Mew fue la primera en atravesar los escombros de la pared y los restos de la máquina de clonación, seguida por Ryku después de hacerse un pequeño camino apartando las piedras con las patas. La sala contigua no era nada del otro mundo. Solamente era un extenso pasillo desde la cual, a través de los restos de un cristal grueso tan extenso como este, se podía observar un recinto antes cerrado. Ryku se impresionó bastante por la distancia que se podía recorrer por el pasillo. Debía medir al menos medio centenar de metros. Y el recinto no se quedaba atrás con la misma longitud del pasillo sumado a algunas decenas de metros de profundidad. Parecía un campo de batalla cubierto.

Ryku y Mew miraron aquel recinto y no vieron nada peculiar más que extrañarse por el suelo que tenía. De lejos, daba la sensación de que el ataque de Mew lanzando la máquina de clonación había llenado el recinto de una gruesa capa de polvo. Pero no tenía sentido; todo el suelo estaba cubierto por una capa de polvo grisácea de al menos veinte centímetros de altura. Resultaba imposible que el impacto hubiera causado tales destrozos a tanta distancia.

—¿Será que el suelo simula un terreno rocoso? —intentaba adivinar Ryku mientras estudiaba de cerca el suelo—. No veo nada que se parezca a un Ditto en esta sala. ¿Tal vez no sea este el lugar donde se dejaban?

¡Ryku! ¡Mira ahí!

Mew tuvo problemas a la hora de señalar lo que había visto, pero tampoco requirió repetir su orden ya que Ryku se percató del movimiento que había captado el Pokémon rosa.

De entre todas las supuestas rocas, una de ellas cambió de color a un tono más rosado, casi igual al de la piel de Mew, pero luego volvió a cambiar su color y terminó siendo algo más bien lila además de adquirir un estado más bien líquido como el de la masa del pan. Luego de permanecer en aquella forma, de la silueta aparecieron dos puntos negros a modo de ojos y una boca sonriente y larga de alguien poco inteligente.

—Es como el Pokémon del vídeo. Es un Ditto —dijo Ryku, impactado por que aquel Pokémon hubiera sobrevivido tanto tiempo ahí encerrado. Al final no solo habían heredado una de las habilidades de Mew, sino también su eternidad. Pero aquel pensamiento cambió súbitamente y dejó a un lado su asombro para ponerse en alerta—. ¡Mew! Ocúltate detrás de mí. ¡Ahora! El informe decía que los Ditto tienen una versión inferior de tu habilidad de transformarte en cualquier Pokémon. Es mejor que no tengamos a dos como tú en la sala.

La rápida acción y reacción de Ryku y Mew surtió el efecto que el joven deseaba. Mew se escondió tras las alas del Charizard y desapareció de la vista del Ditto. No obstante, la idea no salió tan bien como Ryku esperaba. La prioridad por ocultar a Mew de la vista del Pokémon morado le hizo olvidar que en aquellos momentos él tenía el Enlace activado y, por tanto, era un Pokémon. Ryku se dio cuenta de su error demasiado tarde.

El Ditto se quedó unos segundos analizando el Charizard y pronto inició el proceso de transformación. Primero perdió la poca solidez de su cuerpo y se convirtió en una mancha morada en el suelo para acto seguido empezar a hincharse como una burbuja. La transformación fue continuando poco a poco y Ryku no hacía otra cosa que mirar cómo el Ditto cambiaba de forma a la de un Charizard. Pronto la silueta morada del Ditto fue pareciéndose más y más a la del dragón naranja, divisándose los brazos, las patas, la larga cola, los cuernos… todo. La transformación culminó en el cambio de color morado al característico color anaranjado del Charizard seguido de la ignición de la llama en la punta de la cola. Ahora el Ditto era un Charizard de pies a cabeza.

—Vale, eso no entraba en mi plan. Mew, ¿qué hacemos?

Confiaba en que realmente no hubiera sobrevivido ninguno, pero veo que me equivocaba. Tendremos que vencerlo y volverlo a dormir. Si así ha estado tanto tiempo, que lo esté para siempre.

—¿Y si no podemos dormirlo?

Tenemos que poder. De lo contrario saldremos del laboratorio y ese Pokémon nos perseguiría. Y preferiría que no sea así.

—De acuerdo. Pero aún hay un problema más: ¿podrías encargarte tú de hacer ese trabajo? Si lucho yo…

Entiendo tu situación, Ryku, y me ocuparé de ello.

Mew salió de su escondite solo para observar junto a Ryku la instantánea reacción del Charizard falso al detectarla. El Ditto rugió como si estuviera sufriendo un dolor de cabeza inmenso, tanto que se llevaba las garras a la cabeza. Segundos después, volvió a rugir, pero esta vez de diferente manera. El dolor de cabeza había pasado a un segundo plano y ahora gritaba como si tuviera ganas de matar. Aquellos rugidos provocaron lo que Mew y Ryku no esperaba ni deseaban ver: más manchas moradas en el suelo.

La capa rocosa del recinto no era el suelo, sino decenas y decenas de Ditto que habían despertado por los chillidos de su compañero transformado. Estos, nada más adoptar su forma normal, observaban al Charizard falso unos instantes e iniciaban su mutación. En poco tiempo se había pasado de dos Charizard a más de una treintena y el número continuaba aumentando.

—Mew… —dijo Ryku asustado ante el ejército de Charizard que estaba surgiendo.

No… No puedo luchar contra tantos, y menos cuando tú corres peligro —confesó Mew—. Aunque esté en contra de mis recientes palabras, creo que lo mejor es salir de aquí cuanto antes.

—Pero la única salida sigue bloqueada —recordó Ryku.

En medio de la conversación, los Charizard del recinto, los cuales ya eran más de sesenta, empezaban a no caber en su habitación y cada uno de ellos rugía como si estuviera invadido por una furia sin precedentes. Entonces, uno de ellos dio un paso adelante, abandonó el recinto y miró fijamente a Ryku. Y como si se tratara de la persona a la que más odiaba, emitió un vozarrón que llamó la atención de sus compañeros transformados y pasó su ir a ellos.

Sin previo aviso, algunos de los Charizard escupieron sus respectivos lanzallamas en dirección a Ryku.

El joven se temió lo peor. Por mucho que su tipo en forma Pokémon le permitiese soportar el fuego, tantos lanzallamas juntos le iban a causar mucho daño, más incluso cuando solo uno bastaba para desactivar su Enlace. Ryku actuó por instinto y se cubrió con los brazos esperando resistir milagrosamente el impacto de las llamas. Por suerte, Mew reaccionó a gran velocidad y metió a Ryku y a sí misma en una burbuja de energía de color rosa. Las llamas fueron incapaces de penetrar la barrera y las desvió por toda la sala, librando así a ambos de quedar chamuscados. Luego, cuando los Charizard dejaron de escupir fuego, Mew se alzó y Ryku levitó junto a ella.

Si no podemos usar una salida normal, la crearemos.

—¿Cómo dices?

Antes de que Ryku intentara procesar las palabras de Mew, el Pokémon rosa abandonó la sala sin eliminar la burbuja rosada, lo cual Ryku no tuvo opción alguna de hacer ni decir nada, pues estaba siendo arrastrado dentro de la burbuja junto a ella. A medida que Mew se alejaba de la escena de la acción, Ryku vio que, tras ellos, los Ditto no habían tenido suficiente con intentar convertirlos en ceniza y los perseguían con unas claras intenciones de asesinarlos.

—Están iracundos. No pararán hasta vernos muertos —anunció Ryku para que Mew entendiera la situación.

No lo conseguirán. Escaparemos antes de que vuelvan a lanzar otro ataque.

Mew salió del laboratorio y giró hacia las escaleras que descendían al piso de la sala de los generadores. Ryku no comprendía por qué el Pokémon rosa pretendía ir al piso inferior si aquello significaba que iban a quedarse atrapados. El miedo se intensificó cuando por la puerta del laboratorio que Mew destrozó salían los Charizard falsos como una estampida de Tauros. En nada la posibilidad de cambiar de dirección y eludir la marabunta de Ditto transformados quedó anulada, pues los Pokémon bloqueaban con sus cuerpos cualquier manera de atravesarlos.

—Espero que sepas lo que haces —dijo Ryku para sus adentros. Confiaba en el Pokémon legendario, pero no le gustaban mucho las sorpresas cuando su vida corría peligro.

Mew descendió por las escaleras a una velocidad de vértigo. En más de una ocasión Ryku cerró los ojos pensando que iban a chocarse con las paredes, pero el Pokémon de piel rosa movía la burbuja con una gracilidad increíble. Sin embargo, eso no impidió que se escuchara como algo impactaba con fuerza las paredes y bajaba a trompicones por las escaleras. «Esos Ditto están locos. Les da igual cómo y por dónde se muevan; solo les importa matar a su objetivo. Ojalá me hubiese acordado de desactivar el Enlace», pensó Ryku.

Mew hizo desaparecer la burbuja y Ryku cayó de espaldas ante el inesperado regreso de la gravedad. Se reincorporó al instante gracias a que el miedo y el ruido a lo lejos de los pasillos no paraban de ponerlo en alerta. El joven no aumentó su miedo tras descubrir que el supuesto plan de Mew era dejarlos atrapados en una parte del piso sin posibilidad de escapar, más bien era lo que esperaba y temía a partes iguales.

—¿Y ahora qué? —inquirió.

La mansión está edificada sobre un barranco que da al mar y este pasillo tiene la distancia más corta para que podamos volver la luz del sol. Necesitaré unos segundos para concentrar la energía y seré capaz de perforar la roca sin dificultades. ¿Podrías, aunque sea un poco, retener a los Ditto por ese tiempo?

—¿Cómo voy a hacer eso? ¡Son muchísimos!

Pon el pasillo a arder.

Ryku no necesitaba más palabras para comprender la idea que estaba proponiendo Mew. En cierto modo, era la mejor forma que tenía de detener, aunque solo fuera por unos instantes, a la marabunta de Ditto. Mew dejó claro que solo requeriría de unos segundos para manipular su propia energía y darle la capacidad de perforar paredes sin dificultades.

—Más vale que cumplas ese tiempo porque no aguantaré mucho escupiendo llamas —le advirtió Ryku.

Me sobrará tiempo —respondió Mew muy segura de sí misma—. Ahora, deja que me concentre.

Ryku asintió y atrajo su atención al ruido de los Ditto transformados que estaba a punto de aparecer por el pasillo. Dio unos pasos adelante para dar espacio a Mew con su trabajo y acumuló la llama de su interior con tal de librar el torrente de fuego con la mayor potencia de la que disponía. Por suerte, él no necesitaba muchos segundos y ya tenía el hocico expulsando alguna que otra llama que no podía contener. Solo tuvo que esperar a que el puñado de Charizard falsos se asomara por la esquina.

Ese momento llegó muy pronto.

Ryku no se guardó ni un poco del fuego almacenado y escupió un lanzallamas que invadió todo el pasillo y golpeó a los Ditto cuando ya corrían por el pasillo hacia él y Mew. El choque del fuego no les hizo mucho daño, pero sí logró que la fuerza con la que lo expulsó bastará para desequilibrarlos y hacer tropezar a los primeros Charizard. Con su caída, el resto cayó como un efecto dominó y los fue amontonando uno tras otro taponando el pasillo y causando que el lanzallamas se acercara a Ryku y Mew.

«Maldición. Si mis propias llamas me golpean, la Prioridad Humana podría activarse», pensó Ryku. «Vamos, Mew, termina tu trabajo. Yo no puedo aguantar más».

Como si la petición de Ryku hubiera conseguido superar las barreras que hacían que sus pensamientos solo sonaran en su cabeza y proyectarlos hacía el Pokémon rosa, Mew terminó de prepararse y asegurarse de que su plan iba a salir bien.

Ryku, para de escupir llamas y pégate a mí. —Ryku obedeció y extinguió el fuego que aún no había abandonado su hocico. Ahora que la fuente que mantenía a los Ditto a raya había desaparecido, y los Pokémon se levantaron a una velocidad increíble, reanudando la estampida en cuestión de segundos. Ryku retrocedió y se puso junto a Mew tal y como había ordenado. Entonces, el Pokémon legendario volvió a crear la burbuja rosada hasta que ambos volvieran a estar cubiertos por su superficie—. Ahora, no muevas ninguna parte de tu cuerpo hasta que yo te lo diga a menos que quieras perderla, ¿entendido?

—Entendido.

Bien. ¡Vamos allá!

Mew retrocedió ligeramente para preparar su próxima acción y acto seguido cargó directamente contra la pared. Ryku, al estar de espaldas a la escena, no vio nada más que a los Ditto más cerca y luego un contorno de rocas cayendo. Ryku quiso mirar detrás de él con tal de observar cómo Mew estaba convirtiendo en polvo la piedra, pero se contuvo y siguió su orden de no mover ningún músculo de su cuerpo. Además, bastante tenía con ver cómo los Charizard falsos se atrevían sin pensarlo a pasar por el recién creado túnel. «¿No se cansarán nunca o qué?», pensó Ryku ya un poco irritado de que los Ditto fueran tras ellos incesantemente.

¡Prepárate para usar las alas! —avisó Mew—. Estoy a punto de terminar de perforar las rocas.

—Por lo que más quieras, Mew, no hagas desaparecer la burbuja —dijo Ryku claramente asustado.

¿Qué pasa ahí atrás?

—Fuego.

Mew no dispuso del tiempo para pedir explicaciones cuando delante de ella aparecieron llamas entre los pedazos de piedra que picaba. Los Ditto transformados habían vuelto a usar sus lanzallamas para acabar con ellos. Y esta vez, no solo fueron unos cuantos, sino que prácticamente todo Ditto que estuviera volando por el agujero que creaba Mew estaba escupiendo un torrente de llamas. En pocos segundos un simple túnel de escape se había convertido en un tuvo ardiente de altas temperaturas. Mew no se preocupó mucho por ello; cuando las llamas impidieron que ella supiera por donde estaba perforando, sintió que su poder ya no perforaba la roca, sino aire.

Mew y Ryku salieron disparados lejos del precipicio como una bala de cañón. Detrás de ellos, una oleada de fuego brotó como si el volcán de la isla hubiera entrado en erupción y la lava hubiera salido por otro lado. La distancia del torrente de llamas alcanzó después de emerger por el túnel el medio centenar de metros antes de extinguirse. Ryku y Mew observaron a los Ditto que también salían del túnel y se precipitaban hacia el mar. Sin embargo, al haber adoptado la forma de un Charizard, batieron sus alas y volaron hacia el joven y el Pokémon legendario.

—Estoy acabado —dijo Ryku abatido. En el aire, aunque en el aire podía maniobrar mejor que en tierra, las posibilidades de que uno de los Charizard falsos le atacase por la espalda eran mayores, y eso conllevaba un gran peligro a su situación—. Si el Enlace no estuviera tan debilitado…

Pero, para sorpresa de todos, los Ditto transformados no volaron directos a él, sino que ascendieron hasta quedarse a la misma altura que la suya. Ryku y Mew compartieron una mirada con ellos y, de repente, los Pokémon que antes los estaban persiguiendo obsesivamente con la finalidad de acabar con sus vidas, ahora contemplaban su entorno curiosos y tranquilos. Antes de que Ryku o Mew pudiera comentar algo de tan impropia acción, los Charizard falsos volvieron a moverse por el aire y sobrevolaron al joven y al Pokémon rosa y se fueron con destino común. Ryku los siguió con la mirada e intentó deducir cuál era ese destino. No fue nada difícil descubrirlo.

—Van a la región… —Ryku desconocía si eso sería algo bueno o malo—. ¿Se pararán allí o simplemente se irán a otra?

Qué más da su destino —ignoró Mew—. Lo que importa es que he liberado a cientos de Pokémon de una nueva especie creada por los humanos cuyo ADN está basado en el mío.

—¿Crees que serán tan agresivos como cuando nos atacaron? Deberíamos avisar de su llegado.

Olvídate de eso, Ryku. Los Ditto no son agresivos. Lo sé muy bien porque están basados en mí, y yo no soy hostil por naturaleza. —Ryku entendió la lógica empelada por Mew—. No obstante, este suceso no va a ser ignorado. No he podido cumplir con mis intenciones y ahora una nueva especie Pokémon ha sido liberado en el mundo. Me sé de alguien que me va a soltar el mayor sermón de toda mi eterna vida. Espero que ese día llegue tarde.

—¿Qué quieres decir con eso último? —inquirió Ryku, curioso.

Oh, nada importante. Cosas mías. —Mew deshizo la burbuja y Ryku cayó un par de metros antes de reaccionar y mantener el vuelo con sus alas. Miró al agujero con la piedra chamuscada y se quedó reflexiva—. Dime, una cosa, Ryku, ¿crees que el Equipo Leyenda tiene más máquinas de clonación repartidas por el mundo?

Ryku se pensó la respuesta recordando toda la información que había recolectado de la mansión. Le vino a la cabeza unas páginas del diario de investigación que confirmaba la existencia de, por lo menos, una máquina de clonación más, pero su seguridad aumentó cuando súbitamente aparecieron en su cabeza las imágenes de aquel miembro del Equipo Leyenda que se convirtió en una masa morada antes de copiar su forma. Ahora sabía que ese Enlace era de un Ditto, por lo que algo le decía que, después de tanto tiempo, aún seguían intentando clonar a Mew.

—No sé cuántas puede haber repartidas por el mundo, pero estoy convencido de que la que destruiste no era la única —contestó al final Ryku—. Hace un tiempo luché contra un miembro del Equipo Leyenda que tenía el Enlace de un Pokémon del cual no tenía idea. Ahora, con todo lo ocurrido, estoy seguro de que se trataba del Enlace de un Ditto. Eso significa que probablemente el Equipo Leyenda no haya parado de intentar clonarte. Puede que, con tanto tiempo transcurrido, hayan logrado ese propósito.

Lo dudo mucho —replicó Mew como si esa última frase le hubiera hecho gracia—. De haber logrado la hazaña de clonarme, ¿qué sentido tiene que el Equipo Leyenda siga intentando capturarme con tanto fervor? Es obvio que no han conseguido nada, al menos todavía. De lo contrario, imaginar que esos humanos tienen otras versiones de mí y los usan para el mal…

Justo en el instante que Mew le hizo pensar en un miembro del Equipo Leyenda con otro Mew que obedecía sus órdenes sin rechistar. De ahí, su imaginación se desbordó rememorando algunos eventos del pasado que antes no tenían sentido, pero ahora no podían encajar mejor. Las piezas del puzle habían revelado los motivos del Equipo Leyenda por capturar a Mew.

—Ahora lo veo —dijo Ryku, llamando la atención completa del Pokémon rosa—. Mew, el Equipo Leyenda quiere capturarte porque pretende crear un Enlace tuyo.

¿Un Enlace mío? ¿Qué quieres decir con eso?

—¿Cómo te lo explico en pocas palabras y que sea fácil de entender? Ah, ya sé. Imagíname a mí con la capacidad de adoptar tu forma y adquirir todos los poderes que tienes. ¿Me sigues?

Eso creo.

—Bien, pues responde a esto: ¿Cómo crees que actuaría un humano con el poder de un Pokémon legendario como tú? En especial si hablamos de un miembro del Equipo Leyenda.

Mew no requirió más información para comprender la dirección que estaban tomando las pistas de Ryku y no le gustó nada pensar en los resultados. La ira volvió a brotar desde lo más profundo de sí misma, pero la eliminó tan pronto como la sintió a punto de salir de su cuerpo. Esa sensación la odiaba, y no se permitiría volverla a sacar tan fácilmente.

Ryku, por su parte, tenía otra visión de los planes del Equipo Leyenda con Mew. Un Enlace con el poder de un Pokémon legendario… Sin duda se trataba de algo de inmenso poder. Un hombre con ese poder en un brazalete Enlace directamente se convertiría en el entrenador de Enlace más poderoso de todos. Y si era Mew ese Pokémon legendario, podría adaptarse a cualquier situación solo con transformarse en otro Pokémon. Visto así, Bill podría beneficiarse de la investigación del Equipo Leyenda con su idea de expandir la cantidad de Enlaces en un mismo módulo, pero seguramente rechazaría la idea si descubriera los oscuros métodos que empleaban.

Ryku, gracias a ti he averiguado muchas cosas que antes habían permanecido ajenas a mi conocimiento —dijo Mew alegre, aunque ocultando la seriedad de su reciente descubrimiento—. Es hora de que me marche.

—¿Puedo preguntar qué vas a hacer a partir de ahora? —curioseó Ryku.

Primero, escapar. Buscaré otro escondite temporal en el que pensar debidamente mi próximo movimiento hasta que el Equipo Leyenda, eventualmente, me vuelva a encontrar. Luego, dedicaré mis viajes a dar con los lugares donde esa gente tenga más máquinas de clonación y las destruiré. Espero que mis acciones hayan llegado a tiempo y no hayan conseguido nada especial con mi ADN.

—¿Lo dices por si han podido crear algo más que otro Mew?

Exacto. Es posible que, tras tanto tiempo, hayan elegido buscar otra vía de dar vida a un Pokémon poderoso basado en mi ADN. Después de que dieran vida a una nueva especie con los Ditto, no descarto esa posibilidad. Y si han intentad realmente concebir un Pokémon con mi ADN… Espero estar equivocada.

—Ojalá pudiera hacer algo más…

Ya has hecho mucho por mí, Ryku, y eso que solo nos hemos visto unas pocas horas. De verdad te lo agradezco.

—De nada, Mew. Si alguna vez nos volvemos a encontrar y necesitas ayuda, cuenta conmigo.

Intentaré que no sea así —respondió Mew, seguido de una risilla—, pero lo tendré en cuenta en caso de que no tenga otra opción.

Ryku se contagió de la pequeña carcajada del Pokémon rosa y por un segundo se olvidó de que había estado a punto de morir carbonizado por un ejército de Charizard. Le ayudó bastante a relajarse.

Es hora de que me ponga en marcha —dijo Mew a modo de despedida—. Ryku, hay una última cosa que he de decirte antes de irme.

—¿Qué?

Vuelve con tus amigos cuanto antes. Estarán muy preocupados por ti.

—Bueno, eso es algo que iba a hacer en cuanto nos separásemos —replicó Ryku.

No, lo digo en serio. Mira allí. —Ryku giró la cabeza y observó en la dirección que Mew indicaba. Entonces, los ojos de Ryku se abrieron por completo. En lo alto del precipicio emergía una inmensa columna de humo producida por unas intensas llamas. Ahí era donde la mansión estaba—. No temas por tus amigos, Ryku —lo calmó Mew—, siento que están a salvo. Pero sería buena idea que ellos vean que tú también lo estás.

—Desde luego. Adiós Mew.

El Pokémon rosa no devolvió la despedida y cuando Ryku se dio la vuelta, ya no estaba. Lo primero en lo que pensó Ryku era en el Pokémon en el que se había transformado para desaparecer tan fácilmente ya que, como bien había dicho Mew, ya no iba a usar su poder de teletransporte tanto. En cuanto Ryku comprobó que no volvería a ver a su pequeña nueva amiga, voló hacia la mansión.

Ryku aterrizó en el camino hacia la mansión, lo bastante lejos del edificio en llamas como para observar el fuego arrasándolo todo y escuchar cómo la madera crujía y poco a poco se iba desmoronando. Delante del edificio estaban Dylan, Blaine y Cetile. Dylan estaba con su Enlace todavía activado y realizando el trabajo de bombero con los cañones del Blastoise mientras Cetile y Blaine esperaban a que el joven de pelo azul controlara las llamas. Ambos habían desactivado sus Enlaces, lo que permitió a Ryku ver la forma humana del Líder de Gimnasio de isla Canela.

Blaine era un hombre de avanzada edad. Llevaba puesto un sombrero blanco con una raya roja que ocultaba su falta de pelo en la cabeza, una camisa roja y blanca a juego con el sombrero, un cinturón negro, un pantalón color beige y unas bambas sin cordones ni velcros negras. También ocultaba el color de sus ojos bajo unas gafas de sol de cristal redondo. Cuando el pesado cuerpo de Ryku toco el suelo, el anciano se dio la vuelta, enseñando además un bigote blanco algo más largo de lo común.

—¡Ryku! —Cetile corrió y saltó sobre el Charizard como si hubieran pasado años desde la última vez que lo vio—. Menos mal que estás bien. Blaine lo garantizaba, pero yo no terminaba de creerlo. Ahora sí le creo porque estás aquí sano y salvo.

—Todo lo sano que se puede estar después de todo lo ocurrido —añadió suavemente Blaine— ¿Estás bien, chico?

Ryku asintió. No desactivó su Enlace por si Dylan iba a realizar algún comentario sobre su llegada, pero acabó regresando a su forma humana al ver que su amigo estaba demasiado concentrado en evitar que las llamas se descontrolaran.

—¿Cómo se ha desatado un incendio de tales dimensiones? —inquirió Ryku. Hacía tiempo que no volvía a ser humano y echó en falta estirar los brazos.

—Dejémoslo en que me excedí en el uso de mi Enlace —dijo Blaine—. Ya te contaré todo mejor cuando descansemos debidamente en mi casa. ¿De acuerdo?

—Sin problemas.

—Bien. Esperemos que vuestro amigo finalice el trabajo que le he encomendado y nos iremos.

Blaine se volteó y se puso a ayudar a Dylan a dirigir eficazmente los torrentes de agua que salían de sus cañones con tal de acabar lo más pronto posible. Mientras, Cetile acribilló a Ryku con preguntas sobre dónde había estado y cómo había salido de la mansión en llamas.

—¿Por qué no nos lanzamos todas las preguntas que queramos cuando estemos descansando? —dijo Ryku apoyando las palabras de Blaine antes de separarse. El joven se llevó una mano a la espalda y se rascó por una muy molesta sensación en esa parte del cuerpo—. Aparte, ahora mismo tengo un pequeño problema que me surge cuando uso el Enlace por demasiado tiempo. Tengo que recordarle a mi cuerpo que ya no tengo alas. Y acabo de descubrir que he de añadir la cola después de ser un Charizard por tanto tiempo.