- Tranquilo, Yamato. Si es esto tenía que pasar tarde o temprano… Solo que os ha pillado más de sorpresa. Incluso sería buen momento para que mi nieta empezara a dejar de depender tanto de Sora… - observó a Aiko, quien estaba gateando por el suelo distraída-. Y tú no te asustes si se descontrola algo la cosa.

- ¿Se descontrola?

Debería de aterrorizarle la idea de simplemente estar teniendo aquella conversación con su suegra, pero no podía evitar reconocer que el tema, sin duda, era el importante. Aquello había descartado de forma automática el temor que había ido tomando forma en la cabeza de él sobre que ella pudiera estar de nuevo embarazada. Sin duda, aquello borraba sin más todo aquello y lo dejaba mucho más tranquilo.

Era una buena noticia se mirase por dónde se mirase ya que aquello significaba que estaba por fin todo volviendo a la normalidad. Aunque lo hubiera hecho de golpe y sin aviso alguno, o al menos parecía que ellos no se habían dado cuenta.

- Que te lo explique ella… - giró la cabeza hacia su hija cuando la vio bajar las escaleras-. Mañana cuando salgáis del médico llamadme, ¿de acuerdo?

- ¿Taichi se ha ido ya? – preguntó Sora, llegando hasta donde ellos.

- Sí, tenía que ir. Koemi ya había salido del trabajo y había quedado en ir a buscarla.

- Bueno, ya hablaré con él para darle las gracias por haberme hecho el favor… - tomó asiento en el sofá, arrastrando sus rodillas para quedarse abrazada a ellas.

- ¿Quieres una manta? – preguntó Yamato, fijándose en sus gestos antes de ver como asentía, acercándose hasta ella para dejarla una de las que solían tener para la niña-. ¿Cómo te encuentras?

Se limitó a encogerse de hombros. Ahora que sabía cuál era el problema, sin duda, se sentía mucho más relajada y tranquila. Sin embargo, había empezado a dolerle en condiciones y el cansancio no había desaparecido. A pesar de todo, agradecía que fuera eso y no cualquier otro problema, eso sin duda.

- Yo ya me voy – dijo su madre acercándose a ella para darle un beso en la mejilla-. Cualquier cosa que necesitéis me avisáis. Mañana me pasaré por aquí o mandaré a tu padre a recoger a la niña para que podáis ir al médico tranquilamente.

- Gracias, mamá…

- Tonterías… - se alejó unos pasos, caminando así hacia la niña para despedirse de ella dándole una ligera caricia, viendo como Yamato se acercaba hacia ella.

- Te acompaño – refiriéndose a la puerta dejo que ella terminara con Aiko antes de echar a andar a su vez hasta la puerta.

- No te preocupes… Si se te pone mal, es normal – dijo una vez que hubo terminado de calzarse de nuevo la mujer-. Mañana vais al médico tranquilamente, hoy por la noche si pasa algo… Desgraciadamente es totalmente normal. Así que intenta no ponerte de los nervios otra vez, que no queremos que el que acabe de verdad necesitando atención médica eres tú.

- Suena más fácil de lo que es… - admitió, encogiéndose de hombros-. Muchas gracias por haber venido… Creo que precisamente es lo que mejor le ha venido a Sora.

Toshiko sonrió, sin entrar en la discusión de siempre de que era lo que tenía que hacer, que para algo era su madre. Entendía a lo que se refería y sí, posiblemente el susto podría haber ido a más de no haber estado con ella en el momento de la ducha. Al igual que sabía que su hija se había quedado más calmada ahora que sabía el motivo por el que Aiko parecía no querer con ella.

- Te veo mañana – dijo finalmente, haciéndole un gesto de despedida.

Asintiendo, no dijo nada más a su suegro, dejándola irse tranquilamente, esperando a que llegase al ascensor para cerrar la puerta y girarse, viendo que, poco a poco, Aiko había ido gateando hasta dónde él estaba, agachándose así a cogerla.

- Ya se ha ido tu abuela, vas a tener que conformarte con aguantarme a mí… Te lo has pasado bien hoy, ¿eh? Primero todo el día entre mimos con tu madre en la cama y luego jugando con Daigo.

- ¿Jugando con Daigo? – Sora reclamó así la atención de ambos mientras que dejaba que Biyomon se quedara echada sobre sus piernas, acariciando distraídamente sus plumas.

- Sí, cuando te duchaste los dejamos a los dos jugando por aquí. Parece que se llevan bien…

- A ver, era la mitad de las posibilidades. La otra mitad era que se empezaran a tirar de los pelos pero que luego no pudieran vivir el uno sin el otro… - se encogió de hombros, sonriendo ligeramente.

- ¿Tengo que tomarme eso como una indirecta? – llegando hasta ella, se agachó, dejando a Aiko junto a Gabumon, pudiendo así ir a colocarse al lado de Sora, observándola unos segundos-. Sigues estando algo paliducha, pero te veo mejor cara. Ayer, de los dos, yo era el moreno…

- Estoy mejor, aunque me duele bastante. Al menos es algo normal que tarde o temprano iba a pasar – lo observó, acabando por hacerle un gesto para que se sentara a su lado-. Antes… cuando mi madre dijo que si se descontrolaba la cosa no te asustaras es porque me ha dicho que puede ser que tenga muchas más pérdidas de lo normal. Está todo un poco descontrolado…

Asintió, pensando exactamente lo mismo que le había dicho a su suegra, que sonaba muy bien dicho, pero que no contaba con que fuera sencillo. A pesar de todo, intentó no reflejarlo demasiado en el rostro, sonriéndole.

- Mientras que no te me desmayes otra vez, yo creo que podré sobrevivir – llevó la mano a su barbilla, haciéndola así girar la cara-. ¿Te duele?

- Me duele, y me duele la barriga un montón ahora mismo, pero, ¿qué voy a hacer? Al menos lo de la cara puedo taparlo con un maquillaje mañana…

- Igual podemos ponerle algo frío para que te alivie, ¿qué te parece?

Hizo una mueca, arrugando la nariz, centrándose en que en aquellos momentos lo que más le dolía era otra cosa, acabando por asentir cuando se le pasó el pinchazo. Pudo ver cómo se levantaba, yendo directo hacia la nevera para buscar lo que pudieran usar para aquello.

- Tengo otro moretón – admitió-. Me lo vi antes mientras que me duchaba… En el brazo… Y me duele algo la muñeca, pero bueno, no creo que sea nada grave.

- Como sigas confesando vas a conseguir que te vuelva a mandar directa a la cama, con un montón de almohadas y sin permiso para levantarte hasta mañana cuando sea la hora de salir…

- Pues creo que me está saliendo otro, solo que más lentamente, en la pierna…

Intentó tomarse aquello lo mejor que podía, dejando ir una ligera risa. No podía hacer más que eso ya, como mucho, intentar que pudiera notar molestias, pero eso iba a estar complicado con el día a día.

Yamato volvió a su lado, acercándole finalmente un pequeño paquete de líquido azul que había recordado guardar en el congelador hacía una temporada.

- Eso me lo tiraron a mí a la cabeza la última vez que me quejé porque me había retorcido el tobillo entrenando – explicó-. Yo creo que nos vale para esto… ¿Te lo pongo en una servilleta para que te cueste menos cogerlo?

- No… tranquilo – sonrió, aceptando lo que le tendía. Sabía lo que era, en su época deportiva eran muchas las veces en las que había tenido que usar cosas como aquella-. Esto cuando estaba con los sofocos del embarazo no te digo yo que me hubiera venido mal… - dijo, intentando sacarle así una risa a él.

Habiéndolo conseguido, se quedó mirando hacia ella unos segundos antes de volver a caminar hacia la cocina para empezar a hacer la cena, manteniendo la vigilancia más sobre ella que sobre la niña, la cual había acabado subiéndose encima de su compañero, acomodándose encima de su barriga. Era costumbre no se le había quitado todavía, y no tenía pinta de que fuera a pasarle pronto.

- Debería de llamar a Jou… - dijo Sora.

- Creo que hoy trabajaba de tarde… ¿Por qué? ¿Te vuelves a encontrar mal?

- No, claro que no. Pero para que se quede tranquilo y para darle yo personalmente las gracias. Si es que ayer también le debimos de dar un buen susto…

- Pues… sí, la verdad es que sí. ¿Sabes qué fue lo primero que me preguntó cuando le dije lo que te había pasado? Bueno… Y Taichi también…

- ¿Qué? – giró la cabeza-. ¿Lo mismo que mi madre? Que poca confianza me tienen… Creo que llevo bastante tiempo teniendo cuidado con lo que hago o dejo de hacer con estos temas cuando ahora, que realmente es cuando sería la peor idea del mundo, no ser especialmente estricta y cuidadosa…

Automáticamente se encogió de hombros, prefiriendo no añadir nada más sobre lo que él hubiera podido llegar a pensar. Realmente no desconfiaba de ella, aquello lo daba por seguro, pero, realmente, los accidentes podían ocurrir. Y con la buena suerte que solía tener en esos momentos prefería no tentar a la suerte.

- ¿Crees que deberíamos de tener algo más de cuidado por si acaso? – le dijo él tras haberse quedado en silencio unos segundos.

- ¿Por qué?

- Pues… Por si acaso.

- Yamato… - giró del todo, estudiando así su gesto desde allí-. ¿Lo dices en serio?

- Totalmente… - se dio cuenta del gesto de ella, quedándose mirándola-. Ya sé que nunca hemos tenido problemas dejándolo todo en tus manos… Pero tampoco te voy a negar que un accidente en otra época me hubiera disgustado. Ahora… simplemente me preocupa. Cualquier cosa que te pueda poner en riesgo si podemos esquivarla…

La pelirroja no pudo más que acabar poniéndose en pie, acercándose hasta él, dejando a Biyomon tranquilamente donde había estado sentada antes, poniendo algo de distancia entre ellos y los digimon. No estaba segura de si se enteraban de lo que estaban hablando o no, pero prefería alejarse.

- ¿Me sigues hablando completamente en serio?

- Claro que sí… - la miró, dejando lo que estaba haciendo y centrándose en ella-. No me refiero a ponernos histéricos… Ya sé que viniendo de mí puede llegar a parecer que estoy dramatizando, pero no me malinterpretes…

Sora terminó por llegar hasta él, estudiando sus gestos. Algo le decía que en la cabeza de su marido sí que tenía que haber estado pasando bastante más que en la de ella para haberle salido con esa conclusión. Prefería no preguntar, queriendo dejar las paranoias que él solo sabía organizar cuando no estaba pendiente de él. Se dejó acercar cuando sintió sus manos posarse en su cintura, recortando así la distancia entre ambos.

- Solo me refiero a que, al menos durante el tiempo más peligroso para ti, tengamos más cuidado. No me voy a morir por estar yo también pendiente…

- Ya, pero es una tontería – comentó posando las manos sobre sus brazos, dejándolas así de forma distraída-. No tiene por qué pasar nada…

- Por si acaso. ¿Te vale si te digo que así me quedo más tranquilo? Podemos seguir como hasta Navidad… Y tú puedes seguir con las pastillas.

Intentó no reflejar demasiado en su rostro lo sumamente inútil y exagerado que le parecía aquello, intentando ver el lado en el realmente estaba diciéndole aquello porque se preocupaba por ella. Conocía los riesgos que tendría para ella y entendía por lo que se lo estaba diciendo…

- Está bien, si tú te quedas tranquilo… Pero que esto no se convierta en un impedimento, ¿de acuerdo? No quiero volver lo que pasamos este verano. Si surge la ocasión sin más, no quiero que tengamos que quedarnos con las ganas. Y no lo digo para que tengas que estar pendiente siempre.

- Me parece bien. Yo tampoco tengo intención de volver a esa época, tranquila. Pero sí, me quedo más tranquilo – la observó unos segundos antes de asentir, dejando sus manos en su espalda para poder acercársela algo más así-. No creo que haga falta que te explique lo que me aterroriza la idea de que te pueda pasar algo.

Tuvo que guardar silencio, levantando así la vista hacia él, acabando por retirar sus manos de donde las tenía para posar una sobre su hombro y la otra llevarla algo más arriba, hasta su mejilla, deslizándola lentamente por su rostro.

- Lo primero… No me va a pasar nada, te lo prometo – sonrió, teniendo que ponerse de puntillas para poder alcanzar y darle un beso, suave y cariñoso-. Y lo segundo… Pinchas…

Pudo ver desde bien cerca, al no haberse apartado demasiado, cómo arqueaba una ceja ante sus últimas palabras, teniendo que echarse a reír.


AnnaBolena04: pues parece que más allá de un bonito dolor que por desgracia conocemos bien y unos cuantos moretones el susto de la pobre Sora no ha quedado en nada. La pelirroja parece estar mejor y, si sus hormonas no toman el control de nuevo, Yamato va a poder dormir tranquilo y en paz esa noche que falta le debe de hacer.

Eso sí, la paranoia que se note que la sigue teniendo encima... Que parece ser que se quiere tomar las cosas más en serio y que prefiere tener más cuidado de ahora en adelante antes de volver a aterrorizarse ante la idea de que pudiera venir un nene en camino. El día que le venga el pelirrojito le va a salir igual que su pelirroja a modo de compensación de lo mal que lo va a pasar él solito con la paranoia que va a arrastrar. Si ya estaba a la que saltaba con Aiko... Sabemos que llega vivo a los 39, venga vamos a tenerle esperanza. Eso sí, después de eso yo ya no garantizo nada jajajaja

¡Besitos de tortuguita!

Guest Vecina: vecina... yo acepté tu review hace ya un buen rato y ahora me he puesto a buscarla y a ver dónde narices la había mandodo la página y no aparece por ninguna parte. La página liándola que da gusto... En fin.

Jajajajajajaa bueno, entiendo tu razonamiento, porque ese tema lo investigué también. Un día mi madre va a cruzarse con mi historial de búsquedas y se va a preocupar seriamente, es lo único que te tengo que decir jajajaja Ahora a la pobre solo le va a quedar un bonito dolor de todo, pero, al menos, no es nada grave como podría haber sido justo lo contrario y que viniera el pelirrojito en camino.

Toshiko tiene que reírse de los dramas que tiene el tercero en ese matrimonio. Si tiene que tenerlo muy calado, a saber la de tardes que lo ha tenido dando la lata por casa o revoloteando en torno a su hija para ver si todo estaba en orden. Así que como gesto de aprecio y cariño le lanza puñales a él también mandándolo a hacer la compra ella misma jajajajaja En un país en el que dar el cante y montar escándalo por la calle no está especialmente bien visto sin duda Taichi debe de haber sido mirado muy bien en el supermercado jajaja

Ha empezado a lloviznar hace un rato, pero lo hace con tanta pereza que yo creo que va a esperar a que ponga yo un pie en la calle para animarse. Esta semana la tengo fea porque me han vuelto a dejar tirada y estoy yo sola porque la impresentable de mi compañera de trabajo no va a aparecer por el trabajo toda esta semana... Así que he tenido que andar moviendo horarios y todo eso para pode encajarlo todo... Pero prometo no ensañarme con ningún personaje para matar mis malas uvas. Como mucho, como adelanto, solo te diré que acabo de matar a Hiroaki. Ese hombre no se va a recuperar de lo que le acabo de hacer, que lo sepas...

¡Un bico grandote!