- Muchísimas gracias por traernos, de verdad – dijo Sora mientras que se quedaba esperando con la maleta delante de uno de los paneles de información del aeropuerto.
- Tonterías, así puedo aprovechar unos minutos más con mi nieta, ¿a que sí? – habló a la niña a la cual llevaba en brazos.
- No hace falta que nos lo jures, papá. Ya sabemos que si te dejamos cuando nos subamos al avión con la coges tú y sales corriendo en dirección contraria.
- No me des ideas…. No me las des. ¿Qué? ¿Te quedas conmigo de vacaciones y mandamos a tus padres al sur? Vaya muñeco más guapo que traes hoy, ¿es nuevo?
- Se lo regaló mi padre ayer, no lo ha soltado desde entonces. A ver lo que le dura, porque va a peluche por semana… No sé quiénes se habrán empeñado en que esté rodeada…
Yamato no pudo evitar echarse a reír al ver la cara que ponía su padre al enterarse del origen del juguete con el que iba la pequeña, fingiendo un gran interés en la pantalla, como si no se supiera de memoria la puerta de la que salía el vuelo a Tanegashima.
- ¿No lleváis muy poco equipaje? – preguntó finalmente, observándolos-. Os vais bastante tiempo…
- Lo que llevamos encima es de la pequeña y algo para nosotros por si acaso nos hace falta. Hemos pedido que nos envíen las cosas a casa ya – explicó Yamato-. Con ese sitio es cómo mejor funciona todo siempre, papá. Además, no solo somos nosotros dos y la ropa… Esta vez esta señorita necesita más que una maleta…
- ¿Dónde va a dormir?
- Vamos a aprovechar para comprarle una cuna allí y tenerla en la otra habitación – explicó Sora.
- ¿Vas a dejar que Yamato la monte otra vez?
La pelirroja dio un respingo, habiendo reconocido perfectamente la voz de quien había dicho aquello, buscándolo por todas partes hasta que por fin fue capaz de enfocarlo unos pasos por detrás de ella. Sonrió ampliamente nada más verlo.
- ¿En serio? Tú lo de trabajas lo llevas mal, ¿no? Vaya basura de embajador… - sorprendido por ver a su amigo allí, Yamato no pudo evitar el comentario.
- Ya sabes que no. ¿Cómo voy a dejar que os vayáis así por las buenas? – se acercó, quedando ya al lado de la pelirroja.
- ¿Cómo te has enterado de sobre qué hora vendríamos?
- La pobrecita de tu madre, que todavía me coge el teléfono… - miró hacia la niña-. Y quería venir a despedirme de mi ahijada.
- Espera que se entere Takeru de que has venido tú y no él – dijo Hiroaki, poniendo los ojos en blanco sin intención de soltar a Aiko aún-. Yo no quiero saber nada, así que hazme el favor no tocarle demasiado las narices con el tema que no tengo gana de aguantarlo.
Yamato volvió a reírse. Estaba completamente seguro de que aquello era un hecho totalmente real y que iba a pasar en cuanto se enterase de que a Taichi se le había ocurrido ir por allí. Aprovechó para fijarse en que ya había salido el número de mesa en la que podían facturar.
- Vengo ahora, déjame la maleta – le dijo a Sora-. Quédate con ellos ya me arreglo yo para facturarlo.
- ¿Seguro?
- Sí, tranquila – se le acercó algo más para darle un beso en la mejilla, cogiendo la maleta de ella.
- Espera anda – dijo Taichi-. Que no tienes tantas manos… - le dio un manotazo, para ser él quien cogerla la maleta de su amiga-. Te acompaño.
- Gracias…
Entretenida, Sora se quedó siguiéndolos con la mirada antes de acercarse de nuevo habia su suegro para poder hacerle lago de caso a la pequeña.
- ¿Sabías algo?
- No, claro que no – negó él con la cabeza-. No tengo ganas de aguantar a Takeru metiéndome en estas cosas. Pero bueno, tampoco me extraña que se las haya arreglado para poder venir.
- A mí tampoco… - sonrió, dejando que la niñera le cogiera la mano, entretenida.
- ¿Qué tal lo está llevando Yamato?
- ¿El qué? ¿El tener que irse?
- Sí… No me refiero a dejaros solas una temporada… - no especificó más, dando por supuesto que ella lo entendería.
Levantó la mirada hacia él, tomándose unos segundos antes de encogerse de hombros.
- Creo que gracias al susto que le di ha estado más preocupado por mí que por la idea de irse al espacio. Que yo sepa… no le han vuelto las pesadillas. No sé qué pasará cuando se acerque la fecha de la salida, claro, pero… Parece tranquilo. Supongo que no es lo mismo irse "cerca" y que no sea el mismo viaje otra vez.
Hiroaki asintió. Él también lo había pensado. A fin de cuentas, el viaje a la Estación Espacial lo había hecho muchas más veces. Era algo rutinario y aunque tenía riesgos igualmente, no era nada en comparación con lo demás que había pasado.
- Ha pasado el tiempo suficiente como para que se le haya ido olvidando también. Y, claro, esto ya te lo dije hace una buena temporada, pero la nueva compañía que tiene le ha ayudado bastante.
- Eso díselo ahora a la que tienes en brazos. Ella es la que hace el trabajo duro ahora. Al igual que creo que es el motivo que peor lo tiene, ya que no quiere irse y no verla esas semanas.
- Ya… - volvió a mirar hacia la niña, viendo que ahora intentaba alcanzar el pelo de su madre-. Normal, ¿quién iba a querer pasar una temporada sin verla? Al menos ella no se va a enterar de lo que está pasando a su alrededor. Va a echarlo en falta seguro, esperemos que no se te ponga muy belicosa los primeros días, pero de ahí a saber qué ocurre…
- Ya, lo sé. Eso es algo bueno… No sé cómo nos arreglaremos cuando se tenga que volver a ir, porque ella sí que se va a enterar de lo que está pasando. Y… A ver quién es capaz de sacarlo de casa si tiene a Aiko abrazada a su pierna diciéndole que no se vaya – sonrió ligeramente volviendo a cogerle la mano para que dejara su pelo en paz.
Siendo capaz de imaginarse perfectamente la escena, intentó reírse, no queriendo pensar en que era una realidad que tarde o temprano iba a acabar ocurriendo y que iba a ser un drama de los gordos por parte de la niña.
- Gracias por venir – le dijo Yamato mientras que esperaban la cola de la facturación.
- Tenía un rato, he podido aprovechar – se encogió de hombros-. Me apetecía venir a despediros a los tres. ¿A qué hora llegáis?
- Pues… sobre la hora de comer. Tenemos que ir hasta el hotel y luego ya veremos qué hacemos. Yo creo que dependerá de cómo esté Aiko. Es su primer vuelo y no sabemos qué tal le sentará.
- Es verdad… No ha hecho ningún viaje todavía, ¿no? Ni siquiera por tierra.
- No, nunca nos la hemos llevado. Espero que no se ponga nerviosa o se mareé que sino va a pasar una tarde muy mala la pobre.
- Y vosotros dos con ella, que ya sabemos lo mal que lo pasáis si tan siquiera se le ocurre estornudar.
- Habló… - Yamato puso los ojos en blanco antes de girase hacia el mostrador, empezando a dejar las maletas al encargado para que pudiera encargarse-. Esperemos que ya nos hayan llegado las cosas…
- ¿Las habéis mandado?
- Claro, es lo más cómodo – le hizo un gesto para poder centrarse en lo que se tenía que centrar, esperando a terminar la facturación. Una vez dejó todo listo echó a andar de nuevo, seguido de Taichi-. Ya que estás aquí… me gustaría pedirte una cosa.
- ¿Qué te pasa? Si es que le dé collejas a tu hermano para que no te eche de menos ya sabes que no hay problema.
- Aparte de eso – sonrió de medio lado-. No, es por Sora… ¿cómo ves intentar viajar al Sur cuando yo tenga el despegue?
- ¿Eh?
- Me ha contado que la última vez no consiguió tranquilizarse hasta que apareciste por la puerta de casa…
- ¿Te lo ha contado? ¿Tenía fiebre?
- Podría ser…
- ¿Que quieres que viaje al sur para estar con ella? ¿Qué día te vas?
- Más o menos está planeada la salida para el 1 de mayo y el aterrizaje para el 24 de mayo.
- Es la última semana, ¿verdad? – arrugó ligeramente el ceño, quedándose pensativo.
- Sí, es el lunes de la última semana, ¿por qué?
- Creo que precisamente esos días voy a estar de viaje yo fuera del país. Le prometí a Sora que si nos arreglábamos con Daigo iríamos a verla mientras que tú no estés, pero creo que justo en ese día se me va a hacer imposible. Podría intentar cambiarlo…
- No – negó con la cabeza-. Ya buscaré otro remedio, así tenga que ir a pedirle a Mimi el favor… No vas a estar dando vueltas con el trabajo por mi culpa.
- Sería culpa tuya, sí, pero siendo por Sora ya sabes que lo haría gustoso… De todas formas, tranquilo. Estuve pendiente de ella por el teléfono cuando volviste y lo lleva mucho mejor.
Arqueó la ceja, escuchándolo. Aquello sí que sonaba mucho mejor que todo lo demás, y posiblemente no lo hubiera oído hasta entonces porque se había centrado en que Sora se hubiera puesto tan mal en el despegue.
- Ella estaba en San Francisco y pude hablar con ella mientras tanto. Nada que ver lo uno con lo otro – explicó-. El día del despegue estaba hecha un manojo de nervios estaba muy mal… Nada que ver con cómo la noté ese día. Puede que fuera la idea de tener que volver a aguantarte, no lo sé. Pero después de lo que todos sabemos el momento para ponerse nerviosa debería de haber sido la vuelta.
- Ya… Yo tampoco le di demasiadas vueltas. Probablemente por estaba intentando no acabar más blanco de lo que ya soy por culpa de la piloto loca esa que tengo por compañera – le hizo un gesto para poder caminar hacia donde estaban ellos dos-. ¿Vas a venir de todas formas a vernos?
- Yo lo voy a intentar…
- ¿Depende de si el niño cuenta como algo seguro para pasar un control aéreo?
- Exacto – asintió con resignación-. A ver si tenemos suerte con eso, pero justo en medio de esos días que me has hecho podría ser el momento perfecto.
- Te lo agradecería… Además, de todas las visitas… Yo creo que la tuya es la mejor le va a sentar a ella.
El castaño sonrió automáticamente continuando el camino hasta llegar a dónde esperaban Sora y Hiroaki con la pequeña, acercándose a estos dos últimos.
- ¿Tengo derecho a cogerla unos minutos antes de que os vayáis?
- No lo sé, negocia con él – le dijo la pelirroja, señalando a su suegro con la cabeza.
No teniendo gana de tener que aguantarlo más de la cuenta se acercó para dejarlo coger a la niña, la cual se vendió con facilidad, alargando los brazos para cogerse mejor a Taichi.
- Así me gusta, vendiendo rápido a tu abuelo – le dijo en cuanto consiguió acomodarla-. Vas a tener que buscarte algún nuevo compañero de juegos… Yo intentaré llevarte a Daigo.
- Pues sí, espero que lo cumplas – le dijo la pelirroja-. Los dos por la playa seguro que se lo pasan muy bien. Mejor que Yamato seguro, que él estaría gruñendo a la sombra porque si pone un pie fuera de la sombrilla se quema entero.
- ¿Ya empezamos otra vez con eso? – murmuró, cruzando los brazos.
- No te preocupes, te echaré crema de la de Aiko para que no te me pongas rojo entero otra vez… - divertida, se quedó mirando hacia Taichi con la niña-. Anda, que tenemos que pasar el control, ¿nos acompañas hasta allí?
Echando a andar por el aeropuerto, no tardaron demasiado en encontrar el lugar que les indicaba por dónde debían de realizarlo. Aún tenían tiempo, pero preferían ir con calma y esperar al otro lado del mostrador.
- Os veré en nada, ya tengo todo listo – dijo Hiroaki reclamando así la atención de ambos.
- Gracias papá – contestó Yamato, acercándose hacia él-. Tú no te preocupes, que te mandaremos fotos de Aiko a todas horas.
- Por la cuenta que os trae…
Sora sonrió al escuchar sus palabras, entretenida al ver cómo Yamato se despedía de su padre, levantando al final la cabeza hacia su amigo.
- Te haya dicho lo que te haya dicho Yamato no quiero que te sientas en la obligación de…
- Sora, a callar – le dijo, cortando sus palabras-. Si te voy a ver será porque no estoy emocionalmente preparado para estar sin daros la lata tanto tiempo a ninguno de los dos – aprovechando que se arreglaba bien con un brazo para sujetar a Aiko, rodeó los hombros de ella-. ¿Vas a esta bien tú?
- Que si… Voy a estar entretenida. Tengo cosas que hacer de mi trabajo, un bebé que cuidar y una playa al lado de casa… Voy a estar de maravilla.
- Más te vale – sonriéndole, finalmente la apretó con algo más de fuerza con el brazo-. Buen viaje… - miró a Yamato y a los digimon-. A los cinco.
Cogiendo a la niña de brazos de su amigo, la pelirroja se acercó hacia su suegro, dejándole a él a la pequeña para que pudiera despedirse, aprovechando para buscar sus documentos y tenerlos a mano para cuando fueran necesarios. Alargando los brazos hacia ella automáticamente, Hiroaki dejó a su hijo, centrándose totalmente en su nieta.
- Haz mucho de rabiar a tu padre, que se va a aburrir sin tanto tiempo sin que nadie le toque las narices dejándose a éste - señaló a Taichi con la cabeza-, a tu tío y a mí en el norte.
- Tranquilo papá, me sé de otros tres que van a estar encantados de ello... - murmuró el rubio de fondo.
- Por si acaso... - aprovechó que los demás echaban a andar, viendo como su hijo se distraía con su amigo-. Te voy a echar de menos, cuando te vaya a ver ya te voy a llevar yo otro peluche más bonito que ese conejo que traes hoy, ya lo verás - parloteó distraído con la pequeña, viendo como acababa de agarrarse a él con sus bracitos-. Mira, no se quiere ir con vosotros, mejor me la quedo yo...
- Papá... Dame a la niña, no me hagas llamar a Haruhiko...
- Llámalo, venga. Tú llámalo que seguro que me ayuda con el secuestro...
AnnaBolena04: Yamato estaba entretenido viendo pasar su vida por delante de sus ojos. Que sabía que Toshiko tenía razón y no podía decir nada en su defensa. Esa mujer sabe y ha visto demasiado y, evidentemente, solo conoce lo que Sora fue viendo con el paso del tiempo, así que no eran paranoias de él. Toshiko lo fulminaba con la mirada cuando volvió por Tokio jajajaja Pobrecito, si es que le tiene que haber quedado trauma. Y menos mal que el suegro no le dijo nada porque estaba ocupado contrabandeando con juguetes para Aiko, que sino seguro que ayudaba a la paranoia.
Totalmente de acuerdo, más les vale a esos dos haber buscado una habitación grande para la niña porque con esa familia y amigos que tienen... No van a tener espacio para nada. Pero es que esa cosita adorable se hace querer demasiado por todo el mundo y no hay otra forma. Ella se merece todos los peluches que quiera sin duda alguna, y si le preguntan a su padre, alguno que otro más de propina.
¡Besitos de tortuguita! Los Ishida viajan al sur por fin, a ver si el drama de estar sin Aiko en el norte no es muy grave...
Guest Vecina: estoy segura de que aunque estuvieras desaparecida has olido quién se iba a colar en el capítulo de hoy y por eso has logrado aparecer hoy jajajaja No podría ser de otra forma.
Sí, claro jajajaja es la dinámica de todos desde siempre. Cuando estaban todos como perritos falderos tras ella porque "OMG es que con Yamato en Tanegashima estás sola y eso no es bueno para ti" cuando él aún trabajaba allí... Apenas había un día que alguno no se pasara a comprobar que todo estuviera bien y el pobre Yamato era el que estaba marginado en la otra punta del país. Lo mismo ahora... Eso o dan por supuesto que como tiene a Gabumon de niñero la cosa está controlada y no hay que preocuparse por él.
Aiko es lo contrario a lo que se ve por el mundo me parece a mí jaajaja O al menos lo contrario de lo que yo veo, porque esa niña es un amor y además es la cosa más tranquila de este mundo. Eso o porque como cuando un niño/bebé se pone a dar por el saco a mi lado me dedico a fulminarlo con la mirada, pues me da pereza ponerla más rebelde de la cuenta. No te diría yo que no fuera eso... jajajaja
Y sí, me ha tocado trabajar hoy... Y para encima he tenido que coger yo el coche para ir porque se habían comido mi bus. Hemos tenido nenes, pero bueno, poca cosa... Evidentemente muchos padres dieron por sentado que hoy no se cerraba. Lo que pasa es que como hay un montón de fiestas de aquí a los exámenes de recuperación pues no están para perder días de clase y... Ahí que he tenido que ir hoy... En fin vecina, me alegro de tenerte de vuelta por aquí otra vez.
¡Bicos grandotes!
