Toshiko se quedó mirando hacia su hija mientras que le daba la merienda a Aiko. Hacía un rato que el bebé había empezado a protestar, pidiendo algo de comer y reclamando la atención de los presentes.
- ¿Papá?
- En el trabajo… Iba a ir antes por la mañana para poder salir algo antes, pero prefirió quedarse conmigo en casa. Justo acababa de llamarnos Yamato.
Sora se mordió el labio, bajando la vista hacia la niña, la cual estaba sujetando con sus manos el biberón, entretenida en las caras que iban poniendo su madre y su abuela. No estaba cómoda habiendo sido ella la responsable de tantos sustos, pero había sido todo tan de improviso que ni siquiera había podido anticiparlo.
- Cuando se me acabe el toque de queda tengo que buscar cómo agradecerle a Jou el haber venido y estar tan pendiente de mí…
- ¿A qué hora vino?
- No lo sé, por lo que me ha dicho Yamato lo pilló saliendo del turno de noche, así que debía de estar agotado.
- Seguro que vino encantado, Sora…
Unos golpes en la puerta reclamaron la atención de ambas, haciendo que girasen la cabeza, encontrándose a Taichi asomando ligeramente.
- ¿Se puede?
- El que faltaba… ¿Qué estás haciendo tú aquí? – sorprendida, se quedó siguiéndolo con la mirada mientras que se acercaba a ellas.
- Venir a verte, ¿qué crees que hago aquí? Me he traído a Daigo conmigo, solo que se ha quedado persiguiendo a Yamato abajo – saludó a Toshiko con un gesto antes de volver a mirar hacia su amiga-. Tienes cara de estar mejor.
- Lo estoy – asintió-. Creo que solo me falta darme una ducha tranquila para volver a ser una persona completa.
- ¿Tienes permiso para ducharte? Porque dudo mucho que entre en los planes de cierto rubio que nosotros nos sabemos dejarte hacerlo sola no vaya a ser que te vuelvas a marear.
- Ya… ya lo sé – comentó, acabando por coger aire y soltarlo lentamente-. Ya nos conocemos el funcionamiento de esto todos… Pero de verdad que me apetece. Anoche sudé un montón… Me apetece lavarme el pelo y quedarme a gusto…
- Bueno, hazlo en cuanto termine Aiko de merendar. Yo te ayudo y así ellos dos se entretienen y la niña ve a Daigo – dijo Toshiko, cruzando una mirada con el embajador-. Yo vigilo que tú no te nos marees y él que a mi pobre yerno no termine de darle un infarto.
- Suena justo… - contestó Taichi, asintiendo-. Yo creo que se fía de Toshiko para dejarte con ella.
- ¿Tú crees? ¿Yamato se fía de mi madre?
- O me tiene demasiado miedo como para pensar en llevarme la contraria – bromeó la mujer-. Pero sea como sea, probablemente me dé la razón. Además, mira, Aiko parece más entretenida ya en su padrino que en la comida. ¿Avisas a Yamato tú?
Taichi asintió, esperando para poder coger al bebé en brazos a que su madre se lo diera, aprovechando para llevarla con él, dejándoles así intimidad a las dos, saliendo seguido de los digimon.
- ¿Ya te los has comido? ¿Lo has masticado tan siquiera? Si es que te lo tienes que haber tragado entero… - pudo escuchar al rubio desde abajo.
Sora siguió con la mirada a su amigo hasta que cerró la puerta, girando entonces la cabeza hacia su madre.
- Voy a abrir el agua para que se vaya calentando, ¿vale? – se acercó hacia el baño-. ¿Tienes algún pijama extra aquí o los tienes todos abajo?
- Están en el armario de la derecha – señaló con la mano hacia él-. Coge el que quieras, no creo que ninguno de los presentes se vaya a escandalizar. Ni siquiera Jou si viene más tarde… - retiró las mantas, apartándolas para poder quedar así sentada en la cama, haciéndole un gesto a su madre para que la dejara ponerse en pie sola-. Estoy mucho mejor, mamá, tranquila…
- Por si acaso, que menudo golpe te tuviste que dar…
Frunciendo el ceño ante su comentario, caminó, con cuidado, hasta colocarse frente al espejo, viendo entonces que a la altura de la frente tenía algo más hinchado y de color más oscuro. Llevó su mano hacia él, pinchándolo con suavidad y comprobando que le dolía.
- Ya que no me tiré la leche hirviendo encima… Si seguro que tengo alguno más. Tuve que darme con la encimera al caer seguro…
- Bueno, no pienses en eso ahora. Que eso en un par de días se te va y ya está. No es como si te fuéramos a dejar en paz con facilidad. ¿Vas a ir al médico mañana?
- Sí, debería de haber ido hoy, pero Yamato ha preferido dejarme descansar. Jou cree que puede ser anemia…
- No me extrañaría… - se quedó mirando hacia ella-. Llevas tiempo dándole el pecho a la niña, sería lo más normal del mundo por bien que comas, hija. Y tú que ya sueles ser propensa a estas cosas… Anda, vamos, que ya se debe de haber calentado el agua.
Asintiendo a las palabras de su madre, caminó hacia ella, acercándose hacia el baño y comprobando que el agua estaba ya a la temperatura perfecta al meter la mano en ella.
- ¿Vas a vigilarme todo el rato?
- Evidentemente – sonrió-. Bueno, si no te importa, claro…
- Claro que no, mamá… - se rio, empezando poco a poco a quitarse el pijama-. ¿Cómo narices me iba a importar?
Entretenida por la respuesta de Sora, apartó la vista de ella para dejarle algo de intimidad para quitarse la ropa, aprovechando para posar bien el pijama y todo lo demás que había traído al baño sobre el lavamanos.
- Mamá…
Giró la cabeza automáticamente al escuchar el tono asustado de su hija reclamar su atención, teniendo miedo de que se hubiera vuelto a marear, encontrándosela con la vista fija en sus pantalones de pijama a medio quitar.
- ¿Qué? ¿Qué te pasa? ¿Te encuentras mal? – se acercó hacia ella, posando la mano en su cintura por si acaso necesitaba sujetarla, viendo, entonces, qué era lo que había alarmado a su hija.
Aquello le daba sentido a lo que había ocurrido la noche anterior sin lugar a dudas. Al contrario de lo que cabría esperar, no se alteró, sino que giró la cabeza hacia Sora.
- Pues normal que ayer te nos desmayases, cariño… Hace ya nueve meses que nació la niña, es más que normal… Te ha vuelto el periodo… Por eso te mareaste. Claro que tienes que tener anemia…
Levantó la vista hacia su madre, confusa. No había vuelto a pensar en ello desde hacía meses, pensando que cuando tuviera que volver, volvería. No contaba con que fuera de forma tan escandalosa y daba gracias de que estuviera su madre con ella. De haber estado sola o incluso con Yamato, se habría asustado con facilidad.
- El otro día no pude darle el pecho a Aiko de lo que me dolía – murmuró, cayendo en la cuenta de lo que había motivado aquello-. La asusté mucho al apartarla y no dejarla acercarse a mí, pero no lo podía soportar.
- Y no te habrá querido comer estos días. Dicen que notan un cambio de sabor y no les gusta… No lo sé, yo a ti te empecé a dar comida de otro tipo algo primero.
Parpadeó, sorprendida. ¿Por eso la niña no había querido comer con ella? Había estado dándole vueltas, preocupada y asustada de que ahora la rechazase… Y el motivo… ¿no era otro que aquel?
- Al menos así quitamos de golpe todas las dudas de que pudieras haberte quedado embarazada otra vez, cariño. Que sí, que tú padre y yo querríamos más nietos, pero no es el momento…
- ¿Cómo me voy a haber quedado embarazada otra vez? Mamá… No estoy loca… Sería muy peligroso…
- Ya, ya lo sé. Pero los accidentes ocurren… Anda venga, date un baño, que te va a venir muy bien. ¿Dónde te dejo la ropa sucia?
- Pues… donde quieras, luego la aclaro yo primero antes de meterla en la lavadora – le dijo antes de meterse finalmente en la dicha-. Lo raro es que no me haya dolido nada más que el pecho…
- No cantes victoria… Que no suele tener un buen volver, hazme caso… Pero vete mañana igualmente al médico, ¿de acuerdo?
- Que sí… Además, lo dices como si Yamato no fuera a llevarme de la oreja si se me ocurre protestar.
Frunció el ceño a pesar de todo, notando como realmente necesitaba meterse en la ducha de una vez y cambiarse de ropa. Algo le decía que no iba a pasar la mejor de las noches, pero, aquello al menos tenía sentido. El cansancio, el malestar, incluso el mareo de la noche anterior tenían sentido. Y las palabras de su madre habían dado lógica al problema de la niña que llevaba volviéndola loca desde que había rechazado su cena.
- Ten cuidado no te vayas a marear otra vez, que si esto ha empezado puede que pases mala noche… No te levantes sola. Y me da igual que no quieras despertar a Yamato. Si ayer te pasó, ahora puede volverte a pasar… Lo despiertas y que haga algo útil.
- No seas mala con él… Ayer se debió de poner histérico.
- ¿Y te parece que no tenía motivos? Nos llamó hoy por la mañana y, según tu padre, se le notaba algo nervioso todavía.
- Sigue estándolo… Créeme…
- Bueno, tú dúchate tranquila.
- Pues… Creo que voy a necesitar que me hagas un favor más urgente.
- ¿El qué?
- Pues… Evidentemente hace mucho que no tengo en casa nada que me pueda ser de utilidad ahora mismo. Y menos en estas condiciones… ¿Podrías ir a comprármelo?
Toshiko arqueó una ceja, quedándose sentada en el pequeño taburete que había en el baño, dejándole así algo de intimidad a su hija, escuchando lo que le pedía. Realmente no quería dejarla sola, pero entendía lo que le estaba pidiendo.
- Lo que pasa es que si te quieres cambiar cuando salgas… Yo no voy a poder ir… Espera un momento, ya verás cómo lo arreglo en un segundo… Tú termina tranquila, ya me encargo yo.
La mujer se acercó a la puerta del baño, viendo la de la habitación estaba entreabierta y que, encima de la cama estaba Biyomon, esperando por ellas.
- Dile a Yamato que venga un momento, por favor…
Taichi se quedó mirando la lista de cosas que le habían dejado apuntadas. Había dejado a Daigo con Yamato para que Aiko jugase con él tranquilamente mientras que él hacía lo que se había ofrecido a hacer. Comprobó de nuevo la lista, frenando sus pasos en seco antes de fijar la vista en lo que estaba apuntado.
- ¿Qué? – se le escapó en un tono más agudo de lo normal.
- ¿Puedo ayudarlo? – una dependienta se acercó a él al encontrárselo con cara de confusión en mitad del pasillo.
Levantó la vista haca ella, observándola, todavía confuso. Abrió la boca para decir algo, no consiguiendo más que boquear para nada. No era una compra que le causase ningún tipo de problema, pero, evidentemente, era lo que menos esperaba encontrar, y menos en una lista de cosas urgentes.
- O quizás sí. Una idea cruzó su mente.
- ¡No está embarazada!
- ¿Perdón? – la dependienta parpadeó varias veces, confusa, observándolo.
Sora salió de la ducha, poniéndose el albornoz por encima y secándose el pelo con una toalla, quedándose mirando hacia su madre, confusa.
. ¿Habéis mandado a Taichi?
- ¿Qué? Yo no te iba a dejar sola y él tampoco, así que ya que se ofreció a hacer los recados… Yo creo que puede sobrevivir, ¿no? ¿Cuántos años lleva viviendo con Koemi? No creo yo que se vaya a escandalizar ahora…
Riéndose, ya sin poder evitarlo, dejó la toalla colgando para que se pudiera secar. No quería imaginarse el drama que podría tener montado su amigo. Solo esperaba que no tardara demasiado ya que no quería pasar demasiado tiempo sin vestirse.
AnnaBolena04: si es que sé que te gusta recordarme mi nivel de... empanamiento. Además, acuérdate de que ni siquiera me había fijado en que fuera niña, que eso tuve mis dudas. Pero bueno, venga, que os lo he compensado con creces y al final todo se resume en que han tenido la nenita más adorable del mundo estos dos. Me haya costado o no unos añitos darme cuenta de lo que me estaban enseñando en la tele con letreros luminosos.
Bueno, parece que por fin el susto ha salido a la luz, y sino que se lo digan a Taichi o a la pobre dependienta a la que ha asustado en medio de la tienda por sus gritos. Si es que para ser una cosa tan sencilla y natural y que ya iba siendo hora que pasara, a ninguno de todos ellos se le ocurrió, ni siquiera a la principal implicada que debería de estar algo más informada sobre esos temas. Ya no vamos a decir nada del pobre Yamato que él simplemente hiperventilaba. Esa noche va a dormir muy, pero que muy feliz.
¿Veis? Si al final no soy tan mala, son cosas normales, naturales... Pero claro, es que la fama es la fama, ¿no? Jajajajajaja pobrecita yo cofcofcofcof ¡Besitos de tortuguita!
Guest Vecina: si es que le hace ilusión, por eso la mande a que te contara mis desgracias. Pero yo sigo manteniendo que estaba demasiado ocupada fangirleando con que mi personaje favorito de la serie acabara dedicándose a lo que yo quería estudiar de peque jajaja Luego ya, pues mira, una que a veces tiene las neuronas fritas. Ojalá fuera capaz de recordar el momento en el que me di cuenta de lo que pasaba, porque puede que me haya puesto a fangirlear muy intensamente.
El embajador es esa pieza clave que Yamato necesita para ponerse más nervioso. No lo lincha a collejas porque sabe que en el fondo lo hace sin mala intención y porque se preocupa, pero siempre se queda con las ganas de darle una que le reordene las neuronas un poquito. Aunque parece que ya se ha tomado en parte su venganza mandándolo a hacer al compra sin decirle nada jajajaja
¿Ves? No soy taaan mala. En teoría se supone que la vuelta de la regla a la madre provoca un cambio del sabor de la leche que hace que los bebés protesten y no quieran, o eso he investigado bien por ahí. De manera que ahora todo cobra sentido. Al igual que esto provoca episodios de anemia en la madre por mucho que se cuide o coma bien... Si es que simplemente estaba haciendo lo más normal y natural del mundo, pero claro, a la mínima me acusáis de intentar cargarme a alguien jaajjaa Normalmente a Yamato del susto para qué lo vamos a negar...
Hoy ha tocado día de playa y ha pegado taaaan fuerte el sol que estoy aquí rebozándome en after sun porque me la ha liado bien el sol. Nos fuimos a otra playa fuera de la ciudad para esquivar gente y no sé, pero acabamos bien fritos. Eso debe de ser por haberme acercado a tu zona del mapa, que me ataca el clima jajajaja ¡Bicos grandotes vecina!
