suele llevar la razón... Pues dramas y dolores de cabeza que se ahorra jajaja
Los abuelos que se aguanten, exacto jajaja Ellas dos donde tienen que estar es con su rubio lo más que puedan que luego ya tendrán tiempo de echarlo en falta cuando se vaya. Los abuelos que monten el drama todo lo que quieran. Y sí, exactamente es lo que dices tú, con Taichi hay una diferencia demasiado marcada de la relación que tienen con él y con los demás. Pero, a ver, es que como para no ❤❤❤ Lo raro es eso mismo que dices tú, que ahora a Yamato no hay que forzarlo tanto para que hable, suele ir él por delante últimamente y eso es para darle hasta un diploma.
En fin vecina, voy a ver si voy a ventilarme un rato al fresco, que ya he terminado de deshacer la maleta - sacarlo todo y meterlo a la lavadora -, que esta semana vuelvo al trabajo y tengo que aprovechar todo lo que se pueda estos dos días que me quedan de paz sin aguantar adolescentes... ¡Un bico grande grande!
