Sora se sentó en la cama, entretenida, viendo como Aiko gateaba por encima de la colcha, yendo de un lado para el otro como solía hacer también cuando estaban en casa. Se puso en pie, acercándose a ella para poder cogerla en brazos.

- A ver, vamos a ponerte el bañador... Ven aquí, ratita…

Riéndose al ver como gateaba en otra dirección, intentando escaparse de ella, le dejó algo de ventaja para que no pareciera tan sencillo cogerla, escuchando como se empezaba a reír. Habían tenido suerte y la pequeña se les había quedado dormida gran parte del viaje en el avión. Había llorado a la hora del aterrizaje, notando probablemente el traqueteo del avión, pero, por suerte, no había sido nada que no se hubiera podido arreglar con el método infalible de los brazos de su padre. No podía culparla, con ella funcionaba también con la mayoría de las situaciones.

- Te cogí – alcanzándola por fin, hizo que acabara quedando echada, pudiendo así quedarse arrodillada junto a ella, haciéndole cosquillas en la barriga-. Verás cómo te va a gustar. Hoy vamos a ir un rato a la piscina del hotel y luego a dar un paseo. Podemos intentar convencer a tu padre para que nos lleve a una heladería que conoce.

Sonrió sin poder evitarlo. Tenía muy buenos recuerdos con aquel lugar y no solamente relacionados con la comida. Se acercó a la niña, empezando a quitarle la ropa que llevaba puesta aquel día, dejándola en uno de los laterales.

- Vamos a tener que echarte crema, ¿qué te parece? Es algo más pegajosa que la que te echamos normalmente, pero si no quieres acabar igual de rojita que papá hay que echártela – buscó con la mirada a alguno de lo digimon, viendo que Biyomon, como era de esperar, se había asomado hasta donde ella estaba-. ¿Me acercas la crema que he dejado encima de la mesa?

No tardó en ver como su compañera volvía a su lado con lo que le había pedido, sonriéndole a modo de agradecimiento antes de echarse un poco de crema en las manos y empezar a echarla en las pequeñas piernas de la bebé.

- Casi no se te nota de blanquita que eres… - entretenida, se fijó en que Aiko estaba siguiendo sus movimientos, curiosa-. Ojalá que no te me quemes… Aunque no pega demasiado fuerte el sol hoy, yo creo que no va a pasar – continuó con lo que estaba haciendo, consiguiendo finalmente vestirla-. Vamos a poder estrenar también uno de los gorritos que te ha comprado tu tío. ¿Cuál te gusta más?

Como si esperase que la pequeña contestara a sus preguntas, se acercó hasta la bolsa con las cosas de la niña, revolviendo hasta que encontró lo que estaba buscando, girándose por fin con uno del mismo color que la ropa de baño que le había puesto.

- Vamos a echarte crema en la carita y ya estás lista… - cogiéndola en brazos por fin.

Se giró hacia la puerta al escuchar el sonido de ésta abriéndose, descubriendo a Yamato entrando. Podría haber adivinado que era él automáticamente, incluso aunque fuera el único con llave, al ver a Aiko empezar a llamar su atención de todas las formas que se le ocurrían. Aprovechó así para poner tres puntitos de crema en el rostro de la niña empezando a esparcirla.

- Lista – le dijo antes de volver a soltarla para que volviera a retomar sus exploraciones sobre la cama-. ¿Qué te han dicho?

- Tenían ya la notificación de la llegada de las cajas. Me la han dado ya… Resulta que nos lo han llevado todo.

- ¿Ya?

- Eso parece… - sonrió, acercándose a coger a Aiko cuando vio que se acercaba al borde de la cama por intentar alcanzarlo-. Tenemos que ir a mirarle la cuna a la niña… ¿Vamos mañana por la mañana?

- Mañana por la mañna es domingo, Yamato… Que ya no estamos en Tokio – sonrió, viendo la cara de confusión de él-. Pero podemos algo más tarde y… Ya que estamos por la ciudad le estaba diciendo a Aiko que igual podríamos llevarla a que conociera la heladería.

- Ah, claro, sin duda lo has hecho por la niña… - sonrió-. Yo creo que sí, además, le viene bien algo frío para esas encías suyas.

- Pues venga, que ahora te tengo que echar crema a ti y seguro que te portas peor que Aiko…

Giró la cabeza hacia ella, viendo como se había empezado a reír mientras que sujetaba el bote del protector solar de la pequeña en sus manos y lo agitaba para que lo viera.

- ¿Pretendes usar el mismo de la niña conmigo?

- Evidentemente. Yamato, te quemas hasta con la otra. Se supone que esta es más potente porque es para la piel delicada de Aiko. Así que venga, ponte el bañador de una vez que te echo la crema por dónde no llegues…

- ¿Solo por los que no llegue? – intentó no dejar que se notara nada la intención de sus palabras en su rostro, a sabiendas de que estaban los digimon por allí-. Voy a cambiarme…

Se dirigió hacia el baño, cerrando la puerta tras él, dejando de nuevo a Sora con la niña y los digimon. Volviendo a acercarse a la maleta empezó a intentar organizar sus cosas antes de que se pudieran arrugar descubriendo, entonces, que el rubio no se había llevado con él el bañador al baño. Negó con la cabeza antes de cogerlo con ella y acercarse hacia el baño, llevándose también el protector con ella.

- Cuidadme a la pequeña, ahora vengo…

Abrió la puerta, sin molestarse en llamar a ella, cerrándola tras su paso para que no molestaran. Sonrió al darse cuenta de que lo había hecho de forma totalmente intencionada, dejando las cosas encima del lavamanos.

- ¿Tienes algún problema? – le preguntó, entretenida.

- ¿Por qué? ¿Me he olvidado algo? No me había dado cuenta.

- Claro que no – sonrió-. Sin duda que ha sido sin querer, no es que te esté notando en la cara ahora.

Terminó de acercarse hasta él, observándolo unos segundos, quedándose algo más seria, estudiando así su expresión.

- Tienes cara de estar de mejor humor – le dijo.

- Puede que el plan de llevar a Aiko a la piscina por primera vez me haya mejorado las ideas – se encogió de hombros-. Es un buen panorama… Te prometo que voy a intentar llevarlo mejor, ¿vale? – le dijo, llevando así su mano hacia el rostro de ella, sujetándola por la barbilla de tal forma que hizo que lo mirase más de frente.

- ¿Intentas hacer algún trato conmigo? Lo de los helados no te va a servir, ha sido idea mía.

- No, intentaba hacer una declaración de intenciones para esta temporada.

- También me vale – sonrió, dejando sus brazos en torno a la cintura de su marido-. ¿Te ayudo con la crema?

- Ahora mismo mejor no te digo con lo que me estaría apeteciendo que me ayudaras, pero sí. Que los otros dos están demasiado cerca y además no tenemos tiempo… - la soltó solo para poder darle un beso en los labios, separándose al poco tiempo-. ¿Qué haces en bañador, por cierto?

- Pues… es malo que me dé el sol en la cicatriz. Aunque ya haya pasado el tiempo, si quiero que se me quite del todo, no es bueno… - se encogió de hombros-. ¿No te gusta?

- ¿A mí? Si a mí me gusta cualquier cosa que te pongas, vamos a ver… ¿Qué clase de pregunta es esa?

Riéndose por su respuesta, lo soltó para que empezara a quitarse la ropa, quedándose apoyada en la pared sin molestarse en apartar la vista, entretenida de esa forma. Dándose cuenta de ello, mantuvo así la mirada de ella.

- ¿Qué? ¿Te gustan las vistas?

- Bastante, no te vayas a pensar – sonrió a su vez ella también-. Un día puedes hacerlo de forma intencionada, yo no me iba a quejar…

Fijando la vista en ella, se quedó con ambas cejas arqueadas por lo que acababa de escuchar, no tardando en poder ver como le entraba la risa. No estaba demasiado seguro de qué se estaba riendo, si de su cara o de la situación, pero no pudo más que acabar por negar con la cabeza.

- Qué graciosa…

- ¿Por qué? Yo solo me he reído… Anda termina de una vez, ¿quieres?

- Voy…

Entre risas, dejó que terminara de cambiarse de ropa antes de acercarse a él para empezar a echarle la crema por la espalda, esparciéndola con cuidado de que no le quedaban zonas sin ella, a sabiendas de lo que solía pasarle.

Acabó por estirar el cuello, consiguiendo así darle un beso en el hombro indicándole que ya estaba listo y que podía seguir él. Como respuesta, únicamente se giró hacia ella y se quedó a la espera de que fuera la pelirroja quien siguiera.

- Qué morro tienes…

- A Aiko seguro que se la has echado…

- Es verdad, se me olvida que es más funcional que tú cuando quiere…

A pesar de todo, encantada con la idea, hizo lo que él le pedía. Espació bien el producto, aprovechando para entretenerse ella misma con el cuerpo de su marido, centrándose en cada uno de sus movimientos.

- Agáchate, anda – le dijo cuando por fin llego a la cara.

- ¿Por qué? ¿No llegas bien? – divertido, aprovechó para pincharla con los dedos en los costados.

- No, no llego… - puso los ojos ligeramente en blanco viendo como le hacía caso y podia empezar a echarle la crema también en la cara, haciendo lo mismo que había hecho con Aiko. Puso dos pegotes de crema en las mejillas y otro en la nariz-. Mira que guapo te he dejado.

- Eso ya me lo dijiste una vez cuando estábamos en Grecia… - murmuró cerrando los ojos para dejarla esparcirla.

- Lo sé… Algún día volveremos por allí… - sonrió, sin poder evitarlo.

- ¿Sabiendo yo a donde vamos o a modo de secuestro otra vez?

Esas palabras consiguieron que se echara a reír antes de dar por terminada la tarea, buscando por fin apartarse, notando que no podía al retenerla él a su lado unos segundos más posando sus manos en su cadera.

- ¿Y cómo nos vamos a arreglar tú y yo estos días?

- ¿Cómo nos vamos a arreglar? – confusa, no entendiendo a lo que se refería.

- Sí, tenemos a Aiko en la habitación con nosotros y a los digimon… No creo yo que podamos tener toda la privacidad que nos gustaría incluso aunque nos diera por escondernos en el baño – murmuró mientras que se dedicaba a recorrer con sus manos el cuerpo de ella, entretenido al ver cómo entrecerraba los ojos.

- Pues… supongo que habrá que esperar me temo – acabó por decir, sonriéndole-. Yo creo que podremos esperar un poco a estar ya en tu casa.

- Habla por ti… - comentó antes de dejarla ir finalmente, no sin antes haberse inclinado para darle un beso-. Y no sé a dónde piensas irte tú – comentó ya de forma más distraída, girándose hacia el espejo para poder echarse bien el pelo hacia atrás-, pero creo que ya te he explicado unas cuantas veces que no es mi casa.

Negó con la cabeza al escuchar sus palabras, cogiendo la ropa que había dejado él tirada por ahí y saliendo del baño con ella, entretenida al ver a la pequeña echada en la cama intentando alcanzar a Biyomon, la cual revoloteaba por encima de ella.

- Da más la lata para echarse la crema tu padre que tú – le dijo a la niña cuando se acercó para dejar la ropa de Yamato doblada encima de la cama.

- Dar la lata se le da bastante bien – murmuró Gabumon pasando tras ella.

- ¿Vais a bajar con nosotros a la piscina? – siguiéndolo con la mirada se dio cuenta de que trepaba a la cama para acomodarse y acaba por negar con la cabeza-. ¿Y tú? – le preguntó a su compañera.

- No, yo me voy a quedar también.

- Par de vagos… Luego ya venís con nosotros, que vamos a ir a ver si le compramos la cuna a Aiko y a por un helado… - dejando caer aquellas últimas palabras consiguieron atraer la atención de los digimon, provocando que se riera.

Yamato salió finalmente del baño, quedándose mirando a su compañero, quien se había quedado en la cama lo más cerca posible de la ventana abierta.

- Creo que eso me resulta familiar… - caminó hacia la cama para coger a Aiko con él finalmente-. ¿Vamos? Con lo que te gusta a ti bañarte, ya verás qué bien te lo vas a pasar… - la levantó con los dos brazos, colocándola por encima de él.

- ¿Llevas gafas de sol? – le preguntó Gabumon a Sora, quedándose mirando hacia ella.

- ¿Por qué? – confusa, miró hacia los lados pensando que quizás las habría olvidado tiradas por la cama.

- Porque me está cegando a mí y aquí no le da directamente al sol…

El rubio giró lentamente la cabeza hacia el digimon, escuchando de fondo como la pelirroja se echaba a reír abiertamente por el comentario de él, empeorando así su risa al ver la cara que se le había quedado.

- Tú ten cuidado no te amanezca flotando en la piscina cierta piel – farfulló el rubio antes de echar a andar hacia la puerta.

- Tranquilo, Gabumon, que Aiko te protege… - siguiendo los pasos de Yamato, Sora salió también de la habitación.

- ¿Tú de qué parte estás?


Guest Vecina: no, si a ellos les da igual y estaban enfadadísimos porque se les hubiera hecho venir... Con decirte que uno de ellos se ha desapuntado porque es que se me ocurrió mandarle que se estudiara teoría que le entra en la recu y le dije que se la iba a preguntar. Vino la madre a desapuntarlo porque el angelito se estresada... Un buen tortazo con la mano abierta y otro para la madre... Y me quedaba más contenta... Lo que pasa es que vienen un montón de fiestas ahora y tienen los exámenes encima y mi jefe aún se preocupa porque al menos intenten aprobar...

Pse, el coche ahí. Hoy justo me ha llegado el carnet, fíjate. Lo saco a pasear, que conste en acta pero sigo sin enteder esa gente que va hasta al baño en coche. ¿Te dejó tirada en la autopista? ¿Fue grave la avería? Pobrecita xD

Al que le diga primero abu se va a caer de culo y luego va a ir corriendo a contárselo al otro, evidentemente. Y eso que Hiroaki no debería de ser tan abusón porque es la única nieta que tiene Haruhiko pero bueno, también hay que entenderle que es la primera nieta que tiene por parte de Yamato. Así que ahí andan los dos que cualquier día acabarán tirándose de los pelos.

Y ahora ya tenemos a la familia en Tanegashima con más pinta de estar de vacaciones que de otra cosa, pero parece que se han calmado los ánimos de Yamato y que por el momento, la idea de llevar a Aiko a la piscina ha hecho que se le pasen todos los males. Prepárate vecina, que vienen capis intensos en cuanto a fangirleo... Yo solo te digo eso, porque va uno tras otro jajaja

¡Un bico grandote! Mañana sábado por fin... Y más me vale disfrutarlo que dan un día de playa de los pocos que nos deben de quedar este verano...