Ryku abrió el estuche y admiró las seis brillantes medallas que descansaban en sus respectivos huecos prediseñados. Después de tanto tiempo viajando por todo Kanto, estaba a tan solo dos medallas de finalizar con su principal objetivo. «Falta poco, amigo —dijo pensando en Antorcha—. Pronto te visitaré y verás la promesa que te hice, cumplida». Cerró el estuche y se centró en su próximo combate.
Keith vio a los tres jóvenes nada más asomaron sus cabezas por las escaleras. Los recibió con una sonrisa, pero no les dejó entrar en la casa de Blaine.
—Veamos, lo primero es lo primero: enséñame las medallas adquiridas. Necesitas al menos cinco para desafiar a Blaine. —Ryku abrió el estuche y enseñó todas sus medallas al vigilante. Este usó una cámara para utilizarla como prueba—. Vale, esperad un momento. Voy a confirmar el acceso. —Ryku y compañía asintieron y aguardaron en la puerta mientras Keith iba a buscar a Blaine. Regresó al cabo de unos minutos—. Muy bien, todo ha salido correctamente. Veamos cómo hacemos esto… ¿Vosotros dos queréis ver el combate? —preguntó a Dylan y Cetile. Ambos asintieron—. De acuerdo, entonces empezaré por vosotros. Seguidme.
Keith guio a los tres jóvenes por la casa de Blaine y dejó a Dylan y Cetile en una habitación donde solo había una mesa, un sofá, unos sillones y una televisión de grandes pulgadas. Keith encendió la luz y programó la televisión para que emitiera el combate directamente cuando empezase en el campo de batalla.
—También tenéis algo para beber por si os entra sed —les dijo—. Disfrutad del combate.
Cuando el vigilante vio que los dos jóvenes se habían acomodado, llevó a Ryku al campo de batalla. Salieron por una puerta trasera de la casa que conducía a unas pequeñas termas. Ryku observó sorprendido la piscina de rocas amorfas mientras caminaban por un pasillo de tablones de madera a un lado de esta.
—No esperaba que Blaine dispusiera de algo así en su casa —comentó Ryku.
—Es una de las ventajas que tienen vivir tan cerca del volcán —explicó Keith—. El agua caliente es completamente natural debido a que el suelo en sí también lo está.
—¿Hay lava debajo de nosotros?
—Sí, pero está a bastante profundidad. No temas, no es que de repente el suelo se nos vaya a convertir en lava —rio Keith.
Aquello no terminó de tranquilizar a Ryku, pero centró sus nervios en el combate más que en imaginar como el suelo desaparecía bajo una capa de roca fundida y ardiente.
Keith se detuvo frente a una puerta que simulaba formar parte de la roca del volcán y tiró del cuerno de la estatua de un Rhydon. Entonces el suelo tembló ligeramente mientras la puerta se abría por completo poco a poco.
—Bien, a partir de aquí irás solo —comunicó Keith—. Sigue el camino y pronto llegarás al campo de batalla, donde Blaine te espera. Buena suerte.
Y dicho esto, Keith dejó a solas a Ryku y entró en la casa. Ryku inspiró hondo y, con la mayor serenidad que podía mantener, atravesó la puerta.
El camino estaba vagamente iluminado, con unas pocas antorchas cada varios metros. Ryku se percató de que el camino descendía a medida que avanzaba. También empezaba a hacer más calor. ¿Se estaba acercando al río subterráneo de lava? Era posible después de que Dylan le dijera que el campo de batalla de Blaine tenía lava en alguna parte. Tras descender por más de un minuto, Ryku vio dos grandes llamas saliendo de cuencos que iluminaban una puerta de piedra semi abierta. Ryku empujó la puerta y con un último esfuerzo, consiguió abrirla y pasarla. Cuando se recompuso, el joven se quedó atónito con lo que presenció.
Dylan no exageraba con que el campo de batalla de Blaine era extraordinario. Tampoco es que realmente costase superar a los de los otros líderes, siendo Brock, Misty y Erika los únicos que poseían campos de batalla con temática, mientras que el resto solo eran campos de tierra o madera iluminados. El campo de batalla de Blaine poseía una temática muy marcada del fuego. El terreno donde se realizaría la pelea era una gruesa placa de piedra pulida que se mantenía suspendida en el aire gracias a cuatro enormes y resistentes cadenas clavadas en cada esquina del campo. Bajo este, una piscina de lava burbujeante expulsaba unos humos que causaba nieblas que reducían la visión. En las paredes laterales de la sala estaba la ya habitual pantalla que mostraría las barras de vida de los Enlaces.
—¿Qué te parece mi zona de combate? —se escuchó preguntar a alguien. Ryku miró entre todo el humo y divisó la silueta de Blaine al otro extremo del campo de batalla.
—¿Eso es… lava? —dijo Ryku intimidado por el suelo rojo.
—Los primeros cinco metros no —contestó Blaine—. Sería demasiado peligroso realizar combates con auténtica lava bajo nuestros pies. Para ciertos tipos de Enlaces, sería una derrota muy sencilla.
—¿Qué quieres decir exactamente con eso de los cinco metros? —inquirió Ryku.
—Hasta esa profundidad, es lava falsa, una sustancia que simula ser el líquido rojizo que expulsan los volcanes, pero con la diferencia de que solo afecta a los Enlaces y a según qué tipo de Pokémon. No es necesario decir que me refiero a los que son débiles al fuego, como el tipo planta o el tipo hielo. Más allá de esos cinco metros hay unas placas altamente resistentes al calor que actúan de divisor entre la lava falsa y la verdadera. Y por si te lo preguntas, no, no hay ninguna forma de que ambas lavas se mezclen. Mis amigos científicos del laboratorio de isla Canela se aseguraron de ello.
—Entonces, ¿qué pasa si me salgo del campo de batalla y caigo a la lava falsa durante la pelea? —indagó Ryku.
—Dispondrás de un tiempo para volver a este —respondió Blaine—. La lava falsa cuenta como terreno de combate y puede usarse para idear estrategias. Pero cuidado, esta quita vida por cada segundo que nades en ella, lo que significa que podrías perder el combate sin siquiera entablarlo.
—¿Y qué ocurre en el caso de que mi Enlace se desactive mientras me baño en la lava falsa?
—No te preocupes por ello. Los brazaletes que usaremos están pensados para todo tipo de situaciones relacionadas con la lava falsa. Antes de que te des cuenta estarás fuera de peligro. —Blaine hizo una corta pausa—. ¿Y bien? ¿Tienes más preguntas en mente o ya he saciado tu curiosidad?
—Una más. ¿Cuántas veces podré luchar contra ti si no venzo en este combate?
—Como no suelen venir demasiados entrenadores, no tengo un número limitado de intentos. Eso sí, para que dispongamos de un tiempo para recuperar las fuerzas, e idear nuevas estrategias en caso de ser necesario, solo realizo un combate contra un mismo entrenador cada hora.
Ryku se alegró de que pudiera desafiar a Blaine una gran cantidad de veces al día. Aunque, como siempre, intentaría que fueran las menos posibles.
—De acuerdo, ya no me quedan más preguntas sin responder —anunció Ryku.
—Muy bien. Coge el brazalete dorado y pon el tuyo el su lugar.
Ryku se dio la vuelta cuando escuchó el mecanismo de una compuerta secreta abriéndose. En el corto pasillo que había de la puerta al terreno de combate salió un cajón con el brazalete dorado. Ryku se acercó y pasó los datos de su brazalete al del Gimnasio y luego guardó el suyo en el compartimento del dorado. Acto seguido, cerró manualmente el cajón y se ató el brazalete dorado a su muñeca.
—Estoy preparado —avisó a Blaine.
Blaine hizo un gesto y la pantalla de la pared se encendió y esperó a recibir los datos de los Enlaces de ambos contrincantes para crear sus respectivas barras de vida.
—Cuando quieras —gritó Blaine.
Ryku no tardó en pulsar el botón táctil del brazalete Enlace e iniciar su transformación. Blaine actuó igual pocos segundos después. Cuando Ryku finalizó su conversión en Charizard, se fijó en la silueta del Pokémon en el que se estaba convirtiendo Blaine. Podría no saber exactamente a qué Pokémon pertenecería, pero después de ver a Blaine en la mansión con la forma de un Rapidash, seguramente combatiría contra el mismo Enlace. Y no anduvo mal, Blaine adoptó una postura cuadrúpeda y su altura se asemejaba a la del caballo de fuego. Sin embargo, las patas eran más anchas y no terminaban en cascos. Aquello puso nervioso a Ryku pues ahora desconocía el tipo de Enlace al que se enfrentaría. Finalmente, el brillo del cambio terminó y Blaine dejó ver su Enlace en todo su esplendor.
Era un Arcanine.
Ryku observó pasmado la impresionante figura del enorme can. Medía casi dos metros y estaba cubierto de un pelaje naranja con rayas negras. Partes del cuerpo como toda la cabeza, salvo los ojos y las orejas, el pecho y la parte trasera de las patas poseía un pelaje más denso y de color crema. Su cola compartía el mismo color que el pelaje denso.
—Yo creía… —dijo Ryku todavía asombrado.
—Que mi Enlace pertenecía al de un Rapidash, ¿eh? —acabó la frase Blaine. Su voz como Pokémon sonaba majestuosa; daba gusto oírle hablar—. Debería haberte informado de que dispongo de hasta cinco Enlaces distintos para elegir.
—¿Imitas la estrategia de Koga?
—No exactamente. Yo no permito que el azar tome cartas en el asunto y elijo el Enlace que veo más adecuado para mi rival según su… forma de actuar.
—¿Sabes qué Enlace escoger para ofrecer un combate de Gimnasio solo con fijarte un poco en las personas? —Ryku no se lo creía.
—Bueno, mi intuición no es perfecta —confesó Blaine—, pero suelo acertar en la mayoría de los casos. En el tuyo admito que hice un poco de trampa, ya que descubrí tu Enlace antes de lo habitual.
—Y por eso escogiste un Arcanine. ¿Es acaso tu Enlace más poderoso?
—Te lo diré si me derrotas. —Blaine saltó y aterrizó en el campo de batalla, el cual se sacudió con la aparición de nuevo peso en una esquina de este—. Ya hemos hablado suficiente. Vamos, has venido por mi medalla, ¿no? Entonces salta y lucha por ella.
Ryku estuvo de acuerdo: ya había retrasado bastante el combate. Enfocó sus pensamientos en una estrategia de combate y saltó hacia el campo de batalla. Cuando sus patas tocaron el suelo, la pantalla emitió el sonido que indicó el inicio del duelo.
Ryku pensó en un instante los posibles movimientos que podía realizar para efectuar el mayor daño posible de un solo golpe. Su lanzallamas aquí perdía potencia por culpa de tratarse de un Gimnasio que utilizaba Enlaces de tipo fuego, de modo que no tenía más remedio que utilizar sus ataques que no eran de ese tipo contra el Arcanine. Pero eso significaba también que debía acercarse, y Ryku no sabía muy bien como contratacaría el can de fuego. Al final optó por el golpe seguro y expulsó su potente lanzallamas contra Blaine.
El Arcanine permitió que las llamas se expandieran y dejaran pocas probabilidades de evitar que se le quemara el pelaje. Cuando ya podía sentir el calor adicional del torrente de fuego, reclinó su cuerpo sobre sus patas traseras y se impulsó hacia arriba. El salto bastó para que las llamas ni siquiera rozaran su cola. Acto seguido, Blaine aprovechó los pocos segundos que tenía antes de descender y contraatacó con el mismo movimiento.
Ryku se dio cuenta demasiado tarde y solo tuvo tiempo de contener su llama, pero no de esquivar ni de protegerse del lanzallamas de Blaine. Recibió el impacto directamente y, como esperaba, el daño fue mínimo. Cuando Blaine finalizó su ataque y de otro salto guardó distancias con el Charizard, Ryku miró la pantalla y comprobó que su barra de vida no había bajado ni un veinte por ciento del total.
Ryku ya había descubierto dos puntos fuertes del Arcanine de Blaine. Uno, que era rápido. Muy rápido. Si quería igualarlo en velocidad, tendría que esforzarse. Por suerte, parte de su entrenamiento se enfocaba en ese aspecto y no le costaría mucho seguirle el rastro. El otro punto fuerte que averiguó fue su fuego. Ryku sabía que la llama de un Arcanine era inferior a la de un Charizard, pero Blaine parecía haberse entrenado para convertir esa debilidad en una fortaleza.
Con todo eso en mente, Ryku planificó una estrategia que podría ofrecerle una mayor probabilidad de victoria. Debía actuar como en el combate contra Sabrina, distrayendo al rival con su fuego para acercarse y golpear con su garras, alas o puño. Todo eso moviéndose a bastante velocidad para que Blaine tuviera dificultades y no pudiera centrarse en todo lo que hacía.
Ryku actuó según su plan. Voló hacia Blaine escupiendo cortos lanzallamas y cambiando de dirección constantemente. Los lanzallamas obligaban a Blaine a esquivarlos en la dirección a la que se movía Ryku en ese momento, pero en otras Ryku tomaba otros caminos para simular que no quería tenerlo cerca. Sin embargo, el joven tenía otro plan al actual al que acabaría acudiendo con mucha seguridad. Blaine no podía ser tan ignorante para no ver la táctica que estaba tomando.
Blaine supo en el instante en el que Ryku estaba muy cerca de él y le había lanzado un lanzallamas de alta potencia que le estaba forzando a acercarse a él con la finalidad de recibir algún ataque cuerpo a cuerpo. Blaine pensó en emplear su lanzallamas para sorprender a Ryku, pero dado los Enlaces que poseían, estaba claro que el joven ignoraría el fuego que estaba recibiendo y acabaría golpeándolo igualmente. Su mejor respuesta era saltar en el momento oportuno y contraatacar con algún ataque que desconocía fuera de su ya conocido lanzallamas. En cuanto el anciano vio que estaba en frente del dragón, se dispuso a saltar.
Tomó la mala decisión.
Escapar saltando formaba parte del plan secundario de Ryku y reaccionó al momento. El Charizard cargó energía en sus tres garras, las cerró y lanzó su Megapuño como un ataque en gancho. El impacto dio de lleno en el estómago del Arcanine y provocó que el can de fuego se desequilibrara en el aire y cayera de espaldas contra el campo. Blaine se recuperó con un débil dolor de estómago, pero su Enlace había perdido poco más de cuarenta por ciento de su vida.
Blaine se molestó por no haber podido contrarrestar una estrategia tan simple y demostró su descontento adoptando un rostro serio. Uno que hizo que Ryku se sintiera intimidado y le hizo pensar que Blaine no estaba dándolo todo hasta ahora, que sólo estaba tanteando el terreno.
El Arcanine dio un paso al frente y Ryku uno atrás. El Charizard no podía dar muchos más sin tropezar y caer del campo de batalla a la piscina de lava. Blaine dio otro paso adelante, pero esta vez Ryku lo imitó, más por evitar estar cerca del borde que de ocultar la intimidación que estaba recibiendo. Blaine sonrió ante el gesto de su rival y aceleró el ritmo hasta ponerse a correr en pocos segundos. Ryku vio venir de frente al Arcanine y actuó por puro instinto expulsando un torrente de fuego de su boca. Pero detuvo las llamas al darse cuenta de que Blaine lo esquivó con una agilidad fuera de lo común. «¿Doble Equipo?», pensó Ryku. No, no había copias de Arcanine, pero tampoco estaba el original. Ryku tanteó con la mirada. ¿Cómo acababa de perder a Blaine cuando lo había visto delante de él hace unos segundos?
De la nada el Arcanine volvió a aparecer a menos de dos metros de Ryku. El joven creyó tener la oportunidad delante de él y no quiso desperdiciarla atacando con su Megapuño. No obstante, el puñetazo solo dio al aire e hizo que el Charizard se desequilibrara y casi cayera de cara contra el suelo.
—Deberías apuntar mejor —escuchó Ryku.
El Charizard se dio la vuelta y súbitamente se arrepintió de aquella acción. El Arcanine estaba detrás de él, ciertamente, pero también había lanzado uno de sus ataques. Una estrella de fuego que se agrandaba por momentos voló y chocó con el cuerpo de Ryku. El joven sintió un calor muy superior al que estaba acostumbrado, uno del cual el daño no sería reducido. La estrella de fuego no detuvo su viaje cuando hizo contacto con la piel del Charizard y lo empujó hasta el lado donde estaba al principio del combate. Pero la estrella de fuego no finalizó su fuerza ahí, sino que continuó empujando a Ryku hasta prácticamente estamparlo contra la puerta de la entrada a la sala. Entonces Ryku reaccionó. No iba a permitir que recibiera tanto daño de un solo ataque y trató de apartar el fuego. Era una acción inútil, pues el fuego no se podía agarrar, pero la llama de aquella estrella era diferente; daba la sensación de estar apoyándose en una superficie ardiendo. Ryku ignoró la ilógica situación en la que se encontraba y aplicó la fuerza opuesta a la estrella de fuego. Durante unos segundos el Charizard luchó contra las llamas hasta que se percató que no podría deshacerse de la estrella de fuego, de modo que eligió la mejor opción posible: desviarla. Por desgracia, aquella acción nunca llegó a cumplirse ya que, en ese instante, la estrella de fuego explotó.
Ryku acabó sumiso en un mar de llamas que le hicieron sentir como si se estuviera quemando vivo. Gritó de dolor, pero las llamas y el ruido de la explosión apagaron sus lamentos. Cuando las llamas de la estrella se extinguieron por completo y el humo de la explosión se fusionó con los gases de la lava falsa, Ryku se apoyó sobre una rodilla. El fuego había absorbido también parte de sus fuerzas.
Blaine observó impasible el estado de su rival. El cuerpo del Charizard echaba humo por las pocas zonas que no habían conseguido resistir por completo el fuego de la estrella, pero ninguna de aquellas quemaduras era grave, ni siquiera leves. Blaine ya suponía que el joven lograría resistir decentemente su ataque de fuego más poderoso, algo que solo los Enlaces más resistentes al fuego podían soportar. Pero, a pesar de todo, la barra de vida de Ryku había descendido por debajo del cincuenta por ciento y ahora había pasado del color verde al amarillo. En cálculos exactos, Blaine dedujo que su ataque le había arrebatado de golpe un cuarenta por ciento de vida. Y con otro cálculo y los movimientos de los que disponía, el Charizard tendría que actuar muy cautelosamente para no perder el combate. Blaine no estaba dispuesto a dar al joven la oportunidad de actuar.
Ryku seguía apoyado sobre una rodilla, recuperándose de las múltiples quemaduras que acababa de padecer. Se alivió de que al menos su forma hubiera soportado bien aquel ataque, de no haber sido un tipo resistente, seguramente el combate hubiera terminado ahí. Mucho antes, incluso. ¿Qué clase de movimiento era? No lo había visto nunca. Debía ir con cuidado y esquivar nada más volviera a ver la estrella de fuego acercársele. Ryku alzó la cabeza por si Blaine estaba sacando provecho de su momento de flaqueza y no se equivocó en su suposición.
Blaine estaba cargando en su boca una especie de luz blanca que a veces cambiaba rápidamente a otros colores llamativos como el amarillo o el rojo. Con solo ver aquello, el joven sintió el suelo temblar, las cadenas que sujetaban el campo de batalla se agitaban ligeramente haciendo que el terreno no se mantuviera quieto en ningún momento. Esta vez, Ryku reconoció el ataque que estaba preparando el Arcanine y su primera reacción fue levantarse. Sin embargo, todavía no se había recuperado del todo de las quemaduras y su movimiento estaba altamente mermado. Podía saltar a un lado o ascender batiendo las alas, pero eso no impediría que el Hiperrayo le diera fácilmente. Ryku lo sabía; si ese rayo le impactaba, el combate terminaría. Y no iba a permitirlo.
Ryku pensó en un instante las posibles vías de escape que no lo convirtieran en un blanco fácil. No tenía muchas opciones ni tampoco mucho tiempo porque Blaine ya acumulaba mucha más luz tricolor que antes. Pronto dispararía el Hiperrayo e, hiciera lo que hiciera, acabaría dándole en su estado actual. Entonces Ryku tuvo una idea, la única que podría salvarle del golpe. Si no tenía posibilidad de esquivar bien el ataque de Blaine, le obligaría a fallarlo. Solamente la carga del Hiperrayo ya hacía temblar levemente el campo de batalla, lo que significaba que las cadenas estaban más susceptibles a los impactos que cuando estaban tensas. Ryku pensó en la manera de aumentar el temblor del campo de batalla para que Blaine o bien abandonar la carga del Hiperrayo o bien disparara en la dirección equivocada, y tuvo suerte de que en su set de movimientos hubiera uno con la bastante potencia para provocarlos. Aun así, Ryku debía aplicar toda la fuerza posible por si el Megapuño no terminaba realizando el efecto deseado, pero con un pequeño impulso lo conseguiría.
Blaine ya estaba a punto de disparar el Hiperrayo. Tenía la boca expulsando decenas de haces de luz de colores por todo el campo de batalla y los temblores habían aumentado su intensidad. Ryku agradeció aquello y esperó al momento oportuno de poner en práctica su plan.
Blaine solo tardó unos segundos más antes de inclinarse hacia atrás y abrir la boca. Justo cuando vio que el Arcanine estaba cerca de alargar el cuello y tensar todo su cuerpo para aguantar la potencia del Hiperrayo, el Charizard dio un pequeño salto que lo elevó un par de metros sobre el suelo, cargó de energía su puño y se dejó caer con fuerza contra el suelo, con el puño lleno de energía por delante. El impacto bajó velozmente lo poco que se había elevado el campo de batalla con la carga de energía del ataque de Blaine, y gracias a eso las cadenas se aflojaron, dando por unos segundos un terreno de lo más inestable. El lado de Blaine rápidamente ascendió y el Arcanine disparó su rayo de luz más por sorpresa que por haber apuntado debidamente. Pero corrigió la inestabilidad del terreno dirigiendo el disparo hacia arriba, donde Ryku había decidido quedarse para que las sacudidas solo afectaran a su rival. Por desgracia, la potencia del Hiperrayo superó las expectativas de Blaine y provocó que su lado descendiera vertiginosamente por culpa del ataque. El Hiperrayo falló y estalló en el techo de la sala, causando que cayeran tanto al campo de batalla como a la piscina de lava una lluvia de rocas y polvo.
El campo de batalla continúo agitándose durante un tiempo que tanto Ryku como Blaine no se atacaron. Ryku se quedó recuperando las fuerzas que le faltaban y Blaine estaba padeciendo los efectos secundarios del Hiperrayo, los cuales le impedían moverse y atacar por un tiempo. Ryku regresó a un estado aceptable de combate antes que Blaine, el cual seguía paralizado en el mismo sitio. Cuando las sacudidas del campo de batalla remitieron, Ryku pensó en que aquella era una buena oportunidad de arrebatar vida a su contrincante, pero tal vez Blaine estaba fingiendo y tendiéndole una trampa. No obstante, el joven vio a Blaine soltar una mueca de dolor, lo cual se traducía en que estaba actualmente en un estado peor que él. Era su oportunidad de igualar las barras de vida.
Ryku usó las ahora débiles ascensiones de su lado del campo de batalla para impulsarse de manera que Blaine no pudiera reaccionar, aunque se recuperase en mitad del trayecto. Esta vez, Ryku se reservó usar el Megapuño; lo había empleado demasiadas veces en el combate. Sus alternativas eran su ataque ala o su cuchillada, de las cuales lógicamente un ataque con las garras era mejor que un buen golpe con una de sus alas. Ryku envolvió sus garras en energía blanca que las alargó y afiló al instante. Luego decidió pasar las garras por el lateral del cuerpo del Arcanine, donde Ryku creía que haría más daño que de frente. Pero los preciados segundo que le costó hacerse a un lado le costó caro.
En el momento en el que el Charizard estaba a punto de clavarle las garras, el Arcanine recuperó la movilidad y las posibilidades de atacar de nuevo. A pesar de ello, Ryku había realizado un inteligente movimiento, impidiendo que Blaine avanzara o esquivara hacia un lado sin que las zarpas del dragón le dieran de algún modo. Solo tenía dos opciones: lanzarse a la piscina de lava, con lo cual evitaría la cuchillada, pero se metería en un nuevo problema para salir de la lava falsa, o golpear con todo su cuerpo con la fuerza suficiente para tener una probabilidad de ser él quien dañara al otro, aunque el problema de la piscina seguiría presente. Ninguna de las dos opciones era agradable, pero la segunda se veía más beneficiosa y fue la que Blaine tomó.
En un instante, Blaine se abalanzó sobre Ryku con todo su peso y con el impulso suficiente para hacer un buen daño con su cuerpo. El Charizard se dio cuenta a tiempo y canceló su ataque para protegerse e interponer uno de sus brazos entre él y Blaine. No bastó para que el golpe cuerpo del Arcanine chocara contra él, pero sí sirvió para mitigar el daño del impacto. El ataque del can de fuego fue lo bastante poderoso para desequilibrar al Charizard y mandarlo al borde del campo de batalla, casi a punto de hacerlo caer a la piscina. Ryku reaccionó hábilmente y empleó su brazo libre para efectuar la cuchillada que tenía planeada. No fue todo lo efectiva que deseaba, pero le quitó bastante vida al Arcanine. Y como un plus, Ryku se dejó caer de espaldas contra el suelo y soportó todo el peso del cuerpo del Arcanine, el cual nada más agarrarlo con los dos brazos, lo lanzó por encima de él hacia la piscina de lava falsa. Blaine no tuvo ocasión de reaccionar ante eso y cayó a la piscina. Una salpicadura de lava y unas gotas quemando sutilmente el cuello del dragón confirmó el éxito del empujón de Ryku.
El joven se levantó y se alejó del borde del campo de batalla por si a Blaine se le ocurría volver al instante de la piscina de lava. Ahora mismo jugaba en desventaja, perdiendo vida a cada segundo que pasaba. Ryku observó la pantalla de las barras de vida y vio que tanto la suya como la de Blaine estaban cerca de vaciarse por completo. La del Charizard estaba peor que la del Arcanine, teniendo la suya de color rojo y a un veinticinco por ciento del total mientras que la del can gozaba aún del color amarillo. Ryku hizo unos cálculos mentales y dedujo que tanto su cuchillada como el golpe cuerpo de Blaine había quitado la misma cantidad de vida: un veinte por ciento. Ahora, la barra de vida de Blaine se iba reduciendo constantemente, haciendo que su barra amarilla llegara rápidamente al color rojo.
Ryku sabía perfectamente que, aunque Blaine tuviera dificultades a la hora de salir de la piscina, seguiría emergiendo de la lava falsa más pronto que tarde. De modo que, como medida de precaución, se dirigió al centro del campo de batalla, donde las posibilidades de sufrir quemaduras de la lava falsa en cuanto el Arcanine saltara de nuevo al campo de batalla eran mínimas. Hubiera elegido quedarse flotando en el aire gracias a sus alas, pero estas no habían caído en buena postura cuando cayó precipitadamente al suelo para echar a Blaine a la lava y provocarían más problemas que ayudas. Debía estará atento a cualquier ataque sorpresa de Blaine.
Aquella situación recordaba a Ryku a su primer combate de Gimnasio contra Brock, cuando el gigantesco Onix se hundió en la tierra, aunque por suerte el silencio no duraría mucho o Blaine perdería el combate por el baño de lava. Ryku se agachó y tocó el campo de batalla con las zarpas a la vez que agudizaba el oído. Un temblor, un sonido extraño por encima de las burbujas de lava explotando era cuanto necesitaba para ubicar a Blaine y dar con la posición de su posible ataque. Por desgracia, el campo estaba suspendido en el aire, lo que resultaba imposible detectar vibraciones. Y los estallidos de las burbujas camuflaban los posibles movimientos que estuviera efectuando Blaine ahí abajo. Ryku debía concentrarse y no volverse paranoico como en el combate contra Brock. Aquí el tiempo era corto para el rival y no tardaría en reanudar el combate.
Ryku se irguió y miró a un lado después de haber escuchado algo moverse en aquella dirección. ¿Blaine vendría por allí? Era posible, pero quizá era un engaño. Se dio la vuelta, víctima del miedo por haber cometido un error, pero solo era infundado. Sin embargo, en el momento en el que el Charizard se relajó un poco, algo golpeó con una fuerza asombrosa el campo de batalla desde abajo. El terreno se inclinó hacia un lado y Ryku se desequilibró y deslizó por la improvisada pendiente, aunque aquello no bastó para hacerlo caer a la piscina, pues la inclinación solo fue momentánea y, nada más el campo de batalla regresó a su posición habitual, el joven usó las garras para detener su deslizamiento hacia el borde de la piscina. Ryku se alegró de haber evitado la caída, pero no lo sacó del estado de alerta cuando echó un rápido vistazo detrás de él y vio a Blaine emergiendo de la piscina de lava alguno de sus ataques. ¿Sería otro Hiperrayo o una nueva estrella de fuego? Qué importaba. Un golpe medianamente potente bastaba para activar la Prioridad Humana de su Enlace. Ryku no iba a permitir tan fácilmente que aquello ocurriera. Si algo había aprendido de los combates que realizaba era que, contra menos vida tenía, más peligroso e imprevisible se volvía.
Y aquella no fue una excepción.
Ryku se soltó de su agarre al campo de batalla y se dejó llevar por la fuerza de la gravedad hasta situarse casi cara a cara con Blaine. Entonces, el Arcanine disparó su ataque, una bola de fuego que se acrecentaba a medida que avanzaba. Ryku agarró al Arcanine por el espeso pelaje blanquecino y lo uso de escudo ante la explosión de la bola de fuego al contacto con el campo de batalla. Ryku y Blaine se elevaron varios metros llevados por la onda expansiva. En al aire, Ryku corrigió su posición con la del Arcanine, colocando al can justo debajo de él.
—Deberías apuntar mejor —se burló Ryku, aunque el ruido del estallido acompañado de la onda expansiva apagó el insulto del joven hacia el anciano.
Independientemente de ello, Ryku empujó con fuerza al Arcanine y lo lanzó a gran velocidad contra el campo de batalla. La caída dispersó el humo causado por la explosión y se escuchó como el Arcanine impactaba brutalmente contra el suelo, incapacitándolo un breve periodo de tiempo. Blaine intentó que su cuerpo reaccionara cuanto antes, pero ni siquiera tuvo la posibilidad de impulsarse con alguna parte de su cuerpo cuando Ryku cayó sobre él asestándole un Megapuño directo en el pecho. La sorpresa de la ofensiva del Charizard impidió que al menos mitigara el daño de alguna forma, y el puñetazo fue decisivo.
Apenas un par de segundos después de haber recibido el último golpe, el cuerpo del Arcanine se puso a brillar, lo que obligó a Ryku a evitar la onda expansiva de la Prioridad Humana que protegía a la persona de cualquier daño próximo. Ryku se cubrió la vista mientras el brillo duraba. Cuando acabó, el joven vio al anciano levantándose de un suelo que no mostraba un buen estado con grietas a su alrededor (aunque parecían más desperfectos superficiales) y recolocándose las gafas. Un sonido procedente de la gran pantalla sobresaltó ligeramente al joven, el cual se quedó mirando como la imagen que se mostraba era la de su Enlace rodeado de la palabra «vencedor». Con eso, Ryku se sentó en el suelo a la vez que su Enlace se desactivaba automáticamente por el fin del combate.
—Menos mal que el combate ha terminado—dijo Ryku sacudiendo la mano con la que lanzaba sus Megapuño—. Casi puedo sentir el dolor de los puñetazos que he dado.
—Ha sido un muy buen combate para tratarse de Enlaces del mismo tipo —opinó Blaine terminado de sacudirse el polvo de la ropa—, aunque tampoco esperaba menos del Enlace de un Charizard. Hice bien de escoger a mi Arcanine para esta pelea.
Ryku se levantó.
—No me he olvidado de lo que me dijiste, Blaine. Te falta una pregunta por responderme.
—Por supuesto, por supuesto —rio Blaine—. Soy un anciano de palabra, aunque… ¿te importaría recordarme cuál era la pregunta?
—El Enlace del Arcanine —respondió Ryku—. ¿Por qué lo escogiste para luchar contra mi Enlace del Charizard? ¿Es el más poderoso de los que tienes?
—Ah, ya. Escogí ese Enlace porque es el más equilibrado que poseo. Necesitaba un Pokémon rápido y poderoso para luchar contra un Charizard en igualdad de condiciones. Podría considerar al Arcanine como mi Enlace más poderoso por su equilibrio de poder, pero los otros Enlaces que poseo tienen algo que superan a mi preciado can de fuego.
—¿Puedo saber cuáles son los otros tres Enlaces? —curioseó Ryku—. Al menos ya conozco dos: Arcanine y Rapidash.
—Magmar, Ninetales y Flareon —contestó Blaine—. El primero es el que usé en el duelo con tu amigo Dylan. Alta potencia de fuego, velocidad y resistencia.
—Vaya, son prácticamente todos los Pokémon de tipo fuego que viven en Kanto —observó Ryku.
—Exactamente. Me hubiera gustado entrenar también a un Charmander para tener un Charizard y así completar la colección, pero no soporto el orgullo en nadie, ni siquiera en los Pokémon. Por eso admiro a los entrenadores que tienen el Enlace de uno. Más sabiendo que son pocos los entrenadores que se aventuran a adiestrar a esa clase de Pokémon y consiguen llegar hasta el final.
Ryku ladeó la cabeza.
—Hablas como si no hubiera muchos entrenadores de Enlace de un Charizard en el mundo.
—Bueno, en Kanto al menos no —puntualizó Blaine—. Pero eso no significa que los Enlaces de Charizard sean poco comunes. De hecho, en Johto son bastante populares. Tengo entendido que allí hay una especie de club exclusivo para los entrenadores de Enlace de Charizard. ¿Sabes? Quizá deberías hacerles una visita si alguna vez pasas por Johto.
—Lo tendré en cuenta —dijo Ryku. «Después de todo, algún día iré allí para visitar a Antorcha».
—Vamos, he de entregarte mi medalla, así como la recompensa en Monedas de Combate por vencerme. Volvamos a la casa.
—Esto, Blaine, ¿cómo vamos a salir del campo de batalla? —preguntó Ryku—. Yo no puedo dar el mismo salto siendo humano que siendo un Charizard.
—Cierto. Yo me encargo.
Blaine sacó del bolsillo del pantalón un pequeño botón que pulsó mientras hacía unos gestos al aire. Acto seguido, la sala empezó a temblar y se abrieron unos compartimentos a la altura del campo de batalla. De ellos aparecieron unas plataformas de acero o algún material metálico que se acercaron lentamente a los bordes del terreno y se clavaron en este de manera que el campo de batalla ya no se pudiera mover. Ahora, la única fuente de luz procedente de la lava había sido obstaculizada, pero aquellas plataformas estaban agujereadas donde menos probabilidades había de que alguien pasease por su superficie. Aquello dio a la sala una extraña, aunque elegante nueva forma de iluminación.
—Ya podemos salir —anunció Blaine.
—Guau. ¿Tus instalaciones funcionan mediante gestos? —inquirió Ryku.
Blaine rio.
—Podría decirse así, pero la realidad es distinta. Utilizo las cámaras que transmiten en directo el combate para los acompañantes de quien pelea para también dar órdenes a Keith, el cual ahora mismo está en el panel de control dentro de la casa. Ya intenté una vez poner aquí el panel, pero el calor constante reducía bastante el tiempo de vida de los aparatos electrónicos diminutos. En casa está mejor que aquí.
Ryku asintió, comprendiendo vagamente la explicación de Blaine. Antes de entrar en el pasillo que conducía a la puerta de salida, el anciano hizo un nuevo gesto que indicaba a Keith que abriera el compartimento de los brazaletes. Entonces Ryku intercambió el dorado por el negro y abandonó la sala junto a Blaine.
Blaine llevó a Ryku a una habitación en la planta más alta de la casa. En esta había un escritorio con bastantes papeles sobre esta, dos sillas, un archivador y algunos cuadros en las paredes en las que destacaban títulos académicos y fotos de Blaine de joven rodeado de sus Pokémon o sus compañeros de trabajo, tanto líderes como exploradores.
—Perdona por el desorden del escritorio —se disculpó Blaine—. Se acerca el fin de la temporada de entrega de medallas y tengo que preparar el papeleo para antes de que inicie la Liga Pokémon. Ya he apurado demasiado tiempo.
Ryku se aguantó una risilla ante la procrastinación de Blaine con sus tareas. El anciano le pidió que tomara asiento mientras iba a buscar la medalla y preparaba las otras recompensas que debía entregarle, como el dinero en Monedas de Combate que todos los líderes de Gimnasio solían dar a los vencedores. Ryku se preguntaba cuánto recompensaba Blaine después de la interesante suma que recibió de manos de Sabrina en el combate contra ella. Al cabo de un par de minutos, Blaine regresó con una pequeña caja de cristal excepto la base, apartó los papeles de la mesa e hizo espacio para dejar la caja frente a Ryku. Acto seguido abrió la caja y Ryku vio que una medalla con la forma de una llama descansaba sobre una almohada.
—Yo, Blaine, como líder del Gimnasio de isla Canela, te hago entrega de la medalla Volcán como prueba de tu victoria, así como una recompensa en Monedas de Combate.
El anciano usó el botón que se sacó en el área de combate y Ryku escuchó la alerta de su brazalete indicándole que había recibido un ingreso de Monedas de Combate por parte de Blaine. El joven echó una rápida ojeada al dinero obtenido y se quedó atónito cuando vio que su monedero ya tenía una cantidad de Monedas de Combate de seis cifras, sobre todo si había empezado su viaje con prácticamente nada.
—Gracias, Blaine —dijo Ryku a la vez que recogía la medalla Volcán. Se quedó unos segundos admirando la silueta roja de la llama y luego la guardó donde no pudiera perderla.
—Espera un momento, que no te lo he entregado todo —lo detuvo Blaine. Era la primera vez que Ryku iba a recibir algo más de un líder de Gimnasio además de la medalla y las Monedas de Combate y no sabía qué esperar—. No estoy obligado a dar esto a nadie, pero sé que tú le darás un gran uso. Toma.
Ryku recibió un pequeño disco de superficie roja como el fuego. Sin duda se trataba de una Máquina Técnica.
—¿Qué movimiento es? —inquirió Ryku.
—Instálalo y lo sabrás —fue la respuesta de Blaine.
Ryku asintió y no esperó ni dos segundos en insertar la Máquina Técnica en el módulo correspondiente del brazalete y esperó a que el dispositivo reconociera el disco. Poco después, apareció una ventana en la pantalla del brazalete que informaba de la compatibilidad del movimiento reconocido en el disco y preguntaba si deseaba instalarlo. Ryku no se lo pensó dos veces cuando descubrió que la Máquina Técnica contenía el movimiento Llamarada. No terminaba de reconocerlo, pero si era compatible con su Enlace y se lo regalaba Blaine, debía tratarse de un ataque más que decente.
—Llamarada… —dijo Ryku mientras el brazalete instalaba y registraba el movimiento en la lista junto al resto—. ¿Qué clase de ataque eso?
—¿No lo reconoces? —preguntó Blaine un tanto sorprendido—. Ese movimiento es el que he utilizado en el combate que hemos tenido hace poco. ¿Recuerdas la estrella de fuego? —Ryku asintió. Cómo olvidarse del infierno que sufrió con esa estrella—. Pues bien, eso es el movimiento Llamarada. Quizá el ataque de tipo fuego más poderoso, justo por encima del lanzallamas. Creo que hay de otros aún más poderosos, pero esos ya tienen ya costes adicionales.
El brazalete de Ryku pitó y expulsó el disco rojo del lector de Máquinas Técnicas. Ryku terminó de extraer el disco y pretendió devolvérselo a Blaine, pero el anciano se negó a recogerlo.
—Esa Máquina Técnica es tuya. No necesitas devolvérmela —dijo—. Además, te servirá de recuerdo del combate que hemos tenido. Seguro que es más efectiva que la medalla.
Blaine se rio con ganas con el último comentario y Ryku meneó la cabeza como si no le hubiera hecho gracia, pero a su vez sí. Después de eso, Blaine guardó la caja de cristal y acompañó a Ryku a reunirse con sus amigos.
Dylan y Cetile felicitaron a Ryku nada más lo vieron por el pasillo. Ambos estaban muy animados por el impresionante combate que habían presenciado a través del televisor. Dylan devolvió el estuche de medallas a Ryku y él colocó la medalla Volcán junto a las demás. Ahora el estuche estaba casi completado.
—Enhorabuena, Ryku. Ya tienes tantas medallas como yo —comentó Dylan alegremente—. Sabía que lo conseguirías.
—Gracias, Dylan.
—Oye, Blaine, ¿cuándo te cambiaste el Enlace? No hace mucho que luché contra ti y me ha sorprendido ver un Arcanine en vez de un Magmar.
—Ah, sí, tú no me lo preguntaste —dijo Blaine—. Piensa que soy como Koga, con la excepción de que yo no permito que la suerte juegue un papel.
—No me digas más. Tienes un montón de Enlaces y escoges el más adecuado para la batalla —dedujo Dylan.
—Chico perspicaz.
—Más bien chico que usa la lógica —contrapuso Dylan—. Bueno, ¿nos quedamos un poco más o volvemos al albergue?
—Lo segundo —contestó Ryku—. Ya dije antes que no soporto lo turística que es la ciudad, así que quiero marcharme cuanto antes.
—Vaya, creía que esa molestia solo la tenía este viejo cascarrabias —sonrió Blaine—. En fin, yo volveré a mi trabajo. Queda bastante día por delante y todavía hay posibilidades de que venga otro entrenador a desafiarme.
—Entonces nos vamos.
—No olvidéis la promesa que me hicisteis —recordó Blaine a los jóvenes.
—Seremos una tumba —prometieron los tres.
Dicho esto, Ryku, Dylan y Cetile se despidieron de Blaine y Keith y abandonaron la casa de Blaine y se pusieron de camino a la ciudad.
-0-
Ryku ya estaba guardando sus pertenencias en la mochila y luchando para que algunas volvieran a caber dentro. Su mayor reto fue introducir el pijama. Llevaba casi diez minutos sacando otras prendas y doblándolas de otras maneras para hacerle un hueco, pero era inútil. Frustrado, Ryku tiró el pijama sobre la cama y dejó la mochila a medio hacer para quedarse mirando las calles de la ciudad por la ventana de su habitación.
—Vencido por mi propia ropa después de haber realizado uno de los combates más intensos de mi carrera como entrenador de Enlace. Me siento un tanto humillado.
Ryku miró al cielo y vio el sol descendiendo. Le quedaba mucho trayecto antes de perderse por el horizonte, pero ya indicaba que era más de mediodía.
—Pronto será la hora de comer, aunque…
Por seguridad, Ryku echó una ojeada al reloj del brazalete y comprobó la hora exacta. Tal y como suponía, no quedaba mucho tiempo antes de que abriera el comedor del albergue, pero sí bastante como para seguir peleándose para meter sus cosas en la mochila, algo que no estaba dispuesto a seguir por ahora. Necesitaba distraerse con otra cosa.
Entonces Ryku volvió a mirar la pantalla de su brazalete y seleccionó la grabadora del módulo Holomisor. Hacía tiempo que no grababa un vídeo para comunicarle a sus padres cómo le iba el viaje. ¿Cuándo fue la última vez que lo hizo? Probablemente desde que se hizo con la medalla de Erika en ciudad Azulona, puede que antes. No recordaba la fecha exacta. Ryku puso el dedo al borde de pulsar el botón táctil de grabar, pero instantáneamente decidió no mandar ningún vídeo a sus padres. Tenía una idea mejor y necesitaba del apoyo de sus amigos.
Una hora más tarde, el comedor del albergue abrió sus puertas y los hospedados fueron entrando y eligiendo la comida de la barra libre. Ryku, Dylan y Cetile escogieron sus platos preferidos y se sentaron en una mesa cerca de la televisión. Esta no tenía volumen, pero las imágenes bastaban para ver qué sucedía en el resto de la región. Ryku se extrañó de que en las noticias no hablaran de la horda de Charizard que debió asolar Kanto hace tan solo un día. Quizá los Ditto no habían escogido la región más cercana como su destino. De todas formas, había otros asuntos más importantes de los que hablar.
—Eh, Ryku —llamó la atención Dylan—. Ya sé que no te gusta quedarte mucho más en la ciudad, pero… ¿tienes algún sitio nuevo al que ir? Ya nos hemos recorrido todo Kanto y has conseguido todas las medallas que se pueden obtener has ahora. Así que, ¿cuál es el plan?
Ryku sonrió. Dylan se había adelantado al tema que quería tratar con sus amigos.
—Precisamente de eso quería hablar. Se me ocurre un sitio al que no habéis estado.
—Ah, ¿sí? ¿Y cuál es? —inquirió Dylan, intrigado.
—Pueblo Paleta.
Dylan se quedó unos segundos recordando las ciudades y pueblos que había visitado en el pasado.
—Es verdad, me había olvidado de que eres de allí —dijo al fin—. A mí me vale: contra más cerca estemos del Gimnasio de ciudad Verde para cuando abra, mejor. Y por una vez, tú puedes ser el guía turístico.
Ryku sonrió.
—Claro. Aunque ya adelanto que no habrá mucho que visitar; el pueblo es pequeño y la mayor parte de su terreno son campos.
—Seguro que habrá algo que hacer. ¿No vive allí la profesora Dalia? Siempre está bien escuchar a una experta en Pokémon. Y con un poco suerte podría hacerme con un módulo Pokédex como el que tú tienes —dijo Dylan entusiasmado.
—Es verdad. Pero Dalia es una mujer muy ocupada y quizá no acepte visitas.
«Menos si se entera de los Ditto antes que nosotros, algo mucho más que probable».
—Por probar, que no quede, ¿no? De todas formas, hasta que abra el Gimnasio vamos a tener tiempo de sobras.
—Entonces, ¿está decidido? —preguntó Ryku—. ¿Qué dices tú, Cetile?
—Ya me habíais convencido en cuanto mencionasteis a la profesora Dalia. No me perdería unas lecciones sobre Pokémon de tipo planta de su parte por nada del mundo —dijo Cetile entusiasmada.
—Genial —se alegró Ryku—. Solo hay un pequeño problema: pueblo Paleta no tiene un STA donde aterrizar y el más cercano es el de ciudad Verde. Tardaríamos mucho tiempo en llegar al pueblo si optamos por ese trayecto.
—¿Se te ocurre uno mejor? —preguntó Dylan.
—No sé si «mejor» es la palabra adecuada, yo usaría más bien «rápido» en su lugar. Pueblo Paleta tiene una playa cerca, lo que significa que podemos llegar allí por mar. Y si mal no recuerdo, esa zona marítima es la ruta 21, con lo que solamente tendremos que recorrerla y en unas pocas horas volveremos a estar en la región.
—Espero que no volvamos a tener un mal tiempo. He visto esa ruta en los mapas y no hay ninguna islilla donde resguardarnos —comentó Dylan ligeramente preocupado.
—Tampoco estaremos mucho tiempo en el agua —alentó Ryku—. Si has visto como es esa ruta, es prácticamente ir en línea recta en dirección norte. Y no nos perderemos siquiera ya que es una ruta marcada.
—Lo decía más por Cetile que por mí. Ya sabes que tú viajarás volando y yo no tendré problemas al nadar.
—No os preocupéis por mí, ya me he acostumbrado a montar en el caparazón de un Blastoise —rio Cetile—. Además, cuento con el chubasquero que me regaló aquella persona en las islas Espuma, por lo que quedaré relativamente seca durante el viaje.
—Bueno, si Cetile lo ve todo bien, entonces queda decidido. Solo falta una cosa más por aclarar, ¿partimos después de comer o esperamos a mañana?
Ryku pensó en la mejor respuesta. Tras recordar que aún tenía el pijama fuera de la mochila, escogió salir de isla Canela al día siguiente a primera hora. Dylan y Cetile asintieron y sentenciaron definitivamente el plan de viajar a pueblo Paleta como su próximo destino.
