Yamato se quedó mirando el número de teléfono que parecía en su pantalla, haciendo malabares para que no se le cayeran las cosas. Era la segunda vez que sonaba y, por la insistencia, parecía querer algo importante, por lo que intentó contestar sin tirar nada.

- Taichi, ahora no puedo hablar, tengo las dos manos ocupadas…

- Me da igual, tengo que hablar contigo.

Por el tono que estaba usando casi que podía adivinar qué era lo que quería pero prefirió guardar silencio y dejarlo hablar, teniendo finalmente que ceder y meter las cosas en una cesta para poder sujetar el teléfono a la vez que terminaba de comprar lo que necesitaba.

- No me lo digas, ¿has hablado con Sora?

- ¿Cómo no me has llamado para contármelo? ¿De verdad se desmayó anoche?

- Mira, que ya te haya contado eso casi que me hace pensar que puede seguir encontrándose mal… - hizo una pausa-. No sabía si ella querría que se supiera o no, Taichi.

- Pues a Jou bien que lo llamaste el primero.

- Haber estudiado medicina tú, zoquete, y que habría llamado a ti el primero – puso los ojos en blanco.

- ¿La has dejado sola?

- Está bajo la vigilancia de los Digimon y solo estaré fuera unos minutos… No se va a escapar, no la veo con ganas de irse a dar un paseo si te soy sincero.

- ¿Qué le ha pasado?

- No lo sé. Ella tampoco lo tiene muy claro. Jou nos dijo que fuéramos al médico hoy o mañana, según se encuentre ella para que se haga unos análisis. Creo que eso será mañana ya porque prefiero que se quede en la cama descansando lo que queda de día…

- ¿No estará embarazada, verdad?

- ¿Cuántas veces pensáis preguntarnos eso? – contestó automáticamente.

- Cuando nos enteramos de que estaba esperando a Aiko fue igual. De repente se empezó a marear sin venir a cuento y si no estoy yo delante se me cae de narices al suelo en medio del estudio… ¿Qué quieres que piense?

Yamato se quedó dándole vueltas a lo que acababa de decirle. Realmente confiaba en que no fuera así, pero no podía negar que lo que había escuchado tuviera sentido. Aquello encajaba con lo que le había dicho sí, pero… No podía ser. Había más explicaciones y se negaba en rotundo que pudiera ser aquello.

- Puede ser cualquier cosa, Taichi. Que se hubiera quedado embarazada no sería bueno…

- Solo te vas unas semanas, no es tan grave.

- No lo digo por eso, idiota. Es peligroso para Sora por culpa de la cesarea, tiene que pasar más tiempo para que no corra peligro ni ella ni el bebé. Y después de las complicaciones con Aiko… No. No puede estar embarazada, así que ni lo digas. También lo preguntó Jou, pero no puede ser eso. Me niego a creerlo. Es más, no quiero ni pensarlo, porque de ser así, no sé lo que íbamos a hacer.

El embajador guardó silencio al otro lado de la línea, dándose cuenta de que él tenía toda la razón del mundo y que no había tenido en cuenta aquellos factores. Al contrario que Koemi, su amiga había pasado unos meses complicados.

- Lo siento, no quería empeorarte las cosas – dijo finalmente-. ¿Cómo está?

- Mucho mejor que anoche… Ven si quieres más tarde, ahora no puedo hablar, ¿de acuerdo? Tengo que hacer la comida y todavía no he podido hacer la compra.

- Apunta lo que os haga falta para mañana y estos días, luego me los mandas y ya te lo llevo yo más tarde, ¿de acuerdo?

- Gracias…

- Y perdona por lo de antes, no quería preocuparte más.

- Olvídalo… Voy a pagar, miro por casa y luego te escribo.

Dando por terminada la llamada se acercó hacia la caja, viendo una de las galletas que más solían gustarle a ella, aquella vez con chocolate, cogiéndolas también para llevarlas a casa. No podía culpar a Taichi de haber llegado a esa conclusión. Realmente todo lo que había ocurrido en aquella ocasión era igual que cuando había empezado a manifestar los primeros síntomas del embarazo de Aiko. Pero… No, se negaba a pensar que pudiera ser eso. No podía ser de ninguna de las maneras. No se atrevía a pensar en las consecuencias que podría tener, por mucho que les gustasen los niños. No era el tiempo correcto.


Sora se había quedado tumbada en la cama después de comer, observando a su pequeña, a la cual se le estaban cerrando los ojitos con las caricias de su madre. Había comido con más ganas que en el desayuno, agradeciendo que fueran sabores suaves y que no hicieran que se volviera a revolver. Recordaba haber sentido nauseas la noche anterior, pero no se habían vuelto a repetir.

En aquellos momentos se encontraba cómoda y a gusto, empezando a sentir como sus párpados pesaban, prácticamente a la vez que la pequeña. Se había tranquilizado notablemente al no haber vuelto a intentar darle de comer, dejándolo en el olvido, intentando distraerse con otras cosas. Posó la mano en su torso, sonriendo al sentir como subía y bajaba con la pausada respiración de ella, teniendo que ampliarla aún más al notar que una de las manos de Aiko se cerraba en torno a sus dedos.

- Mi pequeña – murmuró en voz baja, no queriendo despertarla antes de bostezar.

Cerró los ojos, decidiendo unirse a ella. Aquel día era para descansar y eso pensaba hacer, no podía permitirse el lujo de caer enferma por estar intentando hacer demasiadas cosas a la vez. Pasarse la tarde en la cama con su hija era, sin duda, lo que más bien podía hacerle.


Cuando Yamato terminó de comer, subió a la habitación para ver si Sora necesitaba algo tras haberle mandando a Taichi el mensaje. Abrió con cuidado, no llegando a hacerse notar al ver a Gabumon hacerle un gesto para que no dijera nada. Confuso, miró hacia la cama, dándose cuenta de lo que pasaba. La pelirroja se había quedado completamente dormida y, a su lado, Aiko hacía lo mismo que su madre, ligeramente girada hacia ella bajo la mano de Sora. Las observó en silencio, notando una sensación cálida que poco a poco fue relajando el estado tenso en el que llevaba gran parte del día.

Las observó, dudando sobre lo que hacer, decidiendo que a él también le hacía falta descansar un poco. No había pegado ojo desde que lo había despertado el ruido, y no había sido un día que precisamente no se estuviera alargando más de lo que le gustaría. Se acercó a la cama para echarse al otro lado de la niña, posando la cabeza en la almohada y observándolas, pasando así su brazo sobre Aiko para poder posarlo encima de la cintura de su esposa.

Estudió el gesto relajado de Sora, como el color había vuelto del todo a su cara, dejando que un suave tono rosado brillase en sus mejillas, a juego con la niña prácticamente. Esa era muy buena señal. La noche anterior cuando la había encontrado en el suelo estaba más pálida que él y cubierta de sudor frío. Nada que ver con la imagen que daba en aquel momento. Sabía que se había dormido cuando él había vuelto a la cama por la mañana y que luego había aguantado unas horas así, desvelándose de nuevo. No tenía pensado despertarla hasta que llegase su madre, dormir le hacía mucho bien.

- ¿Está mejor ya? – preguntó Gabumon desde su lado sin apenas alzar el tono.

- Yo creo que sí, pero si es lo que dice Jou vamos a tener que cuidarla para que se ponga mejor.

- ¿Está enferma? – Biyomon se acercó también.

- No lo sabemos todavía. Mañana os quedáis vosotros con Aiko en casa de algún abuelo y la acompaño al médico para que la miren. Hoy no la vamos a dejar salir de casa, ¿de acuerdo?

- Y a ti tampoco. Tienes mala cara – le dijo su compañero-. Tienes que dormir.

- Nosotros vigilamos si Aiko se despierta o si viene alguien. Y si es Taichi ya lo echo yo a picotazos por pesado.

Dejando ir una ligera risa por las palabras del ave, decidió que tenían toda la razón y que no le iba a venir mal descansar un poco a él también. Bien era cierto que había dormido plácidamente toda la noche hasta que había echado en falta a la pelirroja, pero no había sido un día sencillo. Aunque únicamente fuera el hecho de quedarse echado al lado de Sora y Aiko, le iba a sentar bien, por lo que sonaba como una idea bastante buena.

Se quedó mirando hacia la niña, viendo que estaba completamente dormida, con su respiración pausada y tranquila, ajena a todo lo que pasaba a su alrededor. Observarla hizo que volviera a cruzarse por unos segundos la idea de que quizás lo que le hubiera pasado a Sora estuviera relacionado con otro embarazo. No quería ni tomárselo en serio. No era que le hiciera gracia que pudiera tener algún problema de salud, pero, sin duda lo preferiría, ya que las consecuencias de la otra opción iban a ser mucho peores.

Cerró los ojos, no queriendo pensar más en ello, intentando así dejar la mente en blanco, simplemente quedándose mirando alternativamente hacia la niña y su madre.


Sora abrió los ojos, desorientada, sin tener demasiado claro qué hora podría ser al ver cómo la luz se colaba ligeramente entre las cortinas de la ventana. Le costó darse cuenta de que estaba en su habitacion y recordar cómo había llegado hasta allí y porqué. No fue hasta que lanzó una mirada más a su alrededor que pudo ver que no estaba sola.

Se fijó en que tanto Yamato como Aiko estaban los dos completamente dormidos y, lo que provocó que sonriera automáticamente al darse cuenta, estaban los dos exactamente echados en la misma postura: bocarriba, ligeramente ladeados, con un brazo extendido hacia el lado en el que ella estaba. En cualquier otra circunstancia, posiblemente su prioridad hubiera sido sacarles una fotografía pero lo único que hizo fue arrastrarse mínimamente por la cama para acercarse algo más a ellos.

No se había dado cuenta de que él se les había unido, ni cuando había ocurrido, pero, sin duda, no se iba a quejar de verlo dormido. Sabía cómo solía reaccionar cuando alguien de su entorno no estaba bien y ella, en los últimos tiempos, se había llevado la estrella. No se podía decir que le hubiera puesto las cosas fáciles con los sustos que le había dado y sabía que le sentaban mucho peor de lo que dejaba ver.

Sin embargo, era la primera vez que se lo encontraba habiendo conseguido dormir después de que algo ocurriera. Quizás fueran las palabras de Jou que lo había dejado más tranquilo, aunque se decantaba más bien por la presencia de la pequeña. Ella también tenía efectos tranquilizantes para Sora, pudiendo pasarse horas simplemente con Aiko a su lado. Era lo que había estado haciendo todo el día y, finalmente, había conciliado el sueño. Lo mismo debía de haberle pasado a él.

Ni siquiera se planteó la idea de despertarlo, lo había notado cansado y sin duda necesitaba aquello tanto como ella. Ya tendría oportunidad de hablar con él más tarde y ver cómo estaban las cosas. Tarde o temprano acababa de confesando, aunque diera más vueltas que ella. Sabía que no tenía que haber sido demasiado agradable haberla tenido que encontrarla en el suelo, sin tener en cuenta el tiempo que hubiera tardado en volver en sí.

Todavía recordaba el susto que le había dado al pobre Taichi el día que la había arrastrado al hospital… Y mejor no hablar del que le había dado a su madre también. Por lo menos, en aquella ocasión, estaba segura de que era cansancio acumulado y estrés, no había más explicación que aquella.

Un ruidito hizo que bajara la vista, dándose cuenta de que Aiko se estaba desperezando, habiéndose despertado ligeramente al sentir el movimiento de su madre a su lado. Se acercó algo más a ella, bajando así la cabeza hasta que quedara a la altura de la de la pequeña.

- Shh… No vayamos a despertar a tu padre – murmuró antes de empezar a acariciarle la mejilla, esperando poder volver a dormirla.


AnnaBolena04: je, venga, corre, haz los honores. Explícale a la Vecina el nivel de mi empanamiento, por favor, que sé que te gusta jajaja

¿Ves como no soy tan mala? Al final al expectativa de tarde de los Ishida ha sido pasarse la tarde en la cama, dormitando, con un bebé adorable al que dar mimos en medio. Si es que eso le pasa los males a cualquiera. Y ya no se diga a Sora si se despierta y se encuentra al rubio y su miniclon durmiendo en la misma postura. Para foto tienen que estar esos dos sin duda. Le mandan eso a Hiroaki y otra vez ingresado el pobre hombre.

Taichi ayudando a que las paranoias de Yamato empeoren y automáticamente dándose cuenta de que ha metido la pata hasta el fondo es maravilloso, sí, sí. Lo define en un solo trozo de capítulo: el personaje sin filtro. Pero bueno, hay que quererlo igual porque todos saben que lo hace porque se preocupa demasiado por esos dos. A ver cuánto tarda en aparecer por casa a comprobar con sus propios ojos que todo está bien.

Con el AU tengo para hacerte chantaje una buena temporada sin que el raptor me quiera morder el trasero. Si la lío muy gorda siempre puedo aprovechar y hacer una de todas esas correcciones a Tri que tengo en mi cabeza y así voy compensando por un lado y liándola por el otro jajaja ¡Un besito de tortuguita grandote!

Guest Vecina: bueno, esa pista no te sirve para mucho contando que va todo el maldito país a esa fiesta jajajaa Y lo mismo con el maldito Xirin que de verdad que no le puedo tener más asco. Para alguien que odia las aglomeraciones, los adolescentes y que además no es especialmente fan de perder un día de su vida estando de borrachera, te puedes imaginar mi cara ante todas las fiestas de este fin de semana.

Osea, me había dado cuenta de que salían cerca, pero siempre me había fijado en que era por todo lo que tenían en medio ella y el rubio. Que tienen a Gabumon entre medias y a los dos nenes... Así que no me había dado por pensar por ahí. Pero bueno, que te cuente Anna, que sé que a ella le gusta contarte a la gente del nivel de... No sé ni cómo llamarlo que tengo encima, que le dejo hacerte los honores y contártelo... Ains jajajaja

¿Ella? ¿Acosada por neuróticos? Y porque Takeru no ha dado señales todavía en lo que viene siendo darle la lata a su hermano, que sino se le suma otro a la lista. Que la pobre mujer parece que de verdad solo estaba hasta arriba y su cuerpo le echó el freno. Que a ver qué iba a ser eso de estar trabajando de más, pendiente de una reforma, aún nerviosa por el viaje de Yamato, estresada porque Aiko no quiere comer con ella... Y lo que sea que ha provocado que la nenita no quiera comer. Pues ahí que se nos ha muerto la pobre un buen rato. Parece que poco a poco va resucitando, pero claro, ¿cómo no hacerlo con el plan de tarde que tiene?

Taichi ahora se ha ido a darle la lata al que falta, porque claro, es que ya le vale, cómo es que llama a Jou antes que a él... Si es que, menuda vergüenza de marido que tiene. Jajajajaja eso es vida matrimonial a otro nivel. A ver cuánto tarda en tener que cumplir Biyomon sus amenazas de echarlo a picotazos por no dejarlos dormir en paz. Que por mucho que Aiko le haga ruiditos, si le despierta a papi igual estrena con él una de las malas miradas Takenouchi.

Y sí, se han adelantado muchísimo, porque yo me puse más o menos en mitad de la playa y acabé en primera línea cuando tocó la pleamar. Pero mira, siendo cruel, que sigan las mareas vivas, así espantan a más turisteo que de verdad que mira, que yo entiendo que sea bueno para la ciudad y todo lo que tú quieras, pero que es insufrible para la gente que vive aquí. Si es que tenemos hasta a Mel Gibson de paseo por aquí jajajajajaja En fin vecina, hoy toca día tranquilito, a ver si me pongo a ver un par de pelis que tengo atrasadas y luego si eso voy a jugar con el perro a la pelota, que no me va a venir mal. ¡Bicos grandes!