- Además, el modelo que han elegido es muy sencillo de montar. Nunca ha dado problemas…

Sora se llevó la mano a los labios, fingiendo repentino interés en uno de los adornos que había unos pasos más allá de dónde ellos estaban, acercándose para poder verlo más de cerca dejando a Yamato con la dependienta de la tienda. Dándose cuenta de que el rubio la seguía con la mirada intentó no echarse a reír de forma demasiado evidente.

- Mira Aiko, igual tu padre esta vez sí que es capaz de sobrevivir a montarte la cunita. ¿Dejamos que lo intente o nos ponemos directamente nosotras con ella? – sujetando a la niña en brazos con ella se mantuvo donde estaba, disimulando para que la dependienta no la viera reírse.

Cuando finalmente se acercó hacia el mostrador, lo hizo con su expresión más neutral, colocándose al lado de su marido, atenta a lo que le estaba comentando la chica que los había atendido.

- ¿Qué? ¿Te había gustado algo más? – comentó cuando se alejó para ir a buscar algunos papeles.

- ¿A mí? No, solo me pareció ver algo de lejos, pero al final a Aiko y a mí no nos gustó… - sonrió inocentemente mirando para él.

- Solo te diré que tú de verdad no viste el episodio que llegamos a montar entre mi hermano, Taichi y yo para montar esa cuna… Y mejor que no lo hayas hecho – acabó por confesar, alargando su mano hacia ella para pincharla ligeramente en el costado con el dedo-. Aiko, tu madre es mala, se ríe de mí.

- Es que me lo pones demasiado fácil… - divertida, fue a dejar a la pequeña en su silla para que estuviera más tranquila.

- Eso, mejor, aléjate con ella…

Aprovechando que tenían algo más de intimidad, se echó a reír finalmente por la situación. Tenía que darle toda la razón con que ver los intentos fallidos de montar la cuna seguramente hubiera sido digno de pagar por ello. Se habían tenido que junta un embajador padre de un niño, un escritor padre de otros dos, y alguien que había formado parte del equipo espacial que había pisado Marte no una, sino que dos veces… Y hasta donde ella sabía, la cosa se había puesto bastante complicada.

- ¿Ya tenemos todo lo que nos hace falta para ella? – preguntó volviendo a colocarse a su lado.

- Yo creo que sí, al menos lo más urgente. Porque tenemos la habitación libre y podemos poner sus cosas en el armario… Son solo un par de meses.

- Es decir, que quieres dejar espacio para los juguetes que vayas a ir trayendo y que le traigan todas las visitas…

- Pues no había pensado en ello, pero también es verdad - sonrió, divertido-. Podemos aprovechar si quieres y si necesitas algo para poder trabajar desde casa…

- Me arreglé de sobra la última vez, y mira, de dónde comprar esas cosas sí que me acuerdo. Podemos irnos ya y así no llegamos tan tarde al hotel que Aiko seguro que está cansada.

- Me parece bien – asintió a lo que ella decía, acabando por girarse hacia el mostrador cuando volvía la dependienta.

Centrando su atención totalmente en ella, se encargó él de los detalles, dando así la dirección de la casa y acordando los detalles para la entrega. Volvió a caminar hacia la pelirroja una vez que estuvo todo listo acercándose a la puerta de la tienda con ella.

- Vale, nos lo llevarán el martes, así que tenemos un par de días para poder limpiar por casa… ¿te parece bien?

- Sí, empezamos por la habitación de Aiko y ya luego vamos haciendo… ¿te parece bien?

- Perfectamente – posó la mano en su cintura, caminando a su vez-. No creo que tengamos mucho que hacer… Cuando me fui dejé todo más o menos listo, las cosas tapadas y eso…

- ¿Dan bueno para mañana?

- ¿Por qué? ¿Tienes algún plan?

- Sí, limpiar – rio ligeramente por lo bajo-. Podemos dejar las ventanas abiertas para que ventile todo… Dejamos las persianas bajadas y así entra el aire, ¿qué te parece?

Sonrió, asintiendo a sus palabras caminando con ella de vuelta hacia la calle. La ciudad era pequeña y podían moverse a pie tranquilamente de un lado al otro. El clima colaboraba además, de manera podrían acercarse de vuelta al hotel tal y como habían hablado.

- ¿Qué hacemos con Aiko cuando vayamos a limpiar? – preguntó él viendo como se iba quedando dormida a medida que caminaban.

- Pues… No lo sé – murmuró, centrando su vista también ella-. No creo que vaya a ser lo mejor para ella que esté rodeada de polvo y eso… ¿Y si la dejamos fuera con los digimon?

- Podría ser… No me atrevo a dejarla sola en el hotel con ellos… Confío en ellos dos a ciegas, más que en nadie, pero no sabrían qué hacer… Aunque también sería el sitio más cómodo.

Asintió a lo que ella decía, estando completamente de acuerdo. Una cosa era bajar a hacer un recado y dejar a la pequeña con ellos y otra muy diferente aquello. Permaneció en silencio mientras que ambos caminaban, bajando finalmente la cabeza hacia Sora, observándola.

- Mai ya está aquí con Arata y Nyoko – explicó-. Estaban en el mismo caso que nosotros, pero ellos vinieron hace unos días… Puedo llamarla y ver si no les importa cuidar a Aiko.

- Perfecto... Seguro que consigue que la niña se ría un poco más de ti – divertida, se dio cuenta también de que la pequeña se estaba quedando dormida.

- Lo tengo asumido, no te preocupes… - habló con resignación-. Entonces, ¿pasamos por la heladería antes de volver? Yo creo que es capaz de despertarse, sino menuda mala hija tuya que sería.

- ¿Con lo que se parece a ti? No lo sé, lo mismo me sale especialita – entretenida con la conversación.

Echándose a reír por las palabras de la pelirroja, le dio un ligero golpecito en la cintura para indicarle que girase en la esquina de la calle, guiando así sus pasos, buscando distraído su teléfono para poder llamar a la piloto.


Sora sonrió ampliamente con Aiko en brazos, viendo como sus ojos se habían posando en los coloridos sabores del interior de la vitrina. Entretenida, no pudo más que observar como la niña, curiosa, apoyaba las manos en el cristal, intentando ver mejor lo que estaba al otro lado.

- Ya verás qué rico sabe… - le dijo, pensando todavía el sabor que podría ser de su agrado-. ¿Te gustará el de vainilla?

- Podemos darle la prueba a ver si le gusta – dijo Yamato, acercándose por detrás de ella-. Aunque algo me dice que sí – levantó la vista hacia el encargado, viendo como había estado pendiente de ellos.

- Quién te ha visto y quién te ve… Ya me pareció raro hace un par de años cuando me viniste con el cuento, pero esto sí que es nuevo.

- Qué gracioso… ¿Has vuelto a estar juntándote con las estrellas de la JAXA para cotillear, Sasuke? Yo he venido a presentarte a tus dos nuevas mejores clientas el próximo par de meses, pero como te pongas pesado me busco otro sitio.

- Ya… esa amenaza no te la crees ni tú – dijo saliendo finalmente desde detrás de la vitrina, acercándose hacia Sora y Aiko, llevando en sus manos una pequeña cuchara con algo de helado en ella, tendiéndosela a la pelirroja-. Me costó creerme cuando me dijo hace tiempo que ibas a venir acompañado, pero esto es un extremo muy diferente.

- ¿Se puede saber qué clase de mala fama te has estado ganando tú a lo largo de todos estos años? – divertida, Sora giró la cabeza hacia Yamato para luego volver a centrarse en aquel con el que hablaba, aceptando la cuchara-. ¿Y a ti te gustará el helado?

- La justa y necesaria – contestó Yamato, sonriendo de medio lado antes de quedarse apoyado en una de las mesas atento a la pequeña.

Habiendo notado que la atención de la niña había quedado centrada en su madre, dejando de mirar hacia la vitrina, atenta a las manos de ella. Sora amplió su sonrisa antes de acercarle la cuchara a la boca, esperando unos segundos, viendo como no tardaba en probarlo, abriendo los ojos mucho y quedándose mirando para ella.

- ¿Qué? ¿Está rico? – le preguntó, atenta a ella y sus expresiones, notando como agitaba sus piernecitas en el aire, contenta-. Yo diría que sí, ¿eh? Vaya rico que está eso…

- Si no le llega a gustar habría que poner en duda que fuera hija tuya, Sora… - divertido, se acercó hacia ellas, acabando por mirar hacia Sasuke-. Dame una bola… Y luego le preguntas a la otra niña grande que te diga a ver qué sabor quiere…

Ajena al comentario de él, la pelirroja estaba todavía viendo a la niña, quien todavía parecía querer chupar la cuchara por si acaso quedaba algo más, acabando por levantar la cabeza par mirarla, empezando a hacer ruiditos reclamando más. Levantó ella también la cabeza hacia Yamato, observándolo así.

- Y que sepas que con lo que se parece a ti y lo rarito que nos has salido cualquier cosa podría ser posible – le dijo, divertida.

- Ya, ya… Anda, dámela, y vete a ver qué te apetece a ti, ya se lo voy dando yo – alargó los brazos para poder cogerla-. ¿Le has traído babero? Porque se nos va a poner perdida.

- Pues creo que no… No los había sacado de la maleta todavía.

- Bueno, pues también estrenaremos luego la lavandería… - sujetando mejor a la pequeña contra él, se dio cuenta de que el heladero se acercaba a él para darle lo que le había pedido-. Gracias…

Sora se echó a reír de forma automáticamente al ver como Aiko giraba la cabeza de forma inmediata hacia la comida, empezando de nuevo a hacer ruidos y a mover sus manos hacia él para pedir más helado.

- Voy, voy… - entretenido por su reacción, no pudo más que sentarse en una de las mesas para acomodarse y poder hacerlo con más facilidad-. Tranquila que ahora te lo doy – cogió el vasito de helado, viendo como ella alargaba los brazos hacia él.

- Mira qué lista que es… - divertido, el encargado se quedó observándolos-. Algo me dice que me he ganado una buena clienta – se quedó al lado de la pelirroja.

- La mejor… - le dijo ella, asintiendo-. Ya tenemos una parada obligatoria cuando pasemos a dar una vuelta por la ciudad.

- Y yo encantado de atenderos – sonrió él también viendo a la niña estirando la cabeza para poder llegar antes al helado-. ¿De qué lo quieres tú?

- Ahm… - confusa, sin haber llegado a pensar lo que quería, totalmente pendiente de su hija, acabó por encogerse de hombros-. Sorpréndeme. Si a mí me gustan todos los sabores…

- Otra buena clienta entonces – entretenido, volvió tras la vitrina-. ¿Tú quieres algo, Yamato? – no obtuvo respuesta-. ¿Yamato?

- Está atontado con la niña, le pasa bastante, tú no te preocupes. Ponle lo que quieras a él también, que mucho meterse conmigo pero bien que se lo come luego también.

Giró el cuello, volviendo a mirar hacia los otros dos, caminando hasta ellos para poder sentarse al otro lado, viendo así a Aiko de forma más directa.

- Yo creo que le gusta – dijo Yamato al darse cuenta de su presencia.

- ¿Tú crees? – sonrió-. Creo que ni con el puré que le hiciste el otro día…

- Bueno, eso es porque en el tema de la comida ha salido a ti. Todavía no la he visto no querer algo. Lo más normal es que intente quitarnos nuestra comida… - al quedarse distraído por hacer el comentario, un ligero gritito de Aiko reclamó su atención pidiendo más helado-. Ya, ya… No te me estreses.

Echándose a reír por las reacciones de ella, Sora se reclinó ligeramente hacia atrás para poder dejar que le dejaran su helado encima de la mesa.

- Hoy va a dormir de maravilla, entre su primer baño y esto… Es una pena que dentro de unos años no se vaya a acordar.

- Para eso estamos tú y yo – dijo Yamato-. Para acordarnos dentro de una temporada y que se nos caiga la baba.

- ¿Más de lo que se te cae a ti ahora? – mirando hacia el rubio y las caras que ponía, el heladero habló de nuevo.

- Y mira que es complicado… - terminó Sora.


Natesgo: eso, vosotras dadme ánimos jajaja Aunque bueno, tengo que decir que ya casi estreno el coche el primer día que lo cogí desde que me lo saqué porque un imbécil casi se me echa encima y si no pego un frenazo ahí que me lo como. Pero bueno, desde esa y haber saludado oficialmente a una de las columnas del garaje creo que la cosa va más o menos sostenible. A ver cuando me den mis horarios del curso que me parece que voy a necesitar tirar de coche algún día este año.

Aiko es un juguete de niña. Probablemente sea lo más irreal de todo, pasando incluso por encima de la existencia de los digimon, fíjate tú. Pero bueno, es mi subconsciente que como cada vez que ve a un niño dando por el saco bufo pues me sale solo evitar todas esas situaciones. Al menos mientras que sale Aiko en escena, que luego de fondo puede haber estado berreando toda la noche, claro jajaja

Hoy tenemos por aquí una tarde lluviosa asquerosa, así que me parece que toca aprovecharla para hacer el vago, viciarme un poco al ordenador y todas esas cosas que se hacen los domingos como este... ¡Un beso!

Guest Vecina: pues mira, la lluvia ha llegado hoy, pero ayer hizo el día de verano más impresionante de todo este año. Con decirte que eran las 9 de la noche y yo seguía en la playa - ya no estaba en la arena, me había ido al paseo a jugar con el perro - a unos 29 grados muy bonitos. Hoy nos hemos levantado con 10 grados menos, lloviendo y con un día de perros... Y claro, así me levanté yo, con una angina que poco más y parecía una pelota. Pero bueno, parece que se ha calmado a lo largo de la mañana.

A esos dos les sienta bien la tranquilidad que no existe en Tokio. Puede que sea mi concepto sobre esa ciudad - la señorita de arriba seguro que nos lo aclara gustosa - pero cualquier ciudad un poquito grande y más el centro, me parece el caos. Así que estos dos en cuanto salen de esa burbuja cambian totalmente el chip. Y con una agenda como la que tienen basada en enseñarle a Aiko la piscina, los helados y la playa... Yo creo que se les pasan todos los males de golpe, sean del tipo que sean. Y respecto a lo de la playa... Podría ser que estuviera escrito cofcofcof.

Y lo de los horarios ya sabes que en invierno los tenemos estables - y sí, hablo por ambas jajaja - pero en verano es a lo que cuadre y cuando se pasa por casa, así que evidentemente sobra decirlo, pero ni te preocupes jajajaja En verano ya sabes que lo más probable es que publique todos los dias, así que si se te juntan varios para leer más vicio que te pegas de golpe. Yo quiero escribir un poquito hoy que tengo un capi "importante" que hacer y así lo hago hoy que no soy un zombie que ahora ya trabajo los 5 de la semana otra vez... Al menos sigo de mañanas, venga, aún no es tan grave... ¡Bicos grandotes vecina! Disfruta de la nenita probando el helado.