Yamato escuchó la vibración de su teléfono al haberlo dejado posado encima de la mesa, alargando la mano para cogerlo y ver quién estaba llamando. Como solía hacer siempre, dependiendo de quién fuera, haría caso o no.

Frunció el ceño al ver que tenía varios mensajes y que esa no era la primera de las llamadas que recibía. Había estado ocupado y no había podido prestarle atención al teléfono hasta entonces. Viendo el nombre de Sora en la pantalla contestó finalmente.

- ¿Puedes hablar? – fue el saludo que recibió, no dándole tiempo a decir nada más.

- Sí, estaba ocupado, pero ahora tengo tiempo… ¿ha pasado algo?

- La niña no ha querido comer conmigo.

- ¿No ha querido comer? ¿No ha desayunado?

- Sí, sí… Probé a darle de otra cosa como hicimos anoche y eso lo comió sin problema. Es a mí a la que no ha querido…

Confuso, se quedó intentando pensar en lo que ella le había dicho. No tenía ni la más remota idea de cómo funcionaban esas cosas ni si aquello podría significar aquello o simplemente era que la pequeña estaba caprichosa.

- ¿Lo otro lo ha comido bien?

- Sí, si la tengo intentando cogerme mi desayuno, que la tengo en cuello… No voy a ir hasta más tarde al estudio, pero me preocupa.

- Sora, estará caprichosa y le apetecería otra cosa.

- No lo sé, cuando la cogí el cuello se puso a comer como todos los días, con ganas y eso… Pero de repente empezó a poner mala cara y no había forma de dárselo.

- Osea que sí que tenía hambre, ¿no?

- Sí…

- Bueno pues no te preocupes, no creo que sea nada más allá de que la tenemos demasiado consentida – esperó unos segundos, buscando recibir algún tipo de respuesta más allá del silencio al otro lado de la línea-. Sora, de verdad, no le des más vueltas.

- Ya…

- Sora…

- Ya, ya lo sé. Pero es que me daba miedo que se nos hubiera podido poner enferma o se encontrara mal… Yo no sé cómo interpretar esas cosas, ella es muy pequeñita para que nos pueda decir nada.

- Sora, ha comido. No le des más vueltas. Si te quedas más tranquila cuando salga yo podemos acercarnos al médico…

- No, no… Me la voy a llevar hoy conmigo al trabajo… Perdona por molestarte.

- Sí, porque precisamente tú eres la que me molesta. Te veo más tarde, ¿de acuerdo? No le des más vueltas.

Una vez se hubo despedido de ella se quedó mirando hacia el teléfono, viendo que los mensajes que tenía habían sido también de ella, al igual que las otras dos llamadas. No pudo evitar sentirse ligeramente culpable por no haberlo visto hasta ese momento a sabiendas de que cuando había hablado con ella la había notado nerviosa.

No estaba seguro de si la niña, siendo tan pequeña, tenía realmente capacidad de ponerse caprichosa con lo que comía o no a no ser que lo tuviera delante de ella. Dudaba que hubiera tenido algo que ver con lo que le había pasado a Sora por la noche, al igual que estaba completamente seguro de que eso era precisamente lo que estaba pasando por la cabeza de ella.

Revisó su agenda para aquella mañana, comprobando que podía escaparse al mediodía para ir a buscarla al estudio. No se fiaba de que fuera a quedarse tranquila aunque la pequeña ya hubiera comido, y así de paso estaba con ellas y comprobaba cómo estaban las cosas.

- ¿Qué te pasa? – la voz de Hideki hizo que diera un respingo en la silla.

- Nada, que me acaba de llamar Sora porque la niña no quiso desayunar y estaba preocupada.

- ¿Por? ¿La tenéis enferma o algo?

- No creo – negó con la cabeza-. Osea, sí que quiso desayunar. Ha comido bien, estaba hasta intentando robarle el suyo a ella ahora. Lo que no quería era a su madre.

- Ah bueno – negó con la cabeza-. Eso es que ya ha probado más cosas y tendría apetencia. Con lo caprichosos que se pueden poner… Vosotros ni caso. Además, ya está en edad de poder comer más variado. Es una tontería.

- ¿Tú crees? ¿Aceptas que te lleve conmigo al mediodía para intentar tú que se lo crea Sora y no esté comiéndose la cabeza?

Hideki tuvo que reírse pudiendo imaginarse precisamente lo que podría estar pasando por la cabeza de ella. A fin de cuentas, era algo normal. Era la primera hija de la pareja, ninguno de los dos había tenido experiencia realmente con bebés hasta entonces. Lo más normal era ponerse de los nervios por cualquier cambio en la rutina, él había pasado por ello. Luego ya había acabado por tomárselo todo por más.

- Ven conmigo y así me ayudas a organizar unas cosas abajo, anda…

Asintiendo, se puso en pie para acompañarlo, guardándose el teléfono en el bolsillo a sabiendas de que era bastante probable que Sora pudiera llegar a llamarlo otra vez. Esperaba que la niña no le diera problemas a la hora de la comida o de verdad sí que iba a encontrársela de los nervios.

Sora dejó su teléfono encima de la mesa, quedándose mirando hacia Aiko, la cual parecía todavía empeñada en robarle una de sus galletas, alargando sus manos. Sin duda lo que le había dicho Yamato sonaba lógico y coherente. Si la pequeña había comido eso era que se encontraba bien y que no le dolía la barriga.

- No me des estos sustos, chiquitina… ¿Quieres una galleta? Biyomon – llamó a su compañera-. ¿La vigilas tú? Voy a vestirme… Le voy a dar un trocito de galleta para que se entretenga.

Se puso en pie, cogiéndola bien en cuello para ir a dejarla al sofá, viendo como la digimon alzaba el vuelo para ir tras ellas y quedarse al lado de la niña cuando Sora se acercó de nuevo a la mesa para cortar un trocito de galleta y dárselo.

- Toma cielo, vengo ahora – llevó su mano a la cabeza de su compañera, dedicándole así una caricia-. Ahora bajo, ¿vale?

Se acercó al vestidor para escoger la ropa que se iba a poner ese día, volviendo a subir hacia el baño y poder terminar de arreglarse. Sin duda no se había quedado del todo cómoda con lo que había pasado aquella mañana. Le daba miedo que la niña se hubiera resentido de que ayer la hubiera apartado y que ahora no quisiera comer de ella. Le había dolido tanto que no había podido evitarlo, quizás debería de haber aguantado…

Negó con la cabeza.

- Sora, déjate de estupideces. Ha sido una coincidencia y ya está… - murmuró para sí misma antes de empezar a cambiarse.

Yamato asomó la cabeza por la puerta del despacho de Sora, dándose cuenta de que la niña estaba completamente dormida en su cochecito, sonriendo y haciéndole un gesto a Biyomon para que no lo delatara mientras que dejaba que Gabumon fuera con ellas.

Se dio cuenta de que la pelirroja estaba completamente distraída en su silla, la cual había girado mientras que leía algo que tenía entre las manos. decidió acercarse hacia ella sin hacer ruido, asomándose por encima de su hombro. Pudo ver que tenía abierto un correo electrónico de trabajo y que eso era lo que había acaparado toda su atención. Giró para observarla unos segundos antes de acercarse a darle un beso en la mejilla con intención de sorprenderla.

- Te he visto por el reflejo de la pantalla – habló de repente, haciendo que el que se llevara el susto fuera él-. ¿Te han dejado salir primero? – sonrió.

Intentó centrarse, teniendo que acabar riéndose por el susto que se acababa de llevar cuando sus intenciones eran claramente otras.

- Hideki me ha echado porque se había cansado de aguantarme ya, así que me ha dejado salir primero. ¿Estás ocupada?

- No, estaba revisando esto pero tenía pensado irme a comer ahora. ¿Vienes con nosotras?

- Ese era el plan – asintió-. ¿La niña?

- Ha comido bien, no he intentado dárselo yo, por si acaso. Ya de noche si eso…

- ¿Y tú?

- ¿Yo? ¿Yo qué?

- ¿Tú qué? – cumplió finalmente con sus intenciones iniciales de darle un beso en la mejilla-. ¿Estás más tranquila?

- Estuvo intentando mordisquear un trocito de galleta que le di mientras que me cambiaba… Así que yo creo que estaba algo exquisita…

- Seguro que sí – sonrió, no queriendo que decirle que eso mismo era lo que le había comentado Hideki para no contarle que había estado hablando de aquello con él, como si realmente no le hubiera dado más importancia-. ¿Y ahora?

- Se lo ha terminado todo…

- Pues ya está. Se le ha terminado pegando de ti lo de las galletas. Anda venga, recoge y nos vamos, que así tienes tú tiempo de comer más tranquilamente – se apartó dejándola incorporarse.

Asintió, dejando la tableta encima de la mesa tras bloquearla, poniéndose en pie para ir a por sus cosas. Sí que le había estado dando vueltas a lo de la pequeña, pero había preferido no decirle nada más a Yamato. Sin duda lo que le preocupaba era que no quisiera comer de ella, ya que la había visto almorzar con ganas hacía un rato. No se había atrevido a intentar dárselo ella por miedo a volver a disgustarse estando en el trabajo.

- Mira quién se ha despertado – la voz de él la devolvió a la realidad-. Hola señorita… ¿No te habías enterado de que habíamos venido a verte?

La risa de la pequeña mientras que alargaba las manos para intentar alcanzar a Gabumon, sirvió para que el hilo de pensamientos de ella se desviara. Fue a por su abrigo y bufanda, colocándoselas antes de volver a girarse hacia ellos, viendo como entonces Yamato ya había cogido en brazos a Aiko.

- Ya me parecía a mí que tardaba mucho en dar señales contigo aquí – se acercó a ellos, haciéndose bien en el nudo de la bufanda, quedándose al lado de ambos-. ¿Qué? ¿Ya te has echado la siesta?

- Sora, por favor, tranquila…

La hora de la cena había llegado finalmente y cuando la pelirroja había intentado darle el pecho, la pequeña no había hecho más que esquivarla tras haber tomado un poco. Hiciera lo que hiciera giraba la cabeza, empezando a protestar e incluso amenazando con llorar.

- Pero es que no lo entiendo… ¿Por qué no quiere?

- Sora… - se sentó al lado de ella, cogiéndole él a la pequeña para que no acabara echándose a llorar y empeorando más aún la situación-. Tranquila, ¿vale?

- Pero es que no entiendo lo que le pasa… ¿por qué me rechaza?

- No lo sé… Tengo tanta idea como tú de bebés… Pero no creo que sea nada preocupante porque sigue queriendo comida de otro tipo.

- Ya, pero, ¿de la noche a la mañana no quiere tomar el pecho? Siempre ha comido de maravilla… Yo creo que ayer la asusté y ahora no quiere.

Negó con la cabeza. No tenía ni idea de lo que podía motivar el rechazo, pero estaba seguro de que aquello no había tenido nada que ver. Y nadie podría llegar a echarle en cara a ella que hubiera parado porque no soportaba el dolor. Eso no era discutible y esperaba no llegar a escucharla decirlo, lo cual, viniendo de ella tampoco le extrañaría.

- Mira, voy a echarla con los digimon y tú te tranquilizas…

- No, quiero volver a intentarlo.

- No – negó con la cabeza-. ¿Vale? Tú te vas a tranquilizar y mañana si quieres lo intentas de nuevo, pero hoy no. No pasa nada, estoy seguro de que esto no es más que una tontería o un capricho de la pequeña. Ya está…

- Yamato… - notó ligeramente el titubeo en su tono de voz.

- No, de Yamato nada. Venga, que no quiero quedar yo como el que es capaz de pensar coherente y en frío, que eso sería para apuntarlo. Si mañana te lo vuelve a hacer te prometo que te acompaño yo con ella al pediatra. Pido el día o lo que sea y vamos. Pero haz el favor de calmarte que eso tampoco va a ser bueno para ti…

Acabó por ceder, asintiendo levente y siguiéndolo con la mirada cuando se alejó con Aiko para ir a dejarla en la manta del suelo donde esperaban los digimon para que se distrajera jugando con ellos mientras tanto.

- Venga, que tú también tienes que cenar y no sé por qué me da que te me vas a poner más repelente que ella con ese tema… - le dijo, reclamando así de nuevo su atención.


AnnaBolena04: el raptor déjatelo en casa que luego llega aquí, se encuentra con que hace fresquito y lo mismo se me quiere quedar una temporada en casa vigilando lo que hago. Que yo de verdad de la buena que me porto muy bien cofcofcof pero sin un poquito de trastada de vez en cuando no me quedo yo contenta, ya lo sabes tú... Podría ser siempre mucho peor, ya lo sabes, que normalmente voy a liada malvada por historia.

Parece que la nenita sigue sin estar de acuerdo con lo que tiene de menú y que la pobre pelirroja está a punto de entrar en colapso... Porque para que sea el rubio el que se comporta más tranquilo y calmado ya tiene que estar complicándose la cosa para Sora. Por suerte para el rubio encontrarse con Hideki ha servido para calmar un poco los ánimos, pero claro, estos dos pobrecillos como padres primerizos que son deben de estar a punto de sufrir un infarto porque la cosita no les quiere comer bien con mami.

A ver a quién le da el infarto primero... ¡Besitos de tortuguita!

Guest Vecina: Je, las ganas. Ahora tengo un universitario como alumno mío, que además es mi primer alumno... Al primero al que le di clase cuando empecé en este mundillo jajaja Y ahí sigue el pobre, sufriéndome mientras que se da cabezazos porque le hablo en chino. Lo que tengo en la academia es una panda de 3-4 de la ESO sin ganas de hacer nada, con mil cosas suspensas para septiembre y que ni siquiera recuerdan cómo se escribe su nombre. Es que hasta me aburría porque eran desesperantes a más no poder, se tiraban media hora para hacer nada porque no eran capaces... Así que pinta bien el curso sí xD

Oye, vecina, pues parece que la cosa no está muy allá. Que tenemos a Aiko en modo rebelde con el tema de la comida, a la pobre pelirroja a punto de darle algo y Yamato haciendo malabares para que no le dé algo a él también y ponerle buena cara a Sora, porque si para encima demuestra él paranoia no va a ayudar nada de nada. Tienen un bonito panorama en casa... Estuve a punto de forzar las cosas para que estos capítulos os cayeran justo antes de irme de viaje para ver qué pasaba jajajajaa

Ya, el clima está un poco tontorrón, porque ha hecho sol, pero como hace un viento asqueroso no se puede ir a la playa ni nada. Al menos se está fresquito y no como la semana pasada que estaba a 20 grados por encima de los que ya tengo ahora y casi me da un algo. Solo te diré que se me ocurrió una maldad en el vuelo de vuelta y todo de los calores que venía arrastrando ya jajajaja Espero que te lo hayas pasado bien por el cine, vecina. ¡Bicos grandotes! Yo voy a ir buscando dónde me escondo y esas cosas.