- Yamato, de verdad, me encuentro mucho mejor, no hace falta que estés pendiente…
Sora se había acomodado entre los cojines de la cama, quedándose así sentada sin tener que moverse mucho más. Había hablado ella directamente con Jou, recibiendo así de forma más directa la amenaza de que se quedara en cama descansado y que no intentara darle de nuevo de comer a la niña.
- ¿Te parece que tengo otra cosa mejor que hacer que esto? Ya te digo yo que no – dijo mientras que se quedaba mirando hacia ella, frunciendo ligeramente el ceño-. A ver, mira hacia el otro lado…
- ¿Qué? – giró la cabeza haciendo lo que él le pedía sin saber muy bien cuál era el problema.
- Si es que te debiste de dar un buen golpe... – refunfuñó, acercando la mano a su rostro, pinchó ligeramente con su dedo viendo como hacía una mueca de molestia-. ¿Te duele?
- Sí, ¿qué pasa?
- Te está saliendo un moratón… Con el golpe que te pegaste anoche esperemos que solo sea ese.
- No me acuerdo de nada – confesó-. Bajé a tomarme un vaso de leche caliente a ver si asi me entraba el sueño y lo último que recuerdo es ir a por ella cuando avisó el microondas… Todo lo demás… Ni siquiera recuerdo al pobre Jou aquí.
Se quedó mirando hacia ella, atento a la explicación, agradeciendo escucharla aunque no le gustara demasiado recordar el tema de la noche anterior. Prefirió no decir nada sobre el infarto que le había dado al verla tendida en el suelo, no queriendo provocar que se sintiera culpable por ello.
- Te subí a la habitación yo antes de que llegase él. Así que te debiste de quedar dormida en el intento. Y mejor, porque tienes mucha mejor cara ahora que ya has dormido algo. ¿Tienes hambre?
- Pues… No mucha.
- Pues ha dicho Jou que tienes que comer, tanto si quieres como si no. Que te prepare algo suave para que no te revuelva, pero que tienes que comer algo. No has desayunado nada, te voy a traer un té y… ¿Unas tostadas?
- Depende… - se quedó mirando hacia él con la cabeza ladeada.
- ¿Depende?
- Sí. ¿Tú has desayunado algo? – divertida ante la cara que puso, sonrió ligeramente-. A lo mejor si me acompañas se me abre más el apetito.
- ¿Me estás chantajeando?
- Posiblemente…
- No te enfades, ¿vale? He llamado a tu madre. Supuse que ella querría saberlo. Le he dicho que no es nada, que no se preocupe, pero bueno, no creo que haya servido de gran cosa.
Se quedó mirándolo, teniendo que darle la razón. Ella también hubiera avisado a Hiroaki si la situación hubiera sido al revés, de manera que no pudo decirle nada.
- ¿Qué te dijo?
- Hablé con tu padre, pero supongo que vendrán por aquí más tarde. No creo que te venga mal que vengan por aquí – se acercó a ella de nuevo-. ¿Tostadas entonces? ¿Las quieres con algo?
- Te dejo que me sorprendas – se encogió de hombros, observándolo unos segundos.
Alargó la mano en el último momento antes de que él se alejase, reteniéndolo unos segundos para que no se fuera, haciéndolo girarse hacia ella.
- Lo siento… - le dijo sin apenas alzar el tono.
- ¿Eh? ¿El qué?
- El susto que te he dado…
Sorprendido, no pudo más que observar en silencio a Sora. No deberían de parecerle extrañas sus palabras, siendo algo bastante común en ella, pensar siempre en los demás, pero no podía evitarlo. Por más que a conociera, era algo que no le podía entrar en la cabeza.
- Sora… - acabó por sentarse a su lado, tirando ligeramente de su mano para que soltara su antebrazo y así poder coger la de ella-. Me has dado un susto horroroso, el cual, espero que no se te ocurra volver a repetir, pero… Como no creo que lo hayas hecho queriendo porque pretendas quedarte viuda… No creo que tengas que pedirme disculpas por nada.
Sonrió ligeramente. Sin duda alguna que aquello no había sido algo que ella pudiera controlar, pero no podía evitar sentir la culpa. Tampoco lo había visto venir. Las veces en las que se había mareado había sido por otros motivos y, aquella vez, ni siquiera lo había intuido. Había estado nerviosa porque la pequeña la rechazaba, pero no era motivo para acabar así.
- Voy a por el desayuno, ¿de acuerdo? – esperó a verla asentir antes de mover las manos de ambos que seguían cogidas para dejar un beso en el dorso de la de ella.
-Espera… Déjame mi teléfono, que voy a llamar a mi madre para que esté más tranquila.
Asintiendo, se acercó a dejarle el suyo, el cual tenía en el bolsillo del pantalón de deportivo que se había puesto para andar por casa, dejándola tranquila allí mientras que iba a hacer el desayuno.
- Te traigo compañía – anunció la voz de Yamato antes de entrar en la habitación.
Sora se había resignado a pasarse el día en la cama, aprovechando para descansar y reponer fuerzas. Al final había conseguido desayunar algo, quedándose cómodamente en la cama tras haber tranquilizado a su madre. Parecía que se había quedado más calmada al hablar directamente con ella y que se pasaría más tarde por allí a ver cómo estaba.
- Hola cariño – automáticamente toda la atención de ella se vio fijada en la niña, dándose cuenta de que los dos digimon venían con ellos.
- ¡Sora! – Biyomon alzó el vuelo rápidamente, colocándose a su lado-. ¿Cómo estás? ¿Te duele algo? ¿Estás bien?
- No la agobies, pesada – Gabumon se acercó con pasos lento, quedándose al lado de Yamato, viendo como él posaba a la pequeña, quien no tardaba en empezar a gatear por la cama intentando alcanzar a su madre.
- ¡No soy una pesada! Me preocupo por ella – agitó una de sus alas en su dirección antes de volver a centrarse en la pelirroja-. ¿Estás bien?
- Estoy bien… Solo me ha costado un poquito levantarme esta mañana – cruzó una mirada con el rubio, consultando así de forma rápida qué les habría contando y que no, viendo como asentía-. Así que hoy me voy a quedar en la cama haciendo el vago…
A pesar de que estaba todavía contestando a las palabras de su amiga, los ojos de Sora se habían desviado hacia Aiko, quien estaba consiguiendo llegar hasta ella. Cuando la tuvo a su alcance, sonrió, alargando los brazos para poder cogerla en brazos.
- ¿Qué tal te has portado? ¿Te ha dado mucho la lata tu padre? – le dio ligeramente con su dedo índice en la nariz, levantando así la vista hacia Yamato.
- La pobre Aiko, todo lo que tiene que sufrirme… - sonrió, acabando por acercarse a sentarse con ellas-. Voy a tener que hacer unos recados a la tienda de aquí al lado… ¿Te puedo dejar sola diez minutos con ellos?
- Claro que sí… Estoy ya bien, Yamato.
- Ya, claro… Os dejo encargados de que si se mueve, por lo que sea, salvo para ir al baño, la riñáis. Si quiere hacer otra cosa, le dais picotazos o le mordéis el trasero… Tenéis todo el permiso del mundo.
Sora levantó la vista hacia él, a sabiendas de que lo estaba diciendo totalmente en serio. No queriendo discutir sobre algo que sabía que sería inútil acabó por asentir.
Se nos han acabado algunas cosas y quiero comprarlas para hacer la comida. No te creas que me hace mucha gracia dejarte sola, pero tampoco es plan de esperar a que venga tu madre. Aunque había pensado en pedirlas y…
- Yamato, ¿tengo que ponerte por escrito y dejártelo firmado que no me pienso mover de la cama hasta que vuelvas?
- ¿Tengo que bajar a por un papel? – sonrió ligeramente, acabando por inclinarse hacia ella para darle un beso rápido antes de ponerse en pie.
No le gustaba la idea de tener que salir, pero realmente le hacía falta hacerlo. Por suerte tenían una tienda en la misma calle y podría ir y venir rápido. No era algo que fuera a llevarle demasiado tiempo y, ella parecía haber recuperado por fin el color de la cara. Se acercó hacia la silla en la que solía dejar las cosas por la noche, cogiendo la sudadera a juego con los pantalones que llevaba puestos.
- Ahora vuelvo, ¿quieres algo? – giró la cabeza hacia los Digimon al verla a ella negar con la cabeza-. ¿Vosotros? – viendo que imitaban el gesto de la pelirroja se encogió de hombros-. Picotazos y mordiscos, no os olvidéis.
Negando con la cabeza, Sora siguió con la mirada a Yamato hasta que desapareció por la puerta, escuchando sus pasos alejarse por las escaleras antes de bajar la mirada hacia la niña, la cual estaba entretenida alargando las manos para intentar alcanzarla.
- A tu pobre padre un día me lo voy a cargar del susto… Y tendríamos que esforzarnos mucho para encontrar uno de repuesto que dé más o menos el pego… - el sonido de su teléfono la hizo girar la cabeza hacia la mesita donde lo había dejado Yamato antes, alargando la mano para poder cogerlo-. Anda, mira, ya tenemos un voluntario. Sí que se ha corrido rápido la voz…
Sonrió al ver el nombre de Taichi en pantalla, dudando unos segundos justo antes de contestar. Era bastante probable que se llegara a enterar de lo que había ocurrido y no tenía gana de aguantarlo montando el drama por no haberlo hecho directamente por ella.
- ¿Se puede saber dónde te has metido? Vengo del estudio y me han dicho que hoy te has quedado en casa…
- Ey, cuando tu nombre aparezca en el sello de tu compañía hablamos de cogerse el día libre cuando me venga en gana…
- Perdona, pero poco me queda… Y, en mi caso entonces no sería de extrañar, no como en el tuyo. ¿Ha pasado algo? ¿Estáis con problemas con la casa nueva? ¿Está bien la niña?
- La niña es la que mejor está de todos – contestó, bajando la mirada hacia ella, moviendo sus dedos para distraerla, escuchando como hacía un ligero ruidito.
- ¿La tienes ahí contigo?
- Sí, nos han confinado a las dos en la cama – introdujo ligeramente el tema, notando el silencio posterior a la espera de que ella dijera algo más-. Estoy bien, pero… Digamos que anoche no.
- ¿Anoche no? ¿Estás enferma? – sonó completamente serio.
- No… Me desmayé y casi me cargo a Yamato del susto. Hizo venir a Jou a las tantas de la madrugada… No te me alteres, estoy bien ahora, solo un poco dolorida del golpe que me di pero ya está.
- ¿Qué?
- Prometo que no me había encontrado mal y que no le había dicho nada a nadie. De verdad, solo estaba cansada. Pero ayer me levanté y me vino todo de golpe encima. Jou cree que puedo tener algo de anemia… Pero estoy bien.
- ¿Te desmayaste?
- ¿Qué? Ni que fuera raro que me maree de vez en cuando… Yamato estaba durmiendo y lo desperté del ruido al tirar cosas.
- Como si estaba colgando del techo, más le vale haber perdido el trasero para ir a ver qué te pasaba. ¿Dónde está ahora?
- Ha ido a comprar unas cosas para hacerme la comida, estoy en la cama con la niña y los Digimon, tranquilo. Creo que ahora mismo está bastante peor él que yo. Te lo estoy contando porque sé que te puedes enterar y… No quiero que te preocupes, ¿de acuerdo?
- ¿Cómo no me voy a preocupar? ¿Segura que ya estás bien? ¿Te has vuelto a marear?
- No me ha dejado moverme de la cama sola ni para ir al baño, estoy bien, solo necesitaba descansar… Te lo digo de verdad.
- ¿Necesitáis algo? Bueno, da igual, luego llamo al otro idiota a ver si puedo haceros yo algún recado para que no te deje sola otra vez.
- Taichi, soy ma…
- No, no eres mayorcita. Y hasta que no te vea no me voy a creer que estés bien. Así que ya sabes lo que te espera a lo largo de esta tarde…
- Va a venir mi madre… ¿No tienes que trabajar?
- No, tengo el día libre. Así que voy a llamar a Yamato ahora mismo para que me diga lo que necesitáis y ya os lo llevo yo. Él que mueva el trasero de vuelta a casa a la de ya. ¿Has desayunado?
Sin poder evitarlo esbozó una sonrisa, sabía que se iba a poner así con ella en cuanto se enterase, pero precisamente por eso lo quería tanto.
- Aiko, a ver cuando aprendes a hablar para decirle a tu padrino que es un pesado y un agonías… - un ruidito de la niña siguió las palabras de su madre pudiendo así escucharlo el embajador al otro lado de la línea.
AnnaBolena04: el raptor está sin derecho a queja desde que el subí el AU, seamos realistas jajajaja Que además, debía de estar escribiendo las dos cosas a la vez ahora que lo pienso, porque por fechas más o menos iba a la par. Escribía un poquito del AU y luego hacía el mal por el otro lado. Así mantengo el equilibrio con las neuronas y me quedo contenta igual. Si es que no sé de qué se puede quejar el raptor, no cofcofcof
Y parece que Sora empieza a resucitar poco a poco. Sea lo que sea que le ha pasa, le está dando un poquito de tregua y al haberse quedado en la cama bajo estricta vigilancia y con muy buena compañía, sin duda le ha venido de maravilla para recuperar hasta el color de la cara. Ahora a ver si se puede decir lo mismo de cierto rubio y de cierto agonías que ahora ya se ha enterado de que algo pasaba y seguro que no tarda demasiado en hacer acto de presencia ya sea rondando a uno u a otra.
¡Besitos de tortuguita!
Guest Vecina: se subió, se subió, tú tranquila. De hecho lleva unos días la página escondiéndome las review pero como ya tengo la costumbre de mirar antes de contestar, ya no me pilla con cara de lela cuando las veo después de haber actualizado, cosa que antes solía pasar con bastante frecuencia.
Pues el día estuvo genial, ahora... Estamos en Agosto y eso es el infierno en mi ciudad. Empiezan eventos por todas partes, la maldita Semana Grande, la maldita^2 Feria de Muestras... Y no cabía ni un alma en la playa. Para encima subió la marea más de la cuenta y me acabé yendo antes solo porque me estaba poniendo hasta nerviosa. Era eso o acabar cargándome al siguiente niño que pasara corriendo entre todas las toallas y me llenase entera de arena y agua. Me dicen que aun no se considera un atenuante en el código penal, no sé, tú tienes más idea que yo... jajajaja
Mira, voy a ser buena... Quiero que el pelirrojito y Aiko se lleven más o menos lo mismo que Yamato y Takeru, así que por el momento va a ser que no. Además, lo de que es peligroso es real, estuve haciendo mis investigaciones. Hay que dejar un tiempo de precaución cuando se ha tenido una cesárea porque el corte puede reabrirse o dar complicaciones y, sin duda, eso no suena demasiado bien. Así que TAN mala no soy. Sería un embarazo de un riesgo horrible después de lo que le hice también en el anterior y mira, tampoco vamos a ensañarnos jajaja
Pobre Jou... Jajajaja a mí ni se me ocurrió. Sí que me fijé que estaba más cerca de él que de nadie más, pero es que entre ella y el rubio están los digimon y como son dos ocupan lo suyo. Aunque bueno, también sale Yamato bien juntito con su marido, así que si nos vamos a poner así.. jajaja Nah, de verdad que en eso ni me había parado a pensar, pero tú no me hagas mucho caso porque si quieres te explica Anna unas cuantas cosas de las que tampoco me di cuenta en ese epílogo...
En fin vecina, hoy no hace día de playa, se nos ha nublado y tampoco tengo planes para mi vida porque está todo el mundo con la vista puesta en mañana y en las piraguas y mira... Yo paso mucho del tema, así que me quedaré haciendo el antisocial en casa. ¡Un bico grandote!
