Toshiko miró la hora de su reloj, comprobando que Yamato tenía que estar a punto de llegar. Le había extrañado su llamada, ya que, por lo que le había dicho, la visita no tenía que ver con ir a dejarle a la niña. Y tampoco iba acompañado de Sora, de manera que había estado dándole vueltas sobre lo que podría querer o no su yerno para ir a buscarla.
No tenía ningún problema con él, más bien era al revés con esas extrañas paranoias que él mismo solía dejar controlar su cabeza sobre ella y su marido. Sin duda, ese era uno de los motivos que más había llamado la atención de ella cuando había recibido su llamada.
Escuchó el sonido de la puerta de la tienda abrirse, acercándose hacia el mostrador por si acaso era un cliente, sonriendo al reconocer el cochecito de su nieta. Debería de haber supuesto que su yerno no vendría solo y que aprovecharía la ocasión para que viera a la niña.
- ¿Te has traído refuerzos contigo?
- La excusa oficial es que me iba a dar un paseo con la niña – dejó que la mujer fuera directa a coger a Aiko, aparándose y facilitándoselo-. Y supuse que no habría queja si venía acompañado. Luego vamos a ir a buscar a Sora al estudio.
Toshiko asintió, cogiendo a la pequeña en brazos para poder saludarla, quedándose con ella cogida, ignorando totalmente al rubio durante unos segundos, divertida al ver cómo no tardaba en centrar su atención en las flores de colores que la rodeaban.
- ¿Ha pasado algo? – preguntó.
- No, no, tranquila. Es que necesito un favor y no quiero que Sora se entere – se encogió de hombros.
- ¿Un favor? – confusa, levantó la vista hacia él.
- Sí. Dentro de nada vamos a irnos para lo del aislamiento y quiero ir dejando todo listo para que no se me olvide nada, porque no sé cuándo ni cómo voy a volver después – explicó-. Hace una temporada me di cuenta de que voy a estar fuera de Tokio durante todo el mes de mayo casi.
- ¿Ya sabes seguro la fecha de vuelta?
- Sí, la de vuelta a la Tierra sí. Lo que no os puedo decir a nadie con seguridad es cuándo nos soltarán los de la JAXA. Lo de siempre, vamos… Pero bueno, siempre me viene bien para pillar a Sora de sorpresa – sonrió-. Lo que pasa es que ya que voy a estar fuera en el día de la madre me gustaría dejarte hecho un encargo para Natsuko.
La mujer no pudo evitar la cara de sorpresa. No estaba demasiado enterada de cómo estaban las cosas entre su yerno y su madre. Tampoco le iba a preguntar, no era asunto suyo, desde luego, pero, sin duda, hasta donde ella sabía aquella petición era digna de sorprenderse.
- No solía estar muy puesto en estas cosas, pero bueno, ahora vengo una buena motivación en casa para darme cuenta de cuándo cae cada una – explicó, encogiéndose de hombros-. ¿Es muy pronto si te lo hago ahora?
- No, claro que no. Lo puedo dejar apuntado como un encargo para esa semana que siempre suele haber unos cuantos, no te preocupes. ¿Tenías alguna idea?
- No, no soy el más experto en estos temas, espero que ese no sea motivo para que se me eche de la familia.
- No lo sé, tendremos que preguntarle a Aiko – cogió mejor a la niña, dejándola por fin alcanzar una de las flores que llevaba intentando coger desde que había llegado-. No te preocupes, ya busco yo algo que por esas fechas sea bonito, que poco tendrá que ver ahora lo que tengo por aquí con lo que habrá en mayo.
- Vale… Muchas gracias… Lo dejo a tu elección, y ya cuando vuelva yo a Tokio me pasas la factura, o si prefieres que te lo deje por adelantado…
- No, ni siquiera yo sé lo que voy a tener aquí ahora mismo. Déjate de tonterías, creo que no vamos a tener mucho problema para ponernos de acuerdo – negó con la cabeza.
- Ah y… - se metió la mano en el bolsillo, sacando de ella un sobre que le tendió-. Si te puedo dejar esto ahora… Tengo miedo a que a medida que se acerque la fecha se me olvide y al final lo más importante se quede en casa olvidado.
Toshiko sonrió, asintiendo antes de alargar la mano para coger el sobre, dejándolo encima de su mesa para poder guardarlo luego donde lo fuera a tener localizado y poder utilizarlo en su momento.
- A tu madre le va a hacer mucha ilusión, estoy segura. Y creo que ya me empiezo a imaginar por dónde va la cosa como para que hayas venido a escondidas de Sora. Menos mal que cierta señorita no habla y no se puede chivar de con quién ha estado…
- Bueno, siempre me quedaría decir que ya que pasaba por aquí entré a saludar y a dejarte verte a tu nieta un rato – sonrió-. Prefiero que ella también piense que me he olvidado. Contando que el año pasado no me di ni cuenta del día del padre cuando ya estaba Aiko en casa no creo que le vaya a sorprender a nadie que me hubiera podido olvidar.
Riéndose por la última confesión que había hecho, sonrió, agachando la cabeza para terminar por darle un beso a la niña, caminando con ella para poder dejarla de nuevo en su cochecito, colocándole bien las capas de ropa.
- Tranquilo, a no ser que ella se vaya de le lengua yo no le diré nada a nadie. Y… creo que a alguien le vendrá muy bien pensar que de verdad te has olvidado de la fecha – a su hija seguramente le iba a sentar muy bien si conseguía tener alguna forma de celebrar aquello incluso estando fuera del planeta-. Venga, vete a buscarla que a esta hora del día seguro que ya tiene hambre.
- No lo pongo en duda – divertido, asintió-. Le diré que nos hemos pasado por aquí dando un paseo, no te preocupes por eso – dijo al ver cómo la mujer intentaba recuperar de manos de Aiko su flor.
- Al que no se lo voy a decir es a su abuelo, que como se entere de que vienes cuando él no está con Aiko igual te acaba cogiendo manía.
- Agradezco el detalle en ese caso – entretenido, se acercó finalmente, cogiendo de nuevo la silla-. Saludaré a Sora te de tu parte.
Sora estaba sentada en el escritorio, con el ceño ligeramente fruncido. Llevaba toda la mañana trabajando, intentando adelantar todo lo que podía y, a última hora, había recibido una llamada sobre las reformas de la casa para que se pasaran más tarde a ver cómo iba todo. No era tan siquiera la hora de comer y hacía rato que había empezado a notar como el cansancio se hacía notar de forma llamativa.
Resopló, apuntando algunas cosas en su agenda para evitar que se le pudieran olvidar. Tenía muchas cosas pendientes si quería dejarlo todo listo antes de irse al sur y cada vez le quedaba menos tiempo. El sonido de unos golpes en su puerta reclamó su atención, consiguiendo que levantase la cabeza.
- ¿Si? – preguntó nada más ver a su ayudante.
- Llaman de Kioto, ¿te paso la llamada o les digo que estás ocupada?
- ¿Es para lo de las telas? Bueno… da igual, pásamelos, dudo que una llamada me quite mucho tiempo.
- Vale, ahora mismo – dejando otra vez la puerta arrimada, la dejó sola a la espera.
Yamato llegó al estudio llevando a la niña con él, yendo directo hacia el despacho de Sora, encontrándose la puerta cerrada y a la ayudante sentada en su lugar. Dirigió sus pasos hacia ella primero.
- ¿Sora?
Kaori levantó la cabeza, dando un respingo al no haberlo escuchado acercarse, teniendo que ubicarse con rapidez, no tardando en distraerse del todo al escuchar un ruidito de una niña, bajando así la vista hacia ella, sonriendo.
- Está al teléfono desde hace un rato.
- Vale, entonces voy a saludar a Haru. ¿Está?
- Creo que sí, yo no la he visto irse – explicó antes de encogerse de hombros.
- Gracias… Cuando Sora termine dile que estoy con ella, si no te importa, por favor.
- Claro, no te preocupes.
Cambiando sus pasos de dirección, fue en busca de la socia de su esposa, no tardando en encontrársela caminando por el pasillo en la misma dirección que él, frenando en seco al ver que no venía solo y acelerando.
- Sí, sí, yo también me alegro mucho de verte… - le dijo cuando pasó completamente de largo y fue a ver a la pequeña.
- A ti te tengo demasiado visto… Pero, ¿quién está aquí? Hola preciosa… - la cogió automáticamente, dejando así que el rubio pudiera dejar las cosas donde no estorbasen a nadie-. ¿Hace mucho frío fuera?
- Un poco, pero bueno, venimos de ver a su abuela.
- Por eso traes esa flor contigo ¿eh? – le fijó en que aún no la había soltado-. Vaya guapa…
- No, si a este paso cualquier día nos saldrás con que estáis esperando vosotros dos…
- No – negó con la cabeza-. No te confundas. Adoro a esta niña y me parece la cosita más adorable que hay. Pero de ahí a querer tener yo una propia aún me queda… Déjate que soy demasiado joven todavía. Dame hasta los treinta aunque sea si no te importa.
- Mi hermano no esperó tanto y creo que le va bastante bien…
- Que no te parezca mal, pero a mí lo de tu hermano cada vez me huele más a accidente…
No pudiendo contradecirla, se echó a reír a sabiendas de que había acertado totalmente y que Dai había sido un total y completo accidente. Sí, había pasado después de que ya se hubiera casado, pero una cosa no quitaba a la otra. Al menos ese factor había evitado que a Takeru no le dieran un par de infartos ante la simple idea de que por fin su cuñado fuera a intentar lincharlo.
- ¿Venís a por Sora? Creo que tenía bastante trabajo… Últimamente siempre tiene mucho trabajo…
- Ya lo sé. ¿Te lo ha contado?
- Sí, y me parece buena idea, pero… Por si te la intenta colar, está más cansada de lo que parece. Avisado quedas…
- La tengo demasiado calada ya, tranquila. Y ya la avisé de que demasiada carga no iba a ser buena, peor ya sabes cómo es… Así que he venido a secuestrarla para que, al menos, coma tranquilamente y en condiciones con nosotros dos.
- Suena bien, con Aiko seguro que consigues que te haga caso.
- Ya, por eso me la he traído. No te pienses que tenía puestas esperanzas de que a mí no me fuera a mandar a otra parte…
No tardaron en escuchar unos pasos acercarse hacia ellos, provocando que Yamato girase la cabeza para encontrarse con la pelirroja caminando en dirección a él.
- ¿Llevas mucho esperando?
- No, acabamos de llegar. Venimos a buscarte para ir a comer por ahí y no aceptamos un no por respuesta.
- Yamato…
- No, venga. Vete a por tu chaqueta que te espero aquí.
- Han llamado de las reformas que…
- No. Me lo cuentas luego. Nos amos a comer tranquilamente y luego me cuentas todo lo que quieras, ¿de acuerdo? No me obligues a usar a Aiko a modo de chantaje.
Viendo como acababa por poner los ojos en blanco, sonrió cuando giró sobre sus pasos, echando a andar en búsqueda de lo que él le había dicho con paso lento.
- Te lo advertí – dijo Haru acercándose hasta él para poder devolverle a la pequeña-. Ten cuidado… Ya te digo que lleva un par de días que la noto rara.
- Yo también. Y me huelo perfectamente lo que puede ser, pero bueno, ya sabes cómo es. En realidad lleva así una temporada… Y no quiere darle demasiada importancia.
- Pues tú verás, entretente intentando que te haga caso a ver si cuela, que para eso te has casado con ella.
- Eso no te vayas a pensar que me deja en muy buen lugar. Suele funcionarle mejor a ella para chantajearme a mí que al revés…
- Pues échale imaginación que seguro que no se te da mal.
AnnaBolena04: zombie se presenta. Ya verás mañana qué risa me va a dar... Ya verás ya.
Que Yamato se haya dado cuenta de que tiene el día de la madre ahí y que sea lo que sea que pasa por su cabeza, haya acabado implicado el ir a pedirle ayuda a Toshiko para tener un detalle con Natsuko es una de las pruebas mas grandes del reordenamiento neuronal que ha pasado en esa cabeza. Más le vale a la pobre Natsuko estar preparada porque cuando de repente vea de parte de quién viene le va a dar algo a esa pobre mujer. Ahora falta saber qué ha tramado el rubio precisamente para la parte que más nos interesa, que parece tenerlo más o menos claro.
Y efectivamente, lo que él se temía empieza a tomar forma y Sora se está exigiendo más de la cuenta para poder dejarlo todo bien terminado y hecho antes de tener que irse al Sur. Esperemos que no se agobie demasiado y se le acabe atragantando que ya parece haber llamado también la atención de Haru y son cuatro ojos a vigilarla...
Voy a ver si me doy un paseo si no me lleva volando el viento que tenemos, que no me va a venir mal airearme. ¡Besitos de tortuguita!
Guest Vecina: pues mira, si ya tenía yo los horarios fastidiados ahora los tengo peor. Estuvimos en Alemania y como allí amanece a las malditas 5 de la santisima mañana, pues estábamos en pie desde casi que esa hora porque como no usan persianas... Así que me dan las 9 de la mañana y ya me levanto por aburrimiento de la cama porque llevo despierta desde hace un rato. Así que volveré al trabajo mañana muerta de risa, verás tú. Y a ver, que me aclare, si haces el depósito ahora, ¿puedes defender ya o aún tienes que esperar a septiembre? Yo es que me pierdo con esas cosas porque como no teníamos septiembre... Al menos ya te has quitado de encima el trabajo y solo te queda esperar a defenderlo.
Yamato el pobre hombre es que ya, por mucho que se empeñe, no tiene los motivos de antes para estar de malas pulgas continuas y tener que bufarle a todo el mundo. La verdad es que los que lo rodean deben de estar alucinando continuamente, y, efectivamente, cuando se cruce con los dos ingenieros del sur pues habrá que reanimarlos como poco. Pero es que el pobrecito ahora está de buenas y se deja rondar por los demás e incluso demuestra que de verdad le importan y que les tiene aprecio. Sin ir más lejos, a la pobre Natsuko se le viene encima un buen desmayo cuando vea que se ha acordado de ella por, posiblemente, primera vez en esa fecha.
Voy a darme una vueltecita vecina, que tengo que ir a ver si me compro unas sandalias cómodas para caminar, ¿te puedes creer que pateamos tanto que en vez de al armario fueron a la basura las que me llevé? Jajajaja Todo esto con la superola de calor que azotó centroEuropa, claro jajajaja Si es que hasta grande se me ha quedado la ropa que me llevé en una semana xDDD Qué desastre jajaja ¡Un bico grandote grandote!
